Archivo de la categoría: ARCHIVO DE IMÁGENES Y DOCUMENTOS DE LA HISTORIA DE MARRUECOS

MI ABUELO, LICENCIADO

 

Fue con mi abuelo materno, Manuel Gallardo, con el que más relación tuve, aunque curiosamente fuera mi abuelo paterno, Manuel Barce, el que más tiempo viviría con nosotros en la casa del Balcón del Atlántico en Larache, tal vez su carácter era más severo o infundía más seriedad.

Entre los papales que guardo, han aparecido algunos de Manuel Gallardo, expedidos todos ellos en Larache. Él que venía de Roquetas, y que vivió en Alhucemas, en Tetuán, en Tánger, en Alcazarquivir, en Khemis Sahel, en Martil, en el Kerma, y que acabó en Málaga, siempre decía que era de Larache.

Los documentos que conservo son sus carnets de la Sociedad de Cazadores y Pescadores, uno expedido en 1947, y el otro en 1953, cuando ya era policía de tráfico; y un certificado que acreditaba que se había licenciado del ejército en 1939. Perteneció a Regulares nº 4 de Larache, al que entró en 1934 de voluntario. Siempre contó con amargura que entró en el ejército de la República y se licenció, como muchos otros, en el ejército fascista. Él que siempre fue un republicado convencido. 

 

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LARACHE – SIGLOS XVI-XVII (11ª PARTE)

11ª parte de la Historia de Larache durante los siglos XVI y XVII…

…hacia 1627, la plaza de Larache, pese al espíritu de sacrificio de sus soldados, vivía de la corrupción, de la picaresca, del engaño y de traiciones e intrigas.

Mulay Zidan

En septiembre, no sólo fallecía el Gobernador de la plaza don Juan Jara Quemada, sino también el último sultán saadí digno de ese título: Mawlay Zidan. Una vez más, se abre una lucha por el trono, esta vez entre sus hijos Abd al-Malik, Al-Walid y Muhammad al-Xaij al-Saghir, venciendo el primero, que no era más que un ser despreciable, sanguinario y vicioso que fue asesinado cuatro años después.

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Toda esta situación de inestabilidad favoreció a quien se hizo dueño del territorio de Fez: el morabito Al-Ayaxi, que reaparecía de nuevo tras su derrota en Larache.

En abril de 1628, Al-Ayaxi volvió a centrar sus esfuerzos en desalojar a los españoles de la Mamora. Un sargento, Francisco de Jodar, que había logrado escapar tras ser hecho prisionero por los moriscos de Salé, dio la voz de alarma al Gobernador de Larache, capitán Diego de Vera, que, tras enviar algunos efectivos para reforzar la Mamora, comunicó la situación al rey Felipe IV y al duque de Medinasidonia.

La Mamora estaba cercada por un gran número de seguidores de Al-Ayaxi, se hablaba de más de ocho mil hombres, por lo que el duque de Medinasidonia ordenó al general de los galeones de Tierra Firme, don Tomás de la Raspura, que acudiera al rescate de la plaza, llegando el contingente español en 35 navíos el día 10 de mayo de 1628. Tras bombardear a los sitiadores, los hombres de Al-Ayaxi huyeron y muchos de ellos perecieron. García Figueras señala que el número de los asaltantes había disminuido a causa de la celebración del mes de Ramadán, que se celebraba en esas fechas, por lo que muchos de ellos habían regresado a sus aduares abandonando sus puestos. Este fracaso, hizo que, por algún tiempo, la popularidad de Al-Ayaxi cayera entre los marroquíes.

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Larache en 1616

En junio de 1628, llegaba un nuevo Gobernador a Larache, don García López de Alvarado, conde de Villamor y caballero de la Orden de Santiago. El nombramiento de un militar de su valía era consecuencia del peligro que corría la plaza de Larache. Pero, como ya vimos en años anteriores, el nuevo Gobernador se encontró con la triste realidad de los soldados allí destinados y hubo de poner de se pecunio personal unos 20.000 ducados para atender las necesidades de sus hombres.

