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Artículos sobre la novela LA CIUDAD DEL LUCUS de LUIS CAZORLA

Tras la presentación de su novela «La ciudad del Lucus» (Almuzara, 2011), mi paisano y amigo Luis Cazorla viene recogiendo los frutos de todo el esfuerzo que ha supuesto escribir este libro.Y de entre los comentarios y articulos que van apareciendo, he escogido como apertura las palabras que ha escrito sobre esta obra don Antonio Amat, además de las que se han hecho a través de diversos medios de comunicación.

EUROPA PRESS.- Sevilla, 17 de Febrero.

 

Durante el reparto de África – ANDALUCÍA.-El libro ‘La ciudad del Lucus’ relata las tensiones dramáticas de la época colonial de principios del siglo XX

Cuenta la historia de inmigrantes españoles humildes que «encontraron nuevos horizontes» en el norte de Marruecos

El escritor Luis María Cazorla relata en su nueva novela ‘La ciudad del Lucus’ (Editorial Almuzara) las tensiones dramáticas que existían en la época colonial de principios del siglo XX, «una etapa en la que Francia, Inglaterra y Alemania se reparten África y se disputan sobre todo el predominio en Marruecos», lo cual «predetermina en buena parte el reparto colonial».

Así lo ha reseñado en una entrevista con Europa Press el autor del libro, quien destaca que «España llegó a Marruecos defendiendo sus derechos históricos por ser potencia colonial», si bien en los primeros años del siglo XX «ya se apunta lo que va a ocurrir después con el desastre de Annual».

De esta manera, recuerda Cazorla, hace cien años que Canalejas envió al teniente coronel Fernández Silvestre a la ciudad del Lucus, Larache, el 8 de junio de 1910, fecha en la que Sigue leyendo

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Cuaderno de cine: SÓLO NOS QUEDA EL VIEJO ESCLAVO ESPARTACO

Kirk Douglas es Espartaco

Tras la muerte de Elizabeth Taylor (que era algo más joven), pensé que de aquel grupo de actores extraordinarios nacidos alrededor del año 15 ya sólo queda con vida Kirk Douglas. Mi memoria cinéfila está poblada de decenas de films protagonizados por este grupo irrepetible, mítico, de películas asociadas irrenunciablemente a sus protagonistas y que son casi de obligatorio visionado. Y si no, ahí va una muestra:

BURT LANCASTER (1913-1994) con “FORAJIDOS” (The killers, 1946), “EL TEMIBLE BURLON » (The Crimson pirate, 1952), «DE AQUÍ A LA ETERNIDAD” (From here to eternity, 1953) “APACHE » (1954) , «EL FUEGO Y LA PALABRA” (Elmer Gantry, 1960),  “EL HOMBRE DE ALCATRAZ” (Birdman of Alcatraz, 1962), “EL GATOPARDO” (Il gatopardo, 1963) o “ATLANTIC CITY USA” (1980).

Burt Lancaster como Elmer Gantry (El fuego y la palabra)

Gregory Peck es el capitán Ahab de Moby Dick

 

 

 

 

 

 

GREGORY PECK (1916-2004) y “DUELO AL SOL” (Duel in the sun, 1946),  “EL PROCESO PARADINE” (The Paradine case, 1948),  “EL HIDALGO DE LOS MARES” (Capitan Horatio Homblower, 1951),  “EL MUNDO EN SUS MANOS” (The World in his arms, 1952),  “VACACIONES EN ROMA” (Roman holiday, 1953),  “MOBY DICK” (1956), “HORIZONTES DE GRANDEZA” (The big country, 1958),  “MATAR A UN RUISEÑOR” (To kill a Mockingbird, 1962),  “YO VIGILO EL CAMINO” (I walk the line, 1970) o  “GRINGO VIEJO” (Old gringo, 1989).

RICHARD WIDMARK (1914-2008) y “EL BESO DE LA MUERTE” (Kiss of dead, 1947), “CIELO AMARILLO” (Yellow sky, 1948),  “PANICO EN LAS CALLES” (Panic in the streets, 1950),  “DESAFIO EN LA CIUDAD MUERTA” (The law and Jake Wade, 1958),  “DOS CABALGAN JUNTOS” (Two ride together, 1961), “VENCEDORES O VENCIDOS” (Judgement of Nuremberg, 1961),  “EL GRAN COMBATE” (Cheyenne Autum, 1964) o “MADIGAN” (1968).

