Archivo de la etiqueta: Luis María Cazorla Prieto

EL GENERAL SILVESTRE Y LA SOMBRA DEL RAISUNI, LA NUEVA NOVELA DEL ESCRITOR LARACHENSE LUIS MARIA CAZORLA

Tengo la primicia (cosas de la amistad): la editorial Almuzara saca a partir de esta semana la continuación de <La ciudad del Lucus>, y el título de la nueva novela de Luis María Cazorla: <El general Silvestre y la sombra del Raisuni>. La portada resulta ya tentadora:

El general Silvestre portada

Luis Cazorla tuvo la deferencia de enviarme en su momento el borrador de la novela, otro privilegio de contar con su amistad, y puedo adelantar que es un libro que se lee con rapidez, porque engancha y porque lo narrado resulta muy atractivo. La ambientación, de nuevo, sorprende por lo detallada y documentada.

Si la ciudad natal de Luis formaba parte del paisaje de <La ciudad del Lucus>, en esta nueva entrega Larache se convierte en protagonista. Sigue leyendo

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LA HUELLA ESPAÑOLA EN MARRUECOS, un artículo del jurista y escritor larachense LUIS MARÍA CAZORLA

Ayer, en el diario ABC, se publicó un artículo del jurista y escritor larachense Luis María Cazorla Prieto, autor de la novela <La ciudad del Lucus>, artículo titulado LA HUELLA ESPAÑOLA EN MARRUECOS, escrito con ocasión del centenario que se cumple ahora del nacimiento del Protectorado de España en Marruecos. Dado su interés, lo transcribo en su totalidad.

Luis María Cazorla Prieto

LA HUELLA ESPAÑOLA EN MARRUECOS

Por Luis María Cazorla Prieto

Diario ABC – 27 de noviembre de 2012

EL 27 de noviembre de 2012 se cumplen cien años de la firma del tratado entre Francia y España por el que se instauró el protectorado español en Marruecos. Después del fracaso del acta de Algeciras de 1906, de distintos acuerdos franco-británicos, del tratado de 1911 entre Alemania y Francia y de marzo de 1912 entre Marruecos y Francia, España, como potencia de segundo orden, siempre comparsa de las grandes en los asuntos marroquíes, obtuvo el reconocimiento de sus derechos históricos directamente de Francia, que como potencia colonial principal los había recibido del propio Marruecos.

A partir de ese momento a España se le reconoció internacionalmente el ejercicio del protectorado sobre la franja norte árida, salvo excepciones como las comarcas del Lucus, y montañosa del entonces fallido Estado marroquí. Sobre esta estrecha franja territorial Sigue leyendo

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Este 23 de Febrero, en CEUTA: Presentación del libro LA CIUDAD DEL LUCUS del escritor larachense LUIS MARIA CAZORLA

Después de haber escrito en diversas ocasiones sobre las excelencias de esta novela en este blog, me permito hacer un recordatorio de LA CIUDAD DEL LUCUS con ocasión de su presentación en la ciudad de Ceuta, presentación que se efectuará este próximo día 23 de Febrero. Espero que quienes tengáis la oportunidad de asistir, lo hagáis, merece la pena escuchar a Luis María Cazorla desbrozar su obra y oírle hablar de aquel Larache de principios del siglo pasado. Una ocasión para aprender y disfrutar. Sergio Barce.

Esta es la invitación para el referido evento:

LA CIUDAD DEL LUCUS reposa sobre un fono histórico bien documentado y revela datos poco conocidos. La trama se desarrolla entre 1904 y 1912 en las ciudades de Larache, Tetuán, Tánger, Arcila y Alcazarquivir. Al hilo de los avatares de un inmigrante que huye de la crisis económica que sufre Alicante a finales del siglo XIX y se establece como comerciante en Larache, desfilan por sus páginas toda una serie de personajes (hebreos, marroquíes, españoles y extranjeros), unos imaginarios y otros reales como el teniente Fernández Silvestre o el líder Ahmed el Raisuni. Todos ellos tejen una tupida red de intereses y de sentimientos que conforman la tensión dramática de una novela memorable, con una singular viveza narrativa, que nos abre un mundo desconocido.

