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CANCIONES SEFARDÍES, poemario de JOSE SARRIA

 

Canciones sefardíes (1998). del poeta malagueño Jose Sarria, con el que compartí el laborioso y emocionante viaje a Larache para llevar material escolar, y algún instante fiscal -lo que es menos atractivo-. son un adelanto del que luego se convertiría en su poemario completo Sepharad, del año 2000, obra con la que fue finalista del Premio Andalucía de la Crítica del año 2000.

Como me decía Jose, siempre se ha sentido atraído por el mundo hebreo, influenciado en parte por la lectura de la Biblia que leyó desde pequeño. Le impactó el Antiguo Testamento, y le emocionó El Cantar de los Cantares, el Eclesiastés y los Proverbios.

Jose Sarria

También me dice Jose que es posible que en su familia podría existir alguna raíz judía, ya que su apellido Sarria deviene de un pueblo de Lugo, y en aquella zona, entre Lugo y León, existió una comunidad judía muy importante que al tener que adoptar la fe cristiana se vieron obligados a adquirir apellidos de lugares, profesiones, etc..

Con todo esto, Jose Sarria, así lo cuenta él, un buen día se imaginó en Córdoba, en su camposanto, delante de una tumba con inscripciones hebreas y notó que su corazón brincaba al tocar en esas letras sus raíces. De allí surgió el primer poema de Sepharad:

 GÉNESIS

 Me llamaron. Me llamaron

con sus alargadas sombras

de milenios. Pronunciaban

mi nombre como sirenas

ansiosas de marineros.

Son mis padres y sus padres

y legiones de otros padres

izando tanto vestigio

a través de mis arterias.

Yo, la voz de sus silencios,

su acallado resistir

en este pequeño patio

del camposanto de Córdoba

donde afloran las conquistas

de siglos y de promesas.

Cubriéndome los cabellos,

para que todos me escuchen

apacible les recito:

“Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el Señor”.

 Muy poco tiempo después fueron surgiendo otros poemas relacionados con la temática sefardí y decidió completar un homenaje a este pueblo que ha vivido durante más de 500 años añorando el regreso hasta esta su casa.

Todo se confirmó en una visita que Jose Sarria hizo a Estambul, en donde existió una gran comunidad de sefardíes exilados, y allí se tropezó en el barrio Gálata, el barrio de los sefardíes turcos, con un anciano sefardí, con el que mantuvo un curioso diálogo en un gastado castellano judeoespañol. Este hombre le contó la maravillosa historia de su familia, de su exilio, de su recorrido y de cómo aún conservan, como un maravilloso tesoro, las llaves de la que fuera su casa de Toledo, que se van pasando de generación en generación. Así surgió el poema Barrio Gálata:

 BARRIO GÁLATA

Desde la Torre Gálata

el Bósforo parece

un alfanje que corta el corazón

de Estambul. A lo lejos

se adivinan las voces

de los muecines

sobre los alminares.

Aquí,

          en este barrio antiguo

los ancianos dialogan

en un gastado castellano:

son el signo de aquellos sefardíes

que en una noche de locura

lloraban su destierro.

 Con toda esta armazón,  Jose Sarria construyó este hermoso libro de versos y poemas, su delicado canto a los sefardíes que viven añorando la tierra de Sepharad…

 Jose Sarria nació en Málaga en 1960. Es economista y poeta. Entre sus obras destacan: Prisionero de Babel, Tratado de amores imposibles, La voz del desierto, Inventario delle Sconfitte o Desde que llegaste. Sus poemas han aparecido en numerosas antologías y revistas como Málaga et Poesía, Turia, Almoraima, Extramuros o Entrelíneas.  

