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RAMADAN MUBARAK!

A todos mis amigos musulmanes, a punto de comenzar el sagrado mes del Ramadán, os deseo RAMADAN MUBARAK

Sergio Barce

Como curiosidad, os adjunto el comentario que hacía el periódico LARACHE en julio de 1979 sobre la fiesta del Ramadán de aquel año:

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Libros de cine: SERGIO LEONE, ALGO QUE VER CON LA MUERTE (2000) de CHRISTOPHER FRAYLING

 

SERGIO LEONE, ALGO QUE VER CON LA MUERTE (Sergio Leone. Something to do with death, 2000) de Christopher Frayling, es, sin ninguna duda, el mejor libro de cine que he leído. Como todo trabajo de un historiador británico, Frayling no sólo se limita a hacer unos comentarios más o menos acertados sobre las películas de Leone, sino que escarba para desenterrar lo más profundo del personaje, al que entrevistó y siguió durante mucho tiempo, hasta mostrarlo en su desnuda carnalidad (y Leone tenía mucha carnalidad). Gracias a este libro, Sergio Leone ya no es ese simple artesano italiano del cine que, por un golpe de fortuna, inventó el llamado spaghetti-western. Después de leer este libro, Sergio Leone se convierte en la figura extraordinaria, creativa y amante del séptimo ate que era, un genio, un visionario, el realizador más imitado en la historia del cine.

 “Cuando Sergio (Leone) ya fue lo suficientemente mayor como para empezar a elegir una carrera, Roberto Roberti estaba convencido, como su padre antes que él, que realizar películas no era una carrera digna de él. En cambio, alentó a su hijo a estudiar leyes…”

Christopher Frayling

Seguimos sus pasos desde niño, y Frayling tiene la virtud de hacernos vivir con el pequeño Leone su vida en los barrios de Roma, y vamos descubriendo sus pequeños y grandes anhelos, cómo se fue introduciendo en el mundo del cine (ya estaba en realidad dentro pues su padre era un famoso director de cine mudo, curiosamente fue quien dirigió el segundo western italiano de la historia, “La vampiro indiana” en 1913, toda una premonición), y cómo, poco a poco, fue aprendiendo de otros grandes realizadores, su divertida experiencia en la mítica “Ladrón de bicicletas” (Ladri di biciclette, 1948) de De Sica, sus posteriores colaboraciones como ayudante de los realizadores americanos que trabajaron en los estudios de Cinecittá de Roma, cómo se fue nutriendo de todos los clásicos americanos, hasta empezar sus pinitos como director…

 “Poco después de terminar “Historia de una monja” (The nun´s story, 1959) de Fred Zinnemann, Leone fue contratado como primer ayudante en una de las segundas unidades que trabajaba en la producción de quince millones de dólares de “Ben-Hur”, de la Metro Glodwyn Mayer y dirigida por William Wyler, que había alquilado todo el complejo de Cinecittá, hasta el último metro…

(…) Tras el éxito internacional de sus westerns, Leone se sintió feliz exagerando su papel en la secuencia de la carrera de cuadrigas. <El director de la segunda unidad (Andrew Marton) –afirmó en 1977- era demasiado viejo para ese tipo de deporte. Así fue como yo terminé dirigiendo la famosa secuencia de choque del film> (…) De hecho, Marton, entonces con 55 años, trabajando en colaboración con Yakima Canutt, parece que se lo tomó en serio y se mostró entusiasmado con el trabajo que realizaba…”

SERGIO LEONE

En efecto, Sergio Leone era el exceso. Su vitalidad lo desbordaba todo, y ese ansia de protagonismo le llevó a exagerarlo todo, como se ve que hizo con su trabajo real en Ben-Hur. Pero luego, cuando comenzó a ser él el responsable de todo como realizador de sus propias películas, ese exceso se hizo celo, y su trabajo es ahora valorado por su meticulosidad, por el cuidado con el que lo planificaba todo, por la dedicación por los pequeños detalles en el atrezzo, en los decorados, que le hacía buscar cada objeto que aparecía en las escenas de sus films hasta lograr los que reproducían exactamente la época en la que se desarrollara la película (ropa, armas, periódicos, carteles, las calles…)

 Ni “El coloso de Rodas” (Il colosso di Rodi, 1961) ni su colaboración en “Sodoma y Gomorra” (Sodom and Gomorrah, 1962) que acabó firmando junto a Robert Aldrich, le dejaron satisfecho del todo. Pero en “El coloso de Rodas”, propiamente su primer film como realizador en solitario, demostró a todos que, con pocos medios, su imaginación sacaba provecho de todo y los resultados eran más que satisfactorios.

