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Imágenes de la Inauguración de la Exposición LARACHE / AL-ARAICH de la fotógrafa larachense GABRIELA GRECH

Este pasado 15 de Noviembre, quedó inaugurada la Exposición de Fotos LARACHE / AL-ARAICH, de la fotógrafa larachense GABRIELA GRECH, en el Instituto Cervantes de TÁNGER. En esta inauguración nos reencontramos muchos larachenses, algunos no nos veíamos desde hacía mucho tiempo, así que fue una excusa inmejorable para el reencuentro.

Gabriela Grecha, rodeada de larachenses, Yebari, Mohamed, Abdel, Richard, Miguel Angel, Maribel, su madre, Ana, Jose Gomendio, Sergio Barce, Rachida, Amal…

Desde Larache se desplazaron El Hachmi Yebari y su familia, Gomendio, Miguel Angel y Amal, Nawal, Nourdine, Mohamed, los Souza, los Conrado, larachenses que residen actualmente en Tánger como Rachida, incluso amigos de Gabriela que vinieron desde Madrid o desde Filadelfia. Y también desde Málaga. 

Las fotografías de Gabriela Grech fascinaron a todos los que acudieron al acto. Por la imagen anterior, os podéis hacer una idea del éxito de asistencia.

Hachmi Yebari, Sergio Barce, Mohtar y Rachida, larachenses

Yo lo disfruté especialmente al ver cómo Gabriela irradiaba una contagiosa felicidad por la extraordinaria acogida de su trabajo. Además, se veía rodeada por sus familiares, por algunos de los protagonistas de su obra, retratados en este proyecto, y por muchos amigos que no quisimos faltar a esta cita con ella.

Me di cuenta que, la composición de las lápidas de los cementerios cristiano, musulmán y hebrero de Larache, fue la que más llamó la atención, por su originalidad, pero también por su simbología y significado para todos los larachenses.

La Exposición se mantendrá en Tánger hasta el próximo 8 de Diciembre.

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DICCIONARIO de COLL (3)

TIP Y COLL

Un poco de humor, no nos vendrá mal. Y si es del Diccionario de José Luis Coll, mejor aún. Vuelvo a extraer de él algunas de sus divertidas definiciones:

  • ACAGÓSE:  Final violento o trágico, después de una abundante o desordenada comida.

  • ACOJINAMIENTO:  Sentir pavor ante los cojines. Esta sensación era frecuente entre los sultanes y emires del Califato de Córdoba, cuando las innumerables mujeres del harén se aproximaban al marido con pretensiones de ser poseídas.

  • BASTILLA:  Píldora que tomaban los franceses en París el año 1.789, para no tener hijos con la nobleza.

  • COBRE:  Y quédese con la vuelta.

  • ESFERA:  No te fayas todafía.

  • ESMALTE:  Y mañana miélcole.

  • EXTRANGIRO:  Que manda dinero a otro país.

  • GENOBEBO:  Ge no quiero beber. Ge no me da la gana. Ge soy abstemio.

  • MEOYORQUINO:  Natural de Nueva York que se mea en plena calle, haciendo uso de sus derechos de ciudadano norteamericano.

  • REMERA:  Puta con piragua.

  • X:  Empate.

  • Z:  Última letra de nuestro alfabeto. Su nombre es ZETA, hongo venenozo.

  • ZACABAO:  Zaterminao.

  • ZUECO:  Andaluz nacido en Suecia.

JOSE LUIS COLL

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Este 15 de Noviembre, en TANGER, exposición LARACHE / AL-ARAICH de la fotógrafa larachense GABRIELA GRECH

Tras su exitoso paso por Casablanca y Tetuán, este martes día 15 de Noviembre, en el Instituto Cervantes de TÁNGER, a partir de las 19.00 horas, se inaugura la Exposición de Fotos LARACHE / AL-ARAICH de la artista larachense GABRIELA GRECH.

Gabriela Grech

La exposición se mantendrá en Tánger hasta el día 8 de Diciembre de 2011.

