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LARACHE vista por… JOSÉ BOADA Y ROMEU

Hacia el año 1895, el viajero español José Boada y Romeu, llega a Larache. En su obra “Allende el Estrecho. Viajes por Marruecos” (Barcelona, 1895), obra que recogió mi entrañable y tristemente desaparecido amigo Abdelah Djbilou en su libro “Crónicas del Norte. Viajeros españoles en Marruecos” (Tetuán, 1.998. Edic. Asociación Tetuán Asmir), José Boada describe lo siguiente:

 < …a poco presentósenos en toda su belleza la vista panorámica de Larache, con sus murallas bañadas por caudaloso río, sus alminares y la alcazaba, situada al extremo, como centinela avanzado que guarda la entrada del río. En éste había fondeados unos faluchos. Lejos, y en un recodo, veíanse tres o cuatro restos de buques de alto bordo, a juzgar por el tamaño de las desnudas cuadernas. Aquellos son los restos de la famosa marina de guerra marroquí, marina tan temida en la Edad Media por sus tremendas razzias. Allí se pudren en el río que tantas veces habíales servido de abrigo.

Sergio Barce & Abdejalh Djbilou, en el centro, junto a Sibari, Laabi, Akalay Y León Cohen

Por la parte de Oriente, extensos bosques de alcornoques y naranjos alegran la vista con sus verdes copas, lo cual explica el nombre con que en lengua árabe es conocida la población: El-Araix (jardín de recreo). En el Uad-el-Kus, el Líkkus o Lixus de los antiguos, nos aguardaba la caravana para pasar el río en la barcaza…
…Las ruinas de la antigua Lixus aparecían en la orilla derecha del río a unos cuatro kilómetros de distancia, testimonio mudo del paso de otras edades mucho más prósperas para este país.
…No están conformes los autores acerca de la época exacta de la fundación de Larache. Mientras unos, como Mr. Renou, pretenden demostrar que se remonta al siglo XII, fundados en que ninguna cita hace de esta población el geógrafo Edrisi, que escribía en 1154, y en cambio en el mapa catalán del año 1300 se encuentran ya indicadas Larache y Caximuxi; el señor Cuevas opina que es mucho más antigua, tanto que, según sus cálculos, se remontaría al siglo VIII. Funda su opinión el señor Cuevas en el hecho histórico de haber sido confiado en el año 828 de nuestra era el gobierno de Larache al Emir Yahya-ben-Edrís por su hermano Mohammed, tercer príncipe Edrisita, lo cual demuestra la existencia de esta población a principios del siglo IX… Lo que sí parece comprobado es que a principios del siglo XV se estableció en ella la tribu berebere de los Beni Aros, fortificándola convenientemente al terminar este siglo Muley Ben Nasar, durante el reinado de su hermano Said-el-Uatas.

Puerta de la Alcazaba de Larache

En 1504 cayó esta plaza en poder de los portugueses, quienes la conservaron bajo su dominio hasta el año 1514.
En 1578, receloso Muley Hamed Debí de los proyectos que se atribuían a Felipe II, se apresuró a dotar a Larache de dos grandes castillos hechos de tapia, de extraordinaria solidez; a pesar de lo cuál, los planes del monarca español tuvieron fácil realización en tiempo de su sucesor Felipe III, quien ocupó la ciudad en Diciembre de 1610, en pago del apoyo que prestó en sus pretensiones al trono a Mulay Chepe contra su hermano Muley Cidán.
En 1689, bajo el funesto reinado de Carlos II… vióse esta plaza atacada vigorosamente por Muley Ismail, apoyado por el rey Luís XIV de Francia.

Fuente Bab Alkasabah

A partir de estos acontecimientos, la importantísima plaza de Larache, de la que decía Felipe II que valía ella sola por un reino, ha permanecido en poder de los moros. En 1765, una escuadra francesa, al mando del almirante Du Chaffaut, bombardeó Larache. Intentando después incendiar los navíos marroquíes fondeados en el Uad-el-Kus, quedaron las lanchas, con los 450 hombres que conducían, sin agua suficiente para navegar, a causa del reflujo, siendo todos ellos pasados a cuchillo, excepto 84 heridos que fueron reducidos a la esclavitud.
Un final igualmente desastroso tuvo la expedición austriaca dirigida por el almirante Bandiera, que en 1829 fue a vengar la captura de un navío de su nación. Como los franceses, quisieron los austriacos, con pocas fuerzas, destruir los barcos marroquíes… llevado a cabo con tal desacierto y escaso conocimiento del terreno, que… tuvieron que arrojarse precipitadamente al mar…

