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Sábado 14 de mayo: presentación en LARACHE de mi nueva novela

Este sábado, día 14 de mayo, a partir de las 18.30 h

en el Colegio Luis Vives de Larache,

presento mi nueva novela

UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE

La presentación correrá a cargo del profesor de la Universidad de Rabat

Abedallatif Limami

En TALLER DE LETRAS se puede leer la siguiente reseña sobre la novela:

http://www.tallerdeletras.com/

 ‘Una sirena se ahogó en Larache’, nueva novela de Sergio Barce

 Sergio Barce vuelve a la novela después de la excelente Sombras en sepia (Pre-textos, 2006), con la que ganó el premio Tres Culturas de Murcia. Una sirena se ahogó en Larache es un relato sencillo, emotivo, que nos cuenta la historia de Tami, un niño que habita en la medina de Larache, y su familia.

Realismo a veces sucio y a veces mágico, sentimientos tan evidentes como contenidos, y la tragedia de la vida siempre presente, a través de la visión del mundo de Tami: un mundo tan pequeño como universal, inserto en una realidad que nos es, a la vez, extremadamente próxima y extremadamente cercana, la del norte de África, la de Marruecos, la de Larache. Barce, escritor entre Málaga y Larache, y que vivió su infancia en esta ciudad marroquí, se nos muestra, una vez más, como una voz singular en tanto que nos acerca un mundo por descubrir, por recorrer, por amar. «Una sirena se ahogó en Larache» tiene todos los ingredientes para ser una de las sorpresas, uno de los éxitos de la temporada.

por Juan Pablo Caja

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«UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE», UNA NOVELA DE SERGIO BARCE

Sergio Barce

UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE”

(ISBN  978-84-9991-123-6).

Ha sido publicada por Editorial Círculo Rojo.

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Este es un fragmento de la novela:

   <El paquete de Gitanes está medio roto pero Mustapha guarda en su interior cuatro cigarrillos. Los saca con sumo cuidado, temiendo que se deshagan entre los dedos. Tami, Samir y Lotfi lo miran con cautela, como si asistiesen a un rito ancestral que se representara sólo para ellos. A Tami le sorprende descubrir que ese día Mustapha parece ya mayor. En sus dedos, al coger los cigarrillos, ve las manos de un adulto, pese a que no es más que un par de años mayor que él.


   Se han colado en el Castillo de las Cigüeñas y se han escondido en uno de sus corredores laterales. Huele a orines y a humedad, pero están a salvo de la curiosidad de la gente entre los escombros de siglos y las arañas que habitan los rincones. Allí nadie los va a descubrir, amparados por el abandono al que está sometido el monumento, con sus escaleras ciegas y desdentadas, las torres vigías cercenadas y parte de los techos y artesonados completamente hundidos; una especie de esqueleto cuyos huesos fueran desintegrándose sin remisión posible.

   Mustapha le da un cigarrillo a cada uno, saca una caja de cerillas y frota un fósforo. Le da lumbre a Lotfi, a Samir, luego a Tami. Finalmente se enciende su pitillo. Los cuatro se miran de reojo y estallan en una carcajada. Las risas retumban en el corredor desconchado y olvidado por las centurias y se convierten en un sonido metálico que retumba igual que el motor de un barco. Tami se pone a toser, y Lotfi le da unas palmadas en la espalda.

   -Me gusta esto –murmura Mustapha. Luego, posa sus pupilas en Tami-. Ahora vas a convertirte en un hombre de verdad…

   -¿Vamos a ser hombres sólo porque fumemos? No le hagas caso –Lotfi, con su cara brillante, en la que destacan sus labios gruesos, menea la cabeza de un lado a otro-. Yo escuché una vez a mi padre decir que un hombre sólo es un hombre cuando se acuesta con una mujer.

Castillo Laqáliq o de las Cigüeñas

-¡Qué tontería! –exclama Samir. Las sombras del corredor le resaltan la leve cicatriz que tiene en su mejilla izquierda, un mínimo arañazo que se grabó en la piel, casi oculta por la montura de sus gafas-. Los hombres son hombres, safi… Yo ya llevo fumando tres años, así que no me hace falta otra cosa… –añade con suficiencia altanera.

