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DRIS DIURI, poeta Larachense

DRIS DIURI

Sobre DRIS DIURI iré publicando diversos artículos, míos y de estudiosos de su obra, así como su intensa relación, tanto poética como personal, con la poetisa Trina Mercader. Pero el primero es una sencilla semblanza de este importante escritor larachense.

En febrero de 2006, caminando por la avenida Hassan II, me topé con Toni Triviño y el hijo de Dris Diuri. Nos saludamos con la calidez de la gente de nuestra ciudad y conversamos un rato sobre el olvido en que ha caído nuestro escritor ejemplar. El hijo de Diuri, con un remanso amargo en sus pupilas, ya cansadas, me susurró que la gente se había olvidado que su padre había sido el primer escritor marroquí que había escrito toda su obra en castellano. Y eso es verdad.

Dris Diuri nació en Larache en 1925. Influenciado por sus estudios en español, que desarrolló de manera aventajada durante el Protectorado (fue considerado el mejor alumno del Norte de Marruecos), su vida fue un continuo esfuerzo por acercar las culturas de Marruecos y España.
Sus esfuerzos los encauzó a través de la literatura, colaborando primero en diversas publicaciones españolas y marroquíes, en las que aparecieron artículos con su firma.
Además de sus artículos, Diuri cultivó el teatro, la narrativa y la poesía, donde destacó como poeta del amor y del compromiso social. Sus poemas están preñados de una gran delicadeza pero sin olvidar la cruda y dura realidad que le rodea. Entre sus poemas de amor destaca « RECUERDO », donde se evidencia un sentimiento de amor inolvidable.

 

LARACHE

También fue un autor que amaba profundamente a su pueblo, a Larache, como evidencia el titulado

« A LARACHE »:

 Hermosa joya, bien pulimentada,

Céfiro dorado hecho de encajes,

¡oh, novia amorosa!, bastos ropajes,

no profanan tu mágica cascada.

Hechizo que cautiva, ¡oh, mi hada

esplendorosa!, diré, sin ramajes,

que eres mi bondad, reina de linajes,

hasta el martirio te muestra callada.

Si una voz, como la mía, que clama,

guía de tu bondad, de tu pureza,

inmarcesibles lazos, ley segura;

muestra bien la nobleza de tu fama,

y otorga a tus hijos, sí, la grandeza,

como a otros concedes la ventura.

Defensor de los derechos de la mujer marroquí, Dris Diuri plasmó estas inquietudes en su obra en prosa «Más sobre Zoraida«.
Destacan, entre sus obras, las siguientes:
Miscelánea I y II
Tragedia y realidad
Cartas a una amiga
Rimas
Breve noticia sobre la historia de Larache
Luz y Oscuridad
Más sobre Zoraida

Llegó a ocupar el cargo de Canciller del Consulado de Marruecos en Barcelona.
Dris Diuri falleció en 1978 dejándonos una rica herencia que el profesor y arabista Fernando de Ágreda, de la Universidad Complutense de Madrid, ha tratado de recopilar en diversos trabajos.

 Sergio Barce, Febrero 2006

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NADIE PIENSA EN MI NOMBRE de AHMAD AL-SHAHAWY

AHMAD AL-SHAHAWY

   Hace un tiempo, un escritor me envió un manuscrito, un poemario para que le diera mi opinión. Yo, que soy prudente y carezco de poder moral para enjuiciar la obra de otro autor (aunque lo hago en mi blog al dar mis impresiones de los libros que leo, lo que no es óbice para sostener lo que antes he afirmado), quizá porque sé lo difícil que es construir una historia, armar una novela, dibujar un relato o componer un verso. Yo, ya digo, quizá  no sea quién para enjuiciar, pero sí creo que soy capaz de dilucidar entre lo bueno y lo malo, lo trabajado y lo superficial, una obra que merezca la pena de la que no. Ese escritor que me mandaba por correo electrónico su manuscrito, escrito en árabe pero traducido al castellano, se llama Ahmad al-Shahawy, y su poemario lleva por título “Nadie piensa en mi nombre”.

