Archivo de la categoría: OTROS AUTORES, OTROS LIBROS

Todos los libros, a modo de resumen

A veces, comentarios de libros, reseñas o extractos de ellos, pueden pasar desapercibidos para quienes entráis en este blog. A modo de resumen, os facilito los títulos de los libros a los que se les ha dedicado algún artículo hasta hoy, a modo de pequeña guía, referencia o recordatorio. Ya sólo es cuestión de buscarlos a través de la correspondiente categoría.

Sergio Barce

Aixa, el cielo de Pandora de Mohamed Bouissef Rekab

áL. El dialecto árabe de Larache de Francisco Moscoso García

Al Sur del Sahara de Pedro Delgado

Allende los mares de José Boada

A merced de la tempestad (Tempest-tost) de Robertson Davies

Ángeles del desierto de Paloma Fernández Gomá

Biografía. Clint Eastwood de Patrick McGilligan

Cabezas verdes, manos azules (Their heads are green and their hands are blue) de Paul Bowles

Calle del agua. Antología contemporánea de Literatura Hispanomagrebí de José Sarria & Manuel Gahete & Abdellatif Limami & Ahmed Mgara & Aziz Tazi

Cartas y cortos de León Cohen Mesonero

El cementerio de Praga (Il cimitero di Praga) de Umberto Eco

Cerveza caliente de Juan Pablo Caja

Ciudad de cristal (City of glass) de Paul Auster

La ciudad del Lucus de Luis Mª Cazorla

Cuentos reunidos de Paul Bowles

Del Rif Al Yebala de Lorenzo Silva

Descripción de África de León el Africano

Desgracia (Disgrace) de J.M.Coetzee

Diccionario del diablo (The devil´s dictionary) de Ambrose Bierce

En el jardín de las Hespérides de Sergio Barce

Entre dos mundos de Mohamed Akalay

Entre Tánger y Larache de Mohamed Akalay

Expedición a la región de la Yebala y al bajo Lucus de Bernaldo de Quirós

El extranjero (L´etranger) de Albert Camus

Historia de Marruecos de Victor Morales Lezcano

Historia Natural de Plinio el Viejo

Historias de cronopios y de famas de Julio Cortázar

Infancia (Boyhood. Scenes from provincial life I) de J.M. Coetzee

Juego de cartas de Max Aub

Larache, crónica nostálgica de Sara Fereres de Moryoussef

Larache, poemas de Mohamed Al Baki

León el Africano de Amin Maalouf

Leviatán (Leviathan) de Paul Auster

El maestro de Go (Meijin) de Yasunari Kawabata

La memoria blanqueada de León Cohen Mesonero

Mis premios (Meine preise) de Thomas Bernhard

El niño criminal (L´enfant criminal) de Jean Genet

Una noche en Mozambique (Dans la nuit Mozambique) de Laurent Gaudé

Oda a la toma de Larache de Luís de Góngora

Los ojos del cordero de Pedro Delgado

El pan desnudo (Al hobs al hafi) de Mohamed Chukri

Un paseo por el Zoco Chico de Larache   de Mohamed Laabi

Poemas del Lukus de Mohamed Sibari

Puntos en el tiempo (Points in time) de Paul Bowles

Ras R´mel de Antonio Herráiz

Risa en la oscuridad (Kamera obskura) de Vladmir Nabokov

Una sirena se ahogó en Larache de Sergio Barce

Soldados de Salamina de Javier Cercas

Sombras en sepia de Sergio Barce

Sueños en el umbral (Dreams of trepass. Tales of a harem girlbood) de Fatema Mernissi

Tiempo de errores (Zaman Al Akhtaa) de Mohamed Chukri

El tiempo de la amistad (The colected stories of Paul Bowles II) de Paul Bowles

Tiempo de silencio de Luis Martín Santos

La última oportunidad (The ultimate good luck) de Richard Ford

Últimas noticias de Larache de Sergio Barce

Viaje al Marruecos español de Paul de Laget

Viajes por Marruecos de Ali Bey (Domingo Badía)

Etiquetado , , , , , , ,

Otros libros: HISTORIA DE MARRUECOS de VICTOR MORALES LEZCANO

Cuando esta obra se presentó en la Casa de la Cultura de Larache, en un acto organizado por el Centro Marroquí de Estudios Hispánicos, hace ya unos cuatro años, tuve la fortuna de estar en la mesa y presentarla en nombre de “Larache en el Mundo”.

