Archivo de la etiqueta: Humphrey Bogart

FOTOS DE CINE – 34

En la fotografía, Lauren Bacall y Humphrey Bogart, encabezando la marcha en defensa de las libertades civiles y en apoyo de los acusados por el Comité de Actividades Antiamericanas. (Tras ellos distinguimos a Paul Henreid o Richard Conte, entre otros).

El pasado mes de mayo, fallecía Kenneth Anger. Fue un escritor y cineasta norteamericano, nacido en Santa Mónica, California, en 1923, que desarrolló toda su carrera cinematográfica al margen de los canales habituales. Su película más famosa, de tipo experimental, como el resto de su filmografía, es Scorpio Rising, de 1964. Pero Anger logró la fama con un libro centrado en el mundo del cine: Hollywood Babilonia (Hollywood Babylon), en el que desvelaba los mayores escándalos del Hollywood clásico. Hay un capítulo, bastante corto, dedicado a la famosa “caza de brujas” que se desató a finales de los años cuarenta contra todos los artistas de los que se sospechaba que eran izquierdistas, campaña de acoso y derribo que impulsó el congresista J. Parnell Thomas pero que capitaneó con una gran insidia el senador Joseph R. McCarthy. En ese capítulo, que en los tiempos que corren me parece interesante rescatar, titulado Marea roja, escribió Kenneth Anger:

“Hacia 1947, la campaña anticomunista capitaneada por el congresista J. Parnell Thomas, había tendido sobre Hollywood un manto tan insidioso como la creciente contaminación de Los Ángeles. Con el Comité de Actividades Antiamericanas garantizándoles la temporada de caza, fanáticos derechistas de Cinelandia hicieron su aparición y, envueltos en la bandera, se lanzaron a un ataque en el que cualquier golpe bajo estaba permitido. Lela Rogers, su obediente retoño Ginger, y Howard Hughes figuraban a la cabeza de esta superpatriótica actitud.

John Wayne, por unanimidad, resultó elegido Presidente de una cuadrilla de linchamiento autodenominado Alianza Cinematográfica Para la Preservación de los Ideales Norteamericanos. Charles Coburn era el vicepresidente primero. El segundo, Hedda Hopper. (En 1947 Hedda ocupó sus vacaciones recorriendo los Estados Unidos en coche para arengar a los clubs femeninos y conminarlos a boicotear aquellas películas en las que interviniesen actores “comunistas”.) Un realizador, Leo McCarey, y un actor, Ward Bond, figuraron como privilegiados miembros de la alianza. Y Paul Lukas, Robert Taylor, George Murphy y Adolphe Menjou entre los más impacientes por denunciar a todos los Rojos que suponían escondidos bajos sus camas en Beverly Hills. Menjou se hallaba convencido de que una invasión comunista en el país era inminente, y declaró que se trasladaba a Texas… “porque los tejanos, no dejarán un solo comunista vivo”. Gary Cooper, agudo observador político, se jactó de haber rechazado “un montón de guiones con ideales comunistas”.

Horrorizados ante estas medidas, celebridades de otra mentalidad fletaron por su cuenta un avión para ir a Washington a protestar por “esta invasión para privar a los ciudadanos de los derechos sobre sus ideales o creencias”. Eran: Bogart y Bacall, Gene Kelly, June Havoc, John Huston y Danny Kaye.

El cargamento de este avión estelar no compareció ante una audiencia condescendiente o admirada de sus dotes. El grupo de los tiradores al blanco, flechas incluidas, no tardó en declarar no gratos a los Diez de Hollywood. Estos eran: Herbert Biberman, Albert Maltz, Edward Dmytryck, Adrian Scott, Ring Lardner Jr., Samuel Ornitz, John Howard Lawson, Lester Cole, Alvah Bessie y Dalton Trumbo. (Ironía de ironías: tras su condena, Trumbo se topó de bruces con un compañero en desgracia que, curiosamente, no era otro que el congresista J. Parnell Thomas, su antiguo acusador, sentenciado también a chirona por “inflar” su sueldo.) Aliados de estos Diez, que prefirieron el autoexilio a la ignominia de aguantar en casa la situación, fueron entre otros los directores Jules Dassin, Joseph Losey y John Berry, quienes prosiguieron sus carreras en Europa.

