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MADRID – 29 DE MARZO – ENCUENTRO DE LARACHENSES

Encuentro de larachenses

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CÓMO FUE EL HOMENAJE A SIBARI, POR ANGELES RAMÍREZ

Me fue imposible estar en Larache el pasado 11 de enero para el acto de homenaje a Mohamed Sibari, a los cuarenta días de su fallecimiento, como manda la tradición, pero he podido estar allí de alguna manera gracias a las palabras de Ángeles Ramírez que ha hecho de cronista del evento, palabras cargadas de sentimiento y de emoción. Las traigo a mi blog porque no hay mejor manera de expresar lo que sentimos todos por su ausencia.

Supongo que ahora se apagan antes las luces de su casa y una triste sombra se posa en Ain Chakka. Sin embargo, dicen que, desde que murió, al caer la tarde se puede ver desde el Balcón del Atlántico un leve resplandor en la lejanía refulgiendo con fuerza unos segundos. Dicen que sucede cada vez que Sibari sonríe. Y que no importa donde esté. Y que solo se puede contemplar desde Larache.

Sergio Barce, enero 2014  

MOHAMED SIBARI Y ANGELES RAMIREZ

MOHAMED SIBARI Y ANGELES RAMIREZ

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SIBARI

por Ángeles Ramírez

¿Qué palabras exactas pondría a este compartir de lo que fue un sábado, 11 de enero en Larache, tras los cuarenta días de la muerte de Mohamed Sibari? ¿Un recuerdo al escritor?, ¿a la persona?, Sigue leyendo

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«LA CIUDAD DEL LUCUS», DEL ESCRITOR LARACHENSE LUIS CAZORLA, EN ESTOCOLMO

Parece que Larache ha puesto una pica, no en Flandes, sino en Estocolmo. Hace escasamente un mes, se celebró un encuentro larachense en la capital sueca promovido por el grupo Tren del Futuro, que capitanea mi amigo y paisano Yousef Jbari, y al que acudieron varias asociaciones como Larache en el Mundo, con la asistencia de Emilio Gallego o Abderrahman Lanjri, entre  otros, y cuyas conclusiones y objetivos ya comentaré en cuanto el grupo de trabajo concrete los temas que podemos publicitar. Pero esta imagen es prueba palpable de que Suecia está siendo «invadida» pacíficamente por los larachenses…

En Estocolmo 1

Ahora le toca el turno a Luis Cazorla,  también paisano y amigo, que este viernes 15 de Noviembre presenta, en el Instituto Cervantes de Estocolmo, sus dos novelas: La ciudad del Lucus y El general Silvestre y la sombra del Raisuni. Aprovecho la ocasión para anunciar este evento, que seguramente será un éxito, y reproducir las invitaciones efectuadas por el embajador español don Javier Jiménez-Ugarte y por el director del Instituto don Joan M. Álvarez.

Sergio Barce, noviembre 2013

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Lugar:

Instituto Cervantes – Biblioteca
Bryggargatan 12a
111 21 Estocolmo
(SUECIA)

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La ciudad del Lucus

Estocolmo 4 de noviembre de 2013

Estimados compatriotas: El próximo viernes 15 de noviembre tendremos la oportunidad de escuchar en el “Instituto Cervantes” a las 17.30 horas,  a uno de nuestros grandes especialistas en la historia del Protectorado Español en Marruecos.

Luis Cazorla, catedrático, distinguido jurista y escritor vocacional, nos hablará de los dos primeros libros ya editados “La ciudad del Lucus” y “El general Silvestre y la sombra de Raisuni”, de la trilogía  que tiene en marcha sobre los primero años del Protectorado Español.

Como ex -Cónsul General de España primero en Nador y luego en Tetuán y Larache será una alegría para mí presentar a Luis Cazorla.

Me referiré además brevemente a la gran obra pictórica de Mariano Bertuchi que cubrió una parte de la historia del Protectorado, y que en breve será acogida en un gran “Museo Bertuchi” en la ciudad española de Ceuta.

