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SAID JEDIDI habla de la literatura marroquí escrita en español en TVE

SAID JEDIDI

Mi amigo SAID JEDIDI, uno de los periodistas más reconocidos de Marruecos, y de quien he publicado algunos artículos sobre su obra narrativa en este mismo blog, habla de la literatura marroquí escrita en castellano, un programa muy interesante, donde Said Jedidi, somo siempre, defiende a estos autores y a estas obras, con la pasión y la convicción de la que siempre ha hecho gala. También habla de democracia en relación con el Corán, y es admirable; un punto de vista rompedor, transgresor, y muy esperanzador. Siempre me enorgullece decir que somos amigos, porque le admiro profundamente.

Merece la pena escucharlo, para ello entra en el siguiente enlace:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/islam-hoy/islam-hoy-literatura-espanola-allende-estrecho-gibraltar/904484/

Sergio Barce, Mohamed Akalay, Abdellatif Limami, SAID JEDIDI, Mohamed Sibari & Aberrahman el Fathi

 

 Saïd Jedidi, conocido periodista tanto en la prensa como en la televisión, ha dirigido y presentado los telediarios en español de la Radio Televisión Marroquí (RTM) durante treinta y ocho años y fue corresponsal en el Magreb del diario El País, de Galavisión (Eco-Mexico), y en África de Info-Red o Monitor, del que ahora es investigador, el más alto grado en la corresponsalía. También ejerció en calidad de colaborador exterior en Radio Nacional de España (24 horas), DPA (Agencia alemana de prensa-oficina de Marruecos-, encargado de Marruecos y Mauritania). Fundó y dirigió el suplemento en castellano de La Opinión  y La Mañana (diarios marroquíes) y es actualmente columnista en muchas publicaciones españolas y latinoamericanas, y consultor de algunas multinacionales dela Comunicación en Oriente Medio y el Tercer Mundo en general. Said Jedidi es titular de la Encomienda Española (Medalla al Mérito Civil) y del Uisam (Condecoración Real) Alauita de Orden Principal. Conferenciante, ha participado en diversos encuentros culturales y periodísticos a ambos lados del estrecho.

 En el campo literario, es autor de tres novelas escritas en castellano: Grito primal (2001), Autodeterminación de invernadero (2002), Precintado (2005), Yamna o Memoria íntima, y su última publicación es “11-M: Madrid 1425”.

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Este 15 de Septiembre, en Casablanca, inauguración de la exposición LARACHE/AL-ARAICH de la fotógrafa larachense GABRIELA GRECH

Después de mucho sufrimiento, de mucho esfuerzo, después de mucho desgaste, yo lo sé porque ella me ha ido contando las batallas libradas, Gabriela Grech ha ganado la guerra, ha derrotado las pequeñas miserias y las estratagemas inesperadas, y se ha encaramado a las murallas del Castillo de las Cigüeñas y se hecho con la bandera de Al-Alraich. Y, por fin, gracias a ese tesón inquebrantable, para compensarla justamente, llega la exposición de su trabajo fotográfico que Gabriela dedica a su pueblo, a Larache.

         Por eso, es algo difícil de transmitir la emoción que me produce dar la noticia de que este próximo 15 de Septiembre comienza en Casablanca (hasta el 12 de Octubre) esta maravillosa exposición itinerante, que luego recalará en otras ciudades marroquíes: Tetuán, del 19 de octubre al 9 noviembre 2011

Tánger, del 15 de noviembre al 8 diciembre 2011

Fez, del 15 de diciembre al 8 de enero 2012

Marrakech, del 12 de enero al 5 de febrero 2012

Y finalmente en Rabat, del 9 febrero al 5 de marzo de 2012.

    Del extraordinario catálogo de esta exposición, he escogido la conversación que Gabriela Grech mantiene con Francisco Carpio para reproducirla en este blog, porque es tan hermoso todo lo que ella dice, demuestra tanto amor por Larache, que merece la pena leerlo demorándose con cada frase, saboreándolas. Y es que nos unen tantos recuerdos de Larache que me identifico plenamente con ella. Dice en algún momento Gabriela en esa conversación que hay un velo de imágenes en su memoria que cubren sus ojos cuando contempla al Larache de hoy… ¿Hay mayor declaración de amor a una ciudad?