Richard Widmark es Madigan

Sterling Hayden es Johnny Guitar

 

 

 

 

 

STERLING HAYDEN (1916-1986) que protagonizó “LA JUNGLA DE ASFALTO” (The asfalt jungla, 1950), “JOHNNY GUITAR” (1954), “ATRACO PERFECTO” (The killings, 1956),  “¿TELEFONO ROJO? VOLAMOS HACIA MOSCU” (Dr.Strangelove, 1963) o “EL PADRINO” (The Godfather, 1972).

WILLIAM HOLDEN (1918-1981) que fue el actor de “EL CREPUSCULO DE LOS DIOSES” (Sunset Boulevard, 1950),  “TRAIDOR EN EL INFIERNO” (Stalag 17, 1953),  “SABRINA” (1954), “LA COLINA DEL ADIOS” (Love is a many splendored, 1955), “PICNIC” (1956),  “EL PUENTE SOBRE EL RIO KWAI” (The bridge over the River Kwai, 1957),  “GRUPO SALVAJE” (The wild bunch, 1969) o “FEDORA”(1978).

William Holden es Pike Bishop en Grupo salvaje

Robert Mitchum es Harry Powell en La noche del cazador

 

 

 

 

 

 

 

ROBERT MITCHUM (1917-1997) que protagonizó “RETORNO AL PASADO” (Out of the past, 1947),  “CARA DE ANGEL” (Angel face, 1952), “RIO SIN RETORNO” (River of no return, 1954),  “LA NOCHE DEL CAZADOR” (The night of the hunter, 1955),  “EL CABO DEL TERROR” (Cape fear, 1961),  “ELDORADO” (1966),  “YAKUZA” (The Yakuza, 1975), “ADIOS, MUÑECA” (Farewell, my lovely, 1975) o “EL HOMBRE MUERTO” (Dead man, 1995).

ANTHONY QUINN (1915-2001) que actuó en “VIVA ZAPATA!” (1952),  “LA STRADA” (1954),  “LOS DIENTES DEL DIABLO” (The savage innocents, 1960),  “BARRABÁS” (Barabbas, 1962), “ZORBA, EL GRIEGO” (Zorba the Greek, 1964),  “VIENTO EN LAS VELAS” (A high wind in Jamaica, 1965), “LAS SANDALIAS DEL PESCADOR” (The shoes of the fisherman, 1968) o “LA HERENCIA FERRAMONTI” (L´eredita Ferramonti, 1975).

Anthony Quinn es Zorba el griego

Yul Brynner es Chris en Los 7 magníficos

 

 

 

 

 

 

YUL BRYNNER (1915-1985) que hizo “EL REY Y YO” (The King and I, 1956), “LOS DIEZ MANDAMIENTOS” (The ten commandments, 1956), “LOS HERMANOS KARAMAZOV” (The brothers Karamazov, 1958), “LOS SIETE MAGNIFICOS” (The magnificent seven, 1960), “TARAS BULBA” (1962) o “ALMAS DE METAL” (Westworld, 1973).

Todos ellos han desaparecido. El último Richard Widmark en 2008, que se marchó tan reservadamente como fue su vida.

Kirk Douglas es Van Gogh en El loco del pelo rojo

Pero ahí está Kirk Douglas, aún nos queda KIRK DOUGLAS (1916), protagonista de  “EL IDOLO DE BARRO (Champion, 1949), “BRIGADA 21” (Detective store, 1951), “CAUTIVOS DEL MAL” (The nad and the beautiful, 1952), “ULISES (Ulysses, 1954), “20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO” (20.000 leagues under the sea, 1954), “EL LOCO DEL PELO ROJO” (Lust for life, 1956), “SENDEROS DE GLORIA” (Paths of Glory, 1957), “LOS VIKINGOS” (The Vikings, 1958), “EL ULTIMO TREN DE GUN HILL” (Last train from Gun Hill, 1959), “ESPARTACO” (Spartacus, 1960), “DOS SEMANAS EN OTRA CIUDAD” (Two weeks in another town, 1962),  “EL COMPROMISO” (The arrangement, 1969) o “EL DIA DE LOS TRAMPOSOS” (There was a Crocked man, 1970), y se mantiene ahí como testigo de esta generación que nos ha regalado escenas imborrables.

