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LARACHE vista por… JUAN POTOUS Y MARTÍNEZ, año 1917

En su magnñifico libro “Crónicas del Norte. Viajeros españoles en Marruecos” de Abdellah Djbilou (Asociación Tetuán Asmir, Tetuán, 1.998) recoge cómo en 1917 Juan Potous y Martínez (autor del libro “De Tetuán a Manila, crónicas de viaje”) llega al puerto de Larache en el vapor “Gibel Tarik” y escribe sus impresiones al desembarcar:

puerto de Larache

  “Atracó el vapor al muelle, primer adelanto que observamos en Larache, pues en mi anterior visita el buque que nos condujo había quedado en medio del río, desde donde se trasladaba el pasajero en botes a la Aduana.

  Apenas desembarcamos, los amigos que acudieron a recibirnos nos comunicaron la noticia, asombrosa para nosotros, de que el “Gibel Tarik” había sido perseguido por un submarino…

Plaza de España, de Larache, a comienzos del siglo XX

  Por la callejuela que del puerto conduce a la parte alta de la ciudad, nos encaminamos a la Plaza de España y allí pudimos notar los adelantos que Larache había tenido en estos últimos años, pues, como ocurre en todas las poblaciones de Marruecos, la parte antigua de la ciudad se conserva en el mismo estado de siempre, al paso que la nueva aumenta cada día sus edificaciones.

  …Al lado de edificios magníficos, con todos los adelantos modernos y de la más bella estructura, se encuentra el antiestético barracón de madera techado con planchas de zinc, y por esta razón la parte nueva de la ciudad forma una amalgama de edificios de todas clases, que no agrada al visitante.

  …En la misma Plaza de España y dando la espalda al mar, se halla construido el nuevo edificio del Casino Español, que llamó mi atención no solamente por su hermosa construcción, sino también por lo económico que según me dijeron había resultado.

  Hay en el Casino un hall espléndido, siempre concurrido y siempre animado, amplios salones para tresillo y billar, instalación modernísima y con todos los adelantos de la higiene, para cuanto se refiere al aseo personal y un comedor muy vasto, donde por módico precio se sirven comidas a los socios, las que no tienen nada que envidiar a las de los mejores restaurantes de poblaciones de España. Delante del Casino se extiende un bien cuidado jardín…

  …El Casino constituye el centro de reunión de cuantos en aquella ciudad residen y de los viajeros que constantemente llegan a su puerto.

El Casino Español de Larache

  Larache es, entre todas las ciudades de nuestra zona, la de más brillante porvenir: su situación topográfica que la hace ser el punto más próximo de la costa a Fez, la fertilidad de su suelo, sus inmensas llanuras, su abundancia de agua en el campo y el hallarse a corta distancia de Ksar-el-Bir por donde ha de pasar el ferrocarril Tánger-Fez, le aseguran una vida económica floreciente… Diferentes carreteras están en vías de ejecución: el ferrocarril de Larache a Ksar-el-Bir llega ya hasta el puente del Kerman.

  Contribuyen también a la prosperidad de Larache los Tribunales de Justicia españoles establecidos desde hace tres años en aquella ciudad, pues en ellos encuentran comerciantes y entidades la garantía de sus intereses y el amparo de sus derechos.

  …También a Larache le ha correspondido su parte en las riquezas que la actual contienda deja abandonadas en el mar. Como en Tánger, faluchos y pesqueros españoles han recogido gran cantidad de bidones de gasolina que flotaban en el Océano y a esta providencial casualidad se debe el suministro de aquel precioso producto, cuya necesidad se dejaba sentir grandemente en la ciudad. Allí nos enteramos de que los bidones de Tánger y Larache procedían del vapor americano “Petrolic”, perteneciente a la “Standard Oil Company” y que fue torpedeado no hace muchos días por un submarino alemán.

  El corto espacio de estas crónicas me impiden extender más las favorables impresiones que recibí en mi visita a Larache, simpática ciudad que alberga  cariñosamente a cuantos a ella acuden y cuya hospitalidad es providencial en Marruecos”.

