Archivos Mensuales: agosto 2012

LOS JUDÍOS DE CHAUEN (Xauen) por el escritor larachense Dr. JOSÉ EDERY BENCHLUCH

El Dr. José Edery, de quien voy desgranando poco a poco su formidable libro «Viajando por el Magreb Hispánico», me ha enviado un artículo sobre los judíos de la ciudad de Xauen o Chauen, y siendo como es otra de sus pequeñas joyas, profusamente documentada y llena de anécdotas y datos curiosos, merece la pena su lectura.

Sergio Barce, agosto 2012

En estos últimos años en que los oriundos de Marruecos suelen evocar, charlar y sobre todo escribir de sus ciudades natales o donde pasaron su juventud durante el Protectorado Español de Marruecos, nadie menciona amigos, compañeros o ciudadanos judíos de la ciudad de Chauen. Llevo años recibiendo la magnífica y ampliamente descriptiva revista “Xauen”,  de los Antiguos Residentes y Amigos de Xauen que elabora y edita el incansable y entusiasta xauni, chauení o shifshauni Domingo Outón Leiva, y en ninguna página o artículo se ha aludido nunca a los judíos de su ciudad. Lo mismo que en otros boletines o periódicos de asociaciones de antiguos residentes en Marruecos.

Recientemente dos destacados sefardíes de Tetuán residentes en Madrid, y de ancestros de Chauen, me comentaron su pesar porque  en un artículo del periódico de La Medina dedicado a dicha ciudad ni siquiera “se gole el gnés y las frashas de los shudiós shauenís”. Efectivamente en el interesante artículo del conocido escritor y cronista Ignacio Alcaraz Cánovas titulado “Xauen. Un retazo del albaicín granadino” de mayo de 2012, no se mencionan a los judíos de Chauen, aunque quizás no estaba indicado en el contexto del extenso artículo. Comentario en general  que compartían varios amigos oriundos de Tetuán y de Larache con los que comentamos la ausencia informativa del judaísmo entre los xauníes nasranis en boletines, revistas o periódicos de las asociaciones relacionadas con Marruecos.

¿Sería porque a lo mejor no hubo judíos en Chauen? ¿O porque pudiera ser que fuesen una minoría irrelevante? ¿O porque no existiesen relaciones entre los ciudadanos europeos y los marroquíes semejantes a las magníficas que existieron en Tánger, Tetuán, Larache, Arcila, Alcazarquivir, por ejemplo? Lo más probable es que los escritores, por su edad, no habrían coincidido con sus conciudadanos judíos, o tuvieran muy poca relación o conocimientos de ellos, excepto en excepcionales casos.      

Vamos a darle un pequeño repaso histórico a la ciudad de “Los Cuernos” cuya denominación procede según la leyenda del verbo shuf “mira” y de la voz rifeña arabizada ashauen “cuernos”, para comprobar la existencia de una importante población judía hasta la década de los años cuarenta en que comenzó su emigración a Tetuán, Ceuta, Venezuela e Israel. Lugares de destino donde han conservado junto a sus descendientes las costumbres y recuerdos de su querida e inolvidable Chauen.

Chauen

Chauen fue fundada, como recordamos la mayoría de los “antiguos del Protectorado”, en 1471 por el sherif de la cercana cofradía del sagrado monte de Yebel Alam (en Beni Arous), Mulay Alí ben Rachid quien construyó una fortaleza para atacar y defenderse de los portugueses que ocupaban Ceuta y Ksar Seguer (Alcazarseguer) en la costa del Estrecho. La leyenda cuenda que construyó una ciudad de estilo andaluz para que su amada no añorase su tierra natal. Alrededor de la fortaleza sobre el antiguo poblado bereber, se instaló una pequeña población de origen rifeño.

Ocurrió una década antes que el alcalde de la ciudad granadina de Piñar (paisano del periodista piñero Tico Medina) Sidi Al Mandari, reconstruyese y repoblase la ciudad de Tetuán con musulmanes y judíos granadinos; quienes recibieron ayuda de sus paisanos de Chauen. De esta ciudad  era  Saida al Hurra, una joven belleza andaluza con quien se casó Al Mandari y que gobernó Tetuán a la muerte de su anciano esposo. Pero ambas ciudades no comenzaron a crecer y desarrollasen hasta dos décadas después, al ser poblada por los judíos españoles sefarditas expulsados en 1492 por los reyes Católicos y por los españoles musulmanes refugiados del Reino de Granada. Durante los siglos XVI y XVII la población musulmana aumentó en las dos urbes con la llegada desde Andalucía de los españoles moriscos, principalmente tras la masiva expulsión ordenada por Felipe III en el año de 1609.

La ciudad de Chapen, desde entonces, por el recuerdo sobre todo de las antedichas persecuciones, fue prohibida a los cristianos, y solo algunos atrevidos viajeros o aventureros de esta confesión se atrevieron durante estos siglos a visitarla de incógnito y brevemente. Entre ello el francés Padre Charles Foucault, recientemente beatificado, que visitó la ciudad (al igual que gran parte de Marruecos hacia 1883) disfrazado de rabino y acompañado siempre por un judío marroquí. Describe una maravillosa ciudad en la que convivían armoniosamente musulmanes y judíos, formando estos un tercio de sus habitantes. Los diferentes gentilicios de la ciudad me los aclaró mi amigo tetuaní el prestigioso historiador  Mohamed Ibn Azzuz. Los españoles la denominaron Xauen, cuyo gentilicio es xauni o xauení; posteriormente se afrancesó la denominación con una “ché”, Chapen, siendo su gentilicio chauni o chauení, pero utilizándose también el gentilicio árabe de sheshauni derivado de su nombre Sheshaouen como figura actualmente en el país.

