Archivos Mensuales: julio 2015

A LOS SEFARDÍES DE MARRUECOS, POR CARLOS TESSAINER

Cuando de mi tierra hablo, cuando a Marruecos me refiero, hay algo que en la mente tengo grabado, que siempre repito y en lo que no me cansaré jamás de insistir. Y ello es la convivencia armónica, ejemplar, respetuosa -salvo excepciones- que, al menos en la Zona Norte administrada por España desde 1912 a 1956 y también en la internacional de Tánger, existió entre los creyentes de las tres religiones mayoritarias que allí se profesaban: musulmanes, judíos y cristianos. Y esa armonía y respeto, continuó cuando en 1956 Marruecos fue ya independiente.
Nací cuando ya conseguida la independencia, reinaba Sidi Mohammed V. Y durante los diecisiete años que allí viví, siempre existió una tolerancia y un respeto mutuo que por ser habitual, por formar parte del día a día, he podido valorar ya pasado el tiempo. No relato un «cuento azul», nada de quimeras, sino realidad vivida y vívida.
Creo sinceramente que entre otras cosas, el alma del blog en que ahora escribo, es su espíritu de convivencia. ¡No es poca cosa! Conseguir que en él se escriba sobre cuestiones bien dispares, con autoría de cristianos, musulmanes y judíos; y que personas pertenecientes a estas tres religiones puedan plasmar sus comentarios, dice mucho por sí mismo.

Boda judía en Marruecos,  lienzo de Delacroix

Boda judía en Marruecos, lienzo de Delacroix

Cansado estoy de que me hablen de la Castilla del siglo XIII y que pongan como ejemplo de comprensión y confraternización a Toledo y a su Escuela de Traductores. Loable fue el hecho, sin duda alguna, pero remoto en el tiempo.
Por ello he querido referirme, al principio de estas líneas, a algo más reciente: concerniente a quienes lo vivimos, sin tener que remontarnos a la Edad Media y a Al-Andalus, o a los reinos cristianos que entonces existían en la Península Ibérica.
Pero en el Norte de Marruecos y además de lo referido, ocurrió un hecho insólito e histórico. El que los españoles cristianos, en tierras musulmanas, se reencontrasen, además de con los andalusíes, con los judíos expulsados de España en 1492, los sefardíes: con los hijos de Sefarad; que jamás olvidaron sus orígenes hispanos, que conservaron usos, costumbres y hasta la lengua (bien que preñada de vocablos hebreos, árabes y portugueses); la misma lengua que hablaban sus antepasados de casi quinientos años atrás, los que se fueron de España llorando…
En absoluto me referiré a la Zona que Francia administró, siendo conocedor que en ella también vivían muchas familias de origen sefardí. Sólo me centraré en la que España administró bajo el régimen colonial y, por extensión, a la Zona internacional de Tánger. Pues en la primera y de manera oficial, fue donde se reencontró con quienes casi medio milenio atrás había expulsado.

Boda hebrea en Larache

Boda hebrea en Larache

Ya en 1860, con la llamada «Guerra de África», los españoles hallaron con sorpresa en Tetuán y zonas circundantes a quienes a ellos se dirigían en una lengua comprensible. Pero fue tras 1911-1912, cuando los españoles al fin se reencontraron con aquellos hijos de la diáspora, con aquellos expatriados por supuestos motivos religiosos. Y fue a partir de entonces, en el tiempo que duró el llamado Protectorado español en parte de la zona norte de Marruecos (1912-1956) y aun años después, donde los españoles, en muchos casos ignorantes del pasado, se reencontraron con los descendientes de los expulsados y cuando tuvieron la oportunidad de convivir en armonía y tolerancia: unos intentando comprender qué había sucedido en realidad para que en tiempo tan lejano hubiesen sido objeto de expulsión quienes ningún problema planteaban y en los que nada malo percibían. Los sefardíes marroquíes dichosos de encontrar con quienes podían hablar y entenderse en su dialecto castellano: el haquetía, aunque pronto aprendieron el español «moderno»; y generosos al perdonar -olvidar era imposible- la vejación sufrida y un injusto exilio. Fueron tiempos para reconocerse y quererse. Por supuesto que hubo roces e incomprensiones; pero fueron coyunturales y consustanciales a cualquier tipo de convivencia.
Es necesario hacer hincapié que la trascendencia del reencuentro, la constituye tanto el hecho en sí como algo novedoso y único hasta ese momento: el que no fuese algo ocasional, si no duradero y fructífero en el tiempo. Como poco, por más de cuatro décadas… Y el que fuera algo que afectó no tan solo a un grupo de personas, si no a un considerable contingente humano.
Desde el recuerdo al Marruecos en que nací y viví – Larache fue mi epicentro – en la tierra querida, donde el verdadero reencuentro entre españoles y sefardítas fue posible; donde la convivencia entre españoles -cristianos o no creyentes- y «hebreos» ( en aquel tiempo así siempre los denominamos) fue un hecho histórico, este cristiano quiere hoy dedicar un recuerdo a quienes fueron y son sus amigos, con quienes el convivir -insisto, como lo fue entre los creyentes de las tres religiones- por cotidiano y normal, fue gratificante y enriquecedor. Quiere decirles algo a los sefardíes…

