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FRAGMENTO DE «UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE», NOVELA DE SERGIO BARCE

Sergio Barce y Abderrahman Lanjeri

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UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE

(Editorial Círculo Rojo)

Fragmento de la novela:


Llega corriendo con la respiración entrecortada, el sudor empapándole. Sabe lo que va a ocurrir, como si fuera un imponderable fijado por alguna ley estricta e irrenunciable. El sol cae sobre el Zoco Chico desplomándose con pesadez y eso hace que la gente se mueva con lentitud, buscando el frescor de los soportales que embozan a las antiguas joyerías, guareciéndose tras las columnatas de los laterales. Tami tropieza con uno de los adoquines que asoma desnivelado en el suelo y un hombre, con el que choca, lo empuja y lo insulta por molestarle. Pero él no hace caso, sólo quiere llegar al puesto de su padre antes de que el almuédano llame a la oración del mediodía.

-¡Otra vez tarde! –Vocifera Mohammed al verlo aparecer.

Se levanta, repasando con la mirada los objetos que expone en su tenderete miserable, y luego escupe con sus ojos a Tami. Le lanza un guantazo que lo sorprende por lo inesperado y le deja marcado los dedos en la mejilla. El oído le zumba, es como andar cerca de un panal al que se hubiera agitado con violencia. Pero Tami no se queja, no abre la boca, aguanta el dolor y las lágrimas, que se traga en silencio.

-Tuve que acompañar al abuelo hasta Cuatro Caminos…

-Quédate aquí, y vigila hasta que vuelva. Siempre con excusas… No habrás estado por ahí robando a algún honrado pobre hombre, ¿eh? ¡Contesta! –Da un manotazo que no le llega, y luego se va meciendo la cabeza igual que un cabestro-. Ya no sé qué haces por ahí…

Sin volver a mirar a Tami, Mohammed sortea a los curiosos que merodean por los puestos que ocupan el empedrado del viejo Zoco Chico.

Zoco Chico, año 2010

Los comerciantes que tienen sus bazares bajo los soportales mantienen una guerra soterrada con ellos, porque han invadido el espacio con sus cachivaches y sus productos de segunda mano, porque con las sombrillas y las telas que montan los tapan y nadie puede ver así sus escaparates y porque, para más infamia, no pagan impuestos como ellos. Pero se han hecho dueños de la zona y perjudican sus negocios legales. El tiempo se ha encargado de otorgarles una patente excepcional por la que nadie puede moverlos de sus puntos de venta, incluso la Baladiya les tiene miedo. Mohammed lleva ya en el suyo más de dos años, lo montó después de que lo despidieran de la Fábrica del Lukus. Hasta lograrlo, picoteó en un sitio y en otro: fue vigilante en el almacén de Andrés Mula e hizo de peón en una obra de Chicha, recogió castañas para venderlas en el zoco, trabajó incluso de jardinero en el Hotel Riad hasta que llegaron las excavadoras. Ahora el tenderete es lo único que le permite subsistir, lo único que se puede relacionar con el futuro.

Cuando se queda solo, Tami ocupa el asiento de su padre, una caja de Seven Up vuelta del revés. Se lleva una mano a la mejilla. Ahora sí le duele, como si sintiera el bofetón con retardo. Cuando su padre le pega, una tristeza escalofriante le sobrepasa y Tami no es capaz de reprimir la vergüenza. No sería capaz de explicarlo, pero no es vergüenza por lo que haya hecho o dejado de hacer, nada que tenga que ver con sus propios actos pues, a veces, las palizas de su padre no tienen una justificación previa, simplemente se acerca a él y la emprende a empellones o le abofetea o le da patadas hasta la extenuación. Cuando esto ocurre ante la presencia de su madre todo cambia; ella lo defiende y, en más de una ocasión, hasta ha llegado a arañar a Mohammed en la cara para que cese de pegarle. La vergüenza que le invade es, más bien, una congoja que, con el tiempo, se ha aposentado en su alma, fruto de la continua humillación a la que se ve sometido por su padre, construida con los epítetos que Mohammed le dedica con un asco inevitable y con los golpes que van grabándosele como muescas en la memoria.

