CEUTA – «LA EMPERATRIZ DE TÁNGER», DE SERGIO BARCE – EN LIBRERÍA TOTEM

Foto: Sonia Moreno - (En Oviedo)

Foto: Sonia Moreno – (En Oviedo)

A partir de mañana, viernes 11 de septiembre, mi novela La emperatriz de Tánger (Ediciones del Genal, 2015)  estará a la venta en la

Librería Totem de Ceuta.

Buena ocasión para que los amigos ceutíes puedan adquirirla antes de la presentación del libro, que será el próximo día 17 de septiembre en la Biblioteca Pública de Ceuta y que correrá a cargo del escritor Mohamed Lahchiri.

cartel_sergio_barce_ceuta

Etiquetado , , , , , ,

LA NOVELA «AMAR TANTA BELLEZA» DE HERMINIA LUQUE, EN LAS LIBRERÍAS EL 17 DE SEPTIEMBRE

El próximo 17 de septiembre, tendremos en todas las librerías la nueva novela de Herminia Luque: Amar tanta belleza, con la que ha obtenido el IX Premio Málaga de Novela.

AMAR TANTA BELLEZA

La novela nos descubre a dos escritores excepcionales y que fueron grandes amigas, María de Zayas y Ana Caro, en pleno Siglo de Oro.

El jurado del Premio Málaga de Novela, al otorgar el premio, señaló que la novela de Herminia Luque es «una reconstrucción fidedigna de la España del siglo XVII, recreada de modo ameno y convincente a través de la fascinante figura de María de Zayas, centro y protagonista de una trama repleta de peripecias y ambigüedades que arrojan luz sobre la situación de la literatura y la vida de la época».

HERMINIA LUQUE

HERMINIA LUQUE

Conociendo el bagaje cultural y literario de Herminia Luque, con la que he tenido la suerte de compartir nuestros relatos en dos libros colectivos de la Generación BiblioCafé: Sesión continua (Jam Ediciones – Valencia, 2013) y Por amor al arte (Jam Ediciones – Valencia, 2014), estoy convencido de que es una novela maravillosa.

Sergio Barce, septiembre 2015

SERGIO BARCE Y HERMINIA LUQUE en la presentación de Por amor al arte

SERGIO BARCE Y HERMINIA LUQUE en la presentación de Por amor al arte

Etiquetado , , , , , , , ,

FRAGMENTO DE «LA EMPERATRIZ DE TÁNGER», DE SERGIO BARCE

LA EMPERATRIZ DE TÁNGER en la Librairie des Colonnes - foto de Enrique Miguel Parrilla

LA EMPERATRIZ DE TÁNGER en la Librairie des Colonnes – foto de Enrique Miguel Parrilla

Dentro de unos días, el 17 de septiembre, presentaré en Ceuta, junto al escritor Mohamed Lahchiri, mi novela La emperatriz de Tánger.

Como aperitivo, este fragmento de las primeras páginas del libro…

«Cuando llegó al barrio de Hafa tuvo la sensación de que todos los ojos se posaban en él y de que incluso sabían qué era lo que le traía hasta ese lugar. Pese a esa certeza, Augusto Cobos Koller, tras abotonarse la chaqueta de lino blanca y ajustarse el nudo de la corbata, encaminó sus pasos hacia la casa de Yamila con la excitación que experimentaba cada vez que iba a su encuentro, una excitación que alimentaba su orgullo masculino y su vanidad, habitualmente resentida y hambrienta.

Bajó la cuesta aprisa, con la brisa húmeda acariciando su sudorosa frente. Veía, por entre las casas, el mar asomando en calma, como una inmensa alfombra que se extendiese hasta el límite mismo del horizonte. Se iba cruzando con los niños que llenaban las calles del barrio, a los que evitaba por un innato rechazo a los pequeños, y siguió bajando, empujado por su propia urgencia. Las pisadas dirigiéndolo como si no pudiera evitarlo. Llevaba varios días sin verla y un ardor lo corroía por dentro, igual que si le estrangulasen las entrañas. Sabía muy bien qué iba a hacer en cuanto la viese. Era un hecho cíclico e inevitable.

