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LARACHE según BIDÉ DE MAURVILLE, en su relato de la fallida expedición francesa contra los berberiscos que se refugiaban en Larache, en 1765

En 1765, una expedición francesa, al mando de La Touche de Beauregard, trató de tomar Larache para impedir que los corsarios berberiscos, que se refugiaban en el río Lukus y en su puerto, siguieran atacando a los barcos franceses. Sin embargo, fueron rechazados por las tropas del rey de Marruecos.

Lo ocurrido a esta desastrosa expedición, fue relatado por Bidé de Maurville en su <Narración de la Expedición de las chalupas que fueron destacadas el 27 de Junio de 1765 por el Sr. Duchaffault, Jefe de Escuadra que mandaba la del Rey destinada a cruzar delante de las costas de los Estados del Rey de Marruecos, para ir a incendiar los corsarios que había en el puerto de Larache, mandadas por el Sr. De la Touche Beauregard, Capitán de Navío y Comandante del Buque Almirante>, del que reproduzco el siguiente fragmento:

 En la noche del 26 al 27 de Junio, después de haber bordeado y cañoneado durante todo el día la ciudad y los fuertes de Larache, el Sr. Duchaffault destacó ocho chalupas para ir a incendiar un buque que se encontraba a la entrada del río que forma el puerto de esta ciudad y que pasa a lo largo de las murallas de la plaza. Nuestra expedición fue tan feliz que, después de haber entrado en el puerto y haber incendiado dicha embarcación, que abordamos sin resistencia, volvimos a reunirnos con nuestros buques, sin más baja que la de un hombre de nuestra canoa, ligeramente herido.

Poco después tuvimos que lamentar la inutilidad de nuestra expedición a causa de la actividad con que los moros detenían la progresión del incendio, que apagaron totalmente. Es cierto que si la marea no hubiera sido un obstáculo contra la buena voluntad de toda nuestra gente, hubiésemos hecho una nueva tentativa sin pérdida de tiempo; pero la falta de fondo, que nos había impedido franquear la barra de este puerto la noche precedente, nos ofrecía entonces las mismas dificultades, lo que obligó al General a dejar para el día siguiente la empresa de una nueva expedición. Todos los Oficiales coincidían en la resolución del Sr. Duchaffault, que era la de efectuar la acción en pleno día. Siendo esta empresa la única hacedera y por tratarse de añadir a la de la víspera el incendio del Corsario más considerable del puerto, hubiera sido imprudente intentar el abordaje durante la noche, pues este buque se encontraba muy al avante en el interior del río que nos era desconocido y que formaba varias sinuosidades antes de llegar al punto en que estaba amarrado el buque en cuestión. Por otra parte, la poca resistencia que habíamos encontrado al hacer nuestra primera expedición parecía responder del éxito de una segunda. 

Louis Charles du Chaffault de Besné

 No obstante, el General no quiso decidir nada antes de haber consultado con los señores Comandantes que mandaban los demás buques de su Escuadra. El 27 por la mañana les hizo la señal correspondiente para que se rindieran a bordo del buque almirante, así como la señal de Consejo. Bien pronto tuvo la satisfacción de ver que a su intención no se oponía ninguna inspiración contraria, que en cada buque se había formado el mismo proyecto y que todo el mundo tenía la misma confianza que nosotros en el éxito. Sin retener más tiempo a los señores Comandantes, les ordenó que se retiraran inmediatamente a los buques que mandaban, para armar sus chalupas y canoas, debiendo tenerlas listas para unirse a las del General a la primera señal que éste les hiciera. También ordenó prepararse a los Comandantes de los jabeques e ir a fondear lo más cerca posible de la entrada del puerto. Nos pusimos, por nuestra parte, a trabajar para acercarnos más a Larache y, tan pronto como estuvimos a medio tiro de cañón, comenzamos a tirar. Las fragatas, galeotes bombardas y jabeques, que habían recibido la orden correspondiente, hicieron otro tanto. Continuamos haciendo fuego hasta medio día, hora en que cesamos para comer y dar un poco de descanso a nuestra gente, a fin de poder comenzar de nuevo una vez reparadas las fuerzas.