Después del triste incidente del mercado, Mohammed ha encontrado la excusa perfecta para seguir zahiriéndole. Tami sólo desea que lo perdone, aunque sin demasiadas esperanzas de que ocurra pronto. Cuando lleva algún dirham encima su padre nunca cree que sean las propinas que consigue por llevar las cestas de la compra a las mujeres mayores desde el mercado hasta sus casas. Mohammed, pese a sus explicaciones, pese a que ha llegado a retarle a que pregunte a las propias mujeres, ha seguido creyendo que son el fruto de sus pequeños hurtos. La historia del melón ha venido a confirmarle definitivamente tantas sospechas, y a Tami, por el contrario, lo ha convertido en un mentiroso capaz de engañar a su propio padre. Todo esto le pesa como una losa.

Oye ahora la llamada a la oración y algunos hombres corren para llegar a tiempo a las mezquitas cercanas.

De pronto, ve a Ahmed. Viene de la Plaza de la Liberación acompañado de Jamal y de Taha. Lo saluda con un ademán de la mano pero su hermano mayor no se acerca. Tami sabe que Ahmed se avergüenza del puesto de su padre. Sólo lo ayuda a montarlo y a recogerlo, siempre de noche y de madrugada, cuando ya no hay nadie en el Zoco. Lo ve hablar con una chica, es guapa; se sonroja por algo que le susurra Ahmed al oído. Luego, todos ellos se esfuman entre la muchedumbre que se va multiplicando hasta que casi no se puede andar.

Sergio Barce, 2011

portada - UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE

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MARIA SOLEDAD CAZORLA PRIETO, jurista larachense

Dª Mª Soledad Cazorla Prieto

De nuevo la familia Cazorla. Si Luis María Cazorla ha llenado ya varios de mis artículos (y habrá alguno más) dedicados a los creadores larachenses, y en su caso en la doble vertiente de jurista y de escritor, hoy he de hacerlo con su hermana, María Soledad Cazorla Prieto, a quien, desde hace tiempo, sigo y admiro en su difícil puesto de Fiscal de Sala del Tribunal Supremo de Violencia sobre la mujer.

También Mª Soledad Cazorla nació en Larache. En 1980 ingresó en la carrera Fiscal, siendo sus primeros destinos las Fiscalías de Gerona, Valladolid y Madrid. Pasó a la Fiscalía General del Estado en 1990, ocupando diferentes destinos en la Inspección Fiscal, Secretaria Técnica y diez años de Fiscal del Tribunal Supremo en la Sala de lo Penal.

En 2005 fue ascendida a la categoría de Fiscal de Sala dedicándose de forma  exclusiva a la Violencia sobre la Mujer; por Real Decreto 872/2005, de 15 de Julio, fue nombrada Fiscal de Sala Delegada de Violencia sobre la Mujer, siendo renovada en el cargo por Real Decreto 1369/2010 de 29 de octubre.

Ha recibido varios reconocimientos, entre otros, en Noviembre del año 2008 recibe un reconocimiento a su labor en la lucha contra la Violencia de Género otorgado por el Ministerio de Igualdad. Ha participado en numerosos encuentros internacionales (Francia, Reino Unido, Marruecos, República Dominicana, Bolivia, Ecuador, China o Níger) y nacionales de Juristas, colaborando  en publicaciones y artículos en torno a diferentes materias relacionadas con el Derecho Penal.