Jean Simmons & Kirk Douglas en Espartaco

Me pregunto qué se le pasará por la cabeza a alguien como él. Amigo íntimo de Burt Lancaster y de Jean Simmons, también recientemente desaparecida, con quienes coprotagonizó varias películas, Douglas asistió a la última entrega de los Oscar, y verle en el escenario me causó una extraña sensación de congoja. Le recordaba pleno, lleno de energía, dirigiendo a los esclavos como el rebelde Espartaco o ágil y atlético en “Los vikingos”, siempre lleno de fuerza, irradiando una energía que algunos criticaban porque le hacía sobreactuar. Yo nunca lo creí, simplemente ocurría que tenía tantas ganas de interpretar, de triunfar, de comerse el mundo, que Kirk Douglas traspasaba las pantallas. Pero ahí, en el escenario de la entrega de los Oscar, lo habría abrazado para darle las gracias por tantos buenos ratos de cine magistral, por todos y cada uno de sus personajes, pero también por el de todos esos compañeros de generación que he nombrado. Parecía que estaba a punto de desvanecerse mientras entregaba la estatuilla, que se desharía como polvo. Cerré los ojos, porque prefiero recordarlo como Ulises, navegando por el Boreas, luchando contra Polifemo… Precioso homenaje el que le hizo Tornatore en su film “Cinema Paradiso”.

Yo no sé cómo homenajearle, quizá por eso lo haga con este pequeño artículo, ahora que aún sigue vivo. Y vuelvo a preguntarme, qué pensará alguien como él al verse en sus viejas películas, cuando irradiaba toda aquella fuerza, mientras  que todo se va apagando inexorablemente a su alrededor… Ahora que recuerdo, también nos queda Lauren Bacall (sí, algo más joven, pero es la Bacall). Y Eli Wallach (1915), que no fue una estrella como todos ellos, pero que fue Caldera en “Los siete magníficos” y Tuco en “El bueno, el feo y el malo”. Quedan estelas… Pero yo soy Espartaco. ¡Yo soy Espartaco!

Lauren Bacall & Kirk Douglas en Diamonds, film de 1999

Sergio Barce, abril 2011

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MOHAMED CHUKRI y FERNANDO DE ÁGREDA

Fernando de Ágreda

Mi amigo Fernando de Ágreda tuvo la paciencia y el detalle de enviarme hace ya unas semanas la postal que Mohamed Chukri le envió en 1986 para felicitarle por el año nuevo. Es sencilla, pero entrañable, y con el permiso de Fernando la he escaneado para que podamos disfrutarla todos, y para ver la letra de Chukri, su caligrafía, como si fuesen las huellas de una leyenda que hubiesen quedado grabadas en la memoria de su amigo.

Junto a esta postal, y las palabras del escritor Mohamed Chukri, trascribo un fragmento de un escrito de Fernando de Ágreda en el que cuenta uno de sus encuentros con Chukri.

Poner estas palabras que se dedican ambos amigos, es emocionante y reconfortante. De alguna manera, compenso a Fernando por mi tardanza en hacerlo, no p’or desidia sino porque tengo tanto material que me van enviando los amigos que a veces temo no cumplir con todos y no sé a cuál darle prioridad. Seguro que me perdona por ello, porque cuando vuelva a ver esta postal y estas palabras seguramente volverá a invadirle la nostalgia por el amigo que ya no está.

Sergio Barce, marzo 2011

Mohamed Chukri

Fragmento de “MOHAMED CHUKRI en Lavapiés”, por Fernando de Ágreda

Entro en el Metro, en la estación de Moncloa y, en poco tiempo, alcanzo la de Lavapiés directamente. Salgo a la calle, en plena plaza, cerca del Centro de Teatro y enfilo la calle Argumosa. Voy caminando viendo con asombro cómo ha cambiado esta zona de Madrid; personas mayores, emigrantes que van a sus quehaceres, tiendas nuevas y antiguas, locutorios… Parece un escenario en el que se mueve y se mezcla lo antiguo con lo moderno sin un orden establecido.

Hay bares y terrazas, obras en la calle, como si quisieran transformarla, ensanchando la horma de las aceras y los edificios. A poco de iniciar el recorrido mis ojos se fijan en un rostro conocido, allí, sentado plácidamente en una terraza, ante un vaso de cerveza está Mohamed Chukri, con su inseparable cigarrillo mirando distraídamente a la gente.

