Archivo de la categoría: RELATOS

«LA CAUTIVA», un relato de Sergio Barce con la voz y las imágenes de PACO MORALES

Paco Morales, es decir, Fran, ese narrador magnífico que nos está encandilando a todos con sus comentarios en el blog (firmando como Fran Morgar), me ha hecho un regalo alucinante.

Ha tomado mi relato “La Cautiva”, que escribí inspirándome en el cuadro de otro paisano  nuestro, Rachid Sebti, y que publiqué en este blog el 18 de enero de 2011, y le ha puesto “voz” e “imagen”, y como resultado ha montado un corto increíblemente bello, con imágenes seductoras y “cautivadoras”, incluyendo además algunas de nuestro pueblo, de Larache, que me han emocionado más de lo que hubiera previsto. Incluso el modo de narrar en <off> mi pequeño relato lo transforma en algo más hermoso de lo que en realidad es.

Así que no he podido reprimirme y os brindo la oportunidad de saborear este corto realizado por Paco Morales que seguro os va a encantar a todos.

Para verlo entra en:

Dice Fran en su muro en Facebook:

 Cuando leí este relato de Sergio me encantó esa equilibrada dosis de sensualidad e inocencia en la mirada de este niño que nos guía sutil y certero como el objetivo de una cámara. La respiración contenida, controlando el pulso frente a la protagonista: la contemplada. La mujer se desnuda de su consciencia, desflora sus carnosos pétalos para expandir su aroma… un acto que le anestesia. Sólo quiere ofrecerse. Arde, se incendia.. así la rosa al abrirse, se entrega y sacrifica sabiendo que tal vez no habrá un mañana. Se desnuda de misterio frente a la ciudad que la observa olvidando que es la propia ciudad quien la nutre y alimenta.

LA CAUTIVA de Rachib Sebti

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«DUKALI», un relato de SERGIO BARCE

Me escribía hace unos días mi amigo Jesús Ortega diciéndome que acababa de terminar de leer mi segundo libro, «Ultimas noticias de Larache» (Aljaima – Málaga, 2004), y que de los relatos que lo conforman le habían gustado especialmente «El primer regreso«, «Moro«, «Dukali» y el que da título al libro. Y me escribía entre paréntesis acerca del cuento «Dukali»: es como la sirena antes de ahogarse.

Me llamó la atención su acotación, y al volver a leer este relato me he dado cuenta de que Jesús tiene razón, de que ya en 2001 (año en el que escribí ese cuento) en mi cabeza se estaba fraguando la historia que se convertiría en mi última novela publicada: «Una sirena se ahogó en Larache«. 

Y aunque estoy preparando una reedición de esos cuentos, con otros nuevos, parece una ocasión propicia -cualquier excusa es buena- para colgar el cuento «Dukali» en este blog.

Sergio Barce, abril 2012

DUKALI

Dukali estaba sentado en el techo del castillo de San Antonio, el antiguo Hospital Civil, esa especie de proa que asoma al acantilado medio en ruinas, sobreviviendo a duras penas al inexorable paso del tiempo que va erosionando el pasado de Larache. Allí arriba, Sigue leyendo

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«LOS HEREDEROS DE AL-ÁNDALUS», un relato de SERGIO BARCE

En el número 4-5 de la Revista ENTRERÍOS, publicada en 2007 en Granada, número dedicado a Al-Ándalus, se incluye un relato que escribí específicamente por tal motivo. Se trata de un cuento inventado, pero supongo que no ha de andar muy alejado de aquella realidad que aconteció por esa época. Es una historia con alguna base histórica, es cierto, pero la peripecia relatada y los personajes que la protagonizan son producto de mi imaginación. Siempre he pensado que muchos de los judíos y moriscos expulsados de España debieron acabar en Larache, que era por entonces un puerto relativamente activo, y donde muchos corsarios buscaron refugio. Aun siendo una fantasía mía, espero que os la creáis.