El destino de quienes se quedaron en casa fue mucho más sombrío. La lista negra arruinó las vidas y las carreras de talentos magníficos como Anne Revere, Gale Sondergaard, Jean Muir, John Garfield y J. Edward Bromberg. Dashiell Hammett y Lilian Hellman se enfrentaron a sus inquisidores con honor y dignidad; Lionel Stander, el actor con voz de rana, interpretó en beneficio del Comité un fantástico número y les dijo bien claro adónde tenían que irse. Después se radicó en Italia, donde continuó imperturbable su excéntrica profesión. Sidney Buchman, guionista de Capra en Caballero sin espada, se negó a comparecer. Fue declarado en rebeldía y se quedó sin empleo en Hollywood.

La conciencia sirve a veces para algo. Pero algunas celebridades delataron y continuaron alegremente en sus puestos a lo largo de esta época negra: Dmytryck, Elia Kazan, Robbins… Larry Parks fue un caso especial: admitió, para salvar la piel, su afiliación al Partido Comunista.

A las masas no les divirtió la cosa. Para ellas, Hollywood y la política no constituían una buena combinación.”

El capítulo pertenece a la edición de Hollywood Babilonia, publicada por Tusquets, en 1986, con traducción de Jorge Fiestas.   

 

Etiquetado , , , , , , , , ,

FOTOS DE CINE – 24

La foto pertenece a un momento del rodaje de la película En un lugar solitario (In a lonely place, 1950). En ella vemos al director, Nicholas Ray, junto a los protagonistas de la cinta: Gloria Grahame y Humphrey Bogart, que atienden con suma atención sus explicaciones.

Es una de las obras maestras del cine americano, y no admito discusión. La reviso a veces por el solo placer de volver a escuchar sus diálogos, las frases lapidarias que lanza Dixon Steele, el personaje que interpreta Bogart en, quizá, uno de sus papeles más redondos. Y Gloria Grahame, como siempre, irradiando una sensualidad volcánica, una actriz que siempre me ha parecido excepcional. (A propósito de la Grahame, hay una cinta que recrea sus últimos años en Inglaterra, bastante curiosa, titulada Las estrellas de cine no mueren en Liverpool – Film stars don´t lie in Liverpool, 2017), cuando mantuvo una apasionada relación con un joven mucho más joven que ella.

El guion de En un lugar solitario es de Andrew Solt. Y Burnett Guffey es el responsable de su maravillosa fotografía en blanco y negro. La dirección de Nicholas Ray es sobria, pero soberbia.

La frase más famosa del film que pronuncia Bogart probablemente sea la siguiente:

«Nací cuando ella me besó, morí el día que me abandonó, y viví el tiempo que me amó» 

Sergio Barce, enero 2022

 

 

Etiquetado , , , , , , , ,

GUIÓN DE LA PELÍCULA «CASABLANCA»

 

Os reproduzco varias de las escenas más importantes de la película Casablanca (1942) de Michael Curtiz, a través de su guion. Un deleite leerlo imaginando cada secuencia, tal y como la retenemos en nuestra memoria…

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es casablanca-cartel.jpg

INT. RICK´S CAFÉ AMÉRICAIN – NOCHE

Rick y Carl están repasando el libro de cuentas. Vemos a Carl muy ocupado haciendo cálculos.

CARL

(levantando la mirada)

Bueno, hasta ahora el negocio va bien.

RICK

¿Cuánto tiempo aguantaré cerrado?

CARL

Dos semanas… tal vez tres.

