Archivo de la categoría: ARCHIVO DE IMÁGENES Y DOCUMENTOS DE LA HISTORIA DE MARRUECOS

AMIN BEN MOHAMED, TORERO MARROQUÍ EN LOS AÑOS 50

Dejo ya declarado de antemano que no me gustan los toros, pero me ha parecido curioso que un marroquí, en los años 50, fuese torero. Se trata de Amín Ben Mohamed. El cartel de su actuación en la Plaza de Toros de Tánger es de coleccionista, y los dos comentarios o artículos que adjunto los he tomado de la página web del Aula Taurina de Granada.

 

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REVISTA «AL-MOTAMID (VERSO Y PROSA)» – Nº 30

Aquí tenéis un nuevo ejemplar original de la revista AL-MOTAMID (VERSO Y PROSA) que guardo en mi biblioteca. Hasta ahora, he escaneado en este blog los números 2, 8, 11, 14, 17, 19, 21, 22 y 29. Hoy cuelgo el número 30, que se editó en Tetuán, entre noviembre y diciembre de 1954, siendo directora la poeta Trina Mercader; en la cubierta y contracubierta reproducción de medalla en homenaje al poeta Amin Raihani. 

En este número, participan junto a Trina Mercader, los autores Joaquín de Entrambasaguas, Bichar Al-Juri, Vicente Aleixandre, Pilar Paz Pasamar, Luis López Anglada, Matilde Lloria, J. Gerardo Manrique de Lara, José Guerrero y Pío Gómez Nisa. Y en árabe: Ibrahim Tukan, Fadua Tukan, Dr. Musa Isaak Huseini, Ali Heli y Mohammad Sabbag. Incluye la traducción al árabe del poema «Respuestas» de José Hierro.

Podéis leer o descargar los anteriores números en los siguientes enlaces:

nº 2: sergiobarce.blog/2023/01/20/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-2/

Nº 8: sergiobarce.blog/2023/06/25/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-8/

nº11: sergiobarce.blog/2021/12/10/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-11/

nº14: sergiobarce.blog/2022/07/27/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-14/

nº17: sergiobarce.blog/2022/01/17/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-17/

nº19: sergiobarce.blog/2022/02/21/revista-al-motamid-verso-y-prosa-no-19/

nº21:  sergiobarce.blog/2022/11/09/revista-verso-y-prosa-no-21/

nº 29: sergiobarce.blog/2023/05/20/revista-verso-y-prosa-no-29/

 

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«EL MILLÓN DE LARACHE. CIEN AÑOS DESPUÉS (1923-2023)», UN LIBRO DE CARLOS SÁNCHEZ TÁRRAGO

Releo primero El escándalo del millón de Larache, de Rafael López Rienda, publicado por Imprenta Artística Sáez Hermanos, Madrid, en 1922, antes de sumergirme en El millón de Larache. Cien años después (1923-2023), del historiador Carlos Sánchez Tárrago, obra necesaria para comprender el caso del desfalco que destapó todo un mundo de corrupción y enriquecimiento dentro del ejército español en Marruecos, que había provocado, entre otras cosas, que apenas un año y medio antes las tropas derrotadas en Annual sufriesen ese descalabro por falta de suministros y avituallamiento. La corruptela en el Cuerpo de Intendencia de Larache era la punta del iceberg. Una obra necesaria, digo, porque la obra de López Rienda estaba inconclusa, ya que el proceso judicial contra los encausados aún no había acabado cuando denunció los hechos en su valiente publicación. Y lo que vino después es lo que Carlos Sánchez Tárrago, con una documentación exhaustiva, además de reconstruir los hechos desde el comienzo de los acontecimientos, viene a cubrir con este libro.

