PENSÉ QUE ÉSTA ERA LA MEJOR MANERA DE DESEAROS A TODOS
Con mi padre y mis hijos… tres generaciones Barce os desean todo lo mejor
PENSÉ QUE ÉSTA ERA LA MEJOR MANERA DE DESEAROS A TODOS
Con mi padre y mis hijos… tres generaciones Barce os desean todo lo mejor
“Suelo permanecer en el cafetín de Sidi Abdellah hasta que cierra. Después de medianoche, deambulo por las calles adyacentes a Bab Allah, la mezquita grande, que abre sus puertas para la oración del alba. Duermo en uno de los rincones, sobre la estera de la que se desprende un olor de humedad humana. Me despiertan de mi sueño profundo unos gritos; debe de ser un guarda, con vista de lince, o alguno de los asiduos de la mezquita, que me echa diciendo:
-¡Éste es un lugar para la oración y la plegaria, no para dormir!
Le ruego que me deje quedarme. Como se obstina, irritado, maldigo a gritos la vagina de la madre que lo parió y a toda su parentela y salgo, descalzo, con los zapatos en la mano, de nuevo hacia las callejuelas.
Una mañana temprano, Sigue leyendo →
El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida… y luego ya no hay quien se lo quite de encima. (Groucho Marx, El hotel de los líos)
Mi psicoanalista me advirtió que no saliera contigo, pero eras tan guapa que cambié de psicoanalista. (Woody Allen, Manhattan) Sigue leyendo →
AL OTRO LADO DEL ESTRECHO
-Y ahora, todos los que quieran pasar, que entren. Todos los que deseen comer, que pasen.
Jacobi se acordaba perfectamente de las palabras del señor Beniflah, como si fuera ayer mismo. Era curioso, porque otras veces Jacobi no era capaz de recordar lo que había hecho en el jardín una hora antes. Se consolaba pensando que eran las cosas de la memoria que ni los loqueros eran capaces de explicar.
Habían pasado muchos años desde aquellas fiestas a las que les invitaba la familia Beniflah. Podía calcularlo con exactitud si se lo proponía, pero era una labor ingrata y desalentadora: ingrata porque tendría que dedicar su escaso tiempo a hacer esos cálculos y desalentadora porque, seguramente, le haría sentir más viejo de lo que ya era. Jacobi Benasuly se sentó en el porche y se sirvió un café solo. Cuando lo acabó, sacó un pequeño saquito del bolsillo de la camisa, lo desanudó y vertió con cuidado un poco de rapé en el dorso de la mano. Acercó la mano a la nariz y lo absorbió aspirando con fuerza. Volvió a cerrar la bolsita, la devolvió a su sitio y se quedó quieto, allí sentado, abotargado por la placidez de esa tarde de verano.
Tenía en frente, a lo lejos, justo al borde del abismo, la costa de Africa. Sigue leyendo →
Existe un pequeño romance, que se recoge en el número Uno de la revista literaria “Cincel”, editada en Málaga, en abril de 1.980, titulado
ROMANCE JUDEO ESPAÑOL DE LARACHE
y dice así:
No me echéis de la tierra
sobre su hermosa frente,
que hoy se desparte
de su casa y de su gente.
No me echéis de la tierra
sobre sus ojos pintados;
se van las novias chiquitas,
no crían sus deseados.
Y es que una de las cosas más hermosas que se produjeron en Larache, fue la convivencia entre las tres culturas. En un mismo edificio podían encontrarse vecinos musulmanes, cristianos y hebreos, y cuando llegaban las fiestas de cada una de las tres religiones, eran frecuentes las invitaciones de unos a otros.
La cabalgata de los Reyes Magos cruzaba las calles de la ciudad, igual que el paso de Semana Santa, y se celebraba la fiesta del Purin y éramos invitados a la Fiesta del Cordero. Parece algo imposible, viendo cómo andan las cosas por el mundo, pero así era.