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LARACHE A TRAVÉS DE LOS TEXTOS de Mª DOLORES LÓPEZ ENAMORADO

Doctora en Filología Árabe, Mª Dolores López Enamorado es la actual Directora del Instituto Cervantes de Casablanca, puesto que ocupó anteriormente en Marrakech.

En 2004 publica el libro «Larache a través de los textos. Un viaje por la literatura y la historia», obra editada por la Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía.

Mª Dolores López Enamorado

Este libro, del que he tomado prestado en alguna ocasión algún que otro texto, es un completo trabajo sobre la visión que de Larache han tenido diferentes viajeros, escritores o investigadores. Dice la propia autora en la introducción al libro:

«A lo largo de muchos meses he ido localizando textos en prosa y en verso que, en mayor o menor medida, nos ofrecen una visión de Larache y de su entorno. En ellos a menudo la ciudad es descrita con minuciosidad, otras es simplemente vislumbrada entre la trama de la novela, del relato o del poema. Pero siempre está ahí, con sus casas, el castillo, la fortaleza, el mar… Con estos textos he tratado de lograr  algo muy concreto: Que aquellos que conozcan Larache, la reconozcan. Y que aquellos que no la han visitado, sepan que muy cerca de Andalucía se extiende esta preciosa ciudad donde la vida parece llevar otro ritmo; donde nos acompañarán la hospitalidad y la alegría de sus gentes, el sol, las casas encaladas, el zoco, las plazas, la calma y la buena mesa. La ciudad en la que nació Luis Martín Santos, y en la que está enterrado Jean Genet.”

Y este propósito se consigue con un buen ramillete de textos bien escogidos que abarcan desde Plinio el Viejo (siglo I d. de C.) hasta Mohamed Sibari, pasando por León el Africano, Luis de Góngora, Ali Bey, Tomás García Figueras o Mohamed Chukri.

El Jardín de las Hespérides, de Larache

El tercer texto que recopila Mª Dolores López en este cuidado libro, es un poema de Mohammed el-Jammár el-Guennûni, poeta nacido en Alcazarquivir en 1938, y que estudió y vivió en Larache. Fue profesor en la facultad de Letras de Rabat. Integrante de la llamada generación de los 60, es uno de los poetas marroquíes más importantes. Sus poemas se publicaron bajo el título “Las cenizas de las Hespérides” (Ramád Hesperis, 1987) en Casablanca por Ediciones Toubkal. Y el poema escogido se titula “El dragón de mármol”:

La Hespérides te llaman por tu nombre: Levántate, cuerpo de mármol.

A su puerta todo extranjero ha llamado. Llénate de sangre,

y mueve tus alas. Alcanza, a la orilla del río, los barcos de los extranjeros.

Hespérides al día siguiente, en el ocaso.

Su puerta se abrió a los ladrones, mueren, desaparecen.

Entran los falsificadores,

salen los ladrones,

suben los embusteros,

bajan los mentirosos.

Levántate, a la orilla del río tus huesos, tu piel, tu carne, todavía están frescos,

porque estás vivo, porque estás vivo…

Las Hespérides, y sus cenizas, agua, relámpagos y otras cosas

te llaman por tu nombre,

el viento de las estepas que ha removido los árboles del río,

la superficie del polvo que la escritura ha llenado,

el sol del océano y las llanuras y bosques que ha coloreado,

la mano de las hojas que caen sobre ti al término de la tarde, te llaman por tu nombre…

Las Hespérides te llaman por tu nombre cada año, sacrifican a sus hijos y dicen:

A través de las cenizas te he visto como fuego. Y tu fuego está en ti, tu fuego está en ti.

