Archivo del Autor: sergiobarce

MICHAEL NYMAN Y LA ORQUESTA CHEKARA DE TETUÁN EN CONCIERTO

El gran compositor Michael Nyman, autor de bandas sonoras mundialmente famosas como <El piano> (The piano, 1993) de Jane Campion, <El marido de la peluquera> (Le mari de la coiffeuse, 1990) de Patrice Leconte, <El ogro> (Der Unhold, 1996) de Volker Schlöndorff, <El fin del romance> (The end of the affair, 1999) de Neil Jordan o <El perdón> (The claim, 2000) de Michael Winterbottom, acompañado de su banda, tocó con la Orquesta Chekara de Tetuán, en 2007, en el Patio del Cuartel del Conde Duque, en Madrid. Aquí, una muestra del concierto…

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«CANADA» (2012) DE RICHARD FORD

Nueva novela del gran escritor americano Richard Ford, uno de mis autores favoritos y del que he hablado en varias ocasiones, y nueva magnífica obra. El título: Canadá (Canada, 2012), publicada en España por Anagrama.

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Una vez más, Richard Ford, con esa narrativa templada y maravillosa, nos va desvelando los sentimientos y pensamientos más íntimos de Dell Parsons, un hombre que, en primera persona, va relatando lo ocurrido en su adolescencia, el acto delictivo que cometen sus padres y que cambiará absolutamente su vida, la de su hermana y, obviamente, la de sus padres. Cómo nos relata, en la primera parte del libro, lo que impulsa a sus padres, un matrimonio normal y corriente, a atracar un banco, y todo lo que acontece a continuación, es de una elegancia, de una calidad que me impresiona. La manera como Richard Ford nos desnuda a los personajes, cómo los va describiendo interiormente, cómo consigue transmitirnos lo que cada gesto, cada acto o incluso cada pensamiento significa en cada uno de los personajes, es deslumbrante.

<No hablamos mucho de nuestros padres. Allí sentados en los escalones, viendo a los murciélagos revolotear entre los árboles oscurecidos, frente a la luna jorobada y las pálidas estrellas en el cielo del este, los dos dábamos por sentado que habían hecho aquello de lo que les acusaban. Habría sido demasiado trágico que no fuera cierto. Habían estado fuera una noche, algo que no habían hecho nunca antes. La pistola había desaparecido. Estaba el dinero, y los indios llamándonos por teléfono y pasando en coche por delante de nuestra casa. Yo hasta quizá deseé fugazmente que fuera verdad, por mucho que no hubiera sido capaz de admitirlo, como si al atracar un banco nuestro padre hubiera suplido algo de lo que siempre hubiera carecido. Lo que ello significaba en el caso de mi madre era una cuestión mucho más difícil de dilucidar. También podría ser cierto  que Berner y yo, aquella tarde, hubiéramos perdido esa parte de la mente que te hace plenamente consciente de lo que te está sucediendo cuando te está sucediendo. ¿Cómo, si no, habernos tranquilizado de tal modo y habernos ido a dar un paseo? ¿Cómo, si no, habría yo pensado que nuestro padre era una persona de más enjundia por haber atracado un banco y habernos destrozado la vida? No tiene mucho sentido. A ninguno de los dos se le ocurrió preguntar por qué habían atracado un banco, por qué les había podido llegar a parecer una buena idea. Para nosotros aquello había legado a ser un hecho de la vida, simplemente.>

La segunda parte de la novela es la que le da título al libro. El personaje narrador, Dell, es llevado a Canadá, y allí entramos en otro mundo, en el que de pronto el adolescente ha de convivir con otros personajes, hasta entonces absolutamente desconocidos para él, que son casi una permanente amenaza. Tanto Charley Quentin, inquietante, como el muy interesante pero enigmático Arthur Remlinger, dota de pronto a la nueva obra de Ford de otros alicientes y la novela se oscurece aún más.

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Esta segunda parte es igualmente excepcional, atrapa al lector y te subyuga, andas en una especie de mundo a punto de extinguirse (Saskatchewan, Fort Royal, Partreau…), como así descubriremos luego, y muy alejado de nosotros, pero que, sin embargo, atrae de una manera inevitable. Y es aquí donde la violencia, soterrada para Dell en la primera parte del libro, casi invisible, se transmuta aquí en algo tan físico como real y sucio, y la vida del joven protagonista da otro vuelco que le marcará para siempre.