Dobló la esquina y entró en un callejón estrecho y sombrío, escoltado por ventanas herméticamente cerradas. El suelo del callejón estaba salteado de charcos embarrados, en los que flotaban diminutos envoltorios de papel arrugados y colillas y cerillas quemadas. Se escuchaba el zumbido agitado de las moscas. Las paredes cuarteadas se proyectaban en la pesarosa superficie de los charcos, como un espejo roto en el suelo.

Miró por encima del hombro. Estaba solo. Se detuvo entonces ante una puerta verde, de madera astillada y goznes moribundos. Había una aldaba adherida de una forma imposible a la madera, como si jamás hubiese sido utilizada. Volvió a comprobar que nadie lo vigilaba, aunque siempre tenía la vaga sospecha de que, desde alguno de los ventanucos de los otros edificios, le observaban. Miró al cielo, nuboso, coactivo. Golpeó con los nudillos. Por un segundo pensó en el padre de Yamila, que Hamid pudiera estar en la casa. No habría sido la primera vez que ese viejo le fastidiase la fiesta. Pero Yamila le había comentado que esa tarde estaría sola, y ahora volvió a golpear la puerta con más contundencia, algo más desesperado.

Se miró el anillo de plata que llevaba en el dedo anular de la mano derecha en el que tenía grabado un áspid desafiante. Se lo había regalado Carmen al poco de conocerse, y verlo le hizo sentir cierta ansiedad. Con la otra mano comenzó a hacerlo girar sin sacárselo del dedo mientras aguardaba a que ella acudiera a su llamada. Comenzaba a chispear. Se desesperaba cuando Yamila tardaba en abrir e, impaciente, se puso a dar pequeños taconazos contra el suelo. Era tal su excitación que creía no poder contenerse más y, en voz baja, suplicaba que apareciese de una vez por todas.

Al fin la hoja se abrió muy despacio, y entró sin contemplaciones. Yamila se apartó, pegándose a la pared del pasillo. Augusto empujó la puerta de un manotazo y se cerró ruidosamente. Al entrar fue como si la noche hubiese echado sus candados pero, a pesar de la penumbra, sus pupilas se encontraron con una intensidad crispada, llenas de abismos. En las de Yamila habitaba un cierto aroma a desaliento. Las de él, por el contrario, sin un escorzo de sentimiento, centelleaban de manera primitiva. Sus alientos se medían, tanteándose en un pulso de atracción.

-¿Está tu padre? –de pronto, dudando, se había quedado quieto, tenso y conteniendo la respiración.

La –respondió confusa Yamila-. Ya sabes que no…

Augusto Cobos se agachó, metió las manos por debajo del lívido caftán, y las dejó libres para que treparan por las piernas, yendo por delante de lo que su cerebro le transmitía; aún no era capaz de sentir el tacto de la piel, sólo avanzaba y buscaba, no había más. La atrajo hacia sí, pero eran sus manos las que seguían actuando a su antojo, mientras él era sólo un invitado. Su boca atrapó los labios ateridos de Yamila que había cerrado los ojos. Fue entonces cuando su consciencia alcanzó a su deseo fundiéndose con ella en un movimiento brusco de las extremidades.

Las respiraciones se hicieron torpes, era el único sonido en la casa, vacía y somnolienta. De pronto, ella sintió cómo el sexo febril de Augusto la penetraba con el violento apetito de las anteriores ocasiones, con la misma desesperación. Era como si un brazo tanteara por su interior registrándolo todo. Abrió las piernas cuanto pudo para que llegara más adentro. Las embestidas eran apremiantes, pero no quería que ahora se detuviese, sabía que era el único instante en el que pasaba a ser suyo por completo. Él resollando con ansiedad sobre su cuello, alejado de cualquier nexo con el mundo exterior, y ella notando el ardor de la respiración con la certeza de que entonces Augusto no esperaba más que su entrega incondicional.