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Me gusta de ese ensayo histórico la claridad expositiva de cuanto se relata. Para ello, el autor se sirve de un estudio de la documentación relacionada con el caso que es tan completa que creo que no se le ha escapado ningún dato relacionado con este escándalo, que, en su época, hizo mover los cimientos no sólo del ejército sino también de la administración española en general. Ver cómo las tropas españolas asentadas en Marruecos sufrían escasez de alimentos, de armamento, de avituallamiento y de uniformes decentes, mientras un grupo de oficiales y suboficiales, junto a civiles encubridores y cómplices, se enriquecían de manera descarada, no es trago de buen gusto, pero sí una realidad que periodistas valientes para la época, como el propio Rafael López Rienda o el director del periódico La Acción, Manuel Delgado Barreto (bajo el seudónimo de El duque de G.), se decidieron a denunciar y criticar abiertamente.

El libro de Carlos Sánchez se divide en distintos apartados que nos hace avanzar cronológicamente desde distintos puntos de vista: arranca con un resumen del libro denuncia de Rafael López Rienda, a modo de apertura, para refrescar la memoria de lo acaecido en el Cuerpo de Intendencia de Larache, con el desfalco de 1.055.000 pesetas de la época; continúa con otro «resumen explicativo» de las razones por las que España estaba presente en Marruecos y qué fue el desastre de Annual, así como los debates parlamentarios que surgieron en el Congreso de los Diputados sobre la corrupción en la administración tanto militar como civil, con lo que el lector está ya familiarizado con el asunto que va a exponer y analizar a continuación.

De esta manera, rescata los artículos de prensa que trataron el escándalo que había explotado en Larache en 1922 y, a partir de aquí, recopila todas las intervenciones y documentos que arrastra tras de sí el proceso judicial contra el capitán Jordán, el civil Gargallo, chófer y socio de Jordán, y los también encausados el comandante director, don Emilio Muñoz Calchinari; el interventor, don Juan Montes Castillo, y los capitanes Fernando García Bremón y Mauro Rodríguez Aller. Leemos los atestados e intervenciones del fiscal y defensores del Consejo de Guerra celebrado en Ceuta y del Consejo Supremo de Guerra y Marina.

Pero, además, Carlos Sánchez Tárrago completa toda esta detallada crónica con lo ocurrido con la querella que se interpone contra Rafael López Rienda, la campaña del ya mencionado periodista Manuel Delgado «duque de G.», las réplicas en la prensa por alguien que se cobijaba bajo el seudónimo de «El comandante Ele» (muy ilustrativas) y acaba, acertadamente, con unas páginas dedicadas con admiración y respeto a la figura del periodista, escritor, fotógrafo y cineasta que fue Rafael López Rienda, que me ha parecido realmente interesante.

Subrayar las notas a pie de página, completando así la información sobre publicaciones y personajes intervinientes en esta crónica «de sucesos», así como los detallados datos biográficos con el que acaba este libro de todos los involucrados de una u otra forma en este asunto.

Hay en el libro de Carlos Sánchez documentos rescatados de un gran valor y que debería resaltar, pero son muchos, así que escojo sólo algunos de párrafos como botón de muestra: 

«En los protagonistas del millón de Larache había una muda discreción. Danzaban en los cabarets y se hundían en las timbas en el maravilloso Tánger… sus sueldos. Casas y alguna que otra industria funcionan en Larache, aunque, claro está, a nombre de un buen ciudadano responsable y testaferro»

«…el desastre de Annual supuso importantes pérdidas en vidas humanas y un agujero importante para la economía nacional. Ni siquiera sirvió de lección. Una excusa podía atribuirse a los continuos cambios de gobierno. En cualquier caso, los partidos políticos, conocedores de la grave situación, podrían haber hecho algo para impedirlo. Se necesitaba una continuidad de gobierno, siendo los políticos los que no contribuían precisamente a ello. El caso es que <la casa quedó sin barrer> y aquellos polvos condujeron a esos lodos. Tendrá que ser un periodista, El duque de G., y un periódico, La Acción, los que promuevan una campaña contra la corrupción a partir de la noticia de ese escándalo que, de manera valiente, había destapado López Rienda con su libro…»

