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GUIÓN DE LA PELÍCULA «CASABLANCA»

 

Os reproduzco varias de las escenas más importantes de la película Casablanca (1942) de Michael Curtiz, a través de su guion. Un deleite leerlo imaginando cada secuencia, tal y como la retenemos en nuestra memoria…

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INT. RICK´S CAFÉ AMÉRICAIN – NOCHE

Rick y Carl están repasando el libro de cuentas. Vemos a Carl muy ocupado haciendo cálculos.

CARL

(levantando la mirada)

Bueno, hasta ahora el negocio va bien.

RICK

¿Cuánto tiempo aguantaré cerrado?

CARL

Dos semanas… tal vez tres.

RICK

Intentaré el soborno como otras veces, aunque no me gusta. De momento todo el mundo seguirá cobrando.

Rick camina hacia la puerta.

CARL

Gracias, Rick. Sacha se pondrá muy contento; le debo dinero.

RICK

(desde la puerta)

Cuando acabe cierre el café, ¿quiere Carl?

CARL

Sí, señor. Y luego iré a una reunión…

RICK

(interrumpiéndole)

No quiero saber a dónde va.

CARL

(con una sonrisa)

De acuerdo.

RICK

Buenas noches.

CARL

Buenas noches, Rick.

Rick sale.

CORTA A:

EXT. RICK´S – NOCHE

Rick sube las escaleras que conducen a su despacho.

CORTA A:

INT. RICK´S / DESPACHO DE RICK – NOCHE

Al abrir la puerta, la luz del rellano entra en la habitación y revela la presencia de alguien. Rick enciende una pequeña lámpara. Vemos a Ilsa mirando a Rick, pálida pero decidida. Rick se queda por un momento desconcertado.

RICK

¿Cómo has llegado hasta aquí?

ILSA

Por la escalera trasera.

RICK

Después de esta mañana pensé que volvería a verte; pero no tan pronto.

(con cortesía)

Bueno, ¿no te sientas?

ILSA

(sentándose)

Richard, tengo que hablarte.

RICK

Ahora soy Richard, como en París.

ILSA

Por favor…

RICK

(se enciende un cigarrillo)

¿Esta inesperada visita no será debida a los famosos salvoconductos?

(Ilsa permanece en silencio)

Parece que mientras los tenga nunca estaré solo.

ILSA

(mirándole fijamente)

Pídeme lo que quieras, pero dame esos salvoconductos.

RICK

Ya lo hablé con tu marido. No hay nada que hacer.

ILSA

Comprendo tus sentimientos hacia mí; pero, por favor, olvídalos por algo más importante.

RICK

¿Tengo que escuchar de nuevo que tu marido es un gran hombre que combate por una causa justa?

ILSA

También fue tu causa y tú también luchaste por lo mismo que él.

RICK

Ya no lucho por otra causa más que por la mía propia. La mía es la única que me interesa ahora.

Pausa. Ilsa deliberadamente intenta otra estrategia.

ILSA

Richard, nos amamos en París. Si aquel amor significó algo para ti…

RICK

(con dureza)

No me hables de París, es un procedimiento barato.

ILSA

Por favor, escúchame. Si tú supieras la verdad y lo que realmente ocurrió.

RICK

(interrumpiéndola)

No me es posible creer en tus palabras; dirías cualquier cosa para convencerme.

ILSA

(encolerizándose, con desprecio)

Quieres compadecerte de ti mismo, ¿verdad? Y no ves más allá de tus propios sentimientos. Porque una mujer te hirió quieres vengarte con todo el mundo. Eres débil y cobarde.

(arrepentida)

Richard, lo siento, lo siento. Pero, pero… tú eres nuestra última esperanza. Sin tu ayuda Víctor morirá en Casablanca.

RICK

Y eso, ¿qué importa? También yo moriré en Casablanca y nada pasará. Ahora bien si…

(se detiene en seco al mirar a Ilsa)

Ilsa le apunta con un pequeño revólver.

ILSA

Está bien, he intentado razonar. Ahora, exijo esos salvoconductos. Ve a buscarlos.

Por un instante, vemos un destello de admiración en la mirada de Rick.

RICK

No hace falta. Los llevo aquí.

(llevándose la mano al bolsillo de la chaqueta)

ILSA

Ponlos sobre la mesa.