En 1920 las tropas españolas que el 8 de junio de 1911 habían desembarcado por primera vez en las playas de Larache, entraron en Chauen; pero la tuvieron que abandonar cuatro años después. Mes de noviembre de 1924: de gran impronta en la memoria de los chauníes, ya que ante el avance de las tropas rifeñas de Abdelkrim, “cuatro grupos” compuestos por fuerzas regulares, marroquíes fieles a España, civiles españoles y “judíos de la ciudad”, que totalizaban una columna de unas 10.000  personas abandonaban Chauen. Siendo protegida la retaguardia eficazmente por el teniente coronel Francisco Franco y sus legionarios hasta llegar a Tetuán, por cuyo motivo fue ascendido a coronel. El lector puede apreciar que los judíos de la columna era una de las cuatro partes mencionadas en los documentos de campaña, por lo que se puede deducir que su número era importante pues de lo contrario no se indicaría. La mayoría permanecieron en Tetuán donde se instalaron y muchos de ellos regresaron a Chauen cuando en agosto de 1926 fue ocupada de nuevo por España, tras la derrota y entrega voluntaria de Abdelkrim a las autoridades francesas tres meses antes.

Durante estos años, las autoridades y la prensa española describen y escriben sobre la población “hebrea” de la ciudad, que conservaba como idioma propio el castellano judeo-español o jaquetía, desde su expulsión de la Península. Entre 1927 y 1930 Chauen vio incrementada su población con la llegada de una gran cantidad de judíos procedentes de poblados rifeños, probablemente por  la seguridad y prosperidad que se había instaurado en la ciudad. Fue a raíz de esta inmigración cuado se extendió por la ciudad la costumbre de estos judíos de pintar las casas en azul, color tradicional religioso en ellos; mientras que el de los musulmanes es el verde, el color preferido por el Profeta y color de su manto, turbante y de las banderas que utilizó en la conquista de La Meca. Color en que estaban pintadas las casas de Chauen antes de esta última llegada migratoria judía alrededor de 1930. En los años posteriores llegaron también muchas familias (Benzaquen, Benadiba, Belilty, Benamu, Carciente, etc.) de Cuatro Torres de Alcalá (otras se dirigieron a Melilla o Ceuta), pequeña urbe de población mayoritaria judía situada en la costa rifeña frente al Peñón de Vélez de la Gomera. Y desde Chauen en años posteriores tanto estos “torrealcalareños” como la mayoría de la población judía de Chauen comenzaron un progresivo desplazamiento a la cercana Tetuán donde tenían numerosos familiares, paisanos y amigos; y en menor número a Ceuta y Melilla.

El mellah o barrio judío de Chauen, construido al mismo tiempo que el de Tetuán por los megorashim o “expulsados”, se instaló primeramente extramuros junto al río Demani, hasta que más adelante se trasladó al interior de la ciudad en los límites del barrio Seflia, con una puerta llamada Bab el Mellah que la unía al barrio de Sueka. Precisamente en este barrio se ubicaba el más importante fondak de la ciudad llamado “Fondak del Yhudi” (“del judío”) en relación a su propietario. En 1924 según los anuarios de la época, de las cerca de dos mil casas que constituían la ciudad, casi todas de piso terrizo y con tejado, algo más de doscientas eran de judíos.

Alcazaba de Chauen

Me contaba Rebí Isaac Benadiba natural de Cuatro Torres de Alcalá, y que fue durante décadas el Rabino Principal de Ceuta, que hasta la época del Alzamiento Nacional  había por lo menos tres sinagogas en Chauen, y una de ellas había sido la primera edificación de la ciudad con el suelo enlosado. Recordaba al chauení don Isaac Carciente, oficiante en la sinagoga principal de la ciudad, su especial musicalidad y tono en meldar (rezar) los Tehilim (Los Salmos de David), quien había emigrado a Caracas. Gracias a este destacado xauení, como escribió su hijo Abraham Carciente desde Venezuela, en la sinagoga de “Tiferet Isarel” de la capital bolivariana se continúa con la costumbre y misma entonación melódica de meldar tehilim que utilizaban en Chauen y como meldaban también los oriundos de Tetuán.

Antes de la gran emigración de la década de los cuarenta, la población judía de Chauen estaba compuesta mayoritariamente de comerciantes, siendo minoría los agricultores, aunque sí propietarios de campos de labranza, molinos de harina y de aceite, cuyos productos se vendían principalmente en Tetuán, Alcazarquivir y Uazzan. Casi monopolizaban las tenerías o dar debbag que era la industria principal de la ciudad, así como el comercio de telas y el oficio de albardero. Pero en lo que eran reputados artesanos a nivel territorial era como plateros confeccionando magníficas joyas para la clientela bereber, especialmente para las mujeres rifeñas. Estaban ubicados en el barrio de Souika situado en la zona baja de la medina y cercano al Mellah; barrios por los que solía pasear Franco describiendo admirablemente a sus habitantes (entre los que tuvo varios amigos judíos) en su libro “Diario de una Bandera”.

Con la instalación definitiva de los españoles, los judíos fueron transformando su actividad comercial en tiendas de bazares, coloniales y ultramarinos. Todavía se recuerda entre los oriundos xauníes el “Bazar Ciudad de Sevilla” de don Isaac y don Moisés Sananes en la antigua calle Medaka, o las tiendas de ultramarinos de don Menahem Chocron en la que fue calle de Alfonso XIII, o de don Isaac Chocron. Y las mujeres solían recordar las tiendas de tejidos de don Menahem Bendayan, de don Abraham Carciente, de don David Serruya, de don Salomón Benzaquen,  etc… así como en general de las diversas y numerosas familias Sananes, Bendahan, Dery, Benaim, Chocron y Bendayan.