    La exposición se divide en varios apartados, y en el denominado «Paisaje Humano» los retratos de Gabriela son sobrios, elegantes, y en esa austeridad ha captado la esencia de larachenses que, para ella, son importantes por una u otra razón, y todos ellos reconocibles para los que somos de allí. Como los que os muestro a continuación:

Si tenéis oportunidad de acudir a verla, hacedlo. La calidad del trabajo de GABRIELA GRECH lo merece.

Sergio Barce

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Make you feel my love de BOB DYLAN

BOB DYLAN

MAKE YOU FEEL MY LOVE

 

When the rain is blowing in your face
And the whole world is on your case
I could offer you a warm embrace
To make you feel my love

When the evening shadows and the stars appear
And there is no one there to dry your tears
I could hold you for a million years
To make you feel my love

I know you haven’t made your mind up yet
But I would never do you wrong
I’ve known it from the moment that we met
No doubt in my mind where you belong

I’d go hungry, I’d go black and blue
I’d go crawling down the avenue
There’s nothing that I wouldn’t do
To make you feel my love

The storms are raging on the rollin’ sea
And on the highway of regret
The winds of change are blowing wild and free
You ain’t seen nothing like me yet

I could make you happy, make your dreams come true
Nothing that I wouldn’t do
Go to the ends of the earth for you
To make you feel my love.

 

PARA ESCUCHAR LA CANCIÓN ENTRA EN EL SIGUIENTE ENLACE:

http://www.youtube.com/watch?v=mH3HMBhzSag

 

 

PARA QUE SIENTAS MI AMOR

Cuando la lluvia azote tu rostro

Y el mundo entero te agobie

Podría tomarte en mis brazos

Para que sientas mi amor

 

Cuando aparezcan las sombras y las estrellas de la noche

Y no haya nadie para enjugar tus lágrimas

Podría abrazarte un millón de años

Para que sientas mi amor

 

Sé que no te has decidido

Pero jamás te haré ningún mal

Lo supe desde que nos conocimos

No dudo de cuál es tu sitio

 

Pasaría hambre, me dejaría machacar

Me arrastraría por la calle

No hay nada que yo no haría

Para que sientas mi amor

 

La tormenta ruge sobre el mar

Y sobre la carretera del lamento

Nuevos vientos soplan desatados

Aún no has visto nada como yo

 

Podría hacerte feliz, realizar tus sueños

Haría cualquier cosa

Iría hasta el fin del mundo

Para que sientas mi amor.

LA TRADUCCIÓN ESTÁ TOMADA DEL LIBRO «BOB DYLAN, LETRAS 1962-2001» (Alfaguara, 1ª edición, septiembre 2007)

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DRIS DIURI, poeta Larachense

DRIS DIURI

Sobre DRIS DIURI iré publicando diversos artículos, míos y de estudiosos de su obra, así como su intensa relación, tanto poética como personal, con la poetisa Trina Mercader. Pero el primero es una sencilla semblanza de este importante escritor larachense.

En febrero de 2006, caminando por la avenida Hassan II, me topé con Toni Triviño y el hijo de Dris Diuri. Nos saludamos con la calidez de la gente de nuestra ciudad y conversamos un rato sobre el olvido en que ha caído nuestro escritor ejemplar. El hijo de Diuri, con un remanso amargo en sus pupilas, ya cansadas, me susurró que la gente se había olvidado que su padre había sido el primer escritor marroquí que había escrito toda su obra en castellano. Y eso es verdad.

Dris Diuri nació en Larache en 1925. Influenciado por sus estudios en español, que desarrolló de manera aventajada durante el Protectorado (fue considerado el mejor alumno del Norte de Marruecos), su vida fue un continuo esfuerzo por acercar las culturas de Marruecos y España.
Sus esfuerzos los encauzó a través de la literatura, colaborando primero en diversas publicaciones españolas y marroquíes, en las que aparecieron artículos con su firma.
Además de sus artículos, Diuri cultivó el teatro, la narrativa y la poesía, donde destacó como poeta del amor y del compromiso social. Sus poemas están preñados de una gran delicadeza pero sin olvidar la cruda y dura realidad que le rodea. Entre sus poemas de amor destaca « RECUERDO », donde se evidencia un sentimiento de amor inolvidable.

 

LARACHE

También fue un autor que amaba profundamente a su pueblo, a Larache, como evidencia el titulado

« A LARACHE »:

 Hermosa joya, bien pulimentada,

Céfiro dorado hecho de encajes,

¡oh, novia amorosa!, bastos ropajes,

no profanan tu mágica cascada.