RICK

(sacudiendo ligeramente la cabeza)

No.

ILSA

Por última vez. Ponlos sobre la mesa.

RICK

Si Laszlo y su causa te importan tanto nada va a detenerte. Bien, voy a ponértelo más fácil. ¡Anda!, dispara. Me harás un favor.

Se levanta de la silla apuntando a Rick. Su dedo descansa sobre el gatillo. Parece como si estuviera acumulando decisión para apretarlo.

ILSA

(casi histérica)

Richard, he tratado de olvidarte. Creí que nunca volvería a verte; que estabas fuera de mi vida. El día que te fuiste de París, no sabes lo que pude sufrir. No sabes cómo te he querido; y te quiero todavía.

Rick coge a Ilsa en sus brazos; la estrecha y la besa apasionadamente. Ella está completamente perdida en sus brazos.

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FUNDE A NEGRO:

INT. RICK´S / DESPACHO DE RICK (MÁS TARDE) – NOCHE

Vemos una botella de champán sobre la mesa y dos copas. Oímos hablar a Ilsa mientras que la CÁMARA hace una PANORÁMICA hacia ellos dos. Ella habla con la mirada perdida en alguna parte y Rick la escucha atentamente mientras mira por la ventana.

RICK

¿Y luego?

ILSA

Poco después de casarnos, Víctor tuvo que volver a Checoslovaquia. Le llamaron de Praga; pero allí le esperaba la Gestapo. Lo leí en los periódicos: <Víctor Laszlo enviado a un campo de concentración>. Viví unos meses de angustia sin noticias. Llegaron al fin: había muerto intentando escapar. Me quedé sola, sin nada, sin esperanzas, hasta que te conocí.

RICK

Pero, lo del matrimonio, ¿por qué lo mantuviste en secreto?

ILSA

No era mi secreto, Richard. Víctor pensó que así me protegía. No se lo dijo ni a nuestros mejores amigos. Yo conocía bien su labor. Y si la Gestapo descubría que era su mujer sería peligroso para mí y, también, para los que trabajaban con él.

RICK

Y, ¿cuándo te enteraste de que vivía?

ILSA

El mismo día en que tú y yo íbamos a marcharnos juntos. Un amigo vino a decirme que estaba enfermo, escondido en los alrededores de París y que me necesitaba.

(suspira)

Quise decírtelo, pero no me decidí a hacerlo. Sabía… sabía que no te habrías marchado y que la Gestapo te habría detenido. Bien… ya sabes el resto.

RICK

Sigue siendo una historia sin final.

(la mira fijamente)

¿Qué va a pasar ahora?

ILSA

¿Ahora? No lo sé.

(añade simplemente)

Sólo sé que ahora no podría abandonarte de nuevo.

RICK

¿Y Laszlo?

ILSA

Ahora no puedes negarte a ayudarle.

(Rick asiente)

Así, él tendrá su trabajo y todos los ideales por los que vive.

RICK

Todos menos uno. No te tendrá a ti.

ILSA

Ya no puedo luchar más. Una vez huí de tu lado. No quiero hacerlo otra vez. Ya no sé si está bien o mal lo que hago. Tienes que pensar por los dos, por todos nosotros.

RICK

De acuerdo; así lo haré. Por todos nosotros.

ILSA

(susurrando)

Ojalá no te quisiera tanto.

Ella se seca las lágrimas que le recorren la cara. Después, Rick oye un ruido; deja la copa y se dirige a la puerta. Ilsa le sigue. Rick sale.

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EXT. CALLE PRÓXIMA AL RICK´S – NOCHE

Laszlo y Carl caminan a oscuras hasta el <Rick´s>. De repente, las luces de un coche de policía pasan cerca de ellos. Se arriman rápidamente a un muro tratando de no ser vistos. Las luces pasan de largo y continúan caminando.

CARL

Creo que les hemos despistado.

LASZLO

Sí, pero han debido de arrestar a alguno.

CARL

Vamos dentro.

ENCADENA A:

INT. RICK´S CAFÉ AMÉRICAIN – NOCHE

Laszlo y Carl entran en el <Rick´s> y, casi sin respiración, llegan a la barra del bar.

CARL

Venga conmigo, señor Laszlo. Yo le ayudaré. No se preocupe. Yo le ayudaré.

