Ayer se presentó en Madrid la novela de Luis Cazorla LA CIUDAD DEL LUCUS, que fue un rotundo éxito tanto por la calidad de quienes hicieron la presentación como por la asistencia al acto, que estuvo abarrotada de un público entregado. Mucha gente hubo de escuchar en pie, llenando el pasillo central y los laterales, y otros se tuvieron que conformar con permanecer fuera del salón. Entre tanto público, acudimos, claro está, un buen número de larachenses, y ya durante el momento de la firma de los ejemplares al final del acto inmortalizamos el momento con varias fotografías junto al protagonista, Luis María Cazorla.
De nuevo la familia Cazorla. Si Luis María Cazorla ha llenado ya varios de mis artículos (y habrá alguno más) dedicados a los creadores larachenses, y en su caso en la doble vertiente de jurista y de escritor, hoy he de hacerlo con su hermana, María Soledad Cazorla Prieto, a quien, desde hace tiempo, sigo y admiro en su difícil puesto de Fiscal de Sala del Tribunal Supremo de Violencia sobre la mujer.
También Mª Soledad Cazorla nació en Larache. En 1980 ingresó en la carrera Fiscal, siendo sus primeros destinos las Fiscalías de Gerona, Valladolid y Madrid. Pasó a la Fiscalía General del Estado en 1990, ocupando diferentes destinos en la Inspección Fiscal, Secretaria Técnica y diez años de Fiscal del Tribunal Supremo en la Sala de lo Penal.
En 2005 fue ascendida a la categoría de Fiscal de Sala dedicándose de forma exclusiva a la Violencia sobre la Mujer; por Real Decreto 872/2005, de 15 de Julio, fue nombrada Fiscal de Sala Delegada de Violencia sobre la Mujer, siendo renovada en el cargo por Real Decreto 1369/2010 de 29 de octubre.
Ha recibido varios reconocimientos, entre otros, en Noviembre del año 2008 recibe un reconocimiento a su labor en la lucha contra la Violencia de Género otorgado por el Ministerio de Igualdad. Ha participado en numerosos encuentros internacionales (Francia, Reino Unido, Marruecos, República Dominicana, Bolivia, Ecuador, China o Níger) y nacionales de Juristas, colaborando en publicaciones y artículos en torno a diferentes materias relacionadas con el Derecho Penal.
Recuerdo varias entrevistas realmente interesantes en las que Mª Soledad Cazorla ha expuesto con firmeza y claridad de ideas sus convicciones y sus principios, como una que le realizó Iñaki Gabilondo. El pasado domingo, 13 de marzo, el diario El País, publicó una nueva entrevista, y creo que en ella muestra su sencillez, su simpatía y tanto su profesionalidad como integridad intelectual, y supongo que transcribirlo más abajo es un buen colofón para este artículo dedicado a una larachense que merece la pena ser conocida y reconocida por todos, especialmente por sus paisanos de Larache.
Sergio Barce, marzo de 2011
Sigo pensando que la ciudad que me vio crecer es única y especial. Tan excepcional que incluso allí se habla un dialecto árabe propio (sin mencionar el haketía que utilizaban en su momento los hebreos que vivían tanto en Larache como en Tánger, o de los giros lingüísticos que se utilizaban por los españoles y que tomaban prestadas palabras tanto hebreas como árabes), todo ello fruto de la mixtura, de la convivencia, de la estrecha relación que se estableció entre todos.“Jean Cantineau decía en 1955 que hasta el momento se habían publicado muchos textos en dialecto y pocos estudios gramaticales y glosarios. Es el caso del libro publicado en 1913 por Maximiliano Alarcón y Santón <Textos árabes en dialecto vulgar de Larache>. Estos textos fueron recogidos por el autor en Larache, entre el 27 de julio y el 13 de octubre de 1910…
(…) El autor antes citado dice que los dialectos beduinos en Marruecos, además de otras zonas, se extienden a lo largo de la llanura atlántica, desde Arcila hasta Mogador. Así pues, el árabe de Larache, ciudad costera situada a unos treinta kilómetros al sur de Arcila, pasaría a formar parte de este grupo. Sin embargo, esta información no es totalmente exacta, Simón Lévy ha puesto de manifiesto que la división de los dialectos magrebíes antes descrita es más <génétique que chronologique> ya que los dialectos <prehilalíes> han continuado extendiéndose incluso después de los siglos XI y XII, especialmente en el Norte de Marruecos. (…) Los españoles ocuparon Larache entre 1610 y 1689. Después de este período, esta ciudad fue repoblada por gentes venidas del Rif y de la región de Yebala, igual que ocurrió con Tánger y Arcila. Además hay que tener en cuenta la influencia que ejerció el dialecto árabe de Fez (musulmán y judío) ya que Larache era un puerto comercial muy importante, y muchos comerciantes de aquella ciudad tenían intereses en ella. El análisis de los textos en áL. nos confirma este dato ya que el dialecto al que pertenecen es de tipo <prehilali> con influencia de los de montaña (Yebala) y con algunos rasgos que pertenecen a los dialectos beduinos.
Volviendo al libro de Alarcón, los textos que aparecen en la obra, un total de once, se refieren a costumbres y a cuentos populares de Larache. Los once relatos se encuentran escritos en grafía árabe y en transcripción. Al final del libro se recoge la traducción de éstos y un pequeño vocabulario bastante escueto…”

La alcazaba o castillo, que está por parte de tierra al sur de la ciudad, es un pequeño cuadrado de bastiones con orejones, rodeado de fosos, todo bien bastante conservado, a excepción de parapeto, que se haya ya muy deteriorado. Por desgracia, la ciudad carece de agua; la que beben viene de un manantial situado a la orilla del mar, a ciento ochenta toesas de la muralla, en un sitio a cubierto de los fuegos de la plaza (Nota: se trata de la fuente de Sidi Álláh Ibn Ahmad en la vertiente exterior de la barranca rocosa). Se saca también de otro manantial que dista una legua. A un extremo de la ciudad, en la embocadura del río, hay un castillo que me dijeron fue construido por Muley Yezid (Nota: Se trata de una edificación más antigua que el reinado de Muley Yezid /1790-1792/. Este sultán visitó cuatro veces Larache durante su reinado, según relata ad-Du´ayyif, pero que no señala que se dedicara en esas breves etapas de visita a la construcción o reparación de las fortalezas. Este castillo, llamado de San Antonio por los españoles, es más antiguo que el de la parte de tierra o de las Cigüeñas). La fortaleza cuadrada está guarnecida por varias pequeñas culebrinas. Defienden la embocadura del puerto dos baterías colocadas al sur y otra batería o castillo por el mismo lado con cañones y mortero, situada a trescientos cincuenta toesas de distancia (Nota: se trata del Castillo de Nador, llamado de los Genoveses en el siglo XVII). Al norte del río o del puerto no hay especie alguna de fortificación.