RICK

Intentaré el soborno como otras veces, aunque no me gusta. De momento todo el mundo seguirá cobrando.

Rick camina hacia la puerta.

CARL

Gracias, Rick. Sacha se pondrá muy contento; le debo dinero.

RICK

(desde la puerta)

Cuando acabe cierre el café, ¿quiere Carl?

CARL

Sí, señor. Y luego iré a una reunión…

RICK

(interrumpiéndole)

No quiero saber a dónde va.

CARL

(con una sonrisa)

De acuerdo.

RICK

Buenas noches.

CARL

Buenas noches, Rick.

Rick sale.

CORTA A:

EXT. RICK´S – NOCHE

Rick sube las escaleras que conducen a su despacho.

CORTA A:

INT. RICK´S / DESPACHO DE RICK – NOCHE

Al abrir la puerta, la luz del rellano entra en la habitación y revela la presencia de alguien. Rick enciende una pequeña lámpara. Vemos a Ilsa mirando a Rick, pálida pero decidida. Rick se queda por un momento desconcertado.

RICK

¿Cómo has llegado hasta aquí?

ILSA

Por la escalera trasera.

RICK

Después de esta mañana pensé que volvería a verte; pero no tan pronto.

(con cortesía)

Bueno, ¿no te sientas?

ILSA

(sentándose)

Richard, tengo que hablarte.

RICK

Ahora soy Richard, como en París.

ILSA

Por favor…

RICK

(se enciende un cigarrillo)

¿Esta inesperada visita no será debida a los famosos salvoconductos?

(Ilsa permanece en silencio)

Parece que mientras los tenga nunca estaré solo.

ILSA

(mirándole fijamente)

Pídeme lo que quieras, pero dame esos salvoconductos.

RICK

Ya lo hablé con tu marido. No hay nada que hacer.

ILSA

Comprendo tus sentimientos hacia mí; pero, por favor, olvídalos por algo más importante.

RICK

¿Tengo que escuchar de nuevo que tu marido es un gran hombre que combate por una causa justa?

ILSA

También fue tu causa y tú también luchaste por lo mismo que él.

RICK

Ya no lucho por otra causa más que por la mía propia. La mía es la única que me interesa ahora.

Pausa. Ilsa deliberadamente intenta otra estrategia.

ILSA

Richard, nos amamos en París. Si aquel amor significó algo para ti…

RICK

(con dureza)

No me hables de París, es un procedimiento barato.

ILSA

Por favor, escúchame. Si tú supieras la verdad y lo que realmente ocurrió.

RICK

(interrumpiéndola)

No me es posible creer en tus palabras; dirías cualquier cosa para convencerme.

ILSA

(encolerizándose, con desprecio)

Quieres compadecerte de ti mismo, ¿verdad? Y no ves más allá de tus propios sentimientos. Porque una mujer te hirió quieres vengarte con todo el mundo. Eres débil y cobarde.

(arrepentida)

Richard, lo siento, lo siento. Pero, pero… tú eres nuestra última esperanza. Sin tu ayuda Víctor morirá en Casablanca.

RICK

Y eso, ¿qué importa? También yo moriré en Casablanca y nada pasará. Ahora bien si…

(se detiene en seco al mirar a Ilsa)

Ilsa le apunta con un pequeño revólver.

ILSA

Está bien, he intentado razonar. Ahora, exijo esos salvoconductos. Ve a buscarlos.

Por un instante, vemos un destello de admiración en la mirada de Rick.

RICK

No hace falta. Los llevo aquí.

(llevándose la mano al bolsillo de la chaqueta)

ILSA

Ponlos sobre la mesa.

RICK

(sacudiendo ligeramente la cabeza)

No.

ILSA

Por última vez. Ponlos sobre la mesa.

RICK

Si Laszlo y su causa te importan tanto nada va a detenerte. Bien, voy a ponértelo más fácil. ¡Anda!, dispara. Me harás un favor.

