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MADRID: ESTE 6 DE MARZO, PRESENTACIÓN DE “VIAJANDO POR EL MAGREB” DEL ESCRITOR LARACHENSE JOSÉ EDERY BENCHLUCH

No sé si es una suerte de sortilegio de Lalla Mennana, pero el hecho es que este año arranca con la publicación y presentación de varios libros de autores y escritores larachenses. En pocos días se van a suceder las presentaciones de las obras de León Cohen, Luis Cazorla y José Edery. Y sé que hay alguno más en ciernes que estoy ansioso por anunciar. Y además de todo esto, el éxito del director de cine Abdeslam Kelai. A todo esto se añade que puedo considerarlos no solo como paisanos sino también como mis amigos, así que la satisfacción es enorme.

Hoy os anuncio la presentación del libro de José Edery, ampliación de su magnífico primer volumen sobre su viaje por el Magreb, tanto físico y real, como imaginario e histórico. Difícil calificar esta obra, a la que he dedicado tres largos artículos que podéis consultar, porque es como una especie de memento o de enciclopedia salpicada de anécdotas personales, de datos y documentos históricos, de leyendas, de historias humanas y divinas, de relatos, de recuperación de tradiciones, y sobre todo de una visión de los países del Magreb, de Marruecos en especial y de Larache en particular que la convierte en fuente de consulta permanente.

Aun no cuento con el nuevo volumen para descubrir sus nuevas páginas, de manera que me conformaré por hoy con colgar la invitación que me ha hecho llegar Pepe Edery junto a sus propias palabras, escritas con ocasión de este evento. Pero cuando tenga el libro en mis manos, amenazo con escribir largo y tendido de él.

Sergio Barce, febrero 2013

Queridos amigos y/o amigas:

Os adjunto la información de un evento histórico, al que por supuesto estáis invitados, que se celebrará en la Casa Árabe Sigue leyendo

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Entrega de los PREMIOS JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES 2012

El Dr. Pepe Edery Benchluch me envía un resumen de la entrega de los Premios <Jardín de las Hespérides> que tuvo lugar el pasado domingo y a la que me invitó con su generosidad habitual, seguramente por la amistad que nos une. Yo se lo agradezco sinceramente. Lo cierto es que el nivel de los paisanos que forman parte de la ACAM es realmente impresionante, sólo hay que echar un vistazo a lo que Pape Edery reseña de cada uno de ellos.

Los premios entregados en este XIII Encuentro ACAM del 25 noviembre 2012 fueron:

JOSE EDERY

JOSE EDERY

1.- Al Embajador de España AMARO GONZÁLEZ DE MESA, el socio más longevo de la ACAM, por su entusiasta  y constante participación en todos los Encuentros. Entrega: MARIA PEPA GOMENDIO PÉREZ-COBOS. Sigue leyendo

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VIAJANDO POR EL MAGREB HISPÁNICO (3) del escritor larachense JOSE EDERY BENCHLUCH

Último tramo del libro de Pepe Edery. Estas últimas doscientas páginas son más de trazo histórico y religioso, y el libro se convierte en un detallado documento en el que, además de continuar desvelando algunas leyendas y tradiciones más, especialmente el dedicado a las ghadas en el Magreb y los yennun, que son temas que me interesan personalmente, también dedica varias páginas muy interesantes al General Mezián, personaje curioso muy ligado a Larache.

Pero esta vez Pepe se adentra con mayor hondura en su estudio, descripción y miniaturista estudio de las mezquitas, tanto de Túnez, Argelia como de Marruecos, aunque a estas últimas les dedica más atención por su cercanía y por su cariño a nuestra tierra. Por supuesto, se demora con delectación en las mezquitas de Larache, que además nos sirve para proseguir con nuestros paseos por las calles de la ciudad. Así que  de su mano, nos vamos de visita a las mezquitas larachenses:

<En Larache o El Araich el primer edificio que atrajo la atención de las tropas españolas que desembarcaron en 1911 en la playa del Barandillo fue la mezquita Nasriya, junto al primer colegio del Patronato Militar Español de principios del siglo pasado. Recuerdo que en mi infancia las olas del mar, durante la época de grandes mareas, barrían la calle y lamían su puerta. Situada en un extremo de la calle, que es como un paseo-balcón de la playa fluvial, su alto alminar se eleva sobre la puerta de entrada  presentando varios tramos de decoración en tonos blancos y azulados. Se presencia es notable y atípica en el paisaje del borde urbano, en los aledaños de la playa y sobre la ribera del río Lukus. Construida en el siglo XVIII por la cofradía morabítica de los nasyirin en honor de su santo fundador Sidi Ahmed Nasr Dari, está constituida por un edificio de tres crujías o espacio comprendido entre dos muros de carga, con tres tramos paralelos al muro de la quibla.

