Archivo de la categoría: ARCHIVO DE IMÁGENES Y DOCUMENTOS DE LA HISTORIA DE MARRUECOS

LARACHE – SIGLOS XV-XVI (12ª PARTE)

12ª parte de la Historia de Larache durante los siglos XVI y XVII…

Año 1631. Al-Ayaxi, que asediaba Larache, con la intención de negociar el rescate de dos de sus hombres aún cautivos en España, permitió que los soldados españoles pudieran abandonar por unos días la fortaleza para recoger leña y, a la vez, envió al franciscano fray Antonio de Quesada, al que retenía desde hacía meses, para que negociara su propio rescate. El fraile informó entonces al Gobernador que el morabito preparaba a sus huestes y que planeaba atacar Larache con un fuerte contingente en el curso del año siguiente, un año especialmente trágico en estas crónicas.

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Planta de Larache de Bernardo Alderete, 1614, Biblioteca Nacional

Así es. El 7 de febrero de 1631, Al-Ayaxi cayó por fin sobre la ciudad y Larache quedó casi prácticamente aniquilada. Así lo cuenta García Figueras, que señala que ese día un gran número de soldados, al mando del capitán don Diego Ruiz de Colmenares, salió para recoger leña y fueron sorprendidos por los hombres de Al-Ayaxi. Había sucedido que un espía, que trabajaba para España, llamado Ben Abud, informó falsamente que las tropas del morabito no atacarían hasta la primavera. Su traición se debió a que Al-Ayaxi lo había apresado y bajo amenaza de muerte pasó a servirle a él. En cualquier caso, el ataque causó 436 bajas entre muertos y prisioneros, dejando las defensas de Larache con apenas 200 hombres. Desesperado, el Gobernador Sebastián Granero pidió ayuda urgente, siendo los Gobernadores de Ceuta y de Melilla los primeros en auxiliarlo con el envío de algunos soldados. Y no es hasta el día 19 de febrero cuando llegan los barcos enviados por el duque de Medinasidonia, el marqués de Villafranca y don Luis Bravo con soldados (apenas 48 hombres) y víveres, sin que pudieran alcanzar la costa dos galeras que se vieron imposibilitadas de cruzar la barra de Larache debido a la tempestad reinante. Y, mientras tanto, los miles de seguidores de Al-Ayaxi se instalaron en el campo exterior rodeando la ciudad,  pero sin que, incomprensiblemente, Al-Ayaxi atacase aprovechando su evidente ventaja limitándose a hostigar con fuego de arcabuz durante las noches.

Ante el peligro evidente que suponía esta amenaza, Felipe IV ordenó al Consejo de Guerra que tomara cartas en el asunto. Tras varias reuniones, se decidió exigir responsabilidades al Gobernador Sebastián Granero y nombrar como sustituto al duque de Medinasidonia (una elección personal del monarca que, sin embargo, no se concretaba por las dilaciones del duque quien, no obstante, comenzó los preparativos de las fuerzas que llevaría consigo). Pero las noticias del descalabro sufrido por las tropas españolas en Larache, hacía muy complicada la recluta de hombres en Andalucía. Todo esto retrasó la llegada de las fuerzas a Larache hasta el mes de marzo, con tan solo 200 hombres. Sin embargo, nada ocurrió porque, también de manera sorpresiva, Al-Ayaxi cambió de objetivos y retiró parte de las huestes que asediaban la ciudad del Lucus para atacar Tánger primero y La Mamora después, con sendos fracasos para el morabito, con lo que la presión sobre Larache disminuyó. Pero al poco, estaba de nuevo cerca de la ciudad justo en el momento que los notables de Fez proclamaban a Al-Ayaxi como único soberano del reino.

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FELIPE IV

Mientras tanto, con muchas dificultades, el duque de Medinasidonia trataba de conseguir más hombres para reforzar las defensas de Larache, y dado que seguía sin aceptar el cargo de Gobernador de la ciudad, finalmente Felipe IV designó al capitán don Fernando Navarrete Sotomayor.

