Archivos Mensuales: enero 2015

MÁLAGA – 22 DE ENERO – PRESENTACIÓN DEL LIBRO «RELATOS VINCULANTES» DE JOSÉ L. PÉREZ FUILLERAT

Este próximo jueves, 22 de Enero, a las 19:30 h. en el Ateneo de Málaga, se presenta el libro Relatos vinculantes (Editorial Elefun – Málaga, 2014) del profesor José Luis Pérez Fuillerat, en el que he colaborado modestamente escribiendo el prólogo.
En la presentación, acompañando a José Luis, intervendremos Diego Rodríguez como Presidente del Ateneo, Miguel Urbano como autor de las fotografías que acompañan a cada texto, y quien suscribe, como prologuista del libro.
El acto se cerrará con la actuación del tenor Pedro Barrientos.

Sergio Barce

Imprimir
*****

Fotografía de Miguel Urbano para el relato "Asesina a saldo"

Fotografía de Miguel Urbano para el relato «Asesina a saldo»

Etiquetado , , , , , , ,

«DESPÍDETE DE WENDY», UN RELATO DE SUSI BONILLA

“Siempre me gustó escribir. De ahí vino mi formación como profesora y la especialidad que elegí. Al mismo tiempo la seducción que me provocaba la complejidad de la mente humana me llevó a estudiar Psicología. Me atraen los rincones oscuros del alma, quizá porque parte de mi tarea habitual consiste en liberar a las personas de las ataduras que les producen.
Escribir se convierte así en un medio y un fin. Un instrumento que libera sentimientos y emociones. Escribir es arma y terapia en mi mundo desde el que defiendo un universo de sinceridad. Una sinceridad cotidiana, que comienza con la aceptación del yo. En este universo no caben los predicadores que ofrecen una imagen ficticia de sí mismos y, lo que es peor, que se la creen.”

Esto lo dice Susi Bonilla, y es toda una declaración de principios. Susi Bonilla es una de las voces más potentes del grupo literario Generación BiblioCafé, del que formo parte. Su escritura está, efectivamente, entiznada por su trabajo psiquiátrico, y esto hay que tomarlo en el mejor sentido de la frase porque lo que uno encuentra en su narrativa es introspección –propia y ajena- y dibujo al carboncillo de nuestro reverso más oculto. Profundidad y sobriedad pero también musicalidad y ternura.

Generación Bibliocafé - Susi Bonilla - quinta por la izquierda

Generación Bibliocafé – Susi Bonilla – quinta por la izquierda

En el libro colectivo Por amor al arte (Jam Ediciones-GB – Valencia, 2014), en el que coincidimos, se incluye su relato La ventana. Cuenta la historia de Lucía, una mujer que, desengañada y derrotada por la falta de afecto y de atención de su pareja, acaba asomada a una ventana día tras día, sumida en un silencio impermeable, ausente de la realidad. Susi escribe la historia adoptando el punto de vista del marido, y, cuando lo leía, subrayé un párrafo. Lo releo y encuentro en él la esencia de su narrativa, la belleza de sus palabras. Dice así:

(…) Entro cada día en ese cuarto. Huele a tinieblas saladas. Su figura se dibuja en la ventana como un espectro. Sigo hablándole. Llamándola por su nombre, diciéndole quién soy. Acaricio su espalda, sus hombros, su pelo. Espero una pequeña reacción, pero sigue sin ocurrir nada. Me siento en la butaca de siempre. La contemplo. Me asusta pensar que comienza a camuflarse con el mobiliario. De nuevo me invaden los interrogantes. (…)

No puede describirse mejor la sensación de soledad que se ha instalado entre ambos. Sutil, poético casi.