<Yo entonces sólo tenía quince años, y solía creer lo que la gente me decía, a veces más de lo que creía a mi propio corazón. Si hubiera sido algo mayor, si hubiera tenido diecisiete años y la experiencia que esa edad lleva aparejada, si hubiera tenido algo más que ideas innatas acerca del mundo, tal vez me habría dado cuenta de que lo que estaba experimentando –sentirme atraído por Arthur Remlinger, permitir que lo que sentía por mis padres fluyera por debajo de las olas de mi pensamiento- auguraba cosas malas también para mí. Pero era demasiado joven y me hallaba muy fuera de las lindes de lo poco que sabía. Había experimentado unas sensaciones parecidas cuando mis padres planearon y cometieron el atraco, cuando limpiamos la casa, y Benet y yo habíamos esperado su regreso, y, más tarde, cuando habíamos estado a punto de coger el tren a Seattle y de olvidarme del instituto. Pero no relacioné aquellos sentimientos con los sentimientos de ahora, ni me di cuenta de que significaban lo mismo. Me faltaba destreza para establecer ese tipo de conexiones. Aunque, ¿por qué nos dejamos atraer por gente que nadie consideraría buena o saludable, sino peligrosa e impredecible? He pensado en ello una y otra vez en los años que siguieron; en cuán poco afortunado fui al verme envuelto en las cosas de Arthur Remlinger tan poco tiempo después de que mis padres fueran encarcelados. Sin embargo es algo que todo el mundo debe hacer: percibir que algo de lo que te rodea no está bien, reconocer las amenazas, recordar que ya has tenido esas sensaciones con anterioridad, lo cual significa que estás completamente solo en un paisaje desierto, y que estás expuesto a lo que pueda pasarte, y que por tanto has de extremar todas las cautelas.>

La novela acaba con una tercera parte, una especie de reflexión final en la que sabremos además lo ocurrido con Dell Parsons y el resto de los personajes pasados unos años.

Si se quiere disfrutar de muy buena literatura, de narrativa en mayúsculas: Canadá, de Richard Ford.

Sergio Barce, septiembre 2013

Los pasajes transcritos los he tomado de la Primera Edición (septiembre 2013) de la novela publicada por Anagrama, con traducción del inglés de Jesús Zulaika.

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Richard Ford (Jackson, Mississippi, 1944).

Novelista conocido especialmente por su extraordinaria trilogía compuesta por El periodista deportivo (The Sportswriter, 1986), El día de la Independencia (Independence Day, 1995) y Acción de Gracias (The Lay of the Land, 2006).

Su segunda novela, La última oportunidad (The ultimate good luck), se vendió mal, pese a su indudable calidad, lo que le llevó a trabajar como escritor deportivo. Sin embargo, tras perder su empleo, volvió a retomar la escritura de ficción y se publicó la primera novela que conforma su trilogía, El periodista deportivo, con la que quedó finalista del Premio PEN/Faulkner. Con El día de la Independencia, Ford obtuvo los Premios PEN(Faulkner y el Pulitzer.  Otras obras suyas son: la colección de relatos Rock Springs, y las novelas Un trozo de mi corazón (A piece of my heart) o Incendios (Wildlife).

EL POETA TETUANÍ ABDERRAHMAN EL FATHI, ENTREVISTADO EN «EL PAÍS»

Cada vez que veo una buena noticia de algún amigo, me invade la alegría, como me ha ocurrido hoy al descubrir esta entrevista de «El País» al poeta teutaní Abderrahman El Fathi, de quien he escrito alguna que otra vez. El reportaje lo ha realizado Ángeles Jurado, y en ella califica a Abderrahman El Fathi como «el poeta tuneado». La entrevista va acompañada igualmente por un vídeo, así que tenéis la oportunidad igualmente de escuchar a El Fathi, al poeta y al profesor, defendiendo con apasionamiento la presencia del idioma español en Marruecos. 