   -Eso es mentira, Samir –le reprocha Mustapha, sin mirarlo, concentrado en coger su cigarrillo como lo hacen los actores en las películas-. Pero si me dijiste que lo habías probado en el curso pasado… Y que te quemó los pulmones la primera vez que te tragaste el humo…

   -¿Cuándo he dicho eso? –se yergue, provocador-. ¡Nunca te he contado algo parecido!

   -En la puerta de tu casa, con tu hermano Dris –vuelve a decir Mustapha, y le arroja una mirada a Samir que lo enmudece y le obliga a bajar los ojos.

   La tos de Tami se ha aplacado en medio de esa pequeña discusión y vuelve a dar otra calada a su cigarrillo. Pero, enseguida, la tos pertinaz regresa y casi se ahoga.

   -No sabes fumar… -le dice Mustapha.

   Tami levanta una mano para que aguarden un instante a que se recupere.

  

     -No sabe hacer nada. Nunca sabes nada, porque en tu cabezota sólo hay serrín.

   Ni siquiera lo mira cuando Samir habla de él, como si estuviera ausente. Tami sabe que lo hace adrede, para herirle más, aunque nunca ha sabido la razón de su encono; desearía preguntarle por qué lo dejó solo en el mercado, por qué no le avisó de que estaba el mejazni, pero no se atreve. Teme, en el fondo, que eso le cause mayores problemas. Lo cierto es que desearía no verlo nunca más, que desapareciera de su vida, que desaparecieran los dos juntos: Amin y él.

   -Pero si nunca ha fumado de verdad –replica Lotfi, muerto de la risa-. Cuando se haya tragado un paquete entero, entonces seguro que ya no tose. Necesita su tiempo, que se acostumbre… En cuanto se ponga a quemar cigarrillos uno detrás de otro dejará de toser, ya veréis…

   -Le he cogido el paquete a mi tío –confiesa entonces Mustapha con una expresión pícara en sus ojos-. Pobre de mi primo Zacarías, le van a dar una paliza… Seguro que cree que ha sido él el que se lo ha quitado… Pobrecillo –repite varias veces.

   -¿Y para qué tiene que acostarse un hombre con una mujer? –pregunta inesperadamente Tami tras exhalar el humo de otra calada.

   Desde que ha escuchado a Lotfi, le está dando vueltas al asunto, sin comprenderlo, aunque tenga una escueta idea de lo que eso significa; aún nadie le ha explicado nada del asunto y sólo hay lo que puede imaginar, que realmente no es mucho.

   Lotfi y Mustapha se ríen y le dan un suave pescozón en la cabeza. Pero Samir, que se siente humillado por Mustapha, se levanta y le da un manotazo al cigarrillo de Tami, se lo tira al suelo y lo pisa con su sandalia.

   -¡Ya está! –ruge-. ¿Ves? Ya no volverás a toser, mierdecilla. No sé para qué vienes con nosotros… ¡Estoy harto de estar con vosotros! Yo ya he probado kifi, pegamento y más cosas… No sé qué hago con unos niños pequeños…

CASTILLO DE LAS CIGÜEÑAS patio

  -Vamos a ver a Salwa… -propone entonces Mustapha, amarrando las ganas imperiosas que le han entrado por darle una patada en el culo a Samir. No sería la primera vez que se pelearan, pero sabe que eso ya no arreglará nada. Apoya una mano en la pierna de Tami-. Venga, terminad de fumar. Cuando la veas, te contaré qué es lo que quiere decir el padre de Lotfi.

  Oír el nombre de Salwa le ha hecho recordar su desembarco con Barbarroja, su rescate de la Princesa de Argel. Ahora va a verla de nuevo y, tal vez, le regale su pañuelo o una joya como pago por los servicios prestados.

