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LARACHE, UNA OBSESIÓN PARA EL REY FELIPE II (2ª parte)

…después de que en 1576 el trono marroquí pasara a manos del saadí Abd al-Malik, Larache se convirtió en una pieza tan codiciada para el imperio español como para el otomano, y al-Malik, hábil negociador, jugó con ambos…
En efecto, dice Tomás García Figueras:

<En el año 1576, acababa de conseguir el trono de Marruecos el saadí Abd al-Malik, tras arrebatárselo con la ayuda de los turcos a su sobrino Muhammad al-Mutawakil, quien tuvo que refugiarse en Portugal. Los otomanos, a cambio de su ayuda, presentaron a Abd al-Malik una triple factura. En primer lugar la seguridad por parte del nuevo soberano de una firme alianza turco-marroquí para combatir a España; en segundo término, la cesión de Larache, con el objeto de que los corsarios de Argel pudieran hacer de dicho puerto su base de operaciones en el Atlántico y, finalmente, la entrega a la Sublime Puerta de 500.000 onzas de oro.>

Castillo Al Fatj o Laqáliq

Castillo Al Fatj o Laqáliq

Pero, como decía antes, Abd al-Malik fue dilatando sus promesas, acercándose unas veces a los turcos y otras a Felipe II, según su conveniencia. Es entonces cuando entran en juego algunos personajes curiosos y las primeras intrigas sobre Larache… El primero de estos oscuros espías o jugadores de ventaja, fue el capitán Luis Cabreta, de origen francés y aventurero de profesión, al que se le conoce como Louis Cabrette. Según algunas fuentes, no era sino un agente secreto del rey Felipe II, aunque más parece que fue agente doble en los contenciosos que surgieron por entonces entre Marruecos, España, Francia y Turquía.

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«RELATOS DE VINILO, CINTA MAGNÉTICA Y CELULOIDE», UN LIBRO DE JUAN PABLO CAJA

Relatos de vinilo, cinta magnética y celuloide (Espai Literari – Barcelona, 2014) de Juan Pablo Caja es un libro que recoge, según me escribe el propio Juan Pablo en la dedicatoria del ejemplar que me ha enviado, “…esta vieja colección de cintas de cassette de dióxido de cromo…”.

RELATOS DE VINILO
Hay un poso de nostalgia en esta recopilación de relatos cortos, de relatos muy cortos y de micro relatos, una nostalgia muy bien llevada por ese permanente y sutil humor con el que Juan Pablo Caja escribe sobre algunos episodios de la adolescencia, de los amigos o, y este es el grueso principal del libro, sobre música, cine y publicidad. Y es que es fácilmente reconocible al autor de Intermedio (2003) y de Cerveza caliente (2010) precisamente porque en general te hace sonreír con sus matices y sus quiebros inesperados.

Historia de miedo

Tres de la madrugada. En un piso normal de una ciudad normal, una familia normal está durmiendo. Tres de la madrugada y un minuto: empieza a sonar el teléfono.

Le bastan tres líneas para crear un clímax de suspense y, a la vez, un buen relato de humor.
Juan Pablo Caja es un excelente narrador. Cuida al detalle cada texto de los que conforman este libro, en el que se reúnen muchos de los relatos que ha escrito durante años. Como esas viejas cintas de cassette, contienen en su interior un cierto aroma a otro tiempo más ingenuo y quizá más atractivo.
Lo mejor de este libro es que hallas historias sorprendentes, llenas de música, de ritmo, de música country y de jazz, de proyectos de anuncios increíbles, de historias imposibles, incluso de historias con evidentes ácidas críticas a nuestra sociedad deshumanizada. Pero ya digo que siempre hay un toque de ironía inteligente.
Los relatos que rezuman nostalgia me son muy cercanos tal vez porque somos de la misma generación (Juan Pablo Caja es del 63, yo del 61, qué son dos años de diferencia a estas alturas, digo yo), nostalgia que consigue retratar de una manera minimalista, como hace en este hermoso y sencillo cuento titulado Septiembre.

