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LARACHE – Mis fotos 7

Larache no es sólo una ciudad, mi Larache es mi gente, y en las fotografías que voy colgando les rindo de alguna manera mi pequeño homenaje, que es una sencilla declaración de amistad, de cariño, de afecto… Algunos hace mucho que no los veo, pero siempre están ahí, al igual que yo lo estoy para elllos, lo sé, y lo saben. Me encanta la pluralidad de todos ellos, la que aprendimos en nuestro pueblo, somos de distintos credos, de diferentes creencias, pero nos une algo inquebrantable.

Alberto, Zohra, Aziz, Itziar, Ahmed, Mohammed, Abderrahman, Sergio, Maru (mi madre) y Fatima, en el Cafe Lixus de Larache

JAVI LOBO Y MESSOD OBADIA

Desde el pasado al presente, lo mejor de ir a menudo a Larache es que el número de los míos nunca disminuye, al contrario, poco a poco a quienes forman parte de aquellos años de infancia, como Javi, Messod, Sibari o Emilia, se incorporan los que año tras año se cruzan en mi vida y se adhieren a la piel de mi memoria.

QODSIA Y RADIA

Sergio, Sibari & Rachid

Carmen & Hanan

Hanaa, Naoual, Siham & Ettaya

Ange, Fatima & Sibari

Antonio y Julia

A veces, sólo basta con vernos, saludarnos, abrazarnos, y esa corriente mágica surge espontánea, hay un invisible hilo que nos une, y eso te hace sentirte especial, privilegiado.

Charo, Aicha y Maria Dolores

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Estreno de cine: «CISNE NEGRO» (Black swan, 2010) de DARREN ARONOFSKY

Salgo del cine algo desconcertado. Si me preguntaran qué es lo que acabo de ver, realmente no sabría qué decir. “El luchador” (The wrestler, 2008), la anterior película de Darren Aronofsky, confieso que me fascinó e, incluso, me emocionó, y además estaba muy bien rodada. Así que me esperaba algo decente.

En la butaca del cine me he sentido incómodo. Hacía mucho que no me ocurría. Algunas escenas son particularmente morbosas, nunca me ha gustado ver cómo le arrancan las uñas a nadie, pero supongo que si se quiere mostrar el sufrimiento de una bailarina por alcanzar la perfección artística es una metáfora como otra cualquiera, repulsiva, pero metáfora al fin y al cabo.

Cisne negro” (Black swan) cuenta la historia de una intérprete de ballet clásico que lucha por hacerse con el papel protagonista de “El lago de los cisnes”. Se presenta como un drama, está nominada a los Oscar y, según la prensa y la publicidad, la interpretación de Natalie Portman es magnifica. Vale. Pero vayamos por partes.

Darren Aronofsky

Sí, es verdad que cuenta la historia de una bailarina perfeccionista (yo diría que enfermizamente obsesionada) por lograr ese papel. Pero Aronofsky no rueda un drama al uso sino que, influenciado de forma absoluta por “La pianista” (La pianiste, 2001) de Michael Haneke, calca parte de esta historia. A veces, creía estar viendo trozos de ella, aunque aquí la pianista se ha transformado en bailarina. Ni que decir tiene que la personalidad del personaje femenino es tan contradictoria y amarga en una como en otra. Para que no nos demos cuenta de la copia, la bailarina vive sola con su madre, y su madre es una mujer que vive volcada en ella, controlándola y vigilándola, protectora hasta la asfixia, que sólo desea que triunfe, que logre lo que ella fue incapaz de alcanzar, que anhela vivir a través de su hija lo que en su juventud no vivió, y comparten un piso algo sórdido, triste, agobiante. Vaya, pero si es casi lo mismo.

Lo que era sobriedad, sequedad y frialdad en la película de Haneke, aquí se torna en una especie de mezcla extraña. En “Cisne negro” hay drama, por supuesto, pero, sorpresa, también hay auténtico cine gore (asoma algo de Dario Argento, aunque Aronofsky trata en realidad de emular al gran David Cronenberg sin lograrlo) con sus escenas truculentas llenas de sangre y violencia gratuita (toda ella fruto de la imaginación del personaje, como cuando se levanta una uña y tira de ella y se lleva por delante la piel…), hay cine “de miedo” (entiéndase el tipo de cine que busca el efecto a base de sorpresas remarcadas con golpes de música, muy al estilo de todas las películas de terror que se ruedan desde hace unos años, y eso da lugar a algún que otro momento sonrojante), hay cine de espíritus o de fantasmas que se cruzan por algún pasillo o aparecen en una habitación (desde “El sexto sentido” a “El orfanato”, pero en “Los otrosAmenábar lo hacía mejor) y hay cine musical, aunque de ballet clásico. Demasiadas cosas, quizá.