    Comencé a leerlo con cierta reticencia, el hecho de que se hubiera animado a enviármelo sin conocernos, sólo porque al leer mis escritos él suponía que podía confiar en mí, en cierta forma me ponía en una situación extraña, y, por otro, alimentaba mi vanidad. Pero, en cualquier caso, era sorprendente que lo hiciera, que creyera que yo haría un buen uso de sus poemas. No soy un gran lector de poesía, lo mío es la narrativa, pero, sin embargo, a medida que me sumergía en los versos de al-Shahawy  me di cuenta de que estaba descubriendo algo, algo excelente, exquisito, sorprendente.

     “Nadie piensa en mi nombre” es Poesía, escrita con mayúscula, con eso todo está dicho. Poesía cercana, teñida de sufismo, sensual, terrena y espiritual, que hurga en el alma humana pero también en lo sensorial, te llega como una brisa suave que alberga una voz profunda, te abraza y te abrasa, un ensueño con aromas orientales pero engarzado a la realidad de nuestro tiempo. Poesía embaucadora, llena de onírica sensualidad, con las mujeres como centro de sus palabras bien aquilatadas y medidas, con las mujeres como anzuelo, un anzuelo endulzado con ese veneno del que un hombre bebería con los ojos cerrados.

     Ahmad y yo nos hemos escrito, comentando sus versos, y ha surgido una sincera amistad. Sigo pensando que era algo abrumador dar mi modesto parecer sobre su trabajo, pero ya le conozco, sé cómo escribe, he llegado a paladear la belleza de sus palabras, especialmente gracias a esta estupenda traducción de Mohamed Abuelata y, por tanto, ya no puedo atrincherarme en excusas superfluas. Le dije a Ahmad que sus versos son extraordinarios, y le pedí permiso para compartirlos con vosotros. (Acompaño algunos de sus poemas que forman parte de “Nadie piensa en mi nombre” con textos que han escrito sobre Ahmad al-Shahawy quienes han estudiado su obra en profundidad). Porque sólo cuando ya nos conociamos, Ahmad me envió su curriculum (que podéis ver al final de este post) y entonces vi que es un poeta laureado, reconocido y admirado. Y eso es prueba de su carácter, de su humildad como escritor, es decir, una persona a respetar.

      Sólo espero no defraudar a quienes sean adictos a la poesía y no conozcáis a este autor, aunque lo dudo. “Nadie piensa en mi nombre” seguramente hará que al final de su lectura penséis en el nombre de Ahmad al-Shahawy.

 Sergio Barce, agosto 2011

 قتيل العبارة      /    Cada vez que muere alguien…

Cada vez que muere alguien,

balbucea el sepulturero una alabanza.

El vendedor de telas a Dios da gracias

por el corpulento cadáver.

El recitador del Corán sonríe

porque habrá funeral,

pero es más feliz

si en una noche recita en dos velorios.

Los usureros lloran

y se desesperan

por cobrar el préstamo perdido.

Sólo el muerto

vuela llevado sobre hombros,

y pasa la noche solo

y, sólo, piensa en el albañil

que levantó la tumba de prisa y corriendo.     

Ahmad al-Shahawy

 Un poeta que ama el fuego, y quemar etapas. Nunca satisface la sed beber en las fuentes de la tradición espiritual a la par que sigue el ritmo de lo ultramoderno, y, al final, uno no acierta a saber si estás en presencia de un maestro derviche del sufismo oriental o se trata de un poeta maldito genio del arte moderno. Mas una ola de poesía te calma el ánimo tan pronto como percibes el regalo de una fresca y balsámica creatividad. Shahawy busca la sabiduría sin estar seguro de haberla alcanzado; dominar el lenguaje aun consciente de lo imposible de la tarea. Sin embargo, se siente fiel continuador de la saga de poetas tocados con la llama de la profecía artística y sigue sin poder huir de la quema.    [Salah Fadl: diario “Al-Hayah”, Londres, 9 de mayo de 2005]

 باب في رأسي     /    Una puerta en mi cabeza

Anoche,

con la tercera copa,

con lo negro atrapado en las piernas,

ocupado en brotes de flores de oro

de un cuerpo que llovía fuego,

una cama nocturna y sola,

el Nilo contemplando,

la puerta de la habitación esperando

cerrar

y tentar,

y la secreta puerta, mi cómplice de pasión.