Se levanta de la silla apuntando a Rick. Su dedo descansa sobre el gatillo. Parece como si estuviera acumulando decisión para apretarlo.

ILSA

(casi histérica)

Richard, he tratado de olvidarte. Creí que nunca volvería a verte; que estabas fuera de mi vida. El día que te fuiste de París, no sabes lo que pude sufrir. No sabes cómo te he querido; y te quiero todavía.

Rick coge a Ilsa en sus brazos; la estrecha y la besa apasionadamente. Ella está completamente perdida en sus brazos.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es bogart-y-bergman.jpg

FUNDE A NEGRO:

INT. RICK´S / DESPACHO DE RICK (MÁS TARDE) – NOCHE

Vemos una botella de champán sobre la mesa y dos copas. Oímos hablar a Ilsa mientras que la CÁMARA hace una PANORÁMICA hacia ellos dos. Ella habla con la mirada perdida en alguna parte y Rick la escucha atentamente mientras mira por la ventana.

RICK

¿Y luego?

ILSA

Poco después de casarnos, Víctor tuvo que volver a Checoslovaquia. Le llamaron de Praga; pero allí le esperaba la Gestapo. Lo leí en los periódicos: <Víctor Laszlo enviado a un campo de concentración>. Viví unos meses de angustia sin noticias. Llegaron al fin: había muerto intentando escapar. Me quedé sola, sin nada, sin esperanzas, hasta que te conocí.

RICK

Pero, lo del matrimonio, ¿por qué lo mantuviste en secreto?

ILSA

No era mi secreto, Richard. Víctor pensó que así me protegía. No se lo dijo ni a nuestros mejores amigos. Yo conocía bien su labor. Y si la Gestapo descubría que era su mujer sería peligroso para mí y, también, para los que trabajaban con él.

RICK

Y, ¿cuándo te enteraste de que vivía?

ILSA

El mismo día en que tú y yo íbamos a marcharnos juntos. Un amigo vino a decirme que estaba enfermo, escondido en los alrededores de París y que me necesitaba.

(suspira)

Quise decírtelo, pero no me decidí a hacerlo. Sabía… sabía que no te habrías marchado y que la Gestapo te habría detenido. Bien… ya sabes el resto.

RICK

Sigue siendo una historia sin final.

(la mira fijamente)

¿Qué va a pasar ahora?

ILSA

¿Ahora? No lo sé.

(añade simplemente)

Sólo sé que ahora no podría abandonarte de nuevo.

RICK

¿Y Laszlo?

ILSA

Ahora no puedes negarte a ayudarle.

(Rick asiente)

Así, él tendrá su trabajo y todos los ideales por los que vive.

RICK

Todos menos uno. No te tendrá a ti.

ILSA

Ya no puedo luchar más. Una vez huí de tu lado. No quiero hacerlo otra vez. Ya no sé si está bien o mal lo que hago. Tienes que pensar por los dos, por todos nosotros.

RICK

De acuerdo; así lo haré. Por todos nosotros.

ILSA

(susurrando)

Ojalá no te quisiera tanto.

Ella se seca las lágrimas que le recorren la cara. Después, Rick oye un ruido; deja la copa y se dirige a la puerta. Ilsa le sigue. Rick sale.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es bogart-y-bergman-1.jpg

EXT. CALLE PRÓXIMA AL RICK´S – NOCHE

Laszlo y Carl caminan a oscuras hasta el <Rick´s>. De repente, las luces de un coche de policía pasan cerca de ellos. Se arriman rápidamente a un muro tratando de no ser vistos. Las luces pasan de largo y continúan caminando.

CARL

Creo que les hemos despistado.

LASZLO

Sí, pero han debido de arrestar a alguno.

CARL

Vamos dentro.

ENCADENA A:

INT. RICK´S CAFÉ AMÉRICAIN – NOCHE

Laszlo y Carl entran en el <Rick´s> y, casi sin respiración, llegan a la barra del bar.