«Escribe el duque de G. en el periódico La Acción: «…Le cuesta mucho para manifestarse a la colectividad. Es preciso estimularla, empujarla, orientarla… Yo no he querido hacer otra cosa con estos artículos. Callarme significaba, a mi entender, algo así como estar viendo resquebrajarse un edificio y no avisarse a los moradores. El desastre de Annual, que desde el primer instante atribuí, más que a todos los defectos, a las deficiencias inconcebibles de la administración, que tenían al Ejército falto de todo, robusteció mis propósitos y el escándalo de Larache me decidió a decir lo que he dicho, en cumplimiento de sagradas obligaciones. Alguien tenía que romper el silencio y convertir la murmuración en razonamientos a la luz del día…

(…) Es necesario nivelar el presupuesto -gritan periódicamente los políticos-. No, señores; lo que hay que nivelar es la honradez. Que sean tan honrados los de arriba como los de en medio y los de abajo, y verán ustedes cómo el presupuesto se nivela solo, sin necesidad de reforma alguna…

(…) En estos días me estoy yo enterando de cosas que no sospechaba. Un lector me dice: <Malo estará eso de la administración militar; pero lo que sucede en el Cuerpo donde yo presto mis servicios al Estado es un horror>. Otro me apunta lo que sucede en Aduanas… Sería interminable la lista. No se piensa más que en la <juerga>, en el buen vivir, en el lujo. ¡A robar a Sierra Morena, que yo no doy mi dinero, a cambio de privaciones, para que disfruten de la vida unos cuantos desahogados!»

«Informe del fiscal en el Consejo Supremo de Guerra y Marina. Madrid, 12 de junio de 2023: (periódico La Voz) El fiscal comenta la sentencia recaída en el Consejo de guerra celebrado en Ceuta, cuya confirmación pide, <por invencible espíritu de rapiña y para repartirse los productos con la cuadrilla de sus amigos>.

Añade a esos antecedentes una historia abreviada del capitán, que cree necesaria, relatando los grandes negocios que hacía, la vida fastuosa que llevaba y las cuentas corrientes por grandes cantidades que tenía abiertas en varios bancos de distintas plazas. También recuerda que hay abierto otro procedimiento para indagar quién se beneficiaba del botín que se repartía en el Parque de Intendencia de Larache, en el que están complicados varios oficiales, y que por peleas de estos con Jordán se reveló, como se revelaron, los desfalcos de este, disolviéndose la <cuadrilla>, que fue a parar a la cárcel. 

No hay locura en Jordán. No sufría otra enfermedad que las irregularidades de su estómago a consecuencia del alcohol.

¿Qué ocurrió en toda esta historia? En Larache se repartían algunos oficiales de Intendencia de los que manejaban fondos, del más alto al más bajo, la cantidad de trescientas mil pesetas mensuales que obtenían haciendo diversos equilibrios y operaciones. A Jordán, entre otras cosas, le correspondían cuatro mil duros mensuales. Vino a España con licencia de dos meses, y al volver a Larache se encontró con que no le habían guardado los ocho mil duros a que tenía derecho. 

Esta y otras circunstancias, entre ellas la de que estaba en malas relaciones con sus compañeros, hicieron que al entregársele el millón para pagar las atenciones del mes de julio -era el 2 de septiembre- quisiera arreglar las cuentas pendientes, y ante la resistencia de sus compañeros, amenazara con guardar el millón, convencido de que, en caso de ir a prisión, irían también todos aquellos, guardándose mutuamente las espaldas, así como se guardaban los provechos. No le salieron las cosas como pensaba y se vio ya en tal trance, que amenazó con pedir el retiro y quedarse con el millón, hasta que, de tumbo en tumbo, llegó la sustracción a conocimiento del juez militar, y Jordán fue encarcelado. 

El millón se encontró en poder de su consorcio, el encargado del negocio de automóviles, Gargallo, a quien acusa el Sr. Noriega de encubridor.

La substracción es clara, a juicio del fiscal, y el Consejo de guerra de Larache obró como tenía que obrar; por lo cual no tiene que hacer más que pedir nuevamente la confirmación de la justa sentencia.»