Mezquita Nasriya o Nasría

El Zoco Chico larachense es uno de los mercados más bonitos de Marruecos por su estructura y tradicional estilo arquitectónico, que fue construido en el siglo XVIII. Un espacio urbano que unía el barrio de la Alcazaba a través de su puerta del siglo XV cubierta con bóvedas de ladrillo y con un arco en herradura con decoración polilobulada con paños de sibka, con el barrio de las Kebibat (cupulitas). A través de su puerta con su misma denominación que comunicaba con el castillo Al Nasr, de San Antonio o de las Kebibat, tres denominaciones sucesivas desde su construcción en el siglo XVI tras la batalla de los Tres Reyes o del Mejazén, por el Sultán Ahmed al Mansur al Daabi.

Castillo Al Nasr, de San Antonio o de las Kebibat

En este castillo, histórico baluarte defensivo en la historia de Marruecos, España y Portugal, situado al final del extremo norte del acantilado y mirador del Balcón del Atlántico, dominando la desembocadura del río Lukus en una espléndida panorámica, estuvo ubicado el Hospital Civil. En el que muchos prestigiosos médicos españoles de mi anterior generación dejaron constancia y recuerdos de su arte galénico (doctores Los Certales, López Astral, Amselem, Mayor, Consuegra, Dalebrook, Seguí, Muñoz, Quetglas, etc…). Situado frente al Consulado de España (el edificio Flecha), actualmente se halla abandonado y en completa ruina. La tercera puerta de acceso al Zoco Chico es la de la Medina, construida en 1612, que daba acceso a la plaza de Armas, espacio previo a la construcción del zoco chico. Fue remodelada en época del Protectorado al mismo tiempo que se construía la plaza de España, hoy denominada plaza de la Liberación, tradicional y principal centro urbano y comercial de la ciudad.

Mezquita Mayor

En el zoco chico se encuentra la mezquita Mayor o Jamaa Kebir construida en el siglo XVIII por mandato de Ibn Abdalah sobre el solar de una antigua mezquita fundada por el Sultán Mulay Ismail en el siglo anterior. El edificio de unos 1.200 metros cuadrados consta de cuatro naves, cinco tramos de arquerías y patio porticado. Su mihrab en medio del muro de la quibla es un artístico nicho de sección pentagonal con un arco de herradura. La mezquita posee cinco entradas diferentes: tres para los fieles, una para el imán y una para los servicios funerarios. A semejanza de la mezquita Nasriya, que era como un vigilante espiritual para los obreros del mar, esta jamaa conforma perfectamente la dualidad funcional de las mezquitas al servir de espacio de oración y de espacio social. Se apoya para esta función en la vecina madrasa, creada inicialmente en 1170 como fondac (albergue) de mercaderes, y en los artesanos y comerciantes del zoco chico y de su alcaicería.

Mezquita Anwar

La mezquita Anwar y la Torre de la antigua Comandancia de Marina son los edificios que más sobresalen en una panorámica de la ciudad desde la otra orilla del río o desde las ruinas púnico-romanas del Lixus. Atravesando desde el zoco chico la puerta de la alcazaba se encuentra la mezquita en la plaza del mismo nombre. Construida en el siglo XV, fue reconstruida en el siglo pasado sustituyendo su antiguo minarete de tipo cuadrado por el actual alminar octogonal. El edificio se asienta sobre mezquitas anteriores construidas en los siglos XV y XIX, edificadas en los espacios del antiguo convento y cementerio cristiano de San Francisco, del siglo XVII. Se caracteriza en su arquitectura por su sala indiferenciada de tres naves con tres tramos cada una, y su galería con pórticos.

La mezquita Mesbahiya, fundada originalmente como zauía para los fieles de la cofradía fundada por Sidi Yilali el Mesbahi en el siglo XVII, está situada en pleno barrio de las Kebibats, en las cercanías del sadik (justo) judío de la ciudad Rebí Yusef Hagalili (José el Galileo). Fue construida en los siglos XVIII y XIX y restaurada durante el Protectorado español. Consta de cuatro crujías de cinco tramos cada una, paralelas, al muro de la quibla, sin patio de abluciones, y con un blanco alminar trabajado con azulejos en su mitad inferior>.  (Pag. 471 y ss.)

Como cierre a su antológica Summa, el doctor José Edery Benchluch también nos explica profusamente la existencia, historia y estado actual de las sinagogas en el Magreb, en Marruecos en especial y, de nuevo, calmosamente en las de Larache. Me remito a su artículo que ya colgué en este blog sobre las snogas, pues hay parte en aquel de lo que describe en su libro, aunque he de advertir al curioso que en su libro los datos sobre las sinagogas de Larache son francamente jugosas.

