Archivos Mensuales: diciembre 2011

ABDELLATIF BELAZIZ, pintor larachense

Café Central, de Abdellatif Belaziz

 Abdelatif Belaziz nació en Larache en 1953. Cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes de Tetuán.

Chari, Aicha Bekkouch, ABDELLATIF BELAZIZ y Ange Ramírez, en el Café Central de Larache

  Su pintura combina la abstracción con la tendencia figurativa, pero en la que la aparente simplicidad cobija una cosmogonía personal y reconocible. Las obras de Belaziz están cargadas de sensualidad, carnalidad y de propuestas transgresoras, enfrentando al espectador de sus cuadros con la explicitud de sus planteamientos.

L´assise, de Belaziz

Lo que más me atrae de la pintura de Abdellatif Belaziz es su clara vocación a la visceralidad carnal de sus desnudos. No hay trampa ni cartón en esos cuerpos que se muestran tal y como son, la carne adueñándose de la obra, los volúmenes en un permanente movimiento cargado de insinuaciones. La mujer lo domina todo con su poder telúrico, y Belaziz la deja apoderarse de las sensaciones de quienes se asoman a verlas, es como si supieran que pueden dominarnos con sus cuerpos, con sus promesas silenciosas.

Le Baisé, de Abdellatif Belaziz

Le Baisé, por ejemplo, está llena de connotaciones perturbables. Hay un beso, pero hay también unos brazos y unas piernas que se entrelazan y se rozan, hay un acercamiento de los cuerpos claramente significativa: la sexualidad como imán irreprimible. El deseo y la carnalidad se tornan en armas imposibles de dominar, y el pincel de Belaziz les otorga el aura del misterio, de una dosis de irrealidad cercana al abstracto pero que no olvida en ningún instante la cercanía de lo que pinta, de lo que le interesa. Me seduce el color rojo oscuro caldera del hombre provocando el desmayo de esa mujer, verde esperanza, la combinación del amarillo con los otros tonos, poderosa combinación para expresar la mutua atracción irreprimible. Como también me atrae la imagen en L´assise, de más arriba, ocultándonos deliberadamente el rostro de la mujer pero no asi el resto de su cuerpo desnudo, una declaración de principios del autor.

En la aparente quietud de sus cuadros, percibimos, sin embargo, el movimiento de los cuerpos retratados. Se deslizan sobre la superficie erótica de sus camas o de los sillones en los que descansan de forma voluptuosa, no se ocultan, brazos, piernas, las extremidades se abandonan a posturas complacientes, exhibicionistas,  personajes que parecen aguardar a ser poseídos o a ser dominados. El sexo y la sensualidad planean permanentemente en un ritual en el que las formas rotundas de la mujer -siempre la mujer carnal en la cultura marroquí- señorean como reinas de este mundo onírico.

Belaziz juega con los colores. Su visceral y rotundo empleo del desnudo, que convierten su obra en un hito en el panorama pictórico actual del norte de Marruecos, se combina a la perfección con su arriesgada apuesta por colores explosivos como el rojo o el azul, que dejan paso, en ocasiones, a tonos más cálidos o directamente neutros. Todo depende de cuál sea su intencionalidad: ya lo hemos visto con el rojo caldera, como pasión explosiva, y del verde como atemperada espera. 

Es una pintura tan aparentemente simple como jugosamente compleja. 

Hace años, estuve en su estudio, en su casa de Larache, en la zona de Rakada, y sus tablas se multiplicaban por los rincones de esa estancia, sobre los muebles, en el suelo, apoyadas contra las paredes, en un multiplicador efecto de alucinación.

Le hot dog

Los vibrantes tonos compeliendo a los desnudos a removerse de los límites impuestos por los cuadros para salir de ellos y moverse libremente, para ofrecerse a quienes les observan, éste y no otro es el poder de sus obras, que escapan para hacerte sentir el inevitable deseo carnal.  

