Archivo de la etiqueta: Café Central de Larache

LARACHE – Fotos en blanco y negro 2

Dani Céspedes, Rafael Rodríguez, mi padre (Antonio Barce) & Luis Guardia

Sí, incluso la publicidad de TERRY llegaba hasta Larache. Me gustan estas fotografías de mi padre cuando era joven, con sus amigos. Tienen un viejo sabor moderno, un algo especial que las transforma en documentos muy vivos y atrayentes.

Café Central – Luis Guardia, mi padre (Antonio Barce), Fuentes & Galeote

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Hay espacios en Larache que son eternos. El Balcón del Atlántico, la Plaza de España, los leones del Jardín de las Hespérides, la terraza del Café Central… Es como si todos los larachenses de todas las épocas hubieran tenido que pasar por ellos e inmortalizarse, como testigos de algo mudo e indefinido. Igual que mi padre y sus amigos, con cierto aire “rebelde”. 

También el Casino era otro de esos lugares obligados, sobre todo en los momentos de las celebraciones. En esta fotografía están Paco Jurado, Carlos González Navas, Moya y mi padre. Recuerdos de otra época, con ese blanco y negro que rezuma de colores jamás olvidados. Cuando los años pasan, se produce una extraña necesidad de escarbar en las imágenes del pasado, no del nuestro, sino del pasado de los nuestros. Eso me ocurre con mis padres. Trato de bucear en sus imágenes, tal vez para comprenderlos mejor, para compartir más con ellos, probablemente como una artimaña para que los años no vuelen con tanta rapidez y no sé si echar a veces el ancla en imágenes de entonces sirve para todo esto, pero hace que ellos compartan conmigo los momentos en los que me explican cada detalle de sus recuerdos…

Sergio Barce
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LARACHE, ENTRE EL OLVIDO Y LA DIGNIDAD

 PLAZA DE ESPAÑA – HOY DE LA LIBERACIÓN – ANTES

PLAZA DE ESPAÑA – HOY DE LA LIBERACIÓN – AÑO 2010

Hace dos días, recibí un correo electrónico de alguien a quien no conocía, de manera que lo abrí con todas las prevenciones temiendo que se tratara de uno de esos mensajes que envían con algún virus. No era así. Resultó ser una carta de una señora alemana, y me hablaba de Larache. Y su lectura me causó una profunda desazón. Le contesté para rogarle que me permitiera publicarla en mi blog, y la Sra. Reuter ha accedido. Creo que cualquier larachense, después de leerla, se sentirá tan apesadumbrado como me sentí yo. Su carta dice así:

Estimado Sr. Barce Gallardo, este año en enero hice por primera vez un viaje en Maruecos y también visité Larache. Visité Larache porque quería cooperar en un proyecto humanitario. Ya había visto Essaouira, Agadir, Marrakesh, Taroudant. Algunos sitios me recordaban mucho el espíritu de la España que había conocido de joven mujer.

 Tenia “rendez-vous” en el “Balcón Atlántico” con una persona. Tenía una hora para esperar esta persona. En esta hora he visto mucha miseria humana, como en ninguna otra ciudad de Maruecos que había visto antes.

Vi cómo una belleza de ciudad, una ciudad que había tenido – por lo visto – una gran historia, está cayendo (falling) en pedazos, cómo está perdiendo su dignidad. Tenía ganas de llorar, como cuando pienso en mi vieja ciudad destruida por la guerra, Colonia, en Alemania. O las ciudades en el este de Europa.

 Pregunté a los ciudadanos qué está pasando aquí. Muchos no se daban cuenta, otros decían: es la administración de la ciudad.

 Entonces he leído su libro “Ultimas noticias de Larache”, tan humano y sincero.

 Entonces he escrito y le quiero mandar esto.

 Puede Ud. mandarme su dirección para mandar mi carta?  Hay que hacer algo para la ciudad y su gente.

