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MAÑANA, EN TÁNGER

 

Mañana, 16 de julio, a las 18:00 horas, en el Círculo de Artes de Tánger, si el viento no lo impide y consigo cruzar el estrecho, se presentará mi novela

La emperatriz de Tánger.

En el mismo acto, se presentarán la novela de Antonio Lozano

Un largo sueño en Tánger,

y el libro de cuentos de Saljo Bellver

 Relatos americanos.

Lla presentación correrá a cargo de un novelista de prestigio y de peso: Luis Leante. Así que todo un honor.

UN SUEÑO LA EMPERATRIZ RELATOS

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TÁNGER – 16 DE JULIO – PRESENTACIÓN DE MI NOVELA «LA EMPERATRIZ DE TÁNGER» Y DE «UN LARGO SUEÑO EN TÁNGER» DE ANTONIO LOZANO Y «RELATOS AMERICANOS» DE SALJO BELLVER

El próximo día 16 de julio, a las 18:00 horas, en el Círculo de Artes de Tánger, por fin, mi novela La emperatriz de Tánger se presenta en Tánger. En el mismo acto, se presentarán la novela de Antonio Lozano Un largo sueño en Tánger, y el libro de cuentos Relatos americanos, de Saljo Bellver. Tanto Antonio como Saljo son tangerinos de nacimiento, y yo, que soy un larachense malagueño, los acompaño como escritor que se ha inspirado en su ciudad para escribir la novela. Así que agradecido de que me hayan «adoptado» como tanyaui.

Además del lujo de estar al lado de ellos, la presentación correrá a cargo de un novelista de prestigio y de peso: Luis Leante. Así que todo un honor.

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UN SUEÑO LA EMPERATRIZ RELATOS

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«UN LARGO SUEÑO EN TÁNGER», UNA NOVELA DE ANTONIO LOZANO

Pocos libros me han emocionado hasta el extremo de no poder contenerme y acabar derramando alguna lágrima. Un largo sueño en Tánger de Antonio Lozano, lo ha hecho. Presumo que le ocurrirá lo mismo a quienes lo lean, pero especialmente a quienes, como yo, son de Marruecos o han vivido allí. Hay muchas cosas que me han tocado, y hay muchos temas que, tanto en el libro de Antonio Lozano como en algunos de los míos, se rozan, se mezclan y se confunden. Tenemos vivencias parecidas, y guardamos experiencias similares. Nos reconocemos.

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Antonio Lozano es de Tánger y yo de Larache, y, aunque al leer su novela he apreciado algunas diferencias sutiles en la manera de vivir en una y otra ciudad (la manera de vivir de los enseranis o de los nazarenos, se entiende, y su relación con los marroquíes), sin embargo, hay mucho más que nos identifica: una manera de ver aquellos años.

He conocido a Antonio Lozano hace apenas unos días, cuando han salido a la venta, casi en las mismas fechas, nuestras novelas ambientadas en Tánger. Nos hemos estado escribiendo mientras Antonio leía mi novela La emperatriz de Tánger (esto es un paréntesis de publicidad -…de la que dijo en Facebook: Se dejarán atrapar desde las primeras líneas y al llegar al final se quedarán con ganas de más…) y yo leía la suya. Y he descubierto a una persona excepcional y a un escritor sutil.

Como tanyaui, vierte en su libro vivencias personales o familiares, eso creo que es casi evidente y casi inevitable. Pero la novela surge de una historia que le contaron, de un hecho que le sucedió a un médico de Tánger, y realmente es una anécdota que te hace pensar.

La trama es aparentemente simple: tras un accidente de coche, una tanyaui española, Isabel, una mujer ya madura, es internada en el hospital italiano de Tánger en estado de coma. Mientras está postrada en cama, Isabel escuchará todas las conversaciones de las personas que entran en la habitación: su marido, sus hijos, las enfermeras, sus amigos, Amina… Y escuchar esas conversaciones le hará descubrir la realidad que la ha rodeado durante todos los años de su vida.

Hábilmente, Antonio Lozano emplea dos niveles de narración: en primera persona, con Isabel pensando y reflexionando sobre cuanto oye, nos hace partícipes de sus dudas, de sus sorpresas, de sus tristezas, de los desengaños que va sufriendo, del descubrimiento de todo lo que ignoraba tanto de su propia vida como de las de su familia y de sus amigos; y en tercera persona, cuando es Amina la que se mueve por la habitación y le habla a Isabel. Amina es la única persona que cree que, aunque esté en coma, ella puede estar oyéndolos y le habla sin parar.

Amina. Amina es un personaje trascendental en la novela. Amina es la criada marroquí que ha trabajado durante años en la casa de Isabel. Amina es la mujer que ha estado a su lado años y años y a la que, sin embargo, Isabel no ha conocido. Y es precisamente Amina la que le abrirá los ojos a muchas mezquindades.