A las dos de la tarde volvimos a bombardear Larache, continuando casi hasta el final de la expedición. A las cuatro, habiendo dado el General la orden de hacer la señal para que las chalupas y canoas viniesen a su bordo, éstas vinieron inmediatamente. El Sr. De Beauregard, Capitán de Navío y Comandante del buque jefe, encargado de esta expedición, designó, antes de partir, las chalupas que habían de incendiar las diferentes embarcaciones que se encontraban en el puerto y formó otras tantas divisiones destinadas a sostenerlas.

Cuando todo fue dispuesto de esta manera, nos pusimos en marcha según la orden ya convenida. Tardamos poco tiempo en llegar a la barca, que franqueamos en buen orden, sin darnos cuenta del gran oleaje que allí reinaba generalmente, así como tampoco experimentamos ninguna dificultad al pasar el castillo y los fuertes que bordean la entrada del puerto y bajo los cuales hubimos de desfilar a medio tiro de pistola. A medida que nuestras chalupas, a cuya cabeza navegábamos, pasaban al otro lado de un pequeño fuerte que forma la abertura del puerto, comenzaron sucesivamente a hacer fuego contra las tropas de moros ocultos detrás de las rocas que bordean la entrada y el interior del río, no dejando de avanzar hacia el primer buque, del que estábamos ya muy cerca. Tan pronto como le dimos alcance, le abordamos con la chalupa de La Terpsichore y subimos a bordo sin que se nos opusiera ninguna resistencia…

(…)   Los moros se adueñaron de nuestra chalupa y exterminaron a casi todos los heridos que en ella encontraron, escapando de esta carnicería solamente los que, por ocupar el fondo de la embarcación, les dieran por muertos aquellos desalmados, en los primeros momentos de su furor.

Así terminó una expedición que nos había inspirado tan buen augurio y que yo creo que no habría tenido resultados tan adversos si hubiésemos encontrado una corriente normal, pero la columna de agua que entraba por un paso tan estrecho, para engrosar un río muy ancho en el interior, ofrecía una resistencia  excesiva para nuestras fuerzas, continuamente debilitadas por el fuego del enemigo; esto fue, según mi opinión, la única causa de nuestra pérdida.

Como el trato que de los moros hemos recibido ha sido para cada uno de nosotros diferente, no me ocuparé de ello en este relato general. Sólo añadiré que, de dieciséis chalupas que fueron destacadas para esta expedición, nueve nada más tuvieron la suerte de salir del río y de volver a la Escuadra. Las otras siete, cuya lista doy a continuación, cayeron en manos de los moros…

 El fragmento está tomado de Larache a través de los textos <Junta de Andalucía, 2004> de María Dolores López Enamorado, que reproducía el texto de Relato de la Expedición de Larache, 1765, de Bidé de Maurville, traducción de la edición francesa original, Ámsterdam, 1765, y que se editó en Tánger, Publicaciones del Instituto General Franco, 1940, dirigida dicha publicación por la Duquesa de Guisa.

 François Joseph Hippolyte Bidé de Maurville nació en 1743 en Rochefort (Francia). Guardamarina, en 1765 embarca a bordo de L´Utile, bajo el mando de La Touche de Beauregard, en la escuadra de M. du Chaffault de Bresné, para, como se ha contado, combatir a los berberiscos en las costas de Marruecos. Fue hecho prisionero en Larache, pasando dos años como esclavo. Luego, participó al lado del monarca alaouí en las negociaciones de paz con Francia, y en 1767 regresa a su país. En 1779 es ascendido a Capitán de Navío y, como tal, hace una campaña en las Indias desde la que es devuelto a Francia acusado de desobediencia. Confinado en la isla de Ré, es finalmente liberado y excluido de la Marina en 1783.

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CANCIONES SEFARDÍES, poemario de JOSE SARRIA

 

Canciones sefardíes (1998). del poeta malagueño Jose Sarria, con el que compartí el laborioso y emocionante viaje a Larache para llevar material escolar, y algún instante fiscal -lo que es menos atractivo-. son un adelanto del que luego se convertiría en su poemario completo Sepharad, del año 2000, obra con la que fue finalista del Premio Andalucía de la Crítica del año 2000.

Como me decía Jose, siempre se ha sentido atraído por el mundo hebreo, influenciado en parte por la lectura de la Biblia que leyó desde pequeño. Le impactó el Antiguo Testamento, y le emocionó El Cantar de los Cantares, el Eclesiastés y los Proverbios.