Muchacha en la ventana (1925), de Salvador Dalí

Muchacha en la ventana (1925), de Salvador Dalí

Como he hecho con otros compañeros de Generación BiblioCafé, le pedí a Susi Bonilla un relato. Y me envió Despídete de Wendy, galardonado por la Asociación AVAFI. Luego, cuando vi su currículum, descubrí otro premio, pero esta vez a unos versos suyos… Y audazmente se lo pedí, impulsado por dos motivos: el primero, el poder leer ese poema con el que había ganado el Premio de Poesía Erótica Canyada D´Art en 2013, y el segundo, dar una pincelada de sensualidad a este mundo que nos rodea, cada vez más cainita, más deprimente y más enturbiado, y colorearlo con nuevos versos eróticos que, en realidad, camuflan nuestros sueños y deseos sexuales, y que, digámoslo, nos regalan cierta alegría al cuerpo que necesitamos imperiosamente. El poema es el siguiente:

FELLATIO PRIMA

Adagio
Al roce de sus manos, el instrumento cobra vida.
Suaves caricias.
Se arrodilla ante él. Mi cuerpo se estremece.
Caricias tímidas.
Al ritmo de sus labios, comienza melodía.
Tempo lento, majestuoso.
Dedos, lengua. Excelso maridaje.
Insólita armonía de amor.
Armonía carmesí.
Andante
Prisionero de su boca, el instrumento erguido.
Firmes caricias.
Alza su mirada sin perder el compás. Mi deseo engrandece.
Caricias húmedas.
Compositora de sensaciones, las transforma en gemidos.
Tempo tranquilo, al paso.
Manos, boca. Celestial sincronía.
Adictiva armonía de pasión.
Armonía escarlata.
Allegro
A merced de su magia, el instrumento vibra.
Enérgicas caricias.
Sus ojos me traspasan. Mi alma se enardece.
Caricias resbaladizas.
Intérprete de latidos, mi razón emigra.
Tempo vivo, al trote.
Manos, labios, lengua. Trío sublime.
Lujuriosa armonía de sangre.
Armonía grana.
Presto
Pleno de bravura, el instrumento henchido.
Desbocadas caricias.
Con su ofrenda sin tregua, mi espíritu enloquece.
Caricias gelatinosas.
Culmina su obra, metrónomo perdido.
Tempo rápido, al galope.
Delicadas manos vigorosas. Protagonismo hercúleo.
Explosiva armonía de efluvios.
Armonía multicolor.
A tempo

En cuanto lo recibí, le dije a Susi: Es muy… musical. Vamos, que se puede seguir el compás. Me encanta. No es fácil escribir algo así sin caer en lo vulgar, con lo que tiene doble mérito.

Pero volvamos al relato Despídete de Wendy

Sigue leyendo

Etiquetado , , , , , , ,

RESEÑA DEL PROFESOR Y POETA JOSÉ LUIS PÉREZ FUILLERAT AL RELATO «LA VENUS DE TETUÁN», DE SERGIO BARCE

Una vez más, he de celebrar que mi admirado José Luis Pérez Fuillerat, poeta y profesor, dedique su tiempo y su talento a destripar una de mis obras. Ya lo ha hecho con alguna de mis novelas y con mi último libro de relatos, y ahora le ha hincado el diente al cuento que he publicado en el libro colectivo de la Generación BiblioCafé Por amor al arte (Jam Ediciones – Valencia, 2014). Sólo puedo dejar constancia de mi agradecimiento y de mi gratitud por sus palabras.

                       Sergio Barce, enero 2015

Jose Luis Pérez Fuillerat

Jose Luis Pérez Fuillerat

Comentario al relato de Sergio Barce

“LA VENUS DE TETUÁN (*)