Adelanté el sábado

pero los domingos extremaron

su temor a las paredes.

Volví a casa

arropado por la copa,

llevado en negro.

Desde su madrugador poemario, “Dos prosternaciones de amor”, Shahawy viene perforando el resistente terreno de la poesía para plantar, tal vez, un árbol; pero, en su lugar, tan sólo encuentra letras. Ahmed Shahawy consagra su propio sancta sanctorum y, con sus duelos, formula sus propios tabúes, erigiendo para sí un credo en el que se sume sin tregua.    [Dr. Yusuf Zidán]

Damietta (Egipto), ciudad natal de Ahmad al-Shahawy

عين كل صورة   /   El ojo de cada imagen

  Tus párpados son fuego

y no es raro

que nazca de tu agua,

tan gigante,

mi volcán.

La obra poética de Ahmed Shahawy propone el amor como una ventana para asomarse al mundo, presenta a la mujer como razón de ser de la existencia y plantea el amor como un deber sagrado. Y no pecaría yo de exagerado si dijera que Ahmed Shahawy es el legítimo heredero de la saga de los grandes amantes que en el mundo ha habido. Ahmed Shahawy ahonda, por un lado, en su herencia espiritual del Corán y de la senda recta y, por otro, en la herencia secular de amor mundano. Asimismo, y a lo largo de su trayectoria con la tradición, pudo desplegar parte de su experiencia personal y sus propias vivencias cuyo resultado, lejos de limitarse a la mera recreación, bucea en la misma raíz de lo femenino o de la mujer, primera ausente desde muy temprano aunque presente siempre día y noche. Por otra parte, es clara y notoria, como herencia de la tradición ancestral, la tendencia a que, en la poesía amorosa y la relación hombre-mujer, el hombre ocupase el corpus y la mujer, el margen. Llegó Ahmed Shahawy e invirtió esa tendencia cambiando el sentido y rumbo de la misma para ser mujer-hombre; de modo que, en su poética, la mujer ahora ocupa el corpus y el hombre, la nota a pie de página.   [Dr. Muhámmad Abdul-Muttalib: Poetas de los 1970 y el caos creativo, El Cairo, Ediciones Maktabat Al-Usrah, 2009]

للسماء سقفان وكنت بينهما   /    Entre los dos techos del cielo   

 Desde pequeño en la aldea,

siempre creí que era tan bajo el techo del cielo

que podía tocarlo con la mano, cada noche,

y llenarme los bolsillos de estrellas.

 Mas, desde ayer,

desde que llegué al desierto,

vi la arena tan soñadora como su vientre,

el agua tan roja como sus labios

y probé la lengua de su insomne bahía.

 Ahora sé que el techo del cielo está lejos

y que mis sueños pequeños

escalaron hasta sus aguas.

El Cairo

وما بينهما   /  Entre una cosa y otra

 Te prometo silencio

no palabras.

 Te prometo ser yo

no mi sombra.

 Te prometo mi letra

no lo que digo.

 Te prometo mi cara

no mi espejo.

ما الجحيم؟   /   ¿Qué es el infierno?

  ¿Qué es el infierno? –pregunté.

Amar

Sin eco,

Preguntar

Sin respuestas,

Escribir

Sin tener lectores,

Dormir

Sin que nadie pueble tu sueño,

Hacer votos

Sin que haya dioses,

Tener una llave

Y no tener casa,

Abrir la mano

Y no encontrar a ninguna mujer leyendo.