Merece la pena leer y escuchar sus reflexiones, muy aleccionadoras, y por eso lo traigo con orgullo a mi blog.

Sergio Barce

PARA LEERLA SÓLO TENÉIS QUE ENTRAR EN EL SIGUIENTE ENLACE

http://blogs.elpais.com/africa-no-es-un-pais/2013/10/elfathi.html

PARA VER Y ESCUCHAR A

ABDERRAHMAN EL FATHI

EL ENLACE ES EL SIGUIENTE

Abajo, un inolvidable recuerdo para mí, cuando Abderrahman me invitó a las jornadas en la Universidad de Tetuán. 

En tetuán: Sergio Barce, Abderrahman El Fathi, Yolanda Adlón, Nisrin Ibn Larbi, Nuha Ibn Larbi, Enrique Lomas, Nezha y Abdellatif Limami

En Tetuán: Sergio Barce, Abderrahman El Fathi, Yolanda Adlón, Nuha Ibn Larbi, Nisrin Ibn Larbi, Enrique Lomas, Nezha y Abdellatif Limami

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«MALAK», DEL REALIZADOR LARACHENSE ABDESLAM KELAI, EN EL FESTIVAL DE CINE DE CHICAGO

Abdeslam Kelai

Abdeslam Kelai

Ya he dado varias buenas noticias sobre la trayectoria de la película MALAK de mi amigo y paisano Abdeslam Kelai.

TRAILER DE MALAK:

Como quiera que sus últimas escalas han sido en el Festival de Chicago y en la semana de Cine Marroquí de Abidjan (Costa de Marfil), me parece más que oportuno ofrecer el enlace que os lleva a la página oficial del festival americano en el que se menciona a la película del gran Kelai. Enhorabuena, jai.

http://www.chicagofilmfestival.com/films_and_schedule/movie.php?show=malak

Malak film

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ASÍ FUE LA PRESENTACIÓN DE MI NOVELA «EL LIBRO DE LAS PALABRAS ROBADAS» EN MÁLAGA, ó 20 RAZONES PARA LEERLA

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Este pasado lunes, 23 de septiembre, en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Málaga, se presentó mi nueva novela El libro de las palabras robadas (Circulo Rojo, 2013). La verdad es que el acto resultó muy ameno, divertido y, por lo que me decían al acabar, a todos les gustó la presentación, original y diferente.

Jesús Ortega y Sergio Barce

Jesús Ortega y Sergio Barce

Durante mi intervención quise destacar al inicio dos detalles del libro: el primero, que la portada es un dibujo de mi hijo Pablo, al que le pedí que hiciera algo partiendo de la imagen de una mujer vestida de rojo, y una pequeña fotografía del mítico barco Ibn Battuta que tantos recuerdos nos traen a quienes hemos vivido en Marruecos. El segundo, hace referencia a la dedicatoria. Esta novela es para mi amigo Pablo Cantos Ceballos, que desapareció hace apenas cinco meses, y no hay un sólo día que no lo recuerde; por eso, este abrazo a Pablo Cantos es para siempre.

Jesus y Sergio

Para este evento, pensé en Jesús Ortega, magnífico abogado, y mejor amigo, que accedió a hacerlo. Sabía que su presentación iba a resultar original, porque suelo aprender mucho de él. Cuando nos vemos, nos pasamos el tiempo hablando de las nuevas novelas que hemos leído, de las películas que nos han gustado y también algo de música, aunque en este terreno él es el dueño de la situación. Suele descubrirme autores y libros excepcionales, y películas que casi nadie conoce pero que halla buceando entre films que pasan desapercibidos para la mayoría. Así que, conociéndolo, sabía que al hablar de mi novela, que había devorado ya cuando sólo era un borrador, la exprimiría y me descubriría detalles impensables de ella, como así fue.