La ciudad de Larache se halla rodeada, como todas las de Marruecos, de rojizas murallas tostadas por el sol de los siglos, murallas en su mayor parte en mal estado, sobre todo las construidas a últimos del siglo XV por Muley-ben-Nazer.
…Aprisionada entre sus muros y alcazabas, vive la población que algunos hacen ascender a 10.000 habitantes y que seguramente no llegará a 5.000, de ellos 500 hebreos y 70 europeos, en callejuelas estrechas y sucias, edificadas la mayoría en declive, lo que da a la población aspecto de anfiteatro. El Zoco, situado en la parte más elevada de la ciudad, y junto a una de sus puertas, está rodeado de un elegante pórtico formado por ligeras columnitas blanqueadas, que dan a este lugar un aspecto risueño y monumental. A eso débese el que posea Larache el Zoco más hermoso de Marruecos, cuya construcción se atribuye a los portugueses. En esta misma plaza hállase la principal mezquita, y por ambos conceptos es el sitio más concurrido de Larache.

Salimos por la puerta que da al campo…De pronto, aparecieron allí cuarenta jinetes negros, montando soberbios caballos elegantemente enjaezados. Llevaban puestos albornoces de color azul marino, rosa, naranja y marrón, y cruzada en el arzón de la silla larguísima espingarda, avanzaban en dos líneas con extraordinaria gravedad. Nos hicimos a un lado, y bien pronto se perdieron entre la muchedumbre que invadía la puerta de la ciudad.

…Habíamos presenciado el paso de los jinetes marroquíes de aquella célebre guardia negra, tan famosa en otras épocas; la que con sus brillantes cargas deshizo los batallones portugueses en Alcázar-Kibir, la que luchó en vano con nuestros cuadros en los campos de Uad-el-Jelú, la que hoy, dispersa y todo, constituye con sus restos las tropas más fieles y bravas de Muley-Hassan.

…El territorio de Larache está ocupado por las kábilas de Jolot, Tlig, Beni Gorfed, Benisef, Sumata, Halserif de Yebel y Halserif del Otáa, que suman un conjunto aproximado de 130.000 habitantes. Su territorio es muy feraz, produciéndose en gran abundancia el trigo, cebada, aldorá, mijo, pasas, cera, miel, habas y alpiste. El ganado vacuno, cabrío y lanar tiene también gran desarrollo, especialmente este último, que en algunos años ha rendido más de 4.000 quintales de excelente lana.
…Como en casi todo Marruecos, el comercio se halla en manos de los judíos, ya por cuenta propia, ya por cuenta de sus correligionarios de Tánger y Gibraltar. El comercio de importación se halla en mayoría en poder de ingleses y franceses.

…La carencia de puerto a propósito para barcos de gran cabotaje, perjudica mucho a Larache en su calidad de punto de desembarco de productos destinados al interior. De poder fondear en sitio seguro, sería bien pronto la ciudad de Larache un emporio comercial de primer orden…>

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Fotos 9

Mohamed con alumnos del Colegio Luis Vives

 Cuando voy al Colegio Luis Vives de Larache, ahí está Mohamed, conserje del centro, al que he de agradecerle su amabilidad y atención cada vez que paso por allí. Es un manojo de nervios, pero a la vez te transmite su simpatía y cercanía. El colegio sigue siendo un lugar de encuentro, que se ha mantenido contra viento y marea, y que ahora, a través de los padres de alumnos, trata de que se implante el Bachillerato para el próximo curso, algo que sería un éxito para el colegio y que colmaría las esperanzas de esos padres y de los chicos que estudian en sus aulas.

Teatro en el Colegio de los Maristas de Larache

En esta fotografía reconozco a varios compañeros de clase, algunos de ellos aún en contacto conmigo: José María López Garri, Lotfi Barrada, Luisito Velasco, Juan Carlos Palarea, Miguel Angel Aguilar…

Colegio Nuestra Señora de los Angeles

Colegio Luis Vives

Después del Colegio de Santa Isabel, pasé a los Maristas, y ya, durante el último año que viví en Larache, unieron las aulas de los Maristas y del Colegio Nuestra Señora de los Ángeles. de todos, guardo un imborrable recuerdo. Al Luis Vives íbamos al terminar cada año a los exámenes de fin de curso, así que había una estrecha relación entre todos esos colegios.

Colegio Santa Isabel

Ahí estoy en el patio del Santa Isabel, junto a Luis Velasco, y con José Gabriel Martínez Yepes, Gabriela Grech, Silvana Fesser, la señorita Mari Tere… ¿Qué es Larache sin la gente que forma parte de nuestra pequeña historia particular? ¿Qué significa para nosotros un lugar sin el paisaje de quienes nos rodeaban, con quienes vivimos cada instante?