Normalmente es fácil ver a Abdellatif Belaziz por Larache. Es un hombre alto, delgado, siempre se le ve caminando pensativo, con algún borrador entre las manos, o bien participando en las actividades culturales, especialmente con los niños, que se organizan en Larache. Cuando habla de su pintura, se desboca, apasionado, y te contagia sus ganas y su creatividad.

Nue en rouge et vert

Abdellatif Belaziz ha sido premiado tanto en Bélgica, Prix D´Alexandre Allaud 1980, como en Rabat. Ha participado en numerosas exposiciones colectivas en Larache, Asilah, Rabat, Tánger o Casablanca, y en Europa en Sevilla, París y Bruselas.

Individualmente ha expuesto en Bruselas y Casablanca, y ha participado con sus obras en actividades de varias asociaciones culturales de Larache, como las organizadas por Larache en el Mundo en el Colegio Luis Vives de Larache y en el Día de Larache en Sevilla.

Etang bleu

 Es hermano de Khalid Belaziz que dirige la Asociación Cherif Idrisi con la que hacen una labor maravillosa con los niños de barrios humildes de Larache potenciando, especialmente, su educación musical, así como otras facetas artísticas como la pintura, cerámica o teatro.

Sergio Barce, diciembre 2011

Abdellatif y Khalid Belaziz con los niños de Chrif Idrissi

  

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CANCIONES SEFARDÍES, poemario de JOSE SARRIA

 

Canciones sefardíes (1998). del poeta malagueño Jose Sarria, con el que compartí el laborioso y emocionante viaje a Larache para llevar material escolar, y algún instante fiscal -lo que es menos atractivo-. son un adelanto del que luego se convertiría en su poemario completo Sepharad, del año 2000, obra con la que fue finalista del Premio Andalucía de la Crítica del año 2000.

Como me decía Jose, siempre se ha sentido atraído por el mundo hebreo, influenciado en parte por la lectura de la Biblia que leyó desde pequeño. Le impactó el Antiguo Testamento, y le emocionó El Cantar de los Cantares, el Eclesiastés y los Proverbios.

Jose Sarria

También me dice Jose que es posible que en su familia podría existir alguna raíz judía, ya que su apellido Sarria deviene de un pueblo de Lugo, y en aquella zona, entre Lugo y León, existió una comunidad judía muy importante que al tener que adoptar la fe cristiana se vieron obligados a adquirir apellidos de lugares, profesiones, etc..

Con todo esto, Jose Sarria, así lo cuenta él, un buen día se imaginó en Córdoba, en su camposanto, delante de una tumba con inscripciones hebreas y notó que su corazón brincaba al tocar en esas letras sus raíces. De allí surgió el primer poema de Sepharad:

 GÉNESIS

 Me llamaron. Me llamaron

con sus alargadas sombras

de milenios. Pronunciaban

mi nombre como sirenas

ansiosas de marineros.

Son mis padres y sus padres

y legiones de otros padres

izando tanto vestigio

a través de mis arterias.

Yo, la voz de sus silencios,

su acallado resistir

en este pequeño patio

del camposanto de Córdoba

donde afloran las conquistas

de siglos y de promesas.

Cubriéndome los cabellos,

para que todos me escuchen

apacible les recito:

“Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el Señor”.

 Muy poco tiempo después fueron surgiendo otros poemas relacionados con la temática sefardí y decidió completar un homenaje a este pueblo que ha vivido durante más de 500 años añorando el regreso hasta esta su casa.

Todo se confirmó en una visita que Jose Sarria hizo a Estambul, en donde existió una gran comunidad de sefardíes exilados, y allí se tropezó en el barrio Gálata, el barrio de los sefardíes turcos, con un anciano sefardí, con el que mantuvo un curioso diálogo en un gastado castellano judeoespañol. Este hombre le contó la maravillosa historia de su familia, de su exilio, de su recorrido y de cómo aún conservan, como un maravilloso tesoro, las llaves de la que fuera su casa de Toledo, que se van pasando de generación en generación. Así surgió el poema Barrio Gálata:

 BARRIO GÁLATA

Desde la Torre Gálata

el Bósforo parece

un alfanje que corta el corazón

de Estambul. A lo lejos

se adivinan las voces

de los muecines

sobre los alminares.