Recuerdo varias entrevistas realmente interesantes en las que Mª Soledad Cazorla ha expuesto con firmeza y claridad de ideas sus convicciones y sus principios, como una que le realizó Iñaki Gabilondo. El pasado domingo, 13 de marzo, el diario El País, publicó una nueva entrevista, y creo que en ella muestra su sencillez, su simpatía y tanto su profesionalidad como integridad intelectual, y supongo que transcribirlo más abajo es un buen colofón para este artículo dedicado a una larachense que merece la pena ser conocida y reconocida por todos, especialmente por sus paisanos de Larache.

Sergio Barce, marzo de 2011



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áL. El dialecto árabe de LARACHE

Sigo pensando que la ciudad que me vio crecer es única y especial. Tan excepcional que incluso allí se habla un dialecto árabe propio (sin mencionar el haketía que utilizaban en su momento los hebreos que vivían tanto en Larache como en Tánger, o de los giros lingüísticos que se utilizaban por los españoles y que tomaban prestadas palabras tanto hebreas como árabes), todo ello fruto de la mixtura, de la convivencia, de la estrecha relación que se estableció entre todos.

Respecto al dialecto árabe de Larache, denominado dialecto áL. éste ha dado lugar a varios estudios lingüísticos, entre los que se encuentra el libro de Francisco Moscoso García, titulado “Estudio Lingüístico del Dialecto Árabe de Larache (Marruecos)” (Universidad de Cádiz, 2003).

Aunque es un libro destinado a quienes atraen este tipo de materia, no deja de ser curioso y fascinante comprobar el interés que este dialecto ha ido despertando a lo largo de los años.

En la introducción al libro, dice Francisco Moscoso:

“Jean Cantineau decía en 1955 que hasta el momento se habían publicado muchos textos en dialecto y pocos estudios gramaticales y glosarios. Es el caso del libro publicado en 1913 por Maximiliano Alarcón y Santón <Textos árabes en dialecto vulgar de Larache>. Estos textos fueron recogidos por el autor en Larache, entre el 27 de julio y el 13 de octubre de 1910…

(…) El autor antes citado dice que los dialectos beduinos en Marruecos, además de otras zonas, se extienden a lo largo de la llanura atlántica, desde Arcila hasta Mogador. Así pues, el árabe de Larache, ciudad costera situada a unos treinta kilómetros al sur de Arcila, pasaría a formar parte de este grupo. Sin embargo, esta información no es totalmente exacta, Simón Lévy ha puesto de manifiesto que la división de los dialectos magrebíes antes descrita es más <génétique que chronologique> ya que los dialectos <prehilalíes> han continuado extendiéndose incluso después de los siglos XI y XII, especialmente en el Norte de Marruecos. (…) Los españoles ocuparon Larache entre 1610 y 1689. Después de este período, esta ciudad fue repoblada por gentes venidas del Rif y de la región de Yebala, igual que ocurrió con Tánger y Arcila. Además hay que tener en cuenta la influencia que ejerció el dialecto árabe de Fez (musulmán y judío) ya que Larache era un puerto comercial muy importante, y muchos comerciantes de aquella ciudad tenían intereses en ella. El análisis de los textos en áL. nos confirma este dato ya que el dialecto al que pertenecen es de tipo <prehilali> con influencia de los de montaña (Yebala) y con algunos rasgos que pertenecen a los dialectos beduinos.

Volviendo al libro de Alarcón, los textos que aparecen en la obra, un total de once, se refieren a costumbres y a cuentos populares de Larache. Los once relatos se encuentran escritos en grafía árabe y en transcripción. Al final del libro se recoge la traducción de éstos y un pequeño vocabulario bastante escueto…”

El libro de Francisco Moscoso parte pues de este libro de Alarcón para hacer un detallado estudio del dialecto árabe de Larache, el  áL., tanto de los aspectos fonéticos y fonológicos, como de su morfología verbal, nominal, sintaxis y vocabulario, añadiendo notas y conclusiones de su estudio.

Ya digo que es un libro para estudiosos de la lingüística y de los dialectos árabes de Marruecos, aunque despierta la curiosidad por descubrir algo propio y original, algo de la idiosincrasia larachense.