AHMAD AL-SHAHAWY nació en Damietta, Norte de Egipto, en 1960.   Realizó estudios de Periodismo, en la ciudad de Suhag, en la Facultad de Letras de la Universidad de Asiut, licenciándose en 1983.  Trabaja actualmente como Director de Redacción en Al-Ahram,  que se considera la mayor  fundación periodística en Egipto y el Mundo Árabe, a la que se incorporó en el año 1985.

Ahmad al-Shahawy

En septiembre del 1991, participó en el Programa de los Autores Internacionales en los Estados Unidos por tres meses y recibió el certificado de asociado en Literatura de la Universidad de Iowa. En septiembre del 1994 obtuvo un diploma especial en Cultura y Ciencias del Centro Jónico en Grecia y sus Obras Poéticas están traducidas a varios idiomas.  Miembro de la Enciclopedia Internacional de Poesía Quién es quién desde 1992. En 1995 obtuvo el premio UNESCO de Letras. Participó en el Programa de la Fundación Girace de Creación, octubre del 1995- San Francisco, California. En 1998 obtuvo el premio Kafavis de poesía. Fue miembro de la Comisión de Poesía del Consejo Superior de Cultura de Egipto desde el año 2001 y hasta 2006.  El Festival Internacional de Poesía en Rotterdam le publicó dos Antologías poéticas en inglés y holandés en junio del 2004. Su obra poética ha sido objeto de estudio de varias investigaciones de máster y doctorado en la universidades egipcias y árabes.

 Obras publicadas:

 1.    Dos Rakaas para el amor- El Cairo-1988

2.    Los dichos- Parte Primera-  El Cairo-1991

3.     El libro del amor -El Cairo-1992

4.    Los dichos- Parte Segunda- El Cairo-1994

5.    Estados del enamorado El Cairo-1996- y segunda edición especial de 25 mil ejemplares Biblioteca de la familia-Festival Lectura Para Todos- El Cairo -2001.

6.    Los dichos ¨Antología¨- El Cairo-1996.

7.     El libro de la muerte El Cairo-1997.

8.    Di ella– El Cairo- 2000.

9.     Agua en los dedos- ¨antología¨-El Cairo-2002 y segunda edición especial de 25 mil ejemplares Biblioteca de la familia-Festival Lectura Para Todos- El Cairo –septiembre 2002.

Agua en los dedos, edición en español por Milagros Nuin- Instituto Egipcio de Estudios Islámicos en Madrid- Madrid-2002. Nueva Edición con una selección de Los consejos en el amor de las mujeres ¨El primer libro¨-Universidad de Costa Rica en cooperación con El Festival Internacional de Poesía en Costa Rica-2008.

 10.  Los consejos en el amor de las mujeres ¨El libro primero¨-El Cairo- Julio 2003- y segunda edición especial de 25 mil ejemplares Biblioteca de la familia-Festival Lectura Para Todos- El Cairo -2003.

11.   La Lengua del fuego– El Cairo- 2005. Ministerio de Turismo y Cultura- segunda edición – Saná-2005.

12.  Los consejos en el amor de las mujeres ¨El libro segundo – El Cairo- 2006.

13. Un puerta y casas – El Cairo- 2009.

14. Conduzco las nubes – enero 2010.

15. Nadie piensa en mi nombre– Antología- 2011

Mohamed Abuelata, que ha efectuado la traducción de los poemas de al-Shahawy del árabe al español, es Catedrático de Hispánicas de la Universidad de Ain Shams de El Cairo (Egipto).

 

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ABDELMAWLA ZIATI, autor teatral larachense

ABDELMAWLA ZIATI presentando su obra Picaresca Ziati para los amantes del Torat, flanqueado por otros escritores larachenses, Demnati y Benaboud

Nacido en Larache, Abdelmawla Ziati es autor y director teatral. Autor en árabe, destacamos entre su producción “Obras para el público de teatro” (1994), “El Kinfaui, el hombre que abrazaba a los monstruos” (2000), que es una biografía del creador del teatro marroquí, o “Estudio sobre el movimiento teatral en la zona de Lixus” (2002) cuya traducción al castellano la asociación que presido “Larache en el Mundo” ha tratado de financiar, proyecto que aún no descarto si conseguimos los fondos para ello.

