La noche temprana había sorprendido a Rachid terminando el balance contable mensual. Qué oscuridad, se dijo mientras caminaba con paso veloz hacia su casa , la lluvia no invitaba a otra cosa. Tardaría todavía un buen rato, pues tenía primero que llegar a la Alcazaba y luego adentrarse por el laberinto de sus callejuelas angostas y tortuosas. Tenía un presentimiento aquella noche, incluso en algún momento le invadió una extraña sensación de miedo, ¿Estaré nervioso? se preguntó mientras aceleraba el paso. Al atravesar la puerta que daba entrada a la Alcazaba, se sintió en casa, sin embargo se equivocaba…
Fenomenal sergio , gracias por estos articulos , y gracias a los colaboradores por sus historias, no dejeis de escribir.. vicente
Gracias León por estos relatos,los tengo todos encuadernados y a ti Sergio un abrazo
Sergio, amigo Sergiño. Tú nunca lo dices pero sé que contigo también hablaron las Tres Virtudes. Gracias por tu constancia
Querido León
Me ha encantado la historia que has publicado en este blog de nuestro común amigo y paisano Sergio Barce.. No hay duda que eres un escritor privilegiado y dotado para y en la narrativa, hasta el punto de mantener la atención e interés del lector hasta el final.del relato. Te felicito.
Un afectuoso saludo
José Edery Benchluch
PS-Saludos de Arón(Aroni) Muyal que estuvo con su esposa unos días conmigo en Madrid.
La segunda vez que leo este bello cuento cargado de frases con intenso significado. Por citar alguna… «… no es más sabio aquél que acumula más saberes sino aquél que atesora más amigos»…
Gracias, Sergio por acercarnos de nuevo a este relato mágico de León!!