Archivo de la categoría: POESÍA

MUERE CABALLERO BONALD

Hoy no puede comenzar peor el día. José Manuel Caballero Bonald ha muerto. Otro de los buenos, en el amplio sentido de la palabra, como si el mundo se despoblara inexorablemente de quienes merecen la pena compartir nuestra existencia. No hay más que decir, solo leer sus bellos poemas.

Sergio Barce, mayo 2021 

Espera

Y tú me dices
que tienes los pechos vencidos de esperarme,
que te duelen los ojos de tenerlos vacíos de mi cuerpo,
que has perdido hasta el tacto de tus manos
de palpar esta ausencia por el aire,
que olvidas el tamaño caliente de mi boca.

Y tú me lo dices que sabes
que me hice sangre en las palabras de repetir tu nombre,
de golpear mis labios con la sed de tenerte,
de darle a mi memoria, registrándola a ciegas,
una nueva manera de rescatarte en besos
desde la ausencia en la que tú me gritas
que me estás esperando.

Y tú me lo dices que estás tan hecha
a este deshabitado ocio de mi carne
que apenas sí tu sombra se delata,
que apenas sí eres cierta
en esta oscuridad que la distancia pone
entre tu cuerpo y el mío.

JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD 

 

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«EL MAL MINUTO», UN POEMA DE RAFAEL ALBERTI

En el libro «Sobre los ángeles», de Rafael Alberti, se recoge entre otros el siguiente poema titulado El mal minuto.

Cuando para mí eran los trigos viviendas de astros y de dioses

y la escarcha los lloros helados de una gacela, 

alguien me enyesó el pecho y la sombra,

traicionándome.

Ese minuto fue el de las balas perdidas,

el del secuestro, por el mar, de los hombres que quisieron ser pájaros,

el del telegrama a deshora y el hallazgo de sangre,

el de la muerte del agua que siempre miró al cielo.

Rafael Alberti

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«BALCÓN DEL ATLÁNTICO», POR TRINA MERCADER

La poeta Trina Mercader pasó sus mejores años en Larache, donde, entre otras cosas, dirigió la mítica revista Al-Motamid, revista literaria bilingüe que se publicó entre 1947 y 1956, y que también fue un lugar emblemático de libertad creativa y de pensamiento. Trina Mercader que, al comienzo, firmaba con el seudónimo de <Tímida>, escribió distintas composiciones dedicadas a la ciudad de Larache, como la titulada Balcón del Atlántico, que el profesor Mohamed Laabi recogió en su libro Voces de Larache.

Sergio Barce, abril 2021

Foto: 1952 – DORA BACAICOA, VICENTE ALEXANDRE Y TRINA MERCADER

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BALCÓN DEL ATLÁNTICO

Por Tímida (Trina Mercader)

Hoy el paisaje ha cambiado. Me inclino sobre la balaustrada del gran balcón de piedra para contemplar mejor este conjunto de azules tan distintos y tan iguales. El mar es una inmensa llanura azul-verde.

Mira: hay trozos de un azul más intenso que contrasta en la línea del horizonte con este azul diáfano del cielo, la espuma en la orilla, junto a las rocas rugosas y negras, es un encaje maravilloso que continuamente se desgarra dejando jirones blancos en las secas aristas de la costa.

Lejos del horizonte, ya por encima de mi cabeza, pasan las nubes tan blancas, tan altas, divididas en pequeños trozos, que avanzan lentamente al compás de este aire juguetón, tan ingenuo como un niño.

Y luego esta luz en el aire, en las nubes, sobre el mar, en las rocas, en mi pelo, en mis brazos…

El día embriaga hasta el éxtasis. Se siente dentro, muy dentro, una inquietud pequeña que, a la vista del paisaje, aumenta en intensidad y se desborda. Diría que llena los ojos y los labios.

Parece que nos hinchamos de optimismo, de vida. Pero vida de ensueño, de esta misma vida que nos ofrece el paisaje tan generoso y tan dulcemente que dan ganas de llorar.