Septiembre

La primera vez que conduje una Vespa puedo recordarla con cierta claridad. No me atrevería a decir que perfectamente en lo que respecta a los hechos, pero sí, por lo menos, en lo que se refiere a las sensaciones. Para empezar a explicarme, en aquella época no se llevaba casco. No era obligatorio, y para circular por la ciudad en una Vespa setentaicinco centímetros cúbicos a nadie le parecía importante ni necesario. El aire de septiembre, de una calidez atemperada por las breves tormentas de fin de verano, estaba tan cargado de humedad como en cualquier otro momento del año en Palma, pero era una humedad que lo hacía más fresco que sólo unos días antes, en agosto, y se sentía pesado en la cara, en el cuello, en el pecho, en el frontal nada aerodinámico de aquella vespita de color azul metalizado con franjas blancas, una gruesa y una fina, decorando el abdomen aguijado, pintadas sobre la chapa que cubría a un lado la rueda de recambio y al otro lado el motor que zumbaba dulcemente en aquel crepúsculo de aire espeso, por las calles mal asfaltadas de la Palma de los últimos años setenta. Sin carnet, sin casco, sin problemas. Con mi amiga, la rubia dueña de la moto, de paquete, su pecho apretado contra mi espalda. Y no sé si he dicho ya lo denso, lo escasamente gaseoso que era el aire de Palma aquella tarde. Era septiembre.

Es difícil escoger de entre los relatos más extensos, pero desde ya recomiendo dejarse embaucar por sus páginas, descubrir por qué suena mal el piano del viejo músico o la historia de la cantante de ojos tristes o simplemente pulsar “play” para ver qué ocurre…
Pero no puedo dejar de acordarme de ese relato cortísimo que me ha hecho soltar una carcajada, así que lo vuelvo a leer:

Sensualidad

Ella se puso en pie, me miró sin decir nada, se sonó las narices con un movimiento delicadamente grácil, y, antes de salir andando por el pasillo, me dijo, con su voz grave de mezzosoprano, las palabras más cargadas de sexo que había oído yo en mucho tiempo: “voy a descongelar la carne”.

Simplemente, genial.
De manera que zambullirse en este libro es como darse un chapuzón de buena narrativa, narrativa escrita con precisión de orfebre y con ritmo de guitarra acústica. Para pasar un buen rato leyendo mientras se saborea una jarra de cerveza (que no esté caliente).

Relatos de vinilo, cinta magnética y celuloide ha sido editado por Espai Literari, que además de ser una joven editorial, tiene su punto de encuentro con los libros y la literatura en Barcelona (Gràcia), Librería Espai Literari, en Ramón y Cajal, 45. Para los que tengáis la suerte de estar cerca.

Sergio Barce, agosto 2014

JUAN PABLO CAJA

JUAN PABLO CAJA

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«UN ALMUERZO INACABADO», POEMA DE ABDELLATIF LIMAMI

GRACIAS, QUERIDO ABDELLATIF.

MARU GALLARDO

MARU GALLARDO

Hola Sergio:
Es verdad que no soy nativo de Larache ni me crié en ella, pero la muerte de tu Mamá me afectó bastante. Seguro por lo que tú eres, como persona abierta, generosa y amable. Pero también por el grato recuerdo que tuve de ella en aquel almuerzo de Larache/puerto y Casa de España luego.
Una forma de compartir tu dolor, es este humilde homenaje que le rindo a través de este poema.
Pero que sepas, y como lo sugiere el poema, que si tú, como pluma que emanó de sus entrañas, sigues con la antorcha, Maru quedará con nosotros para toda la vida.
Mi pésame Sergio, y que Maru descanse en paz
Río Martín a 18/8/2014

Un almuerzo inacabado

En homenaje a Maru Gallardo Martínez
Que en paz descanse

Abdellatif LIMAMI

(Recordando un almuerzo familiar en el puerto de Larache)

Como un relámpago,
y sin terminar tu almuerzo
al que nos convidaba,
el dócil Larache/ puerto,
te fuiste.

Y sin darnos el último aviso,
con el auténtico recuerdo.
de un Larache,
sin jaulas y con menos cemento,
e infinitos amores/fusiones
de culturas y confesiones,
a las celestes alturas,
subiste.