 Christopher Frayling, además de aportar en el libro una catarata de información cinematográfica sobre los trabajos de Leone, aporta la visión del historiador, y va mostrando, como en un documental, la evolución de Leone como director y la evolución de Leone como persona. La pluma de Frayling es rica, escribe estupendamente, y eso dota al libro de agilidad, de buen hacer, y mantiene el interés del lector aunque éste no sea un entendido en cine. Es tan hábil, que logra que los sueños de Leone los compartamos y cada tropiezo que sufre, especialmente con los productores, lo suframos con él.

 Llegada la trilogía del dólar, cuando Sergio Leone llega a la cima, el libro nos va desgranando cada rodaje, cada vicisitud de cada una de sus películas, y sus colaboraciones con Ennio Morricone y con Clint Eastwood. Su primer western era un film de bajo presupuesto, y contratar al protagonista, como cuenta Frayling, no fue nada fácil.

“El protagonista tenía que ser norteamericano. (…) Leone tenía en mente en principio a Henry Fonda como su Forastero… (…) así que el guión fue enviado a Hollywood, en una versión en inglés; pero el agente de Fonda ni siquiera se molestó en mostrárselo al actor… A continuación Leone pensé en dos actores más jóvenes del tipo fuerte y silencioso que habían dejado su huella como especialistas en “Los siete magníficos” (The magnificent seven, 1960): James Coburn y Charles Bronson. Coburn aceptó interpretar el papel por 25.000 dólares, lo cual era demasiado para los productores. Bronson opinó que el guión era <simplemente de lo peor que he leído nunca> y lo rechazó de plano -<Lo que no entendí, admitió Bronson más tarde, fue que no era el guión lo que importaba. Era la forma en que él iba a dirigirlo lo que constituiría toda la diferencia>. (…)

(…) En aquel punto Claudia Sartori, que trabajaba en la agencia William Morris en Roma, contactó con la Jolly Film… (…) Un actor joven y flaco que aparecía en la serie de televisión de la CBS <Rawhide> podía ser de su interés… Clint Eastwood. (…) Por aquel entonces Eastwood valía 15.000 dólares. Y fue eso lo que convenció a los productores de que era la persona correcta para el papel.”

 Este primer western de Leone rodado en Almería se tituló: “Por un puñado de dólares” (Per un pugno di dollari, 1964). Y fue el comienzo de la leyenda de Leone, Eastwood y Morricone.

Clint Eastwood y Pepe Calvo en Por un puñado de dólares

“El rodaje fue impredecible… (…) Durante la preparación de la secuencia donde Joe se arrastra alejándose de la paliza a manos del clan de los Rojo, Eastwood recuerda que <me pasé ocioso toda la mañana aguardando a que director y equipo dejaran de discutir. La conversación era toda en español e italiano y no entendía ni una palabra, pero notaba que se producía una violenta discusión acerca de algo. Esperaba que llegaran a algún acuerdo antes de que pasara toda la mañana sin haber rodado ni un solo plano. Finalmente, Sergio me llamó. Muy bien, Clint, podemos empezar, dijo a través del intérprete. Qué demonios, decidí. Siempre estaban igual. La escena requería un montón de maquillaje porque mi rostro tenía que parecer muy hinchado y magullado a causa de los golpes de toda la pandilla. Salí del maquillaje sintiéndome acalorado e incómodo, y me encaminé al plató. Me sentía literalmente el hombre más solitario de España. El plató estaba desierto. Ni productor, ni director, ni equipo. Sólo las grandes lámparas de arco gravitando como buitres españoles. Al parecer el equipo llevaba dos semanas sin cobrar… Con un ojo cerrado por el maquillaje y toda aquella otra porquería sobre mi rostro, me dije que ya tenía bastante. Les dije que podían encontrarme en el aeropuerto. Afortunadamente Leone me alcanzó antes de que abandonara el hotel. Las cosas fueron un poco mejor después de eso.”