 

Luis María Cazorla

Su autor, Luis María Cazorla Prieto, nace en Larache en 1950. Es doctor en derecho, Catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad Rey Juan Carlos, abogado del Estado, Letrado de las Cortes e Inspector de Servicios del Ministerio de Economía y Hacienda. En la actualidad es Secretario General de Bolsas y Mercados Españoles, director del bufete Cazorla y asociados, Vicepresidente del Consejo Editorial de Aranzadi y miembro de número de la Academia de Jurisprudencia. Ha ocupado cargos como el de Secretario General del Congreso de los Diputados, Director General Técnico del Ministerio de Hacienda, Vicepresidente del Comité Olímpico Español y miembro de la Comisión Jurídica del COI. Autor de más de 20 obras jurídicas y sociológicas, es también autor de novelas y libros de relatos como “El proyecto de Ley y once relatos más”, “Cuatro historias imposibles”, “Ni contigo ni sin tí” o “Cerca del límite”, con la que fue finalista del premio internacional de novela “Javier Tomeo” en 2007. Hijo de larachense de familia oriunda de Novelda.

 Biblioteca Pública de Ceuta  www.ceuta.es/biblioteca

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LARACHE el pasado 30 de junio en la CASA SEFARAD de MADRID

Este pasado 30 de Junio participé en una mesa redonda en la CASA SEFARAD de Madrid, en torno a la novela “La ciudad del Lucus” del escritor larachense Luis María Cazorla Prieto. El acto se convirtió en sí en una amena charla sobre la propia ciudad de Larache, protagonista indiscutible de su novela, e inspiración tanto para Gabriela Grech, que participó con un Power-point con las fotografías de sus trabajos sobre Larache, como para mí y mis libros sobre nuestra ciudad.

Eduardo Torres Dulce

Luis María Cazorla

  Hizo de perfecto moderador Eduardo Torres Dulce, jurista, ha sido Fiscal Jefe de lo Penal, y reconocido historiador de cine, habitual en el programa de TVE “Qué grande es el cine” que en su día dirigió José Luis Garci. Como digo, Eduardo Torres Dulce hizo una pequeña introducción y dejó primero que Luis Cazorla abriera fuego hablando de su novela, de las vicisitudes que le llevaron a escribirla, y poco a poco Luis Cazorla se vio desgranando tanto la historia que se desarrolló en nuestra ciudad antes de implantarse el protectorado, época en la que se desarrolla la novela, como la historia de su propia familia, desde que se asentaron allí hasta que tuvieron que partir a España.

Luego, tuve la oportunidad de dar mi humilde opinión sobre lo que me había transmitido “La ciudad del Lucus”, lo que me había impresionado la ingente cantidad de datos históricos que contiene, lo minucioso del trabajo de investigación realizado, y lo importante que es conocer los entresijos de aquella parte de nuestra historia. Y glosé el buen hacer de mi amigo y paisano Luis Cazorla como narrador en esta su novela más ambiciosa.

Y, no sé cómo, en cuanto tomó la palabra Gabriela Grech, nos embarcamos en un viaje al pasado, ayudados quizá por las imágenes que se proyectaban de sus fotografías. Los asistentes preguntaban con curiosidad qué lugar era cada estampa que aparecía, qué recuerdos nos traían, y así hablamos durante mucho tiempo de nuestro Larache. Luís, el de sus padres y el de su infancia, Gabriela y yo, que crecimos y estudiamos juntos en los colegios Santa Isabel y luego en las Monjas, nos dejamos llevar por ese impulso del momento, creo que se notó que nos embargaban las ganas por hacerles conocer qué significa Larache para nosotros, cómo nos marcó, cómo nos ha influenciado como personas el hecho de haber convivido con otra cultura, el hecho de que nuestros amigos profesaran las tres religiones.