 (La traducción del fragmento, en árabe, es de Mª Dolores López Enamorado)

 “Larache a través de los textos”, pues, recorre la ciudad abriendo desde sus páginas las páginas de otros libros, volando entre el verso y la prosa, yendo de la literatura de viajes a la narrativa, y Mª Dolores López Enamorado ha sabido darle el toque justo para convertirlo en un cadencioso viaje en el que se recorre el río Lukus hasta desembocar en el Atlántico…

J.Salafranca, Sergio Barce, Mª Dolores López & Abdelatif Limami, en la presentación de «Últimas noticias de Larache» en Málaga

A Mª Dolores López Enamorado le debo que haya presentado mi libro de relatos “Últimas noticias de Larache y otros cuentos”, tanto en Málaga como en Larache, y mi novela “Sombras en sepia”. Esas experiencias me enriquecieron, porque ella siempre buscó los detalles que resaltaban estas obras, las hacía mejores, y las embozaba con la calidez de su voz y su extraordinario saber intelectual. Recuerdo que en algunos instantes parecía que las meciera entre sus brazos, y guardo de todo ello un grato e imborrable sabor. Como tampoco olvido los días de Larache y las intensas jornadas compartidas. Y, por supuesto, sus padres, Lola y Javier, siempre tan cercanos.

Mª Dolores López, Sergio Barce & Mohamed Laabi, en el Colegio Luis Vives de Larache

Mª Dolores López con sus padres, Lola y Javier

De su extenso currículum, destacaría que es autora de dos monografías sobre el Premio Nobel egipcio Naguib Mahfuz («Análisis de la temporalidad en la Trilogía de Naguib Mahfuz«, 1998; y «El Egipto contemporáneo de Nayib Mahfuz», 1999), y coautora de la traducción al castellano de los tres volúmenes que componen la Trilogía de este autor. Entre otros campos, es especialista en literatura árabe contemporánea.

Una parte importante de sus trabajos de investigación se ha centrado en el estudio de la situación de la mujer marroquí. Es autora de “Mujeres marroquíes en transición” (2004); y ha presentado ponencias e impartido conferencias centradas en esta cuestión, así como participado en varios proyectos de investigación, relacionados con Marruecos. Desde enero de 2003 a octubre de 2005 ocupó el cargo de Vicerrectora Adjunta de Ordenación Académica en la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), donde se encargó, entre otras tareas, de todas las cuestiones relacionadas con el Magreb en general y con Marruecos en particular.

Su dedicación a la literatura popular marroquí ha quedado reflejada en el libro «Cuentos populares marroquíes» (Madrid, 2000), y en otro libro: «Cuentos en la Yemá el-Fná» (Sevilla, 2003). También ha sido Profesora Titular en la Universidad de Sevilla, Área de Estudios Árabes e Islámicos.

Sergio Barce, mayo 2011

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LARACHE vista por… PLINIO EL VIEJO (s. I d.C.)

Máscara del dios Oceanus, encontrada en Lixus. Museo de Rabat

Repasando por encima cuanto ya he escrito y reproducido acerca de Larache, parece lógico que también se hable de su mitología y de sus orígenes, reales y literarios.

Tomando tanto “Larache a través de los textos” de Mª Dolores López Enamorado (Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía, Sevilla, 2.004), como “Larache: Evolución urbana” de Guillermo Duclos y Pedro Campos (Junta de Andalucía. Sevilla, 2001), me permito reproducir parte de la información que ofrecen acerca de los vestigios de la ciudad y de las primeras obras literarias en las que aparece mencionada de una u otra forma.

«Situado al borde de la llanura del Garb, en la costa noroccidental de Marruecos, el territorio donde se asienta la llamada al-´Arâ´is (jardín de las flores) o al´-Arâ´is bani´Arüs (los viñedos de la tribu de Arós) se extiende por la coronación y el declive septentrional de una lata loma que se asoma al océano y cuyo pie lame la desembocadura del río Lucus…

…Los restos arqueológicos de la ciudad de Lixus se hallan junto al río Lucus, sobre unas colinas situadas a unos 3,5 Km. al este de Larache. Denominada Gemes por algunas crónicas portuguesas, las fuentes medievales árabes la denominan T´semis o Xammix, topónimo que aún hoy siguen utilizando los habitantes de la región para referirse a la antigua ciudad.»  (de “Larache, evolución urbana”)

LIXUS

«Según la tradición, hacia el año 1.100 a.C., los fenicios fundan tres ciudades en Occidente: Gades (en la península ibérica, actual Cádiz), Utica (en Túnez) y Liks, Lixos o Likus, en la margen derecha del río Lucus y a unos cuatro kilómetros del mar, en una colina conocida actualmente en la zona con el topónimo de Shemmish.