Edificio donde se ubicaban los Almacenes Sananes, en Tetuán, propiedad de la familia Chocron

El judío chauení tenía fama de trabajador, honrado, serio en los negocios y religioso. En las ciudades del norte se les conocía por la característica generalizada bereber de entonces de  “hombres de palabra y cabeza dura”. Y cuando se fueron instalando en Tetuán, se consideraban tanto socialmente como en el terreno religioso superiores a sus correligionarios tetuaníes. Solían utilizar la expresión: “Los chaueníes (pronunciaban shishaounis) somos aparte”. Y de ese origen se vanagloriaba mi amigo tetuaní Fortunato Chocron Sananes (ZL) cuyo abuelo materno oriundo de Chauen y que era carpintero, creó su conocida empresa en Tetuán de materiales de construcción y sanitarios “Almacenes Sananes” en la calle Alcázar de Toledo. Solía vender fiado, si era necesario por supuesto, a sus paisanos xaueníes sin distinción de creencia,  y también a los que venían a comprar desde la ciudad de su ancestro materno. Utilizando habitualmente, pues se consideraba como un verdadero chauení, la expresión muy usual entre estos: “Es mi hermano” o “Es de mi hermano” cuando se refería a una propiedad.

Hace unas semanas, con ocasión de haber cumplido cien años (“mejorados cumpla 126”) y con una envidiable lucidez mental y memoria, me comentaba don José Benaim Hachuel, conocido empresario de Tetuán (propietario de la fábrica de “Galletas Duci”) residente en Madrid y de abuelos chauníes, que había leído del escritor granadino Guillermo Gozalbes Busto, antiguo director de la Biblioteca Española de Tetuán, un tratado sobre los cementerios judíos de Tetuán y Chauen. Por lo que se había acordado del camposanto de esta ciudad. Se caracterizaba esta mehará o ruda judía, situada en la carretera que conduce a Uazzan, que la mayoría de sus tumbas antiguas, al igual que las del “cementerio de Castilla” de Tetuán, eran grandes bloques de piedra sin tallar apenas que databan de la época desde la expulsión de la Península. Aunque lo que resalta actualmente es el centenar de tumbas más modernas, bien alineadas aunque en estado de total abandono, al igual que el entorno.

Madrid, agosto 2012 – Dr. José Edery Benchluch

 El Dr. José Edery Benchluch, cirujano urólogo natural de Larache,, antiguo presidente de la Beneficencia Española en Marruecos, antiguo médico adscrito al Hospital Español de Tánger y a la Embajada de España en Marruecos, ex Secretario General de la Bené Berít en España, y ex director médico en el Ministerio de Asuntos Exteriores, es actualmente presidente de la Asociación Cultural de Amigos en Marruecos (ACAM).            

       

    

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LARACHE – Próximo cierre del Consulado español en Larache

Europa Press ha dado la noticia. La tenéis más abajo reproducida en su integridad. Ni los más pesimistas hubiesen pensado esto. Nuestro Gobierno, en su permanente alarde de recortar lo que no debe recortar, también va a acabar con la representación consular española en Larache. Una presencia esencial por Historia, por convivencia, por cultura, por relación humana. Todo da igual. El simbolismo de este cierre es destacable: se cercena dolorosamente un vínculo que ellos, los políticos, no van a conseguir romper. Pero ahí estamos como siempre, dando ejemplo de nuestro pacata política exterior, nuestra estrecha visión de futuro, nuestra ceguera que viene de siglos, nuestra política exterior de siempre, la de los pobres. Francia potencia su presencia a través de los Liceos y representaciones diplomáticas. España, la España casposa de siempre, cierra, recorta y da otro paso atrás, otro más. Nos empobrecen en todos los ámbitos, y en este también. Ahora que el mercado marroquí se expansiona, ahora que Marruecos necesita más que nunca la cooperación de la UE, ahora que Marruecos da la oportunidad de que empresarios europeos, especialmente españoles, puedan implantarse en su territorio, y así potenciar aún más el desarrollo económico de este país pujante y joven, lo que también hace desarrollar a la economía del país inversor -esto no hay que estudiarlo en ninguna facultad-, España pone de nuevo su granito de arena: cierra varios consulados. ¿Pero cómo se puede ser tan ciego? ¿Pero cómo se puede ser tan incompetente? Los empresarios españoles necesitan el apoyo de las legaciones, y la de Larache, en este sentido, es fundamental. 

Y luego está el otro aspecto, el que de verdad les importa un comino a estos políticos que no se sabe de dónde han salido, crecidos a la sombra de sus partidos, sin preparación ni bagaje, de miras cortas e intereses particulares y partidistas. Y ese aspecto que les importa un comino es el humano: ¿cuántos larachenses no han de hacer sus trámites en el consulado? Cientos. ¿Cuántos ciudadanos marroquíes no han de acudir a este consulado para hacer sus gestiones? Cientos. ¿Cuántos ciudadanos españoles nacidos en Larache no han de ponerse en contacto con esta legación alguna vez en su vida por cuestiones familiares, económicas o de otra índole? También cientos. ¿Cuántos inversores que tratan de abrirse camino en la zona de Larache no acuden al consulado? También otro buen número. Y no quiero poner que son miles entre unos y otros porque podrían acusarme de exagerado, pero esa es la auténtica verdad: miles.