Sergio Barce, mayo 2011

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MOHAMED SIBARI, escritor larachense

Mohamed Sibari

Mohamed Sibari, nació en la provincia de Larache en 1945. Narrador prolífico, poeta accidental, Sibari es uno de los escritores más conocidos de Larache. Mérito suyo, como el de Dris Diuri, Mohamed Akalay o Momata, es la de escribir su obra en castellano, cuando su lengua natural es el árabe. Dejaré para más adelante hablar en otro artículo de sus cuentos, y hoy me centraré en su libro “Poemas del Lukus”.

En él, Sibari hace una recopilación de su obra poética que estaba diseminada en publicaciones, revistas y periódicos tanto marroquíes como españoles. Son poemas en los que habla de su amada Larache pero también de sus sentimientos más profundos.

 Larache

 Bella y esbelta

Mirando a su delta

De peineta sus alminares.

Su rostro, por Helios besado de día,

Y de noche alabado por Selene.

En su pecho, amor eterno

Y mezcla de confesiones.

Su falda, de jardines.

Un pie en frondosa tierra,

Y el otro, en azul de los mares.

En las Hespérides, su templo de flores.

En los meandros de su río,

El camino de las deidades,

De allende los mares.

Ésta es nuestra villa,

Ésta es mi Larache.

 Tuve la fortuna de escribir el prólogo a este libro, y que transcribo:

Sidi Mohamed Sibari es un narrador, un contador de cuentos y, por tal motivo, los poemas que se recogen en este libro destilan, como no podía ser de otra manera, la naturaleza de cuenta cuentos del autor. Efectivamente, no es difícil leer como un relato algunas de estas poesías.

Los poemas de este libro son un racimo hecho de injertos; no existe una unidad temática sino que, haciendo honor al título del libro los <Poemas del Lukus> son, más bien, afluentes que nacen de ese río mítico. Así, Sibari se regodea en los meandros del Lukus para cantarle a su amada ciudad de Larache o al propio río o a la gente del pueblo; pero se atreve también a cantarle a otras ciudades: a unas por su hermanamiento con Larache, como Almuñécar, y otras porque forman parte de otro mito que parece encandilar a este escritor: Granada, Córdoba… es decir, Al-Andalus. Pero no olvida a Ceuta, ni a Tetuán. <Ablución> sería quizá un ejemplo de lo que busca en tales versos. Son, en fin, sus ciudades, las que ha conocido en profundidad, de las que guarda un sentido de la nostalgia muy peculiar, personal, entrañable e intransferible.

Sergio Barce, Mohamed Sibari & Rachid Serrokj

Mohamed Sibari con Sergio Barce

Por tanto, los poemas hablan de su tierra y de la otra tierra que aún sigue en sus sueños, la de los mitos y las leyendas: Lixus, Medina Azahara, la patrona de Larache <Lalla Mennana>…

No desdeña, sin embargo, desnudar sus sentimientos en otros poemas del libro. Habría que destacar en este sentido alguno de estos últimos: <Me pregunto>, <Vieja luz>, y sobre todos <Sueño>. Ahí sí desborda su sentido poético al narrativo y el mirarse las entrañas le obliga a destilar su pluma y pulir el estilo. Y, posiblemente, sea en sus poesías más íntimas donde la obra alcance su verdadero valor.

No olvida, por supuesto, a los personajes, pues su vena narrativa se lo impide, y dedica versos a sus amigos pero, también, a sus enemigos, y mientras a los primeros los mece en una barca cruzando el Lukus, a los otros los empuja hasta la mar, más allá de la desembocadura del río y los caricaturiza y los ridiculiza. Sólo ahí se le suelta la mano y desliza su humor corrosivo.

<Poemas del Lukus>, en definitiva, es una amalgama de los poemas que ha ido escribiendo Mohamed Sibari durante mucho tiempo, años quizás. No le intimida el hecho de no aglutinarlos en un tema en concreto sino que los expone tal cual son, tal y como han sido concebidos y paridos. <Mi río> podría ser el corazón del libro, el que justifica su título, posiblemente la declaración de amor a su tierra, el poema que explica el por qué sigue escribiendo desde su Larache, desde el Balcón del Atlántico, clavadas sus pupilas cristalinas en las aguas de <su río>.

 Mi río

Mi río, no es cualquier río

Mi río llora y gime

Mi río canta, sonríe y ríe.

El Guadalquivir nace en la sierra.

Mi río, como el maná, nace del cielo.

Es fruto del aire, del viento, rayos, truenos,

Tormentas, nubes, granizo y finalmente agua bendita.

Mi río es atalaya de civilizaciones,

Historia fenicia, romana y musulmana.

De oráculos, mosaicos y anfiteatros.

De marineros, salazones, alevines y delfines

En nupcias o fiestas,

Atrae a sus hijos desde allende los mares.

Mi río alimenta, y sed sacia a pino,

Eucalipto, álamo, olivo o acacia.

Mi río es alegría, inspira.

Es musa literaria, bañada en bucólica poesía.