   La gente inunda la calle de tierra, comprando a los campesinos que se han instalado en el lateral del Mercado. Huele a melón y a sandía, a chumbos y a melocotones; la menta y la hierbabuena, los cocos y las naranjas mezclándose en el ambiente caldeado del mediodía con la brisa oceánica que sube del acantilado. Los cuatro amigos corren sorteando a la gente. Suben las escaleras de la casa de Mustapha, seis o siete calles más allá del Mercado Central. A Tami le cuesta seguirlos y llega el último a la terraza. Le duele el pecho, no en exceso, pero es una punzada de púas que se refocila arañándole por dentro.

   Trepan por el pretil que separa el inmueble del otro edificio de al lado. Las sábanas se secan al sol, sábanas blancas resplandecientes, igual que nubes que se hubiesen quedado prendadas de alguna niña, y las alfombras, pesadas y ardientes, se airean colgadas de tendederos de alambre.

Mercado Central de Larache

  Saltan otro muro y se asoman al último que da a un patio más bajo. Hay una pila, con un grifo de metal y una tabla de madera. Los cuatro chicos se acurrucan en un rincón y aguardan, armándose de paciencia. Tami se da cuenta de que Samir no le quita ojo, como si estuviese a la espera de algún otro instante en el que poder cebarse de nuevo con él. Lo evita, en la medida que puede. Pero Salwa no tarda en aparecer, acarreando una cesta llena de ropa, y Mustapha le da un codazo a Lotfi, que avisa a los otros dos, y todo eso provoca que Samir pierda interés por Tami que se suma a los demás suspirando de alivio. Se vuelven a asomar, con más cautela, tratando de no ser descubiertos por la joven.

   Salwa es delgada. Tiene ojos almendrados, labios de mandarina y un movimiento delicado de cuello; es bonita, y sus brazos desnudos acentúan su belleza. Las cejas son anchas, las pestañas largas, en su nariz hay un diminuto lunar. Lleva una camisa y unos zaragüelles. Deja la canasta en un poyete, cerca de la pila, y abre el grifo. Sale un chorro de agua fresca, transparente, que le salpica la camisa. Salwa se la abre lentamente, desabotonándola con sus dedos diminutos. Ese sencillo acto es, sin embargo, un tiempo interminable de zozobra para los cuatro chavales que no desean más que termine ya de una vez. Por fin, se desabrocha el último botón, pero, para desesperación de los cuatro, no se la quita del todo y se la deja medio abierta.

   Tami siente un escalofrío ardiente que le nace entre las piernas y que anula completamente la punzada del pecho, que desaparece ahora. Posa las manos en el borde del pretil y abre los ojos como tratando de captar hasta el más mínimo detalle de la piel de Salwa. Le parece más hermosa que en el sueño y aborta el impulso por saltar la muralla, presentarse ante ella y ofrecerle su espada.

   -¿No sientes un deseo increíble de bajar? –le susurra Mustapha, y Tami gira un segundo la cabeza para mirarlo con reticencia. Asiente, no obstante, y vuelve a centrarse en la chica-. Si pudieras dormir con ella, pasar la noche a su lado… lo harías, ¿verdad?

   Tami asiente de nuevo y, en su subconsciente, se entreabre una puerta emocionantemente.

   Siguen ahí arriba y, en ese instante, pueden verle algo del vientre; la voz de Lotfi susurra una palabra que les hace creer que también vislumbran el ombligo, pero Tami no logra intuirlo siquiera por más que estira el cuello.

   -Se lo veo… Yo sí se lo veo –repite nervioso Lotfi.

   La chica comienza a lavar la ropa sobre la madera, restregándola con fuerza con una pastilla de jabón de Marsella; luego, enjabonada del todo, la aplasta y la vuelve a restregar ahora contra los surcos transversales de la tabla. El agua sigue salpicando, mojándole la camisa que se le va adhiriendo de tal manera que sus senos, pequeños, turgentes sin embargo, comienzan a esculpirse claramente. Los pezones, de súbito, quedan fijados como si, en realidad, no llevase nada puesto encima, igual que dos botones marrones cosidos a un camisón blanco.