Relata García Figueras que, antes de la llegada de Navarrete, se produjo en junio de 1631 un motín contra el todavía Gobernador de Larache, Sebastián Granero. Lideraron el motín dos soldados, Juan Poyatos y Juan Manuel de Escalante, que pretendieron apoderarse del Castillo de Santa María de Europa y retener allí a Granero hasta que llegase alguno de los barcos que traían bastimentos a Larache y, utilizando su rehén, conseguir regresar a España en ese mismo barco. Pero Granero logró detenerlos y los arcabuceó. Otros seis de los amotinados huyeron y se unieron al enemigo. Y, mientras tanto, Al-Ayaxi hubo de olvidarse de su asedio a la plaza para centrarse en sofocar une revuelta contra su poder en la Kasba de Salé.

En julio de 1631, mientras Sebastián Granero viajaba a España para rendir cuentas por su mala gestión, llegaba a Larache su sustituto, don Fernando Navarrete, un prestigioso soldado que había servido en Orán y otras plazas y que hablaba perfectamente el árabe. En seguida, puso en conocimiento del monarca que las defensas de la ciudad estaban en mal estado por los ataques sufridos, que contaba en esos instantes con 600 hombres (muchos destinados de manera provisoria), que los avituallamientos eran deficientes y que de los 52 cañones de bronce y 36 de hierro con los que contaba 26 de ellos eran inservibles y apenas tenían munición. Y llegado el año de 1632 todo seguía igual, con la ventaja de que Al-Ayaxi continuaba ocupado con sus luchas en Salé lo que dio un respiro a Larache.

Por entonces, a Al-Ayaxi se le presentó otro enemigo: el nuevo sultán Mawlay al-Walid, proclamado como soberano por los andaluces de la Kasba y Salé la Nueva. Al-Walid trató enseguida de granjearse el apoyo de los holandeses contra España, pero Felipe IV estaba más preocupado por Al-Ayaxi y el duque de Medinasidonia negoció con los moriscos y acordaron prestarse ayuda mutua. Esto no fue obstáculo para que, también, se negociase con Al-Ayaxi el canje de prisioneros. El morabito retenía desde hacía año y medio a 70 soldados españoles de la derrota infligida a Granero el 7 de febrero de 1631 por los que pedía 1.400 ducados de plata y la entrega de los cuatro marroquíes que el conde de Villamor apresó en su momento. Pero el conde acababa de fallecer y de los cuatro cautivos, solo uno estaba localizable, ignorándose el destino final de los otros tres, que bien pudieran estar pagando su pena en una de las galeras españolas. El problema residía en que sin la entrega de sus cuatro hombres Al-Ayaxi no aceptaba el trato, aunque le pagasen la cantidad fijada.

El 20 de abril de 1632 se produce otro imprevisto que complica la situación: en la Torre del Judío se retenía al espía Ben Abud y al único cautivo de los cuatro que solicitaba Al-Ayaxi y ese día, estos dos hombres junto al centinela cristiano que los custodiaba que deserta, huyen de la plaza.

Rescatar a los 70 cautivos españoles parecía enredarse aún más. De los 600 hombres destinados en Larache en esos momentos, los integrantes de la Compañía de Granada, que llegaron en su momento solo como apoyo provisional, llevaban ya dos años en la plaza y necesitaban ser reemplazados. El duque de Medinasidonia trataba de reclutar hombres en Jerez, pero el Cabildo se resistía a cederlos, y, para colmo, el 26 de abril de 1633, sin que se hubiera aún resuelto este problema, el alférez Sebastián Albertos, que había salido de la plaza junto a tres soldados para recoger unos carneros y cazar, fue capturado por los marroquíes y uno de los soldados murió.

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Por entonces, el capitán Navarrete cesa como Gobernador de Larache regresando sorpresivamente el que fuera antes denostado en el cargo don Sebastián Granero, que, a decir de García Figueras, debió demostrar que no eran tan responsable en el descalabro sufrido en 1631. Fuera como fuese, ahí estaba de nuevo como Gobernador de Larache.

