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MOHAMED BARRAK, PINTOR ALCAZAREÑO Y LARACHENSE

En la GALERÍA BERTUCHI de TETUÁN

desde el pasado día 1 y hasta el 6 de Noviembre

expone el pintor alcazareño-larachense

MOHAMED BARRAK 

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exposición Barrak

Mohamed Barrak nació en Ben Yessef, región de Alcazarquivir (Ksar el Kebir) en 1952. Estudió primaria y secundaria en Ksar el Kebir y Tetuán; luego cursó dos años de Ciencias Económicas en la Facultad de Derecho de Rabat, antes de inclinarse por el dibujo, la pintura y, sobre todo, por la caricatura y el comic.

Actualmente vive y trabaja en Larache.

barrak 1

Mohamed Barrak, pintor, ilustrador y diseñador gráfico, evoca en sus obras una nostalgia por la infancia teñida de un estilo de vida revolucionario, que el artista considera más puro y más espontáneo.

 barrak 2

Tal y como declaran sus propios datos biográficos, Mohamed Barak es un artista poliédrico, en el que se dan cita aspectos figurativos, abstractos, y un movimiento continuo del trazo, agitación y acción, visualización tamizada por una visión netamente influenciada por el comic.

barrak 3

El pincel de Mohamed Barrak crea volúmenes vivos, en agitados movimientos; figuras imaginativas y casi fantasmagóricas que dejan al espectador construir un universo personal, único e íntimo. Hay mucho de esbozo de caricatura, de imaginería y de fantasía, con esos rostros en sombras y esos cuerpos voluminosos pero desfigurados, tan propio del comic, del que Barrak se confiesa heredero directo.

barrak 4

Una oportunidad para admirar un estilo tan vigoroso como sorprendente. Y una suerte que este excepcional artista plástico eligiese un día Larache como la ciudad en la que crear su universo pictórico.

Sergio Barce, noviembre 2013

MOHAMED BARRAK

MOHAMED BARRAK

Exposiciones individuales:

1976 : Rabat – <Gestes et mouvements>

1978: Etude et Memoire: <Le rire dans la bande dessinée humoristique>

1982:   Galerie la Decouverte: «Mouvement , explosion et Evolution»

              Le Hall du Ministère des Affaires Culturelles.

1990: Tanger – Galerie Delacroix: «Identification»

1992: Tanger – Tanjah Flandria Artgalery: <Suggestion>

1993: Istitut Français de Meknes

1993: Centre Culturel Espagnol de Tetouan

1994: Casablanca – Galerie Nadar: <Mouvances>

         Invité depuis 2005 au Festival Internationale de Bande Dessinée de Tetouan.

2005: Galerie Lafnar à Larache

2007: Dessinateur de Presse Canard Libéré.oulala.net , don quichotte

 

Exposiciones colectivas :

1986: Rabat – Galerie Oudayas

1992: Rabat – Galerie Bab Rouah: <Figures de la nouvelle vague>

 

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LA HISTORIA TRASCENDIDA – LA VIDA COTIDIANA DURANTE EL PROTECTORADO EN LA CIUDAD DE LARACHE, POR SERGIO BARCE

EL PROTECTORADO ESPAÑOM EN MARRUECOS VOL I

Este próximo miércoles, día 6 de Noviembre, en la Casa Árabe de Madrid, se presenta <El Protectorado español en Marruecos. La historia trascendida>, la excepcional edición patrocinada por Iberdrola sobre esta etapa de la Historia de Marruecos, de la que ya hablé tras su aparición y en la que colaboro con uno de mis relatos.

A través del enlace que indico a pie de página, podéis acceder tanto a la totalidad de los textos que conforman los tres volúmenes como al resto de la información y de las fotografías que los ilustran.

En el Volumen I, página 149, tenéis mi relato-ensayo titulado <La vida cotidiana durante el Protectorado en la ciudad de Larache>, que os invito a leer, y que comienza así:

Nací en 1961, cinco meses después de que Hassan II fuera proclamado rey de Marruecos, y toda mi infancia es Larache. Allí viví hasta 1973, el tiempo más ingenuo y también el más feliz, porque la niñez es inocencia y en ella solo existen los sueños. 