Aquí,

          en este barrio antiguo

los ancianos dialogan

en un gastado castellano:

son el signo de aquellos sefardíes

que en una noche de locura

lloraban su destierro.

 Con toda esta armazón,  Jose Sarria construyó este hermoso libro de versos y poemas, su delicado canto a los sefardíes que viven añorando la tierra de Sepharad…

 Jose Sarria nació en Málaga en 1960. Es economista y poeta. Entre sus obras destacan: Prisionero de Babel, Tratado de amores imposibles, La voz del desierto, Inventario delle Sconfitte o Desde que llegaste. Sus poemas han aparecido en numerosas antologías y revistas como Málaga et Poesía, Turia, Almoraima, Extramuros o Entrelíneas.  

Sergio Barce, diciembre 2011

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LARACHE: en recuerdo de DON AURELIO – artículo del escritor larachense CARLOS TESSAINER

En Julio de 2006, LARACHE EN EL MUNDO editó el Número 4 de la Gaceta Informativa de Larache. En ese número se incluyó un precioso artículo del escritor CARLOS TESSAINER Y TOMASICH -de quien en pocos días hablaré como novelista y creador larachense- dedicado al músico Don Aurelio Gómez, del que escribía hace unos días. Ese artículo de Carlos venía motivado por el Homenaje que le rendimos durante el I Festival de Guitarra y Cante que organizamos en Larache en 2005, partiendo de una idea de Ahmed el Guennouni. Aquel acto fue uno de los más emocionantes que he vivido en Larache. Aún recuerdo la febril actividad de Ahmed el Guennouni, obsesionado por cumplir una promesa, y cómo nuestra amistad se fue reforzando con el paso del tiempo y de nuestro empeño por sacar cada año ese festival, y ese día especialmente aquel grupo de larachenses que había regresado a la ciudad sólo para asistir al acto, y cómo la emoción los embargaba recorriendo las calles de la que fuera su ciudad más querida.   Sergio Barce, diciembre 2011.

 Así lo contaba Carlos Tessainer:

Larache:

en recuerdo de Don Aurelio

por Carlos Tessainer

Cuando hace algunos años alguien que dijo ser de Larache me hizo llegar su tarjeta de visita con el encargo de que me pusiera en contacto con él, estuve un tiempo dudando. Aquella persona se apellidaba Gómez y por más vueltas que le daba no recordaba a nadie conocido de mi ciudad que tuviese ese apellido. Aproximadamente una semana después volvió a mandarme su tarjeta, pero esta vez con una anotación tras su nombre y apellidos que rezaba: Soy el hijo de Don Aurelio. ¡No hizo falta más!  

Jose Luis Gómez

 Poquísimos larachenses de nacimiento o adopción debe haber –de la década de los años veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta y aun de los primeros setenta del siglo XX- a los que el solo nombre de Don Aurelio no les sea suficiente para saber a quién se hace referencia y, si además, se añade “el músico” no hay ya lugar para la duda. 

DON AURELIO, rodeado de la Banda de Música

 Como más adelante se detallará, y dentro de la I Edicióndel Festival de Guitarra y Cante celebrado en la ciudad de Larache en Agosto de 2005, se ha rendido homenaje a la figura de Don Aurelio por su aportación valiosa y continuada durante tantos años a la vida cultural larachense.