Fue por entonces cuando cuatro cabileños del Hebt, seguidores de Al-Ayaxi, llegaron a Larache para vender sus mercancías en el mercado. El conde de Villamor ordenó detenerlos y, al cesar en el cargo, se los llevó cautivos a la península. Y en abril de 1629, de nuevo repuesto don Diego de Vera como Gobernador, otros hombres de Al-Ayaxi atacaron Larache, apoderándose de varios barcos, y ocasionando varias bajas entres los soldados españoles. Pero solo fue una refriega y no el indicio de un inminente ataque mayor que no se produjo. Al-Ayaxi había decidido centrarse ahora en Tánger, y su decisión hizo cundir el temor en las plazas españoles, ya que, poco a poco, Al-Ayaxi se estaba convirtiendo en el dueño y señor del norte de Marruecos.

Planta de Larache de 1606 de João Mateo Benedetti - Arquivo Nacional Torre do Tombo

Sin embargo, el morabito tenía fijación por Larache. No solo por ser una plaza estratégica, sino porque el conde de Villamor se había llevado a España como cautivos a dos de sus hombres, como ya sabemos, y porque, cuando envió a uno de sus lugartenientes para negociar el rescate de esos cautivos, éste y quienes lo acompañaban fueron muertos por los españoles.

En julio de 1630, se nombraba nuevo Gobernador de Larache a don Sebastián Granero que, al llegar, encontró que la población española la componían 879 personas. Estas eran (los datos son más que curiosos): 92 oficiales, 291 arcabuceros, 254 piqueros, 199 mosqueteros, 5 religiosos franciscanos, 26 personas con cargos directivos, administrativos y oficios varios, 8 “mujeres públicas” y 5 “desterrados de España” castigados a cumplir su pena en el presidio de Larache.

Don Sebastián Granero informó que Al-Ayaxi, que se había instalado en Arcila, dominaba esa zona del norte de Marruecos con 6.000 infantes y 10.000 jinetes, que hostigaban la plaza de manera intermitente, y alertó de lo peligroso de la situación. Hecho que provocó que, al no poder salir los soldados a recoger leña ante el temor a ser atacados, se quedaran sin combustible. Pero el problema se solventó inesperadamente cuando Al-Ayaxi, con intención de negociar el rescate de sus dos hombres aún cautivos en España, permitió que durante diez días pudieran abandonar la fortaleza para recoger leña y envió también al franciscano fray Antonio de Quesada, al que retenía desde hacía meses, para que negociara su propio rescate. El fraile informó entonces al Gobernador que el morabito preparaba a sus huestes y que planeaba atacar Larache con un fuerte contingente en el año siguiente de 1631…

Continuará  

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LARACHE, 1969 – V TORNEO INTERNACIONAL DE AJEDREZ

Guardo, entre algunos recuerdos, viejas fotografías y libros de otro tiempo, el programa de mano del V Torneo Internacional de Ajedrez de Larache, del año 1969. Aquí lo tenéis al completo.

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“GÉNESIS”, UNA NOVELA DE ABDELKARIM GALLAB

Abdelkarim Gallab (1919-2017), es un escritor marroquí nacido en Fez. Novelista, periodista, político, fue el editor del diario Al-Alam, órgano del partido Istiqlal. Estudió en la Universidad de Alqarawiyín de Fez y en la de El Cairo, en la que se licenció en Literatura árabe.

Su obra narrativa incluye entre otros títulos Moriré reconfortado (1965), El pasado enterrado (1966), Alí el maestro (1966), Mi amada tierra (1971), La sacó del paraíso (1971), Conozco ese rostro (1971), Siete puertas (1984),  La barca volvió a la fuente (1989), Comentarios en el espejo (1994) o La injusta vejez (1999).

Abdelkarim Gallab, además de su labor literaria, ha sido Ministro Plenipotenciario, diputado, Presidente de la Unión de Escritores de Marruecos o Secretario General de la Asociación de la Prensa Marroquí.