Mi río purifica,

Y en su regazo a los pies de “Larache”

Como un vigía,

El camino indica a los creyentes,

En época de romería.

Mi río, es mucho río.

Este poemario fue presentado por Sibari en el Día de Larache en Málaga que organizó la asociación cultural <Larache en el Mundo> que presido en colaboración con AEMLE y El Corte inglés, en julio de 2007.

«Día de Larache en Málaga», julio de 2007, en Ámbito Cultural de El Corte Inglés. En la mesa, cuatro autores larachenses: Mohamed Sibari, Mohamed Akalay, Sergio Barce & Carlos Galea

Entre su profusa obra destacan <El babuchazo> (La-la Menana y AEMLE, Tánger, 2005), <El caballo> (EMI, Tánger, 1993), <Cuentos de Larache> (AEMLE, Tánger, 1998), <Pinchitos y divorcios> (La-la Menana, Madrid, 2002) o <De Larache al cielo> (AEMLE, Tánger, 2006).

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LARACHE vista por… JAVI LOBO (2)

Mohamed Sibari & Javi Lobo

Ya hay imágenes captadas de Javi Lobo en este blog. Incluso adelanté que había fotografías suyas que retrataban «su» Larache en blanco en negro, y que esas eran estampas fascinantes. De entre las fotos que me envió, de las que hizo en blanco y negro, en tonos grises, con aroma añejo, he escogido ocho que hacen un empate entre las que captan el entrañable afecto por sus amigos y las que detienen el tiempo en las calles del pueblo. Estas últimas encierran una belleza sutil, casi modélica. Las otras respiran simplemente el tiempo de la amistad.

zapatos de segunda mano

Fernando y Miguel Angel

Esos zapatos, que vivieron la vida de otros, aguardando la llegada de quien de nuevo los hará caminar, pisar la tierra, sentir el latido de la impaciencia con una carrera, bien el taconeo de la espera de quizá una ilusión pasajera. Vemos puestos de zapatos viejos en el Zoco Chico como algo natural que, sin embargo, casi se ha desterrado de este otro lado del estrecho, pero que, para otra gente, sin recursos, siguen siendo casi un pequeño tesoro. Mientras, Miguel Angel y Fernando Pérez conversan animadamente en la Casa de España de Larache, bajo la atenta mirada de Javier.

Javier Lobo y Pelé

Es difícil imaginar la Casa de España de Larache sin Pelé, su amabilidad, su sonrisa. Ahí se le escapa junto a Javi, se les nota cercanos. También es difícil no pensar en la misma Casa de España sin Curro, que se marchó a Málaga no hace demasiado. Hay lugares que están indisolublemente unidas a ciertos personajes, eso las hace quizá más humanas, más nuestras. También me gusta esa imagen del mercado que ofrece lo que se puede  vender y que la cámara de Javi parece envolver en un halo de misterio, de lejanía, de sueño brumoso, como si fuese la mercancía de un legendario comerciante llegado a la calle Real desde Tombuctú. Es la magia del blanco y negro, de su blanco y negro…

Luego está la calle Mulay Ismail, mi calle de los primeros años de mi vida. Es una foto tomada antes de que derribaran el chalet de Gomendio, que se atisba a la izquierda. Ya entonces el viejo edificio del fondo, el más hermoso de Larache, comenzaba a desangrarse. Hoy es casi una ruina moribunda, pero hay orgullo en su perfil, en la altivez de su torreón, como si sacara pecho. Su gris pálido es como un escalofrío que recorriera a Javi mientras enfocaba y pulsaba, temiendo seguramente que un día no volviera a ver semejante belleza.

calle Mulay Isamil

Agustin Souza y Javi Lobo

Hay mucho más en las fotografías de Javi Lobo de lo que aparentemente vemos. Incluso en esos pequeños objetos, viejos y usados, que se venden en el zoco, vuelca tanta pasión por llevarse con su cámara a su Larache que termina por dejar algo de sí mismo. Tal vez sea un algo de nostalgia, quizá un mucho de rebeldía contra lo inevitable, y también mucho cariño por los amigos que un día estuvieron a su lado por esas mismas calles, decidiendo si subir al campo de Santa Bárbara o bajar al embarcadero y cruzar a la otra banda…

Sergio Barce, abril 2011

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Vista aérea de LARACHE

     Incluso desde el cielo, la desembocadura del río Lukus, el océano estrellándose contra el acantilado del Balcón, la playa peligrosa, el espigón adentrándose desafiante en el mar, las callejuelas, la plaza de España (de la Liberación), todo, en fin, palpita, igual que un enorme corazón… La ciudad aparece iluminada, viva, mientras el Atlántico se oscurece a medida que se aleja de la costa, como si la luz se proyectara desde Larache y lo desconocido se precipitara en el abismo…

 Sergio Barce, abril 2011

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