Fiesta hebrea en Larache

Fiesta hebrea en Larache

Los sefarditas de Marruecos jamás olvidarán que se fueron de España llorando. Ojalá que nunca olviden a los españoles con quienes se reencontraron y convivieron.
Sólo me queda añadir, aparte de mi profundo respeto y cariño, que verdaderamente el Norte de Marruecos fue la tierra del reencuentro, la tierra del milagro. Y ello ocurrió en tierras cherifianas, en las del Magreb- al- Aksa, en el Imperio de Poniente. Aunque en los corazones de los que allí nacimos o vivimos, su sol es y será siempre naciente.

A LOS SEFARDÍES DE MARRUECOS

De Marruecos sefarditas,
¡los hijos de Sefarad!
Sentimiento que palpita
con deseo de hermandad.

Que de España os alejaron
pesarosos, con gran dolor.
A quienes os expulsaron,
¡apenas si un resquemor!

Alegría fue la vuestra,
con la que nos recibisteis.
Rencor casi sin muestra
por penar que padecisteis.

Hijos de tierra lejana,
Sefarad en vuestro ser.
Hijos de tierra cercana,
¡lo imposible pudo ser!

Con nosotros convivisteis,
en Marruecos fue posible.
Logramos, al fin pudisteis
calmar pesar insufrible.

Y en Marruecos fue el Norte
donde el reencuentro sucedió:
¡español buscando norte
a sefardita reencontró!

Españoles encontraron
a expulsados que penaban.
Expatriados hallaron
que su tierra anhelaban.

De Marruecos sefardíes,
de Sefarad siempre seréis.
Vuestras raíces sefardíes
¡nunca, jamás olvidaréis!

Carlos TESSAINER-TOMASICH.
(Larachense)

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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 16

Mercedes Dembo Barcessat me ha enviado hace unas horas varias fotografías de su álbum familiar en Larache, fotos maravillosas, muy bonitas, otro gesto más de los muchos que me regala Mercedes, siempre tan generosa; y esto me ha despertado esa nostalgia que, de pronto, se te remueve. Y he comenzado a ordenar esa ingente cantidad de fotos que he ido guardando de muchos amigos y paisanos que me han ido mandando estampas del Larache que, según la época, les tocó vivir. Así que he decidido continuar ese álbum de fotos larachense que comencé hace tiempo y que, con ésta, ya va por la página 16. Pero continuará…

año 1930 - Larache - Esther Obadía Barcessat con el típico traje de berberisca

año 1930 – Larache – Esther Obadía Barcessat con el típico traje de berberisca

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Fin de año de 1948 - Larache - Isaac Barcessat Gabay bailando con Simha Amselem

Fin de año de 1948 – Larache – Isaac Barcessat Gabay bailando con Simha Amselem

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fin de año 1948 - Larache - Casino Judío. Por la izquierda, Abraham Amselem, su cuñado con Plata su mujer, Simha Amselem e Isaac Barcessat Gabay

fin de año 1948 – Larache – Casino Judío. Por la izquierda, Abraham Amselem, su cuñado con Plata su mujer, Simha Amselem e Isaac Barcessat Gabay

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Larache - publicidad de Terry - Dani Céspedes, Rafael Rodríguez, mi padre Antonio Barce y Luis Guardia

Larache – publicidad de Terry – Dani Céspedes, Rafael Rodríguez, mi padre Antonio Barce y Luis Guardia

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Larache - de izquierda a derecha, Antonio Rodríguez, Pepe Nieto, mi abuelo Manuel Gallardo Gallardo y otro amigo

Larache – de izquierda a derecha, Antonio Rodríguez, Pepe Nieto, mi abuelo Manuel Gallardo Gallardo y otro amigo

Me contaba un amigo, y no voy a dar su nombre porque así me lo pidió cuando accedió a que relatara su historia, que decidió volver no hace mucho a Larache. Llevaba tantos años sin hacerlo que estaba muy nervioso, casi atemorizado. Había dejado su ciudad hacía más de treinta y cinco años. Me contó que iba acompañado de su mujer, que también es larachense, y que ella le había rogado no hacer ese viaje porque quería recordar Larache tal y como lo dejaron cuando se marcharon de allí en los años setenta. Pero él quería volver porque se había prometido que no moriría sin volver a ver su tierra.