 Con saludos de Bonn, Alemania

Gerda Maria Reuter

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 AVENIDA HASSAN II (antes calle Chinguiti) – CON EL CINE IDEAL

AVENIDA HASSAN II (antes calle Chinguiti) – SIN EL CINE IDEAL

He escrito muchas veces que la dejadez de las autoridades, en todos los ámbitos, con relación a Larache es escandalosa. Leyendo la carta de Gerda Maria Reuter uno se pregunta si queda aún algo de la dignidad de la que ella menciona. Me temo que no, que Larache ha perdido su orgullo. Jamás entenderé que una ciudad como Larache, tan bella, tan hermosa, con el potencial que tiene, con ese rico patrimonio que aún conserva, pese a todo, puede estar cayendo en este pozo que no parece tener fondo. Cuando me marché de Larache en 1973 seguía siendo una preciosa ciudad, cuidada, con innumerables jardines. Hoy apenas subsisten algunos de ellos. Hay una pátina de desidia en todo y en todos. Me cuesta creer que los jóvenes larachenses no sean capaces de cambiar esta situación.

PLAZA DE LA LIBERACIÓN (antes Plaza de España) – CON EL CASINO 

 PLAZA DE LA LIBERACIÓN (antes Plaza de España) – SIN EL CASINO 

foto de Said Hawat

 Me llama la atención un pequeño detalle en la carta de Gerda Maria Reuter: “Pregunté a los ciudadanos qué está pasando aquí. Muchos no se daban cuenta, otros decían: es la administración de la ciudad“. Esa es la verdad. Quienes residen en Larache se limitan a encogerse de hombros, te dicen cuánto echan de menos el Larache de hace unos años, lo bonita y limpia que era la ciudad. Sí, se lamentan, pero nadie mueve un dedo. De las autoridades responsables de este estado, lo único que se puede decir es que han sido como un cáncer para Larache. Han dejado que se consuma, y todos sabemos que muchos se han lucrado especulando y tratando que los edificios más hermosos se pudran con el tiempo para luego poder derribarlos y en su lugar construir penosos edificios antiestéticos. La primera derrota de la ciudad fue el Teatro España, un patrimonio de la ciudad que ahora podría servir de escenario para las actuaciones en la ciudad, para las representaciones de los escolares, para los festivales de música… 

Interior del Teatro España de Larache

Luego le tocó el turno a la Plaza de España, pero ya era la Plaza de la Liberación, y uno de los responsables locales decidíó que no se podía mantener una plaza que era un trozo de la Plaza de España de Sevilla, un regalo de Exposición Universal que se había celebrado allí, ni se podía mantener unos azulejos que reproducían una obra cumbre de la literatura universal, El Quijote, ni tampoco era aceptable tener unos jardines tan hermosos ni unos arriates en los que las familias pudieran pasar los atardecederes, y todo eso lo transformó en una especie de plaza inhumana, sin plantas, sin fuente, sin vida, y cercenó la alegría de la más bella plaza del Norte de Marruecos, y luego otro presidente del consejo municipal decidió que el Cne Ideal, una joya de la arquitectura de principios del siglo XX, no merecía la pena que se mantuviera en pie, porque lo mejor era, para sus intereses, derribarlo y levantar un edificio de tantas plantas que ahora ya no llega ni un mísero rayo de luz a la calle, y, ya que este edificio también se perdía como futuro centro cultural para todos los ciudadanos, decidieron que lo mismo se debería de hacer con el Cine Coliseo , antiguo Teatro María Cristina, y lo derrumbaron; y el hermoso Casino, construido con la altura oportuna para permitir que los viajeros que llegaban a Larache pudieran ver el mar al final de la avenida Mohamed V, se trocó por otro inmundo inmueble que, además de tapiar el bello paisaje del Atlántico a los recién llegados, está tan mal ejecutado que en apenas unos años ya está más deteriorado y oxidado que los que fueron construidos hace cien años…