(Gracias a todo esto, también he descubierto que en Larache no existía esa diferencia de trato entre los españoles y los marroquíes, que las relaciones eran más estrechas, y eso me alivia de alguna manera).

Los monólogos interiores de Isabel nos remiten inevitablemente a La vida perra de Juanita Narboni. Pero aquí las confesiones de Isabel no son el caos, como el creado por Ángel Vázquez, no es el monólogo de alguien que está perdiendo la razón, sino que Antonio Lozano usa la misma arma para desnudarnos por completo a su personaje principal y mostrarnos al delicado ser humano que habita ese cuerpo postrado en una cama de hospital. Isabel, que nos narra todas sus miserias pero también todos sus sueños. Y conoceremos así a Isabel hasta el extremo de acabar queriéndola.

Su hija Cristina es, por el contrario, la voz de la razón, de la lógica. Es consciente de la falsa felicidad en la que han estado instalados, y de esa existencia construida sobre castillos en el aire que era la vida de los europeos en Tánger. Ella y su hermano Albertito hablan ahora sin tapujos del miedo que sienten por su padre… e Isabel oyéndolo todo, sin poder replicar, sin poder discutir, sin poder agradecerles que le muestren la verdad.

Tánger 1

Todos han vivido aterrados por un marido y un padre inmisericorde. Alberto es el caballero español que todos hemos conocido o con el que nos hemos topado en alguna ocasión: machista, canalla, dictador, mujeriego, homófobo, fascista. El retrato creado por Antonio Lozano, convierte a Alberto en un personaje realmente despreciable, como debió ser el hombre en el que se inspira.

“…Yo no le podía explicar dónde había nacido la enfermedad de su padre, porque la sola idea de que Alberto se enterara me daba pánico. Tal fue el ahínco, la determinación con que ocultó a todos su verdadera vida y se inventó una nueva en la ciudad en que había venido a enterrar su antigua identidad. Eso fue Tánger para tantos europeos: un cementerio de vidas desertadas, de identidades denostadas. Un refugio para quienes tenían algo que ocultar, un pasado ominoso, un dolor por desterrar.”

Las páginas van pasando y vamos descubriendo que Isabel es una mujer destruida y anulada. El hombre con el que se casa enamorada, se convierte en su pesadilla, y los años le van demostrando que vive con alguien que no conoce. La pesadilla la engulle, y termina por rendirse, por entregar sus mejores años a quien la desprecia, la humilla, la golpea y la insulta. Este otro retrato es tan real como aterrador. En la página 80 hay una descripción triste, dura y desoladora que resume perfectamente cómo era esa relación.

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«TANGERINA», UNA NOVELA DE JAVIER VALENZUELA

«…Chukri te ha contado que tus padres los conocieron y, aunque ellos jamás te hablaron de los Bowles, tú sabes que los dos eran, digamos, bisexuales.

No es ningún secreto que a Paul Bowles le encantaba descubrir jóvenes talentos artísticos que no tardaba en convertir en amantes, como si mecenazgo y cama fueran una misma cosa para él. El pintor Ahmed Yacoubi fue uno de ellos, quizá el más importante para Paul. En 1947 lo descubrió en Fez y, dos años después, ya se lo había llevado a Tánger. Durante los tres lustros siguientes, Yacoubi sería el gran amor del autor de El cielo protector. Eso también está en los libros.

¿Y Jane Bowles? ¿Cómo llevaba la escritora de nariz respingona la cohabitación con el guapo, viril y simpático amigo de su esposo? Por lo que has leído, Jane se quejaba de que Yacoubi siempre le estaba sacando dinero a Paul, pero de ahí no pasaba. A ella le gustaban las mujeres y tenía sus propios líos. El más notorio, la relación casi sadomasoquista con Cherifa, su ama de llaves.

Cotorrito, el loro de los Bowles, era testigo de este ménage à quatre. ¿A cuatro? ¿Qué dices, Sepúlveda? Y a cinco y a seis también.

A mediados de la década de 1950, el pintor Francis Bacon desembarcó en Tánger tras los pasos de su gran amor Peter Lacy, un piloto de caza de la RAF durante la Segunda Guerra Mundial. Paul Bowles le dio la bienvenida, le ayudó a acomodarse, le presentó a Yacoubi y le pidió que enseñara a su protégé a pintar al óleo. Yacoubi no tardaría en convertirse en un visitante asiduo del taller que Bacon abrió en la medina.

