“ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA” (Once upon a time in America) de SERGIO LEONE


Once

Érase una vez en América (Once upon a time in America, 1984) de Sergio Leone es probablemente una de esas películas que, cuando la ves, sabes que nunca la olvidarás. Recuerdo que la vi en una de las salas del AMÉRICA MULTICINES de Málaga, y que, a medida que avanzaba la trama, sus imágenes me iban subyugando lenta pero irrenunciablemente. Luego, cuando la sala se iluminó (sólo se había estrenado la primera parte, pues, dado su metraje, se proyectó dividida en dos) todos los espectadores nos removimos intranquilos. ¿Cómo íbamos a esperar hasta que se estrenara la segunda parte de lo que era, sin ninguna duda, una obra maestra?

Escena del atraco en

Escena del atraco en

Yo crecí con el cine de Sergio Leone. En los cines de Larache, lo descubrí convirtiendo a Clint Eastwood en el Hombre Sin Nombre, ese personaje enigmático y silencioso que deambuló por su trilogía inimitable: “Por un puñado de dólares (Per un pugno di dollari, 1964)”, “La muerte tenía un precio (Per qualche dollaro in più, 1965)” y “El bueno, el feo y el malo (Il buono, il brutto, il cattivo, 1966)”. De una tacada, tres hallazgos: Leone, Eastwood y Ennio Morricone, autor de las bandas sonoras más imitadas y repetidas de la historia del cine.

Luego, Leone rodaría otra obra maestra: “Hasta que llegó su hora (Once upon a time in the West, 1968)”, con el mejor Henry Fonda y la más sensual Claudia Cardinale. Pero de esta cinta, hablaré más adelante.

Tras el paréntesis de “Agáchate, maldito (Giú la testa, 1971)”, Sergio Leone se embarcó en un proyecto que le llevó muchos años poner en pie, pero que mereció la pena. “Érase una vez en América (Once upon a time in America, 1984)”, otra vez con una de las más espléndidas bandas sonoras de Morricone, se convirtió en un hito, en un icono del cine de gángster, pero, por supuesto, era algo más.

Robert de Niro (Noodles) crea un personaje contradictorio y, por ello, fascinante, que nos atrae y nos repulsa. Era tal el perfeccionismo a la hora de elaborar su papel, que durante la escena que se desarrolla en el fumadero de opio y en la que De Niro ha de despertar de golpe, éste deseaba que se utilizaran sonidos inusuales para reaccionar de una manera creíble; el actor hizo que se repitiera tantas veces la toma para lograr el efecto que deseaba que, desesperado, un utillero preguntó: “¿Hay alguna escena en este film donde él tenga que gritar? Si la hay, me presento voluntario para ser el que le patee las pelotas”. Pese a la anécdota, hay que reconocer que su interpretación es genial. James Woods (Max), por su parte, crea otro tipo de gángster más directo, pero irónicamente retorcido e implacable, al que nada detiene.

James Woods es Max

Leone dibuja la América de sus sueños, la que conocía a través de las viejas películas de Bogart, Cagney y Muni, y en vez de utilizar a los emigrantes italianos, se decantó por los gángster judíos, menos conocidos, pero tan crueles y violentos como los de su país de origen. Reconstruyó calles de la época, hasta el más mínimo detalle, desde los adoquines hasta los carteles que anuncian las tiendas, todo para envolver al espectador, porque Leone era un perfeccionista que, incluso, buscaba las armas originales de aquellos años, la ropa, los zapatos, la prensa…

La primera parte, con los personajes aún de niños, nos regala escenas inolvidables (que en parte pertenecían a la infancia del propio Leone en el Trastevere, en Roma) como la del personaje de Patsy, que se come ansiosamente un pastel, una carlota rusa, tras sopesar que eso es mucho mejor que utilizarla como moneda de pago para tener una relación sexual con Peggy, una escena enternecedora y maravillosa.

Deborah (Jennifer Connely) bailando en el almacén, espiada por el joven Noodles

* * *

Jennifer Connelly es Deborah niña

Luego, cómo el personaje de Noodles adolescente espía a Deborah por un agujero abierto en el cuarto de baño del café para verla bailar en el almacén al compás de “Amapola”. La propia muerte de Patsy, acribillado a balazos cuando sólo es aún un crío…

Robert de Niro a punto de abandonar la estación de tren…

El fumadero de opio, un decorado que se graba en la retina del espectador, en el que se refugia Noodles (De Niro) para olvidar y evadirse de su propia vida, fue construido en los estudios Cinecittá, en Roma, y las sombras chinescas que se proyectan en su interior fueron manejados por marionetistas indonesios y holandeses, mientras que el público que asiste a la representación está formado por chinos que residían en Roma. Es ahí donde se halla uno de los motores de la narración de la película, donde el personaje de Robert de Niro recuerda lo sucedido… La película se preña de una nostalgia que lo convierte en un film de gángster diferente. Cuando Noodles (De Niro) se marcha, cruzando la puerta de la estación del tren, y unos segundos más tarde regresa por la misma puerta ya envejecido con las notas de “Yesterday” de los Beatles es un ejemplo de ese aire melancólico y fatalista.

