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ARTISTAS, CREADORES E INTÉRPRETES NACIDOS EN MARRUECOS – 1

Esta es la primera entrega de una larga serie de capítulos que voy a dedicar a los creadores, artistas, escritores o intérpretes de diferentes nacionalidades nacidos en Marruecos, la mayoría de ellos pertenecientes al mundo del cine.

Hoy empezamos por cinco nombres: José Luis Alcaine, Amidou, Jesús Berenguer, Colette Mars y José Ramón da Cruz.

 

JOSÉ LUIS ALCAINE

(Tánger, 1938)

Uno de los más importantes directores de fotografía de nuestro cine, reconocido internacionalmente, y al que sigo desde hace años. Ha logrado ya cinco Premios Goya, además de varias nominaciones.

JOSE LUIS ALCAINE

JOSE LUIS ALCAINE

Se define como “el autor de la luz de las películas”. Entre su obra, destacan sus trabajos en los films, Así como eres (Cosi como sei, 1978) de Alberto Lattuada, Akelarre (1984) de Pedro Olea, Tasio (1984) de Montxo Armendáriz, El viaje a ninguna parte (1986) de Fernando Fernán Gómez, La mitad del cielo (1986) y El caballero Don Quijote (2002) de Gutiérrez Aragón, El Lute (1987), Amantes (1991) y La pasión turca (1994) de Vicente Aranda, ¡Átame! (1989), La mala educación (2004), Volver (2006) y La piel que habito (2011) de Pedro Almodóvar, ¡Ay, Carmela! (1990) de Carlos Saura, Jamón, Jamón (1992), Huevos de oro (1993) y La teta y la luna (1994) las tres de Bigas Luna, Belle Époque (1992) y Two much (1995) de Fernando Trueba, La pistola de mi hermano (1997) de Ray Loriga, Pasos de baile (The dancer upstairs, 2002) dirigida por John Malkovich, La puta y la ballena (2004) de Luis Puenzo, Roma (2004) de Adolfo Aristarain, Las 13 rosas (2007) de Martínez Lázaro, Passion (2012) de Brian De Palma, con el que actualmente rueda un nuevo film; Altamira (2016) de Hugh Hudson, así como su maravillosa fotografía para El Sur (1983) de Víctor Erice, que me deslumbró.

En 2005 se encargó de fotografiar el film de la realizadora marroquí Farida Benlyazid, La vida perra de Juanita Narboni, basada en la novela de otro tanyaui: Ángel Vázquez.

LA VIDA PERRA...

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AMIDOU

(Rabat, 1935 – París, 2013)

Actor de carácter, desde los años sesenta ha trabajado en producciones marroquíes, tunecinas y americanas, aunque su trabajo más importante lo desarrolló en Francia. Su amor a la interpretación nació de su relación con uno de sus tíos, dueño de varios cines. Estudió teatro en el Conservatorio de París, y fue contratado al poco tiempo por el gran Jean-Louis Barrault.

AMIDOU 1

AMIDOU

Sus trabajos fueron generalmente como actor de reparto, junto a los mejores intérpretes del momento, y fue Claude Lelouch, con quien trabajó en varias de sus películas, quien le dio su único papel protagonista en Francia en el film La vida, el amor y la muerte (La vie, l´amour, la mort, 1969). Con Lelouch rodó también Una chicha y los fusiles (Une fille et des fusils, 1965), Les grands moments (1965), Vivir para vivir (Vivre pour vivre, 1967) con Yves Montand, Candice Bergen y Annie Girardot, El canalla (Le voyou, 1970) junto a Jean-Louis Trintignant, Cuatro hombres y una mujer (Smic smac smoc, 1971),  Il y a des jours… et des lunes (1990), La belle histoire (1992) y And now, ladies and gentlemen (2002), con Jeremy Irons. Y participó en varias producciones americanas: Rosebud (1974) de Otto Preminger, junto a Peter O´Toole, Carga maldita (Sorcerer, 1977) de William Friedkin, con Roy Scheider y Paco Rabal, Evasión o victoria (Victory, 1981) de John Huston, junto a Michael Caine y Sylvester Stallone, Ronin (1997) de John Frankenheimer, con Robert de Niro y Jean Reno; Reglas de compromiso (Rules of engagement, 2000) de Friedkin, con Tommy Lee Jones y Samuel L. Jackson, y en Spy game (2001) de Tony Scott, con Robert Redford y Brad Pitt.

Y trabajó en películas como El amor es un extraño juego (La chamade, 1968) de Alain Cavalier, con Catherine Deneuve; Soleil (1997) de Roger Hanin, con Sophia Loren y Philippe Noiret, así como en varios films policíacos dirigidos por Alexander Arcady.

Fue galardonado en los Festivales de cine de El Cairo y de Tánger.