Como decía al comienzo, el trabajo realizado por el historiador Carlos Sánchez Tárrago es encomiable. Buscar, hallar, ordenar, clasificar y dar sentido a todo el embrollo periodístico y jurídico del escándalo del millón de Larache ha debido de ser una tarea ardua, pero los resultados de este esfuerzo han merecido la pena. A mi entender, con este libro se cierra el círculo y se aclara una historia turbia y vergonzosa que salpicó a la Intendencia de Larache, pero que desveló las prácticas infames que algunos miembros del Ejército utilizaban para enriquecerse a costa de sus propios compañeros y subordinados.

Y, como también señalé antes, la última parte del libro, dedicado a la vida de Rafael López Rienda, es un justo homenaje a un personaje muy interesante que desarrolló gran parte de su trabajo periodístico y cultural en Larache. Y eso es también de agradecer.

Un libro imprescindible para quienes desean profundizar en uno de los hechos más escandalosos ocurridos durante el Protectorado español en Marruecos.

El millón de Larache. Cien años después (1923-2023), se ha editado por Sial/Casa de África.

Sergio Barce, 9 de julio de 2023

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EL ESCÁNDALO DEL MILLÓN DE LARACHE – LA DEFENSA DEL CAPITÁN JORDÁN

En 1922, acaece lo que popularmente se conoce como «el escándalo del millón de Larache», que destapó una red de corrupción dentro del ejército español en Marruecos, cuando se desviaron fondos destinados a la alimentación de la tropa y al transporte de los militares. Parece ser que algunos mandos acordaban vender productos a un precio muy superior al real y se quedaban con la diferencia. Este episodio fue denunciado en un libro por Rafael López Rienda, que lleva por título: El escándalo del millón de Larache. Datos, antecedentes y derivaciones de las inmoralidades en Marruecos, que se editó por la Imprenta Sáez Hermanos, en 1922 (y que ha sido reeditado no hace mucho).

Entre los documentos y libros que colecciono de Marruecos, os reproduzco escaneado el ejemplar original que conservo de una edición de marzo de 1923 efectuada por la Imprenta Artes Gráficas de José Recio Díaz, de Cádiz, que recopila la defensa por el Letrado don Manuel Rodríguez Piñero, del capitán Manuel Jordán Pérez, y que por su curiosidad comparto con vosotros. Advierto que la lectura de estos escritos jurídicos de alegaciones y defensa son muy barrocos, como solían serlo en aquellos años, y tal vez un tanto áridos para los profanos en Derecho, pero no dejan de ser unos documentos curiosos.

 

 

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LOS ALAUÍTAS: MULAY ISMAIL, POR GUILLERMO GUSTAVINO

Entre los libros, revistas literarias, periódicos y planos antiguos que colecciono relacionados con Marruecos, tengo un ejemplar de la Breve Historia de Marruecos, escrita por el bibliotecario valenciano Guillermo Gustavino Gallent, que llegó a ser director de la Biblioteca Nacional. Antes de ostentar ese cargo, fue el encargado de organizar en Tetuán la Biblioteca General del Protectorado, el Archivo Histórico, el Archivo General, el Archivo Fotográfico, la Hemeroteca y la Oficina de Distribución e Intercambio de Publicaciones. También fue profesor de Geografría e Historia de Marruecos y del Mundo Islámico, en el Centro de Estudios Marroquíes de Tetuán, y de Historia del Arte, en la Escuela Preparatoria de Bellas Artes de la misma ciudad. (Datos obtenidos de la base página web de la Real Academia de la Historia).

El ejemplar de su Breve Historia de Marruecos que conservo, fue editada en Larache, por la Editora Marroquí, en el año 1944, con ilustraciones de Carlos Gallegos, siendo su precio de 7 pesetas.

En el capítulo titulado Los Alauítas, Guillermo Gustavino escribió acerca del sultán Mulay Ismail lo siguiente:

«Mientras Marruecos se debatía en las convulsiones políticas de los sucesores del sultán El-Mansur, vivían en Tafilete unos descendientes del Profeta, de la rama de Muley Hasan. Hacia el 1640 el jefe de esta familia, Muley Mohamed ben Ex-Xerif, asume la soberanía de aquellos territorios y extiende su dominio por parte del Marruecos oriental.