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HASSAN TRIBAK, poeta larachense

 Hassan Tribak es un hombre serio, muy educado, que llegaba al Café Central y se sentaba a tomar su té con parsimonia, sin prisas. Desde que el Central cerró, suelo encontrarlo en el Café Valencia cuando estoy en Larache. Llega sobre las nueve de la mañana, con su periódico, y desayuna en silencio mientras lee las noticias del día anterior. Me saluda siempre cortésmente, y me pregunta si hay algún proyecto en marcha. Antes de irse, vuelve a saludarme con una leve sonrisa, y se aleja lentamente, su figura alta y elegante bajando la avenida Hassan II en dirección a la vieja plaza de España.

Hace años me regaló un ejemplar de su libro de poemas “El eco de la huída” (Imprenta E.M.I. – Tánger). Creo que se editó en 1998, porque no se indica en la contraportada. Es un pequeño poemario, que contiene versos férreos y amargos. He escogido dos de sus poemas más estrechamente ligados a Larache:

 Después de la caída

La caída del muro

no lleva notas de presagio

y no crea más heridas.

Antes, en su espacio duro

gritó, lloró muchas vidas,

y ante todo que rompe la noche

empieza la euforia joven

entre mi Alcázar y Larache,

observo las criaturas que se mueven,

mis viejos umbrales

se cambian como nuevos canales,

el sueño que fue captado

ya no está subyugado.

Larache

Larache:

Mi ciudad de Larache.

Un ciego que camina cada noche,

Un pájaro que pone su nido

Entre los dedos de un mendigo

Y entre dedo y dedo

Hay una voz que grita y pide perdón

Pero rechaza su castigo.

Mi ciudad ignora

Su mar con sus olas trajineras,

Sus años y años llora y llora

En la estéril zona de los engaños.

Así voy a morir;

No voy a decir

Más que mi Larache

Vive en su perpetua

Noche.

 Versos sencillos, pero hondos y sombríos en lo más profundo de su letra. Hassan Tribak parece gemir ante lo que contempla, amargura de una realidad inaceptable, de un pasado olvidado. Me parece un autor interesante, observador, frustrado por lo que sus ojos descubren alrededor. Qué buen título para un libro: El eco de la huida. Poesía para un libro de poemas.

Sergio Barce, mayo 2011

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LARACHE A TRAVÉS DE LOS TEXTOS de Mª DOLORES LÓPEZ ENAMORADO

Doctora en Filología Árabe, Mª Dolores López Enamorado es la actual Directora del Instituto Cervantes de Casablanca, puesto que ocupó anteriormente en Marrakech.

En 2004 publica el libro «Larache a través de los textos. Un viaje por la literatura y la historia», obra editada por la Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía.

Mª Dolores López Enamorado

Este libro, del que he tomado prestado en alguna ocasión algún que otro texto, es un completo trabajo sobre la visión que de Larache han tenido diferentes viajeros, escritores o investigadores. Dice la propia autora en la introducción al libro:

«A lo largo de muchos meses he ido localizando textos en prosa y en verso que, en mayor o menor medida, nos ofrecen una visión de Larache y de su entorno. En ellos a menudo la ciudad es descrita con minuciosidad, otras es simplemente vislumbrada entre la trama de la novela, del relato o del poema. Pero siempre está ahí, con sus casas, el castillo, la fortaleza, el mar… Con estos textos he tratado de lograr  algo muy concreto: Que aquellos que conozcan Larache, la reconozcan. Y que aquellos que no la han visitado, sepan que muy cerca de Andalucía se extiende esta preciosa ciudad donde la vida parece llevar otro ritmo; donde nos acompañarán la hospitalidad y la alegría de sus gentes, el sol, las casas encaladas, el zoco, las plazas, la calma y la buena mesa. La ciudad en la que nació Luis Martín Santos, y en la que está enterrado Jean Genet.”

Y este propósito se consigue con un buen ramillete de textos bien escogidos que abarcan desde Plinio el Viejo (siglo I d. de C.) hasta Mohamed Sibari, pasando por León el Africano, Luis de Góngora, Ali Bey, Tomás García Figueras o Mohamed Chukri.

El Jardín de las Hespérides, de Larache

El tercer texto que recopila Mª Dolores López en este cuidado libro, es un poema de Mohammed el-Jammár el-Guennûni, poeta nacido en Alcazarquivir en 1938, y que estudió y vivió en Larache. Fue profesor en la facultad de Letras de Rabat. Integrante de la llamada generación de los 60, es uno de los poetas marroquíes más importantes. Sus poemas se publicaron bajo el título “Las cenizas de las Hespérides” (Ramád Hesperis, 1987) en Casablanca por Ediciones Toubkal. Y el poema escogido se titula “El dragón de mármol”:

La Hespérides te llaman por tu nombre: Levántate, cuerpo de mármol.

