«TEA FOR TWO, LA VOZ DE PILAR GUTIÉRREZ-ALONSO»

Pilar Gutiérrez-Alonso es una actriz maravillosa, que trabajó con mi añorado amigo Pablo Cantos, y ese vínculo afectivo nos acercó a los dos. Nos conocimos en la Feria del Libro de Madrid, en 2013, y volvimos a vernos este año, celebrando el cumpleaños de César y de Charo. Hablamos de cine, claro, de Pablo, inevitable, cariñosamente, y de esta etapa por la que transcurre la vida profesional de Pilar, llena de compases y de ritmo. Y también de nuevos proyectos. (Para colmo, en el buen sentido de la frase, ahora Pilar, como actriz, ha coincidido con mi hijo Pablo, como montador, en el cortometraje Cuentas y cuentos dirigido por Sergio Prado, producido por César Martínez y Pedro García Ríos, como si se ampliara el círculo que nos une).

CUENTAS Y CUENTOS

Pilar Gutiérrez-Alonso tuvo magníficas críticas como protagonista de la obra teatral El mago de Oz. Y ahora las recibe como cantante de jazz.

Escuché su vídeo «Tea for two», tan lleno de melodías inmortales que, interpretadas por ella, se hacen incluso más cercanas. Me encanta su voz metálica, y la fragancia a calle mojada que deja cuando termina cada canción. Hay también en su voz una especie de timbre sonriente que las hace como más alegres, las transmuta en temas optimistas, sea cual sea la letra. No sé, verla actuar en esta filmación te descubre que una sala se puede llenar de magia cuando alguien regala su actuación con ese entusiasmo tan contagioso. Es un goce oírla. No dejas de mover el pie.

Sergio Barce, junio 2015

Pequeños momentos del concierto ofrecido por el duo de jazz Tea for Two en la sala JazzVille Bar Madrid, 13 de noviembre 2014 Voz: Pilar Gutiérrez-Alonso / Guitarra: Jaime Iglesias
INFO: http://www.jazzteafortwo.com

Próxima actuación, mañana, 3 de julio,

en Guadalix de la Sierra con ODOJAZZ

PRÓXIMA ACTUACIÓN... MAÑANA

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PILAR Y SERGIO

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«TANGER REVIEW», EXPOSICIÓN DE ABDELLATIF BOUZIANE

CAFÉ HAFA - Por Abdellatif Bouziane - Stylo Encre Gel. 31 x 47 cm.

CAFÉ HAFA – Por Abdellatif Bouziane – Stylo Encre Gel. 31 x 47 cm.

Abdellatif Bouziane est heureux d’annoncer le voyage de l’ exposition «TANGER REVIEW» a l’ Hotel Continental de Tanger. Cette exposition est la première consacrée à son travail artistique à Tanger. Hotel Continental 36, Rue Dar Baroud Tanger Maroc.Tél.: +212 0539 93 10 24 EXPOSITION DU 1ER JUILLET AU 31 AOÛT 2015

ABDELLATIF BOUZIANE presentando su exposición en Cap radio de Tánger

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EXPOSICIÓN DE ABDELLATIF BOUZIANE

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PARÍS – 4 DE JULIO – INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN DEL GRUPO SINEANGULO

Este sábado, 4 de Julio, en la Galerie VANESSA QUANG de París, a las 17:00 horas, se inaugura la exposición colectiva del grupo de arte SinEangulo-La Espiral, del que forma parte el escultor larachense Emilio Gallego.

EMILIO GALLEGO

EMILIO GALLEGO

Me alegra tanto que mi hermano Emilio Gallego exponga en esta reconocidísima galería parisina, que no he podido soslayar la noticia, imposible no dedicarle mi tiempo, mi pequeño homenaje al amigo, y por eso la traigo a mi blog.

Con Emilio, también expondrán los artistas pertenecientes al grupo: Salima Abdel-Wahab, Aziz Amrani, Laone Boaz, Stefan Bohnenberger, Charley Case, Najib Cherradi, Robin Kolleman, Sandra López Rodríguez, Fernando Malo, Michy Mano, Esteban Moulin, María Emilia Nerla, Rafiy Okefolahan, Theo Ronse, Frédéric Tomaltcheff, Jérôme Ugille, Toma Wa y Youssef el Yedidi.