Muley Er-Raxid, hermano de Muley Mohamed, huye de Sichilmasa donde reinaba este último y, después de múltiples peripecias para allegar partidarios, vence a Muley Ex-Xerif el cual muere en la batalla (1664).

Dos años más tarde domina la región del Rif y penetra en Fez donde es proclamado sultán.

Prosigue sus campañas y derrota a Gailán que señoreaba la región del Lucus; más tarde vence a los Dalaítas, se apodera de Marraquex y destruye el poder de los jefes religiosos de la Región del Sus. También domina Salé y utiliza en provecho propio la organización martítima de los piratas de dciha ciudad. Al fin en 1672 muere víctima de un accidente.

Muley Ismail, hermano del difunto sultán, sube al trono y su reinado de cincuenta y cinco años, señala el momento cumbre de Marruecos como nación.

Dotado de una fuerte personalidad, unía a sus características de sensualidad y violencia (atestiguadas por su prole innumerable y por una larga serie de víctimas), un conjunto de buenas cualidades como eran viva inteligencia, indomable energía, piedad ardiente y un gran interés por la independencia y el desarrollo económico de su país.

Durante cinco años hubo de luchar por el dominio del territorio marroquí tomando por fin al asalto la ciudad de Marraquex que entregó al saqueo. Todavía duró unos años la tarea de sofocar ciertos núcleos de resistencia menores. Entonces Muley Ismail tuvo completamente bajo su mando todo el Imperio.

Como instrumento adecuado para mantener su poder creó el sultán la célebre <guardia negra> que, sin arraigo racial en el país, le permaneció siempre fiel, aunque en lo futuro habría de originar graves disturbios interiores prevalida de ser la única fuerza organizada de la nación.

Una de las empresas a las que se dedicó Muley Ismail, dueño ya de los resortes del Imperio, es la de reconquistar las plazas litorales todavía en poder de los europeos. Aunque en 1673 no puede evitar que los españoles tomen el Peñón de Alhucemas, al año siguiente dirige un ataque a la plaza de Ceuta sin lograr su objetivo.

En 1680 repite sus ataques contra la misma ciudad así como contra el Peñón de Vélez, sin obtener resultados positivos. Sin embargo al año siguiente consigue apoderarse de La Mamora que solamente contaba con 160 soldados útiles y la población civil ascendia a 273 personas contando a las mujeres.

Siguiendo su lucha contra los europeos, en 1684 los ingleses evacuan la ciudad de Tánger, que poseían desde 1662 por cesión de los portugueses. El abandono de la ciudad obedeció no sólo a los ataques que desde 1679 le venía dirigiendo Muley Ismail sino también a razones de política interior inglesa.

Cinco años después el sultán dirige dos ataques contra Larache que se defiende firmemente. Por fin las fuerzas españolas abandonan la plaza. También los portugueses se ven obligados a evacuar Arcila en 1691.

Pese a los anteriores fracasos del sultán ante Ceuta, en 1694 Mulay Ismail inicia contra dicha ciudad un sitio, que con períodos de simpe bloqueo, habría de durar treinta y tres años, o sea hasta un mes después de la muerte del enérgico soberano. Igualmente en 1695 dirige contra Melilla un infructuoso ataque.

Menos afortunado fue el sultán con los turcos, pues si bien neutralizó en Marruecos las actividades de éstos, se vio derrotado cuando emprendió ofensivas contra ellos.

En el terreno diplomático Mulay Ismail mantuvo relaciones con las principales potencias europeas, sosteniendo el prestigio del Imperio; y en el orden interior organizó el gobierno en forma que, en sus líneas generales, se ha mantenido hasta la época contemporánea. Fijó su capital en Mequinez donde utilizó más de treinta mil obreros en la construcción de murallas, fortalezas, palacios y diversas clases de edificios con los que (según algunos autores) pretendía emular el Versalles de Luis XIV.

En 1727 muere Muley Ismail y con él se cierra un período de esplendor en la Historia de Marruecos…»       

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