Archivo del Autor: sergiobarce

«PASEANDO POR EL ZOCO CHICO. LARACHENSEMENTE», YA EN MÁLAGA Y TORREMOLINOS

Ya podéis adquirir mi último libro

“Paseando por el Zoco Chico.
Larachensemente”

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Málaga

Librería Mapas & Compañía

Calle Compañía nº 33
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Una de las librerías más encantadoras y acogedoras de Málaga, y que dirige con pasión Cuqui Bravo

Mapas y compañía

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En

Torremolinos

Librería Bookmarket

calle Cauce nº 11 (paralela a calle San Miguel)
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Librería que es una isla de libros en Torremolinos, gracias a Hilary Morgan.

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PASEANDO POR EL ZOCO CHICO - cubierta

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«GREGUERÍAS», DE GÓMEZ DE LA SERNA

La greguería es un aforismo que presenta una visión personal, sorprendente, aguda y frecuentemente humorística de algún aspecto de la realidad; fue invención del escritor español Ramón Gómez de la Serna (1888-1963).

RAMON GOMEZ DE LA SERNA

RAMON GOMEZ DE LA SERNA

 

En época de estío, no viene mal leer algunas de sus greguerías para dibujar una sonrisa.

* * *

Cuando una mujer pide ensalada de fruta para dos, perfecciona el pecado original.

Las gaviotas son la postdata del barco.

El día en que se encuentre un beso fósil se sabrá si el amor existió en la época cuaternaria.

Las manos de los pianistas se agarran como náufragos a las teclas.

Al asomarnos al fondo del pozo nos hacemos un retrato de náufragos.

* * *

Las mujeres de pestañas postizas nos cazan con cepo.

Lo peor de la ambición es que no sabe bien lo que quiere.

El pez está siempre de perfil.

Entre el género epistolar no hay que olvidar la “carta de lo vinos”.

La jirafa es un caballo alargado por la curiosidad.

* * *

Los que matan a una mujer y después se suicidan debían variar el sistema: suicidarse antes y matarla después.

Era tan susceptible que creía que se reían de él las dentaduras postizas de los escaparates.

Prefiero las máquinas de escribir usadas, porque ya tienen experiencia y ortografía.

El sostén es el antifaz de los senos.

Dejó de fumar, pero reincidió, porque le seguían por la casa los ceniceros hambrientos.

GREGUERÍAS -

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LARACHE, UNA OBSESIÓN PARA EL REY FELIPE II (2ª parte)

…después de que en 1576 el trono marroquí pasara a manos del saadí Abd al-Malik, Larache se convirtió en una pieza tan codiciada para el imperio español como para el otomano, y al-Malik, hábil negociador, jugó con ambos…
En efecto, dice Tomás García Figueras:

<En el año 1576, acababa de conseguir el trono de Marruecos el saadí Abd al-Malik, tras arrebatárselo con la ayuda de los turcos a su sobrino Muhammad al-Mutawakil, quien tuvo que refugiarse en Portugal. Los otomanos, a cambio de su ayuda, presentaron a Abd al-Malik una triple factura. En primer lugar la seguridad por parte del nuevo soberano de una firme alianza turco-marroquí para combatir a España; en segundo término, la cesión de Larache, con el objeto de que los corsarios de Argel pudieran hacer de dicho puerto su base de operaciones en el Atlántico y, finalmente, la entrega a la Sublime Puerta de 500.000 onzas de oro.>

Castillo Al Fatj o Laqáliq

Castillo Al Fatj o Laqáliq

Pero, como decía antes, Abd al-Malik fue dilatando sus promesas, acercándose unas veces a los turcos y otras a Felipe II, según su conveniencia. Es entonces cuando entran en juego algunos personajes curiosos y las primeras intrigas sobre Larache… El primero de estos oscuros espías o jugadores de ventaja, fue el capitán Luis Cabreta, de origen francés y aventurero de profesión, al que se le conoce como Louis Cabrette. Según algunas fuentes, no era sino un agente secreto del rey Felipe II, aunque más parece que fue agente doble en los contenciosos que surgieron por entonces entre Marruecos, España, Francia y Turquía.

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«RELATOS DE VINILO, CINTA MAGNÉTICA Y CELULOIDE», UN LIBRO DE JUAN PABLO CAJA

Relatos de vinilo, cinta magnética y celuloide (Espai Literari – Barcelona, 2014) de Juan Pablo Caja es un libro que recoge, según me escribe el propio Juan Pablo en la dedicatoria del ejemplar que me ha enviado, “…esta vieja colección de cintas de cassette de dióxido de cromo…”.

RELATOS DE VINILO
Hay un poso de nostalgia en esta recopilación de relatos cortos, de relatos muy cortos y de micro relatos, una nostalgia muy bien llevada por ese permanente y sutil humor con el que Juan Pablo Caja escribe sobre algunos episodios de la adolescencia, de los amigos o, y este es el grueso principal del libro, sobre música, cine y publicidad. Y es que es fácilmente reconocible al autor de Intermedio (2003) y de Cerveza caliente (2010) precisamente porque en general te hace sonreír con sus matices y sus quiebros inesperados.

Historia de miedo

Tres de la madrugada. En un piso normal de una ciudad normal, una familia normal está durmiendo. Tres de la madrugada y un minuto: empieza a sonar el teléfono.