LASZLO

Gracias.

CARL

Ya estoy acostumbrado a estas cosas.

PLANO INSERTO – DESPACHO DE RICK

Desde el despacho de Rick se oye las voces de abajo. Rick abre la puerta y sale. Ilsa está justo detrás de él y hace un movimiento como si quisiera asomarse por la escalera; pero el brazo de Rick se lo impide. Ella se queda detrás de la puerta mientras que Rick sale hasta la barandilla del rellano.

VUELVE A ESCENA:

RICK

¿Qué pasa, Carl?

Carl y Laszlo miran hacia arriba.

CARL

(excitado)

La policía irrumpió en la reunión. Hemos escapado de milagro.

(indicando con los dedos lo poco que faltó para que los cogieran)

RICK

Suba aquí un momento.

Carl, que estaba a punto de servirse una bebida, mira hacia arriba intrigado; luego, deja la botella y camina hacia las escaleras.

CARL

Sí, ya voy.

RICK

(a Carl, mientras sube las escaleras)

Haga el favor de apagar las luces de atrás. Podrían atraer a la policía.

CARL

Pero si Sacha las apaga siempre…

RICK

(interrumpiéndole)

Esta noche se le olvidó.

CARL

Ya voy. Bien.

Cuando llega al rellano de las escaleras, Carl ve a Ilsa. Se queda perplejo, pero no hace preguntas.

RICK

(en voz baja, girando la cabeza hacia la puerta)

Lleve a la señorita al hotel, por favor.

CARL

Sí, señor.

Carl entra en el despacho y Rick baja las escaleras. Laszlo está vendándose un corte en una de las muñecas. Rick mira con interés la herida de Laszlo.

LASZLO

No es nada, tan sólo un rasguño. Saltamos por una ventana.

Laszlo se abrocha el puño de la manga sujetando la venda por dentro. Rick camina por detrás de la barra; coge una botella de whisky y sirve un vaso.

RICK

Esto le sentará bien.

Rick da impulso al vaso y éste se desliza por la barra hasta llegar a Laszlo.

LASZLO

Gracias.

Laszlo se lo bebe de un trago. Rick sirve otro vaso, esta vez para él.

RICK

Por poco, ¿eh?

LASZLO

Sí, desde luego.

RICK

¿Nunca se ha parado a pensar si su causa merece tanto sacrificio?

(Laszlo le mira sorprendido)

LASZLO

Pregúnteme por qué se respira. No respire y morirá. No combata el mal y morirá el mundo.

RICK

En ese caso, acabará con su miseria.

LASZLO

¿Sabe usted la impresión que me da? La de un hombre que intenta convencerse a sí mismo de algo que no puede creer. Cada uno tiene su destino para bien o para mal.

RICK

(sarcástico)

Sí, ya le comprendo.

Rick se pasea por delante de la barra con la botella en la mano. Laszlo se gira al sentirle cerca.

LASZLO

No estoy tan seguro. En verdad está usted intentando escapar de sí mismo y nunca lo conseguirá.

Rick mira a Laszlo un instante; luego, se sienta en una mesa y se sirve otro vaso.

RICK

(irónico)

Sabe usted mucho sobre mi destino.

LASZLO

Sin duda sé más de lo que usted supone. Sé, por ejemplo, que está enamorado de una mujer.

Rick deja el vaso que iba a beberse. Mira a Laszlo. Éste le está observando fijamente desde la barra del bar.

LASZLO

(sigue, sonriendo un poco)

Y por extrañas circunstancias los dos amamos a la misma mujer.

Rick se yergue en su silla, mirando a Laszlo detenidamente. Éste se acerca a la mesa.

LASZLO

(sigue)

La primera vez que entré en este café, me di cuenta de que había habido algo entre Ilsa y usted. Como no hubo culpables no le pido explicaciones. Sólo le pido una cosa.

Se sienta. Se miran el uno al otro.

LASZLO

(sigue)

No me quiere dar a mí los salvoconductos. De acuerdo. Pero salve al menos a mi mujer. Hágalo como quiera, pero utilícelos para sacarla de Casablanca.

Rick mira a Laszlo con incredulidad.

RICK

¿La quiere hasta ese punto?

LASZLO

Al parecer, usted ve en mí tan solo al líder de una causa, pero… también soy un ser humano.