Me contaba que conducía su coche y que le sudaban las manos sujetando el volante, y que cuando llegó al cruce de las ruinas del Lixus y Tlata de Reixana, y vio de pronto abrirse las salinas a la derecha y el perfil de Larache al fondo, se le nubló la vista y hubo de parar a un lado. Le temblaba el cuerpo, y notaba cómo el corazón se le quería escapar por la boca. 

Me dijo que cuando dejaron los dos de llorar, observaron el viejo puente medio caído, y muchos edificios altos y desconocidos interponiéndose entre ellos y lo que recordaban de esa estampa. Y entonces se miraron y, sin decir nada, se quedaron un tiempo indeterminado allí metidos en el coche, sin enjugarse las nuevas lágrimas pero con las pupilas clavadas en Larache, y que, también sin decir nada, volvió a arrancar el coche, giró en redondo y regresaron sin cruzar el Lucus.

Sergio Barce, julio 2015 

Baile en Larache - Loli Cambril y mi madre Maruja Gallardo

Baile en Larache – Loli Cambril y mi madre Maruja Gallardo

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Larache - Balcón del Atlántico - María Llaves Llorca

Larache – Balcón del Atlántico – María Llaves Llorca

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Larache - Adela Manso Osuna

Larache – Adela Manso Osuna

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Larache - José Guerra Benítez, Antonio Martín, Eduardo Sánchez. Pedro Vargas y Carmelo Rosendo

Larache – José Guerra Benítez, Antonio Martín, Eduardo Sánchez. Pedro Vargas y Carmelo Rosendo

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Larache - Hermanas Bravo y Columé

Larache – Hermanas Bravo y Columé

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Casino de Larache - Carmina Allué

Casino de Larache – Carmina Allué

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Larache - José Manuel Galindo

Larache – José Manuel Galindo

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Larache - Hermanas Carrillo Fernández

Larache – Hermanas Carrillo Fernández

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Larache - Plaza de España - Sergio Barce

Larache – Plaza de España – Sergio Barce

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Larache - Yamila Yacobi

Larache – Yamila Yacobi

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Larache - El Hachmi Yebari

Larache – El Hachmi Yebari

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Larache - Hermanos Palarea

Larache – Hermanos Palarea

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Carnavales de Larache

Carnavales de Larache

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«SERGIO BARCE, UNA LITERATURA ENTRE MARRUECOS Y ESPAÑA», POR EL PROF. ENRIQUE LOMAS

El profesor de la Universidad de Alicante, Enrique Lomas, acaba de publicar dentro del libro Literatura hispanoafricanas: realidades y contextos, de la editorial Verbum, un estudio sobre mi producción literaria, hasta el año 2013, cuando publiqué El libro de las palabras robadas

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Según se indica en el resumen de la edición «…El artículo rastrea la búsqueda identitaria en la escritura de Sergio Barce, uno de los autores paradigmáticos de esta literatura de las dos orillas, con el objetivo de analizar la reescritura del Marruecos literario en un marco híbrido y transfronterizo, a medio camino entre Europa y África, reflejo de una visión del Magreb de estos escritores que abandona los rasgos exotizantes para explorar la puesta en valor de una sociedad y de un territorio sentidos como propios.«

En fin, me ha parecido un estudio realmente increíble,. Y es que Enrique Lomas, al que conocí hace unos años en la Universidad Abdelmalek Essaâdi de Tetuán, una persona excepcional en todos los aspectos, ha ahondado en mis novelas y relatos y ha conseguido extraer lo mejor de ellos.