Hechizo que cautiva, ¡oh, mi hada

esplendorosa!, diré, sin ramajes,

que eres mi bondad, reina de linajes,

hasta el martirio te muestra callada.

Si una voz, como la mía, que clama,

guía de tu bondad, de tu pureza,

inmarcesibles lazos, ley segura;

muestra bien la nobleza de tu fama,

y otorga a tus hijos, sí, la grandeza,

como a otros concedes la ventura.

Defensor de los derechos de la mujer marroquí, Dris Diuri plasmó estas inquietudes en su obra en prosa «Más sobre Zoraida«.
Destacan, entre sus obras, las siguientes:
Miscelánea I y II
Tragedia y realidad
Cartas a una amiga
Rimas
Breve noticia sobre la historia de Larache
Luz y Oscuridad
Más sobre Zoraida

Llegó a ocupar el cargo de Canciller del Consulado de Marruecos en Barcelona.
Dris Diuri falleció en 1978 dejándonos una rica herencia que el profesor y arabista Fernando de Ágreda, de la Universidad Complutense de Madrid, ha tratado de recopilar en diversos trabajos.

 Sergio Barce, Febrero 2006

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«METROLANDIA» (Metroland) de JULIAN BARNES

JULIAN BARNES

   “Metrolandia” (Metroland, 1980) del escritor británico Julian Barnes es una novela llena de matices, sugerencias, anécdotas y buena  narrativa. Me parece una obra muy inglesa, en el buen sentido de la frase, tamizada por el fino humor del autor, que me sugiere imágenes que sólo pueden nacer de la pluma de un autor de esas latitudes, como sucede con las películas de época, que siempre que son rodadas por británicos tienen un empaque y una calidad reconocibles.

 “Asimismo nos gustaba haraganear al tiempo que observábamos cómo la gente se cansaba trabajando. Íbamos a las callejuelas que dan a Fleet Street para ver descargar los enormes paquetes de periódicos. Rondábamos mercados y tribunales, merodeábamos por la entrada de las tabernas y de las lencerías. Visitábamos San Pablo armados con los prismáticos, aparentemente para examinar los frescos mosaicos de la cúpula, pero en realidad para mirar a los que rezaban. Buscábamos prostitutas –la única otra clase de Callejero Provechoso que existía, pensábamos con sarcasmo-, que, en aquellos días, eran todavía fácilmente identificables por una delicada cadena de oro que llevaban alrededor de uno de los tobillos. Nos preguntábamos el uno al otro:

-¿Crees que ahora está ejerciendo el oficio?

No hacíamos sino observar, aunque una tarde húmeda y  neblinosa Toni fue asaltado por una puta miope (o desesperada).

A la fórmula profesional con que ella lo abordó, <¿Te vienes conmigo, guapo?>, él respondió con mucho desparpajo, pero voz un poco aflautada:

-Depende de lo que me pagues…”

     Cuenta la historia de dos amigos, Christopher y Toni, siempre relatada desde el punto de vista del primero. De adolescentes, sus peripecias están llenas de cinismo y de una alocada percepción de la vida; inconsciente, libre y anárquica. Son como dos almas vírgenes que se enfrentan al mundo desde un prisma radical e irreverente. Tiene su propio código de conducta, y el arte y la cultura se convierten para ellos en el motor esencial de sus vidas. Fuera del arte todo parece gris, anodino y vulgar. Suelen divertirse fijándose en las estúpidas actitudes de los demás. Y, por supuesto, de jóvenes, sus andanzas dan, gracias al ingenio de Julian Barnes, a situaciones ciertamente cómicas.

 “..Parecía que los domingos eran siempre pacíficos y siempre soleados.

Yo los odiaba, con toda la rabia de quien continuamente se siente defraudado al descubrir que no es autosuficiente. Odiaba los periódicos del domingo, que procuraban llenarte la mente amodorrada de ideas que rechazabas; odiaba la radio dominical, desbordante de áridas críticas; odiaba los programas de televisión del domingo, donde un montón de intelectuales discutían temas de actualidad, y esas obras serias sobre personas maduras, crisis emocionales, guerras nucleares y demás fruslerías. Odiaba quedarme dentro de la casa mientras el sol se deslizaba furtivamente por la habitación, hasta golpearme certera y repentinamente en los ojos; y odiaba salir a sentarme donde el mismo sol te derretía el cerebro haciéndolo chapotear en el interior del cráneo. Odiaba las tareas dominicales: limpiar el coche, una y ora vez, hasta que el agua jabonosa chorreaba hacia arriba <¿cómo era posible?> empujándote hasta los sobacos, restregar las uñas contra el fondo de la carretilla de metal intentando deshacerme de los montones de césped cortado. Odiaba trabajar y no trabajar. Odiaba pasar por el campo de golf y encontrarme con otra gente paseándose por el campo de golf. Y odiaba hacer lo que más se hace el domingo: esperar la llegada del lunes.”