Los larachenses tienen la oportunidad de acercarse a esta maravillosa exposición de fotografías, donde el paisaje urbano y el humano, se dan de la mano gracias a la cámara de Gabriela Grech.

La mezcla, exquisita, entre el pasado y el presente de las calles de Larache, queda plasmada, con toda su crudeza, pero con todo el cariño que Gabriela le profesa a la ciudad en la que vivió toda su infancia y adolescencia, en esta imagen de Villasinda, donde vivió momentos inolvidables para ella, frente al Balcón del Atlántico. La fotografía muestra cómo, inexorable, la especulación ha ido engullendo las hermosas villas sustituidas por los enormes edificios de apartamentos que se han ido adueñando del espacio de la ciudad. Un desgarro del recuerdo.

  Junto, a la ciudad, el esmero y la calidez humana que Gabriela Grech demuestra en los retratos de nuestros paisanos.

La exposición, tras Tánger, seguirá su perilo y recalará en:

FEZ del 15 de diciembre al 8 de enero 2012

MARRAKECH del 12 de enero al 5 de febrero 2012

Y finalmente en RABAT del 9 febrero al 5 de marzo de 2012.

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LARACHE vista por… TRINA MERCADER y por Andrés Sánchez Pérez

Trina Mercader

 TRINA MERCADER nació en Alicante, en 1919. Poetisa, vivió en Marruecos, en concreto en Alhucemas y en Tetuán, pero la ciudad que realmente le marcó profundamente desde su infancia y a la que amó por encima de todo fue Larache. En Larache fundó una de las revistas literarias más importantes de la época, ya casi legendaria, la revista Al Motamid. Gracias a esta publicación, en la que colaboró asiduamente el escritor larachense Dris Diuri, comenzó a florecer un número importante de autores marroquíes que escribían en castellano.

Entre las obras de Trina Mercader destacan Tiempo a salvo (1956) o Sonetos ascéticos (1971). Trina murió en Granada en el año 1984.

En la revista Turia, que se editaba en Teruel, se publicó este pequeño relato donde Trina Mercader describe parte de la Medina de Larache. Siendo poetisa, su narración está atravesada de musicalidad y de una prosa poética dulce y envolvente.

 Sergio Barce

López Gorgé, Trina y Sabbag

UNA CALLE DEL BARRIO MORO DE LARACHE

de Trina Mercader

 Penetrar por una calle de Marruecos es abrir el libro de lo maravilloso. La luz vendrá, atravesando bóvedas, a nuestro encuentro. Porque hay que perderse, sin prisas, por el pequeño laberinto luminoso.

El barrio moro de Larache es ese laberinto de luces y sombras por donde me pierdo. Hay que aceptar la cuesta, y el guijarro resbaladizo, y la escalinata desigual y el rincón lóbrego y maloliente. Porque todo forma parte de esta escenografía ya en desuso en nuestro mundo civilizado, que nos engulle y atropella. Aquí, por el contrario, todo está a la mano, todo tiene una altura que no sobrepasa nuestra humanidad.

Medina de Larache

 La misma estrechez de la calle es agradable a nuestra estatura. Es como andar por el interior de una casa grande, familiar. La voz del mendigo ciego nos acompaña desde todos los ángulos, resonando. La salmodia del almuédano, desde su torre, es una impresión nueva a nuestros oídos. La novedad, la sorpresa nos va acompañando. Los ojos se acostumbran a la luz y a la sombra simultáneas. La cal de las paredes tiene sólo la estridencia de la luz, el propio reflejo trascendido. Mi paso se hace lento, obligadamente parsimonioso. Aquí la prisa lo rompería todo. 

Medina de Larache

Una mujer atraviesa la calle. El sol estalla en el blanco jaique y casi la transparenta. Los pliegues del manto retienen la sombra precisa, dándoles profundidad. Es un manto que tiene mucho de griego, en su cascada de pliegues a la espalda. De él emergen unos pies calzados de babuchas, blancas también, a ras del manto. Arriba, unos ojos negros, a veces verdes, en lo alto del <letam>, del velo. Acaso la tersura de una mejilla no vista, adivinada. El paso siempre es lento, comedido, remontando sin prisa la ascensión. La calle, las paredes de las casas son el marco de esa figura única, el único detalle vivo que aprisionan. La más leve esquina, una línea blanca entre lo blanco la oculta, desaparece. La calle, ahora, queda estática, más quieta que nunca, como en reposo.