¿Sabes lo que te llevaste,
de aquel Larache que no conocí,
… que imaginé y amé,
a través la pluma que nació y se crió en tus entrañas,
y que como herencia
nos dejaste?:

Pues el infinito amor que tienen que tener los seres,
con manos que se ofrecen,
limpias y puras,
aun sin confesiones ni abluciones.
Así que me quedo con este grato recuerdo,
y que,
con la sonrisa que te caracteriza,
Me regalaste.

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«PARA MARU», UN POEMA DE CARLOS TESSAINER Y TOMASICH

Tras la despedida a mi madre, hubo tantos mensajes que me he pasado varias horas para recopilarlos todos: desde los comentarios a mi post de ayer, hasta los recibidos en mi móvil, en mi correo electrónico y los de facebook. Mi padre los quiere guardar de recuerdo. Han sido tantas las muestras de afecto, que ocupan un total de 24 páginas. Desde el sencillo pésame hasta textos más elaborados, todos tienen para nosotros el mismo valor, porque denotan todo el cariño y afecto que mi madre despertaba entre quienes la han conocido.

MARU GALLARDO MARTÍNEZ

MARU GALLARDO MARTÍNEZ

 

Carlos Tessainer vino a casa a visitar a mi madre, cuando ya no podía levantarse, pocos días después de la visita de El Hachmi Yebari y de su hija. En las dos ocasiones mi madre pareció recuperarse milagrosamente. Carlos le trajo un cuadro de una calle de la Medina, con una dedicatoria escrita por el reverso: «Para los recién casados». Mis padres no pudieron contener las lágrimas.

Carlos me manda ahora un poema dedicado a mi madre, a Maru, y como me parece de un sentimiento tan hondo, he decidido contestarle que sí, que lo voy a poner en este blog. Y lo voy a acompañar con algunos de los comentarios y textos que he ido recibiendo, unos porque me han gustado, otros porque hacen recordar lo que mi madre ha sido, lo que es. Pero repito que todos tienen para nosotros el mismo valor, pero no puedo ponerlos todos.

Gracias por vuestros mensajes, por vuestras visitas, por acompañarnos en el día de ayer. Mi padre nunca imaginó verse tan arropado.

Sergio Barce, 16 de agosto de 2014

Por Carlos Tessainer:

Querido Sergio: desde donde estoy, abro el correo casi por casualidad y me encuentro con lo que sabía que iba a ocurrir, pero que a cada día que transcurría, al no tener noticias de ello, hacía que respirase con cierto alivio. ¡No pudo ser! Descansar en paz no es ni debe ser una frase hecha. Desear que descansen en paz nuestros seres queridos, es lo más digno del mundo. Pero cuando la persona que se ha marchado ha tenido que recorrer al final un duro -y cruel- camino para llegar a esa paz, es cuando esta frase cobra auténticamente su sentido.

Algo escribo, pero no poesía. Pero ahora, aquí sentado y muy triste, me pongo a garabatear para dedicarle a tu madre lo que del corazón me brota y, donde en cada una de las líneas, hay un sentido y un sentir que creo que ella y tú comprenderéis en todo su calado.
Si quieres, cuélgalo en el blog. Dedicarle algo a Maru, para mí es un orgullo. Lo que hunde sus raíces en su juventud y en mi primera niñez.

PARA MARU

El pesar por un hermano
¡con ese peso creciste!
Entrañable ser humano:
tu rumbo jamás perdiste.

Tu amor fue de ensueño,
de hadas y realidad.
Contigo hasta el fin del sueño
¡amor, cariño, lealtad!

Con tu amor fructificaste,
la vida cobró sentido.
Y con él al fin hallaste
un sino casi perdido.

Y Larache ya lejana
en cuerpo, no en corazón
tu alma siempre cercana:
regresar, volver ¡qué emoción!

Larache no tenía precio
siempre la deseaste.
Mala suerte con desprecio
¡y a tu pueblo no hallaste!

Ya casi todo perdido
la vida se iba a raudales
tu ánimo enardecido
brotaba cual manantiales.