Jose Sarria

También me dice Jose que es posible que en su familia podría existir alguna raíz judía, ya que su apellido Sarria deviene de un pueblo de Lugo, y en aquella zona, entre Lugo y León, existió una comunidad judía muy importante que al tener que adoptar la fe cristiana se vieron obligados a adquirir apellidos de lugares, profesiones, etc..

Con todo esto, Jose Sarria, así lo cuenta él, un buen día se imaginó en Córdoba, en su camposanto, delante de una tumba con inscripciones hebreas y notó que su corazón brincaba al tocar en esas letras sus raíces. De allí surgió el primer poema de Sepharad:

 GÉNESIS

 Me llamaron. Me llamaron

con sus alargadas sombras

de milenios. Pronunciaban

mi nombre como sirenas

ansiosas de marineros.

Son mis padres y sus padres

y legiones de otros padres

izando tanto vestigio

a través de mis arterias.

Yo, la voz de sus silencios,

su acallado resistir

en este pequeño patio

del camposanto de Córdoba

donde afloran las conquistas

de siglos y de promesas.

Cubriéndome los cabellos,

para que todos me escuchen

apacible les recito:

“Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el Señor”.

 Muy poco tiempo después fueron surgiendo otros poemas relacionados con la temática sefardí y decidió completar un homenaje a este pueblo que ha vivido durante más de 500 años añorando el regreso hasta esta su casa.

Todo se confirmó en una visita que Jose Sarria hizo a Estambul, en donde existió una gran comunidad de sefardíes exilados, y allí se tropezó en el barrio Gálata, el barrio de los sefardíes turcos, con un anciano sefardí, con el que mantuvo un curioso diálogo en un gastado castellano judeoespañol. Este hombre le contó la maravillosa historia de su familia, de su exilio, de su recorrido y de cómo aún conservan, como un maravilloso tesoro, las llaves de la que fuera su casa de Toledo, que se van pasando de generación en generación. Así surgió el poema Barrio Gálata:

 BARRIO GÁLATA

Desde la Torre Gálata

el Bósforo parece

un alfanje que corta el corazón

de Estambul. A lo lejos

se adivinan las voces

de los muecines

sobre los alminares.

Aquí,

          en este barrio antiguo

los ancianos dialogan

en un gastado castellano:

son el signo de aquellos sefardíes

que en una noche de locura

lloraban su destierro.

 Con toda esta armazón,  Jose Sarria construyó este hermoso libro de versos y poemas, su delicado canto a los sefardíes que viven añorando la tierra de Sepharad…

 Jose Sarria nació en Málaga en 1960. Es economista y poeta. Entre sus obras destacan: Prisionero de Babel, Tratado de amores imposibles, La voz del desierto, Inventario delle Sconfitte o Desde que llegaste. Sus poemas han aparecido en numerosas antologías y revistas como Málaga et Poesía, Turia, Almoraima, Extramuros o Entrelíneas.  

Sergio Barce, diciembre 2011

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DRIS DIURI Y LA REVISTA “AL-MOTAMID” (TRINA MERCADER) por el profesor FERNANDO DE ÁGREDA

En Agosto de 2006, durante las Jornadas Culturales organizadas en Larache por la asociación cultural LARACHE EN EL MUNDO, el profesor arabista Fernando de Ágreda impartió una conferencia titulada DRIS DIURI Y LA REVISTA AL-MOTAMID (TRINA MERCADER), cuyo texto, que creo que es interesantísimo para comprender la importancia que tuvo esta publicación, nacida en Larache, reproduzco aquí, a la vez que rememoro con ello los días tan entusiastas y emocionantes que compartí entonces con Fernando de Ágreda.

Sergio Barce

Mohamed Laabi, Sergio Barce, Fernando de Agreda, Pablo Barce, Abdellatif Limami y Mohamed Larbi Bouharrate

DRIS DIURI Y LA REVISTA “AL-MOTAMID” (TRINA MERCADER)  por el profesor FERNANDO DE ÁGREDA – Arabista, Profesor de la Universidad Complutense de Madrid –  Madrid/Larache, 10 de Agosto de 2006 – 

Se celebran  las 3ª Jornadas Culturales que viene organizando la asociación Larache en el Mundo, presidida por el activo y buen anfitrión que es Sergio Barce, junto a Larache Al-Mada, de Ahmed El Guennouni, en la misma línea de promoción y defensa de los valores de la ciudad. La inauguración, hoy,  en esta bella ciudad de Larache es una magnífica ocasión para hacer un homenaje de recuerdos a alguno de sus hijos que la honraron con su labor y sus méritos.