A esta ciudad fenicia, y más tarde romana, hacen mención las fuentes clásicas: el periplo de Scylax de Caria, del s.VI a.C., se refiere a ella como ciudad fenicia. En la “Historia Natural”, Plinio el Viejo, s.I d.C., sitúa en Lixus el Jardín de las Hespérides, con sus árboles cargados de manzanas de oro. Por otra parte, el Periplo de Hannón, s.V a.C., narra una expedición cartaginesa en la que las naves atravesaron el Mediterráneo de Este a Oeste, pasaron Gibraltar, siguieron la costa africana del actual Marruecos y penetraron en el golfo de Guinea. En él se hace  referencia a los lixitas, habitantes de Lixus.

Dice Plinio el Viejo en su descripción de Lixo en su Historia Natural:

El comienzo de la tierra se llama las Mauritanias, reinos hasta el emperador Gayo, el hijo de Germánico; por la crueldad de aquél fueron divididas en dos provincias. Los griegos dan el nombre de Ampelusia al cabo más lejano del Océano. Más allá de las Columnas de Hércules han desaparecido las poblaciones de Lisa y Cotas, ahora está Tánger, fundada en otro tiempo por Anteo; después el emperador Claudio, al hacerla colonia, la llamó Julia Traducía. Dista de Belo, población de la Bética, treinta mil pasos por la ruta más corta.

PLINIO EL VIEJO

A veinticinco mil pasos de ella en la costa del Océano está la colonia de Augusto Julia Constancia Zulil, separada del poder de los reyes y obligada a pasarse a la jurisdicción de la Bética. A treinta y dos mil pasos de ella está Lixo, convertida en colonia por el emperador Claudio. Los antiguos hablaron de ella con muchísimas leyendas: allí estaba el palacio de Anteo y tuvo lugar su lucha con Hércules, también estaban los Jardines de las Hespérides. Por lo demás, desde el mar se extiende un estuario con un curso muy sinuoso, que ahora se cree que eran las serpientes que estaban a modo de guardia. Encierra dentro de él una isla, que es la única que no inundan las mareas, a pesar de que el espacio circundante es un poco más elevado que ella. También queda allí un altar de Hércules, y, excepto unos acebuches, nada de aquél aurífero bosque del que hablaban.

Por supuesto que no se extrañarían tanto de las tremendas patrañas griegas publicadas acerca de estos lugares y del río Lixo quienes pensaran que nuestros autores, y no hace mucho, han transmitido algunas cosas no menos prodigiosas: que esta ciudad era muy poderosa e incluso mayor que Cartago Magna; que, además, estaba situada  frente a ella y a una distancia casi inmensa de Tánger, y otras cosas que Cornelio Nepote se creyó enseguida.

A cuarenta mil pasos de Lixo en el interior está otra colonia de Augusto, Baba, llamada Julia Campestre…

Pero si la tradición literaria sitúa el nacimiento de Lixus en el siglo XII a.C., los hallazgos arqueológicos no permiten ir más allá del s.VIII a.C. Sabemos que, a partir del s. III a.C. Lixus conoce una prosperidad urbana importante, que se extiende a lo largo de varios siglos. En el 42 d.C., bajo el reinado del emperador Claudio, Lixus se convierte en ciudad romana, siendo la época en la que se construyen varios monumentos públicos y casas privadas ricamente decoradas.

La cabeza del dios Océano antes de su degradación: fotografía tomada por Henri Stern (en 1967?) (archivos fotográficos del Centro Henri Stern, ENS/CNRS, París).

 A finales del s.III y durante el s.IV d.C. se construye una muralla que reduce a la mitad la superficie inicialmente habitada. Ahí comienza una etapa de imparable decadencia.

…A unos 30 kilómetros de Lixus se encuentra el Cromlech de M´Zora, primer vestigio de ocupación humana en lo que sería, muchos siglos después, la región de Larache.