Tres años después de su captura, de los 70 soldados españoles cautivos de Al-Ayaxi, por fin regresan libres 59 hombres tras cerrar las interminables negociaciones, hombres que entran casi desnudos y malnutridos.  España abonó por el rescato 800 reales de plata doble por cada uno de ellos, salvo dos de ellos por los que hubo de pagarse 1.200 reales por cada uno; más otros 11.200 reales en compensación por los cautivos marroquíes que no se pudieron entregar a Al-Ayaxi.

Es en marzo de 1634 cuando el Gobernador don Sebastián Granero consigue ahuyentar a las fuerzas de Al-Ayaxi al vencerlos por un ataque sorpresa, con bastantes bajas entre los hombres del morabito. Esto trajo consigo meses de relativa calma en la zona de Larache, que se prolongó unos tres años al estar Al-Ayaxi defendiendo su posición en Salé, lo que también facilitó que la Compañía de Granada regresara a España. En su lugar, llegó una nueva Compañía reclutada en Sevilla y Cádiz, al mando del capitán don Manuel del Castillo. El resto de las tropas acantonadas en Larache quedaban al mando de los capitanes Diego de Vera, Juan Leonisio de la Portilla y Antonio de Paredes.

Seguirá…

 

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LARACHE – ESTAMPAS DE SU HISTORIA 23

Seguimos recopilando fotografías de Larache del pasado siglo. De nuevo uso material de las páginas de Radio Larache, Larache Archives, Houssam Kelai, Manolo Alarcón, Hijos de Larache y José Ruiz Aguilar, entre otros.

 

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Larache 10 de octubre de 1918
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«EL FRENTE DE TÁNGER (1936-1940). CRÓNICA DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA EN LA CIUDAD INTERNACIONAL», UN LIBRO DE BERNABÉ LÓPEZ GARCÍA

Leer El frente de Tánger (1936-1940) Crónica de la guerra civil española en la ciudad internacional, de Bernabé López García, editado por Marcial Pons, es como hacer un viaje en el tiempo, entrar en aquel Tánger de esos años convulsos y revivir los acontecimientos casi como si de un diario se tratara, jornada a jornada. Un ensayo profuso, extraordinariamente bien documentado, repleto de datos y sucesos que se muestran en el texto desde las distintas ópticas entonces enfrentadas. La opción que para este fin ha adoptado Bernabé López es un acierto: la prensa. Y es que los medios de comunicación escritos del Tánger del momento se distinguían claramente por la inclinación política de cada uno de ellos: Presente, luego el diario España, como voceros falangistas, El Provenir y Democracia, proclives a la República; sin dejar de mencionar, según qué casos, lo que publicaba el resto de la prensa tangerina en otros idiomas.

El libro nos sumerge en el ambiente hostil y exaltado que se fue creando en la ciudad de Tánger desde el mismo instante en el que estalla el alzamiento militar contra el Gobierno legítimo de la República. Los acontecimientos se van precipitando al son de los avances que se producen en la contienda que desangra a la península. Las fricciones personales estallan inevitablemente en Tánger, y asistimos a través de sus páginas a los movimientos políticos que se van desarrollando en paralelo a la guerra: desde la exaltación republicana del inicio, hasta la presencia desafiante de la Falange y sus simpatizantes que, poco a poco, con el apoyo de los italianos y los alemanes, se van haciendo fuertes hasta la victoria final de los sublevados y la triste caída de la República y, con ella, de quienes la defendieron.