Presentación de HISTORIA DE MARRUECOS en la Casa de la Cultura de Larache

Fue entonces cuando conocí al profesor Don Víctor Morales, y también a Víctor. Un pequeño incidente antes del inicio de nuestra exposición, me demostró su valía como persona y su inmensa generosidad. Siempre le estaré agradecido por aquello.

 Publicado por La Esfera de los Libros, en 2006, “Historia de Marruecos” es un compendio minucioso, pese a tratarse de un manual, que sintetiza toda la historia del país en un único volumen, y en el que estudia la construcción de las sociedades magrebíes, la evolución con la época de los sultanes, el pueblo de los territorios del imperio de los cherifes y la relación con Europa, especialmente con España. La obra es intensa, porque su estudio se comprime en ese único volumen, pero sinceramente su lectura es amena y llena de matices, y para quien no conozca la historia de Marruecos probablemente sea el libro que pueda iniciarle y abrirle las puertas a ella de una manera más clara y, creo, fiable.

Cuando intervine en aquella presentación en la Casa de la Cultura, hice una pequeña broma, diciendo que no cabía la menor duda de que se trataba de una gran obra ya que la primera ciudad marroquí que se nombraba en ella era Larache. Dejando ese guiño a un lado, “Historia de Marruecos” es tan recomendable como imprescindible.

Víctor Morales Lezcano

 Víctor Morales Lezcano, nacido en Las Palmas, es doctor en Historia, Becario del Consejo Británico y de la Comisión Fulbright en Londres y Estados Unidos. Es, además, profesor emérito de la Universidad Autónoma de Madrid.

     En mayo de 2010, le ofrecimos un sencillo homenaje en Madrid, en el Centro Hispano-Marroquí, en el transcurso del cuál se le hizo entrega de una placa conmemorativa, quizá modesta para la altura intelectual y humana de Víctor Morales Lezcano, pero que Ange Ramírez entregó en nombre de todos con la admiración y el afecto que le profesamos.

Etiquetado , , , , , ,

EL PESO DEL AMOR, relato del escritor larachense MOHAMED AKALAY

   Del escritor larachense y amigo Mohamed Akalay, ya he publicado en este blog otro relato que, como éste, se recoge en su libro «Entre Tánger y Larache» (Sial / Casa de África, 2006). Aquí nos sumerge en el tema de la desesperada huída en patera a la que se han visto y se ven obligadas miles de personas, y a las injusticias a las que se enfrentan algunas mujeres en situaciones extremas.

Sergio Barce, mayo 2011

   <El paso de la vida es como las olas del mar. Vienen, una después de la otra y, cuando quieres darte cuenta, la que has visto hace un momento, ha desaparecido; todas se repiten y ninguna es como la anterior. Lo mismo con la vida, una persona se va y tienes a otra al lado; cuando quieres darte cuenta y amarla, o te vas tú o se va esa persona.>

   ¿Qué pasa en el cerebro de la muchacha para pensar de esta manera? La joven piensa en las dificultades que tiene delante. En lo que la espera en un cercano futuro, junto a un enorme número de personas. Hay más mujeres que hombres. No quiere dejar que el recuerdo huya de su lado; en él se reconforta. Quiere traer al presente la facilidad que otrora hubo en su vida. Quiere detener su tiempo. Quiere olvidar la angustia de intentar entrar en España clandestinamente. ¿Qué culpa tiene ella si en el consulado no le han querido dar el visado para viajar como una persona? <Tiene que traer la autorización de su marido> –le dice un empleado-.

   La mujer piensa en el fondo de su alma que su pasado está allí, pero que es inasible.

   Languidece el día cuando mi marido entra; llevo esperando su llegada toda la tarde y parte de la noche.

   -Querida, perdona que haya tardado un poco, pero el trabajo me tenía entretenido…

   -No te preocupes, Mohamed; lo importante es que ya estás aquí. Claro, podías llamar y decir que tardarías. ¡Es que le temo tanto a los accidentes!

   -Intentaré llamarte la próxima vez si tengo que tardar. ¡Prometido!

   ¡Siempre dice lo mismo y nunca lo hace, es un caso! Pero sé que si no lo hace es por olvido, no por otra cosa.