La Unión de Escritores Árabes de Egipto incluyó su novela Alí el maestro entre las cien mejores novelas árabes de la historia.

GÉNESIS - PORTADA

En 1996 apareció Génesis, que en España ha sido publicada por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, con traducción del árabe de Ángel Gimeno. Novela autobiográfica, en la que Abdelkarim Gallab nos hace un minucioso recorrido de su ciclo vital, desde su nacimiento hasta su actividad literaria, pero centrándose de manera especial en su actividad política en las células independentistas marroquíes contra el Protectorado francés y español. En ese sentido, además de su calidad narrativa, Gallab nos regala un documento de primera mano sobre los entresijos del movimiento independentista, la lucha del pueblo marroquí por su independencia y cómo fue ese proceso desde su interior, contado por uno de sus protagonistas directos.  

Pero también es una obra en la que las costumbres y tradiciones marroquíes se van entrelazando sutilmente en su relato, sus experiencias en la infancia, el paso por la escuela coránica, el descubrimiento de la adolescencia, la religión, la política, los estudios, la camaradería… Es una obra en ese sentido poliédrica y enriquecedora. Y hay en su pensamiento un arraigo a las tradiciones y a la religión, pero, a la vez, un sentido crítico y un ansia de modernidad que no está reñido con la salvaguarda de lo propio.

“…Puede que no hubiera padre más feliz. Puede que no existiera abuelo más dichoso. Era el primer niño en una familia poco extendida. Un niño viene a ser garante del propio linaje. Una niña fortalece la estirpe ajena. En él confluían la honra del padre y la de la madre. Ambos pertenecían a la misma familia y estaban emparentados por su tío paterno más cercano.

El padre no iba a ver al recién nacido. Se ocupaba de los preparativos que exigía el feliz acontecimiento. No vería a su esposa tras los primeros días del parto. El niño no salió de aquella habitación, cerrada a cal y canto, por miedo a una fatal corriente de aire. La madre, bien abrigada para no coger frío, no abandonaría el lecho hasta el séptimo día de haber dado a luz, día en el que se le pondría nombre al recién nacido. No lo apartaba de su seno, lo amamantaba cada vez que renegaba o se echaba a llorar. Sólo lloraba cuando tenía hambre. Ummi Attalibía no dejaba de visitar a la madre y aportarle caldos para que tuviera más leche y se repusiera; también le llevaba platos apetitosos para que se fortaleciera y regenerara la sangre que había perdido en el parto.

Una inmensa alegría reinaba en toda la casa. Grandes y pequeños desfilaban por la habitación donde estaba la madre y se asomaban a contemplar el semblante del recién nacido. Unos y otros proponían el nombre que les agradaba, aun a sabiendas de que era el abuelo quien guardaba ese secreto y que no lo desvelaría hasta la mañana del séptimo día, en el momento de sacrificar el cordero. El padre y la madre también lo desconocían y quizá ni fueran consultados. El abuelo fue el primer hombre que se acercó a conocer al niño. Le sonrió y le susurró palabras amorosas. Lo aunó al islam musitándole la llamada a la oración en la esperanza de que aquel mismo día quedara grabada en su memoria…”

Cada capítulo es un paso adelante en su inagotable ansia de conocimiento, de apertura a la experiencia, a su búsqueda de la libertad personal y colectiva. Su visión de Tánger, cuando la visita por vez primera, es bastante elocuente.

“…Nuestro amigo acreditó su independencia y madurez cuando por vez primera viajó solo a Tánger, una ciudad que conocía de forma vaga. Era la capital diplomática del Marruecos independiente, libre de la dominación francesa. Una ciudad internacional que no estaba bajo mandado francés o español. Ciudad cosmopolita y plurilingüe en la que circulaban varias monedas y donde la gente se vestía a la europea o usaba chilaba y fez con turbante. Allí había cafés por doquier; automóviles y carros que transitaban por sus calles, incluso por las más angostas. Enclavada entre dos mares, era la puerta del Estrecho de Gibraltar.