Eduardo Torres Dulce no disimuló su asombro por tanto entusiasmo, y su sorpresa al comprobar que se pudiera querer tanto a una ciudad como la que estábamos demostrando en esa charla.

Gabriela Grech

Sergio Barce

Finalmente, cedió la palabra a Sam Bengio, Presidente de la Comunidad Judía de Madrid, que nos habló de su vida en Tánger y en Asilah, de cómo Larache y Asilah competían por ser mejores en todo, una sana competencia, y nos encantó comprobar que sus recuerdos eran muy parecidos a los nuestros, que siempre llevaba marcada esa experiencia de haber vivido en un país que respetó a todos. Fue el complemento perfecto a una mesa llena de pasión.

Pero, cuando terminada la mesa redonda se cedió la palabra a los asistentes, nuestra sorpresa fue mayor al comprobar que teníamos frente a nosotros a muchos larachenses, familia de los Amselem, de los Castillo, de los Gomendio, de los Fereres… Muchos de ellos, sin disimular su orgullo y su emoción, tomaron el micro para recordar a sus familiares y la vida en Larache, de aquellos días que no han podido olvidar. Lo cierto es que fue un acto inesperado por lo emotivo, inesperado por lo intenso, inesperado por lo bien que nos lo pasamos todos en torno a la novela de Luis Cazorla y en torno a Larache, a nuestra ciudad.

Personalmente, además de agradecer a Luis Cazorla el que se acordara de mí para acompañarle, y a Casa Sefarad (en especial a Fernando Martínez-Vara de Rey) el haberme invitado a este evento, fue un placer compartir una vez más una actividad con Gabriela Grech, porque nos une algo más sutil que la amistad, y también conocer a Sam Bengio y a Eduardo Torres Dulce, con quien luego disfruté unos minutos hablando de cine junto a mi hijo Pablo, y, por último, algo absolutamente inesperado: cuando tomábamos una copa en el jardín de la Casa Sefarad, vi que una chica hablaba con Gabriela, la miré y le dije que yo la conocía, que estaba seguro de conocerla, y entonces me respondió: soy Yamila Yacobi; tú, Gabriela y yo, añadió, estábamos en la misma clase hace ya treinta y ocho años… Curiosa la memoria, que me había guardado en un pequeño cajón los rasgos de aquella niña para ahora poder reconocerla pese al tiempo transcurrido. Ha sido realmente extraordinario recuperarla. Y fue la guinda del pastel.

Sergio Barce, julio 2011

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LARACHE vista por… LUIS MARIA CAZORLA

Aprovechando el recordar a todos que mañana día 22 de marzo, a las 19:30, en la Sociedad General de Autores y Editores, en Madrid, se presentará la novela “La ciudad del Lucus” del escritor larachense Luis María Cazorla Prieto, novela publicada por la editorial Almuzara, he pensado que sería el mejor momento para leer cómo describe Luis Cazorla el Larache de los primeros años del pasado siglo.

En esta novela, de la que ya podéis encontrar varios artículos míos en este mismo blog, Luis María Cazorla describe ese Larache de inicios del siglo XX con detalle y con exactitud histórica. Además de su trama sobre las intrigas y luchas que se produjeron en Marruecos por parte de la potencias europeas para hacerse con el control del país, y las disputas de estos mismos países con el sultán y con El Raisuni, además de todo ello, como digo, hay una constante referencia a la vida cotidiana que se desarrollaba en esos tiempos en Larache. Resulta curioso leerlo, porque parece escrito por alguien que hubiera estado viviendo en la ciudad en aquellos años, y descubrimos, en pinceladas que van salpicando la historia, cómo eran sus calles, cómo se construían edificios o cuándo se edificó algún que otro inmueble emblemático de la ciudad del Lucus. Y esto es otro activo de la novela de Luis. Sirvan como ejemplo tres fragmentos que he escogido del libro:

 “Absorto por el panorama que se ofrecía a sus ojos curiosos, Cantéliz acabó topándose en el lado izquierdo del Zoco Chico con la mezquita Naziria y, frente a ella, con el callejón donde estaban situados los principales hornos de la ciudad. Un suave olor agradable le anunció su proximidad con varios metros de antelación.