Don Aurelio Gómez Paños nació en el pueblo de La Gineta (Albacete) el 1 de Octubre de 1.903. Ya en los primeros años manifestó su inclinación y talentos musicales, iniciando estudios de solfeo y clarinete en su pueblo de nacimiento (bajo la dirección de Don Antonio Guzmán), pasando posteriormente a Albacete para cursar estudios de piano con Don José Espinosa.

Ahmed el Guennouni

Pero, no obstante, como suele ocurrir con las personas especialmente dotadas para las artes, puede afirmarse, sin lugar a dudas, que Don Aurelio fue esencialmente un autodidacta. Llegó por primera vez a Larache para realizar su servicio militar en 1.924, finalizándolo en 1.927. Ya convertido en civil, comenzó a ejercer en la ciudad como pianista, compaginando su trabajo en la primitiva sala de cine que hubo en Larache Cinema X (entonces el cine era aún mudo) con otro en el Café Marroquí.

Regresó a La Gineta en 1.928, pero su destino parecía estar echado para quedar unido a la ciudad del Lukus. En 1.929 el propietario del Cinema X, Don Isaac Benasuly, fue a buscarle a La Gineta y con él regresó a Larache. En esa ciudad ya había conocido a la que luego sería su esposa, Catalina Díaz Bosch, hija de un militar allí destinado, por lo que a una buena oferta laboral, sin duda contribuyó también a su regreso el romance que allí había dejado. Lo cierto es que en 1.929, el año de su vuelta a Larache, contrae matrimonio con ella en la antigua Iglesia de San José, situada al final de la calle Real. El nuevo matrimonio se estableció en el primer piso del edificio situado en la calle Daisuri número 11, donde nacerían sus doce hijos y donde vivirían hasta el final de su larguísima residencia en Larache.

Para el mantenimiento de su familia y de los numerosos hijos que pronto comenzaron a nacer, Don Aurelio contaba con un arma esencial, con aquella facultad para la que estaba sobradamente capacitado: la música. Pero es necesario trabajar duro, por lo que comenzó a ejercer su profesión –en agotadoras jornadas laborales- allí donde su presencia era reclamada.

Construido el Teatro España –que fue inaugurado por el dictador Miguel Primo de Rivera- Don Aurelio se convierte en su primer pianista. Ello lo simultaneaba con su trabajo –siempre como músico- en el Café Marroquí y en el Dancing Florida, cabaret para selecta clientela militar situado en el Barrio de Nador. Luego, ya en casa, impartía clases particulares a alumnos de Magisterio que necesitaban preparar la asignatura de música.

Los hijos seguían naciendo, pero nada arredraba a este trabajador infatigable para quien la música no fue sólo su pasión, sino el arma que le permitía, de manera digna, mantener el modus vivendi de su familia. Su fama crecía y los trabajos no hicieron sino aumentar. En 1.934 fue nombrado director de la Escuela Hispano-Árabe de Música de Larache, de la que surgió lo que fue comúnmente conocida como Banda Municipal; en 1.942 el Coronel San Martín le contrata para que forme a la banda de música de la Mehal-la Jalifiana, de la que fue también director hasta la independencia.

Tal fue la labor pedagógica de Don Aurelio en ambos casos que, tras la independencia de Marruecos en 1.956, un 50% de la Orquesta Real de Rabat estaba compuesta por antiguos alumnos de él, entre ellos Sidi Hassan Aidan, que llegó a ser director de la mencionada orquesta. Entre sus alumnos figuran además músicos de la categoría de Camiri (recientemente fallecido) y Sidi Driss Cherradi.

Al respecto, cabe destacarse el hecho de que, cuando en 1.956 el entonces Sultán Mohammed V visitó Larache, tras interpretarla Banda Municipal los preceptivos himnos y marchas, el soberano se dirigió a Don Aurelio preguntándole con verdadero interés si los músicos marroquíes tocaban los respectivos instrumentos utilizando partitura, pues en aquella época era algo inusual. Lo cierto es que los alumnos de Don Aurelio llevaban haciéndolo mucho tiempo. 