Jesús Ortega iy Sergio Barce

Jesús Ortega iy Sergio Barce

Por estas razones, reproduzco íntegramente la intervención de Jesús Ortega. Sus palabras pueden titularse fácilmente: 

Veinte razones para leer 

El libro de las palabras robadas:

Afortunadamente, Sergio Barce cada vez necesita menos presentaciones como escritor. La profesión de Sergio Barce es la de abogado, pero, como le pasa a todo el mundo, Sergio Barce tiene también otras muchas aficiones. La que nos concierne ahora es una de mayor envergadura: es una auténtica pasión (aunque la mera idea de pasión suene a veces un poco fuera de lugar). Me refiero a la escritura. O mejor, a ese continuo indisoluble que es la lectura y la escritura. Jorge Luis Borges decía que él era realmente un lector que, de vez en cuando, escribía.

Para los que no lo sepan –y espero que aquí sean pocos-, diré que Sergio Barce tenía publicados hasta el momento cuatro libros, que son El jardín de las hespérides, Últimas noticias de Larache, Sombras en sepia y Una sirena se ahogó en Larache. Por Sombras en sepia recibió el premio Tres Culturas de Murcia y por Una sirena se ahogó en Larache fue finalista del Premio Andalucía de la Crítica 2012.

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Digo tenía porque ahora ya son cinco. El libro que les estamos presentando hoy es el nuevo libro de Sergio Barce, que acaba de editarse y de comercializarse, y que se llama El libro de las palabras robadas. Como tal no necesita ya, incluso recién nacido y al igual que su autor, casi ninguna presentación. Acaban de ver ustedes un video promocional que es mejor que el de muchas películas norteamericanas y, desde luego, mucho más emocionante. Si desean verlo de nuevo, les basta con teclear en YouTube “el libro de las palabras robadas” para encontrarlo. (Si teclean lo mismo en Google Images, salen en cambio montones de cosas: desde fotos de Sergio Barce a portadas de libros que le gustan a Sergio Barce, pasando por fotos de Salinger, fotos de unos actores en posado y actitud bastante lánguida que interpretan una película de nombre parecido, portadas de libros sobre los bebés presuntamente robados por Sor María y carteles de una película llamada Cacería Zombi, vaya usted a saber porqué).

Así es que lo que a mí en realidad me gustaría hoy es darles a ustedes razones para que se interesen –de moderada a intensamente- en el libro de Sergio Barce, corran a adquirirlo y, sobre todo, lo disfruten, que es de lo que se trata siempre con los libros, aunque a veces cueste. Les ruego por tanto que se abalancen ustedes de inmediato sobre el nuevo libro de Sergio Barce, por las siguientes razones:

1)        Porque es un thriller en el que no hay asesinatos sino libros. Sin dejar de lado algunas constantes de sus libros anteriores, Sergio Barce ha tomado un patrón ajeno –el del thriller trepidante- para ver qué podía hacer con él. No le ha ido nada mal.

Sergio y Julio Rabadán

Sergio y Julio Rabadán

2)        Porque, como en todo thriller, se usa profusamente la intriga. La intriga es algo que a veces menosprecian los críticos, pero que en realidad nunca estorba al lector. De un modo u otro, toda literatura es intriga. Queremos siempre saber qué nos van a contar a continuación. Gabriel García Márquez llevaba esta idea al extremo y creía que el ideal era escribir una frase de forma tal que deseases de inmediato leer la siguiente.

Larachenses: Elisa González, Sergio Barce y Pepe Domínguez

Larachenses: Elisa González, Sergio Barce y Pepe Domínguez

3)        Porque en el libro están muy presentes dos ciudades: Málaga y Tánger. La acción principal tiene lugar en Málaga, y no es fácil que ello resulte creíble, sobre todo si uno se ha criado allí. Los libros sobre Tánger casi constituyen ya un género literario en sí mismo, tal vez por haber sido tantos los escritores que se relacionaron con esa ciudad: Bowles, Chukri, Tenessee Williams, Burroughs, Truman Capote, Kerouac, Allen Ginsberg, Genet, etcétera.