Quiero dejar constancia de de mi agradecimiento al Consejero Cultural de esta Embajada,José Pedro Torrubia y al Director del Instituto Cervantes, Joan Álvarez, por el apoyo prestado para la organización de este, espero, agradable encuentro cultural.

Después del acto se servirá una copa de vino español.

Un cordial saludo,

Javier Jiménez-Ugarte – Embajador de España

PD: Ruego confirmar asistencia al correo de emb.estocolmo@maec.es

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El general Silvestre portada

Querido amigo:  Desde el punto de vista cultural, el protectorado español del Norte de África ha sido una fuente de inspiración y un escenario en el que se posado la mirada de escritores, pintores, fotógrafos, músicos y cineastas. El cruce de culturas que se experimentó en aquellas latitudes, y en alguno de cuyos pliegues podemos intuir una fórmula modernizadora de lo que llegó a ser, un milenio antes, el esplendor de Al-Andalus, ha fascinado a un nutrido repertorio de creadores y ha dado pábulo también a un estereotipo.

Una recreación novelesca de la vida en aquellas ciudades y su adaptación televisiva nos devuelven a la actualidad la historia del Protectorado.

A iniciativa del embajador de España, Javier Jiménez Ugarte, que, como cónsul en Tetuán, ha conocido de primera mano la huella histórica del Protectorado, el viernes, día 15, el catedrático de Historia Contemporánea, Luis Cazorla nos brindará  en el Instituto Cervantes, con su estilo expositivo, riguroso, ameno y detallado, la rememoración de este período histórico y el propio embajador glosará la obra del pintor e ilustrador Mariano Bertuchi de quien acaba de publicarse un libro sobre su figura y su obra, a partir de la cual han sido varias las generaciones que se han formado una imagen visual de aquella época y aquellos escenarios.

Para el Instituto Cervantes es un placer acoger esta iniciativa y, por medio de este correo, invitarte a que nos acompañes.

Joan M. Álvarez Valencia  – Director Instituto Cervantes Estocolmo

http://estocolmo.cervantes.es


Instituto Cervantes Estocolmo

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«ABDELLAH DJBILOU: UN VIAJE Y UN LIBRO», POR SERGIO BARCE

Sergio Barce, Adbellah Djbilou, Mohamed Akalay y León Cohen, en la Casa de la Cultura de Larache

Sergio Barce, Adbellah Djbilou, Mohamed Akalay y León Cohen, en la Casa de la Cultura de Larache

Hace seis años que falleció el hispanista Abdellah Djbilou. Buena ocasión para traer de regreso a mi blog lo que escribí entonces sobre él.

   ABDELLAH DJBILOU:

UN VIAJE Y UN LIBRO

   Al profesor Djbilou lo conocí en Tánger, cuando presentaba mi primer libro. A Abdellah lo conocí en Larache, mientras charlábamos largamente sentados en la terraza del Central. A los dos, al intelectual y al hombre, los admiraba, y de los dos me atrajo su exquisita educación y su disponibilidad permanente.

   Lo recuerdo siempre elegante, sobrio, con una camisa blanca inmaculada, bien trajeado, gustaba de vestir con la adecuada corrección, coronado todo ello con su sonrisa deslumbrante, ese tipo de sonrisa que uno querría para sí. Además, poseía una voz poderosa que ayudaba a confeccionar un personaje completo. Sus ademanes eran delicados, sin dejar de vislumbrar su carácter fuerte y seguro.