Público en el Festival de Larache, Castillo de las Cigüeñas

A los trabajos y cargos anteriormente reseñados, hay todavía que añadir algún otro. Fue también profesor de solfeo y piano en el Colegio Israelita Yudá Leví y, durante muchos años, profesor particular de Isabel de Orleáns, Duquesa de Guisa, trasladándose al palacio para impartir clases a la señora. 

Sergio Barce y Ahmed el Guennouni, presentado el festival

Fue en reconocimiento a su labor que el Jalifa Hassan Ben El Mehdi le condecoró con la Orden Mehdauía. 

Asistentes en el Castillo de las Cigüeñas

 Tras la independencia de Marruecos, algunos de los puestos que había desempeñado desaparecieron, por lo que su vertiente profesional sufrió cambios. Fue en estos años cuando formó una orquesta junto a algunos de sus hijos, conocida con el nombre de Don Aurelio y sus muchachos que acudían a interpretar  distintas piezas musicales allí donde su presencia era solicitada, destacando sus actuaciones en la Plaza de Toros de Tánger. 

Momento de la actuación de Ahmed el Guennouni

 En 1.959 fue nombrado profesor de música del Conservatorio de Tetuán, cargo que desempeñó durante cinco años en que regresó de nuevo a Larache. Es entonces cuando, bajo los auspicios de la Misión franciscana, Don Aurelio funda la Rondalla del Pilar en la que numerosos niños y niñas recibieron formación del maestro en diversos instrumentos musicales.  

Sergio Barce y Abderrahman Lanjeri

Día tras día ensayaban en el salón de actos de la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar. Con frecuencia, se trasladaban a diversas ciudades <Tánger, Tetuán, Arcila, Rabat, Ceuta> tanto para actuar como para participar en concursos, obteniendo varios premios. Junto a ello, Don Aurelio seguía impartiendo clases particulares en su domicilio, y en la Iglesia de Larache tocaba el armonio que era de su propiedad.

Algunos de sus hijos heredaron el talento musical del padre, pudiendo vivir de la música, entre ellos Aurelio que fue, durante varios años, pianista de la Orquesta Real de Rabat en el reinado de Hassan II; o Fernando <ya fallecido> que fue director de la Banda de Regulares número 4 de Larache <con acuartelamiento en Alcazarquivir>. Otros, como José Luís, heredaron también el talento musical pero orientaron su vida profesional hacia otros campos. Destacar también el que su hija Araceli, enfermera comadrona, fuese, hasta su matrimonio, enfermera de la <Casa Real Alauí>, asistiendo en tal calidad a algunos de los nacimientos de los hijos de Hassan II.

Don Aurelio Gómez Paños se marchó de Larache en 1.973, no sin antes recibir un caluroso homenaje de despedida. Tras una breve estancia en Novelda, fijó, junto a su familia, residencia en Alicante. Era ya anciano; se ofreció a colaborar gratuitamente con la Banda Municipal, con las parroquias más cercanas, pero su tiempo parecía haber pasado. No obstante como trabajador infatigable que siempre fue, impartía en su domicilio clases particulares de acordeón. Poco tiempo vivió fuera de su querida Larache, pues falleció en Alicante el 1 de Noviembre de 1.974.

Pero Larache no le ha olvidado y quizás sea éste el mejor regalo para Don Aurelio, aunque hayan transcurrido ya muchos años desde su desaparición. Como ha quedado reseñado con anterioridad, la asociación marroquí LARACHE AL MADA en colaboración con la Delegación de Cultura del Ministerio de Cultura de Marruecos en Larache, organizó entre los días 11 al 14 de Agosto de 2.005 la I Edición del Festival de Guitarra y Cante que tuvo como escenario el Castillo de las Cigüeñas <Laqáliq> o de Nuestra Señora de Europa. También colaboról a Asociación Cultural LARACHE EN EL MUNDO, cuyo presidente es Sergio Barce. 