Darren Aronofsky ha querido hacer una película europea. Europea y seria (en el peor sentido del término), pues no hay una pizca de humor en todo el metraje, y para lograrlo se apoya, como digo, en “La pianista” de Haneke, en el cine gore, en la utilización, a ratos, de cámara en mano muy a lo Godard, en escenas de sexo más o menos explícito (a las que el cine americano le tiene tanto pavor, quizá por ello se buscan la excusa de la frigidez de la protagonista), actores y técnicos franceses (Vincent Cassel está más que creíble como coreógrafo), música de Tchaikovsky… Algo así como cine europeo con presupuesto americano.

Natalie POrtman

Lo único que me parece auténtico del film es la interpretación de Natalie Portman, y también es lo único que comparto con las críticas que he leído. El resto me parece una exageración, una astracanada. Incluso ver en el papel de la madre a Barbara Hershey, actriz que en su momento me parecía deliciosa y sensual, convertida ahora en otra máscara de botox (a lo Nicole Kidman o Faye Dunaway) me ha desmoralizado por momentos.

En fin, que una bailarina se obsesione con su papel hasta el extremo de confundirse con su personaje es posible, pero que no me digan que esta película logra que nos creamos esa historia, porque no lo hace. Sigo aún desconcertado, lo confieso.

Sergio Barce, febrero de 2011

Vincent Cassel y Natalie Portman en el rodaje de Cisne Negro

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EL PESO DE LA VIDA, relato del escritor larachense MOHAMED AKALAY

Mohamed Akalay

Como ya señalé en mi reseña sobre Akalay como escritor larachense, el reto estriba en que el escritor, cuya lengua habitual es el árabe, utilice el castellano para narrar, y que, además, le hayan reconido este mérito con varios premios. Y, aunque ya había introducido algún párrafo de sus cuentos, le pedí que me enviara uno de ellos para colgarlo de este blog. Akalay, por supuesto, haciendo gala de su amistad, me ha enviado dos de sus relatos, y hoy os ofrezco uno de ellos, que forma parte de su libro «Entre Tánger y Larache» (Sial Ediciones/Casa de África, Madrid, 2006).

Sergio Barce, febrero 2011

Mohamed Laabi, Jose L. Gómez, Mohamed AKALAY, Sergio Barce, Mohamed Sibari, Bouissef Rekab y Said Jedidi

«El peso de la vida» de Mohamed Akalay

El aviso de desahucio llega cuando tienes que ir a pagar las facturas de la electricidad y el agua. Decides posponer tal ejecución y esperar acontecimientos.

Suspendida la acción de cada mes ante la nueva realidad, sientes en tu entorno un silencio cruel, soledad brutal, enmudeces.

En la habitación del niño se percibe tranquilidad, él queda lejos de los padecimientos que tú debes soportar. Para él, eres el viento que alegremente revolotea, el agua que nutre, el pan que alegra, la paz y la seguridad.

El documento en el que te ordenan abandonar el hogar es escueto, duro, sin dejar dudas de ninguna clase. ¡En dos días tienes que pagar los meses atrasados o irte y llevártelo todo! Al volver a leerlo, mareas de sombras anegan tu alma y sientes el vacío envolverte… Recuerdos de dolor y desesperanza.

Tu marido acaba de encontrar una casa maravillosa, donde el fruto se presiente feliz. El bebé que pronto va a nacer tendrá un hogar para crecer adecuadamente.

-Hemos tardado en encontrar una casa como es debido, pero por fin tenemos lo que queremos…

-Cuando el niño nazca tendrá su habitación y nosotros podremos vivir con holgura. ¡Dios nos ha ayudado!

Tu joven marido tiene un buen trabajo, tú te encargarás de la casa y, de momento, te preparas para el alumbramiento. Vuestras familias son de otros confines lejanos y únicamente os tenéis el uno al otro.

