Archivos Mensuales: julio 2019

LA ÚNICA HISTORIA (The only story, 2018), UNA NOVELA DE JULIAN BARNES

Julian Barnes es uno de los escritores que alimenta habitualmente mi poso narrativo. Aguardo siempre la nueva publicación de Barnes, y la de Richard Ford, Paul Auster, Cormac McCarthy y J.M.Coetzee, igual que espero la nueva película de Woody Allen, y la de Paolo Sorrentino, Thomas Vinterberg, Wes Anderson o Quentin Tarantino. Entre medias, acudo a las páginas ya leídas para revisitarlas, las escritas por Cortázar, Chukri, Bowles, Melville o Capote, y vuelvo a ver las imágenes que rodaran Hitchcock, Coppola, John Ford, Peckinpah o Leone. Siempre me parecen nuevas. Y también, por los resquicios, se cuelan otros narradores y otros cineastas. Y ahí ando amasando toda ese buen hacer para ver si así aprendo algo de ellos y logro moldear un texto sugerente e hipnótico cuando me pongo a escribir.

La única historia portada

Acabo La única historia (The only story) de Julian Barnes, después de releer De mujeres y hombres (Women with men, 1997) e Incendios (Wildlife, 1990), ambas de Richard Ford. Me sorprende comprobar que hay muchísimas conexiones entre los tres libros. Incendios no deja de conmoverme.

La única historia posee un pulso narrativo asombroso. Digo que asombroso porque mantener en alto la historia sentimental de una pareja (en este caso, un adolescente con una mujer madura) sin que suceda un crimen o sin una trama truculenta o de suspense, sin que exista una tragedia en el sentido más estridente del término, requiere de una maestría de la que no todos los escritores están dotados. Julian Barnes lo está, claro, y lo viene demostrando desde hace años.

En esta novela asistimos primero al nacimiento, casi accidental, de esta curiosa relación entre los dos protagonistas que asumen la diferencia de edad que los separa y que, por supuesto, los enfrenta al orden establecido. Genial el planteamiento de los partidos de tenis. Luego, página a página, vamos siendo testigos de la evolución de esta pareja, una evolución que es natural, lógica y abrumadoramente triste. El personaje de Susan resulta de una riqueza de matices impresionante. Barnes maneja los hilos narrativos de manera sutil, levantando una estructura impecable y elegante, sin olvidar sus siempre acertados toques de humor. Y consigue que la lectura de esta novela acabe convirtiéndose en un deleite.

Sergio Barce, julio 2019

Fragmento de La única historia:

“Te ha llevado años entender cuánto pánico y caos hay debajo de la risueña irreverencia de Susan. Por eso no te necesita a su lado, fijo y firme. Has asumido ese papel de buena gana, amorosamente. Te hace sentirte un garante. Ha supuesto, desde luego, que la mayor parte de tus veinte años te has visto obligado a renunciar a lo que otros de tu generación disfrutan como algo rutinario: follar como un loco a diestro y siniestro, los viajes hippies, las drogas, el desmadre y hasta la cojonuda indolencia. También has renunciado forzosamente a la bebida; pero tampoco es que estuvieras viviendo con una buena publicidad de sus efectos. No le guardabas rencor por nada de esto (excepto quizá por no ser bebedor), ni tampoco lo considerabas un injusto fardo que estabas asumiendo. Eran los hechos básicos de vuestra relación. Y te habían hecho envejecer, o madurar, aunque no por la vía que normalmente se sigue.

Pero a medida que las cosas se van deshilachando entre vosotros, y todos tus intentos de rescatarla fracasan, reconoces algo de lo que no has estado huyendo exactamente, sino que no has tenido tiempo de advertirlo: que la dinámica particular de vuestra relación está activando tu propia versión de pánico y caos. Mientras que probablemente presentas a tus amigos de la facultad de derecho una apariencia afable y cuerda, aunque un poco retraída, lo que se agita por detrás de esa fachada es una mezcla de optimismo infundado y abrasadora inquietud. Tus estados de ánimo fluyen y refluyen a tenor de los de ella: salvo que su alegría, incluso la extemporánea, te parece auténtica y la tuya condicional. Te preguntas continuamente cuánto durará esta pequeña tregua de felicidad. ¿Un mes, una semana, otros veinte minutos? No lo sabes, por supuesto, porque no depende de ti. Y por muy relajante que sea tu presencia para ella, el truco no funciona a la inversa.

Nunca la vez como a una niña, ni siquiera en sus fechorías más egoístas. Pero cuando observas a un padre preocupado que sigue las peripecias de su prole -la alarma ante cada paso zambo, el miedo a que tropiece a cada instante, el temor mayúsculo a que el niño simplemente se aleje y se pierda-, sabes que has conocido ese estado. Por no hablar de los súbitos cambios de humor infantiles, desde la maravillosa exaltación y absoluta confianza a la ira y las lágrimas y el sentimiento de abandono. Eso también lo conoces bien. Solo que este clima anímico, alocado y cambiante está atravesando ahora el cerebro y el cuerpo de una mujer madura.

