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LUIS MARIA CAZORLA, jurista larachense

Luis María Cazorla Prieto, nació en Larache en 1950. La verdad es que no sé por dónde comenzar, puesto que su currículum es tan amplio como diverso, aunque supongo que Luis me permitirá resaltar, antes que otra cosa, nuestra amistad, que se va cimentando poco a poco y que es realmente entrañable. Y además, tengo la primicia, que comparto con quienes osáis en leer mi blog, de que, en pocas semanas, verá la luz su próxima novela LA CIUDAD DEL LUCUS, obviamente ambientada en gran parte en Larache, como ya anuncia su título. Será, pues, en el instante en el que se edite, cuando hable de Luis María Cazorla escritor de ficción. Hoy, como adelanto, hablaré de Luis María Cazorla jurista. Sigue leyendo

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«MÁS ALLÁ DE LA VIDA» (Hereafter, 2010) de CLINT EASTWOOD

Se estrena la nueva película dirigida por Clint Eastwood, el último clásico, como le gusta definirle a la crítica. Siendo, como es, una película que se mueve dentro de los límites establecidos por “Para siempre” (Always, 1989) de Steven Spielberg y “El sexto sentido” (The sixth sense, 1999) de Shyamalan, no es extraño que uno de sus productores sea el propio Spielberg.

Clint Eastwood en el rodaje de HEREAFTER

Pero dejando a un lado esta anécdota, lo cierto es que he ido a verla porque sencillamente es otra de Eastwood. Yo he crecido con él (con el actor y con el realizador), igual que lo he hecho con James Bond, Woody Allen o Martin Scorsese. Cada película de ellos, es un pequeño rito para mí, como una cita ineludible que fijamos para cada año y, generalmente, no me suelen fallar, con independencia de que el resultado sea bueno o menos bueno. Lo cierto es que son como de la familia, “good fellas”.

Me acercaba a esta audacia de Eastwood con cautela. ¿Cómo se habría enfrentado a una historia de género fantástico, por así llamarla? ¿Sería capaz de abordar un tema extraño a su filmografía con la maestría que ha demostrado tantas otras veces? (Por sólo citar algunas de sus películas más memorables como realizador, ahí están “Bird” (1988), “Sin Perdón” (Ungorgiven, 1992), “Un mundo perfecto” (A perfect world, 1993),  “Los puentes de Madison” (The bridges of Madison County, 1995), “Medianoche en el jardín del bien y del mal” (Midnight in the garden of Good and Evil, 1997), “Mystic river” (2003), “Million dollar baby” (2004), “Cartas desde Iwo Jima” (Letters from Iwo Jima, 2006) o “Gran Torino” (2008)… qué lista increíble, y sólo son las que se me han ocurrido a vuelo pluma).

Morgan Freeman y Clint Eastwood en «Sin perdón»

El resultado en esta ocasión, sin embargo, se acerca más a su cine intermedio (en el que estarían títulos como “Primavera en otoño” (Breezy, 1973), “El aventurero de medianoche” (Honkytonk man, 1983), “Cazador blanco, corazón negro” (White hunter, black Herat, 1989), “Banderas de nuestros padres” (Flags of our fathers, 2006) o “Invictus” (2009)), es decir, ese tipo de películas en las que la impronta del Clint Eastwood director está presente (iluminación oscura y escenas envueltas en sombras –Tom Stern es su director de fotografía desde «Mystic River«-, música minimalista al piano –compuesta por el propio Clint, con un sonido casi familiar, una melodía parecida a otras cintas-, encuadres desenfocados para dar la sensación de inmediatez, ritmo lento) pero en las que sin embargo falta el aliento último para hacerlas grandes.

En este caso, además, la historia se muestra excesivamente deshilvanada. Hay evidentes huellas del cine que se está desarrollando últimamente por otros directores actuales como Paul Haggis (guionista de “Million dollar baby”)  en films como “Crash” (2004) o “En el valle de Elah” (In the Valley of Elah, 2007), González Iñárritu con “Babel” (2006), que es el film de referencia en este sentido, o por Rodrigo García “Cosas que diría con solo mirarla” (Things you can tell just by looking at her, 1999) o “Nueve vidas” (Nine lives, 2005), es decir, el film caleidoscópico en el que se presentan varias historias a la vez aparentemente inconexas e incluso imposibles de relacionar pero que, poco a poco, terminan entrelazando la vida de los coprotagonistas para cerrar un círculo existencial inevitable e interdependiente.