Crónicas del norte de Djbilou

   En el año 2004 lo invité a participar en las Primeras Jornadas Culturales que organizábamos en Larache. En seguida, se ofreció a estar presente e hizo de moderador en una mesa redonda. A partir de ahí, nuestros contactos se hicieron más frecuentes y nos enviábamos nuestros libros o alguna reseña. Cuando me envió sus Crónicas del Norte. Viajeros españoles en Marruecos (Asoc. Tetuán Asmir, 1998) le confesé que, posteriormente, en una charla, utilicé parte de los textos que él había reunido en ese libro y me respondió que eso era un honor para él, sin disimular su orgullo. Luego, en esa larga charla en Larache, acomodados en una esquina de la terraza (recuerdo que hacía algo de viento y nos levantábamos la solapa de la chaqueta para protegernos del frío), nos olvidamos de la inclemencia del tiempo y continuamos allí un buen rato, sin movernos. Le dije que los textos que había seleccionado sobre Larache eran muy interesantes; entonces, el profesor Djbilou, cogió el ejemplar que yo tenía sobre la mesa y lo abrió, se puso las gafas y, levantando levemente el mentón, pasó varias páginas hasta que se detuvo en el capítulo titulado Luís Antonio de Vega. Nuevo descubrimiento de Larache. Me dijo que poseía ese texto un vago aroma a poesía y que era uno de los que más le habían gustado, especialmente una parte del mismo que comenzó a leer con su voz clara y firme:

“En Larache estuvo el Jardín de las Hespérides, en Larache estuvo el dragón. Y los dos mitos revivieron, se hicieron reales, aunque cambiaran de forma. El oro de las manzanas griegas se encuentra en toda la rica tierra de El Garb, en los naranjos y en los granados, en el bajalato ksari, tan rico en olivos, que a la ciudad allí ubicada se le llamó “la de los aceitunos”; en el Jolot, en Tilig y en Es Shael, en el suelo feraz del Occidente del Imperio Feliz. Y el dragón es la barra del Lükus impidiendo que nadie entre a buscar esas riquezas, impidiendo también que las riquezas salgan. Hasta que un día un ejército de Hércules modernos, grúas y escafandras, vaya a vencer por segunda vez al dragón.

Cuando la paz llueva sobre la Tierra, cuando sea un inmenso beneficio divino, el dragón recibirá la lanzada y los faros de Larache servirán para indicar a los navíos el camino que han de seguir para llegar al puerto, no para advertirles la presencia de las bocas innumerables, pues cada una de ellas está formada por uno de los granos que forman la barra peligrosa.

Y habrá un nuevo Larache. Y tendrá que ser otra vez redescubierto. Un día u otro sucederá, aunque, en lo que a la lírica se refiere, nos contriste a los que amamos el viejo Marruecos, el que yo divisaba desde mi ventana de la casa del Ermiki, que era entonces la más alta de la ciudad. El boceto no acababa de convertirse en obra. Pero aun con todo, ¡qué entrañable aquella ciudad, la más típicamente colonial de Marruecos, en el barrio de la cristianería, cogida por el talle por el Lükus y besada por el mar!

Y la Medina de los moros y de los judíos, y la muralla y el Castillo que se llamó con el precioso nombre de Nuestra Señora de Europa, cuando Felipe II aseguró que Larache valía por toda África. Ponderación excesiva entonces y ponderación excesiva después. No valía por todo África, ciertamente; pero nosotros, los de los últimos años de la guerra y los primeros años de la paz, la queríamos como si en realidad valiese.

Nuevo descubrimiento de Larache, que ya no es útil más que a lo que a la vieja Medina se refiere. El Zoco de Fuera se convirtió en la Plaza de España. Se marcharon de la orilla de la muralla los burreros que ataban allí a sus asnos, los geománticos, los médicos indígenas, los que entretenían el ocio de los musulmanes, con larguísimos cuentos o peleando con varas de acebo… Y hasta se marchó ese trozo de muralla para dejar paso a la Arquería, y se llenaron de villas los declives de la carretera de Alcazarquivir.