A su puerta todo extranjero ha llamado. Llénate de sangre,

y mueve tus alas. Alcanza, a la orilla del río, los barcos de los extranjeros.

Hespérides al día siguiente, en el ocaso.

Su puerta se abrió a los ladrones, mueren, desaparecen.

Entran los falsificadores,

salen los ladrones,

suben los embusteros,

bajan los mentirosos.

Levántate, a la orilla del río tus huesos, tu piel, tu carne, todavía están frescos,

porque estás vivo, porque estás vivo…

Las Hespérides, y sus cenizas, agua, relámpagos y otras cosas

te llaman por tu nombre,

el viento de las estepas que ha removido los árboles del río,

la superficie del polvo que la escritura ha llenado,

el sol del océano y las llanuras y bosques que ha coloreado,

la mano de las hojas que caen sobre ti al término de la tarde, te llaman por tu nombre…

Las Hespérides te llaman por tu nombre cada año, sacrifican a sus hijos y dicen:

A través de las cenizas te he visto como fuego. Y tu fuego está en ti, tu fuego está en ti.

 (La traducción del fragmento, en árabe, es de Mª Dolores López Enamorado)

 “Larache a través de los textos”, pues, recorre la ciudad abriendo desde sus páginas las páginas de otros libros, volando entre el verso y la prosa, yendo de la literatura de viajes a la narrativa, y Mª Dolores López Enamorado ha sabido darle el toque justo para convertirlo en un cadencioso viaje en el que se recorre el río Lukus hasta desembocar en el Atlántico…

J.Salafranca, Sergio Barce, Mª Dolores López & Abdelatif Limami, en la presentación de «Últimas noticias de Larache» en Málaga

A Mª Dolores López Enamorado le debo que haya presentado mi libro de relatos “Últimas noticias de Larache y otros cuentos”, tanto en Málaga como en Larache, y mi novela “Sombras en sepia”. Esas experiencias me enriquecieron, porque ella siempre buscó los detalles que resaltaban estas obras, las hacía mejores, y las embozaba con la calidez de su voz y su extraordinario saber intelectual. Recuerdo que en algunos instantes parecía que las meciera entre sus brazos, y guardo de todo ello un grato e imborrable sabor. Como tampoco olvido los días de Larache y las intensas jornadas compartidas. Y, por supuesto, sus padres, Lola y Javier, siempre tan cercanos.

Mª Dolores López, Sergio Barce & Mohamed Laabi, en el Colegio Luis Vives de Larache

Mª Dolores López con sus padres, Lola y Javier

De su extenso currículum, destacaría que es autora de dos monografías sobre el Premio Nobel egipcio Naguib Mahfuz («Análisis de la temporalidad en la Trilogía de Naguib Mahfuz«, 1998; y «El Egipto contemporáneo de Nayib Mahfuz», 1999), y coautora de la traducción al castellano de los tres volúmenes que componen la Trilogía de este autor. Entre otros campos, es especialista en literatura árabe contemporánea.

Una parte importante de sus trabajos de investigación se ha centrado en el estudio de la situación de la mujer marroquí. Es autora de “Mujeres marroquíes en transición” (2004); y ha presentado ponencias e impartido conferencias centradas en esta cuestión, así como participado en varios proyectos de investigación, relacionados con Marruecos. Desde enero de 2003 a octubre de 2005 ocupó el cargo de Vicerrectora Adjunta de Ordenación Académica en la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), donde se encargó, entre otras tareas, de todas las cuestiones relacionadas con el Magreb en general y con Marruecos en particular.

Su dedicación a la literatura popular marroquí ha quedado reflejada en el libro «Cuentos populares marroquíes» (Madrid, 2000), y en otro libro: «Cuentos en la Yemá el-Fná» (Sevilla, 2003). También ha sido Profesora Titular en la Universidad de Sevilla, Área de Estudios Árabes e Islámicos.