Los herederos de Al-Ándalus

Ahmed Ben Hassen el Hakhdar había salido de la provincia de Córdoba, junto a los suyos, allá por el otoño de 1495 rumbo al puerto de Almería. Ahmed había conseguido dilatar la orden de expulsión gracias a sus trabajos como cetrero para Don Diego Fernández de Córdoba Montemayor, Alcaide de los Alcázares de Córdoba y Alcalá la Real, Conde de Cabra y Grande de España. Sin embargo, la presión de los inquisidores aconsejó a su protector darle cobijo sólo hasta las costas y que así pudiera ponerse a salvo en tierras herejes.    Sigue leyendo

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«SOLO QUIERO REMAR», un relato de SERGIO BARCE

SOLO QUIERO REMAR es uno de los relatos que forman parte de mi libro ULTIMAS NOTICIAS DE LARACHE Y OTROS CUENTOS (Aljaima – Málaga, 2004), y está dedicado a mis amigos Mohamed Lahchiri, Mohamed Chakor y Mohamed Bouissef. La historia dice así:

Cruzando el Lükus

En cuanto llegábamos al embarcadero, yo buscaba con excitación la barca de Abdussalam. Aguardábamos en un orden anárquico nuestro turno, observando la perezosa y rutinaria pelea de los barqueros pugnando por hacerse con otros pasajeros nuevos. Las pateras chocaban entre sí, como frágiles cascarones, y el sonido de esos golpeteos y el del agua, lamiendo las escalinatas grises, se mezclaban con las voces de los barqueros y las de nuestros padres mientras regateaban fijando el precio para que nos ayudasen a cruzar a la otra banda. Al fin, descubría a Abdussalam y tiraba de la camisa de mi padre señalándole aquella barca quejumbrosa. Mi padre cedía entonces su turno a los que nos seguían, hasta que Abdussalam conseguía acercarse lo suficiente para que saltásemos a su embarcación. Sigue leyendo

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Mis cuentos en el Instituto Miguel Servet de Sevilla

El viernes pasado, tuve la oportunidad de intervenir en la Semana de Animación a la Lectura en el Instituto Miguel Servet, de Sevilla. Invitación que agradezco profundamente, porque fue una grata experiencia.

Sergio Barce y Rosario Chaparro, en un momento de la charla

La presentación corrió a cargo de Rosario Chaparro, jefa del Departamento de Lengua, que fue muy generosa en sus elogios, y enormemente amable conmigo. La idea era que, hablando de mis libros, y especialmente de mis relatos cortos, tratara de abrir en los estudiantes el interés o, al menos, las ganas por acercarse a mis historias. Una excusa para invitarles a ver los libros como algo atractivo.

Había pensado, en principio, leer alguno de las historias de Ultimas noticias de Larache y otros cuentos (Editorial Aljaima, Málaga – 2004), pero luego, a medida que les iba relatando mi experiencia en Larache, las anécdotas y los motivos por los que escribo ambientando estas historias en mi pueblo, deseché la lectura y pasé a la narración oral.

Rodeado por los profesores Vanessa, Consuelo, Rosario y Luis

En algún instante, les expliqué que, en realidad, esa es la manera de narrar habitual en Marruecos, que la transmisión oral de los cuentos populares nunca ha necesitado de la escritura, y que, lo que estaban oyendo, era la forma más natural y primitiva de relatar.

Los alumnos asistentes

También les hablé de mis novelas: En el jardín de las Hespérides <Ajaima, Málaga – 2000>, Sombras en sepia <Pre Textos, Valencia, 2006> y Una sirena se ahogó en Larache <Círculo Rojo, Almería . 2011). Creo que les fascinó la historia de Mina, la negra, y también mi cuento Moro, que les conté como una experiencia real de lo que significa la xenofobia; supongo que eso les acercó más a este problema.

Luego, cuando hube acabado, los alumnos de segundo que llenaban la biblioteca del centro, preparada para la ocasión, y que habían seguido mi charla narrativa en silencio, lo que me sorprendió, lo confieso, comenzaron a bombardearme con preguntas. Esa, y no otra, fue la prueba de que habían escuchado con atención mi relato oral. Unos me preguntaban sobre mi vida en Marruecos, sobre mi infancia en Larache, otros sobre la técnica narrativa, cómo me enfrentaba a mis historias para poder trasladarlas a un relato o a una novela, qué era lo que me movía a escribir, si cuando comenzaba una novela ya sabía el final de antemano… Sorprendentemente, Rosario Chaparro tuvo que interrumpir las preguntas porque nos habíamos pasado de tiempo. La verdad, a mí se me hizo corto. Ojalá que a ellos también. Me gustó la experiencia, y me divertí descorriendo la cortina tras las que guardo mis historias. Gracias a los miembros del Centro Miguel Servet, así como a sus alumnos, por su acogida y por el trato recibido.

Sergio Barce, noviembre 2011

Francesco Vertedor y Sergio Barce, al final del acto

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