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SERIES DE TELEVISIÓN EN CONFINAMIENTO

Los que me conocéis, sabéis perfectamente que en mi literatura hay una clara influencia del lenguaje cinematográfico y, de hecho, muchos lectores y algunos de los autores de las reseñas de mis novelas, subrayan ese aspecto de mi manera de narrar, y confiesan que son capaces de ir visualizando las páginas de mis libros a medida que avanzan en sus tramas. Y también sabéis que se debe a que soy un cinéfilo empedernido desde mi más tierna infancia.

He ido al cine casi todos los fines de semana de mi vida, y no exagero; asiduo del cineclub universitario en Málaga, espectador en academias y cineclubs más modestos, como la academia Kaplan, y he sido un amante tanto de las sesiones dobles como de los cines de verano, y echo de menos todo eso.

Centauros del desierto 1

También he sido un fiel seguidor de series de televisión, y también desde mi más tierna infancia. Un día, con unos amigos, nos pusimos a recordar títulos de series que habíamos visto en nuestra infancia y adolescencia, y el resultado era increíble, nombramos sin parar decenas de títulos y hasta recordábamos sus melodías de cabecera. Y todo eso ha de influir en mi forma de contar una historia, por supuesto, junto a los libros que uno ha ido leyendo y sigue leyendo. Un hito en todo esto, no hay que decirlo, fue escribir con mi hijo Pablo el guión del cortometraje El nadador, que tantas satisfacciones nos ha dado. Y ya vamos a por el segundo.

Y ahora va y llega el confinamiento. Ya no podemos acudir a una sala de cine (aunque voy últimamente menos porque me están echando de las salas esas máquinas que ahora han instalado y que escupen los tickets en vez de atenderme un o una taquillero/a, deshumanizando el rito que suponía ponerte en fila y luego sacar tu entrada, y porque han inundado las salas de películas mediocres y malas, aunque en Málaga siempre nos queda el Cine Albéniz como última torre albarrana).

bogart

En fin, a lo que iba: que llegado el confinamiento, por las  noches, veo mucho cine clásico, lo más seguro para ver algo de calidad, y así han caído varios Wilder, Huston, Malle, Ford, Mankiewicz, Scola, Welles… Y un pequeño maratón de películas con Humphrey Bogart. O sea, palabras mayores. Recomiendo encarecidamente que volváis a ver o que veáis por vez primera En un lugar solitario (In a lonely place, 1950) de Nicholas Ray, con Bogart, si lo que deseáis es disfrutar de diálogos maravillosos. Y además de cine clásico, y alguna cinta actual, series de televisión, en las que, hay que decirlo, es donde últimamente se encuentran los mejores guionistas.

Durante estos días he visto varias series, pero os recomiendo las siguientes:

The new Pope (2020) de Paolo Sorrentino. Continuación de la magnífica The young Pope. Original, inteligente, diferente, divertida y dramática, una joya rodada como el mejor cine; con una música espectacular y con una puesta en escena deslumbrante. Magníficos los actores, Jude Law y John Malkovich, claro, pero atención especial a Silvio Orlando, un actor excepcional, y muy grata la presencia del gran Javier Cámara. 

The new Pope

Otra serie de TV excelente es El espía (The spy, 2019) de Gideon Raff. Rodada en Marruecos, recrea la vida real de Eli Cohen, un espía judío que se infiltró en las altas esferas de Siria hasta llegar a ocupar el puesto de Viceministro de Defensa del país que espiaba. Una historia increíble que te mantiene en tensión aun cuando conozcas el final de la historia. Sacha Baron Cohen, el más irreverente de los humoristas, sorprende por la calidad de su trabajo dando vida al protagonista.

The spy

The night of (2016) de Steven Zailian, es otra serie muy recomendable. Cuenta la historia de un chico americano, de ascendencia pakistaní, acusado de un asesinato que puede que no haya cometido. Magnífico el trabajo de John Turturro como el abogado que se hace cargo del asunto, un profesional que vive de asuntos de pequeña monta y que tiene un grave problema de piel, con unos eccemas que repelen a quienes lo rodean y le causa un problema permanente de imagen y de ansiedad. Muy buena trama hasta la resolución del asunto. 

The night of

Y la que, junto a The new Pope, destacaría: Halt and catch fire (2014-2017). El episodio piloto y varios más están bajo la batuta de Juan José Campanella, el director de la inolvidable El secreto de sus ojos. Es decir, de nuevo, una serie rodada como el mejor cine. Pues bien, Halt and catch fire me ha sorprendido en muchos aspectos. En primer lugar, el hecho de que se trate de una historia ambientada en los 80 en el mundo de los ordenadores, algo que a mí no me atrae nada, pero los guionistas son tan buenos que, poco a poco, los personajes te van atrapando en una red invisible y has de seguir viendo cada temporada hasta que llegas a la cuarta y última y entonces es ahí precisamente cuando eres consciente de que te has metido de lleno en sus vidas y en la historia.