por José Luis Pérez Fuillerat

Relato breve e intenso de este narrador de raíces larachenses y malagueñas.
Y otra vez la leyenda de Pigmalión. No ha sufrido apenas ningún cambio, ninguna metamorfosis, desde aquella de Ovidio, pues todas las versiones que se han realizado, ya sea como narraciones, teatro o cine, coinciden en la contemplación de la belleza ideal, corporeizada en la mujer, musa inspiradora del artista a la búsqueda constante de la obra perfecta.
No obstante, ¿qué añade el autor de este relato al mito del escultor Pigmalión y su modelo Galatea, en la historia del arte? Tal como está narrado, es quizás ese placer de la clandestinidad, tan natural en las pulsiones y pasiones humanas. Hay un momento de la historia narrada en que el personaje, el pintor Rivanera, posa su mano en la entrepierna de la modelo venusiana, incluso llega a tocar con sus dedos el sexo de la diosa aprovechando su sueño.
Pero no, no es cobardía, sino un paso en ese devenir, en esas escalas de amor que estaba recorriendo, como artista enamorado de la perfección de su modelo. En ella había encontrado lo que buscaba. Pero se conformó con tocarla. Eso sí, clandestinamente.
El artista, enamorado de su modelo ideal, una vez puesto en camino por medio de la palabra (la sharia), practicó la tariqa, actuó, pintó a la amada en diferentes posturas, manteniendo la admiración y el deseo, sin llegar a la consumación carnal, pues esa pasión nunca debe desequilibrarse, ya que su última aspiración es llegar a la haqiqa (la paz interior), dentro de los estados místicos descritos por la filosofía amorosa de los sufíes.
Esta idea de la clandestinidad puede malinterpretarse en el relato de Sergio Barce. Cabe la pregunta que la misma Paloma (la Venus de Tetuán) se hace desde su regreso en el ferry: por qué Rivanera (Pigmalión) no lo intentó de nuevo, ya que, al parecer, fue la llegada inesperada al estudio de Hadiya la que obstaculizó la entrega final, deseada también por ella. Es decir, no es el caso de la enamorada de la jarcha que se niega al último momento cuando gozosa y asustada dice:

¡Non me mordás, ya habibi, la!,
no qero daniyoso!
Al-gilala rajisa! ¡Basta!
A todo me refyuso!

***

No me muerdas, amigo, ¡No, / no quiero al que hace daño! El corpiño es frágil. ¡Basta! A todo me niego.

(Versión de estos versos, de Emilio García Gómez: “Las jarchas romances de la serie árabe en su marco”).

Pero si el deseo se hubiera hecho realidad, el cuento no hubiera sido posible. El narrador heterodiegético asume y “consume” la historia del amor idealizado, más auténtico (más literario) que cualquier otro, que se considera menos puro, al menos en la tradición literaria ascético-mística. Así el andaluz Ibn Arabí, en un verso de sus Odas tituladas El intérprete de los deseos nos dice:

“Converso con ella, mañana y noche,
con el lamento de un hombre que languidece
y el gemido de un sediento”.

La ceguera final del pintor Rivanera es también un acertado motivo literario. Ceguera física tal como se nos cuenta, pero ceguera también simbólica del amor mantenido en secreto. “Busca algo”, dice Hadiya mientras el artista mira insistentemente el cuadro de Velázquez. Una vez encontrada la belleza ideal, su Venus de Tetuán, ya nada le queda por ver… ni por vivir.

——————————————-

(*) Incluido en el libro de relatos “Por amor al arte”, Generación Bibliocafé, Málaga, 2014.

POR AMOR AL ARTE - portada

Etiquetado , , , , , , , , , , ,

«BIRDMAN», UNA PELÍCULA DE GONZÁLEZ IÑÁRRITU

BIRDMAN cartel

Regreso del estreno de la nueva película de Alejandro González Iñárritu, y lo hago rendido a este trabajo, original, diferente, abrumador y emocionante. Es una película arrolladora. Y lo es porque cuenta con un guión asombroso, porque está rodada de una manera magistral, porque los actores están espléndidos. El mundo entre real y onírico que crea González Iñárritu no sólo me atrapa, me subyuga de una manera poderosa, irresistiblemente.