Sergio Barce, mayo 2011

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LARACHE vista por… JOSÉ BOADA Y ROMEU

Hacia el año 1895, el viajero español José Boada y Romeu, llega a Larache. En su obra “Allende el Estrecho. Viajes por Marruecos” (Barcelona, 1895), obra que recogió mi entrañable y tristemente desaparecido amigo Abdelah Djbilou en su libro “Crónicas del Norte. Viajeros españoles en Marruecos” (Tetuán, 1.998. Edic. Asociación Tetuán Asmir), José Boada describe lo siguiente:

 < …a poco presentósenos en toda su belleza la vista panorámica de Larache, con sus murallas bañadas por caudaloso río, sus alminares y la alcazaba, situada al extremo, como centinela avanzado que guarda la entrada del río. En éste había fondeados unos faluchos. Lejos, y en un recodo, veíanse tres o cuatro restos de buques de alto bordo, a juzgar por el tamaño de las desnudas cuadernas. Aquellos son los restos de la famosa marina de guerra marroquí, marina tan temida en la Edad Media por sus tremendas razzias. Allí se pudren en el río que tantas veces habíales servido de abrigo.

Sergio Barce & Abdejalh Djbilou, en el centro, junto a Sibari, Laabi, Akalay Y León Cohen

Por la parte de Oriente, extensos bosques de alcornoques y naranjos alegran la vista con sus verdes copas, lo cual explica el nombre con que en lengua árabe es conocida la población: El-Araix (jardín de recreo). En el Uad-el-Kus, el Líkkus o Lixus de los antiguos, nos aguardaba la caravana para pasar el río en la barcaza…
…Las ruinas de la antigua Lixus aparecían en la orilla derecha del río a unos cuatro kilómetros de distancia, testimonio mudo del paso de otras edades mucho más prósperas para este país.
…No están conformes los autores acerca de la época exacta de la fundación de Larache. Mientras unos, como Mr. Renou, pretenden demostrar que se remonta al siglo XII, fundados en que ninguna cita hace de esta población el geógrafo Edrisi, que escribía en 1154, y en cambio en el mapa catalán del año 1300 se encuentran ya indicadas Larache y Caximuxi; el señor Cuevas opina que es mucho más antigua, tanto que, según sus cálculos, se remontaría al siglo VIII. Funda su opinión el señor Cuevas en el hecho histórico de haber sido confiado en el año 828 de nuestra era el gobierno de Larache al Emir Yahya-ben-Edrís por su hermano Mohammed, tercer príncipe Edrisita, lo cual demuestra la existencia de esta población a principios del siglo IX… Lo que sí parece comprobado es que a principios del siglo XV se estableció en ella la tribu berebere de los Beni Aros, fortificándola convenientemente al terminar este siglo Muley Ben Nasar, durante el reinado de su hermano Said-el-Uatas.

Puerta de la Alcazaba de Larache

En 1504 cayó esta plaza en poder de los portugueses, quienes la conservaron bajo su dominio hasta el año 1514.
En 1578, receloso Muley Hamed Debí de los proyectos que se atribuían a Felipe II, se apresuró a dotar a Larache de dos grandes castillos hechos de tapia, de extraordinaria solidez; a pesar de lo cuál, los planes del monarca español tuvieron fácil realización en tiempo de su sucesor Felipe III, quien ocupó la ciudad en Diciembre de 1610, en pago del apoyo que prestó en sus pretensiones al trono a Mulay Chepe contra su hermano Muley Cidán.
En 1689, bajo el funesto reinado de Carlos II… vióse esta plaza atacada vigorosamente por Muley Ismail, apoyado por el rey Luís XIV de Francia.

Fuente Bab Alkasabah

A partir de estos acontecimientos, la importantísima plaza de Larache, de la que decía Felipe II que valía ella sola por un reino, ha permanecido en poder de los moros. En 1765, una escuadra francesa, al mando del almirante Du Chaffaut, bombardeó Larache. Intentando después incendiar los navíos marroquíes fondeados en el Uad-el-Kus, quedaron las lanchas, con los 450 hombres que conducían, sin agua suficiente para navegar, a causa del reflujo, siendo todos ellos pasados a cuchillo, excepto 84 heridos que fueron reducidos a la esclavitud.
Un final igualmente desastroso tuvo la expedición austriaca dirigida por el almirante Bandiera, que en 1829 fue a vengar la captura de un navío de su nación. Como los franceses, quisieron los austriacos, con pocas fuerzas, destruir los barcos marroquíes… llevado a cabo con tal desacierto y escaso conocimiento del terreno, que… tuvieron que arrojarse precipitadamente al mar…

