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REIVINDICANDO A CÉSAR LUIS DE MONTALBÁN

Haces semanas, se puso en contacto conmigo el marido de la nieta de César Luis de Montalbán, arqueólogo que trabajó en Marruecos durante los años del Protectorado. Me preguntó si, de entre las fotografías tomadas en aquella época por este investigador, había alguna de Larache. Su curiosidad se debía al hecho de que César Luis de Montalbán vivió precisamente en esta ciudad.

César Luis de Montalbán

César Luis de Montalbán

Sin embargo, pese a la belleza incuestionable de las fotos, a su atractivo, no fui capaz de reconocer a qué lugar de Marruecos pertenecen. Alguna de ellas podría pertenecer a Alcazarquivir, tal vez a Xauen, e, incluso, callejuelas de las medinas de Tetuán o de Tánger, pero, sinceramente, no soy capaz de aventurarme a dar una respuesta fiable.

Son imágenes tomadas en los años veinte del siglo pasado.

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César Luis de Montalbán a la derecha de la imagen

Me explicó que, actualmente, están fotografiando de forma artesanal los negativos con una cámara réflex y positivándolos digitalmente, y así preservarlos para el futuro.

Como tantos estudiosos, intelectuales y hombres libres, César Luis de Montalbán, fue detenido en el sitio de M`Zora, en Larache, justo el día del “glorioso” alzamiento contra el gobierno legítimo de la República. A partir de ese instante, este insigne arqueólogo fue destituido de sus cargos, y se le obligó a permanecer en el más absoluto de los anonimatos, personal y profesionalmente. Ya se sabe que, para los fascistas, nada había más peligroso que alguien bien formado.

Junto a varias de las fotografías que me envió, y que deseo compartir con vosotros, porque estoy convencido de que apreciaréis la belleza que encierran, también me pedía que lo ayudara a ubicar los lugares que aparecen en ellas, de modo que os rogaría que, si reconocéis alguna de estas poblaciones, me lo digáis. Es una manera de recuperar la memoria de este personaje caído en el olvido.

No obstante, además de estas fotos, César Luis de Montalbán también captó con su cámara los dólmenes de M´Zora y las ruinas de Lixus, en las que estuvo trabajando mucho tiempo. Estas imágenes, que sí son reconocibles, podéis verlas en el siguiente enlace:

https://www.flickr.com/photos/137112387@N08/?ytcheck=1&new_session=1

Para conocer mejor la obra de César Luis de Montalbán, podéis acceder a la siguiente página de Facebook:

https://www.facebook.com/mabel.demontalban

Lo dicho. Que disfrutéis de las imágenes de este investigador que merece ser rehabilitado y reconocido en su justo valor.

Sergio Barce, noviembre 2017

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«NO (A LOS CUARENTA AÑOS SOÑAR COMIENZA A SER RIDÍCULO)», UN LIBRO DE SAÏD EL KADAOUI MOUSSAOUI

Termino de leer No (A los cuarenta años soñar empieza a ser ridículo) del escritor, psicólogo y profesor hispano-marroquí Saïd el Kadaoui Moussaoui.

Nacido en Beni-Sidel, desde los siete años vive en España. Había oído hablar de él, y ahora que, por fin, y felizmente, me adentro en su libro, reconozco que me ha sorprendido encontrarme con un autor de narrativa potente y cuidada, y con una persona arriesgada y sincera.

No (A los cuarenta años soñar empieza a ser ridículo) es, en cierta forma, una novela. Una novela camuflada en un libro de ensayo, escondida en una especie de diario, disfrazada tras la conversación que mantiene el narrador protagonista con alguien que escucha pero que no le replica, una novela fraccionada en relatos cortos. Eso hace que el libro sea ágil, fácil de leer, entretenido, a ratos divertido, en absoluto ligero. Al contrario, Saïd el Kadaoui trata muchos temas interesantes, controvertidos y muy actuales.