Entre las obras de Emilio Gallego, se expondrá la titulada “Danza de Hermes (y el dragón)”. Sarmiento, plomo, oleo y cepa. © Emilio Gallego, 2014. (Foto: Charley Case)

DANZA DE HERMES - E.GALLEGO

DANZA DE HERMES – E.GALLEGO

Según me explica Emilio, “esta obra sugiere algo importante del proyecto: que la naturaleza y nosotros somos lo mismo, estos son simples sarmientos y a la vez son formas humanas. Una cepa (vid) con forma de dragón, ante la que danza una bailarina cuya falda es de plomo (sugerencia de alquimia) y que está hablando de un espíritu misterioso de la naturaleza y sus infinitas capacidades de transformación y sugerencia. Estas formas materiales pretenden encontrar el espíritu o la energía de la creación, común a personas y al resto de todos los materiales y los seres que existen y conocemos o no.”

Ahora soy yo quien, ajeno al artista, al escultor, observo como espectador sus obras.

La bailarina, y el dragón. La composición de la imagen de las dos figuras, fotografiadas por Charley Case, con una iluminación opuesta, como si cada una de ellas proyectara la propia luz sobre la otra, me sugiere sin embargo algo más cercano a la sensualidad, a un rito ancestral de danza y muerte o de danza y vida. La bailarina aguarda a que el dragón la arrastre en ese movimiento de tornado, más fuerte y viril, y su espera se torna sumisa, casi como de esclava, al destino insoslayable. Hay una atracción entre la fragilidad femenina y la rudeza masculina, pura naturaleza pues, ya que hablamos de lo primitivo y de lo salvaje, de tierra y de fuego. El dragón impelido a poseer a la bailarina, sexualidad imaginativa y provocadora, erotismo natural, salvaje, morbosamente sugerido.

Título: «La divina natura», técnica: escultura, dimensiones aprox.: 55x60x20 cm., material: madera de vid (Sarmiento), año: 2015.

LA DIVINA NATURA - E.GALLEGO

LA DIVINA NATURA – E.GALLEGO

Me explica Emilio Gallego de esta otra escultura, lo siguiente: “Basada en la forma Espiral que refleja el movimiento continuo, la divina proporción y el ancestro natural de la forma de vida primitiva. Forma parte de

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FRAGMENTO DE LA NOVELA «LA EMPERATRIZ DE TÁNGER» DE SERGIO BARCE

El poeta Víctor M. Pérez ha escrito sobre mi última novela La emperatriz de Tánger (Ediciones del Genal – Málaga, 2015) lo siguiente:

Sin duda, La emperatriz de Tánger es uno de los momentos más brillantes en la narrativa de un escritor que se afianza en el panorama nacional. La sutileza, el exotismo, el dinamismo narrativo nos mantiene literalmente “pegados” a la historia. La habilidad de Sergio Barce es introducirnos e involucrarnos en las escenas que se convierten en imágenes reales en nuestra imaginación, sin duda, como decía Stevenson, cuando es el ojo de la mente el que lee, lo que vemos al leer queda grabado de forma indeleble en nuestra memoria. Esperamos la próxima historia de este novelista que es ya tan nuestro.

Para quienes aún no la hayan leído, les traigo un pequeño fragmento, ese en el que la trama transcurre en la Librairie des Colonnes.

(Foto: Ramón Tarrío)

(Foto: Ramón Tarrío)

 

   

(…) En su gran día, firmó ejemplares de la novela con dedicatorias similares, sin la menor originalidad. Había mucho público gracias a Isabelle Gerofi que había puesto la carne en el asador para que el libro circulase unos días antes. Ella misma, y su hermana Yvonne, no habían dudado en recomendarlo a sus fieles. Emilio Sanz de Soto hizo lo propio con su breve pero ardiente exposición. Pero le impresionaron aún más el optimismo que le demostraba Ángel Vázquez, un devorador de novelas que trabajaba como vendedor para la librería, y el fervor de una chiquilla, una estudiante que acompañaba a Emilio. Se llamaba Miriam Benasuly. Tenía unos ojos hambrientos, esa clase de mirada que se queda flotando en el aire unos segundos interminables tras entornar los párpados, esa clase de mirada que provoca el caos y que desestabiliza la ética. Hasta ese instante, había permanecido en un segundo plano, junto a Emilio Sanz, amigo íntimo de su padre al que había prometido llevarla a esa presentación.