Miembros de Larache en el Mundo – Carmen Allué, Jose Luis Gómez, Pilar Ascaso, Antonio Mesa, Jose Manuel Galindo, José Edery, Sergio Barce, Abderrahman Lanjeri

Pero lo que cabe sobre todo destacar es que en el marco de ese I Festival, se rindió homenaje a la figura tanto de Don Aurelio Gómez Paños como a la del músico larachense Sidi Driss Cherradi, que fue alumno suyo. Lo emocionante es que la iniciativa del homenaje a Don Aurelio partió de Ahmed El Guennouni, presidente de LARACHE AL MADA. Resulta aún más emotivo porque este músico larachense no fue ni tan siquiera alumno de Don Aurelio. Pero en una bonita y fantástica historia que él mismo cuenta, tiempo atrás se la había aparecido en sueños el mismísimo Don Aurelio, entablando con él <conversación>. Conocedor de lo que el difunto había hecho por la música en Larache, se dolió de no haber sido alumno suyo, comprometiéndose en el mismo sueño con el viejo profesor a que su nombre –de cuyas manos tantos músicos habían salido- tenía que ser recordado de nuevo en Larache. Los posteriores contactos con la familia y con la asociación LARACHE EN EL MUNDO materializaron el homenaje. 

Aurelio actuó en homenaje a su padre

 Dentro del programa del Festival, destacar entre otras muchas e importantes actuaciones –sobre todo por lo emotivo de su carácter- la del hijo del homenajeado: José Luís Gómez Díaz. La asociación LARACHE AL MADA entregó diplomas, preparados en colaboración con LARACHE EN EL MUNDO, de agradecimiento a todos los músicos participantes y, a la familia del homenajeado, de manos de sus hijos Aurelio y Cecilia en representación de todos ellos, hizo entrega a la asociación en muestra de agradecimiento de una placa de plata. No era para menos, pues gracias a las gestiones de Ahmed el Guennouni ante el Ministerio de Cultura de Marruecos y a la Municipalidad de Larache, se logró también lo que la familia deseaba desde hacía bastante tiempo: que en la fachada de la calle Daisuri 11, en que Don Aurelio vivió durante cuarenta y cuatro años, fuese colocada una placa que, en árabe y en español, recordaba al músico desaparecido. Con la asistencia de la casi totalidad de los descendientes de Don Aurelio, que para la ocasión se trasladaron a Larache, el viernes 12 de Agosto de 2.005, sus nietos descubrieron la placa conmemorativa en medio de una gran emoción. 

En el Colegio Luis Vives se hicieron varias actividades – Antica, Sergio Barce, Maria Luisa Diéguez, Ange Ramírez

 Sirvan pues estas líneas para dejar constancia del merecido homenaje para recordar a una persona tan significativa y entrañable en esta ciudad, sin la que la historia cultural de Larache, en su vertiente musical, no hubiera sido posible, y a cuya memoria dedico afectuosamente este artículo. 

Una de las actuaciones en el Castillo de las Cigüeñas

 Carlos Tessainer y Tomasich es profesor y escritor nacido en Larache. Es autor de “Los pájaros del cielo” (Edic. Sarriá – Málaga, 2.001) y de  “El Raisuni” (Edit. Algazara – Málaga, 1.998), entre otras obras.

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Cuadernos de Cine: UN DIOS SALVAJE versus UN MÉTODO PELIGROSO

Se han estrenado estos días dos películas de dos de los realizadores que más me gustan y que sigo desde hace años: David Cronenberg y Roman Polanski.