   ¡Soy la más afortunada de las mujeres! Mi marido me ha dado lo más grande que una mujer puede desear. A él aún no le voy a dar la noticia. Esperaré un par de días más para estar segura.

   -¿Sabes? Dan una película muy bonita y quisiera verla. ¿Te apetece ir al cine?

   -¡Claro que sí!

   Soy la más feliz del mundo. Quiero a mi marido y tengo todo lo que una persona puede desear. Amor, buena situación, nuestras familias se respetan, tenemos estupendos amigos… Y por si fuera poco, estoy embarazada; creo que no hay dudas en ello. Mi marido ha tenido la prudencia de cuidar nuestro cariño, de llenarlo de perfumes y de llevarlo a lo más profundo de nuestros corazones. Me ha pedido que deje los estudios para dedicarme a nuestra casa; para que cuando tengamos hijos les consagre toda la vida; que no nos falta de nada porque con su salario podemos vivir holgadamente. Y así lo he hecho. Por él, por su cariño lo he dejado todo. ¿Habré obrado bien al abandonar mi formación?

   El verano pasado, antes de quedarme encinta, estuvimos de viaje y lo pasamos muy bien. Recordarlo me da un temblor que me atraviesa los huesos; fue tan bonito que no lo puedo dejar perdido en el pasado. No paramos un solo momento. Ciudades maravillosas, museos, tiendas para elegir lo más bonito para vestir. Atenciones y cariño. ¡Ah, esos días maravillosos! Mi marido me lo da todo; soy afortunada y agradezco a Dios su generosidad al ofrecerme este compañero. Al regresar a casa su comportamiento se hace más cariñoso, más grande. Soy una privilegiada y no le puedo pedir a la vida nada más.

   -¿Vamos solos o llamamos a Hasan y Turía?

   -Prefiero que estén ellos también; así tengo con quién charlar.

   Y Mohamed los invita y nos citamos en la puerta del cine. Cuando ellos dos, Hasan y Mohamed están absortos viendo la película le digo quedo a Turía que salga conmigo un momento.

   -¿Sabes, Turía? Por fin lo he conseguido; creo que lo he conseguido… Soy muy feliz.

   -No entiendo qué quieres decir.

   -¡Creo que voy a tener un niño!

   -¡No me digas! Es lo mejor que me han dicho desde hace mucho tiempo. ¡Qué alegría, Nora! ¿Lo sabe ya Mohamed?

   -No se lo he dicho todavía; estoy esperando hasta estar segura…

   -Si no has tenido la regla es que estás encinta; déjate de tonterías.

   -En realidad así es… Pero es que…

   -¿Qué esperas? Tu marido lo estará deseando más que nada. Tienes que decírselo ya.

   Mi amiga me convence para que esa noche le dé la noticia de mi estado a mi querido marido. Cuando lo sabe me abraza tan fuerte que casi me estruja.

   -Ya sabes, todavía no estoy muy segura.

   -De eso no hay la menor duda. Tú tienes en tus entrañas a nuestro niño…

   Su cariño crece; sus atenciones son más afectuosas; sus regalos más frecuentes. Cuando vamos al médico y certifica mi embarazo, su alegría roza la locura; se convierte en el hombre más infantil que había visto. A cada momento imita el llanto de un bebé, y me dice que me levante rápido que <nuestro niño nos necesita>. Ninguno de los dos quiere saber si se trata de hembra o varón; <lo que importa es que tengas un alumbramiento bueno y sin complicaciones, y lo que venga que esté sano y completo; lo demás me da igual; chico o chica es exactamente igual> –me dice, cuando sale a colación de si sería bueno que fuera un niño o una niña-.

   Uno de los días felices es cuando vamos a comprar la cunita; es algo que tengo marcado en el alma, no sé por qué, pero ese día fue algo maravilloso.

   Y llega el día del parto; mi marido no se aparta de mi lado; está sufriendo por lo que sufro; y con ese dolor que solo la mujer conoce, lo quise aún más, agradeciéndole la oportunidad que me brindaba de dar vida a una persona; la gloria más grande de los seres vivos. Es una niña muy hermosa. Ambos le damos nuestro amor más profundo.