Amores perros, 21 gramos, Babel, Biufiful… Todas y cada una de las anteriores obras de este realizador singular y único me han fascinado por alguna u otra razón. Birdman me ha fascinado absolutamente por todo. (González Iñárritu rueda actualmente un western… The revenant. No puedo imaginar lo que nos puede deparar, pero seguramente será algo atractivo).

MICHAEL KEATON en Birdman

No es un film para todos los públicos, no para esos que van al cine a ver una sucesión de explosiones y que dejan su cerebro sólo para los whatsaps que reciben mientras creen estar viendo la película. Es un film para quien ama el cine y para quien desea verse sorprendido por una historia fascinante.

En principio, la trama no es nada excepcional: una estrella del cine de superhéroes, ya en declive y olvidada, se lanza a producir, dirigir e interpretar una obra de teatro basada en un texto de Raymond Carver, y, a partir de ahí, se cuenta qué es lo que sucede mientras ensayan, mientras pre-estrenan la obra y por fin mientras la estrenan en un Broadway inhumano y cruel, personificado en la crítica de teatro Tabitha (a la que da vida la excelsa Lindsay Duncan). Hasta ahí, si se conoce el argumento de antemano, uno puede pensar que va a asistir a un melodrama o a un drama con alguna nota cómica, con suerte. Parece incluso que puede ser un buen punto de arranque para una película de Woody Allen. Sin embargo, hay historias conocidas que pueden ser contadas de otra manera. La Odisea sirvió a los hermanos Coen para rodar Oh, Brother!, y su relato de las peripecias de Ulises parece aparentemente no tener nada que ver con el clásico de Homero.

Sigue leyendo

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , ,

«Máscara de bronce de Oceanus, hallada en Lixus, cerca de Larache», por Antonio García y Bellido

Ruinas de Lixus - Larache

Ruinas de Lixus – Larache

Antes de entrar en el detallado artículo de Antonio García y Bellido, sólo a modo de recordatorio, o de complemento, dejar constancia de dos hechos que, tal y como me indicaba Mariano Bertuchi, no se mencionan en este artículo: la primera es que, actualmente, la máscara de «Oceanus» se encuentra en el Museo Arqueológico de Rabat, y la segunda es que su descubridor fue el arqueólogo español Sr. Montalbán, según se menciona en la Revista África de 1º de noviembre de 1927.

Sergio Barce, enero 2014

*****

Cabeza de Neptuno. Ruinas de Lixus (Larache) Hallada por el arqueólogo Sr. Montalban. Revista África 01-11-1927. Museo Rabat

Máscara en bronce de «Oceanus» hallada en Lixus, cerca de Larache

por Antonio García y Bellido

Aunque de modo provisional e insuficiente, publicamos aquí este valioso relieve en bronce que fue hallado, hace algo más de un decenio, en las ruinas de la ciudad romana de Lixus, sucesora de la vieja colonia fenicia, que, gracias a las excavaciones tiempo ha emprendidas, se va poniendo al descubierto.

La máscara broncínea de Lixus representa una hermosa y severa faz de divinidad marina, finamente modelada, y cuyo perímetro tiende a llenar un círculo. Su movida y flotante cabellera, su poblada barba y largos bigotes de retorcidos rizos, parecen movidos, al modo como se agitan las hierbas submarinas por las ondas salitrosas del Océano. Entre la húmedas guedejas de la divinidad nadan y saltan unos delfines, trenzando sus graciosos giros con las espirales y volutas de los mechones del severo dios del Mar. Su duro gesto, sus anchas facciones, su boca entreabierta y anhelante, recuerdan plásticamente la terrible y constante amenaza de la mar, la amplitud inmensa del Océano y el fuerte aliento de las brisas marinas. La piel de su rostro no es humana. Como corresponde al carácter oceánico de la divinidad, frente y pómulos se ven cubiertos por una epidermis de anchas hojas de alga. En consonancia también con la fauna que habita su reino frío, la corona no es otra que las dos potentes pinzas, abiertas, de un cangrejo de mar.