MOROCCO-CINEMA-FESTIVAL

AMIDOU

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JESÚS BERENGUER

(Larache, 1942)

Excelente actor de reparto, ha protagonizado también varias películas. Se estableció en Argentina donde ha trabajado con los mejores directores e intérpretes del país: La piel del amor (1973) de Mario David, con Héctor Alterio; Abierto día y noche (1981) de Fernando Ayala; No habrá más penas ni olvido (1983) de Héctor Olivera, junto a Federico Luppi; Gracias por el fuego (1984) de Sergio Renán, con Lautaro Murúa; La película del rey (1986) de Carlos Sorín, junto a Ulises Dumont; Yo, la peor de todas (1990) de Mª Luisa Bemberg, con Assumpta Serna, Dominique Sanda, Héctor Alterio y Lautaro Murúa; El lado oscuro del corazón (1992) de Eliseo Subiela, con Darío Grandinetti y Nacha Guevara; o Carlos Monzón, el segundo juicio (1996) de Gabriel Arbós, que coprotagonizó con Norma Aleandro.

En España ha rodado, entre otras, Platillos volantes (2003) y El gran Vázquez (2010) ambas de Óscar Aibar, Romasanta (2004) de Paco Plaza o Cien años de perdón (2016) de Daniel Calparsoro, junto a Luis Tosar, Raúl Arévalo o José Coronado.

Son numerosos sus trabajos en populares series de televisión: Cervantes (1981), Campeones de la vida (1999), El comisario (2004), Los hombres de Paco (2006), Herederos (2007), Hospital Central (2003-2008), Águila Roja (2011) o en Cuéntame cómo pasó (2003-2014).

JESÚS BERENGUER

JESÚS BERENGUER

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COLETTE MARS

(Tánger, 1916 – París, 1995)

Fue una actriz de cine que se inició en los cabarets parisinos, destacando en el de Suzy Solidor.

COLETTE MARS

Trabajó en films como Miroir (1947) de Raymond Lamy, con Jean Gabin, con quien mantuvo un idilio; S.O.S. Dakar (1948) de Jean Delannoy, con Jean Marais y Michéle Morgan; o en Les dents longues (1953) que dirigió e interpretó el actor Daniel Gélin. Su filmografía es corta, y sus papeles nunca fueron muy destacados. Pero su faceta de cantante le dio cierta fama, llegando a grabar varios discos con Columbia y Vogue.

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JOSÉ RAMÓN DA CRUZ

(Tánger, 1961)

Director de cine y documentalista, guionista y productor, está considerado como uno de los mejores creadores de videoarte. Su ciudad natal es uno de los temas centrales de sus trabajos cinematográficos, con dos títulos fundamentales dirigidos por él: Tangernación (2013), película dramática que narra las relaciones entre William Burroughs, Paul Bowles, Jane Bowles y Brion Gysin, (personajes interpretados por Lorenzo Cordero, Javier Mejía, Tomás Pariente y Romina Sánchez) en el Tánger internacional, y que ha recibido excelentes críticas; y el documental Mapa emocional de Tánger (2014).

Destacan sus documentales para Televisión Española, como el titulado ¡Que Vienen Los Beatles! España 1965 (1995), o la serie documental Futuro (2001-2003).

Ha sido premiado en diversos Festivales, como el de Cine de la UCM de Madrid, y en los de Alcalá de Henares, Barcelona, Granada o Biarritz, así como en el Festival Internacional de TV de Nueva York.

JOSE RAMON DA CRUZ

JOSÉ RAMÓN DA CRUZ

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UNA ESCENA INOLVIDABLE DE «ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA, DE SERGIO LEONE»

¿Cómo comprimir el paso del tiempo en apenas unos segundos? Sergio Leone, con la ayuda de Ennio Morricone en la música (apoyándose en el tema de The Beatles) y de un montaje soberbio de Nino Baragli, lo hizo en esta secuencia de su obra maestra Érase una vez en América (Once upon a time in America, 1984). Maravillosa. Una pequeña lección de cine.

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MIS PELÍCULAS FAVORITAS 1

Hoy comienzo una nueva serie en mi blog: Mis películas favoritas. Ya he escrito sobre varias de ellas, pero, a partir de ahora, voy a remarcar y explicar las razones que las convierten en mis cintas más queridas. Y comienzo con Matar a un ruiseñor (To kill a mockingbird, 1962), que también es la cinta favorita de mi amigo José Garriga Vela.