Trina Mercader junto a López Gorgé y otros colaboradores

Este es el caso de Dris Diuri: figura imprescindible entre los hispanistas marroquíes y cuya labor ha sido poco conocida y menos difundida. Trina Mercader lo reconoció en sus recuerdos que bajo el título de Al-Motamid e Itimad: una experiencia de convivencia cultural en Marruecos, se publicaron en la Revista de Información de la Comisión Nacional Española de Cooperación con la UNESCO, Nº 25,  Enero-Marzo, 1981, págs. 76-80:

Dris Diuri

 Desde 1936, año de mi llegada a Marruecos, hasta 1947, fecha de la publicación de la revista Al-Motamid, Larache poseía, en lo cultural, un ambiente oficial mantenido por las autoridades españolas, en lo que fue Protectorado español (…) Esta situación artificial, producto del comportamiento político, daba lugar a un desprecio mutuo, que por ser mutuo nos equilibraba.

Pero la cultura viva de Marruecos existía. Bastó que alguien la convocara sin otros intereses que los estrictamente culturales, para que hiciese acto de presencia. Por iniciativa de un grupo de artistas españoles, residentes en Larache (recuerdan los que vivieron aquella  época los nombres del pintor Juan Antonio Escartín; el escultor húngaro, Laszlo Zinner, a los que dedicaría sus primeros ensayos sobre crítica de arte  Cesáreo Rodríguez Aguilera, que luego dejaría Marruecos para ejercer sus labores en el campo de la judicatura, etc… fundamos Al-Motamid en 1947, revista de verso y prosa, editada en español y árabe…

El proyecto – sigue el relato de Trina – se lleva a cabo con una pobreza de medios que contrasta con la ambición que lo mueve. La empresa era original, sin antecedentes. Conocíamos a un solo poeta musulmán marroquí, Abdelkáder El Mokaddam, residente en Tánger, al que ofrecimos las páginas centrales como muestra de nuestra preferencia por lo árabe. Teníamos un amigo marroquí, Dris Diuri, en Larache, traductor del árabe, con una magnífica dicción castellana, partícipe de nuestro entusiasmo, que durante años se hizo cargo de la sección arábiga

De nuestra entrañable amistad con Trina Mercader ya hemos hablado en varias ocasiones, especialmente en el homenaje que le dedicaron los Institutos Cervantes de Marruecos en 2003. Hoy en este nuevo homenaje recordaremos los datos, no muchos, que nos facilitó el propio Dris Diuri en el breve tiempo en que estuvimos en contacto epistolar. En 1977 le escribí por primera vez para solicitar sus datos y su colaboración en los temas literarios en los que trabajábamos desde el Seminario de Literatura del antiguo Instituto Hispano-Árabe de Cultura. Conservo con cariño sus respuestas a la encuesta que habíamos elaborado para recabar los principales datos de los escritores del mundo árabe.

Larache

Dris Diuri nace en Larache, el 25 de julio de 1921. Realiza los estudios de bachillerato en Granada, en 1965 y se incorpora a su ciudad natal en cuya municipalidad trabajaría junto a Trina Mercader. De la obra de Diuri hemos conocido su Miscelánea, publicada en Tetuán, en 1963. Parece que se trata del primer volumen  al que seguiría otro del mismo estilo que no llegó a publicarse.

Fernando de Ágreda

En dicha obra se aprecia en los varios artículos que incluye el gran amor que sentía por su familia primero, por su Larache natal y a continuación, y por encima de todo, por los temas patrióticos como los dedicados a los difuntos reyes Mohamed V y a su hijo Hassan II . De hecho citaba otro libro que se había publicado en Larache, en 1961 y que se tituló: Mohamed V, monarca reencarnado –así figura en árabe-.  A continuación mencionaba las obras que tenía en prensa y que  eran las siguientes: Cartas a una amiga, dos obras teatrales: Luces y sombras, Drama y verdadAdemás de dos poemarios: Melodías y Latidos. Y otras: Reflexiones,  una Historia de Larache. Por último se refería  a los artículos de prensa que habrían aparecido en diarios de Tetuán <An-Nahar>, Tánger <España> y <Larache>. Así como a varias conferencias pronunciadas en Casablanca, Alcázarquibir y Larache sobre temas diversos: Hassan II, la juventud marroquí y otros.