La política escrita en minúscula se ha instalado en España. El Consulado de Larache se cierra para ahorrar gastos. ¿Han calculado el coste real de esta decisión? No. Seguro que no. Larache bien vale por todo Africa, dijo el Rey Felipe. Ahora Larache ya no vale un céntimo para el señor Ministro. Así nos va: menos cultura, menos educación pública, menos sanidad pública, menos investigación pública, menos universidad pública, menos representación consular… Este es el nuevo manual que han escrito en pocas semanas: Cómo empobrecer a tu pueblo en diez lecciones prácticas.

Otra mala noticia para todos, otra muy mala noticia para Larache. ¿Hasta cuándo mantendrán el Colegio Luis Vives ejemplo de tenacidad, permanencia y expansión cultural? Miedo me da pensar en lo que estarán conjurando en la Moncloa.

Sergio Barce, julio 2012

MADRID, 5 Ago. (EUROPA PRESS) –

   España cerrará sus Embajadas en Yemen y Zimbabue para ahorrar costes y ante la posibilidad de que funcionarios de nuestro país puedan defender los intereses nacionales desde las representaciones de la UE en estos dos países, han informado a Europa Press fuentes diplomáticas.

   La decisión la ha sopesado durante meses el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, quien, tras estudiar los pros y los contras se ha inclinado por cerrar las legaciones en Saná y Harare.

   El ministro, inmerso en un proceso de reorganización del servicio exterior español, ve necesario reforzar la presencia de España en aquellas áreas que están registrando un mayor crecimiento económico, pues es ahí donde las empresas pueden hacer negocios y contribuir así a crear empleo en nuestro país, uno de los objetivos que García-Margallo se fijó nada más asumir el cargo.

   Pero en el actual contexto de recortes en el gasto –el Ministerio de Exteriores se ha llevado el mayor tijeretazo en los Presupuestos Generales del Estado para 2012– no es posible reforzar presencia en unas zonas sin irse de otras.

   Tanto en Yemen como en Zimbabue el cierre de las Embajadas se suplirá con la presencia de una delegación de la UE en esos dos países, donde nuestro país destinará funcionarios para que, desde la oficina europea, puedan defender también los intereses españoles.

   La legación en Saná es relativamente nueva, pues se inauguró en abril de 2006. La colonia española en Yemen se limita a 73 personas y no hay ninguna empresa nacional establecida allí. Este país de la Península Arábiga, inmerso en un proceso de transición tras la oleada de revueltas que vivió en 2011, tampoco entra dentro de las prioridades de la cooperación española.

   En el caso de Zimbabue, el primer embajador de España fue nombrado en 1981. La colonia española apenas ronda las 80 personas, mientras que las exportaciones a este país no superaban los cuatro millones de euros en los últimos años.

   Al igual que Yemen, tampoco es un país prioritario para la cooperación española que, en los próximos años, fijará su atención en el norte de Africa, los países del Africa Occidental, América Latina y Caribe.

ADIOS A LARACHE, VALENÇA DO MINHO Y VILA REAL

   Junto a estas Embajadas, se cerrarán tres Consulados pequeños cuya labor asumirán oficinas similares cercanas. Es el caso del Consulado en Larache, ciudad portuaria marroquí que permaneció bajo dominio español entre 1610 y 1689 y, de nuevo, entre 1911 y 1956.

   España tiene en Marruecos otros seis Consulados, dos de ellos en Tánger y Tetuán, a 85 y 105 kilómetros de Larache, respectivamente.

   También desaparecerán dos oficinas consulares en Portugal, donde España reducirá de cuatro a dos su número de consulados. Se cierra el de Valenca do Minho, en la frontera con la provincia de Pontevedra, y el de Vila Real de Santo Antonio, en el límite con Huelva. Tras los cambios, los únicos Consulados de España en Portugal estarán en Lisboa y Oporto.

   Desde el departamento que dirige García-Margallo se asume que el cierre de estos Consulados no gustará nada a los españoles que solían recurrir a sus servicios, si bien se destaca que el público que se verá afectado es minoritario y que, con la actual mejora de las infraestructuras, tiene mayores facilidades para trasladarse al consulado más cercano.

AHORRO A LARGO PLAZO, COSTE EN EL CORTO

   Aunque el objetivo de estos cierres es ahorrar costes –se dejará de pagar el alquiler y mantenimiento de las oficinas y las nóminas del personal contratado local– a corto plazo costará dinero pues habrá que indemnizar a los despedidos (conserjes, jardineros, vigilantes…).

   Por eso el Ministerio de Exteriores ha iniciado conversaciones con el departamento de Hacienda para que le autorice a aumentar la partida de gasto de su presupuesto destinada a pagar indemnizaciones.

   Según cálculos del propio ministro, solo el cierre de la Embajada en Zimbabue supondrá un ahorro de más de un millón de euros al año, recursos que, al igual que el personal diplomático que quede liberado, se redirigirán a reforzar el servicio exterior en otras áreas del mundo donde España debe fortalecer su presencia, como en las potencias emergentes. Eso sí, el ministro descarta abrir nuevas Embajadas.

   El actual embajador de España en Yemen, Francisco Javier Hergueta, se quedará por tanto sin plaza, al igual que una decena de funcionarios y diplomáticos que trabajan en esa legación. No sucederá lo mismo en Zimbabue, pues el puesto de jefe de legación está desierto desde el fallecimiento en un accidente de tráfico de la embajadora Pilar Fuertes.