El capítulo último del libro, además de dedicarlos a las sinagogas, ofrece una gran variedad de aspectos relacionados con los hebreos: su tradición gastronómica, el sexto mandamiento en Marruecos –muy simpáticas las anécdotas sobre los prostíbulos, especialmente durante su infancia, y la calle Real de Larache-, la escritura fenicio hebrea, el Bar Mitzvá, etc, etc…

De todos ellos, reproduzco un fragmente que me ha resultado aleccionador. Desde siempre, he utilizado la palabra “hebreo” y raramente la de “judío”, incluso algún amigo me ha hablado de ello diciéndome que siempre le ha llamado la atención mi manía. Pues ha sido precisamente Pepe Edery quien me ha dado la respuesta: simplemente proviene de algo que se implantó en la zona del Protectorado, y que yo, nacido ya en un Marruecos independiente, “heredé” de alguna manera de mis padres. Y esta es la explicación:

<Franco y los judío-hebreos de Marruecos:

Tras la Guerra Civil española, en la España de Franco, en sus colonias, Protectorado y Plazas de Soberanía, se utilizaron las denominaciones judío y hebreo en dos sentidos diferentes. Franco publicó en 1926, dos años después de la retirada y evacuación de Chauen o Xauen durante la Guerra de Marruecos, un artículo en el que resaltaba la dignidad y las virtudes de los judíos que vivían en la ciudad marroquí, entre los que tuvo varios amigos. Algunos de los cuales fueron los que probablemente intercedieron ante los banqueros judíos de Ceuta y de Tánger para obtener préstamos y donaciones (a fondo perdido) para ayudar al Alzamiento que se produjo diez años después. Este filosefardismo labrado en Marruecos, según Álvarez Chillida, será esencial para comprender  su postura de ausencia de un antisemitismo declarado, tanto durante la guerra como en determinadas declaraciones. Puede que influyeran también sus probables antecedentes genéticos judíos, de los que se vanagloriaba públicamente su hermano Ramón, que era aviador, y de los que Hitler ordenó se investigaran.

Franco quiso distinguir, y en este sentido orientó su política, entre los judíos <buenos> y los judíos <malos>. Estos segundos eran los europeos, <aliados en cuerpo y espíritu>, según su concepción, con sus enemigos, que eran Rusia, los comunistas, la masonería y los judíos norteamericanos. Acordaros de su famosa frase del <contubernio judeo-masónico> en la mayoría de sus discursos. Los judíos <buenos> serían los sefarditas, especialmente los que vivían en Marruecos, a los que se denominaría <hebreos>, para que no se confundieran con los <malos>. Por ello en el Protectorado, en Ceuta y en Melilla, hasta fechas muy recientes, se utilizaba la denominación de <hebreo> por parte, no sólo de los cristianos, sino también de los propios judíos>.  (Pág. 518)

Dr. JOSE EDERY BENCHLUCH

Sea como fuere, mi personal uso de la palabra “hebreo” quizá provenga de aquí, pero en lo más profundo deriva de mi idea de que esta palabra es más respetuosa, quizá porque la de “judío” fue tan manoseaba, vilipendiada y despreciada, especialmente en las etapas más oscuras de la historia europea, que me resulta mucho menos atractiva. Pero esto es una cuestión muy personal.

En fin, llegados al final del libro <Viajando por el Magreb Hispánico> hemos de concluir que es una obra imprescindible para consultar, estudiar, aprender y, claro, viajar, especialmente a los larachenses, que de una u otra forma lo harán de regreso. He disfrutado con muchas de sus partes, como ha quedado patente en mis tres entregas o comentarios al mismo, y reitero una vez más que es un trabajo espectacular.

Última hora: Pepe Edery <nos amenaza> con la inminente publicación de un segundo volumen. Y yo me pregunto, ¿pero aún le quedan más temas que tratar? Parece que sí, de manera que gracias a él tendremos una pequeña gran biblioteca de consulta, ampliable.

Sergio Barce, octubre 2012

 

 

 

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LA “MITZVÁ” DE UN “QUISTIANO” DE LARACHE POR SUS CEMENTERIOS JUDÍOS, artículo del escritor y médico larachense JOSÉ EDERY BENCHLUCH

 

Antonio Mesa, JOSE EDERY y Sergio Barce

Me disponía a cenar en aquella fría noche madrileña de un mes de enero de 2009, cuando recibí una llamada telefónica desde la antigua capital del ex Protectorado de España en Marruecos de mi amigo Javier Jiménez-Ugarte. Actual Embajador de España en el Reino de Suecia y entonces Cónsul General en Tetuán y Cónsul en Larache (que incluía la circunscripción de Alcazarquivir). Me alegré de su llamada pues además de nuestros temas personales, solíamos conversar sobre mi ciudad natal, en cuyos habitantes y destino, junto a sus predecesores los inolvidables cónsules de España en Larache don Teodoro de Cuevas y Espinach, don Isidro de las Cagigas, don Juan Zugasti, don Emilio Zapico y don Eduardo García-Ontiveros, ha dejado una gran impronta por la eficaz labor profesional en las ciudades del Lukus.

Me comentó las buenas perspectivas y posibilidades, una vez soslayados algunos problemas presupuestarios y designación de un diplomático de carrera, de que Larache tuviera un cónsul titular residente. A mediados de la década de los setenta se había adscrito el consulado larachense al de Tánger y posteriormente al de Tetuán, aunque con funciones propias así como las del personal funcionario y contratado.