No se habían movido del pasillo, petrificados aún por el instante, atados a sus alientos, agitados. Les llegaba como un eco el tamborileo de una fina lluvia. El borde de una manta de cordero colgaba de la terraza y, a causa del aire, golpeaba con suavidad contra una de las ventanas. Era un sonido sordo y repetitivo, un sonido que empezaba a sacar de quicio a Augusto. Le habría dado un manotazo a esa manta y la habría arrojado al patio, sin dudarlo. Pero sabía que, pese a todo, aquella no era su casa.

Yamila aún temblaba, apoyada la espalda contra la pared. Aturdida… (…)»

cartel_sergio_barce_ceuta

Etiquetado , , ,

LARACHE – ALBUM DE FOTOS 17

Termina el verano y siempre es bueno echar un vistazo a las imágenes de la tierra amada y de la gente querida, como una buena fórmula para coger fuerzas antes de regresar a la rutina, que nos sumerge en el tedio y en la vorágine de la masa (aunque esto parezca un contrasentido). Ver rostros familiares y amigos siempre reconforta, y ver las calles o las escenas de nuestros recuerdos nos abriga con la nostalgia.

Larache siempre está ahí, aunque no sea el Larache real, tal vez sea el que cada uno de nosotros queremos ver o recordar o inventar. Pero sea el sea, es como un refugio para el alma, un lugar seguro al que acudimos en los días grises o tormentosos.

Sergio Barce, agosto 2015 

***

LARACHE - Antigua Plaza de España, hoy Plaza de la Liberación

LARACHE – Antigua Plaza de España, hoy Plaza de la Liberación

***

El director de cine larachense, ABDESLAM KELAI

El director de cine larachense, ABDESLAM KELAI

***

AMINA SALMI

AMINA SALMI

***

ANTOÑITA Y CARLOS NIETO

ANTOÑITA Y CARLOS NIETO

***

Cruzando el Lucus en barca. MARIA POVEDA GONZALEZ-TABLAS Y LA FAMILIA MORALES

Cruzando el Lucus en barca. MARIA POVEDA GONZALEZ-TABLAS Y LA FAMILIA MORALES

***

ABDERRAHMAN LANJRI

ABDERRAHMAN LANJRI

***

MIRIAM BENIFLAH

MIRIAM BENIFLAH

***

AHMED CHOUIRDI

AHMED CHOUIRDI

***

JOSE MIGUEL PALAREA E ISABEL BARRALES

JOSE MIGUEL PALAREA E ISABEL BARRALES

***

MC MONTECATINE, MC MORCILLO Y Mª ANGELES RAMIREZ

MC MONTECATINE, MC MORCILLO Y Mª ANGELES RAMIREZ

***

LARACHE

LARACHE

***

El fotógrafo larachense DRISS SBAIHI

El fotógrafo larachense DRISS SBAIHI

***

CARLOS EGEA, ANTOÑÓN Y MANOLO ALARCÓN

CARLOS EGEA, ANTOÑÓN Y MANOLO ALARCÓN

***

Mi padre: ANTONIO BARCE

Mi padre: ANTONIO BARCE

***

Mi tío, CHARLES BARCE (a la izquierda) con URDA y otros amigos, en el Balcón del Atlántico

Mi tío, CHARLES BARCE (a la izquierda) con URDA y otros amigos, en el Balcón del Atlántico

***

El realizador de cine larachense MOHAMED CHRIF TRIBAK y NAJA BENSARGHINE

El realizador de cine larachense MOHAMED CHRIF TRIBAK y NAJA BENSARGHINE

***

Familia AMSELEM

Familia AMSELEM

***

ABDESLAM SOLTANI

ABDESLAM SOLTANI

***

LATIFA Y ABDUL

LATIFA Y ABDUL

***

Año 1925 - ALIANZA ISRAELITA DE LARACHE - foto enviada por Leon Cohen

Año 1925 – ALIANZA ISRAELITA DE LARACHE – foto enviada por Leon Cohen

***

Akrif, Abdelhay, Tomás Chacopino, Ahmed Guennouni...

Akrif, Abdelhay, Tomás Chacopino, Ahmed Guennouni…

***

ABDELKADER SBITI

ABDELKADER SBITI

***

LARACHE - playa de la otra banda

LARACHE – playa de la otra banda

***

Etiquetado , , ,