   Con esta medida, España reducirá de 118 a 116 su número de Embajadas bilaterales, seguirá teniendo once en organismos multilaterales y disminuirá los Consulados de 97 a 94.

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Últimas creaciones del escultor larachense EMILIO GALLEGO

Me encanta hablar de mis amigos, poder anunciar o lanzar a los cuatro vientos que han triunfado, que han conseguido publicar un libro, rodar una película o montar una exposición. Últimamente Emilio Gallego, del que tenéis mucha más información en este blog en «Larache – Creadores y artistas larachenses», me viene dando sorpresa tras sorpresa porque la verdad es que no para. Y sus esculturas se multiplican, lo que es señal de vitalidad, de creatividad insaciable, de ganas de torcer el brazo a esta realidad tozuda y anacrónica en la que vivimos y que se empeña, entre otras cosas, en ahogar, anular o directamente fusilar cualquier expresión cultural, cualquier manifestación libre y autónoma. Hoy más que nunca hemos de reivindicar nuestra libertad para crear, nuestro derecho a pensar, nuestra aspiración a que este mundo cainita sea un poco mejor. Y Emilio Gallego lo hace desde Requena, desde sus raíces larachenses, desde su personal visión del arte escultórico, siempre en vías de hallar nuevas formas, nuevos volúmenes, nuevos materiales.

Desde que nos reencontramos en Larache, después de años en los que habíamos quedado sepultados en el olvido, sigo su obra, me fascino por sus creaciones, le admiro.

Sergio Barce & Emilio Gallego

Y por eso cuelgo hoy sus nuevas creaciones, y empiezo por las últimas: se trata de una serie limitada de 21 piezas que ha titulado «Elementos esenciales». 

Escultura de reconocimiento de méritos en la Comarca de Requena y Utiel, otorgada por la Asociación Cultural Venta del Moro, obra, claro, de Emilio Gallego.

Elementos esenciales 121

Emilio también impulsó no hace mucho la celebración del Memorial «Combatientes  por la Libertad», que se celebró el pasado 23 de junio, para el que diseñó estas exquisitas esculturas.

Escultura VENTANA DE LA MEMORIA, obra de Emilio Gallego

El Memorial fue un homenaje a la guerrilla antifranquista, y se celebró en Venta de Contreras, Minglanilla (Cuenca). El proyecto estuvo promovido por AGE -Archivo, Guerra y Exilio- y por la Universidad Rural Pablo Freire «Valle del Cabriel».

Escultura del Memorial, obra de Emilio Gallego

Quizá sea VENTANA DE LA MEMORIA la que más me ha impactado, por el material empleado, por su concepción, por su simbolismos. Sea como fuere, esas <huellas> del óxido que son como la representación de las heridas sin cicatrizar que aún hay en nuestro pasado reciente, resumen tanto el espíritu indomable como la fuerza creativa de Emilio Gallego, indomable e inquebrantable. Todo un mérito hoy en día que merece ser reconocido.

Sergio Barce, julio 2012 

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LARACHE vista por… DRISS SAHRAOUI – Nostalgias II – El Zoco Chico y la Alcazaba

Última entrega del hermoso relato que Driss Sahraoui nos ha ido regalando últimamente. Ahora nos sumerge en el barrio de la Alcazaba y nos lleva por los callejones, devolviéndonos estampas e imágenes íntimamente ligadas a todos. Pero noto a Driss más combativo, más comprometido, y supongo que se debe a que habla del barrio de su niñez y le duele especialmente todo lo que le afecta, todo lo que se va perdiendo sin remisión. Me ha encandilado esta parte de su relato, me ha desbordado, me ha tocado el corazón. Por eso lanzo un aviso a navegantes, especialmente a los navegantes larachenses que vayan a leer este texto: os va a emocionar, os va a abrir las carnes, os va a hacer temblar. A mí me ha provocado todo eso. ¡Qué relato tan sencillo pero a la vez tan humano y entrañable! Y ahora sólo quiero volver a releerlo con vosotros…

Sergio Barce, julio 2012

Driss Sahraoui

Al franquear la puerta de la Alcazaba, cuyo arco tiene forma de herradura, encontramos a la derecha una antigua barbería propiedad de un conocido y respetable larachense que llevaba el nombre de Hach Alaui y, una vez dentro, atravesando el umbral, techado de unos tres metros, encontramos dos tiendas de dos hebreos que vendían al por mayor mercancías diversas, higos secos, dátiles en el mes de Ramadán y otras cosas como garbanzos, lentejas, alubias y otras cosas. Uno se llamaba SONEGO, cuyo hijo era amigo mío, junto con BENSASON que era sastre, ubicado en el principio de la calle Real, en la esquina donde empiezan las largas escaleras que conducían al mar. Al lado se hallaba una tienda de comestibles de un Susi que hacía esquina con la calle Gnaua.

Hay que recordar que en Larache el 95 por ciento de las tiendas, sobre todo de comestibles, pertenecían a  SUSIS, procedentes de la región del Sus mas allá de Marrakech. Una anécdota: De niño mi madre me decía: vete al Susi y compra tal cosa…, porque todas las tiendas eran susis. Es como si me dijera vete a la tienda o al bacalito y compra tal cosa.