Me interesa su mirada crítica y lúcida al enfrentarse con la cuestión que gravita en todo el libro: la contradicción del protagonista de la historia entre sus raíces marroquíes y su desarrollo como persona en España, imbuido de la cultura occidental; la dicotomía entre tradición y modernidad; la realidad ante el hecho de que los años pasan (de ahí el subtítulo de esta obra: A los cuarenta años soñar empieza a ser ridículo); el problema de la religión y la familia o el enfrentamiento generacional; el sexo (hay pasajes que me han hecho reír a costa de las aventuras y desventuras sexuales del narrador); el amor y el desamor; la fidelidad; la paternidad o el rechazo al compromiso a ser padre; la literatura; la xenofobia; el peso de la tradición religiosa frente a la visión laica del mundo…

Saïd el Kadaoui me ha embozado con las ideas de su narrador protagonista, un hombre enamorado, sin duda, que huye, sin embargo, de las ataduras. Pero la realidad con la que se enfrenta es que los años se le echan encima, que pasa ya la cuarentena, y que las obligaciones comienzan a ser inaplazables. Ley de vida.

El protagonista es un profesor que trata de obligar a sus alumnos, especialmente a los marroquíes, a que analicen sus propias creencias, su cultura y su visión del mundo. Pero detecto un regusto amargo en sus conclusiones. A la vez, me fascina la defensa de sus principios éticos, que chocan con muchos de sus alumnos, con miembros de su familia, con gran parte de los que tienen su mismo origen.

Mayte. Mayte es el otro personaje crucial de la historia, el amor del narrador, la persona que le va a plantear la cuestión fundamental que hará tambalear su mundo. Hay obligaciones que el protagonista desea soslayar. Y eso también da un juego para que el autor plantee cuestiones familiares, sociales y conyugales que pasan a formar parte del juego que nos ofrece en estas páginas.

“…Nunca te he contado con detalle mi primer encuentro con Mayte. Como ya sabes, se produjo en el Institut du Monde Arabe de París. Tuve un impulso, de aquellos que los solteros podemos escuchar. Me apetecía ir a París y la excusa fue una conferencia de Mohammed Arkoun titulada Sociología del fracaso de la modernidad en el Islam.

Nos une el fracaso, nos has oído decir varias veces. En su momento ya te expliqué el motivo. El interés por el fracaso es el origen de nuestra relación. Como ves, no podía ser más premonitorio.

La modernidad ha fracasado en el islam, decía Arkoun, porque decidió marginar las ideas de las mentes más brillantes, desde Miskawayh hasta Averroes, pasando por no sé cuántos nombres más que citó, del siglo X al XIV, todos ellos partidarios de una lectura contextual del Corán. Una lectura histórica y, lo más importante, que liberara el pensamiento de la ortodoxia religiosa.

El dossier de la modernidad, como tantos otros, está esperando que lo desempolvemos, dijo con socarronería Arkoun, pero no está en la agenda de ninguno de los dirigentes de los países musulmanes hacerlo. Sigamos, pues, acusando al resto del mundo de nuestro fracaso.

(…) Regresemos a Mayte. Llegué con tiempo suficiente para pasearme por la librería y la biblioteca del instituto. Ya en la biblioteca, recuerdo estar de camino a una mesa donde se hallaban desparramados varios ejemplares de periódicos de todo el mundo mientras pensaba apenado que lo árabe siempre tenía algo de decadente. Aquel desorden me molestó y decepcionó pero, aun así, quería sentarme y hojear alguno de los ejemplares de Le Monde que asomaban entre la montaña de papel.

Aquel desorden que tanto detesté fue justamente el detonante de la primera conversación que mantuve con ella…”

Todo está trufado por la dualidad de la personalidad del protagonista: es marroquí, pero es español. No se siente ya un nacional marroquí, pero le tienta con tal fuerza regresar a la tierra de sus padres, a su tierra natal, que hay una feroz lucha contra su otro yo español y occidental. Odia la manera en que los gobernantes siguen dirigiendo Marruecos, su atraso, su falta de visión de futuro, su ceguera ante la modernidad, pero siente un amor profundo por ese mismo país. Por otro lado, se siente tan integrado en España que le es casi imposible imaginarse en otro lugar que no sea Barcelona, donde reside. La sempiterna lucha del desarraigado, que tanto me atrae y que forma parte de mi propia obra narrativa. Quizá por ello Saïd el Kadaoui me ha atrapado entre sus párrafos.

SAÏD EL KADAOUI MOUSSAOUI

“…En mi seminario sobre la literatura del otro he querido introducir las ideas de Al Yabri y Laroui sobre el pensamiento árabe antes de leer El pasado simple de Driss Chraibi. Antes de que mis alumnos se enfrenten a un texto que sacude, y de qué manera, el tradicionalismo magrebí, quiero que vean cómo se enfrentan a la tradición dos de los principales intelectuales que ha dado Marruecos.