Dris Diuri nos ofrecía generosamente su colaboración en los proyectos que estábamos iniciando en el Seminario de Literatura ya citado y decía en unos de los párrafos de su carta escrita el 14 de Junio de 1978: Debo aclarar que todos mis trabajos – o pequeños libros – están escritos en el Gran Idioma Cervantino y no he podido encontrar ninguna ayuda para su publicación o traducción a otras lenguas… Finalmente desearía hacer una pequeña observación: tal vez sea el único marroquí -o somos muy contados- que escribimos en español, pero desgraciadamente no contamos con asistencia en ningún sentido por parte de nadie. Navegamos en mar solitario o en bosque sin luz. Y creo sinceramente que merecemos un poco de atención.

La labor de Dris Diuri en aquella aventura -solitaria y soñadora- de Trina Mercader que fue la revista Al-Motamid. Verso y prosa se inicia desde el primer número -marzo de 1947-. La primera colaboración que firma se titula Visión poética de un soberano en su paisaje donde apreciamos su excelente prosa en torno a la figura de Al-Motamid, el rey de Sevilla, motivo de presencia constante a lo largo de la vida de esta revista. Además apreciamos la mención que hace de alguna de las primeras figuras del arabismo: Emilio García Gómez y el sabio holandés Dozy concretamente.

En el número 2, abril de 1947,  figura la traducción del poema de Ibrahim al-Ilgui, esposo de la eminente hispanista Amina al-Loh, colaboradora de Al-Motamid en la etapa final de la revista, titulado Conversación confidencial con la poesía <Munayat al-qarid>. Ya en el número 12, febrero de 1948, encontramos el nombre de Dris Diuri en el Consejo de Dirección de la revista junto a figuras de escritores hispano-marroquíes tan conocidos como Jacinto López Gorgé, Pío Gómez Nisa, Eladio Sos y Juan Guerrero Zamora.

Trina Mercader

Diuri traduce poemas de Abdallah Guennún, figura reconocida de la cultura marroquí, y del tunecino, fallecido en plena juventud, Abulqásim al-Shabbi. Asimismo encontramos la traducción del poeta egipcio Ali Mahmud Taha en el número 13, de marzo de 1948.

La <pequeña o interna historia> de la revista no podremos conocerla quizás: surgen las diferencias y desaparece la mención del Consejo de Dirección. Dris Diuri seguiría colaborando como traductor junto a Ahmed Tadlaui y Abdelmalik Náder, de los que apenas si conocemos sus nombres. En 1952 Trina se traslada a la entonces llamada Villa Sanjurjo, es decir a la actual Alhucemas donde residirá poco tiempo: al año siguiente es destinada a Tetuán, la antigua capital del Protectorado español y entonces se inicia una etapa diferente: de la parte árabe de la revista se encargarán otras figuras conocidas del hispanismo marroquí: Ibn Azzuz Haquim, Mohammed Sabbag y la ya nombrada Amina al-Loh.

Mohamed Chakor y Sergio Macías han destacado en su libro: Literatura marroquí en lengua española, de 1996, la biografía de este pionero del hispanismo marroquí que fue Dris Diuri y las características principales de sus obras. Además se refieren a su función de canciller en el Consulado de Marruecos en Barcelona, dato que no hemos podido confirmar.

Dejar esta petición que esperamos ver hecha realidad: que se publique en la página de internet y en edición los textos inéditos de Dris Diuri, que merecen ser conocidos en España y en Marruecos. Es lo que más habría deseado nuestro buen amigo que hoy nos acompaña en espíritu, y los familiares que reclaman la recuperación de su memoria.-