Ahmed Ragala, Sergio Barce & Abdelmawla Ziati

Ziati ha publicado también: “Picaresca Ziati para los amantes del Torat” (Edición del autor – Larache, 2007). Esta obra la presentamos en las Jornadas Culturales que organizamos en Larache.

Además de un amante del teatro, que es su pasión, Ziati es una persona educada, tolerante y que cuando habla transmite una serenidad contagiosa. Pasamos bastante tiempo charlando cuando hemos tenido ocasión de hacerlo; recuerdo que, cuado Ahmed Ragala tenía abierto su «Bazar Comandancia», nos sentábamos en él, Aziz traía té, y pasábamos un par de horas charlando de literatura, de teatro, de sus proyectos, de Larache… Abdelmawla Ziati es otro de esos larachenses que enriquecen su patrimonio cultural y humano, alguien al que vae la pena conocer, y cuyo trabajo ha de ser reivindicado.

Sergio Barce, agosto 2011

 Contacto con Abdelmawla Ziati: abdlmaulaziati@yahoo.fr

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MARRUECOS a través de la cámara de BARTOLOMÉ ROS

El pasado mes de Julio, recibí un regalo imprevisto.

Era un increíble libro de fotografías titulado:

BARTOLOMÉ ROS. Frontera de África.

Publicado por La Fábrica Editorial, Madrid, en 2009.

Dentro, en un sobre verde, había una sucinta nota con una elegante caligrafía femenina:

Madrid, julio/2011

Estimado Sergio:

Te envío este libro que recoge parte de la obra de mi padre.

Un cordial saludo,

Rosa Ros

BARTOLOMÉ ROS

Le envié un correo electrónico agradeciéndole el detalle, y preguntándole la razón por la que me lo había enviado. Me respondió que había estado en Casa Sefarad cuando estuvimos hablando de Larache, de Marruecos… y que ésa era una buena razón para hacerlo. Y añadía: Fue estupendo escucharos a todos. Una sencilla pero desarmante respuesta. En cualquier caso, lamento no haber tenido la ocasión de haber charlado personalmente con ella en ese momento, pero el detalle, sin duda, lo compensa con creces.

Recuerdo que en Larache, en el callejón que iba de la Avenida Mohamed V, justo en la esquina del Bazar Yebari, la antigua La Bandera Española, en ese callejón en el que también se situaba la barbería a la que iba a pelarme de pequeño, estaba “Casa Ros”. Era como uno más de los emblemas de la ciudad, y es que “Casa Ros” estaba por todo Marruecos, y había nacido con la cámara de Bartolomé Ros, al que ahora descubro con más interés con este maravilloso libro (conocía algunas de sus imágenes, tengo otro libro espectacular: MARRUECOS, TRES VISIONES, TRES MEMORIAS, en el que Ros es uno de sus protagonistas). Magníficamente editado, la calidad de sus páginas realzan sin duda el trabajo histórico y detallista de este fotógrafo extraordinario.

 Sergio Barce, agosto 2011

Foto de Bartolomé Ros – Grupo de musulmanas en las azoteas para ver el paso de la comitiva de la Reina María de Rumania en 1929

He encontrado un prólogo escrito por la propia Rosa Ros para el Instituto Cervantes, y lo reproduzco porque creo que es más elocuente que mis palabras para describir el trabajo de este artista de la fotografía.

 Bartolomé Ros, Fotógrafo
(1906-1974)

Bartolomé Ros y Ros, fotógrafo español nacido en Cartagena, Murcia, en 1906, llegó a la ciudad de Ceuta en compañía de sus padres y de su única hermana en 1918.