Sergio Barce, marzo 2011

Francisco Moscoso es doctor en Filología árabe por la Universidad de Cádiz. Actualmente es profesor titular en el departamento de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid.

Algunos de sus libros son “El dialecto árabe de Chapen. Estudio lingüístico y textos” (2004), “Curso de árabe marroquí” (2006) o “Cuentos en dialecto árabe del Norte de Marruecos” (2007), entre otros.

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LARACHE vista por… ALI BEY (Domingo Badía)

Domingo Badía, disfrazado de Ali Bey

En 1805 llega a Larache el aventurero Domingo Badía, disfrazado de musulmán con el nombre de Ali Bey. Personaje muy curioso, con una vida aventurera y trepidante, fue espía de Godoy, y por esa razón fue finalmente expulsado de Marruecos a través del puerto de Larache. He tomado su “Viajes por Marruecos” en la edición de Salvador Barberá Fraguas, Punto de Lectura, Ediciones B, julio de 2000. Lectura que recomiendo por su curiosidad, y por los detalles de ese viaje y las notas aclaratorias del mismo, y que, creo, utilizaré en algún otro artículo próximamente.

En su mencionado libro “Viajes por Marruecos”, Domingo Badía, o Ali Bey, escribió:

“…después de atravesar un riachuelo, entramos en Larache a la una de la tarde.

Laraisch, que los cristianos llaman Larache, es una ciudad pequeña, que tendrá unas cuatrocientas casas, situada en la cuesta septentrional de una colina escarpada, desde donde se extienden las casas hasta la orilla del río, cuya embocadura es un abra para los buques grandes. Los bastimentos que no pasan de doscientas toneladas pueden entrar en el río, pero tienen que descargar para pasar la barra.

Hay en Larache varias mezquitas; la principal es de buena arquitectura. Vese también un espacioso mercado rodeado de arcos, sostenidos por columnitas de piedra (La alcaicería). Es el más hermoso que he visto en el país. Fue construido por los cristianos, al igual que las principales fortificaciones. Después de haber poseído esta ciudad los españoles, fue reconquistada por Muley Ismail. (Nota: Larache fue cedida por el sultán sa´di Muhammad aî-`Sayj y ocupada por el Marqués de San Germán el 20 de Noviembre de 1610. Muley Ismail la reconquistó en Noviembre de 1689 tras un asedio que duró dos meses. La aventura quedó saldada por parte española sólo lustros después cuando se obtuvo por fin la liberación de los últimos cautivos).

Por el lado de tierra protege la ciudad una buena muralla con su foso, y la puerta y el puente están defendidos por dos medio bastiones. La alcazaba o castillo, que está por parte de tierra al sur de la ciudad, es un pequeño cuadrado de bastiones con orejones, rodeado de fosos, todo bien bastante conservado, a excepción de parapeto, que se haya ya muy deteriorado. Por desgracia, la ciudad carece de agua; la que beben viene de un manantial situado a la orilla del mar, a ciento ochenta toesas de la muralla, en un sitio a cubierto de los fuegos de la plaza (Nota: se trata de la fuente de Sidi Álláh Ibn Ahmad en la vertiente exterior de la barranca rocosa). Se saca también de otro manantial que dista una legua. A un extremo de la ciudad, en la embocadura del río, hay un castillo que me dijeron fue construido por Muley Yezid (Nota: Se trata de una edificación más antigua que el reinado de Muley Yezid /1790-1792/. Este sultán visitó cuatro veces Larache durante su reinado, según relata ad-Du´ayyif, pero que no señala que se dedicara en esas breves etapas de visita a la construcción o reparación de las fortalezas. Este castillo, llamado de San Antonio por los españoles, es más antiguo que el de la parte de tierra o de las Cigüeñas). La fortaleza cuadrada está guarnecida por varias pequeñas culebrinas. Defienden la embocadura del puerto dos baterías colocadas al sur y otra batería o castillo por el mismo lado con cañones y mortero, situada a trescientos cincuenta toesas de distancia (Nota: se trata del Castillo de Nador, llamado de los Genoveses en el siglo XVII). Al norte del río o del puerto no hay especie alguna de fortificación.