Antes de ocupar el nuevo hogar, decidís unos arreglos: echáis abajo un tabique y el salón ya es más grande, dividís una amplia habitación y ya tenéis la vuestra y el bebé la suya, separadas. Compráis lo estrictamente necesario para vivir adecuadamente, los adornos pueden venir más tarde.

La vida se hace bella, te encaramas en lo más trivial para sentir ilusiones de un futuro prometedor. La vida que vive en ti te hace absorber cada momento que pasa, esperas con esperanza una luz que brille para siempre junto a ti y a tu marido.

Creo que se acerca el parto, algunos familiares, los más cercanos, viajan para estar junto a ti.

-¡Hija mía, qué contentos están todos de que puedas ser madre!

-¿Y por qué no han venido todos, mamá?

-El viaje es muy largo… y muy raro. ¡Qué le vamos a hacer, hija!

-Es verdad; tienes razón.

Tu suegra es una mujer muy buena, apenas habla y siempre está dispuesta a hacer lo que sea para que los demás se sientan bien. Ha venido sola.

Tu marido fue a esperarlos a todos a la estación del tren, tanto a tus padres como a su madre.

Los preparativos se aceleran cuando el nacimiento del bebé se hace inminente: ropita para el recién nacido como los baberos, camisetitas, jerseys, etc.; ropa adecuada para ti: bata, zapatillas, camisones… En la casa se elaboran dulces, bebidas; tu habitación preparada para recibir las visitas –pocas, pero seguras- de las esposas de los compañeros de tu marido.

… Y ahora esta acta que viene a hacer más vacío tu entorno.

“No permitiré que me echen de aquí, estoy dispuesta a todo. Dentro de poco me van a dar un trabajo y empezaré a pagar el alquiler; creo que el casero no se va a morir si se espera un par de meses”.

Oyes que tu hijo se despierta y vas a darle los buenos días. El disgusto es tuyo y no quieres que sepa que hay problemas, basta que su padre haya desaparecido. Adornas tu cara con una ancha sonrisa y abres la puerta.

Colegio Luis Vives de Larache: en este acto intervinieron Mohamed Sibari, Mohamed AKALAY, Sergio Barce, José Mª Montes y el cónsul D.Javier Jiménez Ugarte

-Buenos días, cariño. ¡Arriba! ¡A prepararse para ir al cole!

El niño, de nueve años, se estira para desentumecer los huesos y rápidamente se yergue y te abraza.

-Todavía es temprano, mamá. Déjame un ratito más…

-¡Venga, hijo, arriba!

“Iré a ver si soluciono esto con el dueño de la casa. ¿Adónde voy con mi hijo a cuestas? Si estuviera sola me la arreglaría como fuera, pero así, con un niño…”

-¿Está la leche caliente, mami?

-¡Claro que sí, enano! Y tengo bizcocho de chocolate…

Llevas a tu hijo al colegio. En la puerta hay cientos de niños como él, pero ninguno con el mismo problema: pronto ni podrá tener casa ni podrá asistir a sus clases. Ráfagas de recuerdos te ahogan. Quieres llorar pero no debes…

El bebé nace y la alegría inunda tu vida; tu marido te quiere más aún, estás segura. Sientes crecer, dulcemente, la luz añorada.

La vida palpita en cada uno de los muebles, en cada rincón de la casa que compartes con esas dos personas.

-¿Te parece bien que este verano vayamos a la playa con el enano?

-¡Claro que sí! Yo iré a comprar esta tarde los bañadores para los tres, aceites para que no nos quememos y algunos juguetes para que se distraiga el niño.

-Mi bañador me lo compro yo. No tengo ganas de estar cambiando…

Vas sumida en tus pensamientos. El dueño de la casa estará en su tienda y tu intención es convencerlo para que retire la denuncia contra ti. Le explicarás que pronto tendrás medios para cubrir la deuda que tienes con él. Que por favor no te echen de tu casa.

El hombre ve que te acercas y sale de la tienda para hablar contigo. Sigue leyendo

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Cuadernos de cine: UN PROFETA (Un prophète, 2009) de JACQUES AUDIARD

De estos últimos años, si se quiere hablar de cine negro, de buen cine negro, hay que referirse al cineasta Jacques Audiard.