Sergio Barce, diciembre 2011

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LARACHE: en recuerdo de DON AURELIO – artículo del escritor larachense CARLOS TESSAINER

En Julio de 2006, LARACHE EN EL MUNDO editó el Número 4 de la Gaceta Informativa de Larache. En ese número se incluyó un precioso artículo del escritor CARLOS TESSAINER Y TOMASICH -de quien en pocos días hablaré como novelista y creador larachense- dedicado al músico Don Aurelio Gómez, del que escribía hace unos días. Ese artículo de Carlos venía motivado por el Homenaje que le rendimos durante el I Festival de Guitarra y Cante que organizamos en Larache en 2005, partiendo de una idea de Ahmed el Guennouni. Aquel acto fue uno de los más emocionantes que he vivido en Larache. Aún recuerdo la febril actividad de Ahmed el Guennouni, obsesionado por cumplir una promesa, y cómo nuestra amistad se fue reforzando con el paso del tiempo y de nuestro empeño por sacar cada año ese festival, y ese día especialmente aquel grupo de larachenses que había regresado a la ciudad sólo para asistir al acto, y cómo la emoción los embargaba recorriendo las calles de la que fuera su ciudad más querida.   Sergio Barce, diciembre 2011.

 Así lo contaba Carlos Tessainer:

Larache:

en recuerdo de Don Aurelio

por Carlos Tessainer

Cuando hace algunos años alguien que dijo ser de Larache me hizo llegar su tarjeta de visita con el encargo de que me pusiera en contacto con él, estuve un tiempo dudando. Aquella persona se apellidaba Gómez y por más vueltas que le daba no recordaba a nadie conocido de mi ciudad que tuviese ese apellido. Aproximadamente una semana después volvió a mandarme su tarjeta, pero esta vez con una anotación tras su nombre y apellidos que rezaba: Soy el hijo de Don Aurelio. ¡No hizo falta más!  

Jose Luis Gómez

 Poquísimos larachenses de nacimiento o adopción debe haber –de la década de los años veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta y aun de los primeros setenta del siglo XX- a los que el solo nombre de Don Aurelio no les sea suficiente para saber a quién se hace referencia y, si además, se añade “el músico” no hay ya lugar para la duda. 

DON AURELIO, rodeado de la Banda de Música

 Como más adelante se detallará, y dentro de la I Edicióndel Festival de Guitarra y Cante celebrado en la ciudad de Larache en Agosto de 2005, se ha rendido homenaje a la figura de Don Aurelio por su aportación valiosa y continuada durante tantos años a la vida cultural larachense.

Don Aurelio Gómez Paños nació en el pueblo de La Gineta (Albacete) el 1 de Octubre de 1.903. Ya en los primeros años manifestó su inclinación y talentos musicales, iniciando estudios de solfeo y clarinete en su pueblo de nacimiento (bajo la dirección de Don Antonio Guzmán), pasando posteriormente a Albacete para cursar estudios de piano con Don José Espinosa.

Ahmed el Guennouni

Pero, no obstante, como suele ocurrir con las personas especialmente dotadas para las artes, puede afirmarse, sin lugar a dudas, que Don Aurelio fue esencialmente un autodidacta. Llegó por primera vez a Larache para realizar su servicio militar en 1.924, finalizándolo en 1.927. Ya convertido en civil, comenzó a ejercer en la ciudad como pianista, compaginando su trabajo en la primitiva sala de cine que hubo en Larache Cinema X (entonces el cine era aún mudo) con otro en el Café Marroquí.

Regresó a La Gineta en 1.928, pero su destino parecía estar echado para quedar unido a la ciudad del Lukus. En 1.929 el propietario del Cinema X, Don Isaac Benasuly, fue a buscarle a La Gineta y con él regresó a Larache. En esa ciudad ya había conocido a la que luego sería su esposa, Catalina Díaz Bosch, hija de un militar allí destinado, por lo que a una buena oferta laboral, sin duda contribuyó también a su regreso el romance que allí había dejado. Lo cierto es que en 1.929, el año de su vuelta a Larache, contrae matrimonio con ella en la antigua Iglesia de San José, situada al final de la calle Real. El nuevo matrimonio se estableció en el primer piso del edificio situado en la calle Daisuri número 11, donde nacerían sus doce hijos y donde vivirían hasta el final de su larguísima residencia en Larache.

Para el mantenimiento de su familia y de los numerosos hijos que pronto comenzaron a nacer, Don Aurelio contaba con un arma esencial, con aquella facultad para la que estaba sobradamente capacitado: la música. Pero es necesario trabajar duro, por lo que comenzó a ejercer su profesión –en agotadoras jornadas laborales- allí donde su presencia era reclamada.