Luchadora de la vida
de ella amiga inseparable.
Más grande aún es la herida:
profunda, honda, irreparable.

Quien de niño te conoció
ahora llora con dolor
a Maru que siempre le dio
dulzura, cariño y amor.

Carlos TESSAINER Y TOMASICH

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MARU Y MARISOL, EN LA PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

MARU Y MARISOL, EN LA PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

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Por Miguel Álvarez

A pesar de hablar contigo y con tu padre por el móvil, no quiero dejar pasar éste desenlace tan fatídico para ti y todas tus hermanas, para deciros que aunque no tengamos mucho contacto siempre os he llevado en el corazón, ya que hubo una época en las que nuestras familias estuvieron tan unidas. Siento profundamente ésta pérdida tan querida por mí y sólo me queda desearos mucha ánimo y fuerza (sobre todo a tu padre) para poder seguir adelante. Un beso muy grande para toda la familia.
Miguel Álvarez

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Por Isabelita Matamala

Aunque ya te lo he hablado por el móvil, quiero reflejar lo mucho que significáis toda tu familia en esta casa, desde bien pequeños nos conocemos, luego cada uno tomamos un rumbo diferente, pero jamás olvidaré el cariño y el aprecio que nuestros padres se tenían, se como te puedes sentir, pero ahora nada de lo que se diga hay consuelo, ni nadie puede aliviar ese dolor tan profundo, solo mandarte un gran beso para ti, para la familia, y sobre todo uno bien grande para tu padre, Isa.
Isabel Matamala

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Por Alicia González Díaz

No cabe duda que cada uno de nosotros, larachenses y amigos en facebook, como personas tenemos nuestros propios anhelos, conflictos y derechos, poseyendo un sello de identidad en nuestras vidas y en nuestro ser, pero siempre, no cabe duda, ofrecemos nuestro apoyo en momentos de dolor.
Hoy he sabido que ha muerto la madre de nuestro amigo Sergio y quiero expresarme con estas palabras de Alejando Casona: «¡Quién pudiera cantar y volar al mismo tiempo, como los pájaros y las campanas!». Ella ya puede hacerlo. Adiós, Maruja.
Alicia González Díaz

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MARU, MANOLO ALVAREZ, MARISOL, MIGUEL ALVAREZ Y SERGIO, CRUZANDO A LA OTRA BANDA

MARU, MANOLO ALVAREZ, MARISOL, MIGUEL ALVAREZ Y SERGIO, CRUZANDO A LA OTRA BANDA

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Por Francisco Cardosa Arriado

Lo siento en el alma.. Era mi vecina, cuando aún estaba soltera y vivía enfrente de mi casa a menos de 20 metros..Desde mi puerta, se veía la suya, ya que tan sólo las separaba el pequeño terreno en el que se organizaban los bailes durante las verbenas de Las Navas. Recuerdo igualmente al Sr. Gallardo con su uniforme de policía cuando aparcaba su moto en la misma puerta..
Maruchi, con su pelo rubio, además de ser una chica guapa y simpática, era muy sociable, motivo por el que se ganaba facilmente el cariño de todas las chicas de su edad entre las que se encontraban mis hermanas… Antonio Barce, un estupendo muchacho hijo de la Sra. Salud, que vivía muy cerquita de ella y al que recuerdo siempre sonriendo y acompañado de su gran perro lobo, debió quedar prendado de sus encantos.. Se enamoraron, se casaron, y de esa unión, nació otro gran hombre al que todos conocemos como Sergio Barce.
Aunque yo era muy niño, recuerdo todo eso como si acabara de suceder..
Lo hemos sentido muchísimo tanto mis hermanas como yo. Como bien dices, es seguro que pasará por Larache su pequeño paraiso, antes de llegar al Gran Paraíso que espera a todas las personas de bien… Ella era un Ángel y desde allí velará por vosotros…
Otro fuerte abrazo para ti y para tu padre.
Francisco Cardosa Arriado

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Por Moisés Amselem

Estimado amigo, hoy en el entierro de tu querida madre Z»L, estuve unos minutos rezando y sentí que tenía en esos momentos a una santa a mi lado. Gracias por avisarme y estar en esos momentos con gente a mi alrededor buenas y sinceras.
Tu padre una persona especial.
Gracias y un fuerte abrazo querido amigo, estoy con vosotros en estos y futuros momentos. Buena gente.