 Después llegaron “La muerte tenía un precio” (Per qualche dollaro in piú, 1965) y “El bueno, el feo y el malo” (Il buono, il brutto, il cattivo, 1966), también con Clint Eastwood de protagonista. Y en 1968, su primera obra maestra “Hasta que llegó su hora” (C´era una volta il West, 1968) con sus anhelados Henry Fonda y Charles Bronson, y en 1983 la segunda: “Érase una vez en América” (Once upon a time in America) con Robert de Niro –ya publiqué en este blog un extenso artículo sobre estas dos películas-. Entre medias, Frayling nos cuenta sus avatares con su pequeño fracaso con “Agáchate, maldito” (Giú la testa, 1971), un film estupendo por otro lado, con su también admirado James Coburn.

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Cuando vas leyendo este libro, descubres cosas de Leone: que tenía almacenados en su cabeza los films que iba a rodar, secuencia a secuencia, plano a plano, que su voluntad era férrea y no cedía hasta filmar lo que tenía decidido, y que amaba tanto el cine que lo agotó. Anunció que rodaría una nueva versión de “Lo que el viento se llevó” (Gone with the wind), y en 1968 le enviaron el guión de “El padrino” (The Godfather), pero lo rechazó, de lo que luego se arrepentiría y, cuando trató de recuperarlo, ya estaba en manos de Coppola. También estuvo a punto de dirigir “Mafia” (The brotherhood, 1968) que dirigiría Martin Ritt. Comenzó “Mi nombre es Ninguno” (Il mio nome è Nessuno, 1973), de nuevo con Henry Fonda, que produjo pero que terminó Tonino Valerii. De modo que durante varios años, de 1971 a 1983, se centró en la producción y en la dirección de spots publicitarios, mientras acariciaba otros proyectos, como adaptar “Cien años de soledad” de García Márquez, una adaptación de Céline, y hasta otra de “Don Quijote”. Cuando rueda “Érase una vez en América”, su gran sueño, ése que le llevó diez años hasta ponerlo en pie, Leone acaba literalmente consumido.

“Carla Leone recuerda: <Cuando hacía films, sentía todas las emociones que sentiría normalmente una persona – risas, lágrimas, miedo-, sólo que en una forma más intensificada. Y echó a faltar mucho todo esto durante esa década. Mucho. Y cuando finalmente consiguió poner en marcha su gran proyecto, metió en él todo lo que había echado en falta en esos años>. Como se preguntó a sí mismo Leone justo antes de rodar Érase una vez en América: <¿Cuántos años he pasado NO trabajando en este film?>”

Y también descubres en este maravilloso libro el afecto y la admiración de Christopher Frayling por Sergio Leone.

“Sus entrevistas, que se habían visto poseídas de una cualidad otoñal incluso desde la terminación de Érase una vez en América, parecían contemplar ahora una despedida. Sus adioses al cine se estaban volviendo más abstractos, elusivos y melancólicos que nunca. <La vieja veta de oro, en el país del cine de California, donde esos tesoros brillaban en su tiempo tan cerca de la superficie, ahora parecen desgraciadamente casi agotada por completo. Unos pocos mineros valerosos insisten en seguir cavando…>

(…) Clint Eastwood, uno de tales mineros, le visitó en el otoño de 1988. Eastwood estaba en Roma para el estreno de <Bird> y Leone le invitó a comer. Los dos hombres se reunieron de nuevo aquella misma tarde para cenar y Leone llegó con su amiga, la directora de cine Lina Wertmüller. Según Eastwood, Sergio estaba de un humor blando y nostálgico. Aunque sabía que estaba muy enfermo, no lo mencionó ni una sola vez. La acidez de los comentarios de Leone sobre <su actor> parecía cosa del pasado. <Nos llevamos mejor que en todas les veces que habíamos trabajado juntos>. Eastwood está convencido de que Leone lo llamó para decirle adiós.”

Las últimas páginas, donde asistimos al deterioro paulatino de Leone, sus problemas de corazón, su ilusión truncada por rodar de nuevo con Robert de Niro su colosal “Stalingrado”, rezuma emoción, y por esa razón recomiendo este libro, de cine, sí, pero también de un hombre que luchó por su sueño.

Sergio Barce, julio 2011

Sergio Leone, algo que ver con la muerte, ha sido publicado por T & B Editores.