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Escribe Bernabé López acerca de los refugiados que llegaban a Tánger lo siguiente:

“Capítulo: Los refugiados de Tánger

Desde el primer momento de la guerra comenzarán a llegar a Tánger refugiados venidos, tanto desde la zona española del protectorado como desde la península, donde comenzaba una represalia feroz contra los elementos republicanos. Venían en barcos pesqueros huyendo de las regiones ocupadas por los rebeldes. El número de refugiados en la ciudad era difícil de calcular según Prieto del Río, que lo estimaría en unos cuatro mil en abril de 1937 en conversación con el cónsul francés Avonde, de los cuales unos dos mil habían sido repatriados a la península vía Orán o Marsella. Su manutención y mantenimiento supuso para la legación española un importante coste, que Prieto estimaba en unas quinientas mil pesetas por mes, que incluían la ayuda para unos mil quinientos obreros españoles con residencia fija en Tánger en situación de necesidad. Vicente Guarner, agregado militar en la legación española en Tánger al final de la guerra, haría ascender el número de refugiados hasta las diez mil personas en 1938…”

Me ha resultado muy interesante toda la información recopilada por Bernabé López sobre las maniobras empleadas por los rebeldes golpistas para manipular a los marroquíes musulmanes y hacerlos adeptos a su causa. Siempre me ha parecido chocante el hecho de que miles de ellos interviniesen como combatientes al lado de los fascistas. Ya mencioné a este respecto el libro de Miguel Ángel Moreta-Lara sobre el doble rasero que utilizaban los fascistas en su trato con los <moros>, y a ese libro me remito de nuevo. Pero es que ahora, lo explicado en este estudio me confirma que la manipulación fue tan hábil como efectiva. Y es que supieron ir captando a los más jóvenes entre los marroquíes musulmanes, en este caso de Tánger, para hacerles creer que la España franquista los quería casi como a unos iguales. La astucia incluyó, claro, engañar también a los nacionalistas marroquíes. Muy acertado por parte de Bernabé López García de traer a su libro uno de los textos más enjundiosos para explicar esta realidad:

“Capítulo: <A nuestros hermanos musulmanes…>

La seducción de los musulmanes marroquíes por los fascistas fue una de las claves del triunfo franquista en la guerra civil desde el comienzo de la contienda. En Tánger, la atracción de grupos de jóvenes musulmanes fue cada vez más visible en su participación en manifestaciones y acciones al lado de los falangistas. Un capítulo de esta seducción fue la adulación periodística de la que fue buena prueba el artículo firmado por Tuy titulado <Del mundo islámico. Marruecos en la epopeya española>, publicado por Presente el 6 de julio de 1937. En él se calificaba al marroquí de tradicionalista poético y religioso, feliz, durante siglos, <con su vida sencilla y su Corán>, alejado de la intriga política y el alboroto social, dada su <caballerosidad y nobleza>.

(…) …Otro capítulo de la seducción ejercida por los fascistas sobre los musulmanes fue la propaganda escrita. Se ha aludido más arriba a un panfleto en árabe, distribuido la noche del 20 de julio por los falangistas entre la población musulmana de Tánger, que Avonde consideró un auténtico llamamiento a la revuelta. En su texto se compendiaba la argumentación empleada en su propaganda por la Falange para la recluta de seguidores entre los marroquíes musulmanes, apelando a un referencial religioso manipulado y a un antisemitismo desaforado contra los judíos, cargando las tintas en la salvación italiana de Eritrea frente a los abisinios e idealizando el retorno de los musulmanes a Córdoba y Granada como resultado de la guerra de Franco. Merece por ello la pena transcribirlo íntegro:

<A NUESTROS HERMANOS MUSULMANES

Tenemos el temor, respecto a ustedes de que seáis engañados por vuestros enemigos de siempre, los no creyentes, los judíos, que componen el Frente Popular y el Partido Comunista.

Explicación del Comunismo: un peligro público inhumano.

Explicación del Fascismo: un bienhechor de la sociedad.

No os dejéis engañar por los no creyentes, por los judíos que se oponen a Dios y luchan solo por sus intereses y su bien.

(…) ¿Quiénes son los representantes de la España roja?

1º Sobre todo los judíos en general y Rusia.

2º Francia que está dirigida por judíos y masones.