 

El primero se adentra en la relación entre Sigmund Freud y Carl Jung, los dos psicoanalistas más famosos de la historia, y la disputa que les enfrentará tras una larga relación epistolar y personal, en UN MÉTODO PELIGROSO <A dangerous method>; y Polanski en un drama escrito para el teatro por Yasmina Reza y que adapta fielmente al cine con maestría e inteligencia: UN DIOS SALVAJE <Carnage>. Analizar ambos films me parece atractivo porque ambos nos plantean cuestiones profundamente humanas y están íntimamente unidas por un nexo invisible pero evidente: el comportamiento de las personas, de nuestra sociedad en suma.

DAVID CRONENBERG

Cronenberg, al que se deben películas tan perturbadoras y originales como VINIERON DE DENTRO DE… <Shivers> de 1975,  INSEPARABLES <Dead ringers> de 1988 o eXistenZ, rodada en 1999; rarezas como la difícil adaptación de EL ALMUERZO DENUDO <Naked lunch> de 1991, y joyas como PROMESAS DEL ESTE <Eastern promises> de 2007, se atreve con el psicoanálisis con un trío de estupendos actores: Viggo Mortensen como Freud, Michael Fassbender como Jung y Keira Knightley como Sabina Spielrein, personaje éste rico, curioso y desconcertante. La ambientación es estupenda, la música bien acompasada a las escenas, y la trama intensa, con guión del gran Christopher Hampton. Ya digo que el personaje de Sabina Spielrein, que pasó de paciente a amante de Jung, con el consiguiente escándalo de la época, es el más profundo y atractivo de la película. Mientras que Viggo Mortensen crea a un Sigmund Freud algo plano, no por culpa del actor sino por el destino decidido por Cronenberg para su rol, el Carl Jung que encarna Michael Fassbender se adueña de la famosa disputa intelectual que enfrentó a ambos estudiosos, pues es él quien lleva el peso de la historia que se nos cuenta. Hay momentos en los que las disquisiciones intelectuales sobre la aplicación del psicoanálisis, sin duda bien argumentadas en las tesis de Freud y Jung, se hacen algo farragosas, y requiere del espectador una atención permanente. Esto, a mi modo de ver, lastra en algo parte de la película que, por el contrario, levante el vuelo cuando bucea en la intensidad con la que Jung comienza a tratar a Spielrein, y que desemboca en una relación sentimental y sexual de alto voltaje. No llega David Cronenberg a utilizar las imágenes que habría rodado hace unos años, porque detecto en los últimos tiempos una especie de autocensura en su cine, como si no quisiera cruzar los límites que antes saltaba sin ningún problema. Lo digo porque las pocas escenas íntimas entre ambos personajes son tratadas con un pudor exquisito, que las edulcora y que las desviste de la crudeza que la historia nos insinúa. Pero, con todo, ya digo que es lo mejor de la película, junto con el personaje secundario y aislado de Otto Gross, encarnado por el estupendo Vincent Cassel.

 

Escena de UN METODO PELIGROSO

 

UN MÉTODO PELIGROSO es una película de factura impecable, algo fría, quizá gélida según se mire, pero curioso y elegante retrato de unos personajes que han transformado profundamente la psiquiatría hasta ser las referencias fundamentales.

 

Por el contrario, el largometraje de Roman Polanski, UN DIOS SALVAJE, nos lleva a la psicología del mundo de nuestros días, en concreto, a la pacata, moralista y falsaria sociedad desarrollada en la que vivimos. No voy a descubrir a estas alturas la grandeza cinematográfica de Polanski, al que sigo desde mi adolescencia. Cuando vi por vez primera REPULSION, 1965, me di cuenta de la fuerza de sus imágenes y de la intranquilidad que me causaban. Luego, LA SEMILLA DEL DIABLO <Rosemary´s baby> de 1968,  CHINATOWN, de 1974, EL QUIMÉRICO INQUILINO <Le locataire>, 1976, entre otras, son películas a las que no he podido resistirme una y otra vez. Incluso su penúltima película, EL ESCRITOR <The ghost writer>, de 2010, me merece todos los elogios.