LA FUENTE DE LA PLAZA DE ESPAÑA (hoy de la Liberación) – ANTES

 PLAZA DE ESPAÑA (de la Liberación) – FOTO TOMADA EN 2010

No sé si se nota que la carta de Gerda Maria Reuter ha removido mis entrañas, pero lo ha hecho, y de qué manera. Qué vergüenza (shuma!) que alguien que pisa Larache por primera vez llore al ver su estado, con más sentimientos que los que dirigen su destino, qué vergüenza constatar una vez más que la sentencia que ha condenado a Larache al ostracismo y al abandono parezca no poder ser revocada. Sólo con que esta sencilla pero hermosa carta que he recibido removiera una sola conciencia en Larache, con que esta humilde carta hiciera cubrirse de vergüenza a quienes dirigen los asuntos de Larache habría cnseguido una pequeña victoria. Ahora sólo queda que los jóvenes, los mejor preparados, los que comprenden que el futuro de un pueblo se asienta en su historia y en su patrimonio, digan basta y pongan freno definitivamente a este calamidad. Lo sé porque leo en Facebook sus comentarios, sus críticas, los videos que cuelgan en Youtube denunciando muchos de estos desastres… Las páginas de SOS LIXUS, POUR L´AMOUR DE LARACHE, LARACHE EN EL MUNDO, XENIA, LARACHE FORUM, AL ANDALUS LARACHE, CULTURE DE LARACHE, ATT LARACHE, ANTICORRUPCIÓN, etc etc… Todo depende de ellos. de todos. Ojalá no sea demasiado tarde. Incha Al´láh.

Sergio Barce, agosto 2011

 EL BALCÓN DEL ATLÁNTICO – antes

 

 EL BALCÓN DEL ATLÁNTICO – siglo XXI

PERO, PESE A TODO, QUIÉN PUEDE DEJAR DE QUERER A ESTA TIERRA QUE NOS HA HECHO TAN FELICES…

AMAR NUESTRA TIERRA NO QUIERE DECIR QUE CERREMOS LOS OJOS A LA REALIDAD 

PROYECTOS COMO LA RESTAURACIÓN DE EDIFICIOS EMBLEMÁTICOS, COMO EL DEL CAFÉ CENTRAL, QUE HACE UNOS MESES CELEBRAMOS, ARROJAN UNA LEVE ESPERANZA

Actos celebrando la restauración del edificio del Café Central – foto de Outman Akjeje

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Periódico LARACHE – años 60

MARI CARMEN COLUMÉ me ha enviado estas páginas del periódico LARACHE. El primero es la Guía de la Ciudad en Agosto de 1966, en el segundo podemos leer el anuncio de su inminente boda.

 

Mari Carmen Columé en la fuente situada junto a la Estación de la Guagua

 

Seguro que estas páginas traerán muchos recuerdos a muchos larachenses.

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HASSAN TRIBAK, poeta larachense

 Hassan Tribak es un hombre serio, muy educado, que llegaba al Café Central y se sentaba a tomar su té con parsimonia, sin prisas. Desde que el Central cerró, suelo encontrarlo en el Café Valencia cuando estoy en Larache. Llega sobre las nueve de la mañana, con su periódico, y desayuna en silencio mientras lee las noticias del día anterior. Me saluda siempre cortésmente, y me pregunta si hay algún proyecto en marcha. Antes de irse, vuelve a saludarme con una leve sonrisa, y se aleja lentamente, su figura alta y elegante bajando la avenida Hassan II en dirección a la vieja plaza de España.

Hace años me regaló un ejemplar de su libro de poemas “El eco de la huída” (Imprenta E.M.I. – Tánger). Creo que se editó en 1998, porque no se indica en la contraportada. Es un pequeño poemario, que contiene versos férreos y amargos. He escogido dos de sus poemas más estrechamente ligados a Larache:

 Después de la caída

La caída del muro

no lleva notas de presagio

y no crea más heridas.

Antes, en su espacio duro

gritó, lloró muchas vidas,

y ante todo que rompe la noche

empieza la euforia joven

entre mi Alcázar y Larache,

observo las criaturas que se mueven,

mis viejos umbrales

se cambian como nuevos canales,

el sueño que fue captado

ya no está subyugado.

Larache

Larache:

Mi ciudad de Larache.

Un ciego que camina cada noche,

Un pájaro que pone su nido

Entre los dedos de un mendigo

Y entre dedo y dedo

Hay una voz que grita y pide perdón

Pero rechaza su castigo.

Mi ciudad ignora

Su mar con sus olas trajineras,

Sus años y años llora y llora

En la estéril zona de los engaños.

Así voy a morir;

No voy a decir

Más que mi Larache

Vive en su perpetua

Noche.

 Versos sencillos, pero hondos y sombríos en lo más profundo de su letra. Hassan Tribak parece gemir ante lo que contempla, amargura de una realidad inaceptable, de un pasado olvidado. Me parece un autor interesante, observador, frustrado por lo que sus ojos descubren alrededor. Qué buen título para un libro: El eco de la huida. Poesía para un libro de poemas.

Sergio Barce, mayo 2011

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