Farida Diouri

P.D. Conservo los correos que me envió Farida Diouri <f.diouri@voila.fr> en la breve correspondencia que mantuvimos. Vivía en Paris y había publicado varias novelas en francés: L´ange de la misère y Dans tes yeux, la flamme infernale, entre otras, en la prestigiosa editorial L´Harmattan <que conocí por internet: www.editions-harmattan.fr/index>  Me manifestaba,  en el buen español que conservaba,  la intensa emoción que había sentido al leer el artículo que le envié sobre su querido padre Dris: Me gustaría mucho encontrarles a Vd.  y a la Señora López Enamorado y hablar del Larache de antes y de mi padre que fue, como Vd. lo dice tan bien, un gran humanista que amaba Larache y España. Mi padre – continuaba – ha fundado la revista Al-Motamid con su novia Trina Mercader en 1948. Papá y Trina han sido novios durante  muchos años y se han amado toda la vida. Desgraciadamente por un problema de religión, ella católica y él musulmán, no se han casado, pero han quedado amigos hasta la muerte. Antes de morir, Trina Mercader ha venido a Larache y se fue sobre la tumba de mi papá que ha sido su único amor. Trina nunca se ha casado. La historia de Trina y de mi padre es una historia de amor extraordinaria, triste y el tema de mi próximo libro <Cartas a una amiga> son las cartas escritas a Trina Mercader que mi papá ha querido toda su vida.

Es un testimonio sorprendente que quizá algún día podremos corroborar, si se llegara a publicar este libro al que se referían Dris y Farida Diuri. Ya he contado en otro artículo la tan inesperada noticia de la muerte de Farida Diouri, que me comunicó su hija Bouchra cuando hacía planes para venir a Madrid y así conocernos. Ojalá que algún día recuperemos esta historia de amor y de amistad interrumpida.

 

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MOHAMED V, MONARCA REENCARNADO – una obra del escritor larachense DRIS DIURI

DRIS DIURI BEKURI nació en Larache, en 1925. Escritor, periodista y conferenciante, fue el primer escritor marroquí en lengua castellana. Fue canciller en el Consulado de Marruecos en Barcelona. Entre sus obras, como escritor, destacan: Miscelánea I y II; Luz y Oscuridad; Palpitaciones; Breve noticia sobre la historia de Larache, y otros muchos.

Cultivó la poesía, y su relación profesional y de amor platónico con Trina Mercader, ha hecho correr tinta entre los estudiosos de ambos creadores. Con ella, colaboró en la mítica revista Al Motamid.

Hoy traigo las primeras páginas de uno de sus pequeños trabajos literarios, publicado en Larache, en el año 1961: Mohamed V, Monarca reencarnado.

Es una obra curiosa, la edición está muy cuidada, cada página se separa con una hoja de papel de cebolla, delicadas, hecho de manera artesanal y primorosa. Una pequeña joya.

Hoy nos llama la atención por la grandilocuencia y el lenguaje empleado, muy propio de la época, con el que pretendía ensalzar y enaltecer la figura del monarca, Mohamed V, que, para los marroquíes, era y es sin duda un símbolo y una referencia. Hay que tener en cuenta, además, que el sentimiento nacional era muy fuerte en esos momentos, apenas cinco años después de que Marruecos hubiera logrado su independencia.

Espero que disfrutéis de esta curiosidad.

Sergio Barce

Dris Diuri

 

 

 

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Otros libros, otros autores: SALE EL ESPECTRO (Exit ghost) de PHILIP ROTH

<¿Por qué otro motivo había vivido al margen de la gente durante once años si no era para no decir una sola palabra más de las que había en mis libros? ¿Por qué otro motivo había dejado de leer los periódicos, escuchar las noticias y ver la televisión si no era para no oír nada más de lo que no podía soportar y era incapaz de alterar? Había elegido vivir donde ya no podía verme arrastrado a las decepciones. Sin embargo, me era imposible detenerme. Había vuelto, estaba hecho una furia y nada podría haberme inspirado más que el riesgo que estaba corriendo, porque Kliman no solo tenía cuarenta y tres años menos que yo y era un gigantón musculoso vestido con prendas deportivas, sino también porque estaba enfurecido por la misma resistencia que no podía aceptar.

-Voy a hacer cuanto pueda por sabotearte –le dije-. Voy a hacer cuanto pueda para que jamás en parte ninguna aparezca un libro tuyo sobre Lonoff. Ni libro ni artículo, nada. Ni una palabra, Kliman. No conozco el gran secreto que has descubierto, pero nunca va a ver la luz del día. Puedo evitar que se publique, y cueste lo que cueste, sea cual sea el esfuerzo que requiera, lo haré.