Me acerco y surge el gesto de sorpresa: me extiende su mano y yo me inclino, como si quisiera abrazarle. Me viene a la memoria nuestro primer encuentro en el Café Raccasa, en pleno Zoco Chico tangerino, donde Chukri se instalaba y escribía, como si aquel escenario fuera tan acogedor como la propia casa. Entonces tenía otra dirección: el “Collage Ibn Batouta” B.P. 136, en la misma y única ciudad (“sólo como un preso en la gran celda que es Tánger, desde 1981”), en cuya biblioteca trabajaba o enseñaba.

La primera sensación me la ofrece su acento tan especial, su fácil expresión en la misma lengua en la que nos comunicamos. Se nota que aprecia esa forma de pronunciar las palabras y hablar con la gente, es un idioma que él ha querido incorporar a su vida y a su escritura. Parece que nos conociéramos desde hace mucho tiempo.

Me imagino que el mundo se ha detenido: todo se centra en nuestro encuentro. Somos dos seres entre los que se transmite una corriente de amistad que envuelve cada gesto, cada palabra, cada silencio. La presencia de Chukri en este barrio de Lavapiés no resulta extraño, quizá sólo para él, que sólo amó una misma ciudad: Tánger, donde vivió desde 1951, y más que eso: el teatro de la vida en esa ciudad que hizo suya para siempre.

Por eso quisiera imaginar la presencia de Chukri entre nosotros, esta misma tarde. No sería difícil que él pudiera amar esta ciudad: Madrid, y este barrio que hoy nos parece más próximo a esa cultura, a esas maneras que nos traen su recuerdo.

Siempre añoraré las breves visitas en las que nos reunimos. Sólo me queda la imagen quieta de un hombre admirable, digno, muy digno, un amigo irrepetible: “Yo estoy comprometido socialmente. Me inclino a defender a las clases marginadas, olvidadas y aplastadas. No soy Espartaco, pero creo que todas las personas tienen una dignidad que tiene que ser respetada. Aunque no hayan tenido oportunidades en la vida”, como reconoció el mismo Chukri en la entrevista que mantuvo con Javier Valenzuela, publicada en “Babelia”.

¡Leamos a Chukri! Algún día me gustaría publicar las cartas que me envió Chukri en su castizo español que dominaba con soltura. Será la imagen de un escritor que todavía no era “famoso” en el mundo literario.  Ahora, por ejemplo, encuentro su felicitación de Año Nuevo, en una bonita postal y dice:

Tánger, 16 de enero de 1986

Querido Fernando:   Feliz año nuevo, aunque es un poco tarde. He pasado una larga temporada en Casablanca para publicar, durante tres meses, tres libros: “Al-jayma”, colección de relatos, censurada, después de ser bien vendida, “Maynun al-ward”, relatos, segunda edición después de la primera edición libanesa, y “Al-suq al-dájili” en los próximos días, porque tengo que corregir algunas faltas. Te doy las buenas gracias por tu buena amistad y amabilidad y por el artículo sobre Jean Genet.

Hasta pronto. Tu amigo que siempre te aprecia,

Mohamed Chukri

Fernando de Ágreda, arabista, ha trabajado para la Dirección General de Relaciones Culturales y Científicas, de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), y se ocupó de la redacción de la Revista «Awraq«, de Estudios sobre el Mundo Árabe e Islámico contemporáneo. También ha sido profesor en la Facultad de Filología, departamento de estudios árabes, en la Universidad Complutense de Madrid y ha publicado varios artículos sobre la literatura marroquí contemporánea y sobre los hispanistas del mundo árabe en revistas dedicadas a estos temas.

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LARACHE vista por… ALI BEY (Domingo Badía)

Domingo Badía, disfrazado de Ali Bey

En 1805 llega a Larache el aventurero Domingo Badía, disfrazado de musulmán con el nombre de Ali Bey. Personaje muy curioso, con una vida aventurera y trepidante, fue espía de Godoy, y por esa razón fue finalmente expulsado de Marruecos a través del puerto de Larache. He tomado su “Viajes por Marruecos” en la edición de Salvador Barberá Fraguas, Punto de Lectura, Ediciones B, julio de 2000. Lectura que recomiendo por su curiosidad, y por los detalles de ese viaje y las notas aclaratorias del mismo, y que, creo, utilizaré en algún otro artículo próximamente.

En su mencionado libro “Viajes por Marruecos”, Domingo Badía, o Ali Bey, escribió:

“…después de atravesar un riachuelo, entramos en Larache a la una de la tarde.