      La visión del autor hace que sus personajes se vayan dibujando nítidamente en la novela, y, a medida que la historia avanza, los dos amigos evolucionan de manera natural. Es, pues, un retrato certero de la vida: desde la luminosa y vigorosa juventud, hasta la tranquila y conservadora primera madurez, y con ella el cambio de mentalidad que se produce, especialmente, en Christopher que, de pronto, descubre que la felicidad se halla en lo más sencillo.

      Pero tal vez la relación de Christopher con su tío Arthur sea uno de los más curiosos y divertidos del libro.

      La etapa de su vida en París nos regala quizá los mejores momentos de la novela; su descubrimiento del sexo, del amor, la nueva visión del mundo que se le muestra justamente en los instantes del mayo del 68, la irrupción de Annick en su vida, todo un descubrimiento, y posteriormente de Marion, esencial en su cambio de mentalidad, enriquecen aún más su retrato.

 “Estábamos de acuerdo en la mayoría de las cosas; teníamos que estarlo, dada mi ansia cobarde de quedar bien. No quiero decir que asintiera a todo lo que Annick decía; por ejemplo, no dejé de demostrar cierto desacuerdo con el sentido de humor de Bergman (sosteniendo gallardamente que carecía de él). Pero había decoro natural en nuestras investigaciones; lo único importante que asumíamos ambos es que no íbamos a disgustarnos el uno al otro.

Después de un par de copas, se nos ocurrió ir al cine. En última instancia no se puede estar hablando eternamente y lo mejor es ofrecer, lo antes posible, una pequeña experiencia compartida. Nos decidimos pronto por la última de Bresson, <Au Hasard, Baltazhar>. Con Bresson sabe uno dónde está (o al menos dónde se supone que está). Ásperas, con una mentalidad independiente y rodadas en un blanco y negro intelectual; eso era lo que se decía de sus películas.”

 También hay mucho humor en este tiempo parisino que, ya digo, me parece lo más suculento del libro.

 Pero he de reconocer que, en los últimos capítulos, su narrativa no desmerece en absoluto y los retazos de esa incipiente felicidad de Chrisopher están llenos igualmente de suculentos momentos.

 Hay mucha literatura y mucho cine en esta novela, referencias explícitas a títulos, autores y tendencias que no me son ajenos, y que le dan un poso de veracidad a lo que cuenta.

 Fue la primera novela de Julian Barnes, y su calidad se vio refrendada al serle otorgado el premio Somerset Maugham.

 “…No se puede confiar siempre en metáforas llenas de fantasía.

Yo diría que soy un hombre feliz; si soy dado a sermonear, es como resultado de una modesta emoción, no del orgullo. Me pregunto por qué en nuestros días se desprecia la felicidad; se la rechaza confundiéndola con la comodidad y la complacencia; se la juzga como enemiga del progreso social e incluso tecnológico. La gente, a menudo, se niega a creer en ella incluso cuando la ve. O la desprecian como algo que tiene que ver sólo con la suerte o la genética: unas gotitas de esto, un chorrito de lo otro, un par de neuronas sueltas. Nunca como un logro.”

Sergio Barce, septiembre 2011

 Julian Barnes, nació en Leicester (UK), en 1946. Está considerado uno de los grandes escritores británicos de los últimos años, y ha sido galardonado con los más prestigiosos premios. Entre sus obras destacan, además de “Metrolandia”, las novelas “El loro de Flaubert” “Flaubert´s parrot,1986), “Una historia del mundo en diez capítulos y medio” A History of the World in 10 ½ chapters, 1997), “Hablando del asunto”(Talking it over, 2003) o “Inglaterra, Inglaterra”(England, England, (1999).

Los fragmentos de la novela los he tomado de “Metrolandia” publicada por Anagrama, segunda edición 2000, con traducción del inglés de Enrique Juncosa.

Hay una adaptación cinematográfica de esta novela, rodada en 1997, está dirigida por Philip Saville y protagonizada por Christian Bale, Emily Watson y Lee Ross.

 

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