Noodles (De Niro), ya mayor y cansado, regresa…

Noodles necesita, además, ineludiblemente saldar viejas deudas, porque su vida acabó no sólo cuando es traicionado por Max sino también, y sobre todo, cuando, sobrepasado por la frustración que le causa el rechazo de la mujer que ha amado toda su vida (Deborah, ya interpretada por Elizabeth McGovern), reacciona violándola, en una escena igualmente imborrable y terriblemente sórdida, que no es sino la expresión más triste y descorazonadora de un hombre abatido y desesperado.

Elizabeth McGovern, como Deborah

Elizabeth McGovern, como Deborah

Pocas películas dejan en la memoria tantas escenas, pocas películas rozan la perfección, y “Érase una vez en América” lo hace.

Sergio Barce, diciembre 2010

SERGIO LEONE dirigiendo una escena de Érase una vez en América

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ERASE UNA VEZ EN AMERICA (Once upon a time in America)


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9 pensamientos en ““ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA” (Once upon a time in America) de SERGIO LEONE

  1. Alba dice:

    Hola, Sergio. He llegado a tu blog por casualidad. Mi novio y yo acabamos de ver la película, que yo no había visto todavía, y nos hemosn lanzado a internet a buscar datos y comentarios. Aciertas cuando dices que es una película que cuando empiezas a verla sabes que no la olvidarás.

    Todavía estamos en estado de shock!

    Un abrazo y enhorabuena por el blog.
    Alba.

    • sergiobarce dice:

      Os recomiendo el libro “Sergio Leone, algo que ver con la muerte” de Christopher Frayling, magnífico. Y ahí se dan detalles muy jugosos de la película.
      Un abrazo a los dos
      sergio

  2. Rodolfo Delgado dice:

    Compartimos el gusto por la mejor pelicula (en mi opinion) que hay y creo que la escena del pastel es sobresaliente. Solo una aportación no es Patsy al que balean si no al mas pequeño Dominic. Saludos desde México.

    • sergiobarce dice:

      Gracias por la aclaración de Dominic, Rodolfo. La verdad es que la escena del pastel es inolvidable. Echo de menos estos últimos años un papel de De Niro de la categoría de esa película, tengo la sensación de que no está eligiendo buenos guiones desde prácticamente “Heat”, de 1995, y “Ronin” quizá, del 98… Y ya ha llovido.
      Un saludo
      sergio

  3. Julio Torres dice:

    Todos los que de alguna manera fuimos atrapados por los westerns tetricos e impredecibles de Leone, nos dimos cuenta de la calidad del cine de Leone. Sin duda que Erase… establece las pautas a seguir en el cine gansteril

  4. magnifica cinta, espero que todos los que hayan tenido la oportundad de verla opinen lo mismo. es una de las mejores que he tenido el de ver el rodage de la misma se apego mucho a todas las situciones que he vivido tan solo tengo 20 años y esta pelicula me marco.

    !saludos!

  5. Emir Estrada dice:

    Esta pelicula la vi en un pueblito de la antigua Unión Soviética, llamado Pitygor, en mi época de esudiante, ya que soy panameño, y aunque la traducción era en ruso, fui a verla 3 veces, considero que es la mejor película que he visto en toda mi vida, ya que recoge la magia de la adolescencia en una realidad de esa época, no perdiendo asi la esencia de los sentimientos y travesuras en los cuales me trasporté y me vi envuelto en el recuerdo de mis amigos de mi niñes. Al distinguido Sergio Leone, mis más profundo respeto y admiración, creo que ha dejado un legado en esta producción, para las pasadas, presentes y futuras generaciones. gracias. y saludos desde Panamá

  6. victor cano dice:

    Impresionante la escenografía con unas secuencias de escenas que te mantiene inmóvil delante de la pantalla los actores sublimes el director un genio del cine.

    víctor cano. un saludo

  7. Yola dice:

    De mis películas favoritas. No encuentro la escena del baile con la bellísima interpretación de Amapola. Está en you tube pero sin el baile , solo la foto y la música.
    Saludos

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