Todo esto estaba previsto, y todo esto, naturalmente, significa colonización… Sí, ya lo sé, pero… Cuando yo vuelva a Larache entraré con prisas en la Alcaicería, bajaré por la calle de Hamed Ben Tzami, hasta situarme en el muelle, y no miraré a la Medina de arriba abajo, sino de abajo arriba, casi podría decirse que con humildad, la veré como la veía mi amigo el Turco, aquel que no se atrevía a asomarse a la terraza… Y la encontraré como yo la quería, como yo la sigo queriendo, como una vieja estampa oriental… Colores y ventanas, ventanas y colores… Como un pañuelo judío, con arcos y cuestas llenos de gracia… Y con las casas con ojos para ver llegar a los navíos que habían zarpado de Sevilla y de Lisboa y se aproximaban a Larache, después de haber perdido cuarteles por el mar…”

   Se quitó entonces las gafas y fijó un momento sus ojos en mí; luego, echó una mirada melancólica a nuestro alrededor y se preguntó en voz alta si De Vega, un arabista de prestigio en su época, escribiría ahora lo mismo. Ambos lo dudamos, pero estuvimos de acuerdo en la carga poética que le había insuflado al texto y la pasión que la ciudad había despertado en él. Algo que, no obstante, tampoco nos extrañó, ya que los dos nos habíamos confesado embrujados por el viejo espíritu de Larache.

larache en los textos

   Le di las gracias a Djbilou por los textos que había decidido incluir en su libro, ya que se recogían bastantes referencias sobre Larache, que, en realidad, es lo que buscaba en ellos. De hecho, gracias a su selección, es fácil hacerse una idea de la ciudad en los siglos XIX y XX, una especie de viaje en el tiempo por las mismas calles o espacios, pero vistos desde diferentes puntos de vista y entornos históricos. Su obra abría así una veta que, posteriormente, han horadado otros autores (Larache a través de los textos <Junta de Andalucía – Sevilla, 2004> de María Dolores López Enamorado o Viajes a Larache I: Antología de los viajeros españoles a Larache <Dar el Laraich – Tánger, 2007> de Mohamed Laabi).

VIAJES_A_LARACHE_I

    Junto a Crónicas del Norte, Abdellah Djbilou me enviaba también un ejemplar de su estudio Temática árabe en las letras hispanas (Facultad de Letras de Tetuán, 1996). Aunque sabía que no soy un arabista ni un estudioso de la materia sino un simple narrador, me decía, en la carta que acompañaba a los libros, que éste último me ayudaría a aclarar algunas de las ideas que habíamos discutido largamente. Se refería a una charla que mantuvimos en Tánger sobre la visión que se tenía de Marruecos, y del mundo árabe en general, en varias obras de autores españoles. Defendí mi punto de vista como autor, solo plasmado por aquel entonces en mi primera novela En el jardín de las Hespérides (Aljaima – Málaga, 2000), y me apuntó que, después de haberla leído, el espíritu de esa novela no andaba muy lejos de lo que había dicho al respecto Rubén Darío (autor sobre el que diseñó su tesis doctoral).

TEMATICA ARABE EN LAS LETRAS HISPANAS

   Efectivamente, hube de darle la razón, como habría de dársela en otras ocasiones. En Temática árabe en las letras hispanas, concretamente en la página 20, el profesor Djbilou dice:

“Sabido es que el pasado constituye también uno de los caminos de la evasión, un <escondite> para soportar mejor la realidad. Rubén Darío, que <detesta el tiempo que le tocó vivir>, considera que <un verdadero  espíritu de poeta elegirá, con más o menos conciencia de ello, su ubicación ideal, su patria de adopción en alguna parte del pasado, cuya imagen evocada permanentemente, será un ambiente personal que lo aísla de la atmósfera de la realidad”.

    Y, aunque Rubén Darío se refería a Al-Ándalus, Abdellah, salvando las distancias, me estaba hablando de mi relación con Larache, donde, sin ningún rubor, yo había fijado mi patria, donde anidaban aún las huellas de mi pasado más querido.