HALT AND CATCH FIRE actores

Hacía mucho tiempo que una película o una serie no me emocionaba de esta manera. En los capítulos finales, de lo mejor que he visto tanto en su forma de ser narrados como en su planteamiento estético y formal, pero sobre todo narrativo, es donde el pecho se me encogió, literalmente, y sentí el dolor, la frustración y la pena de sus personajes. Muy recomendable. Y llamo la atención por los actores principales: Lee Pace, intérprete enormemente carismático, Mackenzie Davis, Kerry Bishé y, sobre todos, Scoot McNairy. Acabé de ver esta serie hace días y aún sigo pensando en ella.

Sergio Barce, abril 2020

 

 

 

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FOTOS DE CINE 7

Sabrina - 1954

Humphrey Bogart y Audrey Hepburn. Durante un paréntesis de relax en el rodaje de Sabrina (1954), de Billy Wilder. Parece que los espectadores de la época no aceptaron demasiado bien que el personaje que interpretaba la Hepburn, muy joven, inocente y vivaz, prefiriese al final de la cinta al maduro y serio Bogart que al joven, divertido y atractivo William Holden. Pero, ¿a quién le importa? Era solo un cuento de hadas, pero contado con maestría.

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FOTOS DE CINE 6

Aquí están ellos. Marcello y Sofía. Rodaron creo que unas catorce películas juntos: Cuori sul mare (1950) de Giorgio Bianchi, Nuestro tiempo (Tempi nostri, 1954) de Alessandro Blasetti, La ladrona, su padre y el taxista (Pechato che sia una canaglia, 1954) de Blasetti, La bella campesina (La bella mugnaia, 1955) de Mario Camerini, La suerte de ser mujer (La fortuna di essere donna, 1956) de Blasetti, Ayer, hoy y mañana (Ieri oggi domani, 1963) de Vittorio de Sica, Matrimonio a la italiana (Matrimonio all´italiana, 1964) de De Sica, La guapa y su fantasma (Questi fantasmi, 1967) de Renato Castellani, Los girasoles (Il girasoli, 1970) de De Sica, La mujer del cura (La moglie del petre, 1970) de Dino Risi, Pupa, Charlie y su gorila (La pupa del gangster, 1975) de Giorgio Capitani, Una jornada particular (Una giornata particolare, 1977) de Ettore Scola, La viuda indomable (Fatto di sangue fra due uomioni per causa di una vedova. Si sospettano moventi politici, 1978) de Lina Wertmüller y Prêt-à-porter (1994) de Robert Altman. Entre ellas, hay más de una joya.

Mastroianni y la Loren fueron una de las parejas cinematográficas más rutilantes de la historia del cine.

Sophia Loren and Marcello Mastroianni

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«EL NADADOR», CORTOMETRAJE DE PABLO BARCE, EN LA PÁGINA «CORTOS EN CASA»

Mi hijo Pablo me indica que, para hacer más soportable este encierro obligado, la página web de «Cortos en casa» ha seleccionado varios cortometrajes para que la gente pueda acceder a ellos en abierto. Ente las películas elegidas está El nadador.  Ganador del Premio Forqué al Mejor Corto de Ficción 2020 y Nominado en la misma categoría en los Premios Goya.

En concreto, leed esto que escribe Pablo:

Por si alguien no lo ha leído en otras redes o en la historias de Facebook, hoy podéis ver “El nadador” en cortosencasa.es, una iniciativa muy bonita a la que fui invitado por Carlos Villafaina y que ya lleva tres días de andadura. Los pases duran 24 horas, así que aprovechad no solamente para ver nuestro corto, sino también otros trabajos tan increíbles como “Tahrib” y “Uno”. La relación entre las tres historias es muy interesante, así que ¡no os lo perdáis!

Ah, ¡y mañana más! Podéis seguir viendo cortos y votándolos hasta el 29 de marzo. Seguro que os ayuda a pasar estos días en cuarentena.

¡Cuidaos mucho!

http://cortosencasa.es/

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el-nadador-cartel-goya-2020

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MAX VON SYDOW Y MI LABERINTO

Tras la muerte de Kirk Douglas (y no me olvido de la también reciente de José Luis Cuerda), los clásicos van desapareciendo de forma inexorable y ya casi de manera continuada. Hoy ha fallecido el actor sueco Max Von Sydow. Y él tiene mucho que ver con la novela corta que publiqué el pasado año con Ediciones del Genal y Mitad Doble: El laberinto de Max. Y es que, mientras escribía, me imaginé desde el primer momento que mi personaje de Max tenía los rasgos y el físico de Max Von Sydow, a quien tanto he admirado, y por eso le di su nombre.