Aquí nos encontramos con una bifurcación de tres calles: la izquierda de la ya mencionada calle Gnaoua, la de enfrente que es la de la casa del Niño, y la de la derecha que es calle Aztot y que llega al Mechuar y a la Comandancia General. La izquierda empieza por la esquina del citado bacalito seguido de una escuela coránica del  Fakih BENHLIMA, por donde pasaban casi todos los niños del barrio en edad preescolar, y siguiendo hallamos un antiguo horno para cocer el pan de todos los vecinos del barrio; curiosamente el dueño, que era una persona respetable, no era panadero de profesión y la tarea de cocer el pan corría a cargo de un profesional  llamado Maalem Abdeslam. La gente amasaba el pan en casa y lo llevaba al horno  en una tabla de madera en las que cabían 3 a 5 panes o tortas. La mayoría de las mujeres no salía de la casa; si después de amasar el pan no hay nadie en casa, sacaba la tabla con el pan y lo dejaba en la puerta, dando a la calle, el primero que pasa, hombre o jovencito, cogía la tabla y la llevaba al horno, sin que el Maalem le preguntara de quién es el pan. El Maalem sabía a la perfección a quién pertenecía cada tabla.  

En la hora punta, cuando la gente venía a recoger el pan, le preguntaban al Maalem y este les indicaba cual era la tabla suya, él sabia mejor que ellos sus tablas de pan. Era increíble.

En el horno solía estar un jovencito que llevaba estas tablas con el pan ya cocido a sus respectivas casas con las que ha concertado sus servicios, mediante el pago con la mitad o la cuarta parte de una torta según el tamaño. Había mujeres que, al amasar el pan, añadían una torta pequeña destinada a este portador. Enfrente, había un bacalito, que hacía excepción. No era Susi. Era hijo del barrio.

Seguimos y encontramos que se trata de una larga calle, teniendo a su derecha e izquierda muchas calles adyacentes, cortas y sin salida, que desembocaba en la Torre, teniendo a su izquierda el Ye-biyel, Este era un rinconcito en la esquina de esta calle llamado así porque en este rincón había una roca en forma de montaña que en árabe quiere decir Yebel, lo cual en diminutivo es Yebiel. Aquí  había no más de dos casas y la panadería de DEMGA, este era maestro de escuela; tenia familia en Ceuta y en tiempos de la guerra civil española fue encarcelado junto con otros, entre ellos hebreos, acusados de comunistas. En este lugar había unas escaleras exiguas y muy pendientes que permitían  la comunicación rápida con la Calle Real. La calle de al lado de Ye- biyel era una simple escalera muy larga, ancha, adoquinada, y que bordeaba la parte lateral de la Comandancia de Marina, llegando a la antigua Aduana y al puerto.

Volvemos a nuestro punto de partida para coger la calle de la derecha, llamada calle Aztot. Antes de empezar esta calle hay que decir que existía el cuartel de la Meha-la Jalifiana a su derecha. Este era un ejército simbólico, jalifiano, con su uniforme especial, al estilo marroquí, una vestimenta muy vistosa por cierto. Era diferente a los demás ejércitos en todo, hasta en su marcha militar, que era lenta y con una música militar adecuada para ello. Destacaba en esta Mehala un oficial llamado el Caíd Chiadmi, cuyo hijo fue Coronel en el ejército marroquí actual. Este cuartel constaba de grandes espacios para el entrenamiento, una cuadra para el cuidado de la caballería, una enfermería, una carpintería para las necesidades del cuartel y varias dependencias. La parte administrativa constaba de dos plantas. La calle Aztot empieza teniendo a su derecha el citado Cuartel Jalifiano y a la izquierda la antigua prisión. Esta era amplísima con grandes y gruesas columnas y con una distribución extraña. Habían celdas y lugares para la corrección corporal de los presos, en algunos lugares había unas cadenas gruesas en la pared y columnas, yo lo visité de muy niño cuando era asilo para las personas mayores sin recursos ni familia y se me quedó la estampa grabada; fui con un vecino mío de mi edad, acompañado de su padre para visitar a una mujer. A decir verdad, me entró miedo durante mi visita a este centro por el aspecto y la tristeza del lugar, donde había poca luz y en algunos sitios ninguno, el sol apenas entraba, y como complemento el triste ambiente de los asilados que vivían de forma desordenada, cada una cerca de una columna con sus cosas y enseres. Eran pocas en un lugar tan inmenso. Para ellas, esto era la cárcel no el asilo, de hecho cuando podían se escapaban de este centro que era solo para mujeres. Durante y después de la visita pasé miedo por lo que he visto y por el efecto psicológico a mi edad de niño.  

Antes de la entrada de esta prisión había una forma de puerta de almacén que no abría nunca, luego resulta que formaba parte de la prisión; actualmente ha sido derribado y en su lugar se ha levantado un edificio de varias alturas, rompiendo totalmente con la estética del lugar y del barrio en general. Se han levantado muchas quejas en las que se ha implicado el Delegado de Cultura, pero hasta ahora el inmueble sigue ahí con el cartel de <se venden pisos>. Lo más curioso de todo esto es que el propietario de esta construcción es un puro Larachense, nacido y crecido en este mismo barrio durante toda su juventud, se trata del Sr. BUSABUN. ¿Dónde estás, conciencia?