La chica se le había acercado empujada por la admiración que sentía hacia él, pero también cohibida ante la idea de que, siendo tan joven, la ignorara. Se equivocó. Sintió de inmediato cómo Augusto Cobos le retenía su mano entre las suyas unos segundos más de lo que habría considerado como normal, con esa mirada con la que la taladró hasta el alma. Sorprendida, sólo pudo confesarle que estaba fascinada, que había terminado de leerla esa noche y que se moría por volver a hacerlo por segunda vez, y él supo, de inmediato, que no sólo le hablaba del libro. Notó fluir la sangre por las sienes, alterada y densa. Tenía delante a una niña y no sentía ninguna vergüenza por el inconfesable deseo que estaba experimentando. Tenía delante a una niña que era capaz de nublar al resto del mundo. Tenía delante a una niña y en realidad sólo veía a la mujer que iba a ser. No podía permitir que se le escapara el candor de su mirada, y decidió ser su guía, su maestro, su primer amante.

Sacó la pitillera de alpaca, la abrió, sin apartar la vista de esa jovencita, extrajo un cigarrillo y lo atrapó con los labios, como si lo que realmente quisiera cazar fuesen sus juveniles labios. Sintió que su pene se erguía, una erección pura y frenética. Y eso le produjo una rara estupefacción. Sin embargo, un segundo después, Miriam Benasuly era engullida por el resto de los que trataban de acercarse a Augusto Cobos para abrazarlo, y se separaron. Ángel Vázquez le hablaba de algún relato que escribía y que pretendía publicar, pero a él le importaba un bledo, sus cinco sentidos se habían emborrachado de esa niña y perdía el equilibrio al imaginarla entre sus brazos adultos.

Carmen Montes, con ese fino instinto femenino que a muchos hombres les parece terriblemente proverbial, había presenciado el cruce de sus miradas y se había sentido extrañamente incómoda e inquieta. De pronto, de manera absurda, no sólo se sintió mayor sino también demasiado vieja para librar batalla contra algo que aún no quería creer.

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«MI MARRUECOS» (MON MAROC), UNA NOVELA DE ABDELÁ TAIA

Un pequeño descubrimiento, una agradable sorpresa. Mi Marruecos (Mon Maroc) de Abdelá Taia (Edit. Cabaret Voltaire), es un libro entrañable, nostálgico, escrito por alguien que consiguió salir de la miseria de su infancia para convertirse en un excelente narrador, alguien que desde París, donde vive, mira con un cariño desmesurado a su pasado y a su país de origen: Marruecos.

Su narrativa es sencilla, pero envolvente, y nos va sumergiendo muy poco a poco en su pequeño universo, alrededor de M´Barka, su madre, a la que declara un amor profundo, y de sus hermanos, su padre y sus tíos. Cuando rememora a su tía Fatema, a la que llamaba mamá, su escritura se hace tierna, se dulcifica. La despedida de su madre en el andén, cuando se marcha a la tierra de los infieles, está teñida de emoción. Su vida entre la pobreza da pie igualmente a pinceladas excepcionales: el día que se corrió la voz de que todos los niños podrían entrar en la piscina militar o su incesante búsqueda de ese basurero en el que se decía que los americanos arrojaban objetos increíbles, te llegan al corazón.

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Todas sus descripciones son efectivas, sin utilizar recursos complejos; al contrario, su claridad expositiva es su mejor baza literaria.

“…En Hay Salam, el barrio de Salé donde vivía, hay dos zocos, el conocido como douar El-hach Mohamed, más cerca, y el que se llama extrañamente zoco El-kelb (del perro) porque los carniceros venden, según cuentan, carne de perro que hacen pasar por carne de cordero –más lejos y más barato-. En general íbamos para hacer las compras de la semana.

Entre M´Barka y yo, hay amor, un amor mucho más intenso que el amor maternal. No puedo negarle nada, o casi nada. La acompañaba a los dos mercados, aunque no siempre me apeteciera. Cuando no tenía ganas, llegaba incluso a pagarme, por supuesto a su manera: . ¡Es mi punto flaco, los plátanos me vuelven loco! Circulando entre los puestos, a su lado, bella, con su chilaba azul cielo, siempre sentía el mismo malestar, tenía la impresión de ser el marido de M´Barka y no su hijo.