   Los meses siguientes compartimos alegría y felicidad junto a la pequeña Zainab. Son días de tranquilidad, amor compartido y sentido de responsabilidad. Y…

   ¿Tenía que ocurrirme a mí? ¿Qué mal hice en la vida para que me ocurra algo tan tremendo? Quisiera no recordar este periodo, mas se me hace imposible.

   La noticia me llega a través de mis padres. Ellos vienen a la casa y me dicen que mi marido ha muerto en un accidente. ¡Un accidente! A lo que más he temido toda mi vida. Desgracia. Mi niña tiene únicamente un año y se ha quedado sin padre. ¿Qué hacer?

   Angustia, impotencia, dolor.

   Y empieza el duro periplo de buscar trabajo; de pedir consejo y apoyo a los que siempre se consideraron amigos. Y florece la verdad. Todos quieren acostarse conmigo. No recuerdo a uno al que me haya dirigido y que no haya demostrado interés por mi cuerpo y mi sexo. Puede que exista alguno por ahí que no sea de esta casta, ¡yo no lo he conocido!

   Todos ven en ti a la que fácilmente pueden obtener. A <la tía que está necesitada de sexo y que no puede rechazarme; total, todas son iguales>. Muy pocos creen que sigues enamorada de ese hombre ya ido; que el sexo ha muerto porque él ya no está. Muy pocos te prestan su ayuda sin pedir a cambio <una buena tarde en…>. ¡Y cada vez quiero más a mi marido!

   El trabajo no aparece por ninguna parte. ¿Qué hacer? La niña necesita una infinidad de cosas que tengo que asegurarle. Los ahorros logrados por Mohamed y yo amenazan con diluirse. Cuando el dinero se acabe, ¿a quién podré acudir?

   Pido un visado y me voy a España; me quedo y busco trabajo. ¿Puedo hacer otra cosa? El visado es temporal, pero no me queda más remedio que engañar a los que dan ese permiso de entrada a España; debo buscar una salida a esta difícil situación lo antes posible.

   En el Consulado me dicen que como no tengo medios para subsistir en España, el visado se me deniega. ¿Qué hacer? Pues como casi todo el mundo; buscar a los que te llevan en barcas hasta la costa española. Esto, antes que entregar el honor de mi marido a estos desalmados. Lucharé por mi hija toda mi vida, y haré de ella una mujer de bien.

   Ahora estoy aquí y espero que el hombre que nos va a llevar a España cumpla con su trabajo lo mejor que pueda para ofrecerme la oportunidad de trabajar. ¿Me respetarán los españoles? ¿Querrán darme trabajo sin pedirme a cambio que me acueste con ellos? ¡Oh, Dios, es lo que más deseo! Estoy dispuesta a todo, a matarme trabajando, pero jamás me volverá a tocar otro hombre. ¡Soy de mi marido para siempre jamás!

   Lo que más me ha dolido es que Hasan también ha querido acostarse conmigo; he sido incapaz de decírselo a su mujer; no he querido generar un problema familiar. Se ha olvidado que mi marido, es su amigo y ha insultado su memoria, que su mujer es amiga mía; se ha olvidado de todo y únicamente quería tener mi cuerpo; pero eso jamás ocurrirá. ¿Así son todos los amigos? ¿Y si se entera su mujer, qué podría hacer?

   La joven mujer se siente cansada. Los ojos quieren cerrarse. Piensa, casi soñando, que jamás buscará nada fuera de ella misma; que siempre irá por el camino que su interior lo indique.

   El hombre que la recibe está perfectamente bien vestido; traje y corbata. Está sonriendo y le tiende amistosamente la mano, como si se conocieran de toda la vida.

   -Bienvenida, Nora. ¿Sabes que te llevamos esperando toda la vida? Tu sitio está desocupado desde que se creó el mundo.

   -Pues ya estoy aquí. Tengo noticias de vuestra espera, pero no podía venir porque tenía una misión que cumplir. Ahora me dedicaré a mi trabajo aquí.

   -Vamos al coche. Así llegaremos antes.

