Archivo de la categoría: LARACHE vista por…

«AL OTRO LADO DEL ESTRECHO», UN RELATO DE SERGIO BARCE

Quizá, tras el Romance Judeo Español de Larache, no esté nada mal reincidir un poco en el hecho de que en Larache conviviésemos las tres religiones monoteístas de una manera pacífica y respetuosa. Algo que, de alguna manera, reflejé en mi siguiente relato:

AL OTRO LADO DEL ESTRECHO

-Y ahora, todos los que quieran pasar, que entren. Todos los que deseen comer, que pasen.

Jacobi se acordaba perfectamente de las palabras del señor Beniflah, como si fuera ayer mismo. Era curioso, porque otras veces Jacobi no era capaz de recordar lo que había hecho en el jardín una hora antes. Se consolaba pensando que eran las cosas de la memoria que ni los loqueros eran capaces de explicar.

Habían pasado muchos años desde aquellas fiestas a las que les invitaba la familia Beniflah. Podía calcularlo con exactitud si se lo proponía, pero era una labor ingrata y desalentadora: ingrata porque tendría que dedicar su escaso tiempo a hacer esos cálculos y desalentadora porque, seguramente, le haría sentir más viejo de lo que ya era. Jacobi Benasuly se sentó en el porche y se sirvió un café solo. Cuando lo acabó, sacó un pequeño saquito del bolsillo de la camisa, lo desanudó y vertió con cuidado un poco de rapé en el dorso de la mano. Acercó la mano a la nariz y lo absorbió aspirando con fuerza. Volvió a cerrar la bolsita, la devolvió a su sitio y se quedó quieto, allí sentado, abotargado por la placidez de esa tarde de verano.

Tenía en frente, a lo lejos, justo al borde del abismo,  la costa de Africa. Sigue leyendo

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ROMANCE JUDEO ESPAÑOL DE LARACHE

Existe un pequeño romance, que se recoge en el número Uno de la revista literaria “Cincel”, editada en Málaga, en abril de 1.980, titulado

Torre del Judío de Larache

ROMANCE JUDEO ESPAÑOL DE LARACHE

y dice así:

No me echéis de la tierra

sobre su hermosa frente,

que hoy se desparte

de su casa y de su gente.

No me echéis de la tierra

sobre sus ojos pintados;

se van las novias chiquitas,

no crían sus deseados.

Y es que una de las cosas más hermosas que se produjeron en Larache, fue la convivencia entre las tres culturas. En un mismo edificio podían encontrarse vecinos musulmanes, cristianos y hebreos, y cuando llegaban las fiestas de cada una de las tres religiones, eran frecuentes las invitaciones de unos a otros.

Fiesta Judía en Larache

La cabalgata de los Reyes Magos cruzaba las calles de la ciudad, igual que el paso de Semana Santa, y se celebraba la fiesta del Purin y éramos invitados a la Fiesta del Cordero. Parece algo imposible, viendo cómo andan las cosas por el mundo, pero así era.

calle Real, Larache. Muchas de las edificaciones existentes en la Medina de Larache fueron levantadas por familias judías

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LA NOVELA «SOMBRAS EN SEPIA» DE SERGIO BARCE, según PALOMA FERNÁNDEZ GOMÁ

EL REGRESO DEL AYER  por Paloma Fernández Gomá

 Sergio Barce es un escritor comprometido con la interculturalidad. Es Presidente de la Asociación Cultural Larache en el Mundo, desde la cual no cesa de abrir vínculos entre los pueblos español y marroquí. Sergio Barce nació en Larache, después marchó a vivir con su familia a Málaga, ciudad donde ejerce la abogacía y la pasión por la escritura. Ha publicado los libros «En el jardín de las Hespérides» y «Últimas noticias de Larache»

Ha sido con este último libro que hoy presentamos, Sombras en sepia, con el que ha obtenido el Premio de Novela Tres Culturas de Murcia. El presidente del jurado que ha otorgado dicho premio, Luis Mateo Díez, ha dicho de él que se trata de una novela digna, una historia de amor silencioso.

A nosotros nos cabe resaltar estas palabras de Luis Mateo Díez como constatación del buen hacer de Sergio Barce y es más aún lo que cabe citar de esta novela escrita en vertientes de acciones paralelas que le dan al lector un ritmo de atención muy singular, el cual, enfrascado en las sucesivas secuencias de la novela, se adentra en la trama esencial de la misma: la diversidad cultural.

El ayer y el presente se ciernen en torno a un futuro que debe ser comprensivo con aquellas culturas distintas a la de uno mismo. De hecho, Sergio Barce revive el ambiente del Larache de su niñez; allí, cristianos, judíos y musulmanes convivían en un ambiente de auténtica cordialidad, recordando aquel Al-Andalus símbolo de la unión entre los pueblos de distintas culturas.

El lenguaje diáfano y directo, donde el diálogo suele hacer con frecuencia acto de presencia, así como las palabras en árabe o el vocabulario de Nadja, que intenta expresarse con gran dificultad en español, son aspectos que imprimen carácter a esta novela, que en todo momento hace que el lector mantenga viva su atención.

Las descripciones del Larache actual en comparación con las del otro Larache, el de su pasado, son un elemento de rigor histórico que invita a la búsqueda de las citas halladas en las páginas de Sombras en sepia.

Pero no sólo se encuentran nombres de lugares, calles o castillos, que invitan al recuerdo, el valor humano siempre está presente en esta novela. Aquellos amigos judíos, cristianos o  musulmanes que son recordados, sus fiestas y el apego que siempre les unió,  es un elemento que se fundamenta en la búsqueda de valores espirituales que trata de hacernos llegar el autor.