M´Barka me llevaba a menudo a ver al marabú o al santo de turno, o también a la vidente, siempre la misma, a la que consultaba periódicamente. Era una vidente muy buena que trabajaba con genios buenos. Se llamaba Salha y me quería mucho. Si la invitaban a una boda o a un bautizo, M´Barka me llevaba siempre con ella el día de las mujeres. Nnca habría consentido que mi padre me llevara con él el día de los hombres (francamente, ¿qué iba a hacer con esos hombres, todos padres de familia? Juegan demasiado a hacerse los hombres, precisamente, exhibiendo su supuesta virilidad, les falta espontaneidad, fantasía; con las mujeres, hay teatro, circo, espectáculo garantizado a todas horas: danza, perfumes, caftanes, miradas, celos, peleas, siempre pasa algo, imposible aburrirse con ellas). Hasta los seis años consiguió llevarme al hammam femenino (la felicidad en el infierno). Después, tuve que ir al de hombres, donde descubrí su otra cara: frágiles, sensibles, bellos y dispuestos a cualquier experiencia: una ternura infinita se transmite entre los cuerpos, entre las pieles de olor intenso y embriagador. Se rozan se tocan. Pura sensualidad…”

Hay también lugar para sincerarse y mostrar su homosexualidad. No oculta sin embargo sus pasiones infantiles, mientras descubre su verdadero ser: su amor por una niña compañera de clase, su frustración al no verse correspondido… Luego, sus miedos al alejarse de Marruecos y marcharse a Francia, la soledad que encuentra en las calles parisinas (curiosa comparación entre la forma de ser del marroquí y la del francés)… Y también hay páginas para hablar de sus admirados Paul Bowles y, especialmente, Mohamed Chukri. Cuando descubre El pan a secas o El pan desnudo, todo cambiará en su vida.

“…Esta novela (El pan a secas) me dejó literalmente tocado. Marcado. Herido. Puede que cambiado. Y desde ese día habita en mí. Pienso mucho en él. Me alimentó. Me vio nacer literariamente.

Chukri se convirtió pues en mi segundo padre, un padre literario. No podía soñar nada mejor.

Sin buscarlo, me encontré con ese padre tres veces.

La primera vez en el Boulevard Mohamed V en Rabat. Volvía del Instituto francés, donde descubría yo otro mundo, vagabundeando, mirando atentamente a la gente bien vestida, que suele pasearse por ese Boulevard. Y de repente, como una aparición religiosa, se presentó ante mis ojos. Venía hacia mí. Lo reconocí enseguida. Por haberlo visto varias veces en la televisión y en los periódicos, su cara y su silueta me resultaban familiares. ¡Era él, él, Mohamed Chukri: mi padre!

¿Qué hacer? ¿Ir a hablarle, confesarle mi admiración, declararle mi deuda? ¿Tocarle para obtener su baraka? ¿Besarle? ¿Pedirle un autógrafo en mi diario que llevo siempre conmigo? ¿Qué hacer? Decídete Abdelá, vamos, vamos, quizá este momento no se repita nunca. Vamos, rápido, ¡a por él!

No fui a por él. Lo dejé pasar tranquilamente junto a mí. Nos cruzamos sin hablarnos, sin tocarnos, pero estuvo cerca, muy cerca de mí, de mi cuerpo.

El mito de Chukri volvió a penetrarme.

Por supuesto, en cuanto hubo pasado, me volví para verlo alejarse poco a poco, cada vez más. Desapareció entre la gente. Después, cada vez que me encontraba frente al café Balima, el lugar de nuestro desencuentro, pensaba con todas mis fuerzas en él y lo saludaba.

Volví a verlo una segunda vez…”

ABDELÁ TAIA Foto: EPA

ABDELÁ TAIA Foto: EPA


Mi Marruecos es un libro delicado, bello y sugerente. Una delicia para cualquier lector, especialmente para los que amamos aquel país. Por momentos, uno regresa allí gracias a Abdelá Taia.

Sergio Barce, junio 2014

Los párrafos transcritos pertenecen a la edición de Cabaret Voltaire de 2009, con traducción de Lydia Vázquez Jiménez.

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