   Nora siente que está volando, que el coche ahora es un avión, y que abajo hay muchos ríos; verdes praderas y muchos animales pastando. Está deseosa de empezar a trabajar, porque mucha gente depende de ella…

   -Hay miles de personas esperando tu llegada; llevan esperando una eternidad. ¡Sálvalos, por favor!

foto de Laurens Nijzink

   De pronto una serie de cuerpos envueltos en viejísimas mantas. Un hombre está intentando quitarles los andrajos; a medida que quita las telas, se da cuenta que ahí no hay ningún cuerpo, que esas sustancias, si algún día estuvieron entre esos tejidos, en ese momento no quedaba restos de ellos. ¿Dónde habrán ido a parar los cadáveres que había entre esas telas?

   -¿Ves, Nora? Si no lo remedias, todos terminaremos así.

   -Haré para que los cuerpos desaparecidos regresen…

   -¡Oiga señora! ¡Despierte! Ha llegado el momento del viaje.

   -¿Viaje?… Ah, sí.

   ¡Solo era un sueño! Pero era tan auténtico que juraría que ese señor existe y que esas telas son de verdad…

   Querido mío, mi suerte ya está echada. Tú sabes que no puedo hacer otra cosa; que si me quedo nunca me respetarán. Y si tus manos ya no pueden tocarme, jamás me entregaré a las de otro hombre. ¡Ayúdame, querido! Nuestra hija lo necesita.

   -Despierte porque ya han avisado que nos preparemos.

   -Muchas gracias, señorita.

   De una habitación, cuya puerta siempre estaba cerrada, sale en ese momento un hombre alto y fornido. Tiene en la mano un impermeable y no parece estar con muchas ganas de hablar con los presentes. Hace un gesto violento y dice <síganme todos>.

   Nora sigue a los <clandestinos>  y se encomienda a Dios y a la memoria de su marido.

   -¡Querido mío, ayúdame para que todo salga bien!

   Toman un camino que lleva a la playa; delante están las barcas de la salvación.

   Recuerdo cuando lo veía todo por televisión, barcas exactamente iguales a estas gentes como nosotros; ¡qué pena me daban! Cuando cientos de pobres jóvenes se aventuraban y muchos eran detenidos. La televisión anunciaba que otros habían desaparecido. Decían eso para no decir que el mar se los había tragado. ¡Pobre gente! ¿Pobre? Pues ahora soy una más de esas que tienen que arriesgar su vida con la intención de hallar soluciones a la angustia de sentirse humilladas; marginadas; ultrajadas por el comportamiento de la gente, por una sociedad incapaz de cumplir con sus obligaciones más elementales.

   La muchacha siente un vacío total en la mente, siempre que todo va a comenzar, como cuando el mundo se hizo y empezó a rodar. Las olas marinas apenas se mueven.

   ¡Oh, mar! En ti se juntan todas las fuerzas de la naturaleza; ayúdame para que alcance el final de este camino. Dame tu bendición y permíteme que pueda ser una mujer digna de mi marido y de mi hija.

   -Rápido. Subid. Tenemos suerte, el tiempo es bueno y no tendremos problemas de oleaje.

   ¿Es quizás el preludio de un final positivo? La muchacha ignora que en la otra orilla hay gente esperando la llegada de esas barcas; unas pocas personas para ayudar; otras para detenerlas, la mayoría para chuparles la sangre. Nora ignora que en la meta fijada están avistando el horizonte, esperando que aparezcan ella y sus acompañantes, para hacer de su cuerpo un filón de grandes ganancias.

Mohamed Akalay, Sergio Barce & Lorenzo Silva

Etiquetado , , , , ,

LARACHE vista por… JOSÉ BOADA Y ROMEU

Hacia el año 1895, el viajero español José Boada y Romeu, llega a Larache. En su obra “Allende el Estrecho. Viajes por Marruecos” (Barcelona, 1895), obra que recogió mi entrañable y tristemente desaparecido amigo Abdelah Djbilou en su libro “Crónicas del Norte. Viajeros españoles en Marruecos” (Tetuán, 1.998. Edic. Asociación Tetuán Asmir), José Boada describe lo siguiente:

 < …a poco presentósenos en toda su belleza la vista panorámica de Larache, con sus murallas bañadas por caudaloso río, sus alminares y la alcazaba, situada al extremo, como centinela avanzado que guarda la entrada del río. En éste había fondeados unos faluchos. Lejos, y en un recodo, veíanse tres o cuatro restos de buques de alto bordo, a juzgar por el tamaño de las desnudas cuadernas. Aquellos son los restos de la famosa marina de guerra marroquí, marina tan temida en la Edad Media por sus tremendas razzias. Allí se pudren en el río que tantas veces habíales servido de abrigo.