Por lo que respecta a la ciudad de Larache, poco sabemos de ella hasta el s. XIII d.C.. Las escasas referencias que se dan en los textos medievales hacen muy difícil precisar cómo era esa ciudad, a orillas del río Lucus. Los principales historiadores árabes no la mencionan, y tendremos que esperar al s.XV para que el nombre de Larache aparezca en los textos de los autores (historiadores y viajeros) de la época.»

(del prólogo de “Larache a través de los textos” y parte del texto de Plinio reproducido por la profesora María Dolores López Enamorado para su libro)

En fin, Larache, Lixus, Lixo, Lucus, al-´Arâ´is o al´-Arâ´is bani´Arüs, encierra mil historias y mil leyendas, una mitología que ha sobrevivido a lo largo del tiempo. Y hoy, en pleno siglo XXI, las viejas ruinas romanas de Lixus parecen temblar ante el cerco al que están siendo sometidas de nuevo. Ahora no se trata de salvajes hordas enemigas, de cartagineses o de beréberes, se trata de bárbaros venidos de oficinas inmaculadas en las que guardan sus planos que ya no describen estratagemas, emboscadas o luchas cuerpo a cuerpo, en ellos se diseñan carreteras, edificios y restaurantes. La vanguardia ya está allí, a escasos metros del saqueado mosaico del dios Okyanus, con una decena de excavadoras amarillas que ronronean a la espera de la orden de ataque…

Sergio Barce, febrero de 2011

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LARACHE vista por… DON LUIS DE GÓNGORA

Entre 1610 y 1611 escribe Góngora varias odas y sonetos con motivo de la toma de Larache por las tropas españolas. Según algunos estudiosos, es precisamente con su oda <A la toma de Larache> que se inicia su obra “cultista”, que dio lugar a obras como la fábula de Polifemo y Galatea (1613), las Soledades (1613) y el Panegírico al duque de Lerma (1617).

De la jornada de Larache, tal y como señala la profesora María Dolores López Enamorado, es un soneto burlesco, cuyo motivo es el fracaso de Juan de Mendoza, Marqués de San Germán, en su primer intento por conquistar Larache en 1609:

DE LA JORNADA DE LARACHE (1608-1609)

-¿De dónde bueno, Juan, con pedorreras?

-Señora tía, de Cagalarache.

-Sobrino, ¿y cuántos fuistes a Alfarache?

-Treinta soldados en tres mil galeras.

-¿Tanta gente? -Tomámoslo de veras.

-¿Desembarcastes, Juan? -¡Tarde piache!,

que al dar un Santiago de azabache,

dio la playa más moros que veneras.

-Luego, ¿es de moros? -Sí, señora tía;

mucha algazara, pero poca ropa.

-¿Hicieron os los perros algún daño?

-No, que en ladrando con su artillería,

a todos nos dio cámaras de popa.

-¡Salud serían para todo el año!

LARACHE, año 1610

De la toma de Larache, por el contrario, tras la ocupación de la ciudad por las tropas españolas, olvida las críticas anteriores y Góngora pasa a enaltecer el reciente triunfo militar:

DE LA TOMA DE LARACHE (1610)

Larache, aquel africano

fuerte, ya que no galán,

al glorioso San Germán,

rayo militar cristiano,

se encomendó, y no fue en vano,

pues cristianó luego al moro,

y por más pompa y decoro,

siendo su compadre él mismo,

diez velas llevó al baptismo

con muchos escudos de oro.

A la española el marqués

lo vistió, y dejar le manda

cien piezas que, aunque de Holanda,

cada una un bronce es.

Dellas les hizo después

a sus lienzos guarnición,

y viendo que era razón

que un lienzo espirase olores,

oliendo lo dejó a flores,

si mosquetes flores son.