 

ROMAN POLANSKI

 

Con UN DIOS SALVAJE, Polanski rueda una aparente sencilla historia. No oculta su origen teatral, el texto de Yasmina Reza está ahí, casi intacto, salvo por las dos escenas de apertura y cierre, imposibles en un teatro, pero que, a mi juicio, sirven cinematográficamente para darle más hondura a la tesis que se plantea y también para dejar en ridículo, por completo, a los personajes que se han estado moviendo ante nuestros ojos. Los dos matrimonios están encarnados también aquí por cuatro estupendos actores: John C. Reilly, Jodie Foster, Kate Winslet y el magnífico Christphe Waltz.

La trama es simple: un niño, jugando con sus amigos, hiere a otro, al que le causa varias heridas, entre ellas la rotura de dientes. Los padres, civilizados, de un nivel medio alto, se reúnen para hablar del incidente. Lo que en apariencia se encauza debidamente, dentro de los parámetros de la buena educación y de lo éticamente aceptado, va degenerando poco a poco en lo que se ha convertido nuestra sociedad actual: un mundo que se mueve por el cinismo, el egoísmo, la insolidaridad, la hipocresía en suma, y también en el primitivismo atávico que ocultamos. Los bajos instintos, las frustraciones individuales, van aflorando gracias a unos diálogos inteligentísimos y a unas situaciones tan realistas como reconocibles. La escena de Kate Winslet vomitando en el salón, las reacciones del personaje de Jodie Foster, que trata de ocultar su verdadera rabia, su verdadero yo, apuntalan al que, creo, es el mejor de los cuatro personajes que dominan la escena: el abogado encarnado por Christoph Waltz, un hombre cínico, al que los demás seres humanos le importa un bledo salvo si puede obtener un beneficio –personal o profesional-, pero a la vez es quien irá dejando en evidencia al grupo, y descubriendo lo que todos ellos son y en lo que se  han convertido. Tiene momentos de humor ácido y agresivo, algunos delirantes, pero muy acertados. Y cuando todos ya se han desnudado dejando ver sus verdaderos rostros, patéticos y vacíos, Polanski nos hace volver al campo de juegos en el que se reencuentran los dos niños que han provocado esa reunión entre sus educados padres, y entonces es cuando su cámara, sin alharacas, nos revela la verdad. Y sinceramente, le saca los colores a ciertas actitudes que, desgraciadamente, vemos cada día.

 

Escena de UN DIOS SALVAJE

 

En fin, dos películas muy interesantes, aunque me quedo probablemente con UN DIOS SALVAJE, un retrato rico en matices del que podemos aprender unas cuantas buenas lecciones.                       Sergio Barce, diciembre 2011

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«SOLO QUIERO REMAR», un relato de SERGIO BARCE

SOLO QUIERO REMAR es uno de los relatos que forman parte de mi libro ULTIMAS NOTICIAS DE LARACHE Y OTROS CUENTOS (Aljaima – Málaga, 2004), y está dedicado a mis amigos Mohamed Lahchiri, Mohamed Chakor y Mohamed Bouissef. La historia dice así:

Cruzando el Lükus

En cuanto llegábamos al embarcadero, yo buscaba con excitación la barca de Abdussalam. Aguardábamos en un orden anárquico nuestro turno, observando la perezosa y rutinaria pelea de los barqueros pugnando por hacerse con otros pasajeros nuevos. Las pateras chocaban entre sí, como frágiles cascarones, y el sonido de esos golpeteos y el del agua, lamiendo las escalinatas grises, se mezclaban con las voces de los barqueros y las de nuestros padres mientras regateaban fijando el precio para que nos ayudasen a cruzar a la otra banda. Al fin, descubría a Abdussalam y tiraba de la camisa de mi padre señalándole aquella barca quejumbrosa. Mi padre cedía entonces su turno a los que nos seguían, hasta que Abdussalam conseguía acercarse lo suficiente para que saltásemos a su embarcación. Sigue leyendo

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