Sergio Barce & Abdejalh Djbilou, en el centro, junto a Sibari, Laabi, Akalay Y León Cohen

Por la parte de Oriente, extensos bosques de alcornoques y naranjos alegran la vista con sus verdes copas, lo cual explica el nombre con que en lengua árabe es conocida la población: El-Araix (jardín de recreo). En el Uad-el-Kus, el Líkkus o Lixus de los antiguos, nos aguardaba la caravana para pasar el río en la barcaza…
…Las ruinas de la antigua Lixus aparecían en la orilla derecha del río a unos cuatro kilómetros de distancia, testimonio mudo del paso de otras edades mucho más prósperas para este país.
…No están conformes los autores acerca de la época exacta de la fundación de Larache. Mientras unos, como Mr. Renou, pretenden demostrar que se remonta al siglo XII, fundados en que ninguna cita hace de esta población el geógrafo Edrisi, que escribía en 1154, y en cambio en el mapa catalán del año 1300 se encuentran ya indicadas Larache y Caximuxi; el señor Cuevas opina que es mucho más antigua, tanto que, según sus cálculos, se remontaría al siglo VIII. Funda su opinión el señor Cuevas en el hecho histórico de haber sido confiado en el año 828 de nuestra era el gobierno de Larache al Emir Yahya-ben-Edrís por su hermano Mohammed, tercer príncipe Edrisita, lo cual demuestra la existencia de esta población a principios del siglo IX… Lo que sí parece comprobado es que a principios del siglo XV se estableció en ella la tribu berebere de los Beni Aros, fortificándola convenientemente al terminar este siglo Muley Ben Nasar, durante el reinado de su hermano Said-el-Uatas.

Puerta de la Alcazaba de Larache

En 1504 cayó esta plaza en poder de los portugueses, quienes la conservaron bajo su dominio hasta el año 1514.
En 1578, receloso Muley Hamed Debí de los proyectos que se atribuían a Felipe II, se apresuró a dotar a Larache de dos grandes castillos hechos de tapia, de extraordinaria solidez; a pesar de lo cuál, los planes del monarca español tuvieron fácil realización en tiempo de su sucesor Felipe III, quien ocupó la ciudad en Diciembre de 1610, en pago del apoyo que prestó en sus pretensiones al trono a Mulay Chepe contra su hermano Muley Cidán.
En 1689, bajo el funesto reinado de Carlos II… vióse esta plaza atacada vigorosamente por Muley Ismail, apoyado por el rey Luís XIV de Francia.

Fuente Bab Alkasabah

A partir de estos acontecimientos, la importantísima plaza de Larache, de la que decía Felipe II que valía ella sola por un reino, ha permanecido en poder de los moros. En 1765, una escuadra francesa, al mando del almirante Du Chaffaut, bombardeó Larache. Intentando después incendiar los navíos marroquíes fondeados en el Uad-el-Kus, quedaron las lanchas, con los 450 hombres que conducían, sin agua suficiente para navegar, a causa del reflujo, siendo todos ellos pasados a cuchillo, excepto 84 heridos que fueron reducidos a la esclavitud.
Un final igualmente desastroso tuvo la expedición austriaca dirigida por el almirante Bandiera, que en 1829 fue a vengar la captura de un navío de su nación. Como los franceses, quisieron los austriacos, con pocas fuerzas, destruir los barcos marroquíes… llevado a cabo con tal desacierto y escaso conocimiento del terreno, que… tuvieron que arrojarse precipitadamente al mar…

La ciudad de Larache se halla rodeada, como todas las de Marruecos, de rojizas murallas tostadas por el sol de los siglos, murallas en su mayor parte en mal estado, sobre todo las construidas a últimos del siglo XV por Muley-ben-Nazer.
…Aprisionada entre sus muros y alcazabas, vive la población que algunos hacen ascender a 10.000 habitantes y que seguramente no llegará a 5.000, de ellos 500 hebreos y 70 europeos, en callejuelas estrechas y sucias, edificadas la mayoría en declive, lo que da a la población aspecto de anfiteatro. El Zoco, situado en la parte más elevada de la ciudad, y junto a una de sus puertas, está rodeado de un elegante pórtico formado por ligeras columnitas blanqueadas, que dan a este lugar un aspecto risueño y monumental. A eso débese el que posea Larache el Zoco más hermoso de Marruecos, cuya construcción se atribuye a los portugueses. En esta misma plaza hállase la principal mezquita, y por ambos conceptos es el sitio más concurrido de Larache.