Construido el Teatro España –que fue inaugurado por el dictador Miguel Primo de Rivera- Don Aurelio se convierte en su primer pianista. Ello lo simultaneaba con su trabajo –siempre como músico- en el Café Marroquí y en el Dancing Florida, cabaret para selecta clientela militar situado en el Barrio de Nador. Luego, ya en casa, impartía clases particulares a alumnos de Magisterio que necesitaban preparar la asignatura de música.

Los hijos seguían naciendo, pero nada arredraba a este trabajador infatigable para quien la música no fue sólo su pasión, sino el arma que le permitía, de manera digna, mantener el modus vivendi de su familia. Su fama crecía y los trabajos no hicieron sino aumentar. En 1.934 fue nombrado director de la Escuela Hispano-Árabe de Música de Larache, de la que surgió lo que fue comúnmente conocida como Banda Municipal; en 1.942 el Coronel San Martín le contrata para que forme a la banda de música de la Mehal-la Jalifiana, de la que fue también director hasta la independencia.

Tal fue la labor pedagógica de Don Aurelio en ambos casos que, tras la independencia de Marruecos en 1.956, un 50% de la Orquesta Real de Rabat estaba compuesta por antiguos alumnos de él, entre ellos Sidi Hassan Aidan, que llegó a ser director de la mencionada orquesta. Entre sus alumnos figuran además músicos de la categoría de Camiri (recientemente fallecido) y Sidi Driss Cherradi.

Al respecto, cabe destacarse el hecho de que, cuando en 1.956 el entonces Sultán Mohammed V visitó Larache, tras interpretarla Banda Municipal los preceptivos himnos y marchas, el soberano se dirigió a Don Aurelio preguntándole con verdadero interés si los músicos marroquíes tocaban los respectivos instrumentos utilizando partitura, pues en aquella época era algo inusual. Lo cierto es que los alumnos de Don Aurelio llevaban haciéndolo mucho tiempo. 

Público en el Festival de Larache, Castillo de las Cigüeñas

A los trabajos y cargos anteriormente reseñados, hay todavía que añadir algún otro. Fue también profesor de solfeo y piano en el Colegio Israelita Yudá Leví y, durante muchos años, profesor particular de Isabel de Orleáns, Duquesa de Guisa, trasladándose al palacio para impartir clases a la señora. 

Sergio Barce y Ahmed el Guennouni, presentado el festival

Fue en reconocimiento a su labor que el Jalifa Hassan Ben El Mehdi le condecoró con la Orden Mehdauía. 

Asistentes en el Castillo de las Cigüeñas

 Tras la independencia de Marruecos, algunos de los puestos que había desempeñado desaparecieron, por lo que su vertiente profesional sufrió cambios. Fue en estos años cuando formó una orquesta junto a algunos de sus hijos, conocida con el nombre de Don Aurelio y sus muchachos que acudían a interpretar  distintas piezas musicales allí donde su presencia era solicitada, destacando sus actuaciones en la Plaza de Toros de Tánger. 

Momento de la actuación de Ahmed el Guennouni

 En 1.959 fue nombrado profesor de música del Conservatorio de Tetuán, cargo que desempeñó durante cinco años en que regresó de nuevo a Larache. Es entonces cuando, bajo los auspicios de la Misión franciscana, Don Aurelio funda la Rondalla del Pilar en la que numerosos niños y niñas recibieron formación del maestro en diversos instrumentos musicales.  

Sergio Barce y Abderrahman Lanjeri

Día tras día ensayaban en el salón de actos de la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar. Con frecuencia, se trasladaban a diversas ciudades <Tánger, Tetuán, Arcila, Rabat, Ceuta> tanto para actuar como para participar en concursos, obteniendo varios premios. Junto a ello, Don Aurelio seguía impartiendo clases particulares en su domicilio, y en la Iglesia de Larache tocaba el armonio que era de su propiedad.

Algunos de sus hijos heredaron el talento musical del padre, pudiendo vivir de la música, entre ellos Aurelio que fue, durante varios años, pianista de la Orquesta Real de Rabat en el reinado de Hassan II; o Fernando <ya fallecido> que fue director de la Banda de Regulares número 4 de Larache <con acuartelamiento en Alcazarquivir>. Otros, como José Luís, heredaron también el talento musical pero orientaron su vida profesional hacia otros campos. Destacar también el que su hija Araceli, enfermera comadrona, fuese, hasta su matrimonio, enfermera de la <Casa Real Alauí>, asistiendo en tal calidad a algunos de los nacimientos de los hijos de Hassan II.