Esto significa que no he conocido personalmente el Protectorado, sino que crecí en el Marruecos ya independiente. Pero sé cómo fue la vida cotidiana en Larache durante esos años por los recuerdos de mis abuelos, de mis padres y del resto de la familia, y también de los de muchos amigos con edad suficiente para haber vivido ese período; también, por supuesto, de los vestigios que lógicamente quedaban en la propia ciudad como huellas de ese pasado que era reciente. Tal vez caiga en la mitificación y en la idealización de lo que cuento, porque mis lazos afectivos y sentimentales con Larache y con quienes protagonizan este texto, que no es sino la crónica resumida de sus vidas, son tan fuertes que sé de antemano que me resultará inevitable hacerlo, sin embargo no sé contarlo de otra manera. Podría considerarse un ensayo escrito como un cuento o un relato que esconde un ensayo. Sea como fuere, no he querido hacer una recopilación de fragmentos de otros libros sino crear a partir de mis novelas y de las novelas y narraciones de otros autores. Pretendo llevar al lector al lugar de los hechos, a la época, posarlo suavemente en el terreno para que lo viva como si él fuera parte de la historia. 

Pero en definitiva casi todo lo que narro a continuación es absolutamente cierto. 

Octubre de 2012. Hay una mujer en el puerto de Tarifa. Guarda su turno en una cola desordenada de pasajeros que esperan para embarcar en el ferry que lleva a Tánger. Va a Marruecos cada seis meses, más o menos. Es de Alcazarquivir, donde nació en el año 1938. Y también es de Larache, donde vivió, se casó y tuvo sus primeros hijos. Le cansa caminar, pero sin embargo esos viajes de vuelta la rejuvenecen, ella dice que es como si le aplicaran una transfusión de sangre. La excusa para estos viajes es la de reponer las flores en la tumba de su hermano, que se encuentra enterrado en el cementerio cristiano viejo de Larache. Su equipaje es una maleta y un bolso de mano, en el que lleva siempre una vieja fotografía en blanco y negro, algo deteriorada. La foto es de un chico joven, de cabello negro y cejas espesas, que se llama Mohammed. La mujer no lo ha vuelto a ver en más de cuarenta y cinco años. Pero siempre que vuelve, tiene la corazonada de que al enseñar el retrato alguien lo reconocerá y le dará noticias de él. 

Embarcan al fin, y mientras el ferry hace las maniobras pertinentes para salir del puerto, la mujer nota ya el nerviosismo que siempre la acompaña. Mientras el ferry avanza, un olor lejano y familiar cambia el aire que la rodea. El nerviosismo de siempre crece a medida que se va acercando a esa tierra a la que emigraron sus abuelos, Juan Martínez y Juan José Gallardo; la tierra a la que a veces regresa también en sueños, porque es la que más quiere… 

Cuando en 1912 se acuerda instaurar el Protectorado, la imagen que los españoles de a pie tienen de Marruecos es la de un país casi salvaje, en el que se ha derramado mucha sangre. Aún resiste en la memoria colectiva la guerra de África, difícil de borrar por muchas razones, y eso, con lo ocurrido con posterioridad, despierta el temor o la desconfianza. Y, sin embargo, Marruecos se convierte en esos momentos en la nueva tierra prometida para un país sumido en la decadencia y el desánimo. Pero cruzar el Estrecho se presume una incógnita, y muchos de los que entonces inician el viaje ni siquiera saben qué es lo que se van a encontrar en el otro lado… Sin embargo, la tierra prometida es la esperanza, y la esperanza no se puede dilapidar…

EL ENLACE DE ENTRADA PARA LEER EL RESTO DE ESTE TEXTO Y LOS DEMÁS ARTÍCULOS DEL LIBRO ES EL SIGUIENTE:

http://www.lahistoriatrascendida.es/documentos/libros/el_protectorado_espanol.pdf

LARACHE - foto tomada del blog de Houssam Kelai

LARACHE – foto tomada del blog de Houssam Kelai

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TORREVIEJA: EXPOSICIÓN DEL PINTOR LARACHENSE MANUEL BALAGUER

Desde el pasado día 25 de Octubre y hasta el 17 de Noviembre, en la Sala «Vista Alegre» de Torrevieja, en Alicante, expone el pintor larachense Manuel Balaguer, <Mamel>. 