DE LA TOMA DE LARACHE, en la Edición Facsímil <Obras de Don Luis de Góngora> por Don Antonio Chacón Ponce de León, 1628

La noticia de la toma de Larache dio lugar a varias celebraciones por el feliz acontecimiento, y es en una de esas fiestas donde se enmarca otro poema de D.Luís de Góngora:

EN PERSONA DE DON GÓMEZ DE FIGUEROA, EN LA MÁSCARA QUE SE HIZO EN CÓRDOBA CUANDO VINO NUEVA DE LA TOMA DE LARACHE (1610)

Esta bayeta forrada

en plata, señora mía,

luto es de mi alegría

bien nacida, y mal lograda;

y esta, por vos desatada,

hacha, en lágrimas de cera,

a tener lengua, os dijera

cuál me trae vuestro desdén,

que no es Alarache quien

me vistió de esta manera.

El siguiente soneto de Góngora es de tono heroico de igual título que el ya mencionado De la toma de Larache y también es de 1610.

DE LA TOMA DE LARACHE (1610)

La fuerza que infestando las ajenas

argentó luna de menguante plata,

puerto hasta aquí del bélgico pirata,

puerto ya de las líbicas arenas,

a las señas de España sus almenas

rindió, el fiero león, que en escarlata

altera el mar, y al viento que lo trata

imperioso aun obedece apenas.

Alta haya de hoy más, volante lino

el Euro dé, y al seno gaditano

flacas redes, seguro, humilde pino,

de que, ya deste o de aquel mar, tirano

leño holandés disturbe su camino,

prenda su libertad bajel pagano.

Plano de Larache, siglo XVII (Grabado alemán)

Por último, también Góngora escribió en 1610 este otro texto sobre la toma de Larache, donde cita al río Lukus llamándole “Luco”:

A LA TOMA DE LARACHE, PLAZA FUERTE DE ÁFRICA, QUE SE ENTREGÓ POR TRATO CON MULEY JEQUE, REY DE FEZ AÑO DE 1610 (fragmento):

En roscas de cristal serpiente breve,

por la arena desnuda el Luco yerra,

el Luco, que con lengua al fin vibrante,

si no niega el tributo, intima guerra

al mar, que el nombre con razón le bebe,

y las faldas besar le hace de Atlante.

Deste pues siempre abierta, siempre hïante

y siempre armada boca,

cual dos colmillos, de una y de otra roca,

África (o ya sean cuernos de su luna,

o ya de su elefante sean colmillos)

ofrece al gran Filipo los castillos,

carga hasta aquí, de hoy mas militar pompa;

y del fiero animal hecha la trompa

clarín ya de la Fama, oye la cuna,

la tumba ve del sol, señas de España

los muros coronar que el Luco baña.

Las garras, pues, las presas españolas

del rey, de fieras no, de nuevos mundos

ostenta el río, y gloriosamente

arrogándose márgenes segundos,

en vez de escamas de cristal, sus olas

guedejas visten ya de oro luciente.

Brama y, menospreciando serpiente,

león ya no pagano

lo admira reverente el océano.

Brama, y cuantas la Libia engendra fieras,

que lo escuchaban elefante apenas,

surcando ahora piélagos de arenas,

lo distante interponen, lo escondido,

al imperio feroz de su bramido.

Respóndenle confusas las postreras

cavernas del Atlante, a cuyos ecos

si Fez se estremeció, tembló Marruecos.

He tomado como fuente el delicioso libro de la arabista, y actual directora del Instituto Cervantes de Casablanca, María Dolores López Enamorado, “Larache a través de los textos”, al que ya me he referido en otras ocasiones y al que, en pocos días, dedicaré un artículo concreto.

Sergio Barce, febrero 2011


Don Luis de Góngora y Argote, figura emblemática de la poesía española de todos los tiempos, nació en Córdoba en 1561 y falleció en 1627. Tras estudiar en Salamanca, tomó órdenes menores. Desde bien pronto comenzó a escribir sonetos, romances, letrillas satíricas y otras líricas. Entre 1610 y 1611 escribió la Oda a la toma de Larache y en 1613 el Polifemo. Pero fueron sus Soledades las que dieron lugar a que otros poetas, los denominados “culteranos”, se declarasen seguidores suyos; mientras que los “conceptistas”, con Quevedo a la cabeza, se convirtieron en feroces enemigos suyos. Góngora vivió en la Corte hasta 1627, pero cuando murió en Córdoba era un hombre enfermo y arruinado.