A trescientas toesas al sur de la última batería de cañones y morteros, hay sobre la lengua del agua algunas obras, que vistas desde el mar tienen apariencia de  una fortaleza pero que no son sino ruinas de una casa y de un molino de viento.

A sesenta toeses al ESE del Castillo cuadrado, está la capilla o santuario de una santa mujer, patrona de la ciudad, llamada Léla Menána. Allí se venera su sepulcro .(Nota: Lälla Mennana Mishähiyya, la patrona de Larache, protectora de los viajeros, cuyo mausoleo en medio de los jardines se encuentra fuera de las murallas del antiguo Larache ) Jamás he podido desembrollar la complicación de ideas que ha suscitado en mi espíritu la existencia de la canonización de una mujer, con la exclusión del paraíso anunciada tácitamente por la ley a su sexo. Pero Dios sabe más que los hombres.

La costa del sur la forma una roca bastante elevada y la del norte una pequeña franja de arena.

De orden del sultán Sidi Mohamed Salami, que era bajá de la ciudad, se destinó para alojamiento la mejor casa, situada sobre el gran mercado, al lado de la mezquita principal.

A pesar de estas ventajas, no pudiendo subir al terrado para ver el cielo enteramente descubierto, me fue imposible tomar distancias lunares, pero mi longitud quedó bien establecida por los eclipses de los satélites… La temperatura es muy suave e igual a la de Andalucía.


La ciudad está rodeada de arena roja, que considero como un detrito de feldespato, con grandísima disposición a aglutinarse. La roca elevada del mediodía la forman capas perfectamente horizontales, muy delgadas y próximas unas a otras, lo cual forma un tejido apizarrado, cortado perpendicularmente a la orilla del mar. Dichas capas de roca son formadas únicamente por la arena roja ya aglutinada en el delgado tejido apizarrado.

Hay algunos huertos en Larache. Los víveres son buenos y el agua, aunque fuerte, no es malsana.

Consecuencia del viaje de Uschda fue la enfermedad que me aquejó por diez días… Tomé los baños del mar y aproveché la ocasión para enriquecer mis colecciones de productos marítimos.

 Hallábase a la sazón en Larache una corbeta de Trípoli; después de haber pasado muchos meses en el río, dio orden el sultán de fletarla a su costa, destinando la cámara de popa para mi travesía a Levante… El domingo 13 de Octubre de 1805, día de mi partida, fui por la mañana a despedirme del bajá, quien me hizo las mayores demostraciones de aprecio y consideración, añadiendo que si quería embarcarme a las tres de la tarde, asistiría a mi partida. Lisonjeóme demasiado tal propuesta para no consentir en ella. Embalados mis equipajes y cargados a bordo, acudí al puerto a la hora convenida para embarcarme con todas mis gentes. Pregunté por el bajá y me respondieron que iba a llegar. Mientras venía la chalupa, aguardé algunos instantes en la orilla del mar, en un sitio donde la muralla forma un ángulo entrante, y donde se halla un callejón que sale del ángulo. Llegada la chalupa y no apareciendo el bajá, me disponía ir a bordo, cuando por un lado y otro se presentaron dos destacamentos de soldados y otro tercero desembocó por el callejón. Los dos primeros se apoderan de todas mis gentes, el otro me rodea y me ordena embarcarme solo y partir al instante. Pregunto la causa de tan extraño proceder y me responden: Es orden del sultán. Pregunto por el bajá y me dicen imperiosamente: Embarcaos. Entonces vi claramente la mala fe del sultán y del bajá, quienes hasta el último instante habían ordenado se me hiciesen los mayores honores por las tropas y pueblo, mientras meditaban el golpe que debía herirme profundamente, pues miraba yo con tanto interés la suerte de las personas que me eran afectas, como la mía propia.