Estos bellos simbolismos nos llevan fácilmente a ver en la máscara broncínea de Lixus, no una divinidad fluvial, sino la majestuosa y severa corporización del Okeanós griego, del Oceanus latino, cuyas olas batían constantemente las playas litorales de Lixus, asomada al dilatado y misterioso Atlántico en los confines del Mundo entonces conocido.

Su paralelo más próximo y más importante es la cabeza de la sala Rotonda del Museo del Vaticano. Salvo la doble mandíbula de cangrejo, que no tiene la colosal testa de Roma, y algún otro detalle que no presenta la de Lixus, en general los mismos simbolismos (piel de algas, boca entreabierta, delfines nadando entre las húmedas guedejas) aparecen tanto en una como en otra figura. La del Vaticano, sin embargo, no muestra esa expresión dura y magníficamente expresiva del relieve discoideo de Lixus.

Es, por el contrario, tranquila y paternal, como la del Nilo yacente del mismo Museo. Parece como si la figura del Vaticano, que fue hallada en Puteoli, simbolizase al plácido Mediterráneo o a la bahía azul y serena de Baiae, y la figura de Lixus al profundo Océano, bravo y misterioso, que rompe en las costas mauritanas. El tipo es creación eminentemente griega helenística. El hermoso busto marmóreo del Vaticano no es sino un apreciable trasunto de un original perdido y datable en aquella época. La figura de Lixus, sin embargo, parece haber sido versión de un original, quizás más grandioso que el que inspiró al copista del busto vaticano.

Máscara de "Oceanus" encontrada cerca de Larache, en las ruinas de Lixus

Máscara de «Oceanus» encontrada cerca de Larache, en las ruinas de Lixus

En la época romana imperial se hicieron muy frecuentes las representaciones de Oceanus, unas veces con los atributos dichos y otras con otros similares derivados del tipo paralelo, aunque más antiguo, de Acheloús, la divinidad mugiente de los ríos, el toro androkephalos, corporización de la fuerza arrolladora de los torrentes y las avenidas fluviales. Este tipo es el llamado Ωκεανός ταυρόκρανος, que por no tener relación plástica o somática con el nuestro prescindimos de sus ejemplos. En general, en lugar de las pinzas de cangrejo suele llevar como atributo la cornamenta del toro. Del tipo del de Lixus son, por ejemplo, el del mosaico de las termas de Medeina, los de Bir Chana, Sidi-el Hani, etc., etc., en Argelia; la máscara de bronce del Museo Wallraf-Richartz, de Colonia (núm. 1.087), muy semejante a la nuestra por sus atributos, pero muy inferior a ella en arte. Una cabeza de Oceanus de cierto altar de Diana (Roscher, Lexikon d. Myth., III, 818) presenta la mezcla curiosa de los cuernos de toro y las mandíbulas de cangrejo.

Gran analogía en su inspiración artística presentan también las innumerables representaciones de Medusas, de las cuales debemos destacar, por su similitud técnica y conceptual con la figura de Lixus, la magnífica máscara que, procedente de las naves de Nemi, guarda el Museo Nacional de las Termas.

No sabemos de qué formó parte el hermoso relieve broncíneo de Lixus. Pero, sin duda, fue en su tiempo una pieza decorativa de aplicación. Lo mismo pudo exornar el peto de una coraza, como un mueble o un objeto de uso. La calidad del relieve, obra de un artista nada vulgar, hace de él una verdadera obra de arte y, hasta en lo que hoy recordamos, es sin duda el mejor ejemplar en bronce llegado a nosotros de este tipo concreto. Su fecha no debe distar mucho de la segunda mitad del siglo I después de J.C., si no cae dentro de este mismo período.

De la web: Historia y Arqueología de las Civilizaciones

http://www.cervantesvirtual.com/

Etiquetado , , , , , ,