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El CINE IDEAL de LARACHE ya sólo existe en nuestro recuerdo

Hace unos días, Fátima el Bouhtoury me pidió que le enviara alguna información sobre quiénes construyeron la Plaza de España, aquélla que todos tenemos en mente, aquélla belleza de mosaicos con grabados de El Quijote, aquélla rodeada de palmeras, aquélla que atraía a los niños, que nos atraía a los niños, porque allí podíamos ver peces de colores…

Tres larachenses muy cercanos a mí: Ange Ramírez, Fátima el Bouhtoury & Mohamed Sibari

Se me ocurrió bucear en el magnífico libro “Larache. Evolución urbana”, editada en 2001 por la Consejería de Obras Públicas y Transportes y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, dirigida por Pedro Campos Jara y Guillermo Duclos Bautista. Y entre su rica información, le facilité los siguientes datos:

“…se construye en 1917 el edificio modernista del Matadero, y ya en 1914 se habían iniciado las gestiones para construir el Hospital Civil. De este último edificio se realizaron varios proyectos sobre diferentes localizaciones, comenzando en 1914 el ingeniero Antonio Álvarez y Redondo por un lado, y el arquitecto Carlos Ovilo por otro, proyectando este último el mismo edificio tanto para Larache como par Tetuán. Finalmente, no se llevó a cabo ninguno por una u otra razón hasta que en la década posterior se redactara el definitivo por parte de José de Larrucea sobre el Castillo de San Antonio, hoy conocido como Castillo Lakbibat. En 1920 estaba en obras el grupo escolar España, actual colegio Imam Malek, primer centro escolar de Larache.

(…) A comienzos de la década de 1920, (…) es la época de construcción, como hemos dicho, de la Plaza de España, derribándose para ello parte de las murallas y el antiguo revellín del siglo XVII que defendía la puerta del Campo…

plaza de españa – foto de Ricardo Barceló

(…) En el año 1926, se reactivaron las obras de pavimentación de la plaza de España, comenzadas años antes bajo la dirección del ingeniero municipal Urzáiz, alrededor de la cuál se situaban los recientemente construidos edificios de viviendas que la circundaban, característicos por su arquitectura tradicional incorporadota de varios estilos que van a aunar en muchos casos la tradición hispanoárabe… (…) Es el periodo de ejecución de las infraestructuras urbanas, recogidas por el ingeniero Montalbán en su plano de Larache de 1927.

…El ingeniero Pascual Aragonés proyecta el puente sobre el Lukus en 1925 y las mejoras del puerto en 1927.

José de Larrucea proyecta el edificio de Obras Públicas y Construcciones, hoy Baladiya, de 1928; y también proyectó el edificio para Colonización y Turismo y el de Correos y Telégrafos, también en 1928.

En 1929-30, Larrucea proyectó la escuela Hispano-Israelita, sobre un fondac cercano al puerto, la actual escuela Ibn Hazm.

Urzáiz hace el proyecto para poner en funcionamiento el Mercado de Abastos, y lo ejecuta Blas Bustamante.

La Iglesia del Pilar, iniciada en 1927 y terminada en 1931, fue proyectada por los arquitectos Bergamín y Blanco, Larrucea fue el director de las obras.

Muchos de estos edificios fueron levantados por construcciones Rossel, que en aquella época era la principal empresa constructora que actuaba en Larache.

Cine Ideal

A partir de los años 30, es significativo en Larache la construcción de edificios en los que se advierte la incorporación de conceptos y estilos arquitectónicos reveladores de las vanguardias europeas del momento. Entre ellos, podemos destacar el racionalismo del Cine Ideal, los tintes expresionistas del actual Consulado de España, viviendas particulares, individuales o agrupadas en conjuntos, que recogen temas compositivos tradicionales sobre esquemas racionalistas ágiles y sencillos, todo ello dando origen a un patrimonio edificado de gran homogeneidad. Igualmente, ocasionado por el notable aumento de la población, se llevaron a cabo construcciones de viviendas sociales, casas baratas, destinadas a musulmanes, a españoles o mixtas, destacando las situadas a ambos lados de la carretera a Alcazarquivir. Es también época de obras de ampliación del puerto, llevadas a cabo por Gil Delgado en 1934…

Plaza de España

(…) y se dice de la Plaza de la Liberación: “Construida en el Primer período 1922-1927. Espacio urbano de especial relevancia en la ciudad, quizá el de mejor factura en todo el protectorado español. Se trata de espacio elíptico, elemento de conexión con la ciudad antigua, y desde el cual partirán de forma radial las vías urbanas que formalizarán la ciudad del siglo XX. Trabajaron en las obras los ingenieros municipales José Gutiérrez y León Urzáiz.”