To kill a mockingbird porter

Elmer Bernstein compuso la banda sonora de Los 7 magníficos (The magnificent seven, 1960) de John Sturges, y creó uno de los temas más recordados de la historia del cine.

https://www.youtube.com/watch?v=yulmgTcGLZw

Sin embargo, su más bella partitura la escribió dos años después para Matar a un ruiseñor (To kill a mockingbird, 1962). Podéis escucharla en el siguiente enlace, con los títulos de crédito de la película:

https://www.youtube.com/watch?v=Wwf96OEaYBg

La música es sensible, nostálgica y emotiva. Y arranco hablando por la banda sonora de Matar a un ruiseñor porque, después de tantos años, quizá sea uno de los aspectos de los que menos se ha escrito de la película, y, sin embargo, es imposible desligar a Atticus Finch no sólo del actor que lo encarnó sino también de la música de Elmer Bernstein.

TRUMAN CAPOTE Y HARPER LEE

TRUMAN CAPOTE Y HARPER LEE

La película se basa en la novela de Harper Lee. Yo, personalmente, prefiero la película. La habré visto una veintena de veces. Es una cita anual. Tengo varias citas cinematográficas anuales. Son como visitas a unos viejos amigos que sé que ya nunca me defraudarán.

Cuando Gregory Peck rodaba una de las primeras escenas de la película, se dio cuenta de que Harper Lee, que había acudido al set, seguía a la cámara que, en ese instante, hacía un largo travelling; también se dio cuenta de que la escritora no le quitaba ojo de encima. Peck creyó descubrir un gesto de admiración o de satisfacción en Harper Lee y pensó que era porque le había gustado cómo había resultado su trabajo. Se acercó entonces a ella y le preguntó, orgulloso y seguro de adivinar la respuesta: “Harper, ¿he visto brillar algo en sus mejillas?”. Pero Harper Lee le dio una respuesta inesperada: “¡Oh, Gregory! Tiene usted un poco de barriga, como mi padre”.

Hay películas en que se dan un cúmulo de elementos que la convierten en una obra maestra. En el caso de Matar a un ruiseñor, se unieron el maravilloso texto de Harper Lee y, al inicio, el entusiasmo de sus dos productores, quienes dieron el impulso de arranque: Alan J. Pakula, que años después sería el director de películas como Klute (1971), Todos los hombres del presidente (All the president´s men, 1976) o La decisión de Sophie (Sophie´s choice, 1982), y Robert Mulligan. Mulligan, además, se encargó de dirigir la película, y jamás en su filmografía volvería a alcanzar el cielo. Pero supongo que, si eres el realizador de algo tan perfecto e inolvidable como Matar a un ruiseñor, tus aspiraciones quedan colmadas.

Junto a la escritora y a los productores, entraron en liza una serie de técnicos que hicieron muy especial al film: los títulos de crédito fueron diseñados por Stephen Frankfurt, que creó una pequeña obra maestra dentro de la gran obra maestra. Para ello se sirvió de los objetos que el personaje de Boo había ido dejando en el árbol para los hijos de Atticus, y ver esa canica rodar por entre ellos le da un toque de inocencia sumamente delicada. El blanco y negro, por supuesto, acentúa aún más la belleza de las imágenes. El responsable de la fotografía fue uno de los grandes: Russell Harlan, fotógrafo de otras maravillas como Río rojo (Red river, 1948), Semilla de maldad (Blackboard jungle, 1955), El loco del pelo rojo (Lust for life, 1956), Testigo de cargo (Witness for the prosecution, 1957) o de Río Bravo (1959). En Matar a un ruiseñor, su juego de luces y sombras dan el justo toque mágico que necesitaba la película.

Los actores.

Jem, Scout y Harris

Jem, Scout y Dill

Pakula y Mulligan supieron rodearse de un casting perfecto. Los actores infantiles son inolvidables: John Megna, que interpretaba al pequeño y debilucho Dill Harris, bordaba al niño resabiado y fantasioso que visitaba el pueblo cada verano y que se hace inseparable de los hijos de Atticus. Estos eran Phillip Alford, como Jem, el mayor del pequeño grupo y que tanto nos hace reír cuando las sombras tenebrosas y los ruidos de la noche lo hacen correr con el miedo metido en el cuerpo, y, sobre todo, Mary Badham, que hace de Scout. El personaje de Scout es fundamental. La voz en off que va narrando la historia, es la de la Scout ya adulta que recuerda con nostalgia y cariño aquellos lejanos veranos en el pueblo, al lado de su padre y de su hermano. Y Scout es la que nos va descubriendo el enorme corazón, la bondad, la honradez y la gallardía de Atticus Finch.

Es fundamental en la escena en la que los tres niños acuden a la cárcel y, con su presencia, evitan que los linchadores, que han llegado dispuestos a darle su merecido al negro encarcelado, se enfrenten a Atticus.

Atticus y Scout

ATTICUS y SCOUT

Mary Badham compone a una Scout a la que uno no puede dejar de querer. Y, años después, ella contaría que su relación personal entonces con Gregory Peck fue enternecedora, tanto que, durante el rodaje, el famoso actor la acogió en su casa para que le fuera más sencillo el rodaje y, desde entonces, fueron amigos.