   Mustapha le da otro codazo a Lotfi y éste a Tami. Todos se empujan, nerviosos, riendo a causa de la excitación que comparten. Salwa, ajena por completo a la presencia de los chavales, continúa la faena. Coge una prenda recién lavada y se aparta de la pila para tenderla. Ahora los cuatro amigos sí que permanecen callados, como muertos, asidos por una imagen escapada del paraíso. Levantar los brazos para colgar la prenda provoca que la camisa se abra más y sus senos asoman nítidamente, casi enteros. Tami tiene la boca descolgada, entreabierta, Mustapha está a punto de gritar, mientras Lotfi parece rezar por el movimiento incesante de sus labios…>

Para adquirir o solicitar ejemplares podéis dirigiros a vuestra librería habitual, para que ésta la pida a la editorial o a la distribuidora, cuyos datos son:  Editorial Círculo Rojo – correo electrónico: info@editorialcirculorojo.com  – Teléfonos 950581670 – 647636310

O bien, para pedir más información, contactando conmigo en:  barceabogado@gmail.com

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Portada SOMBRAS EN SEPIA

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Medina de Larache



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CARTAS Y CORTOS de LEÓN COHEN MESONERO

León Cohen Mesonero

Cartas y Cortos

hEBRAICA EDICIONES

León Cohen, escritor larachense, publica en los próximos días su nuevo libro «Cartas y Cortos» (Hebraica ediciones, 2011). Parece que últimamente los autores larachenses nos prodigamos mucho más que antes, y siempre es una alegría para mí poder dar la noticia del trabajo de algún amigo. León Cohen lo hará en pocos días, razón suficiente para comunicarlo a todos vosotros.       Sergio Barce

Como aperitivo de su libro, reproduzco a continuación una pequeña parte de una de las cartas que León incluye en su libro,

así como el prólogo que le ha escrito la poetisa Paloma Ferández Gomá.

Carta a mis tías

(fragmento)

«Crecí  entre mujeres solitarias. Mi abuela Luna enviudó muy joven. Mi tía Raquel nunca tuvo marido, dedicó su vida a educar a su única hija. Mi tía Mery fue madre soltera y murió muy joven. Mi tía Simy, se separó a los seis meses de casada y no volvió a convivir con ningún hombre hasta su muerte con noventa años. Fue solidaria con su hermana Mery y adoptó al hijo de ésta como suyo. Sus primas hermanas Simy y Alló también vivieron la mayor parte de sus vidas solas. Lo sorprendente de todas estas mujeres, hermanas y primas de mi padre, es que nunca necesitaron a hombre alguno para recorrer sus caminos vitales. La ausencia del hombre era lo característico de la casa de mi abuela Luna. Esa capacidad de la mujer para prescindir del hombre como pareja o como sostén. La relación de estas mujeres con los hombres fue de protección, como madres o como hermanas. Esa convivencia con aquellas mujeres autónomas, me llevó al conocimiento temprano de la fortaleza y de la superioridad manifiesta de la mujer sobre el hombre en su enfrentamiento con la vida. Ese conocimiento me condujo a respetarlas y a admirarlas desde muy niño. Aquellas mujeres libres y valientes que se llamaron Simy, Raquel, Alló o Luna, de las que recibí mi educación sentimental,  sin ellas proponérselo.

 Escribir una carta transcurridos cincuenta años, teniendo además la certeza de que no os va a llegar, es un intento vano. Pero la carta puede llevar implícita una segunda intención y espero que me sirva al menos a mí como terapia y exculpación. Uno siempre mantiene con sus muertos un sentimiento ambiguo, a medio camino entre la culpa y la deuda. Como si les debiera una explicación, como si ellos preguntaran o quisieran saber por qué nunca más he  vuelto a hablar con ellos, como si tuviera una necesidad imperiosa de devolver parte del cariño recibido. Esta carta siempre ha estado persiguiéndome, siempre ha esperado a ser escrita. Esta es una carta debida, el pago por una deuda de amor, un homenaje póstumo, un tributo al cariño que nos profesamos, un retorno al pasado, a un universo repleto de momentos mágicos. Más tarde o más temprano, el tiempo nos devuelve al jardín de la infancia, al jardín de los recuerdos, que para mí siempre será el Jardín de las Hespérides…»