¿Cuál es la conclusión inicial de estos comentarios de los arquitectos que escribieron este libro? Es evidente: la riqueza arquitectónica de Larache. Y este libro, además, detalla exhaustivamente todos los inmuebles que deben ser protegidos como patrimonio de la ciudad.

Pero lo que más llama la atención de este libro, sin duda una pieza fundamental para conocer la idiosincrasia de Larache, es que en el mismo se hace constar la colaboración del Consejo Municipal de Larache, y en el propio prólogo, el Alcalde Presidente de ese momento, Sr.Hssissen escribió:

“…La realización del trabajo que ahora se publica se considera un documento de gran importancia que expresa una voluntad real de devolver a las Medinas antiguas el valor que merecen y contribuye a recuperar el valor de los monumentos hispano-moriscos que tanto abundan en la ciudad de Larache.”

Digo que este comentario llama la atención porque, un par de años después de publicarse este libro, y de que se recoja en él, entre otros muchos, a los edificios del Cine Ideal y del Coliseo María Cristina como ejemplos de inmuebles excepcionales, catalogados como patrimonio histórico de la ciudad, el Consejo Municipal aprobó el derribo de ambos para ser sustituidos por verdaderas barbaridades arquitectónicas. Y como estos dos bellos edificios hurtados a la población larachense, han continuado su mismo destino otros muchos más, menoscabando así el legado cultural de las nuevas generaciones.

En el último cuento de mi libro “Última noticias de Larache” (Aljaima, 2004), que llevaba precisamente el título del libro y, entre paréntesis, “Por última vez, el Ideal”, relataba cómo viví el momento en el que el Cine Ideal comenzó a ser derribado. El fragmento del cuento dice así:

 “A principios de marzo de 2003, llego a Larache para dejar material escolar en el Centro Alcántara, una ONG cultural instalada en las brumas de la antigua Jukureka, y me encuentro con un sucio grupo de albañiles que golpea despiadadamente los muros del Cine Ideal. Los hacen con martillazos lacerantes e imperdonables, aunque lo peor de la escena es su desgana, la desidia con la que ejecutan su trabajo esos verdugos mercenarios.

En mi anterior viaje, el edificio del Cine Ideal se mantenía a flote como un viejo mercante embarrancado que agonizara abandonado por su tripulación. Ahora, se había dado orden de hundirlo definitivamente.

Contemplo la escena desde la puerta del patio de la iglesia del Pilar, con un amargo sabor a desaliento en la boca y una triste desazón asomando a los ojos. Me trago las lágrimas de tantos recuerdos y me limito a escuchar cada uno de los golpes, secos, ásperos, como si fuesen disparos al aire. Me conmueve la tristeza de sus ventanas de ojo de buey, la terca resistencia de sus paredes que se enfrentan con brío a los miserables martillazos. Pero es un esfuerzo baldío, inútil y derrotado.

La gente que camina por la Avenida Hassan II apenas se molesta en echarle un vistazo, como si no significara nada para ellos. Probablemente es así. Pocos de esos transeúntes saben que esa calle se llamó en un tiempo Chinguiti y que, a lo largo de ella, las parejas de novios paseaban los domingos arriba y abajo hasta que tenían la oportunidad de meterse en la sala oscura de ese cine. Desgraciadamente, como también ocurre en Tetuán y en Tánger, la mayor parte de la población actual de Larache es foránea y apenas sabe nada de su pequeña historia.

(…)  Vuelvo a pensar en la agonía del Cine Ideal, en que ya no existirá más que en nuestra memoria, en que algo de nuestras vidas morirá con su desaparición…”

 Sergio Barce

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«NOT DARK YET» de BOB DYLAN

 En 1997 se editó el disco TIME OUT OF MIND, de Bob Dylan, que fue galardonado con el Premio Grammy al mejor disco del año 1998. Uno de los temas que componen este disco es “Not dark yet” (Aún no ha oscurecido).