   De manera que, mientras el profesor Djbilou me fue dando lecciones de arabismo a través de las conversaciones y de sus obras, el amigo Abdellah me atizaba afectuosamente para que le mostrara más de mi visión de Larache.

portada ULTIMAS NOTICIAS DE LARACHE

    Cuando le envié Últimas noticias de Larache y otros cuentos (Aljaima – Málaga, 2004), me llamó por teléfono para decirme que, como Luís Antonio de Vega, también había mucho cariño, y más pasión, en las poesías que yo había escrito sobre Larache. Le respondí que cómo me hablaba de poesías si todo mi esfuerzo había sido escribir una serie de cuidadas narraciones cortas. Riéndose, se burló elegantemente de mi ofuscación, para después corregirme la plana, añadiendo que yo no era un narrador sino un poeta que escribía prosa. Aserto que, años después, un poeta amigo volvería a repetir, exactamente con las mismas palabras, pero sobre otra novela diferente. En el fondo, no podía estarle más agradecido a su crítica, porque, en realidad, era un elogio inmenso.

   Sin ser un erudito, como ya he dicho, en cuestiones de arabismo ni de orientalismo, tan querido por nuestro homenajeado (ahí está también su Diwan modernista. Una visión de Oriente <Taurus – Madrid, 1986>), la elección de los textos de otros autores que hacía el profesor Djbilou en cada uno de sus estudios o de sus antologías, eran esmerados y certeros, convertidos así en una suerte de engarces ineludibles entre su pensamiento o tesis y el de esos textos ejemplarizantes. Sumergirse de su mano, por ejemplo, en la temática árabe en las letras hispánicas, supone ir descubriendo un mosaico de autores y de obras que nos enriquece, obviamente, pero que también ensancha la visión limitada y predeterminada que pueda tenerse sobre este asunto en particular. En definitiva, lo que ha hecho el profesor Djbilou es impartir una clase magistral sobre el orientalismo pero en pequeñas dosis, lentamente, casi por entregas, libro a libro. El conjunto final, es el reflejo de un trabajo concienzudo y esmerado.

CUENTOS DE ARABIA

   La otra materia, también querida por el profesor Djbilou, y ya apuntada más arriba, es el tema marroquí en la literatura española, que nos llevó a varias coincidencias en nuestros puntos de vista, y su preocupación porque no se conociera debidamente la literatura marroquí en España. Aunque mi estimado Mohamed Chakor (con Sergio Macías) ya lo hace espléndidamente en su libro Literatura marroquí en lengua castellana (Edic. Magalia – Madrid, 1996), no me resisto a transcribir parte del prólogo que Abdellah Djbilou escribió en su obra antológica Miradas desde la otra orilla. Una visión de España (ICMA – Madrid, 1992):

“…si el tema marroquí en la literatura española es un tema constante y ha inundado librería y bibliotecas y está siendo objeto de numerosos estudios y tesis doctorales, en cambio el tema español en la literatura marroquí es absolutamente desconocido. Incluso el interés por la literatura marroquí en España, no ha gozado del mismo privilegio que tuviera la literatura árabe en general. La escasez de traducciones y de estudios y antologías puede ser la razón del poco conocimiento que hay en España de la literatura marroquí actual. La proximidad geográfica no ha contribuido, pues, como era de esperar, a un mejor conocimiento, siquiera literario. Incluso el Protectorado español en Marruecos, que pudo constituirse –en principio- en coyuntura apropiada para que esa relación directa se produjera y diera los frutos adecuados, no fue de esta manera.