Jacob Cohen, padre de León


NOSTALGIA DE LA LUZ, prólogo a «Cartas y Cortos» de Paloma Fernández Gomá:

«León Cohen Mesonero, profesor de la Escuela Politécnica Superior de Algeciras (Universidad de Cádiz), es un escritor que cuenta con una obra amplia y sólida; su narrativa abre horizontes históricos recordando  un pasado que revive todos los instantes que existen en la memoria del autor y lector. Entre sus obras anteriores podemos citar: RELATOS ROBADOS AL TIEMPO, CABOS SUELTOS, LA MEMORIA BLANQUEADA, también colabora habitualmente en revistas culturales de difusión internacional y su obra ha sido recogida en diversas antologías de Literatura  Contemporánea Hispanomagrebí.

León Cohen

 Que sirvan estas palabras a modo de introducción para acercarnos a la última obra de León Cohen Mesonero: CARTAS Y CORTOS , haciendo así una breve semblanza de su fecunda y multicultural trayectoria literaria, siempre avalada por su exquisito discurso narrativo, que nos invita a adentrarnos en el disfrute de su magnífica prosa.

León Cohen divide su libro en dos capítulos o apartados: Cartas y Cortos.

En el primer apartado reúne un total de 14 cartas, que merecen ser leídas en rigor, pues reflejan un discurso literario bien conformado y elocuente que adentra al lector en el mundo que el autor quiere mostrar desde una perspectiva subjetiva, pero abierta a comentarios o cambios, ya que León Cohen nos abre las puertas de sus convicciones, vivencias y recuerdos desde un umbral expositivo que siempre enseña modos de vida entre el respeto y el conocimiento del “otro”. En definitiva el capítulo Cartas supone un dominio absoluto del género epistolar.

En la primera Carta titulada, Carta de un ciudadano corriente, León Cohen se presenta a sí mismo ante el lector. Y después escribe a una amiga americana, a Alejandro,  a su prima; todas estas misivas suponen una suma de contrastes entre la personalidad del autor, siempre bien definida y abierta al mundo de la tolerancia, lo cual  evidencian las demás cartas que suceden a las anteriormente mencionadas, y el mundo exterior donde acontecen las vivencias que se interconectan con una educación y un pensamiento, que será el que vaya descifrando en clave de “yo personal “ único e intransferible  todo aquello que el autor nos comenta o comunica en  Cartas y Cortos.

En Carta a un amigo virtual, León Cohen confiesa ser un misántropo irreconciliable y en otra misiva nos manifiesta su admiración por el actor José Luis López Vázquez. Las vivencias que tuvo en Larache durante su infancia, nos las deja plasmadas en la epístola dedicada a sus tías. A Jacabo Israel Garzón le recuerda que él es solidario con su pueblo y se reconoce heredero de la educación recibida junto a su abuela y toda la familia de su padre.

Nuestro autor no olvida la poesía  y escribe a Luis García Montero.

El apartado epistolar se cierra con tres cartas dedicadas al hijo de su profesor de inglés, a Agapito y a un joven.

Todas sus misivas son exponentes de una personalidad abierta y solidaria  de un hombre que reúne en sí el legado de tres culturas: árabe, judía y cristiana, que nació y vivió en Larache, en Tánger  y en Algeciras , donde vive en  la actualidad.

 León Cohen es un escritor de espíritu que mira al mundo, un creador innato, que con la fuerza de su palabra nos invita a convivir en una sociedad intercultural y de respeto mutuo.

El capítulo Cortos está configurado por artículos a modo de fotogramas rápidos escogidos de la experiencia , que descifran el pensamiento de nuestro autor  con respecto a diferentes temas. Empieza este  capítulo con un artículo fechado en 1976 donde el autor recorre los datos más significativos de todo lo vivido. Después va desglosando sus  impresiones en un poema titulado Luna: Tres años, dedicado a su hija y fechado en 1981, para pasar, ya plenamente a la narrativa con el artículo Rusia firmado en 1991.