Alguna puerta se entreabre. Un bisbiseo apenas perceptible, comenta en árabe: Es una nazarena. Y la puerta se cierra blandamente, sin ruido, como la voz de las mujeres en el interior de la vivienda, o como sus pasos de pie descalzo sobre la cal de las azoteas.

En el recuadro blanco de otra azotea, una mujer se asoma:

-Buenos días, dice. Y sonríe.

Larache, Medina

 Es una mujer que quiere conversación. Es la clásica mujer de siempre, atenta a cualquier posibilidad de charla. La voz del ciego insiste, se alza o se pierde, para regresar una vez más, llenando las callejuelas con su eco. De pronto tropiezo con él, a bocajarro, en una esquina. Con su cayado tantea los pequeños peldaños. Me hago a un lado y le dejo pasar, mientras inicia una vez más su petición de ayuda.

Medina de Larache

 Toda la calle asciende con mi propia ascensión. Su soberbia sube o baja su propio desnivel. Los edificios son enjutos, sobrios, de pequeñas ventanas altas que coronan las desiguales alturas. No hay tejados; sólo una terminación brusca del blanco, cortando en cubos una arquitectura sin complicaciones.

A mi lado pasan los jaiques, las severas chilabas, destacando en lo blanco el amarillo  limón de las babuchas. Los seres van como envueltos en su blancura. La calma de sus ademanes convierte cada calle en un claustro de mínimas proporciones. Claustro o celda para un pueblo religioso, en el que el silencio tiene una dimensión casi mística.

Detalle de la Medina de Larache

 En Enero de 1948, se edita en Larache, el número 11 de la Revista Al-Motamid. En este número, entre varios poemas, se recoge el siguiente escrito por Andrés Sánchez Pérez:

NOCHE DE JUNIO EN LARACHE

   A la luz de los luceros,

 

de Larache en la amplia ría,

 

moritos almadraberos

 

en sus barcos jaraneros

 

se cantan por alegrías.

 

Al escuchar cantar

 

las muchachitas judías

 

desde la Puerta del Mar,

 

pensando en Andalucía,

 

sienten ganas de llorar.

Oued Dahab – cuadro del pintor larachense Hakim el Harrak

 

 

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MOHAMED V, MONARCA REENCARNADO – una obra del escritor larachense DRIS DIURI

DRIS DIURI BEKURI nació en Larache, en 1925. Escritor, periodista y conferenciante, fue el primer escritor marroquí en lengua castellana. Fue canciller en el Consulado de Marruecos en Barcelona. Entre sus obras, como escritor, destacan: Miscelánea I y II; Luz y Oscuridad; Palpitaciones; Breve noticia sobre la historia de Larache, y otros muchos.

Cultivó la poesía, y su relación profesional y de amor platónico con Trina Mercader, ha hecho correr tinta entre los estudiosos de ambos creadores. Con ella, colaboró en la mítica revista Al Motamid.

Hoy traigo las primeras páginas de uno de sus pequeños trabajos literarios, publicado en Larache, en el año 1961: Mohamed V, Monarca reencarnado.

Es una obra curiosa, la edición está muy cuidada, cada página se separa con una hoja de papel de cebolla, delicadas, hecho de manera artesanal y primorosa. Una pequeña joya.

Hoy nos llama la atención por la grandilocuencia y el lenguaje empleado, muy propio de la época, con el que pretendía ensalzar y enaltecer la figura del monarca, Mohamed V, que, para los marroquíes, era y es sin duda un símbolo y una referencia. Hay que tener en cuenta, además, que el sentimiento nacional era muy fuerte en esos momentos, apenas cinco años después de que Marruecos hubiera logrado su independencia.

Espero que disfrutéis de esta curiosidad.

Sergio Barce

Dris Diuri

 

 

 

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