Le bastan tres líneas para crear un clímax de suspense y, a la vez, un buen relato de humor.
Juan Pablo Caja es un excelente narrador. Cuida al detalle cada texto de los que conforman este libro, en el que se reúnen muchos de los relatos que ha escrito durante años. Como esas viejas cintas de cassette, contienen en su interior un cierto aroma a otro tiempo más ingenuo y quizá más atractivo.
Lo mejor de este libro es que hallas historias sorprendentes, llenas de música, de ritmo, de música country y de jazz, de proyectos de anuncios increíbles, de historias imposibles, incluso de historias con evidentes ácidas críticas a nuestra sociedad deshumanizada. Pero ya digo que siempre hay un toque de ironía inteligente.
Los relatos que rezuman nostalgia me son muy cercanos tal vez porque somos de la misma generación (Juan Pablo Caja es del 63, yo del 61, qué son dos años de diferencia a estas alturas, digo yo), nostalgia que consigue retratar de una manera minimalista, como hace en este hermoso y sencillo cuento titulado Septiembre.

Septiembre

La primera vez que conduje una Vespa puedo recordarla con cierta claridad. No me atrevería a decir que perfectamente en lo que respecta a los hechos, pero sí, por lo menos, en lo que se refiere a las sensaciones. Para empezar a explicarme, en aquella época no se llevaba casco. No era obligatorio, y para circular por la ciudad en una Vespa setentaicinco centímetros cúbicos a nadie le parecía importante ni necesario. El aire de septiembre, de una calidez atemperada por las breves tormentas de fin de verano, estaba tan cargado de humedad como en cualquier otro momento del año en Palma, pero era una humedad que lo hacía más fresco que sólo unos días antes, en agosto, y se sentía pesado en la cara, en el cuello, en el pecho, en el frontal nada aerodinámico de aquella vespita de color azul metalizado con franjas blancas, una gruesa y una fina, decorando el abdomen aguijado, pintadas sobre la chapa que cubría a un lado la rueda de recambio y al otro lado el motor que zumbaba dulcemente en aquel crepúsculo de aire espeso, por las calles mal asfaltadas de la Palma de los últimos años setenta. Sin carnet, sin casco, sin problemas. Con mi amiga, la rubia dueña de la moto, de paquete, su pecho apretado contra mi espalda. Y no sé si he dicho ya lo denso, lo escasamente gaseoso que era el aire de Palma aquella tarde. Era septiembre.

Es difícil escoger de entre los relatos más extensos, pero desde ya recomiendo dejarse embaucar por sus páginas, descubrir por qué suena mal el piano del viejo músico o la historia de la cantante de ojos tristes o simplemente pulsar “play” para ver qué ocurre…
Pero no puedo dejar de acordarme de ese relato cortísimo que me ha hecho soltar una carcajada, así que lo vuelvo a leer:

Sensualidad

Ella se puso en pie, me miró sin decir nada, se sonó las narices con un movimiento delicadamente grácil, y, antes de salir andando por el pasillo, me dijo, con su voz grave de mezzosoprano, las palabras más cargadas de sexo que había oído yo en mucho tiempo: “voy a descongelar la carne”.

Simplemente, genial.
De manera que zambullirse en este libro es como darse un chapuzón de buena narrativa, narrativa escrita con precisión de orfebre y con ritmo de guitarra acústica. Para pasar un buen rato leyendo mientras se saborea una jarra de cerveza (que no esté caliente).

Relatos de vinilo, cinta magnética y celuloide ha sido editado por Espai Literari, que además de ser una joven editorial, tiene su punto de encuentro con los libros y la literatura en Barcelona (Gràcia), Librería Espai Literari, en Ramón y Cajal, 45. Para los que tengáis la suerte de estar cerca.

Sergio Barce, agosto 2014

JUAN PABLO CAJA

JUAN PABLO CAJA

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«UN ALMUERZO INACABADO», POEMA DE ABDELLATIF LIMAMI

GRACIAS, QUERIDO ABDELLATIF.

MARU GALLARDO

MARU GALLARDO

Hola Sergio:
Es verdad que no soy nativo de Larache ni me crié en ella, pero la muerte de tu Mamá me afectó bastante. Seguro por lo que tú eres, como persona abierta, generosa y amable. Pero también por el grato recuerdo que tuve de ella en aquel almuerzo de Larache/puerto y Casa de España luego.
Una forma de compartir tu dolor, es este humilde homenaje que le rindo a través de este poema.
Pero que sepas, y como lo sugiere el poema, que si tú, como pluma que emanó de sus entrañas, sigues con la antorcha, Maru quedará con nosotros para toda la vida.
Mi pésame Sergio, y que Maru descanse en paz
Río Martín a 18/8/2014

Un almuerzo inacabado

En homenaje a Maru Gallardo Martínez
Que en paz descanse

Abdellatif LIMAMI

(Recordando un almuerzo familiar en el puerto de Larache)

Como un relámpago,
y sin terminar tu almuerzo
al que nos convidaba,
el dócil Larache/ puerto,
te fuiste.

Y sin darnos el último aviso,
con el auténtico recuerdo.
de un Larache,
sin jaulas y con menos cemento,
e infinitos amores/fusiones
de culturas y confesiones,
a las celestes alturas,
subiste.

¿Sabes lo que te llevaste,
de aquel Larache que no conocí,
… que imaginé y amé,
a través la pluma que nació y se crió en tus entrañas,
y que como herencia
nos dejaste?:

Pues el infinito amor que tienen que tener los seres,
con manos que se ofrecen,
limpias y puras,
aun sin confesiones ni abluciones.
Así que me quedo con este grato recuerdo,
y que,
con la sonrisa que te caracteriza,
Me regalaste.

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