Un total de veintisiete artículos  conforman esta apartado donde: El telediario de las tres, Adiós a Kubala, Los niños de Belfast. Grito de Paz. El guarda de la sinagoga. Hassan II el gran seductor. Sarajevo, Sarajevo. Marrakech. El espíritu de mi pueblo. A Ernest Lluch. Qué dirán de mí cuando haya muerto 1 y 2. Aquel 10 de Febrero 40 años después. Despedidas o Cabos por atar, con el cual  el autor pone punto final al libro y que nos deja  una serie de reflexiones esbozadas  sobre la existencia y la vida del hombre, razones para seguir viviendo o replanteamientos para dar una respuesta coherente a todo aquello que nos atañe o envuelve como personas.    

Los textos antes citados conforman, entre otros,  un amplio retrospectivo y sugerente caleidoscopio que nos permite asomarnos a la pletórica narrativa de León Cohen Mesonero, un escritor que es referencia para acercarse y conocer más y mejor las tres culturas del Mediterráneo.»

PARA RECIBIR MÁS INFORMACIÓN:

Prof. Dr. León Cohen Mesonero
Catedrático de Universidad – Dpto Ingeniería Química y Tecnologías de Alimentos
Universidad de Cádiz
Avda Ramón Puyol s/n
11202 Algeciras
e-mail : leon.cohen@uca.es

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LARACHE, 17 de abril de 2011 – Niños pintando e iluminación nocturna del edificio del CAFÉ CENTRAL

La jornada se cerró con un emocionante acto: estando ya a punto de terminar los trabajos de rehabilitación del edificio del Café Central, gracias a la colaboración de la Junta de Andalucía, a las gestiones iniciales de nuestra asociación «Larache en el mundo» y del apoyo de los propietarios actuales del inmueble, la familia Yakoubi, en especial de Hanan Yakoubi que, desde el inicio, estuvo entusiasmada con la idea de rehabilitar el edificio, Aberrahman Lanjri propuso que durante el día Internacional de los Monumentos y Sitios Históricos iluminásemos el inmueble por la noche para que los larachenses se dieran cuenta de la belleza que encierran los edificios de la antigua plaza de España, hoy Plaza de la Liberación. Varios niños leyeron poemas dedicados al viejo inmueble y a la plaza, y se proyectaron varios videos con imágenes de los edificios de Larache, especialmente fotos antiguas que ha montado Houssam Kelai. Mucha gente se emocionó viendo esas imágenes, y hubo más de una lágrima.

Poco a poco, los trabajos de rehabilitación están dando sus primeros frutos visibles


los videos de Houssam Kelai llenaron la noche de nostalgia


La iluminación nocturna fue tan llamativa que el edificio del Central parecía sacado de un sueño.

Durante el mediodía, tras el paseo por la Medina, se realizó otra actividad con los niños, consistente en que realizaran dibujos al aire libre, frente al Hotel Cervantes, con el Balcón del Atlántico a un lado y la Plaza al otro…

Abdeslam Serrojk & Chrif Tribak

Sergio Barce & Waly

Ha sido un éxito de participación. El hecho de que los niños sean los protagonistas, atrajo a sus padres y familiares, y el ambiente fue festivo y divertido.

Abderrahman no paró de dar instrucciones con acierto

entrega de premios

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LARACHE, 17 de abril de 2011 – trajes típicos de LARACHE

Otras de las actividades que se realizaron fue montar una pequeña muestra de artesanía popular y de trajes típicos de las mujeres de la zona de Larache. Fue muy simpática la reacción de las jóvenes que portaban estos vestidos, que luego incluso bailaron alguna danza tradicional.

Mounir Kasmi estuvo muy activo toda la jornada

Outman Atjeje ha hecho un estupendo reportaje fotográfico de la jornada que podéis ver en Facebook, y Abderrahman Lanjri coordinó todo perfectamente

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