Lely, Pepe Sierras, Oscar Campoy, Sergio Barce y Alfonso González

Lely, Pepe Sierras, Oscar Campoy, Sergio Barce y Alfonso González

4)        Porque en el libro aparece una especie de terapeuta que se llama Shemtov.  No solo es que el nombre de Shemtov sea bonito, sino que el recurso da juego, porque en terapia se trata, básicamente, de contar, que es justo lo que se hace en un libro o en una película.  Piensen si no en la psiquiatra de la serie de televisión Los Soprano, la fabulosamente inexpresiva doctora Melfi. Y, como la realidad inventa la ficción, les diré que en Sicilia, poco antes de la producción de Los Soprano, los servicios sociales y sanitarios detectaron una gran demanda de psicólogos por parte de esposas e hijos de mafiosos. Además, el nombre de Shemtov, del que ya he dicho que es bonito, evoca de algún modo el nombre de ciertos personajes de las novelas de Philiph Roth.

Larache, presente: Julia Sousa, Sergio Barce y Antonio Herráiz

Larache, presente: Julia Sousa, Sergio Barce y Antonio Herráiz

5)        Porque el libro trata del incesto, que es una cosa un poco rara, por mucho que a veces la aborden los clásicos.

Sergio Barce, Mari Carmen Costa, Linda y Jack Wells

Sergio Barce, Mari Carmen Costa, Linda y Jack Wells

6)        Porque también trata del alzheimer, que es una enfermedad terrible, pero que, desde el punto de vista literario, humaniza mucho la historia. Desde este punto de vista -el literario- no deja de sorprender la idea de un thriller con alzheimer.

Sergio y el poeta Víctor Pérez

Sergio y el poeta Víctor Pérez

7)        Porque el libro trata del plagio, que es un asunto muy postmoderno. No deben sin embargo asustarse ustedes lo más mínimo, porque Sergio Barce no lo aborda en su novela desde este punto de vista postmoderno.

Sergio Barce, Marisa y Manolo Franquelo (el doctor Franquelo)

Sergio Barce, Marisa y Manolo Franquelo (el doctor Franquelo)

8)        Porque en el libro aparece Berlusconi. Esto es muy importante, porque Berlusconi es un individuo que, con independencia de la opinión que se tenga de él, no deja indiferente a nadie. Es más, lo habitual es que la gente tenga sobre él sentimientos negativos y positivos al mismo tiempo, sobre todo los italianos. En el libro, Berlusconi compra un periódico, el periódico en el que trabaja el protagonista. En las fechas en que se escribió El libro de las palabras robadas (digo en las fechas, aunque no se si antes o después), Berlusconi adquirió un importante medio de comunicación español. Según fuese antes o después, Sergio Barce recrea la vida o la anticipa. Ambas posibilidades son valiosas.

Jesús Ortega, Sergio Barce y Pepe Solís

Jesús Ortega, Sergio Barce y Pepe Solís

9)        Porque, además de los amores, el libro trata también de los amoríos, que son como los amores, pero de menor cuantía. Y nos gusta creer que la vida es así, que contiene también amoríos (o al menos la posibilidad de ellos).

Sergio Barce, Amelia y Angel Bayo

Sergio Barce, Amelia y Angel Bayo

10)      Porque en el libro se fuma, y mucho. Y algo bueno tenía que tener el tabaco, porque como es una cosa ya un poco antigua sirve bien para marcar mejor el tiempo y recordar el pasado, ese pasado en el que hasta los ginecólogos fumaban pasando consulta.

Más larachenses: Sergio Barce con Augusto Sarmiento

Más larachenses: Sergio Barce con Augusto Sarmiento

11)      Porque en el libro tienen una aparición estelar, pugnando casi por la condición de personajes, otros escritores como Borges, Cortazar, Italo Calvino o Marcos Ana. Borges y Cortazar se conocieron, pero el primero receló del segundo, tal vez porque intuía ya algo, una sombra probablemente. Cortazar fue amigo de Italo Calvino y, lo crean o no, el poeta Marcos Ana se puso semejante nombre artístico porque su padre se llamaba Marcos y su madre Ana.

