Archivo de la etiqueta: SERGIO BARCE

MÁLAGA, 3 DE ABRIL – ACARICIANDO PALABRAS

 

ONCE Y EL TERCER PISO PRESENTAN:

ACARICIANDO PALABRAS (LECTURA Y ESCRITURA EN EL MUNDO DE LAS PERSONAS CIEGAS)

JUEVES 3 DE ABRIL 2025. 18:30. EL TERCER PISO DE LIBRERÍA PROTEO (C/PUERTA DE BUENAVENTURA, 3. MÁLAGA). ENTRADA LIBRE.

¿Cómo leen y escriben los ciegos? ¿Quién inventó el braille? ¿Qué tecnologías existen para que las personas ciegas lean? ¿Qué es la tinta ampliada? ¿Cómo es una biblioteca para invidentes? El jueves 3 de abril a partir de las 18:30 vamos a intentar responder a todas esas preguntas en una sesión única que hemos organizado con la ONCE y que tendrá lugar en El Tercer Piso de Librería Proteo. “Acariciando palabras” nos acercará, gracias al diálogo entre la promotora de braille y deportista paralímpica ciega Lia Beel y el periodista Héctor Márquez, a las historias que no vemos de quienes ven con la piel y el oído. Nos acompañarán lectores, actores y escritores ciegos como Blanqui Ramírez, Antonio David Aguilera, Paqui Ayllón o Maché Hidalgo con asombrosas historias. Y escritores videntes como José Garriga, Carmen López, Puri García y Sergio Barce. Llevaremos libros de tod@s l@s autor@s. Vamos a celebrar cómo las palabras pueden acariciarnos si aprendes cómo tocarlas. Entrada libre. https://eltercerpiso.es/?p=3596

Con @libreriaproteo @hectormarquezster @once.es @sergiobarcegallardo @purificaciongarciadiaz @eltercerpiso.proteo @drefy.art 

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— en Librerias Proteo Prometeo.

 

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REVISTA DOS ORILLAS 46-47

Se acaba de publicar el número 46-47 de la Revista Intercultural Dos Orillas, que dirige la poeta Paloma Fernández Gomá.

Por suerte, Paloma ha vuelto a contar conmigo para participar en este nuevo número con un relato, y comparto página con un buen número de excelentes autores:    

En poesía con Ali Boujdidi (Irak), Aurora Gámez (Málaga), Alicia De León Epp (Canadá), Antonio J. Quesada (Málaga), Teresa Gómez (Granada), Zeto Cunha Gonçalves (Angola), Óscar Rodríguez Flores (Madrid), Pilar Sanabria Cañete (Córdoba), Alfredo Jurado (Córdoba), Concha Ortega (Sevilla), Pilar S. Tarduchy (Madrid), Allal Ezaim (Fez), Joros (Sevilla), EvelinaT. Vieira (Brasil), Argolla-Pañuelo (Algeciras), Fuensanta Martín Quero (Málaga), Manuel Vílchez García de Garss (Granada), Encarna Lara (Málaga), María José Mures (Córdoba), César Bisso (Argentina), Rafael Luna García (Córdoba), Encarnación Sánchez Arenas (Jaén), Inmaculada García Haro (Málaga), Mercedes Escolano (Cádiz), George Reyes (Ecuador-México), Juan Emilio Ríos Vera (Algeciras) y Concha Quintero (Algeciras).

Relatos de Allal Ezaim (Marruecos), Sergio Barce (Larache- Málaga), Juan Antonio Palacios Escobar (Algeciras), Rafael Alcalá (Málaga), Zeto Cunha Gonçalves (Angola) y Yassi Mech-idan (Marruecos); y apuntes de Encarnación Sánchez Arenas (Jaén), Latifa Baka, Víctor Hugo Pérez Gallo, Said Jedidi (Marruecos), Ouafqa Sahar (Marruecos) y Sana Migrhi (Túnez).