«…Subamos, me invita Max. Y yo lo sigo. Su espalda, efectivamente, parece la de un hombre cansado. Pero continúa siendo Max Bazlen. El exorcista. Así lo llamaban mis compañeros. Decían que se parecía al protagonista de la película. Para colmo, su nombre es Max, como el de Max von Sydow. Hoy, por fin, compruebo que tenían razón. Espero que ahí arriba no trate de expulsar al demonio que llevo dentro…»

(Fragmento de la novela El laberinto de Max)

EL LABERINTO DE MAX

Como bien apunto con otras palabras en ese libro, Max Von Sydow fue y será siempre el padre Merrin de la inolvidable película El exorcista (The exorcist, 1973) de William Friedkin; un personaje que marcó a nuestra generación.

Pero Max Von Sydow ha sido mucho más que eso. Durante los años que fui asiduo al Cine Club Universitario y a la Academia Kaplan, en Málaga, se convirtió en uno de los actores que más nos  hacía pensar tras las proyecciones de los films de Ingmar Bergman, desde El séptimo sello (Det sjunde inseglet, 1957) (me niego a hacer cualquier referencia a la mítica partida de ajedrez a la que todos se están remitiendo en todos los artículos que se publican en todos los periódicos que dedican alguna página a su muerte, y no lo hago por simple hartazgo), pues bien, como decía, desde esa película hasta La carcoma (The touch, 1971), Bergman y Von Sydow eran como uña y carne, como si el actor fuese la encarnación del realizador. Su colaboración convirtió a Max Von Sydow en uno de los intérpretes europeos más reputados, y ha seguido siéndolo durante casi siete décadas, que no es moco de pavo. Y es que la sola presencia de Sydow llenaba la pantalla, aunque actuara como intérprete de reparto, daba igual. Como muestra, un botón: su inquietante presencia secundaria en la trama de Los tres días del cóndor (Three days of teh condor, 1975) de Sydney Pollack, actuando junto a Robert Redford y Faye Dunaway, fue inolvidable y le daba un toque más sofisticado a la conspiración que se desarrollaba en pantalla.

Fue un actor que elegía bien sus papeles, y su facilidad para los idiomas hizo que actuara en distintas cinematografías sin ninguna dificultad, (dejando aparte las cintas ya mencionadas) desde la sueca, participando en otros títulos de Ingmar Bergman tan celebradas como El manantial de la doncella (Jungfrukällan, 1960), por mencionar una, hasta la americana, con títulos como La historia más grande jamás contada (The greatest story ever told, 1965) de George Stevens, La carta del Kremlin (The Kremlin letter, 1970) de John Huston, Hannah y sus hermanas (Hannah and her sisters, 1986) de Woody Allen, Minority Report (2002) de Steven Spielberg o en Shutter Island (2010) de Martin Scorsese; en la cinematografía gala, donde destaca su papel en La muerte en directo (La mort en direct, 1980) de Bertrand Tavernier; y pasando por cintas danesas como Pelle el conquistador (Pelle erobreren, 1987) de Bille August; españolas, en la estimable Intacto (2001) de Juan Carlos Fresnadillo; en films alemanes como Hasta el fin del mundo (Bis ans ende der welt, 1991) de Wim Wenders, e incluso una coproducción rodada en Marruecos dirigida por el realizador Souheil Ben-Barka, titulada Les amants de Mogador (2002).

max von

Su elegancia y su calidad interpretativa hacía que también contaran con él en superproducciones: Conan (1982) de John Milius, Dune (1984) de David Lynch, Robin Hood (2010) de Ridley Scott, Star Wars., Epidosio VII (2015) de J.J.Abrams o en Juego de Tronos (Game of Thrones, 2019) para televisión. Lo incluían en ellas porque les regalaba un toque de qualité, porque era impresionante y porque arrollaba. 

Von Sydow pertenece a esa generación asombrosa de los treinta: Clint Eastwood, Michael Caine, Sean Connery, Gene Hackman, Christopher Plummer… Vaya lista de monstruos de la interpretación.

De entre sus últimos trabajos, además de la sobriedad que usó en su papel para la mencionada Minority Report, el que probablemente me ha sobrecogido más es el que hizo para La escafandra y la mariposa (Le scaphandre etle papillon, 2007) de Julian Schnabel. Hermosísima película en la que su saber estar me emocionó.

Nos escribíamos mi hijo Pablo y yo esta mañana al saber la noticia, y le dije que si un día llegábamos a rodar El laberinto de Max (hemos comentado ya que de esa novela podría salir un guión precioso) ya no podríamos tener a Max Von Sydow para ese papel. Una lástima no contar ya con su presencia si ese sueño un día llegara a cumplirse. 

Sergio Barce, marzo 2020

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