  Antonio Berrocal me ha enviado un libro, pero, como es su costumbre cuando me regala alguno, ha insertado un fragmento de esta canción. Eso me ha parecido genial. Y seguro que a mi primo Antonio Abad, que me inyectó el virus Dylan, también le parecerá bien traerlo al blog.

   El fragmento son los primeros versos de la canción, y dicen:

Caen las sombras y aquí he pasado el día

El calor me quita el sueño, el tiempo se escapa

Diría que mi alma se ha vuelto de acero

Aún tengo las cicatrices que el sol no ha curado

Ni siquiera hay espacio para estar en ningún lado

Todavía no ha oscurecido, pero ya falta menos

(…)

Pero creo que merece la pena que os transcriba la canción completa:

Caen las sombras y aquí he pasado el día,
El calor me quita el sueño, el tiempo se escapa
Diría que  mi alma se ha vuelto de acero
Aún tengo las cicatrices que el sol no ha curado
Ni siquiera hay espacio para estar en ningún lado
Todavía no ha oscurecido, pero ya falta menos

Mi humanidad se ha ido al garate
Detrás de todo lo hermoso siempre hubo algún dolor
Ella me escribió una carta, una carta muy cordial
Puso por escrito lo que tenía en la mente
Pero yo no veo siquiera por qué debe importarme
Todavía no ha oscurecido, pero ya falta menos

Estuve en Londres y en la alegre Paris
Seguí el curso del río y llegué hasta el mar
Acabé en el fondo de un mundo mentiroso
Y ya no busco nada en los ojos de nadie
Llevo una carga que a veces no logro soportar
Todavía no ha oscurecido, pero ya falta menos

Aquí nací y aquí moriré contra mi voluntad
Sé que parezco moverme, pero sigo quieto
Tengo los nervios embotados y ausentes 
Ni siquiera recuerdo de qué venía huyendo
Ni siquiera oigo el murmullo de un rezo
Todavía no ha oscurecido, pero ya falta menos.

Enlace para escuchar en directo este tema en Youtube:  

  http://www.youtube.com/watch?v=RZgBhyU4IvQ

BOB DYLAN

SHADOWS ARE FALLING AND I´VE BEEN HERE ALL DAY
IT´S TOO HOT TO SLEEP, TIME IS RUNNING AWAY
FEEL LIKE MY SOUL HAS TURNED INTO STEEL
IVE STILL GOT THE SCARS THAT THE SUN DIDN´T HEAL
THERE´S NOT EVEN ROOM ENOUGH TO BE ANYWHERE
IT´S NOT DARK YET, BUT IT´S GETTING THERE

WELL, MY SENSE OF HUMANITY HAS GONE DOWN THE DRAIN
BEHIND EVERY BEAUTIFUL THING THERE´S BEEN SOME KIND OF PAIN
SHE WROTE ME A LETTER AND SHE WROTE IT SO KIND
SHE PUT DOWN IN WRITING WHAT WAS IN HER MIND
I JUST DON´T SEE WHY I SHOULD EVEN CARE
IT´S NOT DARK YET, BUT IT´S GETTING THERE

WELL, I´VE BEEN TO LONDON AND I´VE BEEN TO GAY PAREE
I´VE FOLLOWED THE RIVER AND I GOT TO THE SEA
I´VE BEEN DOWN ON THE BOTTOM OF A WORLD FULL OF LIES
I AIN´T LOOKING FOR NOTHING IN ANYONE´S EYES
SOMETIMES MY BURDEN SEEMS MORE THAN I CAN BEAR
IT´S NOT DARK YET, BUT IT´S GETTING THERE

I WAS BORN HERE AND I´LL DIE HERE AGAINST MY WILL
I KNOW IT LOOKS LIKE I´M MOVING, BUT I´M STANDING STILL
EVERY NERVE IN MY BODY IS SO VACANT AND NUMB
I CAN´T EVEN REMEMBER WHAT IT WAS I CAME HERE TO GET AWAY FROM
DON´T EVEN HEAR A MURMUR OF A PRAYER
IT´S NOT DARK YET, BUT IT´S GETTING THERE

La traducción de la canción la he tomado de “Bob Dylan. Letras 1962-2001”, editado por Alfaguara en 2007.

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