Les mandé leer dos artículos breves pero suficientemente relevantes. Hemos discutido sobre alguno de los puntos comunes que ambos abordan en su obra: la tradición como algo histórico y no como una realidad absoluta que trasciende a la historia. La necesidad de un pensamiento moderno que venza la lógica regresiva y circular en la que está empantanado el pensamiento árabe y la actitud de repliegue y ensimismamiento de la cultura árabe como reacción a su interacción con la modernidad europea. Resumiendo, hemos discutido sobre el peor de los males del pensamiento árabe actual: su ruptura con el pensamiento racional.

(…) El alumno más brillante es un muchacho marroquí de unos veinticinco años, licenciado en periodismo, carrera cursada en Marruecos. Un hombre crítico, apasionado, racional y, lo más importante, nada suspicaz. No vive a la defensiva, como otros jóvenes nacidos aquí. Critica con una libertad pasmosa tanto la cultura como la política marroquí. Escucharle me proporciona un placer indescriptible. Se enamoró de una cooperante catalana que llevaba a cabo proyectos de ayuda al desarrollo y vive aquí ahora. Creo que trabaja en un periódico deportivo árabe, de Qatar si no recuerdo mal, y vive de ello y de hacer traducciones para no sé qué organismo oficial. En muy poco tiempo se ha soltado con el catalán, lengua materna de su pareja, el castellano, y tiene un dominio envidiable tanto del árabe como del inglés, el francés y el italiano. Lo habrás notado ya: me cae muy bien. Comparto sus ideas, su capacidad crítica y su vasto conocimiento de los dos autores. Se lamenta constantemente del oscurantismo árabe y me ha conquistado definitivamente cuando ha citado a Ortega y Gasset, al que comparado con Al Yabri.

(…) Antes te hubiera dicho que confiaba en los hijos de aquellos campesinos que emprendieron el viaje ansiando un futuro mejor. Yo soy uno de ellos. Pero ahora mi pesimismo es total. Estos hijos, primero, ni tan solo finalizan los estudios secundarios en su gran mayoría y, segundo, los que sí que lo consiguen ocupan buena parte de su energía en defenderse del gran opresor occidental.

La democracia es un invento occidental. Pues nosotros seremos contrarios a su lógica y reivindicaremos el islam.

En este aspecto, Laroui me parece fundamental: la democracia es un logro al que ha contribuido toda la humanidad. Trato de difundir sus ideas e incitar al debate pero no esperarás optimismo de tu amigo, ¿verdad?”

Hay capítulos que me han subyugado especialmente: La magdalena, Tetuán, Mi tío escritor y mi familia rica, Los cuarenta y los miedos, Genealogía del regreso al origen, Peritonitis, ¿Por qué buscar un amigo marroquí?, La boda… Este último relata una anécdota especialmente ejemplificadora de lo que nos está contando Saïd el Kadaoui: la lucha interna del protagonista por no verse atrapado por una sociedad abandonada o entregada a unas tradiciones que no encuentran su acomodo.

He aprendido mucho en esta novela travestida de relatos cortos, de diario o de monólogo. He aprendido con la buena escritura y el rico verbo de Saïd el Kadaoui, autor de una gran calidad, sin duda alguna. He aprendido con sus referencias literarias y con los autores que menciona, algunos los conocía ya y a otros empezaré a leerlos ahora, tras pasar por su libro, tras descubrirlos gracias a él. He aprendido también a mirar desde otra perspectiva el desarraigo emocional y personal, y un nuevo enfoque del “otro”. He aprendido cómo se experimenta la sensación de pertenecer a una cultura que se resiste a abrirse o a la que le cuesta desprenderse de su traje tradicional para incorporarse a este siglo. Y he aprendido que no es nada fácil escribir algo tan bueno como No (A los cuarenta años soñar empieza a ser ridículo).

Sergio Barce, noviembre 2017

No (A los cuarenta años soñar empieza a ser ridículo)

ha sido editado por Catedral (Barcelona, 2016)

 

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ARTISTAS, CREADORES E INTÉRPRETES NACIDOS EN MARRUECOS – 3

Tercera entrega para daros a conocer artistas y creadores nacidos en Marruecos. Espero que os resulte, al menos, curioso.