Embárqueme en la chalupa, despedazado el corazón por los gritos de algunas personas de mi comitiva, desoladas por esta separación. Bajé el río, devorado por la rabia y la desesperación, hasta llegar al paso de la barra, donde los fuertes golpes de las olas me excitaron el mareo, lo cual fue beneficio para mi salud, pues el vómito desembarazó mi cuerpo de una enorme cantidad de bilis, pero extenuado por tan violentas sacudidas morales y físicas, llegué casi sin sentido a la corbeta que estaba anclada a poca distancia fuera de la barra. Habiendo subido a ella, me condujeron a la cámara y me metieron en la cama. De este modo salí del Imperio de Marruecos…”

Domingo Francisco Jordi Badía y Leblich nació en Barcelona en 1767 y murió en Damasco en 1818. Fue militar, espía, arabista y aventurero, conocido también como Alí Bey el-Abbassi. Estudió árabe en Córdoba y estudió la aerostación. Ya en Madrid, el ministro Godoy le envió a varios países musulmanes bajo el disfraz de Ali Beu el-Abbassi, recorriendo Argelia, Libia, Turquía, Grecia, Siria, Egipto, Arabia, y, como queda dicho, Marruecos. El rey José I, hermano de Napoleón, le nombró alcalde de Córdoba (pues se había ofrecido a trabajar para la corte francesa que había invadido España). Su vida azarosa y aventurera tuvo un final digno de ella: cambió su nombre por el de Ĥãŷŷ ‘Ali Abu ‘Uțmãn (Ali Othman) y se marchó a Damasco, donde fue desenmascarado por los servicios secretos británicos que lo envenenaron en la capital siria.

Describió en sus libros sus viajes por Marruecos, Trípoli, Chipre, Arabia, Siria y Turquía, y dejó también descritas sus observaciones sobre Geografía, Botánica, Zoología, Entomología, Geología y Meteorología. Fue el primer español no musulmán en pisar La Meca y en entrar en el santuario de La Kaaba. Su famoso libro “Viajes por Marruecos” fue editado en su momento en varios países europeos.

Sergio Barce, marzo 2011

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LARACHE vista por… ANTONIO HERRÁIZ

ANTONIO HERRÁIZ

Hoy voy a mostraros Larache desde otro prisma, quizá candoroso, pero muy simpático.

En Diciembre de 2004, Antonio Herráiz editó un librito curioso y lleno de candor: RAS R´MEL. Cuando me lo dio en su presentación, la verdad es que todos lo curioseábamos con una sonrisa en los labios, especialmente los que hemos vivido en Larache. En él contenía imágenes, sólo imágenes, pero son de las que te traen viejos recuerdos, en concreto, de la playa de Ras R´mel. Esas imágenes siempre habían estado ahí, y quizá porque no nos dedicamos al diseño como Antonio no nos fijábamos demasiado en ellas. Sin embargo, al verlas de nuevo en su libro, se convirtieron en algo especial. Luego, las máquinas han derribado muchos de los chiringuitos y establecimientos en los que se exponían estas imágenes inocentes y a veces toscas, y probablemente eso las ha convertido también en parte de nuestra memoria más entrañable. Antonio Herráiz, es larachense de adopción desde que se casó con Julia, y su educación, su saber estar y  su cariño por Larache y las cosas sencillas del lugar, como estos rótulos, le presentan como el hombre amable y tranquilo que es.

Le agradezco mucho que me haya permitido colgar en este blog las imágenes que tuvo la paciencia de agrupar y editar, y que él sabe que tanto me gustan.

Sergio Barce, marzo de 2011

RAS R´MEL de Antonio Herráiz

(Os recuerdo que hay un enlace en este blog a la página de “Antonio Herráiz Publicidad y Diseño, S.L.)

