Archivos Mensuales: junio 2022

FOTOS DE CINE – 27

En la foto: Faye Dunaway, Jack Nicholson y Roman Polanski, en un descanso durante el rodaje de la mítica película Chinatown (1974).

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Cuenta Peter Biskind en su libro Moteros tranquilos, toros salvajes (Easy riders, raging Bulls, 1998) acerca de lo que acontecía en el set:

“El rodaje de Chinatown comenzó en otoño de 1973. La relación entre Polanski y Town se había deteriorado hasta tal punto que el guionista sabía que no era bien venido en el plató. Veía los copiones por la noche con Evans, en la sala de proyecciones de éste, después de que Evans los viese con Polanski. El primer día, Evans se hizo llevar en coche hasta el lugar del rodaje -un naranjal-, tumbado de espaldas en una furgoneta familiar. Polanski, estresado y sintiéndose enfermo, iba echado a su lado. Cuando llegaron al plató, Nicholson y Dick Sylbert los esperaban apoyados en un árbol. Polanski bajó del coche, se les acercó y vomitó. >Así empezó nuestra película>, dice Sylbert. <A partir de ese momento, no hicimos más que ir cuesta abajo>.

Los actores estaban habituados a la <suave> escuela de directores americana, es decir, a un trabajo de equipo con mucho cariño y atenciones del director. Ése no era el estilo de Polanski. <Roman, con los actores, se comporta como Napoleón: <<Harán lo que yo les diga>>, cuenta Evans. <Solía decir: <<En Polonia, nadie se metía en mis películas, joder>>. Era un dictador, lo controlaba todo, y le dio a Nicholson tantas indicaciones de diálogo que Anthea Sylbert, la diseñadora de vestuario, llegó a creer que Jack terminaría hablando con acento polaco.

Pero Nicholson y Polanski eran buenos amigos, y Jack más bien se divertía con las excentricidades de Roman. Dice Anthea: <Jack siempre se divertía>. Por el contrario, Dunaway no le encontraba maldita la gracia a nada. En el papel de Evelyn Mulwray, se consideraba una <estrella>, y no hizo nada para congraciarse con el director ni con el equipo. Los actores tenían unos camerinos pequeños en el plató, y también caravanas. Según diversas fuentes, Dunaway tenía la costumbre de hacer pis en las papeleras para no tener que tomarse la molestia de ir caminando hasta su caravana. (Preguntada por sus hábitos urinarios, Dunaway dijo que <no recordaba> haberse comportado así.) Sin embargo, cuando usaba el servicio en su Winnebago, no se dignaba tirar de la cadena, y llamaba a un chófer para que lo hiciera por ella. Resultado: varios chóferes dejaron el trabajo…”

Moteros tranquilos, toros salvajes (Easy riders, raging Bulls, 1998), de Peter Biskind, está publicado por Editorial Anagrama. Con traducción de Daniel Najmías.

Sergio Barce, junio 2022

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LA CUBIERTA DE MI NUEVO LIBRO

Ando atareado en la corrección y maquetación de mi nuevo libro de relatos con la ayuda de Nuria Ogalla (la mejor correctora y maquetadora, un portento y casi un prodigio; ahí está su trabajo en mi anterior obra Una puerta pintada de azul, que tanto se ha alabado por su exquisitez). Y ya tenemos la cubierta, que reproduce el maravilloso óleo Tres mujeres en cabo Malabata, cortesía de la pintora Consuelo Hernández, generosa con este detalle y, sobre todo, por regalarme su amistad. Creo que el resultado salta a la vista: una cubierta elegante y sobria, que combina esa imagen fascinante con un diseño de fuente en el título muy arriesgado y moderno. 

El libro se titula El mirador de los perezosos, y reúne un total de diez relatos, todos ellos ambientados en la ciudad de Tánger. Contiene además, como lema, unos hermosos versos de Isaak Begoña, igualmente generoso al permitirme utilizarlo. Sin olvidar la ayuda de Mercedes Dembo con la jaquetía.

Esperamos tener listo el libro en pocas semanas. Seguimos perfilando los últimos detalles.

Publica Ediciones del Genal.

 

 

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EN CÁDIZ FUE EL CAFÉ DE LA CITA

De nuevo mi primo Antonio me ha hecho llegar (hace tiempo ya) comentarios y recortes que fue encontrando sobre el café que arrendó mi bisabuelo Antonio Barce Fernández, que fuera portero de la plaza de toros de Cádiz. Los he ordenado para su comprensión, pero se puede ver mucho mejor en un extraordinario blog que dedica páginas a los cafés de Cádiz: Los fados de Pericón, cuyo enlace es   http://losfardos.blogspot.com/2014/01/los-cafes-de-cadiz-de-la-discusion.html

Y ahí está una parte de la historia de mis antepasados, rama paterna, de raíces gaditanas (la rama materna, que venían de Alicante y de Melilla, emigró mucho antes a Larache). Mi bisabuelo fue el arrendatario del famoso Café de la Cita (finales del siglo XIX y principios del XX) y aquí tenéis un poco de su historia:

 

ANTONIO BARCE FERNÁNDEZ
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