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«DE VUELTA AL SOUANI», UN RELATO DEL ESCRITOR LARACHENSE LEÓN COHEN

Hace un par de días, me escribía León Cohen lo siguiente en un comentario en este mismo blog:

«Para mi amigo Sergio, esta pequeña confidencia: De mi útima visita a Tánger, el 1 de junio de 2015, tengo todavía el sabor del té con luisa o yerbaluisa. Fue una excursión a un torneo de fútbol celebrado hace un mes. Jugaba mi nieto Álvaro, ese futbolista al que yo tildo de prodigioso. Y dónde crees amigo que se celebró el torneo? En el Souani. Un estadio histórico, que había quedado en la ruina y que han medio recuperado y no ha quedado del todo mal, aunque ya no es el estadio municipal de Tánger. Han hecho uno nuevo, por lo oído estupendo. ¡Cuantos recuerdos futboleros para mí! Nadie podía imaginar entre los asistentes, que un día yo gambeteé por esa hierbas de dios como un Garrincha cualquiera, hace, pues eso, 50 años. Y ahora le tocaba a mi nieto. Los círculos siempre acaban cerrándose, los del tiempo también…»

Pues sí, León, el nuevo estado de Tánger es fantástico, he tenido la oportunidad de verlo. Y sabiendo cómo admiras a tu nieto, del que siempre que nos vemos me hablas con cara de abuelo orgulloso, no me extraña que esta experiencia te haya emocionado tanto. Después de escribirnos un par de mensajes, y de «picarte» para que escribieras algo sobre todo esto, me envías este relato, brevísimo, pero muy bonito. Te lo agradezco. Ahora que lo lean otros, y que lo disfruten.

Sergio Barce, Julio 2015

Equipo Indianápolis - Estadio Souani, Tánger, 1967

Equipo Indianápolis – Estadio Souani, Tánger, 1967

De vuelta al Souani

En homenaje al incomparable Adellah Stati

Por la ruta que tomaba el autobús fue adivinando que se dirigía al estadio de fútbol del Souani, situado cerca del barrio de Benimakada, en Tánger. Le extrañó, porque durante muchos años ese campo estuvo abandonado y en ruinas, pero como podría comprobar minutos más tarde, el estadio había sido recuperado para la práctica del fútbol. Una vez dentro y transcurridos unos minutos, atravesó el tiempo con la mirada y en apenas unos segundos recorrió cincuenta años. Se recordó en aquel mismo campo, con apenas dieciocho o veinte años, conduciendo el balón con técnica y maestría sobre la hierba fina. Le vinieron algunas imágenes y momentos inolvidables. Recordó emocionado, cómo el inolvidable Abdellah Stati, ese inmenso e inolvidable futbolista del Tánger Fútbol Club, aquel día en la grada, lanzaba su mirada escrutadora, mientras él realizaba un regate por la banda derecha.

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Repitió mentalmente aquel gesto con la cintura que desequilibró a toda la defensa rival. O aquel fallido intento de dejar atrás a ese rápido e inteligente defensa llamado Porras. Ahora pasado medio siglo, volvía como espectador, a la grada, como el gran Stati antes, viendo las evoluciones de su pequeño nieto Álvaro, jugador, para él genial, al que como a los toreros excelsos, le bastaban dos toques y dos gestos, para llenarle de satisfacción y de un mal disimulado orgullo. No pudo evitar sentir nostalgia. Y aunque deseara con todas sus fuerzas estar en el terreno de juego, su tiempo había pasado inexorablemente, y ahora otros habían ocupado su lugar sobre aquél. Si me dieran otra vida, otra oportunidad, si me devolvieran la titularidad, los dejaría con la boca abierta, se dijo, medio en broma, medio en serio, apretando el labio inferior. Había llegado a ser tan feliz en los terrenos de juego, que le costaba admitir la suplencia, en este caso definitiva. Comprendió que ahora tocaba otro tiempo y debía aprender a situarse en él y a disfrutar de otra manera ante una realidad diferente. Álvaro estaba siendo para él, un regalo de los dioses, casi su propia reencarnación futbolística. Había que ocuparse, enseñarle y disfrutar de él y pedirle a Stati que lo bendijera con su saber futbolístico desde los cielos.

P.D. Aunque haya tardado casi medio siglo, este pequeño relato ha querido ser, simplemente, mi respuesta a aquella mirada escrutadora que un día me dedicó, desde las gradas del Souani, aquel jugador mágico, llamado Stati y al que muchos en Tánger todavía recuerdan, como pude comprobar.    

León Cohen Mesonero – Junio 2015

Nuevo Gran Estadio de Tánger

Nuevo Gran Estadio de Tánger

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«TEA FOR TWO, LA VOZ DE PILAR GUTIÉRREZ-ALONSO»

Pilar Gutiérrez-Alonso es una actriz maravillosa, que trabajó con mi añorado amigo Pablo Cantos, y ese vínculo afectivo nos acercó a los dos. Nos conocimos en la Feria del Libro de Madrid, en 2013, y volvimos a vernos este año, celebrando el cumpleaños de César y de Charo. Hablamos de cine, claro, de Pablo, inevitable, cariñosamente, y de esta etapa por la que transcurre la vida profesional de Pilar, llena de compases y de ritmo. Y también de nuevos proyectos. (Para colmo, en el buen sentido de la frase, ahora Pilar, como actriz, ha coincidido con mi hijo Pablo, como montador, en el cortometraje Cuentas y cuentos dirigido por Sergio Prado, producido por César Martínez y Pedro García Ríos, como si se ampliara el círculo que nos une).