Matt Damon, en HEREAFTER (Más allá de la vida)

Sin embargo, Eastwood fracasa en este empeño y la película, que arranca espectacularmente con la escena del tsunami, muy bien filmada, naufraga y  nos deja con la sensación de que sólo es un film más, comercial, aburrido a ratos, en el que el espectador anhela un acontecimiento que nunca llega. El final, además, es demasiado condescendiente y edulcorado.

Cécile de France

Un agradable descubrimiento es la actriz Cécile de France, que está magnífica, pero eso es decir muy poco de una película. Estas son las cosas de Clint Eastwood, capaz de dirigir obras maestras (he mencionado al menos seis o siete) o de rodar auténticos despropósitos (“El principiante” (The Rookie, 1990), por ejemplo), que en el caso de “Hereafter” (prefiero el título inglés al ñoño con el que lo han bautizado en España) se queda en el limbo, como algunos de los personajes de la propia película…

Otros magníficos films de Clint Eastwood como director son “Escalofrío en la noche” (Play Misty for me, 1973), “El fuera de la ley” (The outlaw Josey Wales, 1976), “El jinete pálido” (Pale rider, 1985), “Poder absoluto” (Absolute power, 1997) o “Ejecución inminente” (Trae crime, 1999). Ahí es nada.

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EMILIO GALLEGO, escultor larachense

Emilio Gallego, nació en Larache en 1960. Inició sus estudios artísticos en Madrid en el taller del pintor Juan Moreno y el escultor Luis Rodríguez, realizó talleres de Arte Actual con Antonio Saura y Darío Villalba, y asistió al estudio de arte contemporáneo de Manolo Arjona. Además de asistir a talleres en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, ha sido copista del Museo del Prado.

Gabriela Grech, Sergio Barce, Emilio Gallego

Emilio Gallego forma parte de esa generación que crecimos en un Larache inolvidable, con una infancia irrepetible. En aquellos años, como su padre era el dueño del cine Ideal, nos “colaba” a las sesiones y veíamos las películas gratis. Nos reencontramos hace un par de años, en un viaje que, para él, supuso la oportunidad de poder entrar en la que fuera la casa de su niñez y en la que creció, sobre el Bazar de Yebari, y tuve el privilegio de  compartir con Emilio esos instantes. Su emoción era la mía, porque esa experiencia yo la había vivido unos años antes y podía intuir lo que bullía en su interior.

Ahora albergamos la ilusión común de que una de sus esculturas (con un texto mío) pueda exponerse de manera permanente en Larache, como homenaje a las tres culturas que siempre han convivido en la ciudad.

EL LECTOR, 2007

Acercarse a la obra de Emilio Gallego supone descubrir un universo tan personal como sugerente. No encuentro una manera sintética de describirla, pues su obra escultórica escapa a cánones cerrados. Por el tipo de obra que realiza, el término actual para definirlo es el de “artista visual multidisciplinar”, aunque, como dice el propio Emilio, “con especial dedicación a la escultura”, pero también a la instalación, a performances, pintura y obra digital, variantes expresivas con diferentes “lenguajes” y técnicas, a las que se aventura porque sus inquietudes son incesantes y van en distintas direcciones. Sin embargo, pese a esa multiplicidad de técnicas, de lenguajes y de herramientas creativas, hay un nexo de unión en el conjunto de su obra, con un discurso propio definido por su compromiso ecológico, social y político.

Parte de sus creaciones (por ejemplo, sus instalaciones) dejan abierta la imaginación al espectador, con espacios libres y huecos al vacío. “Viajar, soñar, tal vez sobrevivir…”  es un claro exponente de lo que digo, pues la obra, abstracta quizá, transgresora sin duda, pero inquietante y muy impactante, incita la curiosidad y la atracción hacia algo que se acerca más al sueño que a la realidad, tal vez a la pesadilla.