CARL

Venga conmigo, señor Laszlo. Yo le ayudaré. No se preocupe. Yo le ayudaré.

LASZLO

Gracias.

CARL

Ya estoy acostumbrado a estas cosas.

PLANO INSERTO – DESPACHO DE RICK

Desde el despacho de Rick se oye las voces de abajo. Rick abre la puerta y sale. Ilsa está justo detrás de él y hace un movimiento como si quisiera asomarse por la escalera; pero el brazo de Rick se lo impide. Ella se queda detrás de la puerta mientras que Rick sale hasta la barandilla del rellano.

VUELVE A ESCENA:

RICK

¿Qué pasa, Carl?

Carl y Laszlo miran hacia arriba.

CARL

(excitado)

La policía irrumpió en la reunión. Hemos escapado de milagro.

(indicando con los dedos lo poco que faltó para que los cogieran)

RICK

Suba aquí un momento.

Carl, que estaba a punto de servirse una bebida, mira hacia arriba intrigado; luego, deja la botella y camina hacia las escaleras.

CARL

Sí, ya voy.

RICK

(a Carl, mientras sube las escaleras)

Haga el favor de apagar las luces de atrás. Podrían atraer a la policía.

CARL

Pero si Sacha las apaga siempre…

RICK

(interrumpiéndole)

Esta noche se le olvidó.

CARL

Ya voy. Bien.

Cuando llega al rellano de las escaleras, Carl ve a Ilsa. Se queda perplejo, pero no hace preguntas.

RICK

(en voz baja, girando la cabeza hacia la puerta)

Lleve a la señorita al hotel, por favor.

CARL

Sí, señor.

Carl entra en el despacho y Rick baja las escaleras. Laszlo está vendándose un corte en una de las muñecas. Rick mira con interés la herida de Laszlo.

LASZLO

No es nada, tan sólo un rasguño. Saltamos por una ventana.

Laszlo se abrocha el puño de la manga sujetando la venda por dentro. Rick camina por detrás de la barra; coge una botella de whisky y sirve un vaso.

RICK

Esto le sentará bien.

Rick da impulso al vaso y éste se desliza por la barra hasta llegar a Laszlo.

LASZLO

Gracias.

Laszlo se lo bebe de un trago. Rick sirve otro vaso, esta vez para él.

RICK

Por poco, ¿eh?

LASZLO

Sí, desde luego.

RICK

¿Nunca se ha parado a pensar si su causa merece tanto sacrificio?

(Laszlo le mira sorprendido)

LASZLO

Pregúnteme por qué se respira. No respire y morirá. No combata el mal y morirá el mundo.

RICK

En ese caso, acabará con su miseria.

LASZLO

¿Sabe usted la impresión que me da? La de un hombre que intenta convencerse a sí mismo de algo que no puede creer. Cada uno tiene su destino para bien o para mal.

RICK

(sarcástico)

Sí, ya le comprendo.

Rick se pasea por delante de la barra con la botella en la mano. Laszlo se gira al sentirle cerca.

LASZLO

No estoy tan seguro. En verdad está usted intentando escapar de sí mismo y nunca lo conseguirá.

Rick mira a Laszlo un instante; luego, se sienta en una mesa y se sirve otro vaso.

RICK

(irónico)

Sabe usted mucho sobre mi destino.

LASZLO

Sin duda sé más de lo que usted supone. Sé, por ejemplo, que está enamorado de una mujer.

Rick deja el vaso que iba a beberse. Mira a Laszlo. Éste le está observando fijamente desde la barra del bar.

LASZLO

(sigue, sonriendo un poco)

Y por extrañas circunstancias los dos amamos a la misma mujer.

Rick se yergue en su silla, mirando a Laszlo detenidamente. Éste se acerca a la mesa.