Aunque el callejón era corto, la homogeneidad de las casas que lo delimitaban y el enjambre de personas que por allí pululaban le dificultó dar a la primera con el horno de Hicham. En pocos metros se agolpaban indígenas vestidos con amplios seruales, cuya parte trasera se descolgaba hasta las pantorrillas, y con una especie de chaleco o bedaia, descolorido por el uso, a través del cual se podían apreciar fuertes torsos y poderosos brazos embadurnados de restos de harina; mujeres recubiertas con enormes caftanes y holgados jaiques; hombres coronados por xambrinos o sombreros de paja coloreada, que hacían olvidar el resto de su vestimenta; algún que otro transeúnte vestido de negro desde los zapatos hasta el sombrero de ala corta y, por fin, varios individuos vestidos a la europea con traje de tonos claros que se fundía con el colorido que prevalecía en aquel entorno. La sotana amarronada del padre Cantéliz puso la guinda en la variada paleta cromática. No había dos personas iguales, cada cual revelaba con su indumentaria un origen distinto y un cometido singular. No resultaba sencillo explicar cómo aquella abigarrada composición formaba un conjunto gobernado por una armonía interna que cada elemento particular respetaba para no alterar el equilibrio inestable que el franciscano observaba en esos momentos.”

“Tras despedir a Zugasti, Ninet decidió salir a dar un paseo. Necesitaba respirar, estirar las piernas. Lo que menos le apetecía en esos momentos era encerrarse en su oficina o subir a casa. Atravesó a paso lento y meditativo la vieja plaza de armas del siglo XVII donde se asentaba el Zoco Chico. Se dirigió hacia Bab el-Barra o Puerta de Afuera de la medina. La franqueó entre los dos fuertes baluartes que la flanqueaban y pasó por debajo del revellín que, poderoso y desafiante, la defendía. Tomó el camino hacia la playa del desembarcadero, en la que las últimas horas del día se desvanecían ante el empuje irresistible de la noche. No pudo ir lejos porque la rampante oscuridad se lo impidió, no era recomendable adentrarse por esos lugares de noche y sin protección.

Iba ya de regreso cuando, ayudado por la última luz, reparó en el volumen de tres edificaciones en obras que emergían en la gran explanada que se extendía ante la puerta de la medina. <Para eso sí que está sirviendo lo de Algeciras>, musitó. <La autorización general concedida por el sultán para que los extranjeros puedan comprar y edificar en un radio de diez kilómetros en los ocho puertos abiertos al comercio parece que, al menos en Larache, está empezando a dar sus frutos>, reflexionó según traspasaba la Puerta de Afuera.”

Con el peso del calor en su cenit remontó el polvoriento camino que, después de superar un ligero desnivel, conducía a la amplia superficie que se extendía delante del cementerio de Lal-la Menana La-Mesbahía. Entre las cuatro y cinco modestas y desvencijadas construcciones que pugnaban por levantarse allí, descollaba una que, acreedora también a tales adjetivos, se mostraba algo más consistente. Supuso que aquel era el fondac donde Ben Slimi debería estar. La vaharada de calor, mezclada con olor a especias y fritangas que le azotó al traspasar el desvencijado umbral del establecimiento le hizo olvidar por un instante el cansancio que le atenazaba…”

“La ciudad del Lucus” va a ser presentada por el propio autor junto a Andrés Amorós, Luis Alberto de Cuenca, Julia Navarro y Manuel Pimentel.

Sergio Barce, marzo de 2011

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