Pero lo excepcional de la conversación fue cuando el Cónsul me dijo:

 <<Mira Pepe, te voy a pasar al párroco de Larache que es polaco, que está conmigo en Tetuán por un grave problema en su Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, que hemos charlado sobre ti y de la ACAM, y que desea hablar contigo>>

D.Javier Jiménez-Ugarte

En los breves segundos que mediaron en pasarse el auricular del teléfono, mis neuronas y neurotransmisores activados por la adrenalina de mis glándulas suprarrenales se pusieron a funcionar a la defensiva a una velocidad endiablada. Pues la experiencia y los relatos de mi tierra me habían enseñado que cuando un cura, un rabino o cualquier pastor de una congregación religiosa quiere hablarte es para pedirte algo, especialmente en el terreno monetario o financiero. En Larache todavía se recuerda al rabino mendicante polaco Rebí Zeev a principios del siglo XX, que llegó a la ciudad por unos días. Comenzó pidiendo “ligeros donativo y pequeños favores” (no era precisamente en esos años una comunidad próspera y pudiente), entre otros a mi abuelo paterno Yamín, y se quedó dos años por lo menos implicando a varios comerciantes y a mi ancestro en proyectos industriales y comerciales. Entre otros la fabricación de velas casher, importaciones de Inglaterra (principalmente de Manchester) de objetos religiosos y tejidos sobrios para confeccionar vestidos y trajes, etc…

Iglesia del Pilar de Larache

Cuando comenzó el párroco polaco-larachense a hablarme, no pude evitar acordarme de aquel bueno pero triste rabino polaco mendicante siempre vestido de negro, con su levita que daba la sensación que siempre era la misma y que años después de su etapa larachense desarrolló una gran labor en diversas yeshivot (seminarios) en ciudades de la zona francesa, principalmente en  Meknés. Como sus correligionarios de la Calle Real, del Zoco Chico y del Barandillo por donde solía transitar o pasear (apenas habían entonces edificaciones extramuros de estas zonas), tenían la impresión de que no se cambiaba su levita negra ya que el color inducía a error, se extendió entre las madres la expresión o dicho, cuando un niño no se quería bañar o cambiar de ropa: “No seas janes (sucio) ah rebí Zeeb”.

Las primeras o principales palabras del párroco franciscano que recuerdo fueron las siguientes:

<<Doctor, me dirijo a Vd. tras los comentarios que me ha hecho su amigo el señor cónsul, que por cierto ha ayudado en gran manera a solucionar el problema de las obras de la iglesia del Hospital Español de Tetuán. Nuestra iglesia de Larache se está cayendo a pedazos, sobre todo el techo, y necesita grandes reparaciones y obras con urgencia presupuestadas por una cantidad que no disponemos. Mi nombre es Czeslaw Michal Stachera, aunque soy más conocido como el “Padre Simeón”. He nacido en un pueblo polaco cercano a Wadowize al sur del país, donde nació y vivió el Papa Juan Pablo II. De este santo varón aprendí mucho de su labor pastoral, y una de estas lecciones era que cuando tenía determinados problemas con sus feligreses enviaba como intermediario para solucionarlos a su mejor amigo de la infancia que era judío, y como Vd debe saber se llama  Jerzy Kluger ( falleció cerca de Roma en enero de 2012). Por ello también me dirijo a Vd para solicitar su ayuda y colaboración para remediar el problema del edificio, pues así me lo ha aconsejado el señor Jiménez-Ugarte.”>>

Iglesia del Pilar – Nave central

Efectivamente era tan conocido entre “nosotros” Jerzy Kluger como lo era Lustiger, el “cardenal judío” nacido en Paris, de origen polaco, circuncidado Aaron y bautizado Jean Marie. Arzobispo de París, era muy amigo de Juan Pablo II, siendo nombrado por este con el birrete cardenalicio y considerado como un casi seguro papable. A veces he sospechado que el nombramiento lo efectuó el Papa para fastidiar a los franceses tradicionalmente xenófobos antijudíos y luchar contra la creciente corriente antisemita que se estaba instaurando en Francia. Solían reír ambos del chiste francés que  preguntaba: “¿En qué se parecen el Gran Rabino y el Cardenal de París? En que el Cardenal también habla idish” (idioma judeo alemán hablado por los judíos asquenazíes de Europa oriental). Lustiger en la misma línea de la concordia judeo católica de su amigo Wojtyla, se opuso firmemente a la beatificación de la reina española Isabel la Católica.

Jerzy Kluger era compañero de clase y pupitre, y el mejor amigo de Karol Wojtyla, estando sus casas separadas solamente por la plaza del pueblo (donde estaba la iglesia) y compartían actividades, juegos (y comidas obviamente solamente en casa de Jerzy) en ambos domicilios.  Durante el Holocausto o Shoah (“catástrofe”), Jerzy perdió a la mayor parte de su familia en los campos de concentración nazis. Después de la Segunda Guerra Mundial donde luchó con los aliados y partisanos en Polonia y en África, se instaló en Roma donde ambos amigos se encontraros y continuaron con su antigua amistad y frecuentes encuentros. Asesoraba o aconsejaba al nuevo Papa en temas judíos, como la histórica visita de Juan Pablo II a la sinagoga de Roma; visita que desde hacía siglos (yo no recuerdo ningún antecedente) no efectuaba ningún Papa. Ente ellos, según me comentó el “Padre Simeón”, se llamaban familiarmente “Lolek”, el Papa, y este a Jerzy le llamaba “Jureck”.