LASZLO

(sigue)

La primera vez que entré en este café, me di cuenta de que había habido algo entre Ilsa y usted. Como no hubo culpables no le pido explicaciones. Sólo le pido una cosa.

Se sienta. Se miran el uno al otro.

LASZLO

(sigue)

No me quiere dar a mí los salvoconductos. De acuerdo. Pero salve al menos a mi mujer. Hágalo como quiera, pero utilícelos para sacarla de Casablanca.

Rick mira a Laszlo con incredulidad.

RICK

¿La quiere hasta ese punto?

LASZLO

Al parecer, usted ve en mí tan solo al líder de una causa, pero… también soy un ser humano.

(desvía la mirada un instante, después añade despacio)

Sí, la quiero hasta ese punto.

En ese preciso instante se oye un fuerte ruido procedente de la puerta del café. Unos gendarmes entran a la fuerza. Rick y Laszlo se levantan. Un oficial de policía atraviesa el área del café que está en luz en dirección a Laszlo.

OFICIAL

Señor Laszlo.

LASZLO

Sí.

OFICIAL

Acompáñenos. Tenemos orden de detenerle.

LASZLO

¿Con qué cargo?

OFICIAL

El capitán Renault se lo comunicará después.

RICK

(irónicamente)

Según parece, sigue cumpliéndose su destino.

Laszlo mira un momento a Rick; luego, se entrega en silencio al oficial. Se marchan los dos hacia la puerta. Rick les sigue con la mirada; pero no hay nada en su expresión que delate sus sentimientos…

Etiquetado , , , ,

SERIES DE TELEVISIÓN EN CONFINAMIENTO

Los que me conocéis, sabéis perfectamente que en mi literatura hay una clara influencia del lenguaje cinematográfico y, de hecho, muchos lectores y algunos de los autores de las reseñas de mis novelas, subrayan ese aspecto de mi manera de narrar, y confiesan que son capaces de ir visualizando las páginas de mis libros a medida que avanzan en sus tramas. Y también sabéis que se debe a que soy un cinéfilo empedernido desde mi más tierna infancia.

He ido al cine casi todos los fines de semana de mi vida, y no exagero; asiduo del cineclub universitario en Málaga, espectador en academias y cineclubs más modestos, como la academia Kaplan, y he sido un amante tanto de las sesiones dobles como de los cines de verano, y echo de menos todo eso.

Centauros del desierto 1

También he sido un fiel seguidor de series de televisión, y también desde mi más tierna infancia. Un día, con unos amigos, nos pusimos a recordar títulos de series que habíamos visto en nuestra infancia y adolescencia, y el resultado era increíble, nombramos sin parar decenas de títulos y hasta recordábamos sus melodías de cabecera. Y todo eso ha de influir en mi forma de contar una historia, por supuesto, junto a los libros que uno ha ido leyendo y sigue leyendo. Un hito en todo esto, no hay que decirlo, fue escribir con mi hijo Pablo el guión del cortometraje El nadador, que tantas satisfacciones nos ha dado. Y ya vamos a por el segundo.

Y ahora va y llega el confinamiento. Ya no podemos acudir a una sala de cine (aunque voy últimamente menos porque me están echando de las salas esas máquinas que ahora han instalado y que escupen los tickets en vez de atenderme un o una taquillero/a, deshumanizando el rito que suponía ponerte en fila y luego sacar tu entrada, y porque han inundado las salas de películas mediocres y malas, aunque en Málaga siempre nos queda el Cine Albéniz como última torre albarrana).

bogart

En fin, a lo que iba: que llegado el confinamiento, por las  noches, veo mucho cine clásico, lo más seguro para ver algo de calidad, y así han caído varios Wilder, Huston, Malle, Ford, Mankiewicz, Scola, Welles… Y un pequeño maratón de películas con Humphrey Bogart. O sea, palabras mayores. Recomiendo encarecidamente que volváis a ver o que veáis por vez primera En un lugar solitario (In a lonely place, 1950) de Nicholas Ray, con Bogart, si lo que deseáis es disfrutar de diálogos maravillosos. Y además de cine clásico, y alguna cinta actual, series de televisión, en las que, hay que decirlo, es donde últimamente se encuentran los mejores guionistas.