Don Aurelio Gómez Paños se marchó de Larache en 1.973, no sin antes recibir un caluroso homenaje de despedida. Tras una breve estancia en Novelda, fijó, junto a su familia, residencia en Alicante. Era ya anciano; se ofreció a colaborar gratuitamente con la Banda Municipal, con las parroquias más cercanas, pero su tiempo parecía haber pasado. No obstante como trabajador infatigable que siempre fue, impartía en su domicilio clases particulares de acordeón. Poco tiempo vivió fuera de su querida Larache, pues falleció en Alicante el 1 de Noviembre de 1.974.

Pero Larache no le ha olvidado y quizás sea éste el mejor regalo para Don Aurelio, aunque hayan transcurrido ya muchos años desde su desaparición. Como ha quedado reseñado con anterioridad, la asociación marroquí LARACHE AL MADA en colaboración con la Delegación de Cultura del Ministerio de Cultura de Marruecos en Larache, organizó entre los días 11 al 14 de Agosto de 2.005 la I Edición del Festival de Guitarra y Cante que tuvo como escenario el Castillo de las Cigüeñas <Laqáliq> o de Nuestra Señora de Europa. También colaboról a Asociación Cultural LARACHE EN EL MUNDO, cuyo presidente es Sergio Barce. 

Miembros de Larache en el Mundo – Carmen Allué, Jose Luis Gómez, Pilar Ascaso, Antonio Mesa, Jose Manuel Galindo, José Edery, Sergio Barce, Abderrahman Lanjeri

Pero lo que cabe sobre todo destacar es que en el marco de ese I Festival, se rindió homenaje a la figura tanto de Don Aurelio Gómez Paños como a la del músico larachense Sidi Driss Cherradi, que fue alumno suyo. Lo emocionante es que la iniciativa del homenaje a Don Aurelio partió de Ahmed El Guennouni, presidente de LARACHE AL MADA. Resulta aún más emotivo porque este músico larachense no fue ni tan siquiera alumno de Don Aurelio. Pero en una bonita y fantástica historia que él mismo cuenta, tiempo atrás se la había aparecido en sueños el mismísimo Don Aurelio, entablando con él <conversación>. Conocedor de lo que el difunto había hecho por la música en Larache, se dolió de no haber sido alumno suyo, comprometiéndose en el mismo sueño con el viejo profesor a que su nombre –de cuyas manos tantos músicos habían salido- tenía que ser recordado de nuevo en Larache. Los posteriores contactos con la familia y con la asociación LARACHE EN EL MUNDO materializaron el homenaje. 

Aurelio actuó en homenaje a su padre

 Dentro del programa del Festival, destacar entre otras muchas e importantes actuaciones –sobre todo por lo emotivo de su carácter- la del hijo del homenajeado: José Luís Gómez Díaz. La asociación LARACHE AL MADA entregó diplomas, preparados en colaboración con LARACHE EN EL MUNDO, de agradecimiento a todos los músicos participantes y, a la familia del homenajeado, de manos de sus hijos Aurelio y Cecilia en representación de todos ellos, hizo entrega a la asociación en muestra de agradecimiento de una placa de plata. No era para menos, pues gracias a las gestiones de Ahmed el Guennouni ante el Ministerio de Cultura de Marruecos y a la Municipalidad de Larache, se logró también lo que la familia deseaba desde hacía bastante tiempo: que en la fachada de la calle Daisuri 11, en que Don Aurelio vivió durante cuarenta y cuatro años, fuese colocada una placa que, en árabe y en español, recordaba al músico desaparecido. Con la asistencia de la casi totalidad de los descendientes de Don Aurelio, que para la ocasión se trasladaron a Larache, el viernes 12 de Agosto de 2.005, sus nietos descubrieron la placa conmemorativa en medio de una gran emoción. 