El Venerable (etapa previa a la beatificación) Juan Pablo II siempre me ha recordado, y con igual simpatía, respeto y admiración hacia ambos, al Papa Juan XXIII (beatificado por Juan Pablo II y propuesto por varias organizaciones como “Justo entre las Naciones” en Israel),  principalmente por la contribución decisiva, tanto del Papa polaco como del italiano lombardo, al diálogo respetuoso entre católicos y judíos. Lástima que no se pueda decir lo mismo de Pio XII (Venerable con Benedicto XVI) predecesor de Angelo Giuseppe Roncali, tanto en su labor diplomática de Secretario de Estado o de Nuncio cuando era  Eugenio Pacelli como en su posterior etapa como Papa. Recuerdo que debió fallecer un domingo 9 de octubre de 1958, ya que me enteré de la noticia llegando a la estación de Atocha a las diez de la mañana con el tren correo procedente de Granada donde viajé toda la noche durmiendo en el hueco de los equipajes (gracias a mi corta estatura) para llegar a tiempo a la capital y poder inscribirme en el quinto curso la Facultad de Medicina de Madrid. Al Papa Juan XXIII,  tuve el honor de verle y saludarle en Roma en julio de 1961 durante el viaje de “Fin de Carrera”, conservando en mi memoria su simpática y bonachona sonrisa,  y una curiosa anécdota de su perspicacia religiosa hacia mi persona que en otra ocasión relataré.

Boris Toledano con el Rey Mohamed VI

No sé si por el reto lanzado por el párroco larachense o por el marketing desarrollado a través de nuestra Asociación Cultural Amigos en Marruecos (anteriormente Amigos de Larache), o por el llamamiento a nuestros socios de la ACAM sin distinción de credo, pues casi todos respondieron en general de forma fabulosa. La cuestión es que se recaudó una importante cantidad del presupuesto global, que era el equivalente a unos diez millones de las antiguas pesetas y que recibió directamente el párroco franciscano, lo  que contribuyó en gran manera a reparar el techo, fachadas, pintura y vidrieras de la iglesia situada en la “Avenida”, antes del Generalísimo y actualmente Mohamed V, y que desde su inauguración en 1931 se habían casado y bautizado en ella unos 100.000 fieles larachenses y de la región. Su restauración no solo implicaba, y así lo consideramos, a nuestros paisanos cristianos, sino también a los otros dos credos por ser uno de los edificios más emblemáticos y bellos de la ciudad y de la región del Lukus. En dicho proyecto ecuménico de reparación de la iglesia, recuerdo que las tres primeras donaciones procedieron, como me informó el “Padre Simeón” y con gran sorpresa por su parte, de una socia judía larachense residente en Sevilla, de un judío de Tánger también miembro y residente en Madrid y de una socia musulmana larachense con residencia en Madrid.

Algunos me comentaron que quizás una parte del éxito de la campaña por la que muchos contribuyeron o aumentaron su aportación se debiera a que el coordinador de la campaña por parte de la ACAM era judío. Y por el mismo  concepto de hachuma (vergüenza)  que utilizaba el cura Karol Wojtyla en su parroquia  de Wadowize (al sur de Polonia) a través de su amigo judío como me relató el párroco de Larache, y que pudo  reflejarse también entre los donantes de la Asociación. El concepto y ámbito de la hachuma tan extendido entre mis paisanos nativos u oriundos de Marruecos, viene  bien explicado y descrito en mi libro “Viajando por el Magreb” cuya segunda edición aparecerá próximamente.

Este mismo concepto magrebí de la hachuma, es lo que ha debido motivar a las máximas autoridades comunitarias judías de Marruecos para que  inicien (o lo vayan a hacer) el proceso de reparación de las tumbas judías de los dos cementerios de Larache. Y ello gracias, o en gran parte, a la gran mitzvá (“buena acción”) a través de la carta que les envió nuestro paisano quistiano Sergio Barce Gallardo en nombre propio, de los larachenses de las tres confesiones y como presidente fundador de “Larache en el Mundo”.

Raphaël Cohen, presidente de la Comunidad Judía de Marbella, cuyo padre era larachense, y Boris Toledano, presidente de la Comunidad judía de Casablanca

Desde hacía cinco años numerosas peticiones fueron enviadas por judíos larachenses desde diversos países a dichas autoridades, en las que tuvieron un eficaz protagonismo nuestros paisanos Carlos Amselem Elbaz desde París y Jacques Abeckjer (Isaac Abergel) desde Miami, así como el “forastero” Pablo Valverde, con cartas, comunicaciones telefónicas, artículos en páginas web, etc… habían caído hasta la fecha en saco roto, o con respuestas y promesas de proyectos que nunca se realizaron. Alguno “explicado” por el Secretario General del Conseil de la Communauté Israelite du Maroc  y antiguo ministro de Turismo señor Serge Berdugo. Hasta que la carta del letrado quistiano Sergio Barce, por primera tras las anteriores peticiones, fue contestada en sentido positivo (en principio) por el presidente de la Comunidad Israelita de Casablanca, el larachense don Boris Toledano Oziel, que con cerca de noventa y cinco años de edad (mejorados cumpla 126 años) es el presidente comunitario en activo más veterano del mundo judío en todo el holam.