Durante estos días he visto varias series, pero os recomiendo las siguientes:

The new Pope (2020) de Paolo Sorrentino. Continuación de la magnífica The young Pope. Original, inteligente, diferente, divertida y dramática, una joya rodada como el mejor cine; con una música espectacular y con una puesta en escena deslumbrante. Magníficos los actores, Jude Law y John Malkovich, claro, pero atención especial a Silvio Orlando, un actor excepcional, y muy grata la presencia del gran Javier Cámara. 

The new Pope

Otra serie de TV excelente es El espía (The spy, 2019) de Gideon Raff. Rodada en Marruecos, recrea la vida real de Eli Cohen, un espía judío que se infiltró en las altas esferas de Siria hasta llegar a ocupar el puesto de Viceministro de Defensa del país que espiaba. Una historia increíble que te mantiene en tensión aun cuando conozcas el final de la historia. Sacha Baron Cohen, el más irreverente de los humoristas, sorprende por la calidad de su trabajo dando vida al protagonista.

The spy

The night of (2016) de Steven Zailian, es otra serie muy recomendable. Cuenta la historia de un chico americano, de ascendencia pakistaní, acusado de un asesinato que puede que no haya cometido. Magnífico el trabajo de John Turturro como el abogado que se hace cargo del asunto, un profesional que vive de asuntos de pequeña monta y que tiene un grave problema de piel, con unos eccemas que repelen a quienes lo rodean y le causa un problema permanente de imagen y de ansiedad. Muy buena trama hasta la resolución del asunto. 

The night of

Y la que, junto a The new Pope, destacaría: Halt and catch fire (2014-2017). El episodio piloto y varios más están bajo la batuta de Juan José Campanella, el director de la inolvidable El secreto de sus ojos. Es decir, de nuevo, una serie rodada como el mejor cine. Pues bien, Halt and catch fire me ha sorprendido en muchos aspectos. En primer lugar, el hecho de que se trate de una historia ambientada en los 80 en el mundo de los ordenadores, algo que a mí no me atrae nada, pero los guionistas son tan buenos que, poco a poco, los personajes te van atrapando en una red invisible y has de seguir viendo cada temporada hasta que llegas a la cuarta y última y entonces es ahí precisamente cuando eres consciente de que te has metido de lleno en sus vidas y en la historia.

HALT AND CATCH FIRE actores

Hacía mucho tiempo que una película o una serie no me emocionaba de esta manera. En los capítulos finales, de lo mejor que he visto tanto en su forma de ser narrados como en su planteamiento estético y formal, pero sobre todo narrativo, es donde el pecho se me encogió, literalmente, y sentí el dolor, la frustración y la pena de sus personajes. Muy recomendable. Y llamo la atención por los actores principales: Lee Pace, intérprete enormemente carismático, Mackenzie Davis, Kerry Bishé y, sobre todos, Scoot McNairy. Acabé de ver esta serie hace días y aún sigo pensando en ella.

Sergio Barce, abril 2020

 

 

 

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , ,

FOTOS DE CINE 7

Sabrina - 1954

Humphrey Bogart y Audrey Hepburn. Durante un paréntesis de relax en el rodaje de Sabrina (1954), de Billy Wilder. Parece que los espectadores de la época no aceptaron demasiado bien que el personaje que interpretaba la Hepburn, muy joven, inocente y vivaz, prefiriese al final de la cinta al maduro y serio Bogart que al joven, divertido y atractivo William Holden. Pero, ¿a quién le importa? Era solo un cuento de hadas, pero contado con maestría.

Etiquetado , , , ,