…cuidar mucho a tu padre, es un personaje, me recordó a mi querido padre en su manera de expresarse y sus ideas liberales, un abrazo querido y me tienes para lo que necesites.

Moisés Amselem

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Por Abderrahman Lanjeri

اليوم ودعتنا السيدة ماروخا العرائشية والدة الصديق والأخ سرجيو بارسي الكاتب العرائشي ، السيدة ماروخا ، بقيت وفية للعرائش وطفولتها وحياتها بها توفيت اليوم بمدينة مالقا الاسبانية . ارتاحي في سلام أيتها الام الكريمة وشكراً لك على كل الحب للعرائش وابنائها .

…Maru se mantuvo fiel a Larache y su infancia. Ha muerto en Málaga, España. Descansa en paz, Oh madre, y gracias por todo el amor a Larache y a sus hijos.

Angie me dio la noticia más triste de este año, mi pésame jay Sergio a toda la familia. Grande y hermosa madre Maruja. Hasta siempre, madre, que descanse en paz

…llevo horas mirando el regalito que hizo para Sami con sus manos, que descanse en paz .

Abderrahman Lanjeri

   Abderrahman, no puedo olvidar el momento en el que te hizo el regalo para tu niño en la cafetería Tutty Fruty, y tengo las fotos que le hice enseñando el jersey de Sami. Tu compañía y la de Abdelkader también fue inolvidable, lo recordaremos siempre.
Mercedes Muñoz

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MI MADRE SE HA MARCHADO

María (Maru) Gallardo y Antonio Barce, en el Balcón del Atlántico

Maru Gallardo y Antonio Barce, en el Balcón del Atlántico

Mi madre se ha marchado de viaje hace apenas un rato.
Es un viaje sin retorno.
Desde hace catorce meses y medio ha luchado con fiereza, pero, al final, la enfermedad ha podido con ella tres días después de cumplir setenta y seis años. Injustamente, le ha impedido realizar ese sueño que tenía previsto para el pasado mes de julio: ir a Larache y a Alcazarquivir con sus nietos. No ha podido ser.

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Sin embargo, hoy, sorprendentemente, se ha levantado de la cama en la que ya llevaba postrada unas semanas, ha cogido sus dos maletas: la pequeña, donde lleva su ropa y los objetos de aseo, y la otra, más grande, con ropa de otras tallas, zapatos y juguetes para algunos amigos que lo necesitan. Siempre lo ha hecho así, y estoy seguro de que hoy no ha variado su rutina.
Como este tipo de viaje es más rápido que el habitual, intuyo que habrá llegado ya a Larache. No tengo ninguna duda de esto.
Su decisión ha sido fácil. Se ha ido a donde siempre le han dado cariño, afecto y calor, al pueblo donde siempre ha sido feliz: a Larache. Y como no sé por dónde anda en estos momentos, me la imaginaré en la azotea del edificio donde vivimos allí, mirando a su alrededor, con el Balcón del Atlántico a sus pies, aguardando a que, con el tiempo, mi padre vaya a reunirse con ella, y luego hagamos lo mismo todos nosotros. Es reconfortante saber dónde podrás encontrarlos en el futuro. Tampoco en esto albergo dudas.


MARU  EN LA AZOTEA

Ahora la escucho reírse con Mercedes y con Ange al entrar en el Bazar Yebari, y a El-Hachmi saludarla a voces desde el fondo del local: ¡Maru! ¡Bienvenida a tu casa, Maru! Y ella entrando, con su sonrisa dibujada por la alegría, para recibir otro abrazo más. Allí, en Larache. En su pequeño paraíso, donde siempre la encontraremos.

En Larache: Mercedes, Maru, Ange y Maribel

En Larache: Mercedes, Maru, Ange y Maribel

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