¡Vivir! Sí, pero con una vida magnífica, plena de armonías insospechadas, de sublimidades sin límites, muy lejos de la tierra, con alas sencillas e inquietas en un vuelo raudo de golondrina viajera. Y pasar sobre los mares y las cumbres…

¡Ay! ¡Quién pudiese cabalgar sobre una nube!

Balcón del Atlántico – Foto de Achraf Etaaqafy

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UN POEMA DE ABDERRAHMAN EL FATHI

En 2006 se publicó el libro Voces del Sur: Poesía marroquí contemporánea, en edición bilingüe árabe-español de Antonio Reyes para Ediciones Alfar. Entre los poetas que se incluyen en la selección de este libro, está mi amigo Abderrahman El Fathi y su siguiente poema, que reproduzco para deleite de todos.

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ASCENDÍA EN NOCHES CERRADAS

 

Ascendía en noches cerradas

Ajena a sus mermadas mañanas.

El almuecín clamaba en sus sueños de ámbar

De tácito acuerdo arropaba su madrugada una esperanza oscura

Como los ojos del miedo

En guantes de espinas y llantos sin ojos

Cargadas las miradas

Y ausentes los despertares.

Así, mientras recitaba los caminos lejanos

El abismo de la luna le rozaba las heridas

Todas ellas sin dolor

Sin piedad, así, de nuevo

Y mil veces esa noche sin nombre

con mucha luz y ciegas las esperanzas

de bajar mientras ascienden los miedos

en cada esquina del dolor

en la espalda ajena

en las espinas de Cristo

en las Zauia de enfrente

en tierra de nadie

en cada alambre suelto en mis venas,

crecía en mi mirada

ancha y espesa de mis hierros.

Me reclama el destino del desierto

De nuevo la travesía descalza,

En lo alto de mi frente

En toda luna

En la oscura lágrima africana.

Así concluye un sueño

 

En la nana de una madre.

 

Abderrahman El Fathi

SERGIO BARCE Y ABDERRAHMAN EL FATHI

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DOS POEMAS DE MANUEL GAHETE

Manuel Gahete, al que admiro y respeto, entre otras razones porque es un hombre generoso, educado y cercano, y porque, en varias ocasiones, al presentar mis novelas, con su sola intervención las hizo mucho mejores. Manuel Gahete, además, posee algo que envidio: un timbre de voz que ya hubiese querido para mí, con el que, estoy seguro, habría logrado encandilar y hechizar a alguna bella dama. Pero no, la voz es suya y la frustración mía. 

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Manuel Gahete también es un gran escritor, un extraordinario poeta. Y esta es la excusa para traerlo aquí y leer en alto (aunque no sea con el timbre de su voz) dos de sus poemas, que forman parte de su libro El fuego en la ceniza, con el que obtuvo el I Premio de Poesía Fernando de Herrera, libro en el que me escribió una bellísima dedicatoria: “Para Sergio Barce, siempre incendiado por la emoción poética. Con mi cariño y admiración”. Lo mismo digo, Manuel: releeré estos poemas con mucho cariño y rendida admiración. Agradecido de tu amistad.

Sergio Barce, febrero 2021

Códex

 

Cuando me haya de morir

pon en mi cuerpo de tierra

un beso de cera gris

y préndelo con tu fuego

para que quede de mí

la ceniza de tu aliento

cuando me haya de morir.

***

La llamada

 

Fulge tu amor aún como una espada,

sílex de soledad, rayo de hierro,

última estrella tú en el desierto,

cítara de piedad alquitarada.

Fulge un amor aún. A tu llamada

vibra mi corazón desde su encierro,

lábil como el papel a ti me aferro,

ángel de lluvia vuelto de la nada.

Fulge tu amor aún: en el asombro,

en el fatal fragor de mi destino,

templas el tenso pulso de mi brazo.

Fulge tu amor aún cuando te nombro.

cuando mis pasos buscan tu camino,

siempre estás tú llamándome al abrazo.

Manuel Gahete

MANUEL GAHETE, SERGIO BARCE Y ANTONIO MORENO AYORA
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