Laraisch, que los cristianos llaman Larache, es una ciudad pequeña, que tendrá unas cuatrocientas casas, situada en la cuesta septentrional de una colina escarpada, desde donde se extienden las casas hasta la orilla del río, cuya embocadura es un abra para los buques grandes. Los bastimentos que no pasan de doscientas toneladas pueden entrar en el río, pero tienen que descargar para pasar la barra.

Hay en Larache varias mezquitas; la principal es de buena arquitectura. Vese también un espacioso mercado rodeado de arcos, sostenidos por columnitas de piedra (La alcaicería). Es el más hermoso que he visto en el país. Fue construido por los cristianos, al igual que las principales fortificaciones. Después de haber poseído esta ciudad los españoles, fue reconquistada por Muley Ismail. (Nota: Larache fue cedida por el sultán sa´di Muhammad aî-`Sayj y ocupada por el Marqués de San Germán el 20 de Noviembre de 1610. Muley Ismail la reconquistó en Noviembre de 1689 tras un asedio que duró dos meses. La aventura quedó saldada por parte española sólo lustros después cuando se obtuvo por fin la liberación de los últimos cautivos).

Por el lado de tierra protege la ciudad una buena muralla con su foso, y la puerta y el puente están defendidos por dos medio bastiones. La alcazaba o castillo, que está por parte de tierra al sur de la ciudad, es un pequeño cuadrado de bastiones con orejones, rodeado de fosos, todo bien bastante conservado, a excepción de parapeto, que se haya ya muy deteriorado. Por desgracia, la ciudad carece de agua; la que beben viene de un manantial situado a la orilla del mar, a ciento ochenta toesas de la muralla, en un sitio a cubierto de los fuegos de la plaza (Nota: se trata de la fuente de Sidi Álláh Ibn Ahmad en la vertiente exterior de la barranca rocosa). Se saca también de otro manantial que dista una legua. A un extremo de la ciudad, en la embocadura del río, hay un castillo que me dijeron fue construido por Muley Yezid (Nota: Se trata de una edificación más antigua que el reinado de Muley Yezid /1790-1792/. Este sultán visitó cuatro veces Larache durante su reinado, según relata ad-Du´ayyif, pero que no señala que se dedicara en esas breves etapas de visita a la construcción o reparación de las fortalezas. Este castillo, llamado de San Antonio por los españoles, es más antiguo que el de la parte de tierra o de las Cigüeñas). La fortaleza cuadrada está guarnecida por varias pequeñas culebrinas. Defienden la embocadura del puerto dos baterías colocadas al sur y otra batería o castillo por el mismo lado con cañones y mortero, situada a trescientos cincuenta toesas de distancia (Nota: se trata del Castillo de Nador, llamado de los Genoveses en el siglo XVII). Al norte del río o del puerto no hay especie alguna de fortificación.

A trescientas toesas al sur de la última batería de cañones y morteros, hay sobre la lengua del agua algunas obras, que vistas desde el mar tienen apariencia de  una fortaleza pero que no son sino ruinas de una casa y de un molino de viento.

A sesenta toeses al ESE del Castillo cuadrado, está la capilla o santuario de una santa mujer, patrona de la ciudad, llamada Léla Menána. Allí se venera su sepulcro .(Nota: Lälla Mennana Mishähiyya, la patrona de Larache, protectora de los viajeros, cuyo mausoleo en medio de los jardines se encuentra fuera de las murallas del antiguo Larache ) Jamás he podido desembrollar la complicación de ideas que ha suscitado en mi espíritu la existencia de la canonización de una mujer, con la exclusión del paraíso anunciada tácitamente por la ley a su sexo. Pero Dios sabe más que los hombres.

La costa del sur la forma una roca bastante elevada y la del norte una pequeña franja de arena.

De orden del sultán Sidi Mohamed Salami, que era bajá de la ciudad, se destinó para alojamiento la mejor casa, situada sobre el gran mercado, al lado de la mezquita principal.

A pesar de estas ventajas, no pudiendo subir al terrado para ver el cielo enteramente descubierto, me fue imposible tomar distancias lunares, pero mi longitud quedó bien establecida por los eclipses de los satélites… La temperatura es muy suave e igual a la de Andalucía.