Francis Bacon con Ahmed Yacoubi, en Tánger, 1956

Francis Bacon con Ahmed Yacoubi, en Tánger, 1956

Una fotografía en blanco y negro fechada en 1956 muestra a Bacon, con camisa blanca, pantalón largo y sandalias de cuero, poniendo cariñosamente la mano izquierda encima de los hombros de un Yacoubi que sólo viste un bañador a cuadros y exhibe un torso musculoso. La leyenda tangerina cuenta que Bacon compaginó su aventura con Yacoubi, que seguía viviendo en casa de los Bowles, con su pasión con Peter Lacy.

Al veterano piloto de guerra podía vérsele en el Dean´s Bar, donde se ganaba la vida tocando el piano desde el atardecer hasta el amanecer. Conocía un amplio repertorio de temas de jazz que desgranaba mientras iba vaciando botellas de ginebra. De cabello largo, muy claro y peinado hacia atrás, y rostro pálido y bien proporcionado, solía vestir un traje ligero con camisa blanca y pajarita negra.

En 1962, cuando Peter Lacy murió, Bacon pintaría en Tánger un lienzo llamado Paisaje cerca de Malabata como homenaje al torturado amor que habían sostenido. Es uno de los más sombríos y dramáticos de su carrera: un paisaje abstracto, borrascoso, iluminado por relámpagos.”

Tangerina de J. Valenzuela - portada

Este fragmento que he escogido de la novela Tangerina (Martínez Roca – Madrid, 2015) de Javier Valenzuela., resume a la perfección qué tipo de libro ha escrito.

Javier Valenzuela es uno de los periodistas más reconocidos de nuestro país y, al enfrentarse a su primera novela, no ha podido evitar seguir ejerciendo su profesión. Así que estamos ante una obra plagada de información y de noticias.

Conocí a Javier Valenzuela en la Fundación Tres Culturas de Sevilla, en un encuentro en torno a la figura de Mohamed Chukri, en el que él intervenía junto a Rajae Boumediane y Juan José Téllez. Luego, tomamos algo y, finalmente, acabó por presentar mi anterior libro Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente, en Madrid, en un gesto de generosidad que siempre le agradeceré.

En esas horas posteriores al encuentro de Sevilla, Javier dijo que estaba a punto de publicarse su novela: Tangerina. Yo comenté que estaba a punto de publicar la mía: La emperatriz de Tánger

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LOS LIMPIABOTAS, UN RELATO DEL FOTÓGRAFO LARACHENSE JOSE LUIS VÁZQUEZ

Anronio Lozano me envió este relato de nuestro paisano José Luis Vázquez dedicado a los limpiabotas que vio trabajar en su juventud. Luego, el propio Pepe me ha comentado que este escrito apareció por primera vez en la página de HHH, pero que le parecía bien que lo colgara en este blog. Como es una pequeña y entrañable narración, creo que merece la pena que la leáis porque refleja fielmente la estampa que ha ido perdurando en Larache de esos niños limpiabotas. Me ha hecho mucha gracia la escena final porque es reconocible, y porque era así, el famoso salivazo final que ponía el broche de oro al trabajo concienzudo del modesto limpiabotas.

Como dice Pepe, es una lástima que no se conserven imágenes de ellos, y de lo que he alcanzado a encontrar solo he dado con la fotografía que Antonio Lozano me ha hecho llegar de su padre en el acto de homenaje al mejor limpia de Larache de aquellos años, una imagen realmente curiosa, y otra que hice en Larache hace unos años a mi amiga Chari, junto a los limpiabotas que trabajan tan duramente y a los que ella trataba de echar un cable en cuanto podía. Y he insertado también un fotogramas de la película <Happy day> de Abdeslam Kelai, de manera que hay aquí una inesperada colaboración entre un fotógrafo y un realizador larachenses para hablar de los limpiabotas de la ciudad…

Sergio Barce, marzo 2013

1957: Homenaje al limpia más famoso de Larache (en la foto el padre de Antonio Lozano haciendo entrega del premio)

1957: Homenaje al limpia más famoso de Larache (en la foto el padre de Antonio Lozano haciendo entrega del premio)

LOS LIMPIABOTAS

Aclarado ya el “trilema” de esta calle que se “apropiaron” los limpiabotas de Larache, sabemos que su nombre oficial era Pasaje del Teatro. ¿Recordáis? Era donde estaba El Pozo, en el sótano del Bar Central, Carmelo Rosendo, Español, Estanco Ortiz, etc.

Pero en estas líneas, pasados tantos años desde los cuarenta del siglo pasado, queremos dejar constancia que el paisaje de la calle lo dibujó con personalidad el gremio que en el ejercicio de su profesión catalizó el mayor protagonismo fueron los limpiabotas por lo que se hacían notar, merecedores por ello de este espacio como modesto homenaje de recuerdo en ese pequeño escenario de la calle Chinguiti entre las esquinas del Café Central y el Restaurante El Cocodrilo, frente al Teatro España. Sigue leyendo

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