¡Bravo alek por Sergio! y Kol Akavod (“Todo el honor”).

 Dr. José Edery. Madrid septiembre 2012.

Como anexo figura la carta de Sergio Barce y la respuesta del señor Toledano.

Para mayor información del tema ver www.acamlukus.es en el apartado “Sefarad”

Carta remitida a D. Boris Toledaono

He visto con estupor algunas fotos de los cementerios judíos de Larache, y la verdad es que resulta lamentable y vergonzoso su estado. Yo no soy hebreo,  pero soy el presidente de la Asociación Cultural LARACHE EN EL MUNDO en España. En nombre de ésta, y de sus miembros, entre los que nos orgullece contar a larachenses tanto hebreros como musulmanes y cristianos, le ruego tomen cartas en el asunto a la mayor brevedad, primero para evitar el continuo expolio de las lápidas de las tumbas, segundo por la imagen de abandono y desidia que ello conlleva, y tercero porque mantener estos cementerios es ejemplo para el futuro, y orgullo para el presente. Le repito que no soy hebreo, pero todo lo que menoscaba la imagen y el nombre de Larache me preocupa. Siempre ha sido un lugar de convivencia, de respeto, de mutuo aprecio entre las tres religiones, y sus cementerios deben mantenerse como prueba de ello.
Nuestra memoria común está en los cementerios cristiano, musulmán y judío. No dejemos en el olvido algo tan positivo y ejemplar.
Atentamente,

SERGIO BARCE GALLARDO
Abogado
Presidente de la A.C. LARACHE EN EL MUNDO

Respuesta de D. Boris Toledano:

Muy Senor mio,
 
Recibimos su mensaje al cual agradecemos y tenemos el placer de confirmarle la obra de  restauracion proxima de los dos cementerios Larachenses.
 
Boris TOLEDANO
Président de la Communauté Israélite de Casablanca.

APOSTILLA  (En respuesta a tu artículo):

Querido Pepe Edery: No sé si mi carta ha tenido o tendrá el efecto deseado, espero que sí por la respuesta antes reproducida, pero soy una persona que, después de tantos desengaños en Larache con varias ideas y propuestas para defender monumentos y construcciones del patrimonio local larachense que luego se han ido al traste, ya me tomo estos temas con cierto escepticismo. Pero ahora espero que esto no caiga en saco roto; más aún, intuyo que D. Boris Toledano va a hacerlo realidad. Por otro lado, creo que todo es labor, como bien destacas en tu artículo, de cuantos han enviado cartas o han efectuado gestiones al respecto, especialmente tú, Carlos Amselem o Carlos Tessainer, así que entre bastantes larachenses vamos poniendo un granito de arena.

Me gustaría destacar un detalle de tu artículo respecto al Consulado de España en Larache, que se pretende eliminar: con lo que cuentas, se ofrece una idea muy clara de la importancia de esta legación. Así que deseemos que las gestiones que también estamos efectuando para evitar su cierre fructifiquen positivamente.

En cuanto a las palabras tan cariñosas que me dedicas en este artículo, lleno, como todos tus escritos y libros, de un torrente de buen saber, sólo puedo agradecértelo desde el corazón y desde la profunda admiración que profeso a tu  enorme talla humana e intelectual.

Sergio Barce, septiembre de 2012

Sergio Barce, Dr. José Edery y Prof. Adnan Mechbal

         

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VIAJANDO POR EL MAGREB HISPÁNICO (2), del escritor larachense JOSÉ EDERY BENCHLUCH

VIAJANDO POR EL MAGREB HISPÁNICO  (2)

Segunda entrega. Pasada la página 400 de esta maravillosa enciclopedia, cumplo mi promesa en este intento por resumir y abarcar todo el valor del libro del Al Tebib Pepe Edery.

Me he encontrado en estas otras doscientas páginas de “Viajando por el Magreb Hispánico” con tal profusión de temas, anécdotas y detalles históricos que no tengo más remedio que volver a quitarme el sombrero: chapeau! Y aceptar que mi desconocimiento en tantas materias comienza a ser preocupante. ¿O será que Pepe Edery sabe más de lo que debiera? Seguro que mi pregunta le hace sonreír.

Pero lo cierto es que se aprende, y se aprende mucho en este libro de viajes, de memorias, de anecdotarios, de Historia, de historias… ¿cómo calificarlo? Imposible. Ya dije en la primera entrega que es una especie de Summa, y sin duda lo es. Pero también es un mosaico lleno de humanidad y de afecto hacia el Magreb, y en especial hacia Marruecos, y más exactamente hacia Larache, que es la debilidad de Pepe Edery.