CUENTAS Y CUENTOS

Pilar Gutiérrez-Alonso tuvo magníficas críticas como protagonista de la obra teatral El mago de Oz. Y ahora las recibe como cantante de jazz.

Escuché su vídeo «Tea for two», tan lleno de melodías inmortales que, interpretadas por ella, se hacen incluso más cercanas. Me encanta su voz metálica, y la fragancia a calle mojada que deja cuando termina cada canción. Hay también en su voz una especie de timbre sonriente que las hace como más alegres, las transmuta en temas optimistas, sea cual sea la letra. No sé, verla actuar en esta filmación te descubre que una sala se puede llenar de magia cuando alguien regala su actuación con ese entusiasmo tan contagioso. Es un goce oírla. No dejas de mover el pie.

Sergio Barce, junio 2015

Pequeños momentos del concierto ofrecido por el duo de jazz Tea for Two en la sala JazzVille Bar Madrid, 13 de noviembre 2014 Voz: Pilar Gutiérrez-Alonso / Guitarra: Jaime Iglesias
INFO: http://www.jazzteafortwo.com

Próxima actuación, mañana, 3 de julio,

en Guadalix de la Sierra con ODOJAZZ

PRÓXIMA ACTUACIÓN... MAÑANA

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PILAR Y SERGIO

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«TANGER REVIEW», EXPOSICIÓN DE ABDELLATIF BOUZIANE

CAFÉ HAFA - Por Abdellatif Bouziane - Stylo Encre Gel. 31 x 47 cm.

CAFÉ HAFA – Por Abdellatif Bouziane – Stylo Encre Gel. 31 x 47 cm.

Abdellatif Bouziane est heureux d’annoncer le voyage de l’ exposition «TANGER REVIEW» a l’ Hotel Continental de Tanger. Cette exposition est la première consacrée à son travail artistique à Tanger. Hotel Continental 36, Rue Dar Baroud Tanger Maroc.Tél.: +212 0539 93 10 24 EXPOSITION DU 1ER JUILLET AU 31 AOÛT 2015

ABDELLATIF BOUZIANE presentando su exposición en Cap radio de Tánger

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EXPOSICIÓN DE ABDELLATIF BOUZIANE

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PARÍS – 4 DE JULIO – INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN DEL GRUPO SINEANGULO

Este sábado, 4 de Julio, en la Galerie VANESSA QUANG de París, a las 17:00 horas, se inaugura la exposición colectiva del grupo de arte SinEangulo-La Espiral, del que forma parte el escultor larachense Emilio Gallego.

EMILIO GALLEGO

EMILIO GALLEGO

Me alegra tanto que mi hermano Emilio Gallego exponga en esta reconocidísima galería parisina, que no he podido soslayar la noticia, imposible no dedicarle mi tiempo, mi pequeño homenaje al amigo, y por eso la traigo a mi blog.

Con Emilio, también expondrán los artistas pertenecientes al grupo: Salima Abdel-Wahab, Aziz Amrani, Laone Boaz, Stefan Bohnenberger, Charley Case, Najib Cherradi, Robin Kolleman, Sandra López Rodríguez, Fernando Malo, Michy Mano, Esteban Moulin, María Emilia Nerla, Rafiy Okefolahan, Theo Ronse, Frédéric Tomaltcheff, Jérôme Ugille, Toma Wa y Youssef el Yedidi.

Entre las obras de Emilio Gallego, se expondrá la titulada “Danza de Hermes (y el dragón)”. Sarmiento, plomo, oleo y cepa. © Emilio Gallego, 2014. (Foto: Charley Case)

DANZA DE HERMES - E.GALLEGO

DANZA DE HERMES – E.GALLEGO

Según me explica Emilio, “esta obra sugiere algo importante del proyecto: que la naturaleza y nosotros somos lo mismo, estos son simples sarmientos y a la vez son formas humanas. Una cepa (vid) con forma de dragón, ante la que danza una bailarina cuya falda es de plomo (sugerencia de alquimia) y que está hablando de un espíritu misterioso de la naturaleza y sus infinitas capacidades de transformación y sugerencia. Estas formas materiales pretenden encontrar el espíritu o la energía de la creación, común a personas y al resto de todos los materiales y los seres que existen y conocemos o no.”

Ahora soy yo quien, ajeno al artista, al escultor, observo como espectador sus obras.