MICHEL GALABRÚ

(Safi, 1922 – París, 2016)

Michel Galabrú

Actor al que recuerdo con afecto por aquellas colaboraciones que hizo junto a Louis de Funès y que veíamos en los cines de Larache, como El gendarme de Saint-Tropez (Le gendarme de Saint-Tropez, 1964) de Girault, Sálvese quien pueda (Le petit Baigneur, 1968) de Dhéry, El gendarme en casa (Le gendarme se marie, 1968) de Girault o  y por su papel en esa preciosa película que es La guerra de los botones (La guerre des boutons, 1962) de Yves Robert. Perteneció a la Comédie Française desde 1950 y se convirtió en un prestigioso actor de teatro. Reconocido como comediante, también efectuó excelentes trabajos dramáticos. Era también escritor.

En su larguísima carrera como actor de cine, colaboró con los más prestigiosos realizadores franceses, y ahí están, además de las ya citadas, sus trabajos en las cintas Las buenas ocasiones (La bonne occase, 1965) de Michel Drach, Sección especial (Section spéciale, 1975) de Costa-Gavras, La casa de los desmadres (Il gatto, 1977) de Luigi Comencini, Vicios pequeños (La cage aux folles, 1978) de Édouard Molinaro, Una semana de vacaciones (Une semaine de vacances, 1980) de Tavernier, Le choix des armes (1981) de Alain Corneau, Verano asesino (L´été meurtrier, 1983) de Jean Becker, Notre histoire (1984) de Bertrand Blier, Subway (1985) de Luc Besson, Historia de una revolución (La révolution française, 1989) de Robert Enrico, Uranus (1990) de Claude Berri o Bienvenidos al Norte (Bienvenue chez les Ch´tis, 2008) de Boon. También intervino en Belle Epoque (1992) de Fernando Trueba.

LOUIS DE FUNÈS Y MICHEL GALABRÚ

Ha compartido protagonismo con actores y actrices de la talla de Catherine Deneuve, Jean-Paul Belmondo, Yves Montand, Annie Girardot, Alain Delon, Philippe Noiret, Isabelle Huppert, Gérard Depardieu, Isabelle Adjani… además del ya referido de Funès.

La última etapa de su vida fue dolorosa. Estuvo al lado de su mujer, enferma de Parkinson, sin apartarse de ella, y afirmaba que la vida ya no le importaba nada. Murió en 2016.

En 1977 fue galardonado con el Premio César al Mejor Actor Protagonista por su papel en la película de Bertrand Tavernier El juez y el asesino (Le juge et l´assassin). Y estuvo nominado en otras dos ocasiones más.

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MANUEL BALAGUER

 (Larache, 1945)

MANUEL BALAGUER

Pintor. Manuel Balaguer se inició junto al también pintor marroquí Mohamed Yebary en su ciudad natal. Se licenció en Arquitectura Técnica en Madrid. Tras su paso por el taller del pintor Pedro Escalona, estudió Bellas Artes, obteniendo el título en la Universidad de San Carlos de Valencia. Desde 1990 es profesor en la Escuela Municipal de Pintura de Torrevieja.

Además de sus grandes murales que se pueden contemplar en Alicante, Torrevieja y Marbella, ha expuesto en Marruecos, Francia, Dinamarca, Noruega y numerosas ciudades españolas. Entre los años 2006 y 2009, “Lanuza Ediciones S.L.” le encargó los grabados de los libros “Poblament” de Callosa de Ensarriá, “Carta Pobla” de Finestrat y “Altea Poemas” de la ciudad de Altea.

Pese a la distancia, Manuel Balaguer nunca ha dejado de pintar paisajes de Larache. Actualmente, tiene su estudio de pintura en Alicante.

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LARACHE – por Manuel Balaguer

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MACHA MÉRIL

MACHA MÉRIL

(Rabat, 1940)

Actriz, productora, escritora y cantante. Desde 1960 hasta la actualidad, Macha Méril ha trabajado para los mejores directores europeos de cine. Pero, curiosamente, entre sus primeros trabajos se cuentan apariciones en varias series de televisión y films USA, como Consejos a medianoche (Who´s been sleeping in my bed?, 1963) de Daniel Mann, con Dean Martin, o como la última cinta de Montgomery Clift, El desertor (L´espion, 1966) de Lévy.