Viajar, soñar, tal vez sobrevivir… Instalación. Requena, Valencia

   Al comentarle a Emilio esa sensación de inquietud que me había causado esta obra en concreto, me lo aclaró de manera brillante: “…he entendido porqué podría inquietarte, es normal, ¿no somos nosotros viajeros, emigrantes y un poco desarraigados?, de eso habla la obra en cuestión y de los sueños de las personas… Forma parte de un proyecto llamado «Los Límites. Albergue de Arte Social». Este proyecto trata, así mismo, de cuestionar los límites en muchos sentidos, desde los del arte (¿es el arte un campo cerrado o habla de la vida?), la autoría (¿de verdad lo que creamos es individual o está fuertemente influenciado por lo que conocemos y por lo que viene de una manera extraña hasta nosotros?), también cuestiona los límites de la propia escultura como objeto concreto, saliendo al espacio público a través de otras formas como danza contemporánea, performances, charlas, incluso música. Hicimos en la exposición dieciocho actos, consistentes en media hora de debate de algún tema social y otra media hora de estas actividades más relacionadas con el arte, incluyendo recitales poéticos, jam session de un grupo de gitanos, etc… De manera que, cada día, la sala se veía de una manera muy diferente; no era lo mismo ver la obra junto a una bailarina del vientre que con un quinteto de saxos o un nutrido grupo de gitanos, todo se influencia mutuamente y ésa es la hipótesis del proyecto: los límites son artificiales, todo está conectado y se enriquece con el contacto…”

Lo que se viene en denominar “work in process” y “site specific”, es decir, obra abierta en proceso permanente, y trabajar con los elementos que le sugieren el lugar y el ambiente, es otro de los campos que está desarrollando con más interés Emilio Gallego. En este sentido, hay acercamientos originales a lo que fuera la escultura más primitiva, a las primeras creaciones religiosas del hombre (tótems, esculturas megalíticas, dólmenes…), pero las transforma, y en las ubicaciones en las que ha conseguido montarlas (véanse la Conjunción Totémica en Requena o Tótem ofrenda en Fuenterrobles) consigue efectos de contraste y de contraluz realmente bellos. La mencionada “Conjunción Totémica” de Requena, además, con la conjunción de los elementos naturales, la nieve, lo envuelve en una especie de visión irónicamente cálida, y las viejas formas quedan en suspenso en el aire, como si los tótems, elementos mágicos y religiosos, levitaran milagrosamente. Volúmenes y formas, pues, en un juego aparentemente antagónico: piedra y aire, robustez y solidez contra liviandad e ingravidez.

Conjunción Totémica. Requena, Valencia

Totem ofrenda. Fuenterrobles, Valencia

  En concreto, el proyecto “La Espiral Totémica” es muy importante para Emilio, Consta de 22 esculturas diseminadas en diez municipios del interior valenciano (tanto en la propia naturaleza como en los municipios) en los que habla de equilibrio con la naturaleza, de integración con la comunidad y de desarrollo sostenible (la espiral), y como dice Emilio “todo ello resultado de la fascinación por los parajes que fui conociendo cuando me instalé a vivir aquí y de la colaboración con una ONG medioambiental”.

Es evidente el interés de Emilio por la naturaleza, pero también por el significado de la vida, tanto espiritual como físico, y los elementos terrenales (piedras, barro, minerales) se entrelazan con sus inquietudes intelectuales. La fuerza de la naturaleza, la fuerza del hombre como especie creativa, todo ello con el respeto a la naturaleza. Usa, pues, los elementos que encuentra en ella, en esa dualidad tan suya de hallar el entorno apropiado para su expresión artística.

Como resultado de estas inquietudes, a finales de 2010, Emilio se embarcó en una aventura original y expeditiva: celebrar el equinoccio junto al dolmen de M´Zora, cerca de Larache. Lo que en principio sólo fue una vaga sugerencia que me lanzó para reunirnos con algunos amigos, Emilio, entusiasmado con esa idea inicial, lo convirtió poco a poco en un acontecimiento creativo y levantó un encuentro entre artistas de diversos campos junto a Charley Case, que también ideaba algo por esa zona. Proyecto en el que contó con la ayuda de Anne-Judith Van Look, la escultora que dirige la “Galería Aplanos” de Assilah, y Guillermo, el hijo de Emilio, fue quien grabó y montó el vídeo del encuentro (que se puede ver en el blog de Emilio Gallego).