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MOHAMED AL BAKI, poeta larachense

MOHAMED AL BAKI es un poeta enorme de Larache. Su encanto personal reside en su humildad, en su elegante presencia (y no hablo de su forma de vestir, sino en el porte con el que se mueve, lleno de prudencia y de saber estar). Es un hombre con una gran experiencia vital al que suelo encontrar por la alcaicería de la Plaza de España de Larache.

Poema dedicado a Larache

Aparece habitualmente caminando muy pensativo, con un libro bajo el brazo, con su largo abrigo negro, y cuando me descubre su sonrisa se dibuja bajo la espesa barba cana. Me besa en las mejillas, nos abrazamos, me habla de sus poemas, me desea siempre salud y buena vida, y que nos veamos pronto de nuevo por nuestro pueblo.

A Al Baki lo descubrí gracias a María Dolores López Enamorado y a Antonio Reyes que tuvieron los reflejos oportunos para descubrir su valía y publicar en edición bilingüe dos de sus poemas en “Larache. Poemas” (Centro Cultural Al Andalus, Martil, Tetuán, 2007).

Lo más impresionante de Mohamed Al Baki es su transformación cuando está ante un auditorio dispuesto a escuchar su poesía. Él, un hombre tan sencillo, tan comedido, de pronto alza el vuelo de sus palabras cadenciosas y trémulas y el tono de su voz se hace profundo, ronco, y los versos suenan como música perfecta. Si los lee en árabe, poco importa no hablar el idioma, su verbo es tan armonioso y la entonación tan estudiada que suple esa carencia. Quienes le disfrutan en árabe, por supuesto, saborean aún mejor cada verso. Se apropia de tu atención, y le sigues oyendo sabedor de que contemplas algo excepcional. Sus poemas salen de lo más hondo, seducen, hipnotizan.

EL LUGAR HA CAMBIADO

Aquí, en este lugar,

unos hombres se encontraron.

Algunos, felices,

repletos sus bolsillos de monedas.

Otros, ahogados en la tristeza.

Antes de ser abandonada

esta ciudad fue famosa,

pero la enfermó el mal del olvido.

Pregunta a los barrios del Hachra y el Maqsura,

al adarve Rema y al Zoco Chico,

¿cómo eran?

A la calle Real, con la cuesta del Hammam,

al adarve Laasara,

Yebiel, Leqbibat y el Diwán.

Al Castillo del Fath, y al del Nasr,

cerca del cementerio.

A Lalla Mennana y a Shahar Yenán,

A la Alcazaba, a la mezquita Anuar y, calle abajo,

a la fuente de Ayn Arab, ¡cuántos calmaron su sed en ella!

Desde Demga puedes contemplar

los meandros del río y la hermosa orilla del mar.

El puerto hoy convertido en vertedero

¡cuánto quisimos mejorarlo…!

Pocas cosas había entonces,

pero nada nos faltaba.

Y tanto Hamido como el Ayachi,

Todos eran felices.

Los paseos por Sidi Ued Dar,

las fiestas, cada día en una casa…

Los niños mamaban en los pechos de las vecinas.

Las casas estaban abiertas,

cerradas con cortinas, no con puertas.

Las gentes se reunían en las risas y en las penas.

Nadie escuchaba ni hablaba…

El lugar ha cambiado, y ha cambiado el tiempo.

Mohamed Al Baki

Ha intervenido como actor en grupos teatrales de Larache y en varias películas, y ha compuesto música y letras para canciones. Además del poemario “Larache. Poemas”, Al Baki ha publicado en árabe el libro <La locura> (Lhbal).

Sergio Barce, enero de 2011

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LARACHE visto por… PAUL DE LAGET

En 1935 llega a Larache el viajero francés Paul de Laget que describe de esta manera tan poética el Zoco Chico:

“El Zoco Chico.

LARACHE ZOCO CHICO

ZOCO CHICO de Larache

La Plaza de España se comunica por la puerta de Bab el-Jemis con la ciudad árabe. Esta mañana, fiesta de Achura, que se corresponde con nuestro primer día del año, el pequeño zoco presenta, bajo el sol, una animación extraordinaria. Sigue leyendo

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