Subiendo, a su derecha, existía una calle sin salida en la que vivía e impartía justicia cheránica el mismo juez Aztot, cuya calle lleva su nombre. Enfrente estaba el Mechuar donde había un pequeño jardín con árboles y largos bancos construidos en firme y alicatados con bonitas lozas andaluzas. Aquí pasaban la hora de recreo los alumnos de la escuela Franco-Árabe que estaba muy cerquita. Al otro lado había también grandes bancos construidos en firme y alicatados igual que los otros, pero estos estaban cubiertos. Este Mechuar servía para venir a pedir justicia o asistir a la audiencia de la misma. La casa del Bajá BENEICH, que impartía la justicia, estaba detrás. Hay que recordar que entonces la justicia era expeditiva, por lo que no había abogados ni apelación a la sentencia. En la que era casa del Bajá se había construido una especie de monolito en forma de los del Soldado Desconocido, donde la bandera española se izaba y bajaba por las mañanas y tardes a cargo de los militares afectados a la Comandancia General. En este monolito estaban instalados los dos célebres leones donde, a escondidas de los soldados, subíamos encima con gran alegría, éramos niños…

El Bajá, después del derribo de su casa, se trasladó al Fondak Alemán, cerca del Cuartel de la Guardia Civil y enfrente de la cuesta del Aguardiente, donde casualmente hemos sido casi vecinos, al comprar mi padre una huerta, junto al citado Cuartel. En tiempos de la guerra Civil española fue nombrado el Baja RAISUNI.

Casa de la Cultura, antigua Comandancia – foto de Javi Lobo

Enfrente se hallaba la Comandancia cuya arquitectura es puramente árabe, aunque recibió pequeñas modificaciones, como el reloj y algunas cosas. Por dentro era una maravilla con sus espacios anchos todos alicatados con bonitas lozas y esos alegres patios y escaleras. Era un verdadero Alcázar árabe. En el balcón que está encima de la puerta principal había una larga escritura en árabe que decía:  < Este palacio ha sido construido en la era del malik…>

La ultima vez que estuve en Larache y visité la Comandancia, esta escritura ya no estaba, me extrañé, le pregunté a uno que estaba ahí y que pertenecía a la Delegación de Cultura, me contestó que no tenía ni idea.

Castillo de las Cigüeñas

Detrás de la Comandancia, en su lado izquierdo, está el Castillo de las Cigüeñas, que, con su forma triangular, termina, limita y se asoma al jardín de Las Hespérides. Enfrente estaba el castillo del Judío, actualmente Museo Arqueológico. Este castillo en un tiempo estuvo abandonado. Los niños del barrio jugaban aquí subiendo a la azotea del mismo; después, el Baja Beneich se lo cedió a unos familiares suyos de Arcila que han vivido ahí durante mucho tiempo. Al lado había un muro de contención cuya parte final superior servía de balcón para asomarse a la Torre, ésta era en un tiempo un gran jardín y después una explanada con eucaliptos. Aquí se celebraban algunas fiestas, algunos bailes, los circos se instalaban aquí, como el Circo Amar que era célebre en esos tiempos. En la fiesta de la Achura, como complemento, se encendía una hoguera, al estilo de la fiesta de San Juan, cada barrio competía con el otro para saber cuál era la mejor hoguera. Algunas veces, en tiempo de verano, abría aquí un Café con muchas sillas y en tiempos vagos jugábamos al fútbol con pelota de trapo, porque el balón entonces era un lujo en esos tiempos de crisis. Los que han vivido los años de la guerra civil española saben algo de esto, cuando el pan y los  artículos de primera necesidad estaban sometidos a racionamiento. Por no haber, no había ni dinero, la gente utilizaba sellos de Correos como dinero y algunas tiendas imprimían cartulinas en forma de tarjeta de visita y las hacían circular como moneda. Esta explanada de la Torre contaba con una carretera que venía de la Comandancia, atravesando toda la parte derecha de la misma, teniendo ahí un gran jardín bien cuidado y donde había una fuentecita salvaje que llamábamos en árabe LAAUINA, que despedía agua continuamente. Al final, y al borde este jardín, se encontraba una carretera que conducía al puerto, llamada Cuesta del Alemán, en alusión al consulado de Alemania que se encontraba ahí. También llamaban esta carretera la de Renschawssen, creo que era el nombre del Cónsul alemán que existía entonces. Este, además de su cometido de diplomático, se daba al comercio y era un gran importador de mercancías, como harina, aceite, azúcar y algunas cosas más. En la parte izquierda del citado jardín, había unas escaleras, bordeando la otra parte lateral de la Comandancia de Marina y que terminaba frente al Consulado  de Alemania.

Torre del Judío

Nos queda por describir la calle de enfrente, que es la de la Casa del Niño. Esta empieza por la izquierda con la que era Escuela Hispano Árabe y después Comisaría de Policía; a la derecha había una calle sin salida donde estaba la Casa del Niño, subvencionada y mantenida por la Duquesa de Guisa, una señora que ha hecho mucho bien en Larache, en obras caritativas. En esta calle vivía la gran familia de Almanzor, muy apreciada, cuyo  hermano mayor era un gran intérprete en la administración española. Era español, pero integrado de tal manera que era un marroquí más, toda la familia hablaba perfectamente el árabe. Ha causado sorpresa  –no rechazo-  que se casara con una musulmana, Cherifa Aarosya, de familia conservadora con la que tuvo muchos hijos, todos respetados, queridos y bien posicionados. Esta familia era muy grande y parte de ellos estaban en Alcazarquivir, uno fue director del Banco Inmobiliario y Mercantil de Marruecos en Alcazarquivir  y Larache, el otro era comerciante y últimamente funcionario en el Consulado de España en Uxda. También, en esta misma calle, vivía la familia Buhorma que tenía mucho parentesco con la anterior y era numerosa. Cuentan que aquí nació o se crió la simpática actriz española Concha Velasco, yo no tengo constancia. En esta calle han vivido muchos notables de la ciudad como El Hach Mailud, El Hach Wakrim, la familia Crucho, la familia Jammal, la familia Jannira, la familia Ejnachar, la familia Habbasi, y la familia Aamiar; este último era un hombre adinerado que vivía a lo príncipe; en su casa siempre había huéspedes y todos los viernes había una orquesta de música andalusí, al estilo de los palacios reales. Tenía muchos hijos con mujeres distintas porque estaba casado con varias. Uno de ellos, Abdelwahed, fue amigo mío de la infancia y compañero de clase en la escuela Franco Árabe que estaba muy cerca de nuestras casas.