Ras R´mel es el nombre de la playa de Larache en la que paso mis vacaciones de verano hace ya bastantes años. Siempre me llamaron la atención los rótulos de los cafés y chiringuitos que, sin ningún método ni objetivo concreto, he ido fotografiando.

 

Ahora se me ha ocurrido reunir aquí algunos de ellos. Son unos trabajos gráficos que, con los recursos más elementales, nos cuentan todo lo que necesitamos saber de estos establecimientos: sus productos, sus servicios, su manera de atender al cliente. Me gustan especialmente la simplicidad de las imágenes y su tratamiento en dos dimensiones, la forma alegre y colorista de jugar con la tipografía árabe, la ingenuidad al rotular los caracteres latinos, la claridad de los signos y los símbolos. En definitiva, la forma de comunicar, tan directa, a un público de lo más variado, variopinto y heterogéneo.

Valga este pequeño libro como homenaje al artista o los artistas anónimos que han realizado estos rótulos y dibujos que, en estos tiempos que corren, me gustaría que se viesen como un ejemplo de que la convivencia de dos culturas diferentes es perfectamente posible.

ANTONIO HERRÁIZ

Currículum de Antonio Herráiz:

Diseñador gráfico. Nació en Málaga en 1953. Comienzos como pintor, autodidacta. Examen de ingreso en Bellas Artes, Sevilla, en 1976. Becadel Ministerio de Cultura en 1980. Exposición en la Sala de Exposiciones de Diputación, Málaga, 1982. Profesional del diseño gráfico y la publicidad desde 1982. Miembro de la Asociación Andaluza de Diseñadores.

Principales agencias en las que ha trabajado: Ene Cuatro (Málaga), 1986-87 / Contrapunto (Madrid), 1987-89 / J. Walter Thompson (Madrid). 1989-90 / En 1994 funda su propio estudio (Antonio Herráiz Publicidad y Diseño SL), actualmente formado por seis personas.

Principales trabajos/clientes de diseño gráfico:

– Revista Puertaoscura (Diputación de Málaga), 1985-87.

– Teatro Cervantes, Málaga, desde 1995 a 2005.

– Hojiblanca, 1996-2000.

– Actividades del Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga, desde 1997.

– Exposiciones Palacio Episcopal de Málaga (Junta de Andalucía), 1997 a 2007.

– Festival de Cine Español de Málaga. 2001 a 2005.

– Museo Picasso Málaga. Desde 2004.

– Museo del Patrimonio Municipal. Málaga. Desde 2007.

– Unicaja Obra Social. Desde 2008.

– Museo Revello de Toro. Málaga. Desde 2010

Bibliografía:

– «Arte de diario: diseñadores andaluces». Catálogo de exposición. Junta de Andalucía, Consejería de Cultura. Sevilla, 1989.

– «La pintura de vanguardia en Málaga durante la segunda mitad del siglo XX». Enrique Castaños Alés. Fundación Picasso, Ayuntamiento de Málaga, 1997.

– «Diseño gráfico en Andalucía». Catálogo de exposición. Junta de Andalucía, Consejería de Obras Públicas y Transporte. Sevilla, 2000.

– «Guía de la comunicación visual en Andalucía». Instituto de Fomento de Andalucía. Sevilla, 2001.

– «Diseñadores para un libro. Homenaje al Quijote». Catálogo de exposición. Consejería de Economía y Hacienda de Castilla—La Mancha. Toledo, 2005.

– «Listos para leer. Diseño de libros en España». Catálogo de exposición. Sociedad Estatal para el Desarrollo del Diseño y la Innovación. Nueva York, 2005.

– «Diseño contra contaminación visual». Catálogo de exposición. Asociación Andaluza de Diseñadores. Sevilla, 2007.

sitio web: http://www.antonioherraiz.com

blog: usatusojos.tumblr.com

MÁLAGA, 4 DE FEBRERO DE 2011

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