Nuestro amigo llegó a Tánger como beduino que recala en el zoco Semmaín. Al bajar del autobús y echar pie a tierra no sabía hacia dónde encaminarse. Tiró por la calle que tenía enfrente. Empezó a preguntar por el Zoco Chico. Un nombre que recordaba. Lo encontró y allí dio con un pequeño café que a él, sin embargo, se le figuró grande. Estaba abarrotado. Los parroquianos, arremolinados junto a las mesas, hablaban por los codos, fumaban cigarrillos y kif en una pipa muy alargada y jugaban al dominó o a las damas. No entabló relación con nadie en el café. Se familiarizó con la nitidez de la pronunciación tangerina, daba la sensación de que vocalizaban como maestros de escuela. Se puso a observar a la gente que transitaba sin rumbo determinado. Se percató de que las tiendas, a pesar de lo avanzado de la hora, seguían abiertas. Cerca del café había una papelería y vio que el dueño estaba colocando algunos periódicos; decidió acercarse y ojeando lo que tenía descubrió un ejemplar de la revista Arrisala. Se la compró, volvió al café y empezó a leerla. Consiguió aislarse de quienes hablaban a voz en grito sin pensar que podían molestar a los demás. Por primera vez se sentaba en un café, en plena calle, sin temor a miradas escrutadoras que pudieran descubrirlo y luego dar cuenta del hecho a su padre. En Tánger se sentía libre. En aquella primera noche había ejercido su libertad. Se había sentado en una mesa del cafetín, estaba tomando un café y leyendo una revista…”

Leer Génesis, es entender qué sentimientos albergaban los marroquíes hacia el colonialismo y hacia el Protectorado (en este caso, el francés, ya que la novela se desarrolla en su mayor parte en la ciudad natal del autor: Fez). Por esta razón, para mí es una obra esencial para comprender la historia más reciente de Marruecos a través de sus ojos.

De lectura fácil y amena, Gallab ha sabido conjugar sabiamente los pequeños detalles con las aspiraciones más sublimes, la vida cotidiana y la lucha política, en una especie de cuadro realista o documentalista, pese a que, evidentemente, rezuma adhesión inquebrantable a su idea de país y a su visión del Marruecos independiente. Y todos estos elementos hacen de su libro una obra interesante y muy sugerente.

Sergio Barce, agosto 2020

ABDELKARIM GALLAB

ABDELKARIM GALLAB

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LARACHE – ESTAMPAS DE SU HISTORIA 21

Seguimos recopilando fotografías de Larache del pasado siglo. De nuevo uso material de las páginas de Radio Larache, Larache Archives, Manolo Alarcón y José Ruiz Aguilar, entre otros.

Aquí tenemos algunas imágenes de las primeras construcciones en Larache, los trabajos en el puerto y en el río, fotografías de la avenida Mohamed V cuando los edificios eran armoniosos, y otras del Zoco Chico, el Balcón del Atlántico, Aduana, Gobernación y vistas aéreas de la época.

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desembocadura Lucus

Desembocadora del río Lucus – playa peligrosa al fondo

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vista áerea Larache Faro

Larache – vista aérea – Faro

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vista aerea Larache)

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vista aérea Larache 2

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vista aérea Larache 3

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avda V E

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avda Mohamed V

Avda Mohamed V

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trabajos puerto 1

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trabajos rio y puerto

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trabajos rio

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trabajos rio foto de José Ruiz Aguilar

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trabajos rio 2

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puerto larache

Puerto de Larache

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Aduana RADIO LARACHE 8

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Gobernación

Gobernación de Larache

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Puerta Alcazaba RADIO LARACHE 13

Puerta Alcazaba – Larache

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silo larache

Larache

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zoco chico

Zoco Chico

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Zoco Chico 1959

Zoco Chico en 1959

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balcón

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