Desde sus primeros films (todos merecen ser vistos, los seis, no son demasiados), este realizador francés nacido en París en 1952,  ha sabido mezclar hábilmente en sus guiones el drama y la comedia (como en “Un héroe muy discreto” <Un héros très discret>) con el relato negro. Fue con “Lee mis labios” (Sur mes lèvres) (2001), que plantea ya algunos momentos de buen cine, cuando llamó mi atención el trabajo de Audiard pues, a una sólida historia, se añadía una estupenda dirección de actores y una puesta en escena sobria pero tan clásica como renovada.

El cine francés siempre ha amado el cine negro, y Jacques Audiard está fuertemente influenciado por los maestros de ese cine: Jean-Pierre Melville, Jacques Deray, Henri Verneuil o René Clément, pero también por el cine americano de los setenta. He notado su atracción (espero no estar equivocado) por el William Friedkin de “The french connection”, el Frankenheimer de “The french connction II” o el Arthur Penn de “La noche se mueve” (Night moves), no sé, quizá en la formulación de la trama, en los movimientos de cámara o, simplemente, en la manera de sobrevivir sus personajes.

Con “De latir mi corazón de ha parado” (De battre mon coeur s´est arrêté) (2005),  un título precioso, uno ya comienza a quitarse lentamente el sombrero. Es una película tan trepidante como original. Ahora el cóctel de cine negro y drama funciona como un reloj, no hay fisura alguna. Comprendo entonces que Jacques Audiard no sólo es un buen realizador, es magnífico.

TAHAR RAHIM es Malik y NIELS ARESTRUP es César

En 2009 estrena “Un  profeta” (Un prophète). Ahora ya me quito el sombrero del todo. Es un director excepcional. La publicidad del film la anuncia como “Audiard realiza su Padrino”, y eso es verdad. Estamos ante una auténtica obra maestra.

Un profeta” cuenta la historia de cómo un pequeño delincuente, musulmán, y desde dentro de la cárcel, inteligentemente va ascendiendo en la escala de poder de la mafia que controla ese mundo, pero también el exterior. Audiard es tan hábil al contarnos esta aventura personal que introduce el elemento innovador: el problema de la interculturalidad, la mezcla de religiones, las nuevas relaciones entre clanes que se han ido creando en los centros penitenciarios,  las diferencias étnicas, la xenofobia entre unos y otros, la violencia de nuestra sociedad actual.

Para ver el tráiler (en español) de este film, entra en: http://www.youtube.com/watch?v=m9s5HqXslZc

El protagonista, Malik el Djebena (interpretado por un extraordinario actor llamado Tahar Rahim) se ve rodeado en el interior de la cárcel por hombres sin alma que serían capaces de arrancarle el corazón, de pisotearlo hasta convertirlo en un ser anónimo, en carne de cañón, pero él juega sus bazas, renunciando a formar parte del clan de los otros presos árabes, y, astuto como pocos, va ganándose la confianza de César Luciani (al que da vida un actor inmenso: Niels Arestrup, que ya había bordado su papel en “De latir mi corazón se ha parado”), que es el auténtico capo de esa cárcel.

La lenta pero inexorable caída de César, el viejo jefe del clan de los corsos, corre en paralelo con la asombrosa subida de Malik. Y Audiard, a la vez que nos muestra un recinto penitenciario frío, casi aséptico, sucio y corroído, una especie de intestinos podridos, que le dan un realismo ejemplar a la cinta, mueve su cámara por el patio, por las celdas, por cada rincón de ese mundo, para mostrar sus habitantes, una galería de personajes inolvidables. El fantasma del hombre que Malik ha de asesinar, que se le aparece en varias ocasiones, es un acierto, no desentona, al contrario, son unos encuentros sutilmente rodados que dan un leve toque de comedia enriqueciendo la historia.

Hay algo de Sam Fuller, de Don Siegel y de Jacques Becker. La música de Alexandre Desplat no va a la zaga, y Stéphane Fontaine, en la fotografía, logra el clima y el color que requiere una narración nada complaciente.

No hay compasión en los hombres que se mueven en este mundo de los bajos fondos, no hay remisión, la vida consiste en sobrevivir, para eso hay que asimilar las normas, entrar en el juego, y como Malik, hacerse con el mando.

Un profeta” es una película con mayúsculas. Inolvidable, con eso está todo dicho. Ya han pasado tres años, y Audiard no ha rodado aún nada nuevo. Película a película ha ido subiendo peldaños, y ha llegado a esta obra cumbre. Si es capaz de superarla, entonces ya ni siquiera intentaré volver a ponerme el sombrero.