JEAN-LUC GODARD y MACHA MÉRIL

Entre sus películas se cuentan obras imprescindibles del cine francés como su papel protagonista en Una mujer casada (Une femme mariée.., 1964) de Jean-Luc Godard o sus trabajos en distintos países en Belle de jour (1966) de Luís Buñuel, Siempre en el recuerdo (Au pan coupé, 1968) de Gilles, Nosotros no envejeceremos juntos (Nous ne vieillirons pas ensemble, 1972) de Maurice Pialat, Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975) de Dario Argento, La ruleta china (Chinesisches roulette, 1976) de Rainer W. Fassbinder, Robert et Robert (1977) y Los unos y los otros (Les uns et les autres, 1981) ambas de Claude Lelouch, En nombre de los míos (Au nom de tous les miens, 1984) de Robert Enrico, Ansias de vivir (Duet for one, 1987) de Andrei M. Konchalovsky, Cita con Venus (Meeting Venus, 1991) de István Szabó o La hija de un soldado nunca llora (A soldier´s daughter never cries, 1998) de James Ivory.

Estuvo nominada al Premio César a la Mejor Actriz de Reparto por Sin techo ni ley (Sans toit ni loi, 1985) de Agnès Varda. Está casada con el músico Michel Legrand.

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YO SOY MARROQUÍ

No sé cómo expresar lo que deseo decir. Pero espero acertar y no crear malos entendidos. Trataré de ser muy claro.

Vaya por delante todo mi apoyo y cariño a los catalanes.

Los atentados en las Ramblas de Barcelona han sido un ataque a una de las ciudades más respetuosas con las diferentes creencias, ideas o culturas. Barcelona es una ciudad abierta y libre. Por eso, es doblemente irracional lo ocurrido. Como también lo es lo sucedido en Cambrils. Es de admirar la reacción que se ha producido allí, la unidad de todos frente al terror, la solidaridad que ha nacido espontáneamente.

Pero, después de los atentados, al descubrirse ya quiénes habían sido los autores, sabía que mi padre me llamaría. No fallé en mi vaticinio. Me telefoneaba porque le había sobrecogido el atentado, como a todos, y, sobre todo, porque no podía creer que esos fanáticos, asesinos y salvajes, fuesen de origen marroquí, que sus raíces familiares fueran de la tierra que tanto amamos. A mí me había sucedido lo mismo. Y una tristeza enorme nos ha embozado a los dos.

Acabo de ver en televisión que, apenas hace unos minutos, son ahora las 19.50 horas, un grupo de fascistas ha tratado de montar una manifestación islamófoba precisamente en plenas Ramblas. Son tan insensatos y fanáticos como los seguidores de ISIS. No hay diferencia. Sólo buscan crear odio. Y eso me ha llevado de inmediato hasta mi ordenador para escribir estas líneas.

Cuando mi padre y yo (y cuando mi madre vivía, a ella le sucedía exactamente igual) vemos u oímos noticias en las que el autor de un crimen cometido en España, del tipo que sea, es de origen marroquí, nos apena. Los autores de los atentados, además, nos enfurecen. Porque empañan no sólo al colectivo musulmán, que en su inmensa mayoría ama la paz, sino también al marroquí. Esas alimañas no son los marroquíes que nosotros conocemos y con quienes hemos convivido la mayor parte de nuestras vidas, ni son los marroquíes que siempre hemos tratado como nuestra propia familia o a los que consideramos como nuestros amigos. Sólo sentimos afecto y cariño cuando pensamos en ellos.

Sé que los ignorantes, los que no conocen Marruecos, los que tampoco saben que el carácter de su gente está impregnado de hanan, esos que nunca se han relacionado con marroquíes, con los marroquíes de verdad, son ahora capaces de mirarlos de reojo, con desconfianza, y que los más intolerantes pueden llegar incluso a apoyar esos actos de islamofobia que siempre resurgen cuando se comete un atentado.