La parte central de “Viajando por el Magreb Hispánico” arranca con la Independencia de Marruecos, que nos relata a través de sus propias experiencias personales y familiares y a través de lo protagonistas que han escrito la Historia de ese acontecimiento fundamental del país. Su admiración por la labor del rey Mohamed V es evidente.

Fantásticas son sus anécdotas personales, como la que vivió con el doctor Omar el Khatabi, que recomiendo. Y entre una cosa y otra, mi querido Pepe Edery me enseña, como el extraordinario hombre-enciclopedia que es, el significado y protocolo de los saludos y de las bendiciones en la cultura magrebí, como el beso (confieso que alguna vez he cometido alguna imprudencia o torpeza con alguna amiga marroquí en público, de lo que uno se da cuenta en el mismo instante del error), o la blasfemia, la muerte y el entierro y los ritos funerarios, la leyenda de los Siete Durmientes, o de la diferencia entre Barakallahu fik y Chukram, el significado de los diferentes números para cada una de las tres religiones –a Pepe García Gálvez le encantará la parte dedicada al número siete-, y nuestro Al Tebib Harofé nos hace viajar también por la Historia llevándonos desde los califas Alí y Abd al Rahman I hasta el actual monarca Mohamed VI mientras a la vez nos explica las diferencias entre los sunnitas y los chiítas, qué supuso la Marcha Verde sobre el Sahara, nos habla de las monedas en el Magreb, de la actividad del padre José Lerchundi en Marruecos, o el origen y el significado en la cultura marroquí de personajes reales, como el famoso General Mizián o la Duquesa de Guisa, y ficticios, como Yoha, que es tan popular en tantos relatos.

Santuario de Lalla Menana

Así como la leyenda de la patrona de Larache Lalla Menana… Porque hay además un extensísimo capítulo sobre los santos del Magreb, muy curioso y lleno de datos históricos y anecdóticos.

El capítulo de los rezos es amplio, curioso, aleccionador, pero es una buena enseñanza para acercarse a los pilares del Islam, a cómo se practican los rezos en cada lugar, a sus significados, cuáles son los rituales desde la ablución hasta el propio rezo; y muy detallista es también su relato sobre las manifestaciones públicas del Shavuot en Larache y los rezos de su padre, de Babá. Y también son curiosas sus explicaciones sobre la postergación, el acto de descalzarse antes de entrar en la mezquita o la Fatiha.

Hay una breve pincelada en esta parte del libro que me gustaría reproducir porque nos trae recuerdos a todos los larachenses, una imagen que está grabada en nuestra memoria, la del barquillero:

<En un local del Pasaje Moreno, Dris el Lahguar (el tuerto, pues debía tener una anomalía en un ojo) vendedor ambulante frente al Cine Ideal, con su carro de cuatro ruedas, de pipas, cacahuetes, camarones hervidos, almendras y demás comestibles, para entretenimiento durante la proyección cinematográfica, había instalad un depósito de chufas para preparar horchata. Con el tiempo instaló sucursales con sus carros ambulantes frente a los cines Teatro España, Cine Coliseo y Cine Avenida, y además junto al carro, un ayudante vendía barquillos. El barquillero es un personaje típico madrileño, con la venta o rifa de sus tradicionales barquillos de canela o de miel. En el Marruecos español del Protectorado, y en la región occidental de Argelia, se reflejaban y tenían su ubicación las mismas costumbres y actividades de las provincias españolas, en simbiosis con las tradiciones magrebíes.

Cine Coliseo

Y una era el barquillero, sobre todo a la puerta de los colegios y de los cines, con su coloreada y dibujada bombona metálica coronada por su ruleta, y la cesta de mimbre repleta de barquillos. La numeración de la ruleta, de entre 12 y 20 números repetidos del 1 al 4, iban intercalados por cuatro, seis o más espacios llamados clavos, en los que si la hoja al girar se paraba, se perdía. Se podía optar por comprar directamente el barquillo, lo que era más barato y seguro, o bien jugar, que es lo que hacíamos la mayoría, ya que, aunque la jugada era más cara, había posibilidad de ganar cuatro deliciosos y crujientes barquillos. Dris, a las horas de la oración, extendía una pequeña estera en la puerta, dificultando en ocasiones el paso de transeúntes, para hacer sus plegarias preceptivas.>

Nos lleva al interior de un Hammám en Larache, al cementerio judío, incluso a la Plaza de Toros que se montó en Larache.

