Desconozco la edad que tendría Mohammed cuando se hizo esta foto, ya era un joven atractivo y robusto; pero la relación que mantuvo con mi abuelo materno y con mi madre es otra de esas pequeñas historias que merece ser contada. Os desvelaré que forma parte de la nueva novela que estoy escribiendo, y también de un artículo que preparo sobre la vida cotidiana del Protectorado.
Mohammed. Mi madre sólo conserva esta pequeña fotografía de Mohammed, y cada vez que vuelve a Larache la lleva en su bolso y la enseña con la esperanza de que alguien le dé razón de ese chico que, ahora, será un hombre mayor.
La historia, resumida, es muy sencilla: mi abuelo materno, Manuel Gallardo Gallardo, fue motorista de Obras Públicas mientras vivió en Alcazarquivir. Pero las cosas del amor le llevaban, una y otra vez, a Larache, donde ya había estado mientras prestó el servicio militar, en el Cuerpo de Regulares. Decidido a no perder a la mujer que le hacía recorrer sin descanso esa larga carretera, se estableció por fin en Larache con un amigo, en el Barrio de la Bilbaína, Sigue leyendo