Sergio y Berry

Sergio y Berry

12)      Porque el libro contiene un homenaje soterrado a Richard Brautigan. Richard Brautigan fue un escritor norteamericano bastante peculiar del que hoy se acuerda ya poco la gente. Era el característico personaje de la contracultura de los sesenta, con un aspecto físico que lindaba entre un músico de los Allman Brothers y los Freak Brothers de los comics underground que dibujaba Gilbert Shelton. Las historias de Brautigan eran divertidas e irreverentes. Brautigan las solía dividir en capítulos muy cortos, todos ellos titulados. El título de uno de los capítulos de El libro de las palabras robadas, Un detective jubilado recuerda al título Un detective en Babilonia con el que se conoció en España una de las novelas de Brautigan. Pero además, a una editorial que aparece en El libro de las palabras robadas se le llama la Brautigan House Book. Lo cuál no deja de ser irónico si se tiene en cuenta la existencia real en Estados Unidos de una Biblioteca Brautigan (cuyo nombre original es The Brautigan Library), que se compone de libros no publicados o rechazados por las editoriales, de forma tal que, si uno de estos libros es finalmente publicado por alguna editorial, debe abandonar de inmediato la Biblioteca Brautigan.

Larachenses: Sergio Barce con Cristina Fernández Carrillo

Larachenses: Sergio Barce con Cristina Fernández Carrillo

13)      Porque hay una referencia al día del asesinato de Carrero Blanco, y qué es lo que estaba haciendo uno ese día es el equivalente español a qué es lo que estaba haciendo un norteamericano el día en el que mataron a Kennedy. Yo estaba en el patio del colegio. Lo recuerdo bien. Y luego dieron vacaciones.

Sergio Barce con otro larachense: Paco Muñoz

Sergio Barce con otro larachense: Paco Muñoz

14)      Porque entre los muchos lugares de Málaga que aparecen, se describen dos bastante especiales. Uno es la Casa Guardia, con ese olor y el suelo cubierto de serrín. No hará falta decir nada más al que lo conozca, porque ese olor es como el de la magdalena de Proust del malagueño. Y el otro es la librería Proteo, parte de la vida sentimental de todos a los que nos han gustado los libros y hemos crecido en Málaga.

Sergio Barce y Leopoldo López-Herrero

Sergio Barce y Leopoldo López-Herrero

15)      Porque se menciona, aunque sea una sola vez, a Albert King. Albert King era un maravilloso guitarrista de blues que yo adoro, pero que casi siempre hacía lo mísmo: una sola frase de guitarra, en la que era especialista, y que repetía hasta la saciedad. Pero lo hacía tan bien que uno no podía dejar de escucharlo.

Sergio Barce y Ricardo Fernández Palacios

Sergio Barce y Ricardo Fernández Palacios

16)      Porque el protagonista, Elio Vázquez, rima con Sergio Barce. (Esto va a permitir que los críticos cursis puedan referirse sin miedo a un “trasunto del propio autor”, concepto este que, junto con el de la “condición humana”, constituye una de las cumbres teóricas –y algo borrascosas- de la crítica literaria de nuestro país; es raro incluso no encontrarlos juntos en el mismo texto, el “trasunto del propio autor” y la “condición humana”).

Más Larache: Sergio Barce y Moisés Amselem

Más Larache: Sergio Barce y Moisés Amselem

17)      Porque sobre la novela planea, aunque sea muy lejana, la sombra de Dashiell Hammett. Dashiell Hammett fue un escritor singular, que trabajó en una agencia de detectives, la Pinkerton, gran creador de diálogos y se le considera –con razón- el padre de la novela negra. Desde entonces, todas las novelas de detectives se parecen en algo a Hammett. En las novelas de Hammett, el protagonista va padeciendo siempre una especie de itinerario: primero ve a uno que le cuenta una cosa X, luego ve a otro que le cuenta otra cosa Y, luego a otro que le matiza Y, después aparece otro que menciona a Z, y así todos van aportando sucesivamente algo de información y se va conformando la historia.

Y de Larache: Sergio Barce y Marisa Fernández Carrillo

Y de Larache: Sergio Barce y Marisa Fernández Carrillo

18)      Porque habla de las oportunidades perdidas, de las cuentas emocionales que vamos dejando pendientes, del qué hubiera pasado si. Sin duda, uno de los problemas mas graves que aquejan al ser porque es un problema que, por definición, cuando lo planteamos es que ya no tiene arreglo. Es normal que la literatura se encargue de ello y nos haga soñar o, en su caso, pelearnos con nosotros mismos.