<En Marruecos fueron efímeras las Plazas de Toros de Uxda, quizás la más antigua donde Romerito toreó en 1912, la de Villa Sanjurjo –Alhucemas- inaugurada en 1951 y la de Larache. Sobre todo ésta, que se construyó en ladrillo y piedra, sin chiqueros, en los terrenos lindando con la Hípica militar y los bosques de los Viveros municipales por iniciativa del Ingeniero de montes Mariano Jaquotot Uzurriaga, amigo del Alto Comisario el teniente general Orgaz, quien le había destinado a Larache en 1943. El ejército español del Protectorado ayudó en su construcción en un tiempo súper record para celebrar una sola corrida, en la que participaron los cuatro hermanos Bienvenida. Es decir, Pepe, Antonio, Luis y Juanito –éste, que era el pequeño, cumplía su servicio militar en la ciudad-, estando la plaza en la actualidad totalmente en ruinas.>

Construcción de la plaza de toros de Tánger

Y es que, para mi sorpresa, he descubierto que el padre de Pepe Edery fue socio de la Plaza de Toros de Tánger, un monumento único en África que languidece como tantas otras joyas arquitectónicas del pasado de Marruecos que se están perdiendo absurdamente, cuando podrían ser heredadas como parte de la historia y del patrimonio del país y dedicarlo a centro cultural, recinto para conciertos y teatro, en fin, un  monumento de incalculable valor.

Plaza de Toros de Tánger

Y aunque el libro es tan extenso como denso, cuando habla de Larache se detiene, toma aire y relata con parsimonia, casi acariciando las palabras. Sirva de ejemplo, una anécdota familiar de Pepe Edery, para mostrar su peculiar forma de explicar la forma de ser marroquí, en este caso el “conformismo” tan característico de nuestra idiosincrasia cultural:

<Recién terminada la Guerra Civil española, el que fue gran rabino sefardita de Haifa, en Israel, el entonces rabino principal de Meknes durante el Protectorado de Francia en Marruecos, Rebí Yusef Messas, visitó a su hermanastro Yamín <mi abuelo paterno> que residía en Larache, en la zona costera atlántica del Protectorado de España. Yamín llevaba una vida tranquila y sosegada, conformándose con las ganancias que obtenía de su tienda de ultramarinos en la calle Real y el arrendamiento de alguno de sus inmuebles. Por la mañana iba a su sinagoga, de la que era propietario, y luego unas pocas horas matinales las pasaba en la tienda charlando con los clientes; el almuerzo, la tradicional siesta, algunas lecturas de la Torá <había estudiado en un yechivá o seminario de Meknés>, breves paseos por el puerto, charlas con los amigos que se cruzaba, que eran muchos, otra vez sinagoga para rezos y charlas vespertinas, a cenar y a dormir. Su hermano, al observar lo exiguo de sus ganancias, y que de éstas gran parte se las llevaban los pobres y necesitados a los que solía vender de fiado y cuyos préstamos nunca cobraba, al igual que la mayoría de los alquileres de sus inmuebles, le aconsejó y propuso, con un inhabitual espíritu europeísta, quizá adquirido en Argelia, cómo aumentar las ganancia.

Rabí Yusef Messas

-Mira, Yamín, lo que tienes que hacer es trabajar por las tardes y muchas más horas. Con el tiempo ganarás más dinero, ahorrarás y podrás comprarte más casas, lo que a su vez te aumentará las ganancias y podrás continuar ampliando tus negocios. Así, cuando tengas sesenta años, es decir, dentro de unos veinte años, podrás vender todo y con los millones que has ahorrado y ganado podrás vivir como quisieras.

Mi abuelo Yamín le preguntó, al que acababa de dejar su puesto de gran rabino en Tlemcén en Argelia, para aceptar un puesto menor en su ciudad natal de Meknes.

-Jay (hermano) Yusef, y cuando tenga tantos millones, ¿qué haré?

A lo que le respondió su hermano, también pequeño de talla pero rubicundo y luciendo una abundante y prematura barba encanecida.

-Pues entonces pasearás cuando quieras, charlarás con tus amigos, podrás leer tranquilamente, alquilar tus casas, comprarte una sinagoga, dormir lo que se te apetezca, dar limosnas a todo el que te la pida, disfrutar de la familia y no preocuparte de nada de este holam (mundo).

Yamín, con su voz suave y tranquila, característica en todos los hermanos, pero con un pequeño fondo socarrón, le contestó:

-Ah, jay. ¿Para qué tanto trabajo, esfuerzos y ganancias? Y sobre todo, ¿por qué tengo que esperar veinte años para hacer lo que vengo haciendo todos los días?

Sorprendido Yusef ante esta lógica tan simple y conformista, muy propia del país donde ambos habían nacido y vivido, tras una espontánea carcajada, abrazó a su hermanastro y con expresiones cariñosas, mezcla de árabe y hebreo, le dijo entre otras frases de aprobación:

-¡Andek al hak, a jay la´aziz! -Tienes razón, mi querido hermano-.> 

También nos lleva a la Zauía Kadiria y a la procesión de los aixauas, recuperando escenas que parecen hundidas en el olvido.

Cuando Pepe Edery nos habla de la Fatiha, también explica las similitudes que existen entre los rezos musulmanes, hebreos y cristianos, y de aquí le robo cariñosamente las estrofas o rezo musulmán que prueban lo anterior, que demuestra la convivencia e intercambio cultural existente, y que me sirve además para poner punto y final a esta segunda entrega de mis impresiones sobre su libro. Las estrofas dicen: 

<Que los verdaderos creyentes, los creyentes de Al Kitab, el libro de las tres religiones, tanto ellas como ellos, son amigos los unos de los otros>.

Sergio Barce, julio 2012

 

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