La exposición lleva por título EL AGUA, FUENTE DE INSPIRACIÓN.

BALAGUER - invitacion exposición

Mamel me ha enviado, además del catálogo, excepcionalmente editado, algunas fotos de las obras que expone, y que aquí os presento.

BROCHA Y TARRO DE AGUA Oleo sobre tabla

BROCHA Y TARRO DE AGUA Oleo sobre tabla

Aunque solo hay un cuadro relacionado con Marruecos, la acuarela titulada «Aguador de Marrakech», como él mismo me explicaba en su correo, desde que se ha jubilado, ha tenido más tiempo para madurar las obras que ha preparado y se ha decantado por temas con mucho más colorido que en sus trabajos anteriores.

AGUADOR DE MARRAKECH Acuarela sobre papel

AGUADOR DE MARRAKECH Acuarela sobre papel

(Hay en este blog algunos artículos dedicados a la obra de Mamel, que os invito igualmente a repasar).

BALAGUER - BROCHAS Y UN PINCEL CON TARRO DE AGUA Oleo sobre tabla

Lo importante ahora es disfrutar con sus cuadros y, a quienes tengáis la posibilidad de hacerlo, visitar esta extraordinaria exposición.

Sergio Barce, octubre 2013 

GRANADA CON BROCHA Y TARRO DE AGUA Oleo sobre tabla

GRANADA CON BROCHA Y TARRO DE AGUA Oleo sobre tabla

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PATOS EN EL ESTANQUE Acuarela sobre papel

PATOS EN EL ESTANQUE Acuarela sobre papel

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Escribe el pintor y grabador Vicente Quiles en el catálogo de esta exposición:

<…Balaguer nos abre sus ventanas a través del agua y el color.>

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PECES DE COLORES Acuarela sobre papel

PECES DE COLORES Acuarela sobre papel

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TRES BROCHAS CON TARRO DE AGUA Oleo sobre tabla

TRES BROCHAS CON TARRO DE AGUA Oleo sobre tabla

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«EL ÚLTIMO CORTEJO» (Pour seul cortège, 2012) de LAURENT GAUDÉ

Vuelve a sorprenderme Laurente Gaudé después de su magnífico libro de relatos “Una noche en Mozambique” (al que dediqué en su momento un artículo).

En esta ocasión, con <El último cortejo> (Pour seul cortège, 2012) Laurent Gaudé nos lleva a los días en que Alejandro Magno agoniza, y construye una historia tan épica como impecable.

EL ULTIMO CORTEJO

Vuelve a utilizar una narrativa ágil, sencilla, diáfana, que sorprendentemente no es un lastre para contar esta parte de la historia que es más fantasía y sueño que verdad científica; al contrario, esta manera de escribir directa y aparentemente fácil convierte los hechos relatados en una suerte de relato poético, de aventura, de emocionante reconstrucción de una época mágica y a la vez violenta y sanguinaria.

Dripetis, viuda de Hefestión, que fuera el hombre de mayor confianza de Alejandro, es el principal hilo conductor del libro. El destino, insalvable, va obligando a esta excepcional mujer persa a pasar de princesa, era hija del rey Darío, a esposa de Hefestión por decisión del propio Alejandro, que se casó con la otra hija de Darío, Estatira, de manera que ambos pasan a ser cuñados.

Cuando Alejandro agoniza en su lecho de muerte, Dripetis es obligada, por ese mismo destino que ya tiene escrito su futuro, a regresar al Imperio, del que creía haber escapado. Pero lo hace con un hijo pequeño que en esos momentos puede convertirse en el heredero de Alejandro… Dripetis, durante el regreso, toma la decisión más dura para una madre: renunciar a su hijo para que no sea asesinado. Es a partir de aquí cuando descubrimos a la Dripetis creada por Gaudé, y he de decir que, si realmente no fue como nos la describe el escritor francés, yo, personalmente, prefiero ésta, la suya, porque me he quedado enredado a ella tal y como la he descubierto en estas páginas: una mujer fascinante, que te prende y ante la que hay que rendirse irremediablemente. También se rinden a Dripetis el resto de los personajes de esta novela.