Es esto lo que acaba quebrándote y te indica que debes marcharte. No lejos, solo a una docena de calles, a un apartamento barato de una sola habitación. Ella te exhorta a que te vayas, por razones buenas y malas: porque intuye que tiene que dejarte un poco libre si quiere conservarte; y porque quiere que te vayas de casa para poder beber siempre que le venga en gana. Pero de hecho hay pocos cambios: vuestra convivencia sigue siendo estrecha. No quiere que te lleves un solo libro de tu estudio, ni ninguna baratija que hayáis comprado juntos, ni ninguna ropa de tu armario: esos actos le producirán un enorme desconsuelo…”

La única historia (The only story) está editada por Anagrama, con traducción del inglés de Jaime Zulaika.

Julian Barnes

JULIAN BARNES  (foto: Robert Ramos)

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CERCA DE LA PUERTA DE TANNHÄUSER

El magnífico actor holandés Rutger Hauer falleció el pasado 19 de julio. Mi pequeño homenaje trayendo su famosa frase de su inolvidable personaje de replicante en Blade Runner.

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched C-beams glitter in the dark near the Tannhäuser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die.

La escena podéis verla en el siguiente enlace:

 

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RECORDANDO EL PASADO ENCUENTRO «M´ZORA CARAVANE 2019» EN LARACHE

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Entre los días 14 y 16 de Junio pasados, se celebró en Larache el XI Encuentro Multicultural de Artistas M´Zora Caravane 2019. Un encuentro multidisciplinar (desde la escultura y la pintura al teatro, pasando por la música, el cine, la poesía, la danza y las performances) en el que nos dimos cita muchos larachenses junto a artistas venidos de diversos países. He de reconocer que mi hermano Emilio Gallego, alma mater de estos encuentros, hizo un admirable esfuerzo de coordinación que debería llevarlo directamente a los altares (se entiende que ateos) por su entusiasmo y altruismo. Que todas las actividades desarrolladas en el túmulo megalítico de M´Zora, en el yacimiento arqueológico de Lixus (su anfiteatro romano recobró vida milagrosamente), en la Torre del Judío, en la Casa de la Cultura de Larache, en las propias calles de la ciudad, arribaran a buen puerto, fue el fruto de un trabajo hercúleo (bonito homenaje, por cierto, teniendo en cuenta que el Jardín de las Hespérides está en Larache). 

el nadador

Y ha sido allí donde presentamos también el cortometraje El nadador, dirigido por mi hijo Pablo, con quien escribí el guión basado en uno de mis relatos ambientados en la ciudad que más emoción nos transmite. Fue un lujo participar con la película y formar parte de este proyecto que lleva ya once años de recorrido y que amenaza felizmente con continuar. Sólo necesita más apoyo de las instituciones locales y provinciales para que M´Zora Caravane se convierta en un referente imprescindible en la agenda cultural de Marruecos, por la calidad de los artistas que intervienen, por la audacia de sus propuestas y por el aire de libertad y de ruptura que es parte sustancial de este proyecto multicultural. En las calles y en los encuentros se cruzaban los idiomas (árabe, español, francés, inglés, senegalés, italiano, alemán…) en esta pequeña Babel levantada en honor de Okyanus.

Hace apenas unos días, conocíamos la noticia de que el poeta Abdeslam Serroukh, que tanto ha aportado al evento y que tanto ha ayudado a que este año M´Zora Caravane sea el éxito que ha sido, ha dejado de ocupar su puesto en el ayuntamiento de Larache. Tal y como me comentaba Emilio Gallego, es una mala noticia para el mundo cultural larachense que se le haya dado de lado después de tantos años demostrando su compromiso con la ciudad y con los artistas locales. Sin embargo, confiamos en que las autoridades competentes revertirán la situación y lo recuperarán para nuestra causa común. 

En fin, que M´Zora Caravane 2019 ha sido un verdadero revulsivo que nos obliga a todos a seguir apoyando este proyecto tan sugerente y atractivo. Por el bien de Larache. Por ese sueño que mantenemos vivo de que la convivencia multicultural es no sólo posible sino imprescindible.

Para quienes no pudisteis acudir al encuentro, os dejo algunas de las fotografías del encuentro M´Zora Caravane 2019, fotos realizadas por algunos de los participantes y que podéis ver en facebook.

Sergio Barce, julio 2019

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El Hachmi Jbari, como presidente de Larache en el Mundo, tomando la palabra junto a Fouad El Asri (izquierda) y a Machij Elkarkri y Emilio Gallego

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Abdeslam Serroukh leyendo uno de sus poemas acompañado de Zahra «Lalla Mennana»

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Sergio Barce y Failali Rotabi Abdrzak

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Larache en el Mundo

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Elena Cormán, Amanda Nóbrega, Ángela Cantón, Outman Akjeje, Sandra López Rodríguez y Emilio Gallego

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Majid Amahroq y Emilio Gallego

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