La ciudad está rodeada de arena roja, que considero como un detrito de feldespato, con grandísima disposición a aglutinarse. La roca elevada del mediodía la forman capas perfectamente horizontales, muy delgadas y próximas unas a otras, lo cual forma un tejido apizarrado, cortado perpendicularmente a la orilla del mar. Dichas capas de roca son formadas únicamente por la arena roja ya aglutinada en el delgado tejido apizarrado.

Hay algunos huertos en Larache. Los víveres son buenos y el agua, aunque fuerte, no es malsana.

Consecuencia del viaje de Uschda fue la enfermedad que me aquejó por diez días… Tomé los baños del mar y aproveché la ocasión para enriquecer mis colecciones de productos marítimos.

 Hallábase a la sazón en Larache una corbeta de Trípoli; después de haber pasado muchos meses en el río, dio orden el sultán de fletarla a su costa, destinando la cámara de popa para mi travesía a Levante… El domingo 13 de Octubre de 1805, día de mi partida, fui por la mañana a despedirme del bajá, quien me hizo las mayores demostraciones de aprecio y consideración, añadiendo que si quería embarcarme a las tres de la tarde, asistiría a mi partida. Lisonjeóme demasiado tal propuesta para no consentir en ella. Embalados mis equipajes y cargados a bordo, acudí al puerto a la hora convenida para embarcarme con todas mis gentes. Pregunté por el bajá y me respondieron que iba a llegar. Mientras venía la chalupa, aguardé algunos instantes en la orilla del mar, en un sitio donde la muralla forma un ángulo entrante, y donde se halla un callejón que sale del ángulo. Llegada la chalupa y no apareciendo el bajá, me disponía ir a bordo, cuando por un lado y otro se presentaron dos destacamentos de soldados y otro tercero desembocó por el callejón. Los dos primeros se apoderan de todas mis gentes, el otro me rodea y me ordena embarcarme solo y partir al instante. Pregunto la causa de tan extraño proceder y me responden: Es orden del sultán. Pregunto por el bajá y me dicen imperiosamente: Embarcaos. Entonces vi claramente la mala fe del sultán y del bajá, quienes hasta el último instante habían ordenado se me hiciesen los mayores honores por las tropas y pueblo, mientras meditaban el golpe que debía herirme profundamente, pues miraba yo con tanto interés la suerte de las personas que me eran afectas, como la mía propia.

Embárqueme en la chalupa, despedazado el corazón por los gritos de algunas personas de mi comitiva, desoladas por esta separación. Bajé el río, devorado por la rabia y la desesperación, hasta llegar al paso de la barra, donde los fuertes golpes de las olas me excitaron el mareo, lo cual fue beneficio para mi salud, pues el vómito desembarazó mi cuerpo de una enorme cantidad de bilis, pero extenuado por tan violentas sacudidas morales y físicas, llegué casi sin sentido a la corbeta que estaba anclada a poca distancia fuera de la barra. Habiendo subido a ella, me condujeron a la cámara y me metieron en la cama. De este modo salí del Imperio de Marruecos…”

Domingo Francisco Jordi Badía y Leblich nació en Barcelona en 1767 y murió en Damasco en 1818. Fue militar, espía, arabista y aventurero, conocido también como Alí Bey el-Abbassi. Estudió árabe en Córdoba y estudió la aerostación. Ya en Madrid, el ministro Godoy le envió a varios países musulmanes bajo el disfraz de Ali Beu el-Abbassi, recorriendo Argelia, Libia, Turquía, Grecia, Siria, Egipto, Arabia, y, como queda dicho, Marruecos. El rey José I, hermano de Napoleón, le nombró alcalde de Córdoba (pues se había ofrecido a trabajar para la corte francesa que había invadido España). Su vida azarosa y aventurera tuvo un final digno de ella: cambió su nombre por el de Ĥãŷŷ ‘Ali Abu ‘Uțmãn (Ali Othman) y se marchó a Damasco, donde fue desenmascarado por los servicios secretos británicos que lo envenenaron en la capital siria.

Describió en sus libros sus viajes por Marruecos, Trípoli, Chipre, Arabia, Siria y Turquía, y dejó también descritas sus observaciones sobre Geografía, Botánica, Zoología, Entomología, Geología y Meteorología. Fue el primer español no musulmán en pisar La Meca y en entrar en el santuario de La Kaaba. Su famoso libro “Viajes por Marruecos” fue editado en su momento en varios países europeos.

Sergio Barce, marzo 2011

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