Podéis leer este artículo entrando en el siguiente enlace de la Universidad de Alicante, y pulsando «descargar»:

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http://rua.ua.es/dspace/handle/10045/48596

ENRIQUE LOMAS

ENRIQUE LOMAS

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portada - UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE

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LARACHE – DEL 24 AL 30 DE JULIO – FESTIVAL LIXA DE TEATRO

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Vuelve un año más el teatro a Larache 

FESTIVAL LIXA DE TEATRO 2015

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NOVELA NEGRA Y «LA EMPERATRIZ DE TÁNGER», ASÍ FUE LA PRESENTACIÓN EN ALGECIRAS

 Solapas definitivas La emperatriz de TángerLa periodista y escritora Nurya Ruiz me invitó a presentar mi novela La emperatriz de Tánger en el Centro Documental José Luis Cano de Algeciras, un edificio magnífico. Me explicó que primero habría una charla sobre novela negra y luego abordaríamos mi libro. Al aceptar el reto, pensé cómo enfocar el primer tema sin ser aburrido y, sobre todo, cómo salvar el escollo sabiendo como sé que, como lector, no soy un fanático del género. Le pregunté un par de días antes a Nurya si sólo intervendría yo en ese asunto, y al confirmarme mi sospecha preparé sobre la marcha un texto que, por lo que me dijeron, gustó mucho. Lo reproduzco más abajo. No es nada pretencioso, sino más bien  un brindis por algunos libros que me han gustado.

Nuria, junto a Carmen Sánchez, de la revista Hércules, hicieron la introducción y hablaron de mis libros, con mucho cariño, hay que decirlo, y luego Carmen leyó un párrafo, de los más sensuales de la novela. Como broche, antes de que se abriera un pequeño debate sobre La emperatriz de Tánger, Juana Mª Moreno, actriz de doblaje y de teatro radiado (en su larga carrera está por ejemplo su trabajo en la radionovela Lucecita), con una dicción perfecta, leyó también otro fragmento de la novela que nos dejó a todos sorprendidos porque no sólo leía el texto sino que, en los diálogos, interpretó a Esther Lipman y a Augusto Cobos… No pudo ser más visual, y original.

Como asistían varios escritores, las intervenciones finales en el coloquio fueron muy interesantes y enriquecedoras. Nos lo pasamos muy bien. En resumen, la presentación en Algeciras fue de lujo. Por supuesto, no falló mi amigo y paisano larachense Eduardo Espinosa.

Sergio Barce, julio 2015 

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   Llevo en la comisaría de Algeciras desde las tres de la tarde, y la conferencia comienza a las siete. Aún no sé exactamente el motivo por el que me han parado cerca de la desviación al puerto y por qué me han detenido. Pero aquí estoy, declarando en medio de mi desconcierto, preocupado porque quizá no llegue a tiempo a la charla.

   -Querría aclararles que no soy ningún especialista en novela negra, ni siquiera soy un lector voraz de novelas negras. Pero, como todo escritor y como todo lector, obviamente tengo mis títulos favoritos dentro del género negro o noir.

   Me quedo callado. Los ojos del comisario Pérez me taladran con un desprecio inesperado.

   -¿Quiere hacerme creer que no sabe nada de literatura negra? –el inspector Martínez le pasa una carpeta, y sé en ese instante que saben más de mí de lo que imaginaba. Pérez abre el expediente, lee algo y me mira por encima de la montura de sus gafas-. ¿Qué sabe de Poe? Porque habrá leído a Edgar Allan Poe…

-Claro que he leído a Poe –confieso-. Sé que Los crímenes de la calle Morgue se considera el arranque de lo que hoy conocemos como novela negra o policíaca, con un detective de protagonista. Creo que hablamos del detective Dupin.

-Continúe –me ordena el comisario asintiendo con la cabeza.

   -Bueno, en realidad era un cuento más que una novela –añado, sin saber a dónde me lleva este interrogatorio sobre literatura y que bien podían hacerme más tarde tras la conferencia, incluso en la misma conferencia. El caso es que he de seguir hablando si quiero salir de aquí-. El detective se llamaba August Dupin, y fue el modelo empleado por Conan Doyle para su inefable Sherlock Holmes. Pero hay una diferencia sustancial entre ellos… Dupin no ha tenido mucha suerte en el cine, mientras que Sherlock Holmes ha sido encarnado por actores inmensos y se han filmado muy buenas películas y series con el doctor Watson a su lado…

   Siento cómo inesperadamente el inspector Martínez da una zancada, sorprendiendo incluso al comisario, que se le queda mirando con cierta estupefacción cuando lo ve ya encarado a mí. Lo tengo a menos de un centímetro de mi cara, y, al increparme, su mal aliento me abofetea con violencia.

   -¡Estamos hablando de literatura! ¡No de cine! –me espeta arrastrando sus palabras hediondas.

   No sé cómo puedo mantener el tipo, pero no me amilano y continúo largando.

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