En 2010, ganóa la mayoría de los Premios César del cine francés, obtuvo el Premio Bafta a la Mejor Película de Habla No Inglesa y estuvo nominada en esta misma categoría al Oscar de Hollywood.

Sergio Barce, febrero 2011

JACQUES AUDIARD

Filmografía de Jacques Audiard:

 

1994: REGARDE LES HOMMES TOMBER Con Jean-Louis Trintignant, Jean Yanne, Mathieu Kassovitz, Bulle Ogier, Christine Pascal e Yvon Back.

1996: UN HÉROE MUY DISCRETO (Un héros très discret) Con Mathieu Kassovitz, Jean-Louis Trintignant, Anouk Grinberg, Sandrine Kiberlain, Albert Dupontel y Nadia Barentin.

1998: NORME FRANÇAISE -corto

2001: LEE MIS LABIOS (Sur mes lèvres) Con Vincent Cassel, Emmanuelle Devos, Olivier Gourmet, Olivier Perrier, Olivia Bonamy y Bernard Alane.

2005: DE LATIR MI CORAZÓN SE HA PARADO (De battre mon coeur s´est arrêté) Con Romain Duris, Niels Arestrup, Jonathan Zaccai, Gilles Cohen, Linh Dan Pham, Aure Atika, Emmanuelle Devos y Mélanie Laurent.

2009: UN PROFETA (Un prophète) Con Tahar Rahim, Niels Arestrup, Adel Bencherif, Hichem Yacoubi, Reba Kateb y Gilles Cohen.

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LARACHE vista por… PLINIO EL VIEJO (s. I d.C.)

Máscara del dios Oceanus, encontrada en Lixus. Museo de Rabat

Repasando por encima cuanto ya he escrito y reproducido acerca de Larache, parece lógico que también se hable de su mitología y de sus orígenes, reales y literarios.

Tomando tanto “Larache a través de los textos” de Mª Dolores López Enamorado (Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía, Sevilla, 2.004), como “Larache: Evolución urbana” de Guillermo Duclos y Pedro Campos (Junta de Andalucía. Sevilla, 2001), me permito reproducir parte de la información que ofrecen acerca de los vestigios de la ciudad y de las primeras obras literarias en las que aparece mencionada de una u otra forma.

«Situado al borde de la llanura del Garb, en la costa noroccidental de Marruecos, el territorio donde se asienta la llamada al-´Arâ´is (jardín de las flores) o al´-Arâ´is bani´Arüs (los viñedos de la tribu de Arós) se extiende por la coronación y el declive septentrional de una lata loma que se asoma al océano y cuyo pie lame la desembocadura del río Lucus…

…Los restos arqueológicos de la ciudad de Lixus se hallan junto al río Lucus, sobre unas colinas situadas a unos 3,5 Km. al este de Larache. Denominada Gemes por algunas crónicas portuguesas, las fuentes medievales árabes la denominan T´semis o Xammix, topónimo que aún hoy siguen utilizando los habitantes de la región para referirse a la antigua ciudad.»  (de “Larache, evolución urbana”)

LIXUS

«Según la tradición, hacia el año 1.100 a.C., los fenicios fundan tres ciudades en Occidente: Gades (en la península ibérica, actual Cádiz), Utica (en Túnez) y Liks, Lixos o Likus, en la margen derecha del río Lucus y a unos cuatro kilómetros del mar, en una colina conocida actualmente en la zona con el topónimo de Shemmish.

A esta ciudad fenicia, y más tarde romana, hacen mención las fuentes clásicas: el periplo de Scylax de Caria, del s.VI a.C., se refiere a ella como ciudad fenicia. En la “Historia Natural”, Plinio el Viejo, s.I d.C., sitúa en Lixus el Jardín de las Hespérides, con sus árboles cargados de manzanas de oro. Por otra parte, el Periplo de Hannón, s.V a.C., narra una expedición cartaginesa en la que las naves atravesaron el Mediterráneo de Este a Oeste, pasaron Gibraltar, siguieron la costa africana del actual Marruecos y penetraron en el golfo de Guinea. En él se hace  referencia a los lixitas, habitantes de Lixus.