Y puede resultar extraño que en Marruecos exista una literatura de expresión francesa –llegando a constituir un fenómeno aparte- y no haya otra de expresión española, a pesar de que hubo nombres y circunstancias que podían haber dado frutos en este sentido…

…España, para el escritor marroquí, no es un país exótico ni lejano, ni siquiera le atrae como un opuesto cultural o como medio de evasión; más bien al contrario, al tratar el tema español se adentra más en su historia y en su identidad…

…Y en vano buscaríamos en la literatura marroquí textos para una antología sobre cualquier otro país europeo o africano, porque lo marroquí y lo español se complementan y se entretejen”

   Esta mirada de Djbilou, no exenta de cierto pesimismo, es del año 1992 y ciertamente es lapidaria. Sin embargo, es de justicia señalar los posteriores intentos que se vienen realizando por varios autores marroquíes que escriben en lengua española; ejemplo, la esforzada edición que supuso la antología La puerta de los vientos (Destino – Barcelona, 2004) –libro en el que se incluyen textos de autores como Abdelfattah Kilito, Ahmed Ararou, Mohamed Toufali, Mohamed Akalay, Darima Aomar Toufali, Mohamed Bouissef, Ahmed El Gamoun, Larbi El Harti, Mohamed Lahchiri, Mohamed Lemrini El-Ouahhabi, Mohamed Messari, Hamid el Ouarrad, Mohamed Sibari, Oumama Aouad, Ahmed Bouzfour o Rabia Rayhan (varios autores de Larache, hay que decirlo).

   Falta, incluso, alguno que, por afinidad, por nacimiento, he de mencionar por necesidad perentoria, tal es el caso del poeta larachense ya fallecido Mohamed Mamoun Taha Momata, al que nuestra asociación Larache en el Mundo rindió debido homenaje en su día, y que es autor de Lágrimas de una pluma (Editions Marocaines et Internacionales – Tánger, 1993) o de Susurros (Casablanca, 1995). Sin olvidar al exquisito Mohamed Mgara, y al extraordinario poeta tetuaní Abderrahman El Fathi, autor de África en versos mojados (Facultad de Letras de Tetuán, 2002) y Desde la otra orilla (Quórum Editores – Cádiz, 2004), y a otros tantos autores.

   El escritor Mohamed Lahchiri ha recordado en más de una ocasión el artículo publicado en el diario ABC el 8 de Julio de 2004, con ocasión de la presentación de la referida antología La puerta de los vientos, en el que se lee:

La puerta, la que se abre entre occidente y África; los vientos, los de la cultura y el entendimiento. Esa es la mejor forma de definir el espíritu con el que nace «La puerta de los vientos. Narradores marroquíes contemporáneos», publicado por Ediciones Destino y que ayer presentó en Madrid el escritor Lorenzo Silva, colaborador en la edición del libro. La obra se presenta como una recopilación de 26 relatos que nos acercan la realidad actual de Marruecos y que están escritos por 16 autores rifeños, 13 de los cuales emplean el español como lengua literaria. En este sentido, el libro es una apuesta personal del propio Lorenzo, ya que en su opinión «hay escritores marroquíes que escriben en castellano y que son de primera fila», autores que él mismo conocía y que deseaba hacer llegar al público español, tales como Ahmed Ararou o M. Lahchiri, a los que califica de «exquisitos».
A este respecto, el autor de «El alquimista impaciente» se quejó del poco interés que hay en nuestro país por publicar obras de autores extranjeros que escriben en nuestro idioma, lo que contribuiría a la difusión y estímulo del mismo.

   Dicho esto, retomo las palabras del profesor Djbilou: Y en vano buscaríamos en la literatura marroquí textos para una antología sobre cualquier otro país europeo o africano, porque lo marroquí y lo español se complementan y se entretejen”. Siendo así, resulta triste ese desconocimiento que se preocupa por denunciar de la literatura marroquí en España, que es absolutamente cierto. Pese a la proximidad, pese a una historia en común, la realidad se impone y estos débiles pasos que se han dado, esos intentos porque los autores marroquíes que escriben en español no sean unos absolutos desconocidos son aún débiles. Como también es patente la escasez de títulos de libros de autores marroquíes que escriben en árabe traducidos al castellano.