M´Zora – encuentro multicultural de artistas 2010

En M´Zora, Emilio aplicó la técnica “work in process”, se llevó unas ideas y algunos materiales, sin ideas predeterminadas, abierto a todos los estímulos que pueda recibir, y allí lo concretó en una creación nacida del instinto y del momento, sin que para el artista el resultado final sea importante (como bien dice Emilio, no por arrogancia, sino porque hacerlo de otra manera le condicionaría y el resultado del aquí y ahora no sería el mismo). Pero sé que está muy contento con los resultados obtenidos, porque a Emilio Gallego, Marruecos le inspira más que otros lugares. Él lo expresa soberbiamente: “quizá sea una manera de combatir la nostalgia, que siempre conlleva dolor”. Como inspiración, ideó nuevas formas, con minerales y otros materiales, para fundir el elemento natural con la cultura marroquí, y de ahí creaciones como “Turbante de sueños”, de una belleza plástica arrobadora.

Hay otro proyecto más en manos de Emilio, muy simbólico, el de la Universidad de Valencia, “Claro de Luces”, que habla  de la cultura en si, de la importancia de la observación, de la conservación del conocimiento y de la apertura de mente necesaria para el mismo. Está inspirado en las formas de un observatorio astronómico situado en los altos del Rectorado; este es un galardón que concede la Universidad a la gente que colabora con ella en algo o a gente que quiere distinguir de manera sencilla, es decir, no con la parafernalia y los honores que suponen la concesión de la Medalla de Oro o el Doctorado Honoris Causa.

TURBANTE DE SUEÑOS

Estamos, pues, ante un creador que combina la naturaleza, tanto los materiales que ésta ofrece como su propio paisaje en bruto, y los objetos que se mueven en varias dimensiones espaciales, con lo que “pinta” en el mayor mural que se puede exponer, el espacio libre. Sus esculturas ofrecen múltiples interpretaciones, están siempre abiertas a conjeturas y juegos de imaginación, de manera que, de una forma  natural, consigue que quien las contempla intervenga en su juego y trate de descifrar su intención oculta.

Sergio Barce, enero de 2011

CLAR DE LLUMS

-Para conocer más la obra de Emilio Gallego y su currículum:

www.emiliogallego.es

www.escultoremiliogallego.blogspot.com

https://cid-85f84c472e87799f.office.live.com/view.aspx/Referente%20a%20tus%20esculturas/CURRICULUM%20completo.doc?Bsrc=Docmail&Bpub=SDX.Docs&wa=wsignin1.0

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LARACHE – Imágenes en Blanco y Negro

Mis padres, ANTONIO BARCE – MARÍA GALLARDO

Mis padres solían viajar cada verano a Málaga, lugar en el que, después de abandonar Larache, nos instalamos definitivamente.

Cruzar el río Lukus para ir a la playa, siempre ha sido uno de los recuerdos más entrañables de Larache. Y volver a hacerlo cada vez que regreso, se ha convertido en un pequeño placer. Es una de las pocas cosas que se mantienen aún con el añejo sabor de entonces, algo que no debiera de perderse porque es una de las estampas que hacen a Larache reconocible.

Cruzando el Lukus en barca: María Gallardo (mi madre), Manolo Alvarez, Marisol, Miguel Alvarez y Sergio

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«HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS» (1962) de JULIO CORTÁZAR

Vuelvo una vez más a Cortázar en este blog, ahora con HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS.

Aquí nos reencontramos con su genialidad, tamizada por su sutil y refrescante humor, humor que siempre estuvo presente en gran parte de su producción literaria.

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.” (Instrucciones para subir una escalera)

Dejando aparte su mundo de “cronopios, famas y esperanzas” (donde destaca “Inconvenientes en los servicios públicos”), que pueblan los últimos relatos del libro, el resto es un glosario de pequeños detalles de nuestra vida cotidiana descritos con minuciosidad y un genial prisma lleno de comicidad. “Simulacros” nos muestra a una familia que, sin importarles la reacción y la estupefacción de sus vecinos, construyen un patíbulo en el jardín de su casa;  sus “Instrucciones para llorar” y la antes reseñada “Instrucciones para subir una escalera” son, sencillamente, geniales, como lo es “Historia verídica”, “Conducta en los velorios” o la “Pequeña historia tendiente a ilustrar lo precario de la estabilidad…”. Pero a mi modesto entender es “Cuento sin moraleja”, sobre el hombre que vendía gritos y palabras, el mejor relato del libro.

Sergio Barce, enero 2011


Julio Cortázar (1914-1984). Es el autor de varias novelas emblemáticas: Los premios (1960), Rayuela (1963), 62/Modelo para armar (1968) o Libro de Manuel (1973).

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