Seguimos y encontramos un cruce de tres calles: la derecha, la izquierda y la de enfrente. La izquierda es una calle ancha, muy corta y sin salida llamada calle BURBAB. Solo había tres casas, en una de ellas nací un 25 de agosto de 1929. Teníamos como vecinos a una familia musulmana y otra hebrea. Esta ultima se puede decir que fue la que me crió, pues estando todavía en pañales, venían, me cogían y más tarde me llevaban a su casa; después de gatear y ya casi andando me llevaba en brazos la YEMULA, única hija que tenían entre cinco hermanos, más tarde me llevaba a la  tienda y me compraba cosas. El padre se llamaba Majluf, la madre Bahida, y tenían cuatro hijos varones, uno era joyero. El padre tenía un negocio de chatarra y pieles para curtir, situado en la cuesta que, bajando por el último garaje de la Valencia, cerca de la Comandancia y que  desemboca en las Electras Marroquíes, quedando este local a mitad de camino. Recuerdos imborrables y ejemplo de la sana  convivencia que existía entonces en esta ciudad.

Entramos en la calle de enfrente. Hallamos la casa donde nació y se crió el desaparecido Abdessamad El Kenfaui, escritor- dramaturgo de relieve. Al lado vivía un comerciante adinerado llamado BENZAINA, tenía varios hijos, el benjamín naturalmente estaba muy mimado y se llamaba Susan. Había otras dos familias, entre ellas la de BENDRISS, que era policía. Esta calle no tenía salida y se asomaba a la Torre.

La calle de la derecha es relativamente larga pero solo había dos casas teniendo enfrente una calle con dos direcciones, la izquierda donde había unas cinco casas y terminaba en la Torre, a la derecha se encontraba la Escuela Franco-Árabe y cuatro casas más: una, de una familia hebrea, con un hijo, bajito y muy inteligente, de cuyo nombre no me acuerdo, era empleado con José Gallego, creo que administraba  los asuntos del Cine Ideal porque siempre lo veía entrar y salir del Cine en plan de trabajo. Al seguir, nos encontramos con Sidi Abdelkrim, la mezquita de YAMAA ANUAR y ya el Mechouar y la Comandancia General.

Aquí, muy a pesar mío, termina esta historia, que no quisiera que terminase nunca, y que siga reviviendo esos sueños reales, que, cada vez que los recuerdo, me dan vida, alegría, entusiasmo, ganas de vivir, pero de vivir como en esos tiempos nuestros, donde todo era sano: la amistad, el compañerismo, la vecindad, todo. No se conocía la hipocresía, el engaño, el de si te he visto no me acuerdo. Esta cultura llevaba el nombre de:

MADE IN LARACHE

Porque solo los larachenses viven de esta forma, nadie se los enseñó, lo han amamantado desde el nacimiento, prueba de ello cada vez que leemos u oímos algo sobre Larache nos llena de alegría y satisfacción, que no son pasajeros sino de recuerdos eternos, es como decir para toda la vida. Son forzosamente inolvidables esos tranquilos paseos en NUESTRO PASEO, esos primeros de Mayo en los viveros, ese Balcón del Atlántico, ese… Bueno, aquí paro, muy a pesar mío como he dicho al principio, guardando mis recuerdos que, ojalá, fuese posible llevarlos conmigo a la tumba, que por cierto la tengo reservada en Lalla Menana El Mesbahya…

Driss Sahraoui

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LARACHE – Una foto extraordinaria del larachense ANTONIO LOZANO

Qué fotografía tan extraordinaria. Se trata de una riada en Larache. El cartel de El Cocodrilo, la marquesina del Teatro España, esos vehículos de la época de la “Ley seca”, ese hombre cruzando las aguas que bajan embravecidas vestido con su chilaba que es como un personaje sacado de una novela, solo, arrojado, quizá inconsciente, pero que pone la nota humana a la imagen.

La foto fue tomada por Antonio Lozano Caballero, como me cuenta su hijo Antonio Lozano, y la tomó desde el Hotel, donde le cogió la riada junto a Pepe Torca y a Rafael Fuentes.

Me ha parecido una imagen curiosa, que jamás había tenido ocasión de ver, y por eso le he pedido a Antonio permiso para colgarla en el blog. Estoy seguro de que os sugerirá muchas cosas. A disfrutarla.

Sergio Barce, julio 2012

 Antonio explica en Facebook quién es su padre: <Mi padre se llamaba Antonio Lozano Caballero, vivíamos en la calle Luis Silvela (la que bajaba al Balcón). Era perito de la jefatura Agronómica y de la Compañía del Lukus, muy conocido por el nombre del «Tigre del Telata». El rey Mohamet V, cuando fue a Larache, le concedió una distinción. Aficionado a los deportes (su amigo Bozanbo) daba las reseñas por teléfono de los partidos del Larache a la agencia EFE. Con otros, organizó una novillada de toros. En el Casino, el Pozo, el Cocodrilo… alternaba con Pepe Torca, Rafael Fuentes, Diodoro… Era muy extrovertido y tenía fama de mal genio, pero muy apreciado en Larache. Cuando lo destinaron a Jaén (Confederación Hidrográfica) cogió una media depresión. En la foto es el de la pajarita.>

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