Pronto empieza a trabajar con el fotógrafo D. Ángel Rubio (aunque hay quien afirma que fue con D. José Calatayud) y adquirió los primeros conocimientos de la técnica fotográfica. Una de sus primeras fotografías conocida, la realizó con apenas catorce años de edad, es una entrañable y bella imagen de su hermana Isabel y ya en ella podemos apreciar los rasgos principales de su visión fotográfica: pureza de líneas y claridad de concepto estético, y así después de tantos años, nos asombra su técnica y su modernidad.

¿Podemos imaginar la dificultad que entrañaba el trabajo de aquellos primeros fotógrafos? Quizás, para comprenderlos un poco, haría falta llegar a ellos como en otros tiempos, a través de caminos de tierra, a lomos de herradura, casi furtivamente, llegar allí donde todas las distancias resultan inútiles, allí donde conviven, en un sorprendente caos, culturas y sentimientos.

Bartolomé Ros – Zoco de Tetuán en 1928

Porque todo pensamiento que al trabajo de aquellos pioneros del retrato, de la instantánea o del reportaje de actualidad se refiera, ha de ser colocado necesariamente en otra dimensión fotográfica. En un tiempo y en un lugar ya muy alejados de nuestra realidad. Pero también en unos medios técnicos a años luz de los actuales, para los que parece, no existen barreras.

Pero ayer, como hoy, la primera cualidad que se debe pretender de un fotógrafo es que vea donde los demás se limitan a mirar. Y si además, con su trabajo nos obligan a ver, en esa virtud encierran su mérito inmenso.

La fotografía fue la profesión, el modo de vida de Bartolomé Ros durante la década de los años veinte. Precoz por necesidad, empezó a ejercerla a la edad de quince años, en las imágenes que nos ha legado encontramos hoy no solamente una belleza profunda y una técnica depurada, sino todo un carácter.

Ejerció en Ceuta y la zona norte de Marruecos y sus fotos fueron publicadas en las revistas y periódicos más importantes de la época. Fue también fotógrafo colaborador de la National Geographic Society de Washington (EE.UU.). Antes de cumplir la mayoría de edad, entabló relaciones comerciales con la firma alemana AGFA, desarrollando desde entonces una actividad comercial que le ha sobrevivido. En las ciudades marroquíes donde se estableció, su nombre comercial fue «Casa Ros».

Las fotos de Bartolomé Ros están siendo exhibidas desde 1993 y ya se han podido contemplar en Ceuta, Madrid y Barcelona. Después de recorrer las ciudades marroquíes de Tetuán, Tánger, Rabat, Fez y Casablanca, se expusieron en Madrid (febrero de 1997) y posteriormente en el Reino Unido de Gran Bretaña (mayo de 1997).

Murió en Madrid (España), en diciembre de 1974.

Rosa Ros
Madrid, octubre de 1996

EL LIBRO SE PUEDE CONSEGUIR, ENTRE OTRAS LIBRERÍAS, EN LA LIBRERÍA KALAMO MUNDO ÁRABE,

EN ESTE BLOG TENÉIS EL LINK DE SU WEB

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Un poema de RAYMOND CARVER

RAYMOND CARVER

Raymond Carver está considerado uno de los mejores narradores americanos. Maestro del relato corto, sus historias, tan abiertas, con esos finales que no son finales, me dejan invariablemente con la sensación de lo inesperado, de la incertidumbre. Casi siempre son protagonizados por gente desesperada, marginal, de las clases menos pudientes de su país. De sus libros que he leído, hay cuentos inmensos tanto en “Catedral” (1981) como en “De qué hablamos cuando hablamos de amor” (What we talk about when we talk about love, 1974), especialmente el primer relato de este último, que me parece una obra maestra.

Raymond Carver nació en Clatskanie, Oregón (USA), en 1938, y aunque fue durante años alcohólico, falleció en 1988 de cáncer de pulmón, justo cuando el reconocimiento por su trabajo estaba en lo más alto.