La bailarina, y el dragón. La composición de la imagen de las dos figuras, fotografiadas por Charley Case, con una iluminación opuesta, como si cada una de ellas proyectara la propia luz sobre la otra, me sugiere sin embargo algo más cercano a la sensualidad, a un rito ancestral de danza y muerte o de danza y vida. La bailarina aguarda a que el dragón la arrastre en ese movimiento de tornado, más fuerte y viril, y su espera se torna sumisa, casi como de esclava, al destino insoslayable. Hay una atracción entre la fragilidad femenina y la rudeza masculina, pura naturaleza pues, ya que hablamos de lo primitivo y de lo salvaje, de tierra y de fuego. El dragón impelido a poseer a la bailarina, sexualidad imaginativa y provocadora, erotismo natural, salvaje, morbosamente sugerido.

Título: «La divina natura», técnica: escultura, dimensiones aprox.: 55x60x20 cm., material: madera de vid (Sarmiento), año: 2015.

LA DIVINA NATURA - E.GALLEGO

LA DIVINA NATURA – E.GALLEGO

Me explica Emilio Gallego de esta otra escultura, lo siguiente: “Basada en la forma Espiral que refleja el movimiento continuo, la divina proporción y el ancestro natural de la forma de vida primitiva. Forma parte de

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FRAGMENTO DE LA NOVELA «LA EMPERATRIZ DE TÁNGER» DE SERGIO BARCE

El poeta Víctor M. Pérez ha escrito sobre mi última novela La emperatriz de Tánger (Ediciones del Genal – Málaga, 2015) lo siguiente:

Sin duda, La emperatriz de Tánger es uno de los momentos más brillantes en la narrativa de un escritor que se afianza en el panorama nacional. La sutileza, el exotismo, el dinamismo narrativo nos mantiene literalmente “pegados” a la historia. La habilidad de Sergio Barce es introducirnos e involucrarnos en las escenas que se convierten en imágenes reales en nuestra imaginación, sin duda, como decía Stevenson, cuando es el ojo de la mente el que lee, lo que vemos al leer queda grabado de forma indeleble en nuestra memoria. Esperamos la próxima historia de este novelista que es ya tan nuestro.

Para quienes aún no la hayan leído, les traigo un pequeño fragmento, ese en el que la trama transcurre en la Librairie des Colonnes.

(Foto: Ramón Tarrío)

(Foto: Ramón Tarrío)

 

   

(…) En su gran día, firmó ejemplares de la novela con dedicatorias similares, sin la menor originalidad. Había mucho público gracias a Isabelle Gerofi que había puesto la carne en el asador para que el libro circulase unos días antes. Ella misma, y su hermana Yvonne, no habían dudado en recomendarlo a sus fieles. Emilio Sanz de Soto hizo lo propio con su breve pero ardiente exposición. Pero le impresionaron aún más el optimismo que le demostraba Ángel Vázquez, un devorador de novelas que trabajaba como vendedor para la librería, y el fervor de una chiquilla, una estudiante que acompañaba a Emilio. Se llamaba Miriam Benasuly. Tenía unos ojos hambrientos, esa clase de mirada que se queda flotando en el aire unos segundos interminables tras entornar los párpados, esa clase de mirada que provoca el caos y que desestabiliza la ética. Hasta ese instante, había permanecido en un segundo plano, junto a Emilio Sanz, amigo íntimo de su padre al que había prometido llevarla a esa presentación.

La chica se le había acercado empujada por la admiración que sentía hacia él, pero también cohibida ante la idea de que, siendo tan joven, la ignorara. Se equivocó. Sintió de inmediato cómo Augusto Cobos le retenía su mano entre las suyas unos segundos más de lo que habría considerado como normal, con esa mirada con la que la taladró hasta el alma. Sorprendida, sólo pudo confesarle que estaba fascinada, que había terminado de leerla esa noche y que se moría por volver a hacerlo por segunda vez, y él supo, de inmediato, que no sólo le hablaba del libro. Notó fluir la sangre por las sienes, alterada y densa. Tenía delante a una niña y no sentía ninguna vergüenza por el inconfesable deseo que estaba experimentando. Tenía delante a una niña que era capaz de nublar al resto del mundo. Tenía delante a una niña y en realidad sólo veía a la mujer que iba a ser. No podía permitir que se le escapara el candor de su mirada, y decidió ser su guía, su maestro, su primer amante.

Sacó la pitillera de alpaca, la abrió, sin apartar la vista de esa jovencita, extrajo un cigarrillo y lo atrapó con los labios, como si lo que realmente quisiera cazar fuesen sus juveniles labios. Sintió que su pene se erguía, una erección pura y frenética. Y eso le produjo una rara estupefacción. Sin embargo, un segundo después, Miriam Benasuly era engullida por el resto de los que trataban de acercarse a Augusto Cobos para abrazarlo, y se separaron. Ángel Vázquez le hablaba de algún relato que escribía y que pretendía publicar, pero a él le importaba un bledo, sus cinco sentidos se habían emborrachado de esa niña y perdía el equilibrio al imaginarla entre sus brazos adultos.

Carmen Montes, con ese fino instinto femenino que a muchos hombres les parece terriblemente proverbial, había presenciado el cruce de sus miradas y se había sentido extrañamente incómoda e inquieta. De pronto, de manera absurda, no sólo se sintió mayor sino también demasiado vieja para librar batalla contra algo que aún no quería creer.

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