(desvía la mirada un instante, después añade despacio)

Sí, la quiero hasta ese punto.

En ese preciso instante se oye un fuerte ruido procedente de la puerta del café. Unos gendarmes entran a la fuerza. Rick y Laszlo se levantan. Un oficial de policía atraviesa el área del café que está en luz en dirección a Laszlo.

OFICIAL

Señor Laszlo.

LASZLO

Sí.

OFICIAL

Acompáñenos. Tenemos orden de detenerle.

LASZLO

¿Con qué cargo?

OFICIAL

El capitán Renault se lo comunicará después.

RICK

(irónicamente)

Según parece, sigue cumpliéndose su destino.

Laszlo mira un momento a Rick; luego, se entrega en silencio al oficial. Se marchan los dos hacia la puerta. Rick les sigue con la mirada; pero no hay nada en su expresión que delate sus sentimientos…

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EN EL FESTIVAL DE CINE DE NADOR

 

Entre el 14 y el 19 de Diciembre, se celebrará el Festival Internacional de Cine y Memoria Común de Nador (Marruecos).

Y tengo el honor y el privilegio de ser el Presidente del Jurado de la Sección de Documentales.

Aquí tenéis el enlace a la página oficial del certamen:

ACCUEIL

 

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ESTRENO DE «LOPE ENAMORADO»

 

Esta noche se estrena, en TVE1, la película Lope enamorado, dirigida por Rodolfo Montero. Producción para Televisión Española, con producción ejecutiva de César Martínez y Rodolfo Montero, y en la que mi hijo Pablo Barce ha sido el responsable del Montaje.

Está interpretada por Jesús Olmedo, en el papel de Lope de Vega, secundado por Sara Rivero, Jorge de Juan, Eva Almaya, Isabel Medolell, Alba Rico, Andreas Muñoz, Juan Diego, Mario Zorrilla, Carlos Iglesias, Enrique Villén y Blanca Jara. Con Fotografía de Tote Trenas y Música de Mario de Benito.

Las fotografías del rodaje son de Pedro Narváez:

 

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SEAN CONNERY

Sean C

Llega la noticia de la muerte de Sean Connery, y pienso enseguida que los grandes desaparecen a un ritmo endiablado. Los años son inexorables, las pérdidas irremediables.

Sé que también habrá miles de artículos repitiendo que Connery fue el mejor James Bond de la historia del cine (cierto), que fue un actor inconmensurable (cierto), que varias de sus interpretaciones fueron memorables, y repetirán los mismos títulos: Marnie, la ladrona  (Marnie, 1964) de Hitchcock, El nombre de la rosa (Der name der rose, 1986) de Annaud, Los intocables de Elliot Ness (The untochables, 1987) de De Palma, etc… También cierto. Pero a mí me quedan varios títulos más, y en algunas películas que no tuvieron las mejores críticas, pero que considero estupendas porque él estaba ahí: El hombre que pudo reinar (The man who would be King, 1975) de Huston (de la que ya escribí en 2014 en el siguiente artículo: https://sergiobarce.blog/2014/08/03/hollywood-y-el-cine-de-aventuras-en-marruecos-2/), El viento y el león (The wind and the lion, 1975) de Milius, Robin & Marian (1976) de Lester o La casa Rusia (The Russia house, 1990) de Fred Schepisi.

Esta última cinta es una de las más vilipendiadas adaptaciones de las obras de John Le Carré, pero a mí me fascinó, quizá por que es un film de espías, en plena glasnot y perestroika rusa, y que, sin embargo, se me antoja como uno de los films más románticos de los años noventa, o quizá porque la coprotagonista, Michelle Pfeiffer, miraba a Sean Connery como lo miraba; también pudiera ser el efecto de la banda sonora de Jerry Goldsmith, uno de los músicos favoritos del actor. Yo qué sé. El hecho es que hay dos escenas que me parecen fascinantes: la primera cuando, viéndose a escondidas, el personaje de Connery se declara a la Pfeiffer y le dice «tú eres mi patria», y algo te estremece; la segunda, cuando él, ansioso, rozando ya la felicidad, la espera en el puerto de Lisboa con un ramo de flores y grita su nombre: ¡Katia!. El resto de ese film es una clase magistral de Sean Connery como actor. Sí, quizá no sea una gran película, pero sólo por lo que he contado ya merece la pena.