En el Colegio Luis Vives se hicieron varias actividades – Antica, Sergio Barce, Maria Luisa Diéguez, Ange Ramírez

 Sirvan pues estas líneas para dejar constancia del merecido homenaje para recordar a una persona tan significativa y entrañable en esta ciudad, sin la que la historia cultural de Larache, en su vertiente musical, no hubiera sido posible, y a cuya memoria dedico afectuosamente este artículo. 

Una de las actuaciones en el Castillo de las Cigüeñas

 Carlos Tessainer y Tomasich es profesor y escritor nacido en Larache. Es autor de “Los pájaros del cielo” (Edic. Sarriá – Málaga, 2.001) y de  “El Raisuni” (Edit. Algazara – Málaga, 1.998), entre otras obras.

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Periódico LARACHE: Noviembre de 1974 – DRIS CHERRADI y la Banda de Música de Larache – Y DON AURELIO GÓMEZ

En Larache destacaron dos maestros que abrieron el camino a muchos de los músicos larachenses, dos maestros que crearon escuela. Uno fue Don Aurelio Gómez, que llegó a trabajar para la Casa Real Marroquí.

Y el otro fuel Dris Cherradi, al que el Periódico Larache dedicó el siguiente artículo, en 1974:

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Periódico LARACHE, Octubre de 1978: Un error muy comentado – La muerte de S.S. Juan Carlos I

En Octubre de 1978, se celebró en la Iglesia del Pilar de Larache, una ceremonia religiosa, con la asistencia de las autoridades locales y de representantes de todas las confesiones. Se trataba del funeral por el sufragio del Papa Juan Pablo I. Sin embargo, el periódico Larache dio la noticia con un error en el enunciado, donde se confundió el nombre del Papa con el del Rey Juan Carlos, lo que dio lugar a chascarrillos y alguna que otra broma. Fue una de las noticias más comentadas de esta publicación larachense, pero por algo ajeno a la noticia en sí. Una anécdota que ha quedado en la memoria de esos años.

Hace días se celebraba la fiesta hebrea del Nuevo Año, y José Edery explicaba, en un extraordinario artículo, el significado de la Fiesta del Gran Perdón (Yom Kippur). También en esta página del periódico Larache, se hace mención a esta celebración del año 1978.

 

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Crítica del escritor JOSE SARRIA de mi novela «UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE»

He recibido la crítica que el poeta, ensayista y crítico literario, José Sarria, ha publicado tanto en la Asociación Colegial de Escritores de España, sección Andalucía, como en Papel Literario. Después de leerla, sólo puedo darle las gracias por su indulgencia, por sus palabras, por la excelente impresión que le ha causado mi novela. El paralelismo que hace entre «Una sirena se ahogó en Larache» y «El pan desnudo» de Mohamed Chukri me llena de satisfacción porque esta última es una de las novelas que más admiro. Quizá sesa muy osado el reproducir lo escrito por José Sarria en mi propio blog, pero quién se resiste a una buena crítica, así que la comparto con vosotros.

Sergio Barce

JOSE SARRIA

Una sirena se ahogó en Larache

de Sergio Barce

(Editorial Círculo Rojo, 2011)

por José Sarria

Tras la lectura de Una sirena se ahogó en Larache, de Sergio Barce, experimenté la sensación de intertextualidad que subyace en el relato, frente a la novela El pan desnudo, de Mohammed Choukri. Ambos son dos textos que, con la diferencia temporal que les separa, comparten espacio creativo, a la vez que personajes de la escenografía del norte de Marruecos. Los protagonistas podrían ser perfectamente transferibles de un relato a otro; pero, a pesar de compartir el cosmos social y otros elementos similares, el objetivo de ambos libros es bien diferente.

Según Mezouar El Idrissi, cuando Mohammed Choukri escribió su novela autobiográfica El pan desnudo, lo hizo “buscando un ideal para salir de un ambiente social deprimido y sórdido … / … buscando un sentido a su existencia, a la condición humana, pero sintiéndose extraño en su propia tierra, perseguido por circunstancias y lugares llenos de miseria y privación” [1].

Por su lado, Sergio Barce, autor de Una sirena se ahogó en Larache, está marcado de forma indubitada por la experiencia vital de su infancia, que transcurrió en las calles de Larache. Barce no se siente un extraño en la que fue su tierra, al contrario, hace de ella una utopía sobre la que fundamentar la construcción de su obra. Él no busca, como Choukri, un “ideal para salir de un ambiente deprimido”, sino que utiliza este magma de la experiencia que habita en su memoria y lo reelabora para construir un relato en la frontera de la épica cotidiana, visto desde el asombro, desde la imaginación encendida de los niños, con los ojos infantiles de Tami, su protagonista.