Ninguno de los tres actores infantiles tuvo una gran carrera cinematográfica, pero todos han quedado en la memoria de los amantes del cine.

Paul Fix, un clásico entre los actores de reparto del cine americano, habitual de John Ford y de Sam Peckinpah, también crea un personaje curioso, el del juez del pueblo, que no duda en encargar la defensa de un negro acusado de violar a una mujer blanca a Atticus Finch, y lo hace en la seguridad de que, sólo una persona íntegra como él, puede hacer ese trabajo.

Atticus y Tom Robinson

ATTICUS y TOM ROBINSON

La actriz televisiva Collin Wilcox Paxton también hace un excelente trabajo como la presunta víctima de la violación. Y Brock Peters, como el acusado Tom Robinson, le abre las carnes al espectador cuando llora en el estrado al intuir que ninguno de esos blancos va a creer que es inocente. Clava el papel.

Pero, por supuesto, entre los actores de reparto de la cinta, destacó un joven intérprete que comenzaba por entonces y que encarnó al enigmático chico con problemas mentales llamado Boo Radley. El actor se llamaba Robert Duvall. Una leyenda del cine.

Robert Duvall como Boo Radley

ROBERT DUVALL es BOO RADLEY

Duvall compuso un personaje que no pronuncia una sola palabra, pero es tan intensa su mirada, son tan elocuentes sus gestos, no obstante, contenidos y reprimidos, que, cuando por fin aparece tras la puerta del dormitorio donde yace Jem malherido, su manera de mirar a Scout nos transmite toda su bondad y ternura. Gregory Peck contaba que, con esa corta escena, Robert Duvall daba una soberana lección de interpretación.

Y, por último, está Gregory Peck.

Escribí al principio que he visto Matar a un ruiseñor una veintena de veces. Cuando volví a hacerlo este fin de semana, al acabar la película, tenía un nudo en la garganta. Nunca antes me había emocionado tanto con la cinta. Quizá me esté haciendo mayor. Es curioso emocionarse de esta manera con una película que casi me sé de memoria. Pero me di cuenta este domingo que Gregory Peck está inmenso.

ATTICUS FINCH - GREGORY PECK

ATTICUS FINCH – GREGORY PECK

Trabaja aquí de una manera tan natural, adopta al personaje de Atticus Finch con tal maestría que él se convierte en Atticus Finch, y uno ya no sabe si está viendo a Gregory Peck o al personaje, o es al revés. Sé que no descubro nada, pero hay momentos en los que uno percibe algo que antes no había siquiera intuido, y eso me ocurrió el otro día. Leyendo y viendo algunas de sus entrevistas, conociendo como conozco su filmografía, Gregory Peck es uno de esos actores que forman parte de mi memoria cinéfila. Pero también está dentro de esos personajes públicos a los que admiro por muchas razones, especialmente por su humanidad y por su postura ante la vida. Fue un hombre comprometido y valiente. Era tan buena persona como el personaje que encarnaba y, quizá por ese motivo, construyó un gigante. No puedo imaginar a otro actor en la piel de Atticus Finch.

Preciosas las secuencias en las que, sentado en la mecedora del porche, oye a sus dos hijos hablar de su madre, ya fallecida; como lo son las escenas en las que le da pequeñas lecciones de vida a su hija Scout, y a nosotros…

Atticus Finch / Gregory Peck es un héroe anónimo. En la vida, sin saberlo, conocemos a otros héroes anónimos. Sus hazañas no constan en los libros, porque son modestas historias, pero contienen un significado inmenso.

El pasado domingo, mientras veía Matar a un ruiseñor, mientras observaba en la pantalla a Scout entre los brazos de Atticus Finch, pensé en mi padre, y me di cuenta de que él también es Atticus. Y, al anochecer, comencé a escribir un largo relato sobre sus pequeñas e inmensas hazañas. Espero acabarlo pronto.

“Señorita Scout. Levántese. Su padre se marcha”

Sergio Barce, mayo 2017

BOO

 

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«CROSS THE GREEN MOUNTAIN» DE BOB DYLAN

Interludio musical.

Aquí os dejo el impresionante videoclip de la canción Cross the green mountain, de Bob Dylan.

Tema musical para la película Gods and Generals.

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UN SONETO DE LOPE DE VEGA

Esto es amor es una de los más bellos sonetos de Lope de Vega. Aquí lo reproduzco en la voz de Alberto Ammann, que interpretara al fénix de los ingenios en la interesante película Lope (2010) dirigida por Andrucha Waddington. La escena pertenece a este film:

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño;

beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño.
Esto es amor, quien lo probó lo sabe.

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