Salimos por la puerta que da al campo…De pronto, aparecieron allí cuarenta jinetes negros, montando soberbios caballos elegantemente enjaezados. Llevaban puestos albornoces de color azul marino, rosa, naranja y marrón, y cruzada en el arzón de la silla larguísima espingarda, avanzaban en dos líneas con extraordinaria gravedad. Nos hicimos a un lado, y bien pronto se perdieron entre la muchedumbre que invadía la puerta de la ciudad.

…Habíamos presenciado el paso de los jinetes marroquíes de aquella célebre guardia negra, tan famosa en otras épocas; la que con sus brillantes cargas deshizo los batallones portugueses en Alcázar-Kibir, la que luchó en vano con nuestros cuadros en los campos de Uad-el-Jelú, la que hoy, dispersa y todo, constituye con sus restos las tropas más fieles y bravas de Muley-Hassan.

…El territorio de Larache está ocupado por las kábilas de Jolot, Tlig, Beni Gorfed, Benisef, Sumata, Halserif de Yebel y Halserif del Otáa, que suman un conjunto aproximado de 130.000 habitantes. Su territorio es muy feraz, produciéndose en gran abundancia el trigo, cebada, aldorá, mijo, pasas, cera, miel, habas y alpiste. El ganado vacuno, cabrío y lanar tiene también gran desarrollo, especialmente este último, que en algunos años ha rendido más de 4.000 quintales de excelente lana.
…Como en casi todo Marruecos, el comercio se halla en manos de los judíos, ya por cuenta propia, ya por cuenta de sus correligionarios de Tánger y Gibraltar. El comercio de importación se halla en mayoría en poder de ingleses y franceses.

…La carencia de puerto a propósito para barcos de gran cabotaje, perjudica mucho a Larache en su calidad de punto de desembarco de productos destinados al interior. De poder fondear en sitio seguro, sería bien pronto la ciudad de Larache un emporio comercial de primer orden…>

Etiquetado , , , , ,

Otros libros, otros autores: CUENTOS SELECTOS de MARK TWAIN

MARK TWAIN

Un tipo curioso Mark Twain. Su verdadero nombre era Samuel Langhorne Clemens, pero se hizo famoso con su seudónimo; Mark Twain significa, en la zona del río Mississipi, “que todo está tranquilo para navegar”. Algo muy literario, algo muy singular.

Reconocible en nuestra memoria como el autor de las famosas novelas “Las aventuras de Tom Sawyer” yLas aventuras de Huckleberry Finn”, “Delbolsillo” editó en 2010 esta recopilación de cuentos, que me han parecido una verdadera delicia; relatos que conservan el regusto del tiempo en que fueron escritos y que demuestran por qué razón Mark Twain está considerado como uno de los mejores cuentistas de la narrativa americana. Es además muy divertido, con un gran sentido del humor, a veces bastante negro, pero se acerca a los temas con la distancia necesaria como para tomárselos con escepticismo. Intuyo un cierto vínculo entre Twain y Ambrose Bierce, quizá por esa manera tan irónica de tratar los asuntos más serios.

Este libro contiene los relatos más famosos del autor, como “La célebre rana saltarina del condado de calaveras”, que aparece en varios recopilatorios de la narrativa norteamericana. Pero es, sin duda, “El diario de Adán y Eva” el más divertido y desternillante, un relato que no ha envejecido en absoluto y que ofrece auténticas delicias y hallazgos.

 “Parte y extractos del diario de Adán:

(…) Lunes. La nueva criatura dice que se llama Eva. Me parece estupendo, no tengo nada que objetar. Dice que la llame así cuando quiera que venga. Yo respondí que, en ese caso, era innecesario. Es una palabra muy respetable, imponente y adecuada, que permite la repetición. Dice que no es una cosa, sino una mujer. Es dudoso, pero a mí me da igual: no me importa lo que sea con tal de que se vaya y deje de hablar.

