OS DESEO A TODOS
FELIZ NAVIDAD

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Con la música de CHRIS REA

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Santa Infancia… En una noche tranquila del mes de Julio, el sueño de los habitantes de Larache se vio interrumpido por los gritos y los disparos que en los tres años siguientes serían los protagonistas de una España en guerra. Antonio, un joven Sargento perteneciente al Partido Comunista, será encarcelado junto con muchos otros que se negaron a participar en el Golpe de Estado que acabó con la segunda República. Su lucha a favor de la Libertad y sus valores humanos, serán la mejor herencia que dejará a su hija Pepi, fundadora de la guardería Santa Infancia, que junto a su hermana Chuchi, serán durante más de cuarenta años las mejores Maestras que tuvimos los cientos de niños que poblamos sus aulas.
PARA VER EL BOOKTRÁILER PRESENTACIÓN DE LA NOVELA ENTRA EN EL SIGUIENTE ENLACE:


Juan Vicente Córdoba y María Reyes, productor y realizadora, del corto «Una caja de botones» con el que ganaran el Goya 2011 al Mejor Corto de Ficción
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SERGIO y PABLO BARCE

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“…El merendero estaba en la playa, muy cercano al hotel. Nos atendió el dueño, Antonio Martín. Explicó, ante la curiosidad de mi esposo, que era del pueblo de Algarrobo y que había trabajado de licorero en las Bodegas Príes, ubicado justo enfrente del chambao. Del negocio de había ocupado su esposa, María Coral, hasta que falleció y entonces él se había hecho cargo. Decidió remozarlo y de paso cambiarle el nombre de La Coral por Antonio Martín para no tener que recordar a su esposa constantemente. Nos contó que el merendero había cambiado mucho desde que se abrió en 1886 con cajas de madera, palos hincados en la arena y un entramado de cables y cuerdas para sostener las esteras que protegían del sol a los clientes. <No son más que cuatro mesas y otras cuantas sillas de enea, ese era el mobiliario>. Dijo que siempre tuvieron clientela, primero procedente de los baños de Apolo y de La Estrella y luego se sumó la del hotel, que aumentó muchísimo desde que lo frecuentaran los reyes…”

CARMEN ENCISO Y ELOÍSA NAVAS – foto de La Opinión de Málaga
“…Esta ciudad me ha enamorado, no hay día que no me sorprenda un rincón, una calleja en escalera, el color, su olor o sus gentes. Los españoles, cuando llegan aquí, se vuelven tolerantes, o quizás sea que los que vienen son los abiertos de mentes y de corazón. Hasta la Iglesia es mucho más comprensiva…”

“…A eso del mediodía del lunes oímos a lo lejos una marcha militar.
-Es el himno de Mussolini -nos dijo don Ernesto, que de estas cosas sabía mucho.
Luego nos enteramos de que las tropas italianas habían desfilado por el puente de Tetuán y la Alameda, celebrando el triunfo. En el barrio, en cambio, reinaba el silencio. La sala donde vivía Miguel con su madre tenía una sola ventana que permanecía cerrada para no llamar la atención, por la que nos asomábamos a la calle a través de una rendija del viejo postigo. Todo parecía desierto y abandonado. Entre los que habían huido y los que, como nosotros, se encerraban en sus casas aparentando no estar en ellas, el Perchel se había convertido en un barrio fantasma en esas primeras horas de la ocupación.
A partir del segundo día, de vez en cuando sentíamos el motor de un coche que se paraba delante de alguna de las viviendas cercanas. Eran las nuevas autoridades que venían a buscar a alguien del barrio para llevárselo detenido, acusado de haber colaborado con el régimen republicano. Muchas veces estas detenciones se producían por denuncias de los mismos vecinos, que con este gesto pretendían ganarse la confianza de las nuevas autoridades y así evitar que sospechasen de ellos…”
“…Durante mis visitas, salíamos al frondoso jardín y dábamos un tranquilo paseo por los senderos entre los raros ejemplares de palmeras y jacarandas, o a la sombra de los pinos, con el olor de los eucaliptos y los falsos pimenteros. A veces veíamos ardillas y camaleones y ella solía decir, bromeando, que era Edward que había venido a visitarla. Yo le hablaba de las fiestas y de los artistas que se hospedaban en el hotel, como Elizabeth Taylor, Ava Gardner, Orson Welles, Jean Cocteau, Anthony Quinn y tantos y tantos otros que venían a Málaga a rodar sus películas…”