¿Cómo pueden ustedes pertenecer a esos pueblos? Jamás y mil veces jamás. Ustedes no podéis estar junto a ellos porque este pueblo de esta zona es injusto con vuestros hermanos musulmanes. Es un pueblo vendido al otro judío y francés, que nos detienen por defender causas que nos parecen justas, ya que ustedes sabéis que nuestros hermanos musulmanes están allí con el general Franco.

En ciudades como Córdoba y Granada se ocupan de la civilización árabe y la religión musulmana es respetada. Los musulmanes allí son ya fuertes, por el contrario, los franceses no nos tratan de la misma forma. Si el comunismo triunfa las mezquitas serán incendiadas, como lo han sido las iglesias. Los harenes serán violados, los bienes serán destruidos y los judíos serán en unión de los comunistas los jefes del pueblo. Hemos sido sus esclavos durante siglos y nos trataron como animales. Ahora el héroe Franco, con el apoyo de Dios, nos salvará a todos. Alemania, España, Italia, unidas con los musulmanes serán la fuerte potencia a quien nadie podrá afrontar.

¡Viva el general Franco! ¡Abajo el comunismo! ¡Viva el Islam y Marruecos!>”

No sé qué pensarán otros lectores, pero a mí, personalmente, todo lo anterior me ha dejado sorprendido. Sorprendido porque el panfleto es tan retorcido que no hay quien se crea su contenido, lleno de un odio envenenado a los judíos y a los comunistas, y de un trato al marroquí que es para sonrojarse (jamás comprenderé que alguien se haya podido creer que los fascistas, que son el ariete del racismo y de la superioridad racial y religiosa, consiguiesen alianzas con quienes consideraban seres inferiores y moralmente despreciables). Sorprendido también porque he leído las páginas del libro de Bernabé López justo durante los días en los que se han producido los hechos lamentables de Ceuta y la interesada visita de Abascal a la ciudad. Y un estremecimiento recorría mi cuerpo. Quien sepa leer entre líneas, me comprenderá.

Y muy interesante también el personaje de Prieto del Río como representante español en Tánger durante los peores años.

Pero además de toda esta magnífica información que nos ofrece Bernabé López en El frente de Tánger (1936-1940), donde se mezclan las luchas y disputas políticas y los actos de violencia que se fueron produciendo en Tánger durante esos años (asesinatos, secuestros, atentados, asaltos… todo contados al detalle), va introduciendo también eventos, fiestas locales, celebraciones religiosas o inauguraciones que tuvieron lugar por entonces y que hacen del libro un auténtico pozo sin fondo de Historia en mayúsculas y de la historia diaria en minúscula de la ciudad y de sus ciudadanos. Como muestra, el siguiente extracto:

“Capítulo: El <Frente Crapular y el Komintern en el <paraíso> tangerino

(…) …Tánger, a pesar de las dificultades, explotaba su lema de <Un paraíso en la tierra> y se brindaba como ciudad de acogida de artistas, potentados extranjeros, aristócratas en refugio. A pesar de la proximidad de la guerra de España, el clima de inseguridad en Europa atraía hacia el <Oriente íntimo> de Tánger a un público que en otro tiempo hubiera preferido la Costa Azul para sus vacaciones o retiro. La ciudad crecía, se construían cinemas como el París, en la calle de Fez, cuya dirección pensaba reservar algunos días para proyecciones en lengua inglesa, se inauguraban hoteles como el Rif, obra de los arquitectos Raulin y Duché. Este hotel, bajo la dirección de Arthur Etter, abrió sus puertas al mendub y al cuerpo diplomático el 23 de diciembre, con Roger Gardon como chef de cocina y organizó su primera fiesta pública para el cotillón de fin de año con el banquete y baile de los Bretones de Tánger.