   En esta otra vertiente, el pasado año, en las Jornadas Culturales que organiza anualmente Larache en el Mundo en el mes de Agosto, en la Casa de la Cultura de Larache, se presentó un honestísimo trabajo de traducción y edición de otro poeta marroquí larachense: Mohamed Al Baki. A través del Centro Al Ándalus de Martil, Tetuán, y la asociación Desarrollo y Solidaridad, se publicó un cuaderno de poemas titulado simplemente Larache. Poemas, con traducción de la profesora María Dolores López Enamorado. Siendo modesto, el trabajo de edición es exquisito y no hace sino poner otro escalón más en este diseminado, por disperso, esfuerzo que realizan varios francotiradores por abrir las puertas a esos autores marroquíes absolutamente desconocidos en España.

   De modo que, desde esta perspectiva, es incuestionable que, pese a la interrelación, pese a que lo marroquí y lo español se complementa y se entreteje, el desolador panorama que ofrece el desconocimiento mutuo en materia literaria nos obliga a todos a hacer un esfuerzo de comprensión y de aprehensión que nos abra de par en par las puertas a la publicación y publicitación de esos autores marroquíes, ya lo sean escribiendo directamente en español –doblemente quijotesco su esfuerzo y valentía- o siendo traducidos al castellano desde su lengua materna, lo que nos deparará, seguramente, sorpresas gratificantes.

   Para concluir este modesto artículo de homenaje, añadiré que la penúltima llamada de Abdellah fue para decirme que no se encontraba muy bien, pero no me quiso desvelar la gravedad de su enfermedad. De hecho, habíamos convenido que viajaríamos para vernos en Larache, de nuevo. Cuando colgué el auricular, pensé que su voz no era la misma de siempre y que algo le preocupaba. Días después, volvió a llamar para decirme que iba a enviarme por correo su último libro y esta vez, aunque me aseguraba que estaba mejor, por alguna razón, sus palabras me supieron a despedida. Su último trabajo jamás me llegó. No tuvo tiempo.

Así que Abdellah Djbilou y yo tenemos aún pendiente un viaje y un libro.

Sergio Barce

En el diario digital Calle de Agua, también podéis leer un artículo en recuerdo de Djbilou, escrito por el periodista Abdelkhalak Najmi, entrando en el siguiente enlace:

http://www.diariocalledeagua.com/noticias_detalle.asp?id=194&c=3

Mohamed Sibari, Mohamed Laabi, Sergio Barce, Abdellah Djbilou, Mohamed Akalay y León Cohen

Mohamed Sibari, Mohamed Laabi, Sergio Barce, Abdellah Djbilou, Mohamed Akalay y León Cohen

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LARACHE – FOTOS DEL «DÍA DEL BALCÓN ATLÁNTICO»

dia de los monumentos

Abderrahman Lanjri me ha enviado por facebook algunas imágenes del Día del Balcón Atlántico que se celebró el pasado domingo, organizado por «Larache en el Mundo». La primera foto es una explosión de colores en mi Balcón, en nuestro Balcón; parece posible incluso el escuchar la música que suena en ese momento…

Dia del Balcón 1

Y me hace sonreír viendo a esos chiquillos disfrazados bailando al son de los músicos. Los vivos colores me llevan en volandas hasta los jardines que guardo en mi retina, en los que tanto jugué, y ahora veo ese estallido de vida y noto lo especial que es ese lugar privilegiado.

La segunda fotografía es más entrañable…

Día del Balcón 2

Como siempre, Abderrahman hace que los pequeños sean los protagonistas de las actividades, y en la foto se les ve en el entorno maravilloso del Balcón, y veo la balaustrada, y veo mi cielo, siempre limpio, y veo el espigón al fondo y el océano que parece siempre el mismo pero nunca es el mismo, y querría ahora alargar los brazos y guardármelo todo en el regazo…

Día del Balcón 3

El Balcón lleno de niños. No hay nada más acertado para el Día del Balcón del Atlántico que llenarlo con las voces de la chiquillería larachense. Es un placer compartir el éxito de los amigos. Una vez más. Qué espectacular es nuestro Balcón…

Sergio Barce, abril 2013 

  

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