La ciudad de Larache se halla rodeada, como todas las de Marruecos, de rojizas murallas tostadas por el sol de los siglos, murallas en su mayor parte en mal estado, sobre todo las construidas a últimos del siglo XV por Muley-ben-Nazer.
…Aprisionada entre sus muros y alcazabas, vive la población que algunos hacen ascender a 10.000 habitantes y que seguramente no llegará a 5.000, de ellos 500 hebreos y 70 europeos, en callejuelas estrechas y sucias, edificadas la mayoría en declive, lo que da a la población aspecto de anfiteatro. El Zoco, situado en la parte más elevada de la ciudad, y junto a una de sus puertas, está rodeado de un elegante pórtico formado por ligeras columnitas blanqueadas, que dan a este lugar un aspecto risueño y monumental. A eso débese el que posea Larache el Zoco más hermoso de Marruecos, cuya construcción se atribuye a los portugueses. En esta misma plaza hállase la principal mezquita, y por ambos conceptos es el sitio más concurrido de Larache.

Salimos por la puerta que da al campo…De pronto, aparecieron allí cuarenta jinetes negros, montando soberbios caballos elegantemente enjaezados. Llevaban puestos albornoces de color azul marino, rosa, naranja y marrón, y cruzada en el arzón de la silla larguísima espingarda, avanzaban en dos líneas con extraordinaria gravedad. Nos hicimos a un lado, y bien pronto se perdieron entre la muchedumbre que invadía la puerta de la ciudad.

…Habíamos presenciado el paso de los jinetes marroquíes de aquella célebre guardia negra, tan famosa en otras épocas; la que con sus brillantes cargas deshizo los batallones portugueses en Alcázar-Kibir, la que luchó en vano con nuestros cuadros en los campos de Uad-el-Jelú, la que hoy, dispersa y todo, constituye con sus restos las tropas más fieles y bravas de Muley-Hassan.

…El territorio de Larache está ocupado por las kábilas de Jolot, Tlig, Beni Gorfed, Benisef, Sumata, Halserif de Yebel y Halserif del Otáa, que suman un conjunto aproximado de 130.000 habitantes. Su territorio es muy feraz, produciéndose en gran abundancia el trigo, cebada, aldorá, mijo, pasas, cera, miel, habas y alpiste. El ganado vacuno, cabrío y lanar tiene también gran desarrollo, especialmente este último, que en algunos años ha rendido más de 4.000 quintales de excelente lana.
…Como en casi todo Marruecos, el comercio se halla en manos de los judíos, ya por cuenta propia, ya por cuenta de sus correligionarios de Tánger y Gibraltar. El comercio de importación se halla en mayoría en poder de ingleses y franceses.

…La carencia de puerto a propósito para barcos de gran cabotaje, perjudica mucho a Larache en su calidad de punto de desembarco de productos destinados al interior. De poder fondear en sitio seguro, sería bien pronto la ciudad de Larache un emporio comercial de primer orden…>

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MOHAMED SIBARI, escritor larachense

Mohamed Sibari

Mohamed Sibari, nació en la provincia de Larache en 1945. Narrador prolífico, poeta accidental, Sibari es uno de los escritores más conocidos de Larache. Mérito suyo, como el de Dris Diuri, Mohamed Akalay o Momata, es la de escribir su obra en castellano, cuando su lengua natural es el árabe. Dejaré para más adelante hablar en otro artículo de sus cuentos, y hoy me centraré en su libro “Poemas del Lukus”.

En él, Sibari hace una recopilación de su obra poética que estaba diseminada en publicaciones, revistas y periódicos tanto marroquíes como españoles. Son poemas en los que habla de su amada Larache pero también de sus sentimientos más profundos.

 Larache

 Bella y esbelta

Mirando a su delta

De peineta sus alminares.

Su rostro, por Helios besado de día,

Y de noche alabado por Selene.

En su pecho, amor eterno

Y mezcla de confesiones.

Su falda, de jardines.

Un pie en frondosa tierra,

Y el otro, en azul de los mares.

En las Hespérides, su templo de flores.

En los meandros de su río,

El camino de las deidades,

De allende los mares.

Ésta es nuestra villa,

Ésta es mi Larache.

 Tuve la fortuna de escribir el prólogo a este libro, y que transcribo:

Sidi Mohamed Sibari es un narrador, un contador de cuentos y, por tal motivo, los poemas que se recogen en este libro destilan, como no podía ser de otra manera, la naturaleza de cuenta cuentos del autor. Efectivamente, no es difícil leer como un relato algunas de estas poesías.