Años después de morir, se creó una polémica sobre sus relatos, pues se comenzó a decir, y parece que era cierto, que los cuentos que su editor Gordon Lish publicada, estaban retocados por éste. Sin embargo, los análisis de su obra demuestran que el genio era Carver, y que él era quien convertía esos relatos en auténticas joyas. En concreto, en el mencionado libro De qué hablamos cuando hablamos de amor, Lish llegó a reducir a la mitad el número de palabras originales y reescribió diez de los trece finales de los cuentos del libro.Así, en el cuento «Diles a las mujeres que nos vamos» («Tell The Women We’re Going») Lish suprime las relaciones de causa y efecto que llevan a dos adultos a matar a dos adolescentes, y añade torpeza, profundidad y silencio donde antes había, según describe de D.T.Max, autor del artículo, demasiadas palabras. Pero como digo, esta polémica se ha venido diluyendo a medida que la dimensión del narrador ha ido ahogando al editor.

Sergio Barce, julio 2011

Mi amigo Jesús Ortega me ha enviado un poema de Carver. Reconozco que no había leído nada de su poesía, pero parece tan sugerente e interesante como su narrativa. El poema se titula “Fear”, os lo transcribo en inglés y, a continuación, la traducción del mismo al castellano efectuada por Jesús Ortega.

El poema dice así:

FEAR – Raymond Carver

Fear of seeing a police car pull into the drive.

Fear of falling asleep at night.

Fear of not falling asleep.

Fear of the past rising up.

Fear of the present taking flight.

Fear of the telephone that rings in the dead of night.

Fear of electrical storms.

Fear of the cleaning woman who has a spot on her cheek!

Fear of dogs I’ve been told won’t bite.

Fear of anxiety!

Fear of having to identify the body of a dead friend.

Fear of running out of money.

Fear of having too much, though people will not believe this.

Fear of psychological profiles.

Fear of being late and fear of arriving before anyone else.

Fear of my children’s handwriting on envelopes.

Fear they’ll die before I do, and I’ll feel guilty.

Fear of having to live with my mother in her old age, and mine.

Fear of confusion.

Fear this day will end on an unhappy note.

Fear of waking up to find you gone.

Fear of not loving and fear of not loving enough.

Fear that what I love will prove lethal to those I love.

Fear of death.

Fear of living too long.

Fear of death.

 

I’ve said that.

MIEDO de Raymond Carver

Miedo de ver un coche de policía incorporarse al tráfico.

Miedo de dormirme por la noche.

Miedo de no dormirme por la noche.

Miedo de que el pasado se subleve.

Miedo de que el presente cobre vuelo.

Miedo de que suene el teléfono en medio de la noche.

Miedo de las tormentas eléctricas.

Miedo de la señora de la limpieza, que tiene un lunar en la mejilla.

Miedo de los perros de los que me dicen que no muerden.

Miedo de la ansiedad.

Miedo de tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.

Miedo de quedarme sin dinero.

Miedo de tener demasiado, a pesar de que la gente no se va a creer ésto.

Miedo de los perfiles psicológicos

Miedo de llegar tarde y miedo de llegar antes que nadie.

Miedo de los sobres con la caligrafía de mis hijos.

Miedo de que mueran antes que yo, y de que me sienta culpable.

Miedo de tener que vivir con mi madre cuando sea vieja, y yo también lo sea

Miedo de la confusión.

Miedo de que el día termine con un toque de infelicidad.

Miedo de despertarme y que te hayas ido.

Miedo de no amar y miedo de no amar lo suficiente.

Miedo de que lo que amo resulte letal para los que amo.

Miedo de la muerte.

Miedo de vivir demasiado.

Miedo de la muerte.

 

Eso he dicho.

 Otros libros de Raymond Carver son “¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?” (Will you please be quiet, please?, 1976), “Elephant” (1988), “Ultramarine” (1986) o “Short cuts: selected stories” (1993).

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