El capítulo de artículos y ensayos lo componen Manuela Cortés García (Córdoba- Madrid), Miguel Ángel Fuentes Torres (Málaga), Ahmed El Gamoun (Marruecos), Latifa Laamarti (Marruecos), Mohamed Ouahib (Marruecos) y Rachid Boussad (Marruecos). La crítica literaria corre a cargo de Rafael Ávila: Por Ángelas y suertes de Albert Torés. Alberto Torés: Silencio de José Antonio Santano. Los hilos de Ariadna de Rafael Ávila. Bajo una luz indiferente de Pablo Luis Silverio. La mirada del espejo de José Reyes Fernández. Pedro García Cueto: El águila y la cruz de Gregorio Muelas. Cuentos completos (1914 – 1927) de D. H. Lawence. Almudena de Luis García Montero. José Sarria: Antología La palabra iluminada. Aurora Gámez: Memoria del corazón de Touria Majdouline.

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UN BUEN CÓCTEL EN EL HOTEL EL MINZAH

1/2 parte de Bourbon Jack Daniel´s

1/4 parte de Grand Marnier

1/4 parte de jugo de naranja

2 golpes de angostura

Se echan todos los ingredientes en la coctelera llena de hielo, se agita enérgicamente, y se sirve en un vaso bajo y ancho con dos cubitos de hielo, una rajita de naranja y una ramita de hierbabuena. 

Eso es lo que sirvió el barman judío Isaac Toledano en el primer relato que forma parte de Cócteles tangerinos, (De antier, de ayer y de hoy) de Alberto Gómez Font, publicado por Kasbah Editorial.

Ando estos días leyendo este delicioso libro que Alberto ha ido enhebrando año tras año hasta darle forma definitiva (hasta el día de hoy, que nunca se sabe). Dice Emilio Sanz de Soto en el prólogo: «Siempre pensé que un cóctel tangerino debía llevar hierbabuena». Y a fe que lo hay. Porque lo simpático de estos relatos es que siempre, siempre, hay un cóctel que da título a cada uno de los textos y, además, el barman que Alberto Gómez lleva dentro (y que, entre otras tareas y aficiones, ha ejercido y ejerce como tal) nos regala su composición y la manera de prepararlo, como hace con el que abre estas líneas (ramita de hierbabuena incluida).

Llevo poco leído, pero ya me he trasladado con sus personajes (Isaac Toledano, Ignacio Echeverri, los Llauradó…) a un Tánger por el que Alberto transita con ligereza y seguridad como guía y reportero. Lectura deliciosa para degustar con cada cóctel que él nos prepara, sentados en cualquier café del Zoco, en la terraza del Continental o en la piscina de Minzah o del Rembrandt. Da igual. Tánger supura por los márgenes de cada página del libro.

Escribe Alberto Gómez Font: «El olor a sobaquina de Said, su jardinero; el olor a pies del salón de la casa de sus suegros; el olor a amoníaco de los urinarios públicos; el olor a estiércol de la esquina del Zoco Grande donde estaban los burros de carga; el fuerte olor a almizcle de Fátima, su sirvienta; todos eran soportables para Isaac Toledano. Lo único que no podía soportar era el mal aliento en algunos de sus interlocutores, olor con el que se encontraba de frente mucho más a menudo que el resto de los mortales debido a su oficio de barman, pues de todos es sabido que los borrachos sufren de halitosis, y entre los clientes del bar americano del Hotel El Minzah había bastantes con ese mal. Personajes elegantes a quienes no les olían los sobacos, ni los calcetines, ni la entrepierna; pero en cuanto abrían la boca para pedir otra copa o para hacer algún comentario soez sobre el culo de la mora que limpiaba los ceniceros, la vaharada que Isaac recibía directa a la nariz era verdaderamente insoportable, aunque él la recibía con la más amable de las sonrisas, sacada del repertorio que debe tener todo barman profesional...»

Viajar hasta el Tánger de los años internacionales con Alberto Gómez Font comienza a ser un viaje de placer.

Cuando haya avanzado en estos relatos, probablemente haga una pausa, escriba de nuevo sobre ellos y deguste, mientras tanto, alguno de los cócteles tangerinos de Alberto.

Sergio Barce, 3 de marzo de 2025 

      

     

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Sergio Barce y Alberto Gómez Font

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EN TÁNGER Y LARACHE PRESENTANDO LIBRO Y PELÍCULA

El pasado viernes presentamos en el Instituto Cervantes de Tánger mi novela Todo acaba en Marcela, de la mano de Farid Othman Bentria Ramos. Aforo lleno. Y momentos intensos y emotivos.

El sábado, en la sede del Instituto Cervantes en Larache, presentación y proyección del cortometraje Moro, dirigido por Pablo Barce. Aquí no es que se repitiera el aforo completo sino que, además, hubo de habilitarse una segunda sala para que se proyectara simultáneamente en las dos, dada la cantidad de público que acudió al centro.