Y no podemos dejar de nombrar la enorme carga afectiva que representa esta novela en la atracción que siente el protagonista, Abel Egea, por Nadja. Un amor silenciado y respetuoso que se funde con el afán de protección. La edad  no encuentra barreras en el amor, pero sí la realidad y el sentimiento de compromiso con las ideas y los recuerdos; éstos serán los parámetros por los que se regirá la conducta de Abel Egea a la hora de tomar una decisión.

 

Revista Tres Orillas

También cabe destacar que Sombras en sepia es una denuncia a la marginalidad, al tráfico de personas y a los malos tratos a la mujer. Nadja (coprotagonista junto a Abel Egea) es todo un símbolo de sumisión ante la figura depredadora de Mustapha, de las mafias y de una sociedad que, entre permisiva y adulterada, deja pasar como “corriente” el maltrato al que se ve sometida.

Otro de los aspectos de denuncia social que alberga la novela es el referido al ambiente que impera en el tráfico de seres humanos que son conducidos como borregos hacia las pateras salvadoras. Humillados y explotados, dan todo lo que tienen por jugarse la vida para llegar a Europa.

Sergio Barce nos deja, además de buenos momentos y mejor literatura, un espacio para la reflexión con sabor agridulce. En Sombras en sepia encontraremos las bases para momentos de gran satisfacción en horas de lectura plena y agradable. No dejen de leerla.

(Crítica publicada en la Revista TRES ORILLAS, Números 9-10,

Noviembre 2007. Editada por la Asociación de Mujeres Progresistas

Victoria Kent, de Algeciras. ISSN 1695-2634)

Paloma Fernández Gomá

Paloma Fernández Gomá

Paloma Fernández Gomá. Poeta, su obra está recogida en distintas antologías y ha sido traducida a varios idiomas. Fundó y dirige la revista cultural de ámbito internacional TRES ORILLAS. Fue asesora literaria del Instituto Transfronterizo del Estrecho de Gibraltar y es miembro de la junta directiva de la Asociación de Críticos Literarios y Escritores de Andalucía. Premiada en diversas ocasiones, es autora de Sonata flora, Senderos de Sirio, Lucernas para Jericó, Cáliz amaranto…

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LARACHE vista por… MOHAMED CHUKRI

Mohamed Chukri

Ya que hemos hablado de “El pan desnudo”(El hobs al hafi) de Mohamed Chukri, como obra emblemática y revolucionaria en el panorama literario marroqui de 1972, os recuerdo que fue en Larache donde Chukri aprendió a leer y escribir.

Cuando relata la época en que se acercaba el momento de la independencia del país, se puede leer en una parte de la novela: Sigue leyendo

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LARACHE visto por… BERNALDO DE QUIRÓS (1914)

 

Bernaldo de Quirós, humanista de una curiosidad insaciable, en el año 1913 se embarca en una expedición de la Sociedad Española de Historia Natural a la región marroquí de la Yebala y del Bajo Lukus. Quirós llega a Larache, y en 1914 escribe esta curiosa experiencia que vivió en el Zoco de fuera:

No he querido dejar pasar la ocasión de presenciar algo de mala vida marroquí, asistiendo, con Cabrera y Escalera, a un cafetín del zoco de afuera, entre las barracas. A la entrada nos recibe una vieja judía, que nos cobra el real moruno de entrada. En el barracón, en el fondo, el <cuadro>, como dirían en Madrid, de músicos y cantores. Hay un moro que toca un ronco violín, las mujeres, moras tangerinas y tunecinas, y judías argelinas, golpean las <tarisas>, especie de tambores de barro de forma de doble cono truncado invertido. Sírvenos té el turco de la fiesta prenupcial, el hombrecillo de mercurio, despojado esta vez de su brillante traje de seda roja. Tras un canto monótono que nos adormece, la bailarina, una <cheja> tunecina, se levanta, llevando en cada una de las manos un largo pañuelo que llega al suelo, y se dirige ante cada grupo de consumidores, iniciando la danza que es un verdadero simulacro lascivo. Cuando ella ha ejecutado algunos compases, el consumidor pone término a la danza, colocando sobre la frente de la <cheja> una moneda de plata. Al llegar a nosotros, su cara casi negra, pero bella, en su género de belleza salvaje, y expresivo, reluce bajo el sudor. Danza con los brazos bajos, inmóviles, arrastrando los pañuelos, los senos altos, erguidos y bellamente divergentes, vibran sin cesar, bajo la acción de la doble rotación del vientre, proyectándose de derecha a izquierda y de atrás adelante. Pongo un duro <asan> sobre su frente y siento bajo los dedos la sensación tibia y húmeda del sudor y el fino relieve del tatuaje que la adorna. En tanto que una mora adiposa, toda vestida de verde, consume ginebra, copa tras copa entre los hombres. Algunas extraviadas andaluzas abrazan a los horribles boteros negros del puerto, que muestran en sus caras una voluptuosidad transfiguradota.

Un retraso en el correo nos entretiene algunos días en Larache…”

Constancio Bernaldo de Quirós

Constancio Bernaldo de Quirós (1873-1959). Famoso criminólogo español, su carrera en la Administración Pública se vio truncada por la injusticia del régimen nacido tras la Guerra Civil española. Fue un hombre de gran humanidad. Licenciado en Derecho, en 1893 se matricula para el doctorado, inscribiéndose, entre otras, en la asignatura de Filosofía del Derecho, que dirigía Francisco Giner de los Ríos. Destacan sus obras sobre criminología, antropología y sociología, además de colaboraciones en revistas jurídicas, así como redactor del proyecto de nuevo Código Penal.

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