La muerte de Sean Connery me hace pensar en muchísimos buenos momentos de cine que nos ha legado, las de James Bond incluidas, que yo veía muchas veces en sesiones dobles, y en un buen puñado de excelentes cintas y mejores interpretaciones. Eso es lo que nos deja. Y es mucho. Un grande.

¡Chapeau!

Para terminar, aunque ya lo transcribí cuando hablé de la autobiografía de Michael Caine, no me resisto a volver a copiar esta anécdota. Sin duda, hoy Michael Caine llorará a un gran amigo.

«…Me sucedió en París, en otoño de 1974.

Shakira y yo celebrábamos una pequeña luna de miel en el Hotel George V. Habíamos pasado un fabuloso fin de semana y estábamos sentados en la cama con la primera taza de café de la mañana, decidiendo qué haríamos ese día, cuando sonó el teléfono.

-¿Michael Caine?

Aquella voz era inconfundible, pero así y todo no podía creérmelo. ¿Sería algún amigo mío tomándome el pelo?

-¿Sí? -dije cautelosamente.

-Soy John Huston.

Casi dejo caer el teléfono. Huston era muy fácil de imitar -siempre he pensado que Dios debe de tener la voz de John Huston-, pero era el auténtico John Huston. Me estremecí.

-¿Michael? ¿Sigues ahí? Estoy en el bar de al lado… ¿Tienes un par de minutos para mí?

Tardé ocho en afeitarme, asearme, vestirme y llegar al bar donde me esperaba el director de directores, el que yo más admiraba, el hombre que había dirigido a mi ídolo, Humphrey Bogart, en seis de sus mejores películas, el hombre que yo consideraba como el mayor talento cinematográfico de nuestra era.

Cuando entré, el mayor talento cinematográfico de nuestra era estaba sentado con un vodka entre las manos. Trajeron mi bebida, le di un largo trago sin pestañear y el hombre mostró su aprobación con un gesto.

-Llevo veinte años intentando hacer una película basada en un cuento de Rudyard Kipling, El hombre que pudo reinar. Ya lo tenía todo listo. De hecho -hizo una pausa y me miró a los ojos-, los dos protagonistas que había elegido estuvieron sentados donde estás tú ahora.

Habría sido más elegante no preguntar nada, pero no pude contenerme.

-¿Quiénes eran?

-Gable y Bogart. -Cogí aire. Pausa dramática-. Y van los dos y se me mueren.

Nueva pausa mientras Huston perdía la mirada en su copa y yo trataba de entender qué demonios estaba pasando. Finalmente levantó la vista.

-Pero vuelvo a tener respaldo y quiero que hagas de Peachy Carnehan.

No sé cómo me atreví a preguntarlo, pero lo hice.

-¿Qué papel iba a interpretar Bogart?

-Peachy.

-Cuenta conmigo.

-¿No quieres leer el guión? -preguntó levantando una de sus pobladas cejas.

Tengo que admitir que me pudo la ansiedad. Intenté calmarme un poco y ser más prudente.

-¿Qué hay del personaje de Gable? -pregunté.

-Se llama Daniel Dravot y es el mejor amigo de Peachy.

Deseé intensamente que fuera alguien que también fuese mi mejor amigo. Esta vez fue mi turno para enarcar una ceja.

-Sean Connery -dijo.

No había más que hablar.”

Michael Caine

SC

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FOTOS DE CINE 16

AP Y RDN

La primera de las imágenes corresponde al set de El padrino II (The Godfather II, 1974), donde aún jóvenes, posan dos de mis actores fetiches: Al Pacino y Robert de Niro. 

La segunda fotografía fue tomada 45 años después de la película, y en ella están (de izquierda a derecha), nada más y nada menos que Diane Keaton, Robert Duvall, Francis Ford Coppola, James Caan, Al Pacino y Talia Shira. Historia del Cine.

45 AÑOS DESPUÉS

Robert de Niro y Al Pacino han coincidido en varios films: el mejor, sin duda, el mencionado El Padrino II, seguida por supuesto de El irlandés (The irishman, 2019) de Martin Scorsese, y de Heat (1995) de Michael Mann. Mientras que Asesinato justo (Righteous kill, 2008), de Jon Avnet, no estaba a la altura de ellos. 

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