Choukri y Barce utilizan similares escenarios y personajes, si bien con objetivos disímiles. El primero para denunciar y reivindicar una salida, el segundo para regresar a aquellos lugares en los que junto a su familia (que residía en Larache desde la época del Protectorado) vivió los primeros años de su vida. Prueba de ello son sus anteriores novelas En el Jardín de las Hespérides (2000), Últimas noticias de Larache y otros cuentos (2004) y Sombras en sepia (2006), libro con el que obtuvo el Premio de Novela Tres Culturas de Murcia, todas enmarcadas o referenciadas en un pasado localizado en esta ciudad, que pulsiona, de forma definitiva, la actividad creadora del novelista.

Como ha escrito el profesor Abdellatif Limami, “con Una sirena se ahogó en Larache, se consigue finalmente el reto tan deseado: escribir del Larache de hoy pero desde dentro de una familia marroquí muy humilde, con muchos problemas de cara al futuro de sus hijos y plasmar al mismo tiempo la desilusión que supone la desaparición paulatina de la memoria y la historia de un pueblo  a favor de una mera política del lucro o tal vez de la ignorancia … / …  El relato gira entonces en torno a una niñez castrada que sólo salva la desbordante imaginación. De una familia muy humilde, Tami, un niño de casi diez años, a imagen del niño yuntero, crece como una herramienta, a los golpes destinado. Los relatos que su imaginación teje constituirán la única válvula de escape que le permite resistir y erguirse” [2].

José Sarria recitando versos

Efectivamente, Tami mostrará desde el principio de la novela una imaginación desbordante, cuyos efectos plásticos se hacen visibles a través de la interconexión de dos planos narrativos (quizá el mejor logro del texto) que describen, por un lado, la cotidiana realidad y, por otro lado, la eclosión de una fantasía sin límites, y que el autor fusiona a la perfección en el relato, con una descripción de continuidad magistralmente labrada. Son brillantes los momentos en los que Tami, arrebatado por el éxtasis de su ilusión, escapa de su entorno y huye a otros universos que ha conseguido crear en su inocente corazón gracias a las múltiples historias que ha escuchado de su abuelo, El Hach, sobre el rescate que protagonizó Barbarroja de la Princesa de Argel, de Salah al-Din, de Scheherezade o del sultán Mülay al-Mansür al-Dahabi, o de los viajes de Simbad, de Ulises o de las caravanas de camellos camino de Tombuctú.

Sergio Barce lleva a Tami, desde su virginal concepción del mundo, desde su inocente interpretación del marco que le rodea, hacia una especie de deriva a través de los personajes del relato (El Hach, su abuelo materno, su madre Rachida, la hermosa Salwa, Miguelito, el niño español amigo de Tami, el halcón Horr, su hermano Ahmed, o su padre Mohammed) hasta conseguir la complicidad del lector con el protagonista, en esa amalgama de sentimientos, de proyectos y de ideales, con sus luces y sombras, que supone el despertar de la niñez en el trayecto hacia la adolescencia.

Todo el relato se encuentra enmarcado en el dédalo de calles, plazas y monumentos que conforman la ciudad de Larache. Sergio Barce, conoce a la perfección estos lugares, y los cincela en el texto con la esperanza del amante que confía en la resurrección de la amada que dormita. El Balcón del Atlántico, el Zoco Chico, el Castillo de las Cigüeñas, la Calle Real, el café Lixus, la Torre del judío, el Santuario Lalla Menana o el Jardín de las Hespérides, permanecen en el recuerdo del autor y conforman la cosmogonía del relato sobre la que sustentar la historia y a sus personajes.