Dice Plinio el Viejo en su descripción de Lixo en su Historia Natural:

El comienzo de la tierra se llama las Mauritanias, reinos hasta el emperador Gayo, el hijo de Germánico; por la crueldad de aquél fueron divididas en dos provincias. Los griegos dan el nombre de Ampelusia al cabo más lejano del Océano. Más allá de las Columnas de Hércules han desaparecido las poblaciones de Lisa y Cotas, ahora está Tánger, fundada en otro tiempo por Anteo; después el emperador Claudio, al hacerla colonia, la llamó Julia Traducía. Dista de Belo, población de la Bética, treinta mil pasos por la ruta más corta.

PLINIO EL VIEJO

A veinticinco mil pasos de ella en la costa del Océano está la colonia de Augusto Julia Constancia Zulil, separada del poder de los reyes y obligada a pasarse a la jurisdicción de la Bética. A treinta y dos mil pasos de ella está Lixo, convertida en colonia por el emperador Claudio. Los antiguos hablaron de ella con muchísimas leyendas: allí estaba el palacio de Anteo y tuvo lugar su lucha con Hércules, también estaban los Jardines de las Hespérides. Por lo demás, desde el mar se extiende un estuario con un curso muy sinuoso, que ahora se cree que eran las serpientes que estaban a modo de guardia. Encierra dentro de él una isla, que es la única que no inundan las mareas, a pesar de que el espacio circundante es un poco más elevado que ella. También queda allí un altar de Hércules, y, excepto unos acebuches, nada de aquél aurífero bosque del que hablaban.

Por supuesto que no se extrañarían tanto de las tremendas patrañas griegas publicadas acerca de estos lugares y del río Lixo quienes pensaran que nuestros autores, y no hace mucho, han transmitido algunas cosas no menos prodigiosas: que esta ciudad era muy poderosa e incluso mayor que Cartago Magna; que, además, estaba situada  frente a ella y a una distancia casi inmensa de Tánger, y otras cosas que Cornelio Nepote se creyó enseguida.

A cuarenta mil pasos de Lixo en el interior está otra colonia de Augusto, Baba, llamada Julia Campestre…

Pero si la tradición literaria sitúa el nacimiento de Lixus en el siglo XII a.C., los hallazgos arqueológicos no permiten ir más allá del s.VIII a.C. Sabemos que, a partir del s. III a.C. Lixus conoce una prosperidad urbana importante, que se extiende a lo largo de varios siglos. En el 42 d.C., bajo el reinado del emperador Claudio, Lixus se convierte en ciudad romana, siendo la época en la que se construyen varios monumentos públicos y casas privadas ricamente decoradas.

La cabeza del dios Océano antes de su degradación: fotografía tomada por Henri Stern (en 1967?) (archivos fotográficos del Centro Henri Stern, ENS/CNRS, París).

 A finales del s.III y durante el s.IV d.C. se construye una muralla que reduce a la mitad la superficie inicialmente habitada. Ahí comienza una etapa de imparable decadencia.

…A unos 30 kilómetros de Lixus se encuentra el Cromlech de M´Zora, primer vestigio de ocupación humana en lo que sería, muchos siglos después, la región de Larache.

Por lo que respecta a la ciudad de Larache, poco sabemos de ella hasta el s. XIII d.C.. Las escasas referencias que se dan en los textos medievales hacen muy difícil precisar cómo era esa ciudad, a orillas del río Lucus. Los principales historiadores árabes no la mencionan, y tendremos que esperar al s.XV para que el nombre de Larache aparezca en los textos de los autores (historiadores y viajeros) de la época.»

(del prólogo de “Larache a través de los textos” y parte del texto de Plinio reproducido por la profesora María Dolores López Enamorado para su libro)

En fin, Larache, Lixus, Lixo, Lucus, al-´Arâ´is o al´-Arâ´is bani´Arüs, encierra mil historias y mil leyendas, una mitología que ha sobrevivido a lo largo del tiempo. Y hoy, en pleno siglo XXI, las viejas ruinas romanas de Lixus parecen temblar ante el cerco al que están siendo sometidas de nuevo. Ahora no se trata de salvajes hordas enemigas, de cartagineses o de beréberes, se trata de bárbaros venidos de oficinas inmaculadas en las que guardan sus planos que ya no describen estratagemas, emboscadas o luchas cuerpo a cuerpo, en ellos se diseñan carreteras, edificios y restaurantes. La vanguardia ya está allí, a escasos metros del saqueado mosaico del dios Okyanus, con una decena de excavadoras amarillas que ronronean a la espera de la orden de ataque…

Sergio Barce, febrero de 2011

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