 (…) Lunes. Creo que ya sé para qué sirve la semana: para descansar de la pesadez del domingo. Parece una buena idea…

 (…) Miércoles. (…) Creo que es una buena compañera. Comprendo que sin ella me sentiría solo y deprimido ahora que he perdido mi propiedad. Además, dice que a partir de ahora tendremos que trabajar para vivir. Me será útil. Yo la supervisaré.

(…)  ParteII: Diario de Eva (Traducido del original):

(…) Miércoles. (…) Estos últimos dos días le he librado de la preocupación de tener que poner nombre a las cosas; para él ha sido un gran alivio, pues no se le da muy bien, y es evidente que está muy agradecido. No se le ocurre ni un solo nombre racional, pero yo procuro darle a entender que no me he dado cuenta de ese defecto. Siempre que aparece una nueva criatura, le pongo nombre antes de que tenga tiempo de avergonzarse por su silencio. De ese modo le he ahorrado muchos malos ratos. Yo no comparto su defecto. En cuanto le echo la vista encima a un animal, sé lo que es. No tengo que pensarlo ni un momento: se me ocurre su nombre en el acto, como por inspiración…

(…) Lunes. (…) A pesar de lo poco que habla, tiene un vocabulario considerable. Esta mañana empleó una palabra muy buena. Evidentemente, él mismo se dio cuenta de que lo es, pues la pronunció después otras dos veces, como por casualidad. No sonó natural, pero demostró que posee cierta capacidad de percepción. Sin duda, esa semilla podría crecer, si se cultivara. ¿De dónde sacaría esa palabra? Yo no creo haberla empleado nunca.”

Pero también he descubierto “Canibalismo en los vagones del tren”, un relato ciertamente lúgubre que, sin embargo, de tan cínico, te obliga a sonreír pese a la terrible historia que cuenta:

“Improvisamos varias mesas con los respaldos de los sillones del vagón y nos sentamos a ellas con el corazón pleno de agradecimiento para disfrutar de la magnífica cena por la que suspirábamos desde hacía siete torturadores días. ¡Cómo cambió nuestro aspecto del que presentábamos hacía apenas unas horas! Hasta entonces, impotencia, hambre, ojos de triste desdicha, angustia febril, desesperación; y, en un momento, agradecimiento, serenidad, un goce demasiado intenso para ser proclamado. No me equivoco al decir que fue la hora más dichosa de mi atribulada existencia. El viento aullaba afuera, haciendo que la nieve golpeara furiosamente contra nuestro vagón-cárcel, pero ni uno ni otra podían hacernos sentir ya desgraciados. Harris me gustó.  Sin duda podría haber estado un poco más hecho, pero puedo asegurar que nunca he hecho tan buenas migas con un hombre como con Harris, y que nadie me ha proporcionado nunca tan alto grado de satisfacción. Messick también estuvo  muy bien, aunque quizá tenía un gusto un poco fuerte, pero como auténtico valor nutritivo y fibra delicada, nadie como Harris. Messick tenía sus buenas cualidades, no es mi intención negarlo ni pienso hacerlo, pero era tan adecuado para un desayuno como lo hubiera sido una momia: nada. ¡Qué delgadez! ¡Y qué duro! ¡Ah, estaba durísimo! No puede usted imaginarse hasta qué extremo. Es que no puede ni imaginárselo.”

Y destacaría de esta recopilación “Un sueño extraño, que contiene una moraleja” o “El cuento del niño bueno” que desvelan ese sentido del humor que tan bien sabe utilizar en sus historias.

Samuel Clemens “Mark Twain” nació en la aldea de Florida (Missouri), en 1835, y cuando contaba cuatro años se trasladaron a Hannibal, un pequeño puerto fluvial en el río Mississipi, que luego le inspiraría la ficticia ciudad de San Petersburgo en la que ambientó sus dos grandes novelas: “Las aventuras de Tom Sawyer” (1876) y “Las aventuras de Huckleberry Finn” (1884). Trabajó de tipógrafo y piloto de barco de vapor, y poco a poco comenzó a publicar relatos, hasta convertirse en periodista. Escribió libros de viajes, novelas como “Vida en el Mississipi” y las mencionadas aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry Finn, y numerosos relatos y cuentos. Falleció en 1910.

Etiquetado , , , , ,