Yo no creo ni en las fronteras, ni en las patrias, ni en los nacionalismos. Yo creo en el ser humano. Me da igual que sea cristiano, musulmán o hebreo. He crecido con las tres culturas, y me siento orgulloso de que fuera en Larache, en Marruecos, donde me enseñaran a ser respetuoso con los que piensan o creen diferente (digo bien: respetuoso, porque nunca nos hablaron de ser tolerantes, que es otra cosa). Y eso se lo debo a Marruecos, y nunca sabré cómo pagárselo. Por eso, aunque no creo ni en las fronteras, ni en las patrias, ni en los nacionalismos, hoy me siento marroquí.

Sergio Barce, 18 agosto 2017

 

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ARTISTAS, CREADORES E INTÉRPRETES NACIDOS EN MARRUECOS – 2

Segunda entrega.

Tras José Luis Alcaine (Tánger, 1938), Amidou (Rabat, 1935 – París, 2013), Jesús Berenguer (Larache, 1942), Colette Mars (Tánger, 1916 – París, 1995) y José Ramón da Cruz (Tánger, 1961), hablemos de otros creadores y artistas nacidos en Marruecos.

 

LUIS MARTÍN SANTOS

(Larache, 1924 – Vitoria, 1964)

Uno de los autores más influyentes de la moderna literatura española, y cuya narrativa hemos tenido la suerte de estudiar durante el bachillerato.

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Nació en Larache, donde estaba destinado su padre, militar, durante el Protectorado español de Marruecos. Brillante médico, estudió en Salamanca y Alemania, y acaba dirigiendo el sanatorio psiquiátrico de San Sebastián a partir de 1951. Durante la dictadura sufrió la persecución del régimen y fue detenido en varias ocasiones por su militancia socialista.

Como decía antes, Martín-Santos es uno de los escritores que más han marcado la narrativa española, especialmente con su novela Tiempo de silencio (1962), considerada una obra maestra. Además de ensayos, estudios médicos, etc… es autor también del libro de relatos Apólogos, uno de poesía Grana gris, y de una novela inacabada: Tiempo de destrucción.

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PEDRO CASABLANC

(Casablanca,1963)

Su nombre artístico es un evidente homenaje a la ciudad marroquí donde nació. Su verdadero nombre es Pedro Manuel Ortiz Domínguez.

PEDRO CASABLANC

Pedro Casablanc es uno de los más sólidos actores del actual cine español. Comenzó haciendo teatro en Sevilla, y ya en Madrid ha obtenido importantes galardones por sus interpretaciones sobre las tablas. En cine y televisión, ha trabajado como actor de reparto en numerosas producciones, destacando en su filmografía películas como Días contados (1994) de Imanol Uribe, Los años bárbaros (1998) de Fernando Colomo, Su majestad Minor (Sa majesté Minor, 2007) de Jean-Jacques Annaud, Che: Guerrilla (2008) de Steven Soderbergh, Truman (2015) de Cesc Gay, El hombre de las mil caras (2016) de Alberto Rodríguez, Los últimos de Filipinas (2016) de Salvador Calvo, y como protagonista destacan Sicarius (2015) de Javier Muñoz, B (2015) de David Ilundian, papel por el que fue nominado al Goya como Mejor Actor, o Bajo la rosa (2017) de Josué Ramos.

Sus trabajos en series de televisión le han convertido en un actor muy popular: Los hombres de Paco (2006), La princesa de Éboli (2010), Hospital Central (2008-2011), Isabel (2011-2013), Mar de plástico (2016), entre otros. Ha obtenido varios premios como el Sant Jordi o de la Unión de Actores.

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ÁNGEL VÁZQUEZ

(Tánger, 1929 – Madrid, 1980)

Su nombre completo era Antonio Ángel Vázquez Molina. Personaje curioso donde los haya. Escritor afamado gracias a esa obra maestra que es La vida perra de Juanita Narboni. Cuando se habla de Tánger, se habla de Ángel Vázquez. Esta novela es el retrato descarnado de esos tangerinos que se quedaron en la ciudad, pero viviendo de los recuerdos de un Tánger que ya no existía.

ÁNGEL VÁZQUEZ

Desempeñó varios empleos, sin mucha fortuna, como vendedor en la famosa Librairie des Colonnes y colaboró en el Diario España de Tánger.

En 1962 ganó el Premio Planeta con su novela Se enciende y se apaga una luz, de la que él mismo renegaba.