Los poemas de este libro son un racimo hecho de injertos; no existe una unidad temática sino que, haciendo honor al título del libro los <Poemas del Lukus> son, más bien, afluentes que nacen de ese río mítico. Así, Sibari se regodea en los meandros del Lukus para cantarle a su amada ciudad de Larache o al propio río o a la gente del pueblo; pero se atreve también a cantarle a otras ciudades: a unas por su hermanamiento con Larache, como Almuñécar, y otras porque forman parte de otro mito que parece encandilar a este escritor: Granada, Córdoba… es decir, Al-Andalus. Pero no olvida a Ceuta, ni a Tetuán. <Ablución> sería quizá un ejemplo de lo que busca en tales versos. Son, en fin, sus ciudades, las que ha conocido en profundidad, de las que guarda un sentido de la nostalgia muy peculiar, personal, entrañable e intransferible.

Sergio Barce, Mohamed Sibari & Rachid Serrokj

Mohamed Sibari con Sergio Barce

Por tanto, los poemas hablan de su tierra y de la otra tierra que aún sigue en sus sueños, la de los mitos y las leyendas: Lixus, Medina Azahara, la patrona de Larache <Lalla Mennana>…

No desdeña, sin embargo, desnudar sus sentimientos en otros poemas del libro. Habría que destacar en este sentido alguno de estos últimos: <Me pregunto>, <Vieja luz>, y sobre todos <Sueño>. Ahí sí desborda su sentido poético al narrativo y el mirarse las entrañas le obliga a destilar su pluma y pulir el estilo. Y, posiblemente, sea en sus poesías más íntimas donde la obra alcance su verdadero valor.

No olvida, por supuesto, a los personajes, pues su vena narrativa se lo impide, y dedica versos a sus amigos pero, también, a sus enemigos, y mientras a los primeros los mece en una barca cruzando el Lukus, a los otros los empuja hasta la mar, más allá de la desembocadura del río y los caricaturiza y los ridiculiza. Sólo ahí se le suelta la mano y desliza su humor corrosivo.

<Poemas del Lukus>, en definitiva, es una amalgama de los poemas que ha ido escribiendo Mohamed Sibari durante mucho tiempo, años quizás. No le intimida el hecho de no aglutinarlos en un tema en concreto sino que los expone tal cual son, tal y como han sido concebidos y paridos. <Mi río> podría ser el corazón del libro, el que justifica su título, posiblemente la declaración de amor a su tierra, el poema que explica el por qué sigue escribiendo desde su Larache, desde el Balcón del Atlántico, clavadas sus pupilas cristalinas en las aguas de <su río>.

 Mi río

Mi río, no es cualquier río

Mi río llora y gime

Mi río canta, sonríe y ríe.

El Guadalquivir nace en la sierra.

Mi río, como el maná, nace del cielo.

Es fruto del aire, del viento, rayos, truenos,

Tormentas, nubes, granizo y finalmente agua bendita.

Mi río es atalaya de civilizaciones,

Historia fenicia, romana y musulmana.

De oráculos, mosaicos y anfiteatros.

De marineros, salazones, alevines y delfines

En nupcias o fiestas,

Atrae a sus hijos desde allende los mares.

Mi río alimenta, y sed sacia a pino,

Eucalipto, álamo, olivo o acacia.

Mi río es alegría, inspira.

Es musa literaria, bañada en bucólica poesía.

Mi río purifica,

Y en su regazo a los pies de “Larache”

Como un vigía,

El camino indica a los creyentes,

En época de romería.

Mi río, es mucho río.

Este poemario fue presentado por Sibari en el Día de Larache en Málaga que organizó la asociación cultural <Larache en el Mundo> que presido en colaboración con AEMLE y El Corte inglés, en julio de 2007.

«Día de Larache en Málaga», julio de 2007, en Ámbito Cultural de El Corte Inglés. En la mesa, cuatro autores larachenses: Mohamed Sibari, Mohamed Akalay, Sergio Barce & Carlos Galea

Entre su profusa obra destacan <El babuchazo> (La-la Menana y AEMLE, Tánger, 2005), <El caballo> (EMI, Tánger, 1993), <Cuentos de Larache> (AEMLE, Tánger, 1998), <Pinchitos y divorcios> (La-la Menana, Madrid, 2002) o <De Larache al cielo> (AEMLE, Tánger, 2006).

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