Además de agradecer a Farid su excepcional presentación de la novela, tengo que dar las gracias de manera muy especial al director del IC de Tánger, Juan Vicente Piqueras, que nos desbordó con su simpatía, su cercanía y un trato no sólo exquisito sino muy cálido y divertido. 

Y a Maribel Navarro, Maribel Méndez y Wydad Assarrar que siempre están ahí para ayudarnos y apoyarnos.

Todo fue emocionante.

Pero lo mejor fue compartirlo con mis hijos Pablo y Sergio, que son la sal de la tierra.

En las fotos que añado a esta pequeña crónica, veréis a muchos de los amigos de Tánger y Larache. Como Rachid Taferssiti, que hizo de guía para enseñarnos algunos secretos de Tánger. 

Gracias a todos los amigos y paisanos que nos arroparon en estos dos mágicos días.

 

 

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«TANJAWI», DE WENCESLAO-CARLOS LOZANO

«Tanjawi» es el título de un precioso libro de Wenceslao-Carlos Lozano. Como él mismo ya anuncia al comienzo, la amable presión de amigos y familiares casi le obliga a escribirlo, y el resultado es una delicia. De manera que hay que agradecerle a ellos que lo acuciaran para que se animara a hacerlo.

Leer sobre Tánger desde el prisma de un auténtico tanyawi dota a la obra de un valor añadido. Si, además, se trata de alguien con una vida tan interesante como la del autor y que retrata a personajes como los que ha rescatado para que formen parte de su paisanaje, el resultado es un texto que hace gozar al lector. Yo lo he disfrutado. Porque, además, está escrito con una sencillez apabullante, es decir, con soltura y pasión, con pulcritud y limpieza. Y eso se agradece. No hay artificios.

Leemos en «Tanjawi»:

<…En todas esas etapas perduró mi inquebrantable amistad con mi padrino que, aunque dentro de otro orden, también participaba de cierta farándula nocturna no muy bien vista por una sedicente gente de bien que chanchullaba en amores con disimulo, pues en Tánger, habiendo tantas jóvenes casaderas con ancianos pudientes, y mujeres mayores agraviadas dispuestas a desquitarse con jóvenes galanes, las infidelidades conyugales estaban a la orden del día, dándose a menudo el caso de maridos que «ponían piso» a sus amantes, todas nacionalidades y religiones confundidas entre gente pudiente. También se dieron sonados casos de profesores enrollados con alumnas, incluso en el mojigato instituto español, sin que aquello tuviera mayores consecuencias.

Algunos balnearios de la bahía -debía de haber una docena de ellos- eran puntos de convergencia ideales para esos encuentros entre heterosexuales y, por supuesto, entre gays y chaperos, una fauna omnipresente en razón de la permisividad reinante en una ciudad en la que abundaba una materia prima de calidad, y por tanto atraía a numerosos aficionados a los efebos, habitualmente de clase alta -bastantes aristócratas-, entre los cuales no escaseaban los españoles, rostros conocidos del cine y el teatro, diseñadores de moda, en cuyas mansiones de amigos locales organizaban sus saraos y se despendolaban a tutiplén para resarcirse de los rigores morales imperantes en la Península. El Windmill, por ejemplo, era un balneario exclusivo de gays y de ambiente inglés. Solía reunirme con Bazi en el Sun Beach, uno de esos locales playeros cuya atmósfera internacional era de lo más relajada, para tomar el sol entre baño y baño y contemplar desde mi tumbona con un pastis en la mano –Pernod o Ricard– los vaivenes de aquel loquerío…»

Mención especial merecen, a mi entender, las páginas dedicadas a «Grandes mujeres» y, por lo que a mí me atañe, el capítulo en el que homenajea a su inolvidable hermano Antonio. Antonio Lozano, al que me unió una cortísima pero intensa amistad. Un hombre que sólo era corazón, y así lo describe también Wenceslao-Carlos. Jamás lo olvidaré cuando estuvimos juntos en Tánger o cuando presenté su libro «Me llamo Suleimán».

Para quienes gustan de regresar literariamente a Tánger, aquí tenéis algo muy especial.

«Tanjawi» ha sido publicado por Esdrújula Ediciones.

Sergio Barce, 13 de febrero de 2025   

        

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