Eduardo Haro Tecglen, que dirigió el Diario España, y que era amigo de Vázquez, recuerda que “…Vázquez no echaba las cartas. No las suyas, que no las escribía nunca; las de los lugares donde trabajaba. Otro amigo nuestro, el abogado Torrabadella, le colocó en su despacho. Todos los días, a la hora de salir, le daba el manojo de cartas del día y el dinero para el franqueo. Antonio Ángel iba pasando por los bares, bebiendo poco a poco el dinero de los sellos. Al final llegaba a Correos, con cartas, pero sin dinero: las tiraba a la alcantarilla. Se perdían plazos, citaciones, comparecencias, minutas, peticiones, para siempre…”

Su novela La vida perra de Juanita Narboni ha influido en numerosos escritores, y ha sido llevada al cine en dos ocasiones: en 1981, en la versión de Javier Aguirre, con Esperanza Roy como protagonista, y más reciente la dirigida por Farida Benlyazid, donde Juanita es interpretada por Mariola Fuentes.

Es autor de una tercera novela, Fiesta para una mujer sola (1964) y de numerosos relatos. Falleció en Madrid, solo, arruinado, abandonado, siempre añorando Tánger.

Curioso que dos de los autores más renombrados de la novela española del siglo XX hayan nacido en Marruecos: Marín-Santos y Vázquez.

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JEAN RENO

(Casablanca, 1948)

Hijo de padres andaluces (su padre era linotipista), su verdadero nombre es Juan Moreno y Herrera-Jiménez.

Jean Reno es uno de los actores franceses más famosos del cine actual. Versátil, ha sabido compaginar papeles violentos en los que interpretaba a delincuentes y personajes oscuros, con otros de comedia, policíacos, románticos y de aventura. Y en todos, ha salido airoso.

JEAN RENO

Sus trabajos para el realizador galo Luc Besson fueron los que le lanzaron al estrellato en películas como Kamikaze 1999 (1983), Subway (1985), El gran azul (Le grand bleu, 1988), Nikita (1990) y El profesional: Léon (Léon, 1994) en la que hace uno de sus mejores trabajos. A ellas hay que añadir sus películas cómicas, dirigido por Jean-Marie Poiré: Operación Chuleta de Ternera (L´opération Corned Beef, 1991), Los visitantes (Les visiteurs, 1993), Los visitantes regresan… (Les couloirs du temps: Les visiteurs II, 1998), Dos colgados en Chicago (Just visiting, 2001)…

Entre otros films que ha protagonizado en Francia, destacan: El jaguar (Le jaguar, 1996) de Francis Veber, Los ríos de color púrpura (Les rivières pourpres, 2000) de Mathieu Kassovitz, Que te calles (Tais-toi!, 2003) de Veber, o La redada (La rafle, 2010) de Rose Bosch.

Ha trabajado en diversas producciones internacionales como I love you (1985) de Marco Ferreri, French Kiss (1995) de Lawrence Kasdan, Más allá de las nubes (Al di lá delle nuvole, 1995) de Michelangelo Antonioni y Wim Wenders, Misión: Imposible (Mission: Impossible, 1996) de Brian de Palma, Por amor a Rosana (Roseanna´s grave, 1997) de Paul Weiland, Godzilla (1998) de Roland Emmerich, Ronin (1998) de John Frankenheimer, que coprotagonizó con Robert de Niro, Hotel Rwanda (2004) de Terry George, El tigre y la nieve (La tigre e la neve, 2005) de Roberto Benigni, La pantera rosa (The Pink Panther, 2006) de Shawn Levy, El código da Vinci (The Da Vinci code, 2006) de Ron Howard, con Tom Hanks, Margaret (2011) de Kenneth Lonergan o Hermanos del viento (2015) de Gerardo Olivares & Otman Perker.

Ha trabajado junto a actores y actrices como Marcello Mastroianni, Jeanne Moreau, Fanny Ardant, Tom Cruise, Kevin Kline, William Hurt, Dominique Sanda, Natalie Portman, Don Cheadle, Matt Damon, Mercedes Ruehl, Emmanuélle Beart, Isabelle Adjani…

Ha sido nominado en varias ocasiones al César como Mejor Intérprete, y ha sido reconocido por el Premio del Cine Europeo por su contribución artística. Es Caballero de la Legión de Honor en Francia y se le otorgó la Medalla al Mérito de las Bellas Artes en España.

 

 

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