Un colectivo influyente como el francés celebraba con normalidad sus fiestas y reuniones, bajo la presidencia del omnipresente ministro Avonde-Froment, ya en el Hotel Valentina, donde el 18 de diciembre tuvo lugar el gran baile de la Association Sportive Française de Tánger (ASFT), o en el Restaurant du Coq d´Or, donde se reunieron para tomar la tradicional bullabesa en su banquete mensual los presidentes de la ASFT, agrupación de las sociedades francesas en la ciudad. Ante todos ellos, Avonde-Froment anunció que, a petición propia, el residente general de Francia en Marruecos, el general Noguès, había concedido una subvención para equilibrar el maltrecho presupuesto de la Zona de Tánger, dejando claro quién ejercía la hegemonía en la ciudad internacional.

Desde luego, España no podía ofrecer un espectáculo de unidad semejante ni siquiera una nómina de sociedades y asociaciones como la que se acaba de citar, pese al mayor número de sus conciudadanos…”

Leer este libro de Bernabé López me ha hecho reflexionar en muchas cosas, unas literarias, otras políticas, algunas sorprendentemente actuales como para no darles importancia. Por todas estas razones me parece una publicación más que atractiva, imprescindible sin duda para comprender ese período, indispensable para quienes se sienten atraídos por la mítica ciudad de Tánger. Una obra magnífica. 

Sergio Barce, junio 2021

BERNABÉ LÓPEZ GARCÍA

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EL RAISUNI, VISTO POR EL HISTORIADOR LARACHENSE CARLOS TESSAINER

El Raisuni, aliado y enemigo de España, es un completísimo y muy intenso estudio sobre el siempre singular y atractivo personaje del Cherif Muley Ahmed El Raisuni, escrito por el historiador larachense Carlos Tessainer y Tomasich, que se reeditó felizmente en 2015 por Librería Hispania Ediciones, y que ampliaba y completaba la anterior del año 1998 de la editorial Algazara.

Carlos me dedicaba mi ejemplar en ese 2015 con estas palabras: “Para Sergio, al que le hace tanta ilusión como a mí esta nueva edición sobre El-Raisuni. Con un fuerte abrazo, el autor. Carlos Tessainer”. Y es verdad que lo celebramos sabiendo cuánto esfuerzo le había supuesto este trabajo. Por esa razón, vuelvo a traer a mi blog este magnífico libro.

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Reproduzco unos párrafos del capítulo titulado Colaboración del Cherif en el repliegue de Yebala. Muley Ahmed y Abd el Krim: enfrentamiento entre sus nacionalismos (1924-1925). Son un botón de muestra de la calidad y hondura del trabajo de investigación llevado a cabo por Carlos Tessainer, a lo que se une su narrativa que hace la lectura amena y fresca:

“…El 23 de agosto de 1924, tuvo lugar una conferencia en Tazarut entre el intérprete Cerdeira, Muley Sadic Raisuni (entonces Ministro de Hacienda del Majzen de la zona norte) y el Cherif. Cuando Clemente Cerdeira remitió al Alto Comisario un comunicado <personal y reservado> en el que resumía lo tratado en la entrevista, hizo constar que Muley Ahmed se encontraba en cama desde hacía un año, aquejado de grave enfermedad.

El Raisuni expuso que no dudaba en que recobraría el prestigio que por culpa de su enfermedad había disminuido. Valiéndose de él y de su fuerza, sometería la insubordinación de los cabileños sublevados ante lo que simbolizaba orden y gobierno.

Opinaba el Cherif que a los yebalas no les guiaba sentimiento patriótico ni religioso alguno, solo su ambición, por la cual había que ganarles. Para ello necesitaba dinero, pero no queriendo que España corriera con los gastos, pedía un empréstito por un año, que se lo hiciese el Estado español o una Compañía; él respondería con la hipoteca de sus fincas. La suma no debían entregársela en su totalidad, sino que fuera depositada en un Banco, de donde se extraerían las cantidades conforme las fuese necesitando. Una vez dominadas las cabilas, ellas pagarían la deuda.

Con este dinero pretendía ganarse a su causa a los cabecillas más relevantes y eliminar a otros. También crear una milicia voluntaria y limitada de cabileños, puestos al servicio del Majzen y que se impusieran a los rebeldes que quedasen.