Philip Roth

¡De vuelta al drama, de vuelta al momento, de vuelta al torbellino de los acontecimientos! Cuando oí que mi voz se alzaba, no la refrené. Existe el dolor de estar en el mundo, pero también existe el vigor. ¿Cuándo sentí por última vez la excitación de enfrentarme a alguien? ¡Dar rienda suelta a la vehemencia! ¿Dar rienda suelta a la beligerancia! Un hálito revitalizador de la antigua contienda me llevaba de nuevo a asumir el antiguo papel, tanto Kliman como Jamie tenían el efecto de despertar en mí la virilidad una vez más, la virilidad de la mente y el espíritu y el deseo y la determinación y el querer estar de nuevo entre la gente y pelear de nuevo y poseer de nuevo a una mujer y sentir de nuevo el placer de la propia fuerza. Todo era invocado: ¡el hombre viril invocado de nuevo a la vida! Solo que ya no hay virilidad.>

 Extraordinaria. El dominio del lenguaje, de la técnica narrativa, de la estructura y del tempo. Escribir como un autor de este calibre, me parece un abismo casi insalvable, una especie de obra de prestidigitador. Obra densa, que nos lleva al universo personal de Roth, en la que debe de existir una gran dosis de autorretrato. Pero no es una novela complicada, se lee con rapidez, porque la trama es atractiva y la visión del narrador en primera persona la dota de cercanía y realismo. 

<Procuraba cuidadosamente no decir más de lo que estaba diciendo, tratando de impresionarme con su resistencia a ser presionada, decidida a no someterse sino sólo a responder. No estaba nada dispuesta a dar la sensación de que era fácil dominarla debido a la diferencia de estatus y de edad. Pese a la evidente complacencia que le causaba su efecto en los hombres, aún no parecía darse cuenta de que ya había triunfado y que el fácil de dominar era yo.>

 Ya digo que no es una narración compleja, sino que Philip Roth ha escrito una historia aparentemente simple: el regreso de Zuckerman (trasunto de Roth) a Nueva York tras años aislado en una vivienda en el campo, su encuentro con una mujer enferma de cáncer que conoció en su juventud, su “enamoramiento”, su “momento impetuoso” y frustrado con una mujer mucho más joven, el intruso arrivista que pretende utilizarlo para sacar a la luz el presunto incesto de un autor ya olvidado, Lonoff, al que el protagonista profesa un respeto profundo… Todo para alterar la vida de este hombre, el protagonista narrador. 

<Pero, por lo demás, habíamos dicho muchas cosas. Dos personas que solo se han visto una vez, pensé, y que van directos al meollo del asunto sin que ninguno de los dos muestre la menor reserva hacia el otro. Había algo emocionante en esa situación, aunque lo que me indicaba era que probablemente ella estuviera tan sumida en la soledad como yo. O tal vez existiera una intimidad inmediata entre dos completos desconocidos tan solo porque se habían visto antes. ¿Antes de qué? Antes de que todo sucediera.>

Desbaratada, pues, la vida del protagonista de la historia por todos los sucesos que le acontecen tras abandonar su refugio, él, el propio Philip Roth sin duda, sólo podrá regresar a su guarida para aislarse de un mundo extraño y hostil al que su edad y su cáncer de próstata le impide ya enfrentarse o simplemente defenderse.

<-Para la mayoría de la gente, decir que uno se ha mantenido en su infancia durante toda la vida significa que ha conservado la inocencia y que todo ha sido hermoso. En su caso, decir que se ha mantenido en su infancia durante toda la vida significa que ha permanecido en esa terrible historia: la vida ha seguido siendo una terrible historia. Significa que en su adolescencia el dolor fue tan grande que, de una manera u otra, se ha quedado en él para siempre.>

De nuevo, los temas más querido por Philip Roth: la vejez enfrentándose al dolor, al dolor físico y al dolor espiritual, la vejez frente al mundo, frente a la decadencia, frente a la propia vida, y el enfrentamiento entre el hombre maduro a las puertas de la vejez con la mujer joven y hermosa que representa una última esperanza de rejuvenecer, aunque sea un simple paréntesis, consciente y consentido. No sé si es una obra maestra, pero me lo parece.

 Sergio Barce, noviembre 2011

Los fragmentos de la novela están tomados de la primera edición en Debolsillo, marzo 2009, con traducción del inglés de Jordi Fibla.

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