ALEJANDRO MAGNO

Dripetis tiene la certeza de que va a morir, pero varios acontecimientos extraordinarios la ayudan, como también lo hace el azar. Así logra poner a salvo a su hijo, logra estar al lado de Alejandro –como le aconsejara su marido Hefestión antes de fallecer-, logra conmover al rey moribundo, logra que el espíritu de Alejandro se confíe a ella –qué poética en la narración de Gaudé-, logra que los más fieles al conquistador macedonio, con un Tarkilias digno del mejor relato épico, descubran al final que es Dripetis la única que se ha mantenido fiel a Alejandro, y que a través de ella, los últimos jinetes, los cinco jinetes de Gandhara que van en su busca, se transformen, a ojos del lector, en una especie de personajes de leyenda. Porque, indudablemente, Laurent Gaudé se rinde a la leyenda, y hay que agradecérselo.

“…De pronto, la puerta se abre. Ella da un respingo y Alejandro abre los ojos. Ptolomeo entra y se precipita hacia la cabecera de su amigo. Habla fuerte para estar seguro de ser oído. Dice que unos soldados que vienen del Indo solicitan verlo y traen un presente de parte de Chandragupta.

Entro en tu alcoba. Estás ahí, frente a mí, yaces en tu lecho como un soberano milenario. He esperado tanto tiempo que nos fuera dado volver a vernos…

En cuanto oye el nombre de Dhana Nanda, los ojos de Aeljandro se iluminan. Hace una seña para que lo ayuden a levantarse. Dripetis lo incorpora y le coloca unos almohadones a la espalda. Él clava la mirada con avidez en la delegación que acaba de entrar en su aposento.

Os lo había dicho. A mi regreso, se levantará. Todavía no me ha visto, pero siente que la vida se acerca a él, ardiente.

Los soldados no se deciden a entrar en su aposento. Intentan acostumbrarse a la oscuridad. Él hace una seña con impaciencia para que se acerquen. Parece excitado de nuevo, y vivo. Dripetis lo contempla sorprendida. Apenas un instante antes, gemía en el lecho. Recuerda entonces las palabras de la vieja Sisigambis: <Este hombre no sabe morir…>. Tiene razón. ¿Quién puede saber si morirá o vivirá? Uno de los guardias se adelanta. Es el mayor. Saluda con voz potente y presenta ante los ojos de Alejandro una tupida bolsa de lino. Este indica que la abra. El guardia mete entonces la mano dentro, saca una cabeza humana y la expone ante los ojos de todos.

Mira, Alejandro, soy yo: Ericleops. Al verme, todos profieren un grito de estupor, pero tú asientes, comprendes. Fui leal. Cumplí mi misión. Me miras y tus ojos brillan de curiosidad.”

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Hay violencia, hay aventura, pero sobre todo hay un escritor magnífico llevándonos a una época legendaria. Emocionante el viaje del cortejo junto al féretro de Alejandro –con esa magnífica imagen de las cientos de plañideras que lo rodean- cruzando los territorios impresionantes del Imperio, un acierto el personaje del jinete sin cabeza y del ejército fantasma, enigmático el reino de los mauryas, real y humana la lucha entre los generales de Alejandro despedazando el imperio conquistado…

Cuando se llega al final, uno cabalga con los últimos jinetes, y confieso que me he sentido como aquel niño que fui disparando con <Los siete magníficos> o luchando con los esclavos de <Espartaco>. Laurent Gaudé, además, ha conseguido que me conmueva con Alejandro, con el Alejandro moribundo pero sobre todo con el Alejandro muerto. Y eso es un prodigio solo al alcance de un escritor con letras mayúsculas.

Una gozada desde el principio hasta el fin.

Sergio Barce, octubre 2013

“Avanzan al galope, adentrándose cada vez más en el territorio, sin detenerse en los pueblos que atraviesan. Los hombres los miran pasar con estupor. No se parecen a nada que hayan visto, no llevan ni estandarte ni armas conocidas. <Más rápido, compañeros>, la voz tiene prisa, ahora suena alegre, <Quiero ver a Chandragupta>. Ellos son infatigables. <Te llevamos, Alejandro>. El caballo vacío echa espuma por la boca, pero no flaquea. Va en cabeza, y los cinco jinetes sienten que Alejandro está con ellos y no se detendrá.