Bajo su punto de vista, la pacificación consistía en un desarme general, dejando en cada cabila el menor número posible de hombres armados, constituidos en guardia permanente de sus respectivos territorios, bajo su responsabilidad personal y colectiva. El Mando militar español se quedaría en lugares estratégicos, estableciéndose en ellos fuertes destacamentos de manera permanente.

(…) A principios de septiembre de 1924, y siguiendo el plan de <semi abandono>, comenzó el repliegue de Yebala. A partir de entonces, puede afirmarse que la suerte de El Raisuni estaba echada. Como más adelante será expuesto, su alineamiento con los intereses españoles y sus negativas a las llamadas de Abd el Krim para la sublevación, fueron su pérdida.

(…) Los cierto es que El Raisuni no vio con buenos ojos el repliegue español. Tal vez porque lo creyó un error, pero también porque comprendió que se quedaba solo ante el enemigo…

(…) Desde comienzos de 1924, Abd el Krim logró formar un poderoso ejército con el que se proponía, no ya solo la independencia del Rif, sino adueñarse de todo Marruecos. El repliegue del ejército español hizo parecer que España renunciaba a su lucha contra los rebeldes. El sometimiento de las cabilas del Rif y Gomara, era algo que el jefe rifeño había conseguido. Ya hacía bastante tiempo que inició una activa propaganda sobre Yebala: ahora, la deserción de la mayoría de los seguidores de El Raisuni (cansados de su tiranía y contrarios a su colaboración con los españoles) y el repliegue español, motivaron que la mayoría de Yebala se uniese a la causa de Jattabi.

En este punto, cabe preguntar: ¿hubo algún tipo de relación entre los dos jefes marroquíes?, ¿existió algún intento para que el Cherif se sumase al levantamiento generalizado contra España?

Puede afirmarse sin lugar a dudas que Abd el Krim intentó por todos los medios conseguir que El Raisuni se sumara a su lucha contra la ocupación española. Todas las fuentes consultadas hablan de la correspondencia que en aquellos momentos ambos mantuvieron. Los originales de la misma no han sido hallados.

En un informe titulado <Ataque a Tazarut por las huestes rifeñas enviadas por el cabecilla Abdelkrim el Jatabi en 1 de Rayab año 1343 (27 de enero 1925) contra el Xerif Muley Ahmed Ben Mohamed El Raisuni, redactado según se afirma en el mismo por un familiar suyo (y recogido en septiembre de 1928 en un informe de la Central de Intervenciones de Larache), el mencionado pariente cita textualmente algunas de las cartas intercambiadas entre ambos, que evidencian la tirantez de relaciones.

Cuando Abd el Krim comprendió que el Cherif no se sumaría a la revuelta, le amenazó con atacar Tazarut, <Madrid de Yebala>, como lo llamaba. Según el mencionado informe, El Raisuni trató de convencer al rifeño de que depusiera su actitud:

<<Cierra tus ojos oh Fakih y recapacita y considera que este es un mar imposible de vadear. Tu norma de hacer la guerra no es la más legal, para hacerla como Dios aconseja, es preciso primero, respetar a tus hermanos en Dios, segundo respetar las leyes, respetar los bienes Habus. De esta forma podrás hacer la guerra al cristiano y Dios clemente te ayudará, además la pintura desaparece y no queda más que la realidad>>.

Abd el Krim le contestó:

<<Sabed oh Xerif Muley Ahmed que nos hemos dado cuenta de que vos solo aspiráis a la grandeza, arrojando a vuestros hermanos sobre el lodo inmundo de los cristianos. Vuestro amor a ellos es público, el olvido que habéis hecho de vuestra religión musulmana es público y notorio también para grandes y chicos, habéis arrojado a los musulmanes que creían que vos erais como ellos a los mares de las desdichas. En pago a ello, pronto, muy pronto iremos contra vos y contra aquellos cristianos que intenten defenderos. Este es nuestro último escrito a vos>>.