Sergio Barce y Pedro L. Domínguez

Sergio Barce y Pedro L. Domínguez

19)      Por el tratamiento que tiene la familia en la novela. La familia como asunto suele tener una gran –y feliz- presencia en los libros de Sergio Barce. Aquí, lo que comienza como un thriller termina como la relación con un padre y con una madre. Yo creo que tal vez esa sea la parte de mayor poder del libro. La más musculosa.

Sergio y Sandra Barce

Sergio y Sandra Barce

20)      Porque en la novela aparecen muertos que hablan. (Y no se muere en el intento). Es bien difícil que esto funcione en una novela o en una película. Pero yo les puedo asegurar que aquí funciona. Es más, hay una idea maravillosa de Sergio Barce sobre los muertos, que la da uno de los personajes (muerto) cuando aclara que ellos pierden sus rencores porque pasan horas riéndose de su propia vida cuando mueren. Si esto es así, les digo en serio que morirse no va a tener ya tanta importancia como le damos.

En fin, que ahí llevan ustedes las razones. Yo les he dado veinte. Habrá sin duda muchas más y cada uno encontrará las suyas.

Disfruten por favor del libro y disfruten de oír a continuación a Sergio Barce, con quien les dejo ya. Muchas gracias.

Jesús Ortega

Jesús Ortega y Sergio Barce

Jesús Ortega y Sergio Barce

Ahora que lo releo, me sorprende la agudeza de Jesús, su perspicacia al escoger los detalles que ha utilizado para animar a los lectores a que se acerquen a mi libro. Y lo curioso es que lo hizo sin analizar a los personajes de la novela, ni desvelar la trama, ni perderse en vericuetos extraños (la intencionalidad del autor, el sentido de la novela…). Así que me dejó el campo abierto para que explicara por qué escribí este libro y desvelar algunos detalles de los personajes que he creado.

Sandra Barce, Jesús Ortega, Antonio Berrocal, Sergio Barce, Berry, Paquita Torres y Marichu

Sandra Barce, Jesús Ortega, Antonio Berrocal, Sergio Barce, Berry, Paquita Torres y Marichu

No voy a reproducir también lo que yo dije, porque entonces esta crónica sería una pesadez, pero sí quiero agradecer la presencia de tantos amigos.

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Hubo muchos antiguos compañeros de los Maristas de Málaga, y de la Universidad, bastantes larachenses, aunque el libro no se ambiente en Larache, incluso alcazareños, y otros muchos amigos y conocidos que, como puede verse en las fotografías del acto, me hicieron pasar un momento realmente inolvidable.

Sergio Barce y Ani Herola

Sergio Barce y Ani Herola

He de mencionar a algunos otros que no pudieron quedarse en el acto y que, por tanto, no aparecen en esas fotos pero que, al menos, pude saludar al inicio; Abraham al Kabbaz, mi compañero Paco Jurado y su mujer Dorita -otra de las lectoras más entusiastas de mi novela-, Javier del Río, Denise Sullivan, Santiago Souviron…

Raquel, Sergio Barce y Jesús González

Raquel, Sergio Barce y Jesús González

Me gustaría poder nombrarlos a todos, pero  me es imposible.

José Luis Gutiérrez, Sergio Barce y Marichu

José Luis Gutiérrez, Sergio Barce y Marichu

Dejo constancia de mi agradecimiento a José Luis Gutiérrez, fotógrafo excepcional, que haciendo gala de su amistad y generosidad, hizo todas estas fotografías, y alguna más, simplemente porque quiso y sin avisarme de sus intenciones, regalándome su tiempo y su saber hacer.

Oscar Campoy, Sergio Barce y Pepe Sierras

Oscar Campoy, Sergio Barce y Pepe Sierras

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Paquita Torres y Sergio Barce

Paquita Torres y Sergio Barce

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Sergio Barce y Alfonso González Cachinero

Sergio Barce y Alfonso González Cachinero

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Más Larache: Sergio con Antonio y su mujer

Más Larache: Sergio con Antonio y su mujer

La próxima presentación del libro, quizá sea en Madrid. Pero aguarda también otra en Barcelona.

Sergio Barce, septiembre 2013

ASISTENTES

 

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