<Lo hemos conseguido –piensa Tarkilias satisfecho-, nos hemos situado fuera del mundo y hemos abandonado la mediocridad de los días de guerra>. Sabe que sus compañeros piensan lo mismo. Ya no hay sino embriaguez frente a ellos y el mundo ha sido olvidado.” 

LAURENT GAUDÉ

LAURENT GAUDÉ

Los textos del libro los he tomado de la 1ª edición de Salamadra, junio 2013, con traducción del francés de Teresa Clavel Lledó. 

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SERGIO BARCE EN «CAPITEL», POR VÍCTOR PÉREZ

Reconozco que llevo dos días sorprendentes: ayer recibí un correo de Fran Morales, «la voz» de Larache, donde, con unas palabras que me abrazaban cálidamente, me daba sus emocionadas impresiones tras leer el relato que he publicado en la edición de Iberdrola sobre el Protectorado en Marruecos. Y hoy me encuentro el que me ha enviado Víctor Pérez comentando mi visita del viernes al centro <Capitel> de Málaga, a donde mi invitó para hablar de mi última novela <El libro de las palabras robadas>, y he vuelto a emocionarme. Así que me veo en la necesidad de colgar este último comentario del poeta Víctor Pérez (y espero hacer lo mismo con en correo de Fran, cuando toque y él me lo permita, por supuesto), porque se hace necesario compartirlo. Gracias a los dos de corazón.

Sergio Barce, octubre 2013

CAPITEL 2

Sergio Barce, en Capitel

por Víctor Pérez

Este viernes 25 tuvimos una nueva visita de Sergio Barce a Capitel. Ya el año pasado disfrutamos de su presencia con “Una sirena se ahogó en Larache” y ahora nos sorprende con su última novela “El libro de las palabras robadas” un intenso thriller en el que Sergio se atreve con una intriga donde alrededor de un códice secreto desarrolla una trama bien urdida donde sin aparecer (como en todas sus anteriores novelas) su sempiterna Larache, nunca se  pierde el aroma marroquí de sus sueños literarios.

Entre Málaga y Tánger, entre tiempos presentes y pasados, entre recuerdos que transitan en la memoria perdidos y reencontrados por el protagonista Elio Vázquez gracias a la terapia certera de un psiquiatra llamado Moses Shentov, entre personajes como editores, periodistas y libreros, Barce compone una novela negra llena de amor por los libros, el cine y los ambientes llenos de humo. En la novela “El libro de las palabras robadas” el humo de los cigarrillos está presente en las escenas como el humo de aquel barco llamado Ibn Batutta que acercaba a la temida y siempre deseada Europa a las gentes de la otra orilla, de la otra banda, a aquellas que entre los sueños lentos y tranquilos del tiempo casi detenido de Tánger, Tetuán o Larache, asistían entre el miedo y la esperanza, al mundo avanzado y acelerado de la vieja España.

CAPITEL 1

Recorrer la literatura de Barce es adentrarse en el dinamismo de un siempre joven escritor que trabaja como un orfebre cada una de sus palabras, de sus frases, de sus diálogos, de manera que reconocemos los ávidos lectores, una senda en la que es inevitable caminar con placer, es ahí donde radica la buena literatura, el territorio donde el deseo de avanzar es superior siempre al tiempo, es una forma de vencer a Cronos, una insolente manera de reencontrarnos con nuestro orgullo de seres humanos nacidos en libertad.

Así nos ocurrió con Sergio en Capitel, cuando miramos el reloj ya habían pasado casi dos horas, sin darnos cuenta, porque en Capitel los encuentros son siempre tranquilos pero intensos, es el encanto de un grupo que incluso arrancó de Sergio finalmente una dedicatoria de su libro hacia nosotros que es pura poesía. “Al grupo Capitel, esa bella isla en un mar de zozobra”.

Gracias Sergio, siempre nos tendrás contigo, todos los días del año, todos los años de tu vida.

Y como dijo Blas de Otero:

“Escribir es como vivir, viento ligero

Publicar son columnas arrinconadas»

Nunca dejes de escribir Sergio, nunca dejes de vivir y disfrutar compartiendo con nosotros tu serena alegría.

junto al pintor larachense Paco Selva, integrante del grupo Capitel

junto al pintor larachense Paco Selva, integrante del grupo Capitel

 

 

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