El momento álgido de la novela se produce cuando Tami cree haber encontrado a una sirena varada en la playa peligrosa. La nereida es la metáfora, el símbolo de la fantasía del niño, en la que se refugia para trascender de su incierta realidad. Sin saber distinguir si lo vivido es cierto o forma parte de su imaginería desbordante, los acontecimientos se aceleran entre la incredulidad de sus más cercanos y la crueldad de quienes creen que ha enloquecido. Los acontecimientos se van sucediendo en la cotidianidad del Larache contemporáneo, desde la ingenua visión de un niño que envuelve de emotividad todo el relato, a pesar de la dureza de algunos capítulos, como el que relata los abusos vividos por Tami a manos de Pierre, un “enzerani” de casi sesenta años. El niño luchará por desterrar sus miedos y sus necesidades más inmediatas, adentrándose en su mundo de fantasía, en donde la justicia y la honestidad vencen a los valores de su realidad más cotidiana, ayudado por héroes, paladines, aguerridos generales y, como no, por el recuerdo de aquella hermosa sirena.

Como leemos en la contraportada del texto, Una sirena se ahogó en Larache es, en definitiva, una “narración que fluye en la frontera que separa las aventuras imposibles de las realidades infranqueables, pero también es una crónica de la vida en las calles de la ciudad vieja de Larache”. Aunque, en las últimas coordenadas de la novela, pudiera existir una denuncia social, éste no es el objetivo del autor, sino más bien contemplar el mundo desde el candor de la infancia, con la inocente mirada de los niños, para hacer posibles otras vivencias, frente a la severidad de un presente decadente que, por doloroso, se hace inaceptable.


[1] Fragmento del artículo “El otro rostro de Mohammed Choukri”, de Mezouar El Idrissi, publicado en “Marruecos Digital” (15-11-2006).

[2] Fragmento de la presentación del profesor Abdellatif Limami, en el Colegio Luis Vives de Larache (14-05-2011)

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Este articulo se puede leer en:   www.papel-literario.com  y en  www.aceandalucia.org

José Sarria (Málaga, España, 1960). Escritor, ensayista y crítico literario. Ha publicado nueve textos de poesía y uno de relatos. Su poesía ha sido traducida al italiano y al árabe, y se encuentra recogida en diversas antologías y revistas especializadas. Ha sido incluido en la ENCICLOPEDIA GENERAL DE ANDALUCÍA. Tomo XIV (Junta de Andalucía). Finalista del Premio Andalucía de la Crítica (año 2000) por su poemario Sepharad (Málaga, 2000), Primer Premio Internacional de relatos CUENTOS DEL ESTRECHO, por su libro de relatos Los heraldos negros (Algeciras, 2008) y Accésit del V Certamen Creadores por la libertad y la paz, convocado por la Fundación contra el terrorismo y la violencia “Alberto Jiménez Becerril” por su poemario Raíz del agua (Sevilla, 2011).

Son importantes sus trabajos y contribuciones en el campo ensayístico (siendo coautor de la antología de poesía andaluza contemporánea, Poesía Andaluza en Libertad. Una aproximación antológica a los poetas andaluces del último cuarto de siglo), así como sus investigaciones tendentes a recuperar el legado de la literatura sefardí y de sus autores contemporáneos. Igualmente destacan sus estudios acerca de la neoliteratura española en el Magreb (literatura hispanomagrebí), siendo coautor de una de las más destacadas antologías actuales sobre este fenómeno, Calle del Agua. Antología contemporánea de literatura hispano-magrebí.

Ha participado en numerosos congresos y jornadas literarias, nacionales e internacionales, tanto en España (Córdoba, Sevilla, Granada, Málaga, Algeciras, etc.), como en Portugal (Lisboa), Marruecos (Tetuán, Tánger, Larache y Fez) y Túnez. Es miembro del Jurado del Premio Andalucía de la Crítica (años 2007-2011), de la Junta de Gobierno del Ateneo de Málaga (1994-1996), de la Junta de Gobierno de la Asociación Andaluza de Críticos Literarios (2000-2011), así como de la Junta de Gobierno de la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía (2004-2011). Pertenece a los Consejos de Redacción del Suplemento Papel Literario de DIARIO MÁLAGA y de su versión digital (Málaga, 1997-2011), de la Revista Literaria ´Tres Orillas´ (Algeciras, Cádiz, 2002-2011) y de la Revista Literaria ´EntreRíos´ (Granada, 2005-2011).

En este blog tenéis el link de entrada a la web de José Sarria:  www.josesarria.com

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