El Cherif indignado le contestó:

<<Nada puedo decirte, oh Fakih El Jatabi. Para nadie se oculta mi valía y mi poder, para nadie se oculta también tu proceder y tu ascendencia (…). El tiempo será el encargado de demostrarte que tu proceder es inhumano>>

(…).”

Como decía más arriba, libro intenso, detallista y revelador de quién fue, cómo actuó y qué motivaciones hicieron del Cherif Muley Ahmed Ben Mohamed El Raisuni uno de los personajes más polémicos y a la vez más sugerentes de la Historia de Marruecos.

Sergio Barce, mayo 2021

Sobre este mismo libro (y sobre su edición primera) ya escribí sendos artículos en su momento, cuyos enlaces os dejo por si fuese de vuestro interés:

https://sergiobarce.blog/2015/05/09/el-raisuni-aliado-y-enemigo-de-espana-un-libro-del-escritor-larachense-carlos-tessainer-y-tomasich/

https://sergiobarce.blog/2012/03/20/el-raisuni-aliado-y-enemigo-de-espana-un-libro-del-escritor-larachense-carlos-tessainer/

 

 

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ÁNGEL ARRÚE ASTIAZARÁN Y LA COMPAÑÍA AGRÍCOLA DEL LUKUS

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(1922) Pie de foto original: “Laboreo mecánico en propiedades de indígenas y en presencia del Bajá de Larache y moros de la kabila de Es-Shahel” (Con sombrero y chaqueta oscura, Ángel Arrúe Astiazarán) ©

«En abril de 1916, tres años y medio después de los acuerdos de 1912 por los que se estableció el régimen jurídico del Protectorado de España en la zona norte de Marruecos, fue nombrado el equipo del Servicio Agronómico de la Zona del Protectorado, cuyo primer jefe fue el ingeniero agrónomo Ángel Arrúe Astiazarán.  

Ángel Arrúe vivió durante 16 años en Larache. Primero, desde 1916 a 1928, como jefe del Servicio Agronómico, realizando una ingente labor orientada al desarrollo agrícola de la Zona y al establecimiento de la Granja Escuela Experimental de Larache y otros campos de demostración para formación y ayuda a los agricultores, tanto indígenas como colonos españoles. Posteriormente, desde 1928 a 1932, fue el director técnico de la recientemente creada Compañía Agrícola del Lucus. 

Durante cien años, fotos, documentos y planos de aquella época han dormido en el archivo personal de Ángel Arrúe. Sus nietos hemos querido sacar a la luz esos documentos y ponerlos en el contexto de la época. El resultado es el blog “Aquel Ingeniero Arrúe”, (https://ingenieroarrue.wordpress.com/indice/) ,que, cubriendo toda la vida profesional de Ángel Arrúe, dedica la parte más amplia a sus años en Larache. Conociendo y difundiendo esta intrahistoria queremos rendir un pequeño homenaje a nuestro abuelo y a todos aquellos que dedicaron su ilusión y su esfuerzo a trabajar por el desarrollo de Marruecos y por la amistad entre ambos pueblos. 

Javier Puerta Arrúe» 

Javier Puerta Arrúe ha tenido la deferencia de utilizarme para hacer llegar a los larachenses ese blog que, como él muy bien explica, no solo es un merecido homenaje a la figura de su abuelo, Ángel Arrúe Astiazarán, sino que también es un archivo que reúne una excelente documentación y unas sorprendentes imágenes que, como las que me ha permitido mostrar aquí (dos instantáneas de una gran belleza), rezuman tanta Historia como humanidad.

La Compañía Agrícola del Lucus era una empresa emblemática de Larache que ha marcado la vida de muchos larachenses. Ahora tenéis la posibilidad de conocer aún mejor a uno de sus más importantes artífices. Un placer el poder servir de altavoz de su trabajo.

Sergio Barce, mayo 2021

Personal del Campo de Experimentación. En